Disclaimer: los personajes y escenarios son una extraña ocurrencia de una chica llamada J.K. Rowling. No me pertenecen


Cáp. 3: El trabjo.

Hermione miraba la puerta cerrada intentando no escuchar nada, no quería escuchar ningún sonido proveniente del aula. Cambiaba el peso de un pie a otro, incomoda y avergonzada por estar en esa situación.

¿Cuidarle las espaldas a Malfoy? Esto estaba lejos de ser algo lógico y racional… muy lejos.

Lanzó un suspiro enfuruñado mientras se mordía el labio inferior. ¿Qué haría ahora¿Se quedaría ahí¿Y que ocurriría cuando salieran? Frunció el ceño, evidentemente muy enojada, seguía sin saber que hacer, indecisa y nerviosa.

"Tienes que pagar lo que debes" dijo en su cabeza una vocecita aguda que podría llamársele conciencia y aunque le pareciera lo más horrible del mundo, no tuvo ninguna objeción para eso. Sabía que debía algo, y sabía que era a Malfoy y también sabía que por ser él no le haría las cosas ni fáciles, ni agradables.

Tomó aire y lo botó lenta y sonoramente, cruzó el pasillo hasta la pared opuesta de la puerta que debía vigilar y se sentó en frío piso de piedra. Intentaba tararear algunas melodías, lo suficientemente bajo para que no le escuchara alguien que pasara cerca, pero lo suficientemente alto para no escuchar ningún tipo de ruido proveniente del salón.

Los minutos pasaban lentamente transformándose en horas, y el sueño alegaba con vencerla. Estaba cansada y necesitaba dormir. ¿Pretendía Malfoy estar toda la noche ahí? Se preguntó un poco molesta y como si sus pensamientos hubiesen sido escuchados la puerta se abrió y apareció la chica, riendo en voz baja, muy ruborizada y mirando hacia el interior del lugar.

Un segundo se cruzaron las miradas de Hermione y Astoria, y la Slytherin cambió su rostro completamente volviéndose frío y altivo, con desprecio volvió su rostro y salió caminando en dirección a las escaleras.

Hermione pudo sentir que la chica no le agradaba tanto.

De pronto el rubio salió arreglándose el cuello de la camisa. Sus ojos se fijaron en Hermione que seguía sentada en el suelo, entumecida de frío y sin poder moverse.

-¿Qué haces aquí? – preguntó Draco con una mueca de asco dibujada en el pálido rostro.

-¿Qué supones que hago? – preguntó Hermione a su vez, muy molesta.

-Pensé que te habrías escapado en cuanto… entré al salón – murmuró el chico molesto.

-Pues ya lo ves, sigo aquí, así que he cumplido con mi deuda – respondió triunfante mientras intentaba desentumir sus piernas que no parecían responderle por el frío.

-No seas estúpida – comentó Draco lanzando ácido en la voz.

Hermione lo miró unos segundos mientras entrecerraba los ojos, sintiendo como todo el odio que sentía por él palpitaba junto a su corazón. Inspiró, espiró y una vez más y otra vez.

-No me digas estúpida – replicó cortante y sin vacilar.

-Aquí no has terminado de pagar tu deuda, tendrás que venir mañana también a la misma hora. – dijo Malfoy arrastrando las palabras mientras pasaba por alto el pequeño ataque de furia de la chica.

-¿Qué te hace pensar que lo haré? – desafió la chica.

-Tu estúpido e inservible espíritu Gryffindor – respondió despectivamente, como si eso fuera lo peor que alguien pudiese poseer. Después de su última frase, se volteó y comenzó a caminar en la dirección por la que antes se había marchado la Slytherin.

Hermione contó hasta diez un par de veces intentando calmarse y no gritar o llorar de rabia. Se puso de pie torpemente mientras su pierna derecha seguía muy adormecida. Caminó de vuelta a la torre de Gryffindor asustada de encontrarse con alguien a esas altas horas de la noche, no sabía que hora era exactamente, pero sabía de sobra que era tarde.

Al llegar suspiró agradecida de que no hubiese nadie en la sala común. Subió a su dormitorio y se acostó lo más rápido que pudo, el sueño se había instalado en ella hace un buen rato y no creía resistir más.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Los rayos de sol sacaban destellos dorados del enmarañado cabello de Hermione, los que la despertaron de pronto. Se sentó en la cama tan rápido como si una cuerda hubiese tirado de ella.

"¿Qué día es hoy?" pensó en silencio. Luego poco a poco la orientación volvió a ella y el susto pasó. Por un momento creyó haberse quedado dormida, pero era domingo y podía dormir hasta la hora que deseara. Una sonrisa de alivio se dibujó en su rostro a la vez que los músculos de su cara se relajaban. Se dejo caer sobre su almohada otra vez mientras pensaba las cosas que tenía que hacer ese día. Adelantar unos deberes. Iría a la biblioteca. Y luego la sonrisa se borró más rápido de lo que había aparecido.

"Hacer guardia" pensó sarcásticamente y un gruñido escapó de su boca. Dando patadas en el aire para correr las mantas que la cubrían se acerco al borde de la cama, pero las patadas por doquier la hicieron llegar demasiado a la orilla y con un golpe seco, cayó al piso.

-¡Maldita sea! – gritó sin importarle si había alguien durmiendo en la habitación. Odiaba enfadarse tanto, porque la hacia volverse un tanto estúpida, cometía errores o como en ese caso terminada estampada en suelo.

Se levantó como pudo, ya que el enredo de sabanas que tenía le dificultó la tarea. Tiró todas las mantas sobre la cama y se fue a paso rápido hacia la ducha. Se vistió y luego volvió a la cama para hacerla, con su lema de ayudar a los elfos a alivianar su trabajo.

Salió caminando tranquilamente extrañada de no ver a nadie en la sala común. Un arranque de optimismo se había apoderado de ella. Y su animo había mejorado mucho desde su impasse con las sábanas. Avanzaba moviendo los brazos hacia delante y atrás, mientras en su mente tarareaba una canción. Hoy su pierna estaba notoriamente mejor.

Cuando ya se aproximaba al gran salón algo la hizo detenerse.

Estaba de pie frente a una puerta cerrada y un murmullo la había hecho entender todo. Como un balde de agua fría Hermione entendió todo. Hoy no era domingo… era martes.

Tuvo lo extraña sensación de que su estomago caía hasta la altura de sus pies. Sus ojos se abrieron poco a poco hasta formar una expresión de horror y sorpresa y su rostro palideció notoriamente, hasta quedar casi transparente.

"Martes" repitió para si misma. Estaba perdiendo la primera clase del día. Sentía como el corazón había subido hasta su boca y el palpitar acelerado hacia eco en su cabeza y oídos a la vez que su respiración se agitaba cada vez más.

Avanzó hasta la pared más cercana y se apoyó en ella intentando asumir que una de sus peores pesadillas se había vuelto realidad. Su respiración seguía tan agitada como antes y no parecía calmarse.

-¿Granger? - preguntó una voz que la castaña no era capaz de reconocer.

Hermione alzó la vista con su mano presionaba su pecho. La luz del sol que brillaba en el cabello rubio del chico la hizo parpadear. ¿Era Malfoy?

-Granger, Granger… ¿Qué demonios te pasa¿Ataque de asma? – preguntó arrastrando las sílabas.

Sí. Era Malfoy.

Y de pronto una idea apareció en la mente de la castaña. Y sintió como la vida le volvía al cuerpo.

-¿Por qué no estas en clases¿Qué día es hoy¿Qué hora es? – preguntó sin importarle si fuera Draco Malfoy, Harry o un centro de informaciones. Necesitaba saber que día era.

Malfoy torció el gesto. Ella era más extraña de lo que él había llegado a pensar. Mas extraña y más molesta.

-No creo que tenga que darte explicaciones a ti – murmuró extrañado aun, pero con el desprecio impreso en la voz.

-¡¡Por favor¡¡DI QUE DÍA ES!! – gritó Hermione. Una sonrisa se dibujó en el perfecto rostro del chico.

-Es Martes, sangre sucia – respondió - ¿Qué haces fuera de clases?

El rostro de Hermione se contrajo en una mueca de horror, dolor y miedo.

-Martes… - murmuró con la mirada perdida. Parecía en shok, y prácticamente lo estaba. A ella no le podía pasar eso, no podía perder clases. Imágenes se agolpaban en su mente como que iba a reprobar todos los exámenes.

-Si, martes y ya que no vas a poder entrar hasta el almuerzo, voy a cobrar un poco de tu deuda – dijo Draco después de pensárselo un poco.

-¡¿Estas loco?! – preguntó escandalizada Hermione.

-¿A caso pretendes entrar ahora a clases? – preguntó alzando una ceja malignamente.

-No, pero…

-Entonces, lo harás – exigió interrumpiéndole. Se giró y comenzó a caminar con su típico vaivén de hombros.

Hermione se quedó quieta en la mitad del pasillo, mirando el lugar por el que se iba el Slytherin. Malfoy notó la ausencia de pasos y se volteó una vez mas.

-¿Qué haces ahí parada? – preguntó molesto - he dicho que vengas – agregó ácidamente.

-No estoy a tus ordenes, Malfoy, no te confundas – le espetó Hermione.

-Eso depende de la perspectiva – dijo y reanudó su camino.

La Gryffindor se quedó quieta completamente. Mantenía las manos fuertemente apretadas en forma de puño. Deseaba golpearlo con todas sus fuerzas… odiaba su manera de ser.

"Si lo lastimas, solo terminaras debiéndole una vida entera de servicios" le dijo su lado racional. Llenó sus pulmones de aire para relajarse y comenzó a seguir al chico, aunque no podía evitar cambiar su expresión enfurecida.

Malfoy al verla sonrió para él. Le encantaba hacerla enfadar.

Caminaron a paso lento unos minutos, hasta que Hermione captó a donde se dirigían y le sorprendió. Iban a la biblioteca.

Draco avanzó hasta una mesa alejada de la entrada y se sentó. La biblioteca estaba completamente vacía, porque claro, todos debían estar en clase. Hermione caminó hasta la mesa, pero dudó si sentarse.

-¿Qué es lo que quieres?

-Tendrás que sentarte de todos modos – repuso Draco como si fuese algo desagradable para el, y lo era – intenta hacerlo en la silla más alejada de mi, podría vomitar si te acercas mucho.

"Inspirar, espirar, inspirar, espirar…" se repetía una y otra vez la chica "Si tan solo él expirara" pensó y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Se sentó en el puesto más lejano en la pequeña mesa. Si él había elegido una tan pequeña que no exigiera mas.

-Quiero saber algo… -comenzó Hermione muy seria.

-¿Es que no lo sabes todo ya? No eres una buena rata de biblioteca, entonces – comentó Draco.

-Estoy hablando en serio.

-Y a mí me vale madre lo que quieras saber. Ve a buscar en un libro, de seguro encuentras respuesta ahí – dijo con veneno en la voz.

-Si no te molesta, y en realidad me importa bastante poco que te moleste, me dices que debo hacer o me voy a hacer cosas más útiles o agradables, ya sabes, como enterrarse cuchillos por todo el cuerpo – respondió ella.

Draco estaba sentado como todo un galán en la silla, con un brazo apoyado en la continua. Al escuchar el comentario de Hermione, una imperceptible sonrisa se dibujó en sus labios. Miró hacia abajo para disimular, y un mechón de su rubio cabello cayó rebelde hasta su frente.

Algo se revolvió en el interior de Hermione al notar ese pequeño detalle.

"Nauseas" pensó.

-Haz mi trabajo de pociones – dijo el chico lanzándole un pergamino sin delicadeza, que Hermione estuvo a punto de dejar caer.

"No es tan malo, yo ya he terminado el mío, será fácil". Sin decir una palabra tomó el pergamino y lo extendió, sacó su tintero y su pluma, lista para comenzar.

-No uses esa tinta – exigió Malfoy. Esta vez él sacó su tintero y lo dejó lo bastante cerca como para que ella lo alcanzara. Hermione lo tomó, no hizo ningún comentario. Su tolerancia a los malos tratos estaba siendo puesta a prueba, pero no se rendiría.

La tinta de Malfoy era verde esmeralda, suave y se secaba muy rápido. De las mas costosas, podía suponer Hermione. Y es que si tuviera que comprar una pelusa de polvo, elegiría la más cara solo por gastar de más. ¿Qué importaba como fuese la tinta con la que escribes tus apuntes? Lanzó un bufido y luego se concentró en el trabajo.

Malfoy esperaba paciente, completamente en silencio con una sonrisa torcida estampada en el rostro y la mirada fija en el cabello enmarañado de Hermione que caía sobre la redacción… escribía como una maquina, sin parar, línea tras línea.

-Esto es extraño… - murmuraba de pronto la chica, pero no hacía nada más, continuaba su trabajo.

Después de largos minutos en silencio, lo que el chico esperaba ocurrió, ella dejó caer la pluma sobre la mesa, mientras miraba horrorizada el pergamino. La sonrisa de Malfoy se acentuó.

-¿Ocurre algo? – preguntó con falsa preocupación.

-¿Qué es esto? – preguntó Hermione levantando la vista por fin.

-Mi trabajo de pociones – respondió Malfoy como si tal cosas.

-Este no es el trabajo de pociones, yo lo hice hace tres noches y este no es – sentenció Hermione cruzándose de brazos.

-Yo dije mi trabajo de pociones – repitió Malfoy tranquilamente. Y Hermione por fin comprendió.

-¿Por qué no es igual al de los demás?

-Porque soy el mejor de la clase, me da trabajos más avanzados para que aprenda – respondió con satisfacción para luego encogerse de hombros. – Continua…

-No

-Hazlo

-No – y esta vez los ojos se le nublaron por las lágrimas de rabia que se agolpaban.

-¿Por qué no? – preguntó Draco aparentando preocupación. Hermione lo miraba pero estaba decidida a no decir nada - ¿No te gusta que tenga un trabajo más complicado que el tuyo? – insistió Draco. – O… ¿no sabes alguna respuesta? – murmuró y un brillo lleno de júbilo resplandeció en sus ojos.

Hermione frunció el ceño, mientras intentaba controlar las lágrimas que cada vez luchaban con más fuerzas por salir.

-¿No te importa acaso que responda mal esto¿No es demasiado difícil para mí? – preguntó antes de tomar la pluma nuevamente y comenzar a escribir tonterías en el pergamino.

Su moral se venía abajo. ¿Podría empeorar el día? Se había perdido una clase, estaba haciéndole los trabajos a Malfoy y por primera vez en su vida no sabía una respuesta. Continuaba escribiendo con expresión concentrada cosas como "Soy un estúpido engreído, pero no puedo hacer los trabajos por mi mismo", con toda la rabia que podía. Estuvo a punto de traspasar el papel un par de veces.

-Ya es hora

-¿DE QUE? – gritó Hermione sin importarle que estuvieran en ese lugar sagrado del silencio. Su querida biblioteca.

-Vete a la enfermería y di que te sentías mal y por eso no fuiste a clases las primeras horas – ordenó.

Hermione abrió la boca para replicar, pero luego comprendió que no tenía ninguna coartada o justificación más que esa. Soltó un gruñido con toda su rabia y la sonrisa de Malfoy fue clara. Le sostuvo la mirada por unos minutos y luego recogió sus cosas apresuradamente. Y se levantó directo para salir, pero antes de llegar a la puerta recordó que quería decirle algo a Malfoy. Giro sobre sus talones y volvió como si la obligaran a ir hacia él.

-Dije que quería hablar contigo – dijo ante la mirada impasible del chico.

Draco lo meditó unos segundos, quedaban pocos minutos para que todos salieran de clases, no lo podían encontrar ahí, no con ella… sería una humillación completa.

-De camino a la enfermería – dijo mas para sí que para ella. Tomó sus cosas, y el pergamino que era el trabajo de pociones. Miró a Hermione por unos segundos y luego lo arrugó disfrutando cada segundo que la castaña le miraba impactada. – Ya he terminado el trabajo, solo lo hacía para molestar.

Y un encogimiento de hombros fue todo lo que agregó a esa sonrisa que dejaban reluciendo sus blancos dientes.

Hermione se quedó congelada viendo como su trabajo iba a parar a un basurero.

-¿Qué? Supongo que no pensabas que iba a presentar un trabajo hecho por ti… sería estúpido – dijo Malfoy y pasó en frente de ella en dirección a la puerta. – Si no te apuras no podrás decir lo que sea que quieras decir…

La castaña lanzó unos cuantos insultos en su interior, y luego caminó hacia el chico, aunque no sin antes reprenderse por pensar insultos. Ella no era así, pero Malfoy la sacaba de quicio, era imposible soportarlo.

-No voy a seguir siendo tu esclava por siempre… quiero que pongamos un limite. Me comprometí a hacerte guardia hoy, pero hoy se termina – dijo mientras caminaban hacia la enfermería.

Hubo un momento de silencio en que Draco parecía prestar más atención a una araña que colgaba de una armadura que a la situación en si.

-Está bien que tu vida valga poco… por no decir nada, que más bien seas un muy molesto estorbo, pero ¿no crees que tres favores es muy poco por salvarle la vida, aunque sea a una sangre sucia como tu? – preguntó Malfoy como si tal cosa.

Hermione tomó aire ahogada. Draco Malfoy no tenía corazón, estaba hueco por dentro. Nadie podía hablarle así a alguien con tanta tranquilidad. Se sentía humillada y herida por continuar ahí. ¿Por qué no se largaba¿Por qué sus piernas no la movía lejos de él?

-¿Cuánto tiempo? – dijo con la vista fija en el suelo, intentando retener las lágrimas y los sollozos, aunque no lo estaba logrando y Malfoy lo notó.

-Dos semanas – dijo mientras su voz parecía un témpano de hielo.

Hermione asintió en silencio mientras algunas lágrimas caían sin remedio por sus mejillas.

-Eso es todo, vete – dijo ella, pero no esperó una respuesta, aceleró el paso hasta estar corriendo para alejarse de él.

Malfoy por su parte se quedó de pie en la mitad del pasillo, mientras sentía como algo se retorcía en su interior…

-Tal vez una tripa – dijo en voz alta para si mismo – voy a comer…

Y se volteó dándole la espalda al lugar por el que había desaparecido hacia unos segundos la castaña.

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-¿Qué te ocurrió Hermione? – preguntó Harry al encontrar a la chica en la puerta de la enfermería.

-Vengo saliendo, amanecí con un dolor de cabeza muy fuerte

-¿Has llorado? – preguntó de pronto Ron.

-¿Yo? Este… no – mintió, luego decidió rectificar – digo, si, el dolor era horrible y me arrancó unas lagrimitas

-Eso es claro, si no, no me explico como es que has perdido las clases de la mañana. – le apoyo Harry. – Hemos tomado muchos apuntes para ti, En todas las clases.

Ron asintió, sintiéndose orgulloso de su gran esfuerzo.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de la Gryffindor iluminando su rostro. Sus amigos la hacían feliz.

Mientras comían evitó a toda costa mirar hacia la mesa de las serpientes, aun muy dolida como para ver a Malfoy, no estaba segura de si podría contener las lágrimas aun.

-Es hora de ir a clases – dijo Harry desperezándose – toca pociones, dobles.

-Yuju – exclamó Ron con una voz de ultratumba y los tres rieron mientras se levantaban.

-¿Y ese tintero? – preguntó Harry, ya en clases - ¿es nuevo?

Hermione se volteó para ver de que hablaba y palideció notoriamente al ver que no era su frasco de tinta, sino uno verde esmeralda con una serpiente dibujada.

-Es muy costosa – dijo Ron al ver el tintero – algo que usaría Malfoy.

-Esta a la mitad… ¿la tienes hace tiempo? – volvió a preguntar Harry.

-No… yo… solo… la encontré y me gustó el color. – contestó rápidamente.

-Esta noche iremos a ver a Hagrid, hace semanas que no vamos… - comentó Ron.

-No puedo ir esta noche – lamentó la chica.

-¿Por qué? – preguntó Harry.

-Tengo que hacer… - respondió encogiéndose de hombros.

De haber elegido, ella habría ido con ellos, pero no tenía elección. Quería terminar con la tortura lo antes posible y no le daría un pretexto a Malfoy para alargar su "pago". Lo odiaba y cuanto antes terminara, mejor.


Hola a todos¿Que les ha parecido?
¿Muy mal? se esconde tras un arbol

Espero que no les haya decepcionado el cap... es que estoy con una crisis de Fandoms... Terminé eclipse y no dejo de pensar en otra cosa que en lo que vendrá en el proximo libro, y mi mente trabaja todo el tiempo inventando mil y una historia sobre Crepúsculo y no me da para pensar también en esta pareja. Se que no tengo justificacion, pero al menos ya tengo planeado todo el proximo cap de la historia, así que no tardaré mucho. Lo prometo!

Paso el aviso, por si a alguien le gusta la saga de crepúsculo. Escribí un One Shot sobre Bella&Edward, mi version de como será la transformación de bella en vampiro (si es que la hay) :S.

Y bueno, quiero mandarle un saludo a mi mejor amiga: Evelyn. Porque hoy está de cumpleaños! Amiga! No se que sería de mi sin ti! Te quiero mucho y gracias por todo.

Saludos a:

Andrea Radcliffe - Hibari - mariapotter2002 - Malfoy.Girl.Potter - LilyGranger - Thunder (1 y 2) - oOKaturixOo - tifanny - Yuzuki Lisianthus - dan ti amooo - Xms.Felton - karyta34 - GreyGGGA - XxXsofitaXxX - elisabetweasly - Potteriana - sofigryffindor90 - FatiPotter - Pamina Black - Merodeadora-Chii (perdon por el error del cap pasado T.T) - dramione.

A todas ellas! Muchisimas gracias! Ya saben, un fic (y un cap) con reviews, es un fic feliz!

Rominitap Moon