Disclaimer: Nop... no me pertenecen... son de J.K... todas estas cositas lindas.


Cáp. 2: Favores

Tirada en el suelo como estaba y sin poder ponerse de pie, tocó la puerta de la enfermería dando golpes y codazos muy molesta.

-¿Qué es lo que… - dijo la enfermera con tono molesto, al aparecer en la puerta, pero al fijar su mirada en el suelo, donde estaba la chica dio un grito, mezcla de sorpresa y horror que retumbó por los pasillos. - ¿Qué te ha pasado?

-Me rompí una pierna… - exclamó Hermione sintiendo que su respuesta era más que obvia y que todo el dolor de la fractura la invadía otra vez.

-¡Caramba¿Cómo ha ocurrido? Bueno, luego me explicas, tengo que llevarte dentro. ¡Chico¡Ven! Ayuda, levanta a la chica – dijo Madame Pomfrey indicándole a un Ravenclaw de séptimo, el que se acercó rápidamente y sin mucho esfuerzo la tomó con suma delicadeza y la llevó hasta una camilla.

-Muchas gracias… - murmuró la Gryffindor un tanto ruborizada.

Rápidamente la enfermera echó al chico y comenzó a revolver en su armario de pociones curativas en busca de alguna que ayudara a Hermione.

-Ahora dime que es lo que ha ocurrido – decía la mujer mientras sacaba un frasco tras otro del armario y luego comenzaba a hacer unas mezclas nuevas.

Hermione que no podía evitar responder a cualquier pregunta que se le hiciera, no importaba el tema o si de ello dependía que le dieran más puntos a Gryffindor, su interior, y todo su ser gritaba la respuesta apenas la pregunta era formulada y así trataba de concentrarse en la conversación y olvidarse del punzante dolor que sentía ahí donde su pierna estaba desfigurada.

-Creo que fue una pelea de Thestrals, no estoy segura porque no puedo verlos… - comentó la castaña pensativa, mientras una mueca de dolor se dibujaba en su rostro al tratar de acomodarse, y las gotas de sudor aparecían por el esfuerzo que suponía aguantar sin gritar ni darse de cabezazos en el muro – pero de pronto algo me empujó mientras leía tranquilamente, y luego sentí algunos golpes, incluso algunas pisadas – exclamó intentando ser lo más explicita que podía. – Luego sentí un horrible dolor en mi pierna, supongo que fue cuando se fracturó y luego… quede inconciente.

-¿Y como has llegado hasta aquí? – preguntó la enfermera sin mucho interés ya que en ese momento combinaba dos pociones y una pequeña explosión se llevaba a cabo dentro del frasco.

-Yo… - comenzó la castaña, haciendo funcionar a mil por horasu cerebro para inventar algo que responder –…me trajo Harry

-Oh, claro, debí imaginarlo – la enfermera se acercó a ella con un vaso con un líquido ámbar en una mano y otro incoloro en la otra. – bebe esta poción te hará dormir – dijo la mujer acercándole el vaso con la poción transparente. Hermione asintió y se tomó de un solo trago el brebaje que parecía no tener ningún sabor. – Ahora esto, rápido, antes de que haga efecto la otra poción – le apuró la enfermera mientras le acercaba el otro vaso.

Hermione se lo tomó aunque no pudo evitar hacer una mueca de profundo desagrado, y es que la poción sabía a algo parecido a barro mezclado con rocas. Una sensación de asco se materializó en su garganta y por un momento pensó que vomitaría. Respiró hondo dos veces, para que las nauseas desaparecieran y de pronto todo comenzó a volverse borroso, la enfermera, las ventanas y el armario se veían divertidamente irreales, y las líneas que los dibujaban comenzaban a confundirse las unas con las otras. Una sonrisa comenzó a formarse en el rostro de la castaña sentada en la camilla, y al pasar tres segundos cayó de espaldas sobre la cama, completamente dormida.

Cerca de una hora después de que Hermione llegara a la enfermería, Neville entró para que la Sra. Pomfrey le curara una herida que se había hecho al tropezar con las raíces de unas plantas nuevas que estudiaban en herbología, y al ver a Hermione se asustó y rompió tres frascos con pociones que descansaban en una mesita.

-¿Qué le ha ocurrido a Hermione? – preguntó asustado y al darse cuenta del pequeño desastre que había armado y de sonrojarse desmesuradamente agregó – lo siento…

-¡Debes tranquilizarte, hijo! O terminarás quemando la enfermería – decía la mujer mientras con un simple hechizo devolvía los frascos a su estado original, y por precaución los alejaba de Neville

-Disculpe, Madame Pomfrey, es que me ha sorprendido verla aquí ¿Qué le ha pasado? – preguntó tímidamente mientras la sangre comenzaba a gotear desde su mano al suelo.

-Te has propuesto ensuciar la enfermería hoy¿no, Longbottom? – comentó la mujer mientras tomaba el brazo del chico y lo curaba en un abrir y cerrar de ojos – estuvo en una pelea de Thestrals, y quedó bastante herida, se rompió una pierna… - explicó como si de el tiempo se hablara.

Neville abrió la boca, con sorpresa al escuchar lo ocurrido, agradeció rápidamente a la enfermera y salió atropelladamente en dirección al campo de Quidditch para buscar a Harry y Ron.

Como supuso los chicos seguían ahí, pero no se le hacía fácil que notaran su presencia. Una escoba apoyada al pie de una de las gradas parecía una opción muy tentadora, pero como cada vez que la idea de montar una escoba cruzaba su cabeza, inmediatamente la imagen de su primer año en Hogwarts en la clase de vuelo lo hizo pensar en opciones más accesibles para su bienestar físico.

-¡HAARRRYYYY! – Gritaba a todo pulmón, dando saltitos y agitando los brazos tanto como podía - ¡ROOOOOON!

Pero nada parecía surgir efecto, estaban volando muy alto y las leves risas que podía escuchar perdiéndose en el viento, le indicaban que se lo estaban pasando en grande. En ese momento una larga cabellera rojiza hizo aparición en el campo, caminaba directo a la escoba al pie de las gradas. Neville al verla corrió hacia ella, no sin tropezar un par de veces con sus propios pies.

-Ginny… - murmuró cuando logró llamar su atención al llegar a su lado con la respiración entrecortada – Hermione… esta… en la… enfermería – decía intentando hilar su frase sin mucho éxito.

-¿Qué¿Por qué? – preguntó mientras su cara iba de la sorpresa a la preocupación - ¿ahora está allá?

Neville asintió, mientras tomaba aire aún con taquicardia.

-Debes decirle… - comenzó el chico apuntando a Harry y Ron, pero Ginny montó sobre la escoba y salió en dirección al castillo sin escucharle.

Neville soltó un suspiro exasperado. Cerró los ojos, inspiró guardando todo el aire que pudo en sus pulmones, puso ambas manos rodeando su boca y gritó:

-¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!

-¿Por qué gritas Neville? – preguntó Ron que estaba un par de metros a la izquierda de él junto a Harry. En tierra firme.

-¿Cuándo bajaron? – preguntó extrañado Neville y un tanto avergonzado.

-Hace unos segundos – sonrió Harry divertido. -¿Qué ocurre?

Neville cambió de su expresión sonrojada por una de susto en menos de un segundo.

-Hermione… ha tenido un accidente… esta en la… - comenzó hablando torpemente, confundiendo las palabras

-¿Qué? – preguntó Harry preocupado

-¿Qué le ocurrió? – preguntó Ron frunciendo el ceño.

-Su pierna, se rompió, y está ahí – explico haciendo señas hacia el castillo.

Ron y Harry intercambiaron una mirada, murmuraron un "gracias" antes de comenzar a correr hacia el castillo.

Cruzaron el Hall corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían, mientras que lanzaban disculpas al aire, por empujar a las personas que se interponían en su camino. Llegaron a la enfermería muy rápido y no se molestaron en tocar, simplemente entraron, logrando dar un gran sobresalto a la enfermera que en ese momento cruzaba la habitación con una bandeja llena de pociones que fueron a parar al suelo.

-Lo sentimos – dijo rápidamente Harry antes de que la mujer comenzara a regañarlos. - ¡Reparo! – murmuró y todas las pociones volvieron a su antiguo lugar sobre la bandeja.

-Venimos a ver a Hermione, nos enteramos que algo le ocurrió.

-Si¿que le paso? – corroboró Harry.

-Pero ¿no la has traído tu? – preguntó mirando extrañada a Harry

-No… - respondió Harry dubitativo

-Eso dijo ella – comentó la señora Pomfrey más para ella que para los chicos. Sacudió su cabeza un segundo y luego agregó – la señorita Granger duerme, y es mejor así, tiene una pierna rota y que se cure tardara un par de horas… pero es doloroso – puntualizó la mujer en tono severo.

Ambos asintieron, tomaron una silla y se sentaron junto a la camilla de la castaña mientras la observaban en silencio, cada uno inserto en sus pensamientos, ambos arrepentidos por como la habían tratado el día anterior.

Luego de media hora en que los dos chicos esperaban en silencio alguna novedad o reacción por parte de Hermione, ella se movió en la camilla y una mueca de dolor se dibujó en su rostro.

Apretó los ojos muy fuerte mientras un gemido se escapó de su boca.

-Hermione – saltó Harry - ¿Qué te ocurre¿Estás bien¿Llamo a Madame Pomfrey?

La chica se quedó completamente inmóvil, aún con los ojos fuertemente apretados, hasta que entendió que Harry estaba ahí. Giró lentamente su rostro y abrió sus ojos con igual lentitud.

Pudo ver a Harry y a Ron ahí sentados, con rostro preocupado y fijándose en cada movimiento que ella realizaba, probablemente hace bastante rato. Lo notaba porque Ron acostumbraba cuando estaba sentado, a medida que pasaba el tiempo, ir dejándose caer en la silla y dado que ahora estaba casi completamente acostado sobre ésta, debía llevar un buen rato ahí. Oleadas de ternura invadieron a Hermione y sintió como el enojo se disolvía en su interior, por lo que se dibujó una sonrisa en su rostro.

-¿Qué te ha ocurrido? – preguntó tímido Ron, un tanto avergonzado por no poder dejar de pensar en las cosas que le había dicho a su amiga el día anterior.

-Una pelea de Thestrals, creo, estaba leyendo tranquilamente y de pronto algo me golpeó a mi y al árbol en el que estaba apoyada, luego sentí que algo estaba sobre mi y mi pierna rota de pronto.

Una mueca de espanto se dibujó en el pecoso rostro del pelirrojo, mientras Harry abría sus ojos impresionado.

-Vaya, debe haber dolido – comentó el moreno.

-Oh, no… lo sentí como un masaje exótico – fue capaz de bromear Hermione para que entendieran que ya no estaba enfadada.

Los tres rieron.

-¿Te duele mucho la pierna? – preguntó Harry mirando sobre las mantas el lugar que correspondía a su pierna. - ¿Llamo a la…?

-No… esta bien, debe doler, es normal – dijo Hermione soltando un suspiro resignada

En ese momento la puerta de la enfermería se abrió y un chico rubio de ojos grises como las nubes de tormenta entró con paso elegante, con sus dos monigotes flanqueándolo.

Lanzó una mirada hacia donde estaba el trío y sus ojos destellaron llenos de odio al posar su mirada en Harry, el que devolvió la mirada con tanto odio como él.

Malfoy avanzó pausadamente sin decir palabra, hasta situarse en medio de la habitación. Tosió para anunciar a la enfermera que había alguien más en el lugar a parte del estúpido trío.

-¿Señor Malfoy? – preguntó extrañada la enfermera.

-El profesor Snape me ha enviado a buscar el ingrediente, que dijo, usted sabía – dijo el rubio en tono solemne.

La enfermera asintió y volvió a su despacho en busca de lo que el chico pedía. En ese momento Draco lanzó una mirada directa hacia los ojos de Hermione, la que sintió que su sangre hervía de rabia con solo verlo.

Una imperceptible sonrisa llena de odio se dibujó en el pálido rostro del muchacho, que dirigió su mirada hacia la ventana.

La enfermera llegó con una pequeña caja en las manos.

-Aquí tienes chico – dijo entregándosela, mientras él sin ninguna palabra se volteaba y salía del lugar dándole la caja a Crabbe.

-¿Cómo es que has llegado aquí con una pierna rota? – preguntó Harry de pronto, segundos antes de que el Slytherin saliera. Hermione, con su capacidad de observación, pudo notar como Malfoy se ponía tenso y retardaba suspasos, probablemente para escuchar su respuesta.

-Yo… - comenzó la castaña mientras su cerebro funcionaba a velocidades vertiginosas buscando alguna respuesta – Firenze apareció después de un rato de la pelea y me trajo hasta la entrada del castillo, luego un chico de Ravenclaw me tomó y me trajo hasta acá.

El sonido de la puerta cerrándose le hizo saber que Malfoy se había ido ya. "Como si pensara decirles" pensó Hermione frunciendo el ceño.

Sintió un fuerte dolor, ahí donde su pierna estaba rota, más intenso que cualquiera que hubiese sentido. Ahogo un pequeño grito mientras sus facciones se tensaban y su cuerpo se contraía adolorido.

-¿Qué ocurre¿Qué pasa¡Hermione! – dijo Harry saltando de su silla hasta el lado de la chica.

-¿Hermione¿Llamo a Madame Pomfrey? – preguntó el pelirrojo mientras palidecía notoriamente.

Y de pronto, tan rápido como el dolor había llegado, se fue. En ese momento la enfermera llegó desde su despacho.

-Listo, señorita Granger, su pierna está curada – dijo sonriendo – ya puedes irte si así lo deseas.

Hermione respiraba entrecortadamente aún, pero al intentar mover su pierna pudo notar como ya no le dolía nada.

Sonrió, mientras se limpiaba algunas gotas de sudor, que humedecían su frente, con el torso de su mano.

-¿Te encuentras mejor? – preguntó Ron mientras su color volvía poco a poco.

Hermione asintió mientras que se bajaba de la camilla.

-No camine mucho, debería mantenerse en reposo, sentada o acostada, su pierna se sentirá un poco débil – dijo la enfermera, mientras Ron extendía los brazos para sostener a la chica.

-No se preocupe – sonrió Harry – no tocará el suelo.

Y con un movimiento rápido la subió a sus brazos tal cual había hecho Malfoy por la mañana.

-¡Harry! – gritó Hermione asustada - ¡Bájame ya!

Ron sonrió divertido y corrió a abrir la puerta de la enfermería.

-Adiós señora Pomfrey – se despidieron Harry y Ron.

-¡Y gracias por todo! – agregó Hermione aún con el ceño fruncido. – bájame ya… - murmuró volviéndose hacia Harry otra vez.

-Prefiero que no, en verdad – murmuró serio, pero una sonrisa se dibujó en su rostro cuando terminó de hablar.

Un suspiro resignado se escapó de su boca, a tiempo que dejaba de patalear y moverse.

Como Harry y Ron no podían subir al dormitorio de las chicas, y se negaban a dejar que Hermione subiera todas esas escaleras caminando, la llevaron al dormitorio de los chicos, mientras que Harry la dejaba delicadamente sobre su cama.

-Gracias – murmuró la chica.

-No hay de que – respondió Harry sonriendo.

Conversaron un par de horas, en las que se disculparon, y Harry y Ron intentaron comprender que realmente no les hacía bien no poner atención en nada. Llegaron al acuerdo mutuo de que los tres se ayudarían en lo que pudiesen. Todos estaban de mejor animo para ese entonces, incluso Ginny que había llegado un tanto molesta porque la enfermera había tardado mil años en decirle que a Hermione ya la habían llevado a su cuarto y luego de buscarla por todos los dormitorios de las chicas, había ido a parar allá. Hermione se sentía bastante feliz para cuando cayó la noche.

-Es hora de ir a cenar – dijo ansioso Ron, ya que su estomago sonaba desde cerca de las tres de la tarde, al no haber ido a comer nada por estar con Hermione.

-Te traeremos comida – dijo Harry, luego se volteó y salio tras de Ron, que probablemente ya iba saliendo de la torre, desesperado por comer.

La Castaña lanzó un suspiro, ella también tenía hambre, y tendría que esperar a que Ron y Harry se hartaran comiendo, para que por fin llegaran con comida.

Decidió levantarse, después de todo, su pierna estaba curada. Caminaría lento para no forzarla y si le dolía mucho volvería a la habitación. Un gran rugido proveniente de su estomago la hizo decidirse finalmente. "Aquí es que se nota que soy Gryffindor" pensó divertida al escuchar su estomago rugir otra vez.

Caminó lentamente sin que nada la apurara, los pasillos estaban casi vacíos, como siempre ocurría a la hora de la cena. Para ser honesta, la pierna la sentía bastante débil, pero no lo suficiente si lo contraponías con su hambre.

Cuando ya estaba a un par de pasillos del gran salón, el eco de pasos a destiempo con los suyos la hizo voltearse.

-Granger… – murmuró arrastrando las palabras y una mueca de asco en el rostro.

-¿Qué es lo que quieres? – preguntó la chica, molesta.

-¿Es así como te educaron tus… padres? – exclamó poniendo énfasis en la última palabra – ¿Así es como te enseñaron a dar las gracias?

-Malfoy… no estoy de humor¿Qué es lo que quieres? – repitió, pero esta vez intento hacerlo con mejor semblante y educación.

-Vengo a liberarte de tu calvario, venia a avisarte que mañana podrás comenzar a devolverme el gran favor que me debes – puso énfasis también en esa parte.

-¿Qué quieres que haga? – preguntó molesta. Sabía que en realidad, le debía un gran favor, él la había ayudado, por muy ficción que pareciera.

-Oh, mañana te avisaré – respondió despreocupado el chico – tengo hambre y quiero comer; vamos Granger, a que llego primero que tú – agregó sarcásticamente, mientras Hermione se mordía la lengua para no insultarlo y continuaba su camino, cojeando levemente.

Aunque le quedaban unos 30 metros de camino, Hermione se tardó 10 minutos en llegar al gran salón con su pausado paso. Para cuando se sentó junto a sus amigos, muy sorprendidos y enojados por lo demás, ya solo había postres en la mesa. Tomó tres trozos distintos de tortas, un budín, algunas frutas y un exquisito flan.

-Hermione te dijimos que te llevaríamos comida – comentó Harry con el ceño fruncido.

-Si, lo sé, pero es que tenía hambre – se defendió encogiéndose de hombros.

-Además, si hubiese tenido que esperar a que Ron quedara satisfecho para que le llevaran comida, se habría muerto desnutrida – agregó Ginny, mientras los tres reían y Ron arqueaba una ceja.

-Ja, Ja, muy divertido Ginny – exclamó con la boca llena de budín de chocolate.

Todos volvieron a reír, mientras él se ruborizaba hasta la frente.

Esa noche, Harry, Ron y Hermione se sentaron junto a la chimenea para hacer los deberes que tenían pendientes.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

El lunes, las clases pasaron muy rápido para Hermione, caminar de clase a clase era algo que había logrado agotarla. Su pierna estaba bien, claro, pero era como si hubiese perdido toda la fuerza, a veces se tambaleaba y si Harry o Ron no fuesen a su lado y la atraparan, más veces de las debidas ese día habría quedado estampada en el suelo.

A la última hora, en Historia de la magia, donde el noventa y cinco por ciento de los alumnos dormían sobre sus mesas y el cinco por ciento restante estaba en estupor tan profundo que no desaparecía hasta que no sonaba el timbre, ocurrió algo mientras Hermione tomaba sus apuntes.

Una lechuza llegó y se apoyó en el marco de la ventana cerrada, la que estaba junto a Hermione. Miró sorprendida porque la negra lechuza llevaba una nota atada en la pata, y era extraño que interrumpieran clases para entregar mensajes… tal vez era algo importante.

Miró hacia todos lados, nadie parecía notar el golpeteo, cada vez más rápido, que producía el ave.

-Eh… pro… - comenzó, pero luego noto que Binss no parecía interesado en nada más que el libro que leía a la clase, ni siquiera se inmutó cuando Hermione habló.

Lanzó una última mirada a los alumnos. Todos seguían durmiendo, o volando con sus mentes fuera del salón.

Se levantó lo más silenciosa que pudo, aunque eso no hubiese sido necesario, nadie se movía hasta que no sonaba la campana que anunciaba el fin de las clases. Abrió la ventana y la lechuza estiró la patita hacia ella.

Hermione tomó la lechuza y al girarse para volver a su puesto, un movimiento en falso la hizo caer directo al piso, con un ruido sordo. Se le escapó un gritito de dolor y luego ahogó un segundo grito por el susto que le producía interrumpir la clase, o que la encontraran fuera de su puesto y sin tomar apuntes.

Se quedó inmóvil por algunos segundos. Comprobó que nadie hubiese notado su pequeño desliz, se paró y se fue directo a su puesto. Abrió la nota curiosa y en ella leyó:

"Esta noche necesitaré tu ayuda, ve a la torre de astronomía. En el pasillo del aula abandonada. Debes estar ahí cinco minutos antes de las diez"

No había remitente, pero no era necesario, Hermione sabía que la pulcra letra verde esmeralda, pertenecía a Draco Malfoy. Una sensación amarga apareció en su estomago. No le gustaba la idea de tener que ayudar a Malfoy y tampoco le gustaba el no decirles a Harry o a Ron, pero ya les había mentido cuando explicó como había llegado a la enfermería y no tenía ánimos para una discusión con sus amigos.

El timbre sonó y la vida volvió a la clase. Todos despertaron y se desperezaron sin ningún tipo de cuidado por que los vieran. Sabían bien que el profesor no notaría nada.

El trío se juntó con Ginny para ir a cenar.

-Hoy hay entrenamiento – comentó Harry.

-¿Hoy? – preguntó Hermione esperanzada.

-Si, creo que será hasta tarde, hay mucho que entrenar – dijo Harry dirigiendo a Ron y a Ginny una mirada severa, luego se giró a hacia Hermione y agregó – lo siento.

-Oh, no te preocupes – dijo ella falsamente apenada – tengo que hacerle tutoría a una chica de primero, probablemente yo también vuelva tarde, no se muy bien a que hora.

-¿Pero donde vas a hacer la tutoría? – preguntó Ron.

-En la biblioteca

-Pero la cierran temprano – dijo Ginny y un brillo en sus ojos hizo notar a la castaña que sospechaba algo.

-McGonagall me ha dado permiso, estaremos nosotras dos, nada más – dijo dando por finalizado el asunto.

Se levantó de su asiento, con un sabor amargo en la boca, se despidió de sus amigos y se fue a la sala común. ¿Por qué mentía? Odiaba mentir, cada mentira la llevaría a otra y otra más.

Cuando faltaban quince minutos para que dieran las diez, abandonó la sala común con el peor de los ánimos, arrastraba los pies y una mueca de profundo desagrado se dibujaba claramente en su rostro.

Era Hermione Granger y aunque su "cita" fuese con el mismo diablo, llegaría antes de lo planeado, solo por ser ella. Así que cuando faltaban diez minutos ya estaba donde habían acordado.

Pasaron pocos segundos y de pronto apareció el rubio.

-¿Qué haces aquí? – preguntó él.

-Me dijiste que llegara acá¿o no? – preguntó ella en respuesta, muy molesta

-Pero dije cuando faltaran cinco minutos…

-No me importa eso, yo llego siempre cinco minutos antes de lo que me digan – replicó ella molesta

-¿Por qué?

-¡Eso no te importa! – respondió harta.

Malfoy la miró extrañado unos segundos y luego pareció volver a ser el mismo.

-¿Para que he venido hasta acá? – preguntó Hermione

-No tengo porque darte explicaciones

-¿Y que pretendes que haga, que me quede de pie hasta que se te ocurra lo contrario?

-Exactamente… – respondió él mientras una media sonrisa se torcía en su rostro.

Hermione casi pudo sentir como un signo de interrogación se dibujaba en su rostro. ¿Que haría qué? "Debe estar bromeando" pensó

-¿Estas bromeando¿Para que quieres eso? – preguntó al notar que el chico no decía un "caíste" que hubiese sido muy apropiado.

-Deja de preguntar tanto, tu me debes un favor, y así es como comenzarás a devolverme la mano – replicó comenzando a enfadarse.

Hermione frunció el ceño, y mantuvo imperturbable la mirada fija en los grises ojos del chico, sin decidirse a ser ella la que desviara la mirada. Quería demostrarle lo enfadada que estaba, aunque sabía que a él más le importaría como estuviese el calamar gigante antes que ella. Quería demostrárselo porque aunque todo le molestara en esa extraña escena, no iba a irse… porque ella era mujer de palabra y sabía – a su pesar – que le debía un gran favor al dichoso Slytherin.

-¿Draco¿Estas ahí? – preguntó una voz femenina que Hermione no logró reconocer. Draco aún sosteniéndole la mirada, comenzó a avanzar hacia donde provenía la voz.

Y de pronto, todas las piezas encajaron, ella realmente tendría que esta ahí de pie, esperando a que Draco se… se… hiciera lo que fuese hacer con… "su novia, supongo" pensó Hermione. "Debe ser Pansy" pensó y de pronto, Draco pasó junto a ella con una chica de Slytherin al menos dos años menor que él. Hermione recordaba haber escuchado su nombre, algo así como Astoria.

Se sorprendió al verla, y le molestó un poco que la chica no pareciera notar que ella estaba ahí.

Entraron directamente al aula vacía junto a la que estaba de pie Hermione.

"Porque demonios no ocupa a sus gorilas para esto" pensó Hermione muy molesta, e incomoda por la situación.

"Tal vez no saben que tiene novia" se dijo a si misma inocentemente.

Eso ya se vería con el tiempo.

Porque como Draco tenía claro, y Hermione pensaba, una sola noche de "guardia" no le daba por pagada la deuda.


Hola!! Muchas gracias por todos los reviews que he recibido en el primer capitulo, realmente me he llevado una grata sorpresa!
¡Que feliz me han puesto!

Debo pedir disculpas, porque yo acostumbro a actualizar más rapido, y prometo en un tiempo más volver a mis actualizaciones más rapidas... pero es que he estado leyendo Luna Nueva (secuela de crepúsculo) y ahora me toca eclipse... y la verdad estoy enviciada con esa historia, no puedo pensar en nada más que eso, y por ese motivo he tardado más de lo que me gustaría en actualizar. Pero intentaré terminar todo lo que me queda pronto (Crepúsculo lo leí en 3 días, Luna Nueva, voy a cumplir 2 días mañana... pero me quedan menos de 200 paginas... terminaré pronto.. así que eclipse... tampoco tardaré mucho, lo prometo)

Por cierto, tal vez el cap les parezca un poco aburrido, pero es de transicion.. debían pasar estas cosas, o al menos eso dice mi sexto sentido . Pronto me pongo a escribir el siguiente que estará mucho más movido, lo prometo. Igual estas 4264 palabras de fic, algo son... ¿no?

Bueno, otra vez quiero agradecer infinitamente a las personas que agregaron a sus alertas o a sus favoritos el fic :)

Y ahora, lo más importante! Saludos:

harrymaniatica - karyta34 - Andrea Radcliffe - Mcflygirl89 - Xgirl1 - mariapotter2002 - Pamina Black - jaz.. - moniiiii - Thunderlara-Boomslang - MoniiCa ! - Potteriana - Xms.Felton - Malfoy.Girl.Potter

Infinitas gracias por darme su apoyo! No saben cuanta ilusion me hace )

Y un saludo a Laura, mi beta.

Rominitap Moon