CAPÍTULO CUATRO: Venganza.
-¿Dónde...?-Rachel abrió a penas los ojos. La conocida Caperucita azul se encontraba en medio del bosque, parecía que se había quedado dormida en el césped. Hizo un esfuerzo y recordó la noche anterior, ¿Cómo olvidarla? Casi la mata una bestia. En realidad, ahora que lo pensaba, ¿cómo ha llegado ahí? Aún seguía medio dormida, pero poco a poco iba recobrando el sentido. Tenía un maldito dolor de cabeza horroroso, pero eso no le impidió que se fijara en que en efecto, ella no tenía frío, lo cual era muy raro ya que su capa había quedado medio destrozada y era pleno noviembre. También era muy raro que ella tuviera una sensación extraña de comodidad. Que alguien estaba a su lado abrazándola. Fue en ese momento cuando Caperucita gritó, a la vez que se recostaba en el suelo.
-¡Rachel, ¿ha pasado algo?!-Garfield abrió los ojos y se recostó también. Caperucita lo miraba con horror. ¿Cómo había acabado con Garfield Logan en medio de un bosque, durmiendo abrazados?-No veo que haya nada peligroso...-En ese momento, Garfield se llevó el mayor manotazo en la cara de su vida. La mejilla estaba totalmente roja, y la cara de Garfield era de puro dolor y desconcierto.-¡¿Por qué has echo eso?!
-¡Eres un pervertido!-Caperucita se puso de pie, tapándose el rostro con su cara.-¡¿Cómo he llegado hasta aquí?!-Ella abrió mucho los ojos.-¿Has echo algo en contra de mi voluntad?-En ese momento Garfield se puso muy rojo, y si Rachel no se hubiera puesto la capucha, se hubiera dado cuenta de su mutuo enrojecimiento. Garfield frunció el ceño y se puso de pie a la par que Caperucita. Se miraron de frente, en una intensa lucha de miradas.
-Yo nunca haría algo como eso, y lo sabes.-Caperucita apretó los labios. Ella ya no sabía nada.-¿No recuerdas nada sobre anoche?-Ella se quedó en silencio durante un momento. Estaba empezando a conectar piezas del puzzle.-Escuché tu grito y fui en tu ayuda. Me guié por los trozos rotos de capa que fuiste dejando. Te salvé de un hombre lobo, no estaría de más que me dieras las gracias por lo menos.
-¿De una bestia dices?-Ella se sentó de nuevo.-¿De aquella que me raptó de la cueva y me dejó inconsciente?-Él no miro a Caperucita, miro a su alrededor. Pero no es algo que importe, ya que Caperucita tenía su mirada posada en sus manos. Las manos de una chica que había estado a punto de acabar con una bestia. Las manos de una chica que había sido rescatada por un hombre lobo.-¿Por qué no me respondes?-Caperucita se bajó la capucha. Miró a Garfield con trsiteza y con una expresión sombría.-¿Puedo preguntarte algo y tú me responderás sinceramente?-Garfield la miró a los ojos directamente, y asintió. -¿Tú eras ese lobo?-Rachel se acercó peligrosamente a él, lo que le produjo mariposas en el estómago, no ignoremos eso, esta vez no. Rachel estaba aceptándolo, ese chico le había salvado, ese chico hacia que su estómago se revolviera de arriba a abajo. El mismo chico que había estado meses viéndola en el bosque, que la había consolado y escuchado. Una bestia le había salvado. Ella decidió tragarse todos estos pensamientos. Se acercó a su oído y le susurro, muy seria.-Eres un inmaduro y un loco.
Garfield no fue menos. Sonrió y se acercó a su oreja.-Tú eres una niña rica malcriada y desagradecida.-Rachel le miró con seriedad.-Deberías estarle agradecida a tu capa de deprimida que llevas, prácticamente te ha salvado la vida.-Pasaron dos minutos y seguían así, mirándose con total seriedad. En ese momento, Garfield se acercó un poco más.
-Tú eres un sin vergüenza y un tonto que está maldito para toda su vida.-Sus frentes se juntaron. Él solo podía sonreír, y ella se ponía cada vez más roja.-A parte de ser la persona más molesta que he conocido.
-Tú eres una rarita escalofriante.-A Caperucita le dolieron ligeramente estas palabras. Si en el pueblo habían humores sobre que ella es una bruja, era por su actitud, pero a ella, a lo largo de los años, le había dejado de importar la gente. Él la abrazó de la cintura, juntando un poco más sus cuerpos.-Pero no sé por qué, fui a salvarte. Y tampoco sé por qué, pero... Creo que te quiero. Y tampoco sé por qué, pero tengo que hacerte sonreír, y no puedo permitir que te maten.
-Y yo no sé por qué, pero no tengo intención de decirle a nadie que eres un lobo, a pesar de que estos últimos meses lo único en lo que he pensado es en cazar un hombre lobo y demostrar que no estoy loca.-Caperucita no sabía exactamente porque le había dicho eso. Simplemente se sentía feliz con él, a salvo, a pesar de que era un licántropo. Él sonrió pícaramente. Ella odiaba eso, pero también lo adoraba. Era un chulo, un inmaduro, un imprudente, un acosador, pero era la persona con más corazón que ella había conocido. Rachel subió la mirada para encontrarse con unos ojos verdes como esmeraldas mirándola, esa mirada alegre y despreocupada que acompañaba ese pelo rubio desaliñado.
En ese momento él se lanzó. Por fin. Después de una espera de meses.
Al principio fue tímido y suave, pero cada vez cogía más pasión, como si ese beso hubiera sido esperado con ansias. Como el niño pequeño que espera su helado durante toda la tarde en pleno verano, como cuando llevas todo el día cansado y te echas a dormir. Más que querer besarse, era una necesidad. Caperucita se encontraba dividida. Ella había nacido odiando a las bestias, detestándolas, incluso una bestia le había arrebatado a su abuela, pero allí estaba. Besándose con un licántropo en medio del bosque, totalmente desprotegida. Él hacía unos gruñidos de satisfacción cuando ella se acariciaba el cuello y tras las orejas, y ella soltaba pequeños gemidos cuando él apretaba su cuerpo contra el suyo, o cuando él paseaba su mano por su espalda.
Pasaron así un rato, hasta que Garfield lo paró. Estaban respirando entrecortadamente, y si tuviera que apostar algo, apostaría que a pesar de que estaban en pleno noviembre en medio del bosque, tenían de todo menos frío. Garfield le miró con seriedad.
-Tenemos que parar.-Rachel le miró seria, no comprendía.-Yo... El instinto animal y todo eso. Si sigo no voy a poder parar.-Rachel abrió la boca en forma de perfecta "O" de comprensión y asintió. Se abrazaron y Rachel cerró los ojos.-Me muero de sueño.
-Yo también.-Rachel se acurrucó.-Garfield, gracias.-Garfield sonrió ligeramente. Creía que Caperucita iba a dejar de hablar, pero ella continuó hablando.-Creo que... No, no creo. Maldito Logan.-El rubio la miró divertida, ella parecía estar buscando palabras para decir algo, cosa que le parecía muy gracioso a Garfield.-Azarath, Metrion, Zinthos...-Ella empezó a masajearse las sienes con dos dedos y cerró los ojos. Esto ya había pasado antes en algunas peleas, ella le había explicado sobre sus problemas de autocontrol, y de como en los momentos que sus sentimientos se desbordaban ella debía "meditar", repitiendo ese mantra. Esto puso un poco nervioso al rubio. ¿Qué querría decirle la oscura encapuchada que le había puesto tan nerviosa?-Garfield. No me gustas. Ya esta. No hables.-Le tapó la boca con la mano. Garfield abrió mucho los ojos, con el corazón algo roto, aunque muy confundido.-No me contestes. Solo escucha. No me gustas, antes si lo hacías, pero ahora no.-Garfield miro al suelo, asintiendo con tristeza. Ella le sujeto la cara con amabas manos, obligándolo a mirarle a los ojos.-Yo... Nunca he dicho esto, así que solo lo repetiré una vez.-Caperucita cogió aire y lo soltó.-Te quiero.
Garfield la besó, pero ahora mucho más seguro que la primera vez. La besó y la abrazó con fuerzas. Se separaron y Caperucita se volvió a acurrucar. Él le quitó la capucha y empezó a acariciar el corto pelo de Caperucita, el cual apenas llegaba al cuello, de color del carbón con reflejos violáceos. Garfield sonrió, pero esta vez fue diferente. Era una sonrisa muy leve, pero tal vez la sonrisa más verdadera de toda su vida. Caperucita se quedó dormida en el regazo del rubio, el cual susurró algo antes de caer dormido junto a ella.
-Ahora mismo soy el chico más feliz de la tierra.
-No puedo quedarme de brazos cruzados.-Caperucita se volvió a poner su capa medio rota, ya que habían dormido un rato tapándose con ella, por eso de haber tenido que quedarse despiertos toda la noche.-Alguien mató a mi abuela. Y no era exactamente alguien, si no uno de los tuyos. No pienso dejar pasar eso.
Garfield se levantó agotado. Eran las tres y media de la tarde, era lunes, cuando llegase a casa los de la manada a lo mejor incluso le expulsan por su comportamiento imprudente de ayer. Pero, a pesar de todo eso, hoy era el mejor día de su vida. No solo había conseguido a la chica, si no que también había conseguido controlar a la bestia y ser consciente de lo que hizo. Estaba rebosante de felicidad. Era un poco crudo sonreír ante una situación como esta, Rachel le estaba diciendo que iba a matar a uno de los suyos, pero él terminó de vestirse y la abrazó con todas sus fuerzas.
-Huyamos. De los lobos, de las muertes, del maldito pueblo. Huyamos, juntos. Conozco un sitio que mi colega Victor, el actual sheriff, me enseñó una vez. Está a tres días de aquí, es una cabaña abandonada en un lago en medio de ninguna parte, está deshabitada. Podríamos, con esfuerzo, arreglar la cabaña y vivir ahí. Empezar de cero. Estos meses han sido los mejores de mi vida, desde que te conocí no he quitado esta estúpida sonrisa de mi cara. Soy todo tuyo, solo te pido que me dejes disfrutar contigo, huyendo de todo, alejándonos de los problemas. Te quiero. Tengo miedo de que mueras, de que sigas poniéndote en semejante peligro.
Rachel no podía acabar de creer lo que había escuchado. Abrazó aún más fuerte a Garfield. Ella movió sus labios, pero solo salía un llanto ahogado. Había estado tanto tiempo aguantando ese llanto. Lloraba por su abuela, lloraba porque ella era estúpida al ponerse a sí misma de cebo, pero sobre todo lloraba porque se había enamorado de una bestia, y lo que le acababa de proponer le parecía un plan perfecto. Él la abrazó más fuerte. Ella se calmó y pudo hablar.
-Garfield... No puedo irme contigo hasta saber quién mató a Azar.-Garfield se separó de ella para quedarse pegados, frente junto a frente.-Te... Eres un idiota. Necesito saber quién lo hizo, una vez que lo sepa nos iremos. Nos iremos lejos, a donde tú quieras. Me da igual que seas...
-¿Un monstruo?-Ella agarró a Garfield de los mofletes, sosteniéndole la cara.
-No digas eso.-Él apartó su mirada, encontrando de repente muy interesante el suelo.-Un monstruo mata, un monstruo no tiene sentimientos y no hace nada por nadie. Tú me has salvado.-En ese momento Caperucita sonríe un poco, pícaramente.-Bueno... Aunque lo tenía todo bastante controlado.
-¡Eh!-Garfield la abraza y la coge en brazos.-¿Acaso insinúas que tu caballero de brillante armadura es inútil?-Rachel se queda pensativa y divertida, sujetándose la barbilla con una mano. Después de un rato asiente totalmente seria. Garfield pone una cara de indignado y de deprimido.-Vaya, eso ha dolido.-Baja a Rachel al suelo, y se cogen de la mano, caminando juntos.
-Garfield, necesito que me digas quien ha podido ser. -Garfield le miró dudoso.- Necesito vengar a mi abuela. Después nos iremos, y nunca más nos preocuparemos por nada.-Garfield miró al suelo. Él se sentía dividido, por una parte quería ayudar a Caperucita, pero por otra no quería incriminar a la gente de su manada.-Creo que va a por mí.-Garfield le miró perplejo y con una mirada totalmente oscura y preocupada.-No te lo dije porque no quería meterte en este asunto, pero encontré algo en casa de mi abuela. El día en que el sheriff y Dick me contaron todo, encontré una nota en uno de los huecos que tiene el tocón de madera en el que siempre nos sentábamos a hablar. En ella, alguien amenazaba a mi abuela, diciéndole que si no le daba lo que quería, le mataría a ella y a toda su familia.-Garfield se quedó pensativo.
-Eso explicaría el ataque de anoche.-Rachel le miró confusa.-El hombre lobo que te atacó se llama Adonis. Hace tiempo que sospechaba que era un mercenario, pero le pregunté a la gente de mi manada sobre su paradero, y nadie me quiso decir nada.-Rachel asintió.-La verdad, en el fondo lo sabía porque Slade me dijo que le enviara un mensaje a Adonis. Era una carta, y aunque me prohibió que la leyera, yo no le hice caso.-Caperucita rodó los ojos, pero no hizo ningún comentario irónico o sarcástico, como suele hacer.-En ella decía algo sobre un pago por un trabajo.
-Entonces, si me atacó Adonis ayer, es porque Slade lo contrató, ¿cierto?-Garfield asintió. Caperucita lo miró no muy convencida de ello.-Pero la verdad es que me puse de carnaza para atraer a cualquier Bestia. Mi plan era secuestrar a uno y sacarle información.-Garfield se estremeció. Puede que estuviera enamorado de Rachel y todo eso, pero eso no quitaba el miedo que puede llegar a dar a veces. Es decir, pretendía torturar a uno de los suyos. ¿A quién no le pondría eso la carne de gallina? Aún así él solo podía seguir sonriente. -Necesitaría pruebas de que Slade le pagó o algo, pero hemos destruido su cueva...
-Creo que tengo una idea.-Rachel miró a Garfield confundida. Él no es que fuese muy bueno con las ideas, pero le tocaba fiarse de él, ya que no tenía nada mejor. En fin, él era el chico con el que se iba a escapar a pasar el resto de su vida juntos. En fin, él era el chico que la había besado como nadie. En fin, él era el chico con el que llevaba soñando meses a escondidas, a pesar de que todas sus amigas lo sabían en el fondo, y en ocasiones incluso bromeaban con ello.
El sonido de las botas de Slade resonaba en el suelo. Wally no podía creer lo estúpido que había sido su amigo. Todos sabían que Garfield podía controlar a la bestia aunque al despertar tuviera amnesia, pero los de la manada habían acordado no decirlo, y se supone que Garfield piensa que no puede controlarla, y hacer ese tipo de cosas sabiendo que no vas a poder controlarte, era una grandísima idiotez. Tara miraba al suelo, en parte se sentía culpable. Si no se hubiera ido de la cabaña... Quizá... Por otra parte se alegraba de lo sucedido. No podía aguantar otro día más junto a Garfield, se le partía el corazón. Los demás integrantes del grupo pensaban más o menos como Wally, pero les importaba menos si expulsaban a Gar o no de la manada. Slade entró en el salón de la cabaña, donde todos esperaban en silencio.
-Son las cuatro y media.-Slade pasaba frente a ellos, como si de la mili se tratase, al estilo militar.-Las cuatro y media. Ayer Garfield Mark Logan, más conocido entre los nuestros como Chico Bestia, desapareció. Según nuestros testigos, salió huyendo en forma de lobo hacia algo.-Slade se paró frente a Tara.-Su compañera de turno eras tú, Terra.
-Por favor Slade, no me llames por mi nombre animal.-Slade le miró desafiante, y Tara tragó saliva. Ella sabía que la había pifiado, que esto le costaría un castigo menor, así que decidió no mentir.-Gar empezó a preguntarme cosas y luego me puse hostil con él por circunstancias personales.-Salde asintió.-Al no aguantar más la conversación, le dije que me iba a mi cuarto a leer, cuando en realidad me escapé de la cabaña, dejándole solo.
-¿Escapaste de la cabaña en plena luna llena?-Slade la miró incrédulo.-Tara, exijo que te expliques.-La rubia asintió con calma, una calma que en realidad no tenía.
-Yo... Sé que puedo controlarme. Se me filtró esa información.-Slade le mira con total seriedad.-Yo...
-¡HEEY, ¿Qué pasa gente?!-Garfield entró por la puerta como si nada, sonriendo como un crío pequeño rebosante de felicidad. Garfield mira a su alrededor para comprobar que todo el mundo le mira como si fuera un fantasma. Él se sujetó el cuello con su mano, masajeándoselo.-¿Creo que llego un poco tarde?
-¡Tío!-Wally se lanza sobre él y le abraza con todas sus fuerzas.-¡Serás idiota! ¡Hemos estado buscándote todo el maldito día! ¿¡Dónde estabas!?-En ese momento la expresión de Garfield se volvió sombría. Trago saliva y abrió la boca.
-Yo... Ayer escuché un grito.-Todo el mundo le miraba. A él le sudaban las manos, pero sabía que tenía que ser convincente.-Yo me convertí en lobo por culpa de la luna llena. Al salir no había pensado en eso, pero sucedió. El lado positivo es que recuerdo todo lo que pasó.-Slade le mira entre satisfecho e intrigado, los demás solo le miran con asombro.-Llegué al lugar del que venía el grito, y vi a una chica del pueblo, la hija del alcalde, agarrada de un lobo que se la llevaba a la fuerza. Al principio no pude saber quien era, así que lo seguí.-Todo el mundo empezó a susurrar. Seguir a un lobo cuando estaba a punto de terminar con su presa era un acto de mal gusto. Al segundo, alguien interrumpe a Gar.
-¿Esa chica tan siniestra a la que llaman Caperucita azul?-Todo el mundo mira en dirección de Jason.-Yo he hablado un par de veces con ella, y te aseguro que no es exactamente una chica para que la rescaten.
-Jason, veo que tú y algunos no sabéis que llevo varios meses viéndome con ella en el bosque y que somos amigos.-Todo el mundo se queda petrificado ante esto, sobre todo Tara. Una cosa era hablar con una chica de vez en cuando, ¿pero quedar con ella? El era un hombre lobo, llevarse bien con los humanos era impensable.- El mes pasado ella se enfado conmigo por espiarla. Yo tenía un mal presentimiento, la espié porque mi instinto me decía que algo olía mal en ella. Descubrí que ella era una caza licántropos, y después nos peleamos y no volvimos a hablar.-Todos miraron atónitos. ¿Era verdad eso, los estaban intentando cazar? Era una locura. ¿No pensaba todo el mundo que los hombres lobo solo existían en las leyendas?-El caso es que los seguí, ya que todo apuntaba a que iba a terminar mal. Llegué a una cueva en medio de la ladera más alta al oeste del bosque.-Todos se miran entre sí y susurran.-La cueva que todos sabemos que pertenece a Adonis.-Ahora todos callan y le escuchan con atención.-Allí vi como Adonis se acercaba peligrosamente, en su forma humana, para posiblemente violar y devorar a Caperucita.-Todos abren la boca.-Pero, cuando estaba acercándome, ella sacó una pistola. Ya se que las pistolas normales no pueden matarnos, pero es que esta pistola en concreto estaba cargada con balas de plata.-Después de un pequeño silencio, Garfield continuó.-Me escondí de nuevo y lo vi todo. Adonis se puso tenso, y ella empezó a disparar. Adonis esquivó todas las balas, y estas fueron a parar a la estructura de la cueva, haciendo que esta se derrumbe. Adonis estaba herido, pero lo último que vi fue a él lanzándose hacia Rachel... Matándola.-Todos soltaron un grito ahogado.-Escapé de la cueva, ya que esta se estaba cayendo a pedazos. Ellos dos... Quedaron sepultados bajo las piedras. Yo, al intentar escapar, quedé inconsciente por culpa de una roca que me cayó en la cabeza. Me he despertado hace unos diez minutos, y lo siguiente ya lo sabéis.
La tensión se podía notar en el aire, en las miradas de sus compañeros, en su propia respiración y, sobre todo, ante la mirada de Slade. El plan seguía su curso, solo esperaba que los demás le creyeran. De pronto, Slade se acercó a él. Puso su mano en el hombro de Garfield a la vez que este tragaba saliva. Hubo un largo silencio incómodo. Todos tragaban saliva, Garfield contenía la respiración.
De pronto, Slade se puso a reír como un loco. Todos le siguieron a continuación, hasta que la cabaña se había llenado de risas, risas que soltaban tensión y estrés. Slade golpeó amigablemente a Gar en la espalda varias veces, y Gar, muerto del miedo, empezó a reír de nuevo. Pasaron minutos hasta que se tranquilizaron, y Slade decidió hablar.
-Me alegro mucho Garfield, estoy orgulloso.-Garfield le miró sonriente, aunque por dentro estaba muerto de los nervios, a punto de vomitar.-Quiero que vengas a mi despacho, tenemos que hablar.-Ahora se dirigió a todo el mundo.-Los demás, deberíamos cazar algo y traer bayas para Garfield, hoy vamos a hacer una fiesta por la noche, celebrando el triunfo de nuestro compañero. ¡Por fin puede controlar al lobo!-Todos gritaron de júbilo mientras Slade y Garfield iban al despacho del macho alfa de la manada. Garfield se sentó frente al escritorio enorme que adornaba el centro de la habitación, totalmente pulcro y ordenado.
-¿Qué pasa Slade?-Nadie sabe cual es su nombre real. Slade decía que quería ser más lobo que hombre, así que había adoptado su nombre animal.
-Verás, ¿recuerdas que te mandé una carta para Adonis?-Garfield asintió.-Resulta que Adonis era mi... Cazahumanos personal, podría decirse. Tu has mostrado mucho tu lealtad a través de los años, y estaba decidido a subirte de rango cuando pudieras tener consciencia de lo que hacías y pudieras recordarlo todo.-Garfield abrió la boca ante esta revelación. Esto le quitaba mujo tramo del plan, esto era una ventaja inesperada. Él sonrió, definitivamente, hoy era el mejor día de su vida, por ahora.-El caso es que no mandé matar a Azar, la bruja que vivía en medio del bosque, aunque estaba estorbando haciendo un hechizo de protección al rededor del pueblo. Para hacerlo tuvo que robarme una cosa muy importante para mí, y yo le advertí de que me la devolviera, o sufriría. Después una fuente de confianza me comunicó lo que tú has echo público hoy, la nieta de la bruja era una caza lobos. Por eso mandé a Jason a vigilarla, pero él juró no encontrar nada sospechoso.-Garfield asintió muy serio. No sabía si Slade mentía, pero parecía decir que él no había echo nada.-Luego, unas semanas más tarde, Wally interceptó a Adonis a punto de atacar al pueblo. A mi no me interesa destruir el pueblo, a mi me interesa gobernarlo, echar a Trigon de su puesto, así que ordené que protegiera al pueblo. Wally le paró los pies, y fue a interrogarlo. Adonis dijo que iba a por Rachel, la hija del alcalde, que alguien la quería muerta.
-Slade, no se si puedo creer todo esto.-Slade le miró sorprendido. Normalmente Garfield es ingenuo y no presta mucha atención, que diga esa frase era un poco... Surrealista.- Necesito una prueba.-Slade sonrió de lado, con toda la malicia que puede tener una persona. Garfield tragó saliva, aunque luego se tranquilizó un poco. Slade no le podía ver nervioso, si no sospecharía algo.
-Ten.-Slade cogió de su escritorio una carta.-Ábrela.-Garfield abrió la carta y puso un rostro serio y roto. Era la carta que alguien había enviado a Adonis para contratar el asesinato de Rachel. Esa persona le dejó unas instrucciones claras: ella saldría a la busca de lobos, y él tendría que atacar cuando eso pasara. No ponía ninguna condición, solo la quería muerta, le daba igual lo que hiciera con su cuerpo. Garfield sintió ganas de vomitar, pero se reprimió.-Como iba diciendo, te confío toda esta información porque te voy a subir de rango, y te voy a enviar una misión. Vas a ser el segundo a bordo.-Garfield miró atónito a Slade. ¿El segundo de la manada? Eso era imposible. El mejor cazador era Jason, el más veloz era Wally y los demás eran mejores que él en casi todo. Garfield empezaba a tener dudas de que eso fuera una trampa.-Eres el mejor rastreador. Tu animal interior es el más fuerte, y aunque perdías el conocimiento, tú siempre has sido el de la transformación más rápida y el que mejor controla a su lobo interior. Tú eres el más animal, Chico Bestia.-Garfield asintió. No sabía si eso era una trampa, si era la realidad, o si Slade se estaba burlando de él, pero Garfield no podía hacer otra cosa más que obedecer.-La misión consiste en encontrar a la persona que ha desobedecido mis reglas y ha mandado matar a un humano sin mi consentimiento, ya que por su culpa nos las tendremos que ver con la ira de Trigon.-Garfield asintió lentamente y con pesar. No sabía que pensar.
-Yo... Debo irme. Necesito pensar si aceptarla o no, es decir, Rachel era mi amiga, y aunque nos habíamos enfadado, eso no cambiaba nada.-Salde afirmó con la cabeza y se giró, hasta ponerse a espaldas de Garfield. Él aprovecho la distracción de su jefe para robar la carta y poner un sobre falso. Salió de la oficina rápidamente y huyó por la ventana del pasillo hacia el claro donde había acordado quedar con Rachel.
-Entonces, ¿qué piensas?-Rachel miró a Garfield de reojo. A lo largo de media hora, los dos habían llegado a las mismas conclusiones: el intento de asesino debía de haber sido un lobo porque conocía el negocio de Adonis, este debía de odiar a Rachel y a Azar por algún motivo y debía de ser importante en la manada, ya que sin el dinero que proporciona estar en un alto cargo, habría sido imposible contratara a Adonis, a menos que haya echo un trueque.-Garfield, puedo volver a intentarlo.-Garfield le miró sorprendido y estupefacto.-Puedo volver a ponerme de cebo, solo que esta vez tú me guardarás las espaldas desde otro sitio.-Garfield se quedó callado un momento.
-¿Y darle la posibilidad de que te mate por un zarpazo sorpresa?-Garfield negó con la cabeza.-No. Me niego, debe haber otra manera.-Rachel se puso la capucha y se acomodó en el tronco de un árbol. Ambos estaban sentados en el suelo, muy pegados, se podría decir que prácticamente abrazados.-Podría hacer la investigación con ayuda de Slade. Sé que sería ponerme en riesgo, pero yo puedo defenderme mejor.-Rachel arqueó una ceja.
-¿Tú crees? Si no me hubieras interrumpido a tiempo, os hubiera matado a Adonis y a ti de un balazo en la frente. No me provoques Logan.-Garfield soltó una carcajada. A veces sentía que Caperucita era incluso más fuerte que él, que podía hacer lo que quisiese, cuando quisiese. Era perfecta, al menos para él sí.
-Decidido, voy a trabajar con Slade. Es lo mejor si quiero protegerte, y me da igual lo que digas.-Rachel resopló. Conocía a Garfield, cuando algo se le metía en la cabeza, no se le iba a quitar fácilmente. Se sentó a su lado y apoyo su cabeza entre el hombro y el cuello del licántropo.
-Prométeme que no te matarán.-Garfield la miró con sorpresa y sonrió, ella estaba totalmente seria y con la expresión monótona.-Llevo aguantándote muchos meses ya como para que te maten por mí.
-Tranquila, te prometo que no me matarán.
