Disclaimer: Long Long time ago, una mujer llamada J.K (si, con iniciales y no con nombre) pensó en Harry Potter y todo su mundo. Hoy en día yo ocupo sus personajes para componer estas escenas que leeran a continuacion xD
Cáp. 4: Astoria Greengrass
Hermione se había comenzado a tomar apuntes frenéticamente alegando silencio a sus amigos para que no la distrajeran. Harry y Ron la miraban extrañados y curiosos. ¿Por qué no quería decirles la razón por la cual no les acompañaría¿Desde cuando tenían secretos? Ron miraba confundido a Harry mientras éste se hacía una y mil preguntas en su interior.
-Vayan a buscar los ingredientes necesarios – dijo Snape a la clase interrumpiendo los pensamientos del trío. Luego el profesor se sentó tras su escritorio.
Hermione salió disparada hacia el armario de los ingredientes, antes que Harry o Ron pudieran si quiera hacer el intento de ponerse de pie.
Una pequeña multitud de alumnos se amontonó frente al armario. Costaba avanzar o retroceder ahí.
-Trae mi tintero – murmuró una gélida voz cerca del oído derecho de Hermione. Ella dio un respingo y se quedó quieta como una estatua, con el brazo estirado rodeando uno de los muchos frasquitos.
Negó con la cabeza un par de veces sin atreverse a voltearse o contestarle en voz alta.
-Tráelo, no tengo nada con que escribir por aquí cerca – susurró molesto el rubio.
Hermione recobró la movilidad perdida por el susto. Se volteó sin mirar a nada en particular y comenzó a avanzar, pero dos pasos mas tarde una mano fuerte se aferró a su antebrazo y la acercó a él.
-No estoy jugando, dije que la trajeras – murmuró Malfoy en voz muy baja mirando en otra dirección para disimular.
-Ve a buscarla tu, ya le he mentido a mis amigos por cuidarte las espaldas, no quiero ni pensar que harán cuando vean que te entrego un tintero, tu tintero y que estaba en mi bolso – dijo rápidamente Hermione mirando hacia el frente. Movió su brazo bruscamente y Malfoy no tuvo mas remedio que soltarla, no sin antes lanzar un gruñido.
Se quedó quieto unos segundos, observando al par de amigos que intentaban abrirse paso entre la multitud. "Es ahora o nunca" pensó para si. Con la destreza digna de una serpiente se escurrió entre el grupo de alumnos que se amontonaban frente al armario. Al cicatrizado y a Weazel le quedaba un rato aun para llegar a tener al alcance los frascos, y si su cerebro era rápido en identificar los ingredientes – cosa que sabía, no era así – tardarían un poco más. Así que caminó rápidamente hasta la última mesa del salón.
-No vuelvas a tomar mis cosas – espetó en voz baja, apoyándose en la mesa de Hermione.
-Fuiste tú el que me apuraba mas de la cuenta – replicó Hermione concentrada cortando raíces en trozos pequeños de igual medida.
-No intentes culparme por tu ineptitud – murmuró Draco mientras sentía como la rabia lo invadía. ¿Qué le ocurría a Granger que de pronto le crispaba los sesos¿Por qué de pronto estaba tan furioso?
-No me digas inepta – exclamó Hermione alzando la vista por fin, sus ojos brillaban furiosos al igual que los grises que le devolvían la mirada – toma tu tinta y vete de una vez.
-No me digas lo que tengo que hacer – respondió Draco si saber que decir en realidad.
-¿Qué¿A caso solo tú puedes ordenar a los demás? – le espetó la chica elevando un poco la voz.
-Tal parece que sí – respondió Malfoy mientras una sonrisa torcida se dibujaba en su rostro.
-Apártate o… - comenzó Hermione.
-¿O qué? – le desafió Draco.
-¿Qué estas haciendo Malfoy? – dijo Harry muy serio a espaldas del chico.
-¿Tu no te sientas adelante¿Qué demonios haces molestando a Hermione? – preguntó Ron enojado.
-Treinta puntos menos para Gryffindor – dijo Snape desde adelante sin si quiera alterarse.
-Oh, Weazel, no te preocupes por tu noviecita… - dijo volteándose hacia él – No es mi tipo… - agregó con una mueca de asco en la voz. Se volteó con la gracia digna de un ángel y se fue hasta su mesa despreocupadamente, con su caminar tan característico.
-¿Qué quería? – preguntó Harry preocupado mientras Ron apretaba los puños furioso.
-No lo se, simplemente fastidiar… creo – respondió Hermione nerviosa.
-Maldito hurón – fue lo único que Ron pudo articular.
-¿Fastidiar? – preguntó Harry nuevamente, pero esta vez mas relajado.
-Ha de ser lo único que sabe hacer. –Dijo Hermione y luego se encogió de hombros – pongamos manos a la obra, o no terminaremos la poción.
El resto de la clase transcurrió tranquila al igual que el resto del día.
Después de la cena Harry y Ron volvieron a pedirle a Hermione que les acompañara a la casa de Hagrid, pero ella volvió a negar.
-Tengo la tutoría con la chica de primero – dijo por fin. Habría preferido no mentir, pero ellos no le dejaban más opción. Ese día después de la clase de pociones era el momento menos indicado para decirle el favor que le debía a Malfoy.
-¿Qué días son? – preguntó Ron confundido.
-Es variable, vemos los días en cada tutoría, me dice si necesita ayuda para otras cosas y así… - Hermione se mordió el labio, estaba mintiendo como mandada a hacer para ello. No le gustaba tener que inventar cosas, además una mentira llevaba a otra. Eran sus amigos y odiaba ocultarle la verdad, si se enteraban… lo más probable es que no serían más sus amigos.
Con estos pensamientos se levantó rápidamente de la mesa.
-Es hora de irme, de seguro ya esta esperándome – dijo sin darle tiempo de replicar a ninguno.
Faltaba cerca de media hora para que fueran las 10, pero decidió que se iría directo al pasillo, ya que Harry y Ron podrían pasar primero a la sala común, y no quería mentir más, prefería ahorrarse algo más de lo que, probablemente, después se arrepentiría.
Se sentó frente a la puerta, que sabía debería cuidar luego. Se apoyó sobre el frío muro de piedra y alzó la mirada. Había una ventana justo sobre ella y desde donde estaba, lograba ver la luna.
Sonrió.
Le encantaba la luna y su resplandor blanquecino. Podía pasarse horas mirándola sin aburrirse.
De pronto oyó pasos. Se asustó al darse cuenta que era muy temprano para que fuese Malfoy.
Se quedó en completo silencio, sin siquiera respirar o pestañar con la vista fija en el largo y oscuro pasillo.
Una larga y esbelta silueta comenzó a dibujarse en la negrura del pasillo. Se acercaba cada vez más. ¿Qué le diría a la persona que preguntase porque estaba ahí? Podía sentir como su palpitar se volvía más rápido a cada segundo.
La luz de la pequeña ventana iluminó finalmente al chico, dejando descubierta su identidad.
-Malfoy… ¿Qué haces aquí? – preguntó decepcionada y aliviada a la vez.
-Eso podría preguntarlo yo
-Pero lo he preguntado yo primero…
-No es que eso importe – repuso el rubio. – este es mi escondite, así que soy yo quien hace las preguntas ¿que haces aquí?
-Vine antes y punto – respondió Hermione con el ceño fruncido.
-¿Qué¿Te mueres de ganas de cuidarme las espaldas o que? –preguntó desconcertado de encontrarse a la chica ahí.
-Si, claro, no veas cuanto, muero por la necesidad de cuidarte – exclamó Hermione sarcásticamente.
-Me lo imaginaba – Draco caminó hasta la puerta del salón y se dejó caer hasta el suelo frente a la castaña.
-¿Qué haces? – preguntó la gryffindor.
-Me siento
-Oh vaya, jamás podría haberlo adivinado de no ser por tu pista – refunfuñó.
-No te pases de lista, Granger, no seré amable por siempre.
-¿Cuándo lo has sido? – preguntó pero Draco como respuesta simplemente alzó una ceja. Un gruñido se escapó de la boca de Hermione y decidió que evitaría al chico. Volvió a apoyar la cabeza sobre el muro y fijar sus ojos en el astro nocturno.
El silencio se mantuvo unos minutos.
Malfoy miraba extrañado a la castaña siendo bañada por la luz de la luna. Era una imagen extraña e irreal. Se veía más pálida bajo la brillante blancura de la luz. Su frente alzada le daba un aire de grandeza junto con el resplandor en sus ojos. Esa visión habría deslumbrado a cualquiera. A cualquiera menos a él, como siempre.
Una mueca de asco se dibujó en su pálido rostro mientras apartaba la vista.
El silencio incomodaba a Malfoy por algún extraño motivo. Él no era de las personas que acostumbraban a conversar con todo el mundo, y con las personas que lo habría hecho, no tenían suficiente cerebro como para unir más de cinco palabras con sentido alguno. Se podría decir que Draco era un chico bastante callado y reservado. Estaba impresionado por la extraña sensación de necesitar hablar que experimentaba.
Se volteó hacia la castaña, sin saber muy bien que decir, pero algo llamó su atención.
-Hay una araña ahí, ten cuidado, es grande – comentó en voz baja, no es que se preocupara, pero era una venenosa y de una especie que era diez veces más grande que una normal y no pretendía que la chica se convirtiera en un cadáver ahí mismo.
Hermione volvió la vista al frente con expresión aterrada.
-¿Una araña? – Preguntó con un hilo de voz y los ojos muy abiertos - ¿Dónde?
-A tu derecha – dijo Malfoy y las comisuras de su boca se levantaron en una leve sonrisa torcida.
Hermione miró hacia su derecha. ¿Grande había dicho¡Era enorme!
Volvió la vista al frente, petrificada incapaz de moverse. Cerró los ojos manteniéndolos muy apretados y un estremecimiento, incluso perceptible para Malfoy, recorrió todo su cuerpo. Su respiración se volvió agitada y palideció notoriamente, incluso en la oscuridad Draco podia notarlo.
-¿Le temes a las arañas? – murmuró sonriendo satisfecho.
De los ojos fuertemente apretados de la castaña, resbaló una pequeña lágrima que destelló con el brillo de la luna que aún bañaba su cuerpo.
-Si les temes apártate ya – agregó Draco un tanto inquieto. La araña estaba muy cerca del rostro de la chica.
Otra lágrima y un sollozo escaparon desde el interior de Hermione. Temblaba de pie a cabeza y lo único que fue capaz de hacer fue negar con la cabeza.
-Sal de ahí, muévete ya – exclamó el rubio ansioso. Más sollozos hicieron eco en el pasillo.
La sonrisa se borró de su rostro, Draco se puso de pie rápidamente y luego dudó. Un último sollozo lo hizo decidirse finalmente. Corrió la poca distancia que lo separaba de la chica y con una mano lanzó lejos a la araña que ya comenzaba a enredarse en el enmarañado cabello de Hermione. Agarró uno de los brazos de la castaña y la separo de la pared.
-Petrificus Totalus – exclamó apuntando su varita en dirección al animal que se acercaba nuevamente en su dirección, el que quedó quieto en un instante.
Respiró unos momentos y luego volvió a voltearse hacia Hermione. Ella tenía el rostro oculto entre sus rodillas y sus brazos rodeaban sus piernas. Aun temblaba y se oían algunos sollozos de tanto en tanto.
-No seas exagerada, solo era una pequeña arañita – dijo el chico molesto y en tono sarcástico. Pero Hermione estaba lejos de poder relajarse. Malfoy avanzó hacia el animal petrificado y lo lanzó por la ventana, esperó unos segundos y agregó un tanto exasperado – Maldición, ya he lanzado la araña por la ventana, es que ¿no pararás de gimotear?
Pasaron algunos minutos para que Hermione pudiera controlar su llanto, su respiración agitada y el gran susto que había pasado. Malfoy pareció relajarse otra vez.
Hermione levantó por fin el rostro, un tanto avergonzada. Sus ojos enrojecidos por el llanto destellaban y parecían de un color dorado, más claro que la miel.
-Gracias… - murmuró después de unos momentos de mirarse en silencio.
-Eres igual que todas las chicas, se espantan al ver una pequeña araña – exclamó el rubio exasperado y molesto. Hermione lo pensó unos segundos y luego se encogió de hombros.
-Tal vez si soy como todas las chicas – respondió – pero gracias de todas maneras.
El chico avanzó hasta apoyarse en el mismo muro de la castaña, a un metro de distancia de ella.
-Así, si aparece otra araña, la espanto antes de otro ataque de pánico como ese – murmuró con una sonrisa sádica dibujada en su rostro – no podría soportar otro, comenzaría a vomitar.
Hermione rodó los ojos unos momentos, pero no podía evitar sentirse agradecida por el gesto del chico. Poca gente sabía de su miedo a las arañas, y ahora nadie lo sabía tan bien como él, pero solo por esta vez no le importaba, porque él la había ayudado… otra vez.
-¿Draco? – preguntó una chica desde otro lugar.
El rubio lanzó una última mirada a Hermione antes de levantarse, caminó hacia la oscuridad del pasillo y minutos después entraba con… ¿Isadora Lake?
Hermione se sorprendió al ver que no era Astoria quien había llegado al encuentro del chico. Isadora era una Slytherin que había sido trasladada el año anterior y que ahora cursaba su sexto año. El ceño de la castaña comenzó a poblarse de arrugas.
¿Cómo era posible que Malfoy fuese tan… él? Se preguntó a falta de mejor término que le describiera. A ojos de Hermione no había término que abarcara todo lo malo que era Draco Malfoy, cualquier insulto, palabrota o maldición le quedaba pequeña.
Lanzó un gruñido bastante audible y todo sentimiento de gratitud que había sentido hacía unos segundos atrás se había evaporado sin dejar rastro. Y ella que inocentemente había creído que Astoria era su novia… "estúpida" se recordó un par de veces ella misma.
Estaba extrañamente furiosa. Lo atribuía a que odiaba que los hombres fueran infieles con las chicas.
De pronto la puerta se abrió e Isadora salió sonriendo mientras trotaba con suma gracia hasta el final del pasillo. Definitivamente el tiempo pasaba más rápido cuando estaba enfadada, esa noche de espera se le había hecho muy corta.
Cuando Malfoy salió encontró a la castaña cruzada de brazos apoyada sobre la pared con el ceño fruncido y la vista fija en él.
-¿Qué? – preguntó él sin mucho interés.
-¿Ni si quiera te avergüenzas de engañarlas así¿Tan descaradamente? – preguntó Hermione impresionada.
-No tengo porque darte explicaciones a ti. Mañana no tendrás que venir – dijo cambiando de tema.
Una sonrisa se dibujó de pronto en el rostro de Hermione.
-No te emociones, no tendrás que venir acá. Pero si tendrás que cumplir tus trabajos. Tendrás que hacerle tutoría a Astoria, yo voy a estar… – se arregló el cuello de la camisa y luego agregó –…un tanto ocupado.
Una sonrisa que dejaba a la vista sus deslumbrantes dientes blancos apareció en su rostro.
-¡Cretino! – exclamó Hermione escandalizada
-No es como acostumbran a llamarme ellas – respondió él con voz suave y luego se encogió de hombros – pero tu no eres de ellas – agregó finalmente con desprecio.
-Gracias a Merlín – exclamó ella.
-No sabes de lo que te pierdes, pero es mejor así… no sería capaz de… hacértelo saber – exclamó él con desagrado.
-No creo que a Astoria le parezca que yo haga su tutoría – agregó Hermione seriamente.
-No es algo de lo que yo tenga que preocuparme. Tu hazlo y ya.
-¿De que es la tutoría? – preguntó.
-Pociones… - dijo él cuando llegaron al pasillo en que sus caminos se dividían. Ambos se miraron unos segundos y luego sin cruzar palabra se dirigieron a sus respectivas salas comunes.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Hermione caminaba nerviosa. Al menos sentía el alivio de no haber tenido que mentirle a Ron y a Harry al decirle que iba a hacer una tutoría.
Entró a la biblioteca y miró hacia todos lados. En la mesa más lejana estaba sentada Astoria, con el ceño levemente fruncido y la cabeza apoyada en una mano, con expresión aburrida.
Luego de unos segundos de vacilación, Hermione se abrió paso entre la gente hasta la mesa. Dejó su bolso sobre una de las sillas de la mesa y se sentó frente a la chica.
-¿Qué haces aquí? – preguntó ella en seguida mientras su rostro ceñudo se acentuaba. La Gryffindor tomo aire y luego de lanzar un suspiro dijo:
-Malfoy me ha dicho que debo hacerte la tutoría del día de hoy
-¿Por qué?
-No lo se – contestó ella incomoda.
-¿Y porque le haces favores?
-Porque le debo uno… pero no vinimos a hablar de eso – exclamó la castaña. Miró unos segundos a la chica que tenía enfrente. Tendría aproximadamente quince años. Ojos celestes que deslumbrarían a cualquiera. El pelo rubio oscuro, lleno de perfectos rizos. Parecía una muñeca de porcelana, incluso con la expresión de furia que tenía en esos momentos. - ¿Qué es lo que deben ver hoy? – preguntó Hermione incomoda ante la mirada de la chica.
-¿Te crees muy inteligente, verdad? – preguntó la chica.
-No en realidad, pero estoy segura que se más que tú y puedo ayudarte en esto – le respondió Hermione sin vacilar.
-¿Sabes quien soy yo? – preguntó Astoria muy molesta ante la seguridad de la castaña
-¿Astoria Greengrass? – respondió Hermione sin entender bien el sentido de la pregunta.
-No soy solo eso – le espetó con suficiencia - ¿Sabes que Draco es conocido como el príncipe de Slytherin?
-Mmmm… creo que si – dudó Hermione.
-¿…Y que yo soy la princesa de las serpientes? – agregó y una hermosa sonrisa apareció en su rostro. Hermione pudo sentir como algo se contraía en su interior.
-¿Qué?
-Algunos piensan que Draco está con Pansy, pero eso hacemos creer. Draco pronto será mi novio, cuando él salga de Hogwarts formalizaremos nuestra relación y cuando yo termine nos casaremos.
-¿A que viene todo esto? – preguntó la castaña inquieta
-No me trates como si fuera basura, porque aquí lo más cercano a basura, y digo cercano porque de seguro es más bajo aún, eres tu impura. – dijo lanzando ácido en la voz.
-¿Y que ocurre si él te engañara?
-Eso no importa, él puede estar con quien quiera, de todos modos nos casaremos. – replicó más tranquila.
-¿Pero… no te importa que pueda engañarte?
-No.
-¿No le amas? – preguntó Hermione temiendo la respuesta.
-Claro que no, el amor es para débiles.
-Ah, claro… ¿Qué es lo que tenemos que ver de pociones? – dijo la Gryffindor cambiando el tema, mientras sentía un gusto amargo al tragar.
-No voy a estudiar con algo como tu – espetó Astoria poniéndose de pie. – ¡No eres nadie para enseñarme cosas! – dijo alzando la voz y la bibliotecaria les lanzó una mirada asesina que ella pasó por alto.
-Bueno, dile a Malfoy que no me vuelva a hacer perder mi tiempo así – respondió Hermione de pronto muy enojada.
Astoria recogió sus cosas en un abrir y cerrar de ojos y luego de fulminarle con la mirada a la castaña salió tan rápido como pudo de la biblioteca.
Hermione sentía el corazón extrañamente agitado. Se sentó nuevamente y respiró profundo para calmarse un poco. La sensación amarga, que no podía explicar, seguía en ella tan profunda como minutos atrás.
Recogió todas sus cosas lentamente, y salió caminando a paso lento de la biblioteca en dirección a la sala común, sin pensar nada en particular. De vez en cuando imágenes de la conversación aparecían en su mente, pero se obligaba a apartarlas.
Al menos hoy tenía una noche libre, pensó y una amarga sonrisa se dibujó en su rostro.
Hola!!! Actualización rapida ¿no?
¿Que les ha parecido el cap?
Espero que les guste, como vemos, ya hay más acción entre los personajes. Más discuciones y una segunda salvación por parte de Malfoy. Tambien hemos visto que Astoria no es la unica chica con la que se encuentra Malfoy, pero creo que ella tendrá un papel importante en mi historia.
Aun sigo bastante obsesiva con Crepúsculo y secuelas, pero hoy he intentado concentrarme en esto. Es por ustedes chicas, porque les agradezco todo el apoyo que le estan dando a la historia, que cada día me pone más feliz. 62 reviews con solo 3 capitulos! Jamás lo imagine! En serio, muchisimas gracias.
Y ahora lo importante:
Thunderlara-Boomslang - Yuzuki Lisianthus - Namine1993 - Merodeadora-Chii - sofigryffindor90 - amanduka - beautifly92 - oOKaturixOo - GreyGGGA - Embercita - mariapotter2002 - Andrea Radcliffe - tifanny - FatiPotter - Hibari - MarianHP - Anna - Andrea - Malfoy.Girl.Potter - Xms.Felton - Sami-Maraurder girl
Mil millones de gracias a ustedes chicas, por tomarse el tiempo de dejar sus opiniones y comentarios.
Y como ya saben, un fic con reviews, es un fic feliz y dado que he leido que dejar reviews adelgaza, yo les recomiendo que dejen un par ;)
Las quiere
Rominitap Moon
