Disclaimer: los personajes, hechizos y escenarios le pertenecen a J.K, las ideas, insultos y peleas me pertenecen a mi
Cáp. 6: Tres Horas
Tres Horas libres con Draco Malfoy. Estaba segura de que no saldría de ésta completa o sin alguna maldición encima. ¿Qué iba a hacer precisamente con él, tres horas seguidas? Solos…
Y el tiempo comenzó a correr, como si de una cuenta regresiva se tratara. Los segundos empujándose los unos a los otros, acumulándose. Hermione apoyada en el marco de la ventana, Draco desparramado sobre su silla, cada uno mirando hacia su frente sin prestar atención a nada más.
Dos minutos. Completo silencio.
Draco pareció reaccionar, miró por el rabillo del ojo a la chica. Se acomodó en su asiento, apoyando sus codos sobre la mesa, y su cabeza en una de las manos, con expresión aburrida, pero completamente ajeno a todo lo que había en el salón.
Tres minutos.
La pierna derecha de Hermione comenzaba a hormiguear, cambió de posición para evitar que se adormeciera, aunque sin siquiera apartar los ojos de los jardines.
Cinco minutos.
Draco tomó la pluma que descansaba a unos centímetros de distancia y comenzó a dar leves golpecitos a ritmo sobre la mesa.
Seis minutos.
Hermione recordó que su varita reposaba peligrosamente cerca del rubio. Caminó hasta la mesa, sin dirigirle mirada al chico. Tomó la varita y la guardó en el interior de su túnica.
-Solo por si acaso – murmuró al aire. El rubio se encogió de hombros sin despreocupar su tarea de golpetear la mesa con la pluma. Hermione volvió hasta la ventana aunque ya no quedaba nadie en el exterior. El sol se había puesto.
Siete minutos.
"Que aburrido, que aburrido… ¿Cuál es mi próximo examen? Historia de la Magia… los trolls atacaron Estambul en el año…" pensaba Hermione con la vista perdida en algún punto inexistente.
Ocho minutos.
"¿Quién tiene que venir hoy¿Jazmín¿Alice? O esa chica… no recuerdo su nombre… como se llamaba… era… algo como Kate o Jessica, algo así…" se decía a si mismo Draco mientras el ritmo de su golpeteo variaba de vez en cuando con el torrente de sus pensamientos.
Nueve minutos. Diez.
-Esto es tan aburrido – reclamó Malfoy
-Estoy muy aburrida – se quejó Hermione a su vez.
Se miraron unos minutos en silencio. Draco apartó la vista para agregar:
-Puedes irte, aun tienes dos horas, casi tres – explicó el chico.
-Ya dije que si alguien se va, no voy a ser yo – recalcó ella.
-¿Por qué¿Wezel y Potti te tienen demasiado vigilada? – se burló Malfoy.
-No digas tonterías – dijo mientras fruncía el ceño molesta.
-No parecen tonterías, si no podrías ir y venir sin dar explicaciones.
-¿Y tu porque estás aquí, entonces¿Crabbe, Goyle, Pansy o Astoria te tienen muy vigilado? Porque si asumes que yo no me voy porque estoy muy vigilada, entiendo que debe ocurrir en tu caso – replicó satisfecha por su argumento.
-No me hables así, sangre sucia – exclamó con desprecio.
-¿No habíamos acordado algo sobre los tratos? – preguntó molesta.
-Dije que no te trataría como a una esclava, pero nada sobre que tendría que tratarte como una persona normal… eres una impura¿Qué esperabas? – respondió y el ácido se palpaba en su voz.
Hermione frunció el cejo. Sabía que no todo podía ser tan fácil, su aceptación había sido demasiado simple. Suponía que algo así habría detrás. Respiró hondo. Una vez y otra más. No quería enfurecerse porque probablemente saldría del salón y quería cumplir su capricho de no salir aunque eso implicara millones de discusiones con Malfoy… las soportaría.
-Nada en realidad – dijo completamente indiferente, sin nada que envidiarle al tono del rubio. - ¿Qué puedo esperar de alguien como tu?
-Nada bueno, o no para alguien como tu – recalcó el chico.
Quince minutos.
Ambos soltaron un resoplido, molestos. Llevaban muy pocos minutos ahí y el ambiente ya estaba insoportable, tenso, cargado de insultos y posibles discusiones.
Hermione cavilaba cosas sin ningún sentido. Pensaba en como mantener una conversación digna con él, luego el hilo de sus pensamientos la llevó a imaginarse un gran duelo en esa sala donde ella era la vencedora, luego donde ella perdía y luego sus pensamientos perdieron toda coherencia.
Caminó hasta una mesa a dos metros del slytherin y se sentó, frustrada por no tener su libro de siempre a mano. Golpeteaba la mesa con sus uñas, estudiando cada rincón del salón sin prestar atención al chico que en él se encontraba.
Veinte minutos.
Sacó su varita e invocó su bolso con un encantamiento. Dentro había un pequeño reloj en forma de flor. "Y pensar que son ciento ochenta minutos" se dijo molesta al ver que solo habían pasado veinte minutos, y se le habían hecho eternos. Posó el reloj sobre la mesa y se sentó a observar como la manecilla que indicaba los segundos avanzaba más lento de lo normal. ¿Estaba en buen estado el reloj¿Cómo podía tardar tanto en pasar un segundo¿Cómo podía alargarse tanto?
Alzó la mirada, un tanto rendida a su propia naturaleza. Intentaría entablar una conversación, aunque eso significara una tanda de insultos más.
-¿Cuál es tu materia preferida? – preguntó lo primero que se le vino a la mente, y luego de decirlo entendió que era la pregunta más estúpida que podría haber formulado. ¿Qué materia sería la preferida de Malfoy? Era tan obvio que sintió ganas de golpearse ella misma.
El rubio levantó la vista y alzó una ceja, extrañado y molesto.
-Pociones – respondió secamente. Se produjo un silencio en el que Hermione esperaba el típico "¿Y tu?" que nunca llegó.
-Sí, lo suponía – comentó para continuar la conversación. Malfoy no dio signo de notar que hablara - ¿Tienes más hermanos? – intentó nuevamente.
-No
-Si, también era algo de suponer… - dijo frustrada, más para si que para él.
-¿Qué se supone que haces? – preguntó el chico sin dar crédito a la actitud de Hermione.
-Intentaba matar el tiempo – se encogió de hombros – ya sabes… mantener una conversación, como gente civilizada
-Aja
-Pero como hay escasez de gente civilizada, intentaba mantener una conversación contigo.
-No te hagas la graciosa conmigo, sangre sucia – le espetó Draco comenzando a enojarse.
-¿Es todo lo que tienes¿Sangre sucia, impura? Vamos, ya los tomo con cariño, no haces más que decir eso… pensé que tenías mas cerebro, pero veo que eso es lo mejor que tienes… sangre sucia e impura – contraatacó Hermione fulminándole con la mirada – es como si dijeras nubes y arco iris – exclamó finalmente cruzándose de brazos y piernas, mirándole fijamente.
Draco miró por una milésima de segundo las piernas de la chica. Al pasar una sobre la otra, dejó a la vista más de lo que a él le hubiese gustado y en esa milésima de segundo un brillo pícaro destelló en sus ojos. Finalmente aunque él no lo admitiera, dejando de lado todas las etiquetas que pudieran cargar cada uno, él era hombre y ella mujer.
Hermione se dio cuenta de la mirada del chico y pudo darse cuenta que su postura era un tanto provocativa, aunque ella no lo había pensado antes. Descruzó rápidamente las piernas y se tapó con la túnica, maldiciendo que se hubiese corrido en el momento menos preciso. La sangre se le subió hasta las mejillas dejando en claro la vergüenza que le había provocado la situación.
Una sonrisa torcida se dibujó en el pálido rostro del chico.
-Oh, creo que he visto algo de la propiedad de Potti o Wezel – comentó burlón y notó como el rubor de Hermione llegaba hasta su frente y su sonrisa se acentuó. –…creo que sí.
-Cállate ya – dijo en voz más aguda de la que le hubiese gustado.
Draco se levantó muy lento, fijó su mirada en la chica y avanzó un paso y disfrutó al ver como ella se tensaba completamente ante su repentino acecho.
-¿Asustada? – preguntó con falsa voz inocente.
-No en realidad – Hermione recobró el control sobre si misma y se relajó, sabía que Malfoy no haría nada. Lo sabía. – Sé que Astoria podría enojarse, puede que no le moleste que la engañes con otras chicas… pero ¿con alguien como yo? – insinuó ella y una sonrisa se dibujó en su rostro al ver como los músculos de la mandíbula del chico se tensaban, dándole un aspecto que asustaría a cualquiera… cualquiera menos a ella.
Ellos siempre eran las excepciones a las reglas de todo lo natural.
-No es gracioso – fue lo único que dijo el chico y luego se dejó caer sobre una silla a menos de un metro de distancia de ella. Y el silencio volvió a reinar.
Media hora.
Hermione echó un vistazo a su reloj. El tiempo se había confabulado contra ella esa tarde para avanzar lo más lento que pudiese, estaba segura.
-Creo que te deje callado – comentó sonriente, simplemente por decir algo.
-Yo creo que no, simplemente me parece estúpido hablar de eso.
-¿Es tu novia, no¿Cómo podría ser estúpido? – preguntó extrañada.
-No es mi novia –se limitó a decir.
-Pero es algo por el estilo, o eso dijo ella – replicó.
-Tal vez… - aceptó Malfoy más para él que para otra persona. – pero eso será cuando salgamos de Hogwarts, no antes.
-Pero… ¿la quieres? – preguntó Hermione extrañada de formular esa pregunta, ya que se imaginaba la respuesta.
-No. Querer es para débiles.
-Serán felices, están hechos el uno para el otro – murmuró fastidiada. Ella era alguien muy racional y se apegaba a todo lo que siguiera la linea de lo correcto, y lógico, pero por sobre todo Hermione creía en el amor, como el sentimiento más importante del mundo y de la vida. Pensaba que algún día encontraría a ese ser especial, hecho para ella y que serían muy felices. Y le fastidiaba pensar que había gente que pensaba que el amor era para débiles.
-¿Y Wezel o el cicatrizado te dejan tener novio o no? – preguntó él, pasando por alto el comentario de la chica. Hermione puso los ojos en blancos antes de responder.
-Ellos no tienen porque dejarme o no.
-Tal vez es uno de ellos – aventuró el chico – tal vez es el pobretón.
-No voy a responder eso – dijo ella enfadada. Odiaba que todos pensaran que era novia de Ron, ella nunca había demostrado predilección por él… ni por nadie, realmente.
Una leve risa frívola se escapó de la boca de Draco, que le hizo erizar los bellos.
-Lo tomaré como un sí – se burló el chico.
-Yo no dije eso.
-Poco me importa lo que digas o con quien te revuelques – dijo ácidamente.
Hermione abrió la boca horrorizada para replicar. Ella no se revolcaba con nadie, y se había escandalizado con la mención del chico al tema. ¿Cómo podía pensar eso de ella¿Qué se creía que era?
"Degenerado" pensó molesta. Pero después de unos segundos buscando palabras para su argumento defensivo, se dio cuenta que realmente no valía la pena y decidió cerrar su boca nuevamente, alzando su frente en gesto digno.
Cuarenta minutos.
Se produjo un largo silencio.
-¿Qué hora es? – preguntó Malfoy, vencido por el aburrimiento, al menos mantener la mente levemente ocupado le distraía.
-Solo llevamos cuarenta minutos – comentó Hermione mirando fijamente el reloj.
-¿Estas segura¿Tan poco?
-Tal vez esto este malo… no puede haber pasado tan poco tiempo – comentó ella dándole golpecitos a la pequeña flor.
-Quizás lo estas viendo mal – Malfoy le quitó el pequeño reloj de las manos a la chica, que le miró enojada.
-Si sé ver la hora, Malfoy
El rubio se quedó un momento mirando fijamente el reloj, con los ojos entrecerrados.
-Avanza, avanza, avanza, avanza, avanza – comenzó a decirle al aparato, dándole pequeños golpecitos en uno de sus lados. Hermione lo miró y no pudo evitar reír.
-No vas a conseguir nada apurándolo – dijo ella entre risas. Draco la miró unos segundos y luego se recostó en el respaldo de su silla cruzando sus brazos.
-Esto es más aburrido de lo que pensé – comentó él.
-Lamento no estar a la altura de tus expectativas – sonrió Hermione.
-No esperaba que lo estuvieras de todos modos…
-Entonces puedo vivir tranquila – exclamó en tono sarcástico, aunque la sonrisa permanecía en su rostro.
-¿Por qué sonríes? – preguntó molesto.
-¿Te molesta? También puedo llorar si te parece, pero es que creo que el tedio me secó las lágrimas, no estoy segura de poder – dijo ella con expresión pensativa.
Malfoy miraba extrañado a la chica que no paraba de sonreír.
-Vamos al menos hace como que te diviertes, el tiempo pasará más rápido. – agregó ella con la misma sonrisa de antes.
-¿Eres estúpida? – preguntó él.
-¡Tal vez! – parecía emocionada y para nada ofendida.
-¿Te has golpeado en la cabeza?
-Al menos ahora eres tu el que hace preguntas, debo decir que yo no sabía bien que preguntar, y ninguna de mis interrogantes fue bastante buena como para mantener una conversación – comentó Hermione con una gran sonrisa en su rostro – al menos ya se que sirves de encuestador.
-No hables tonterías, de seguro que si te golpeaste – murmuró.
-Oh, si, puede ser, pero no recuerdo algún golpe ni caída, por lo que si fue así, debe haber sido muy grave, con perdida de conciencia y todo – dijo en tono teatral.
-Detente ya, estoy harto de tus estupideces
-No, no, no, no, no. No son estupideces, puede haber sido un golpe grave, tal vez me deje secuelas, o peor, tal vez pierda clases y repruebe algún examen.
-O peor… - repitió Malfoy fastidiado.
-Claro – Hermione se sentía extrañamente feliz, aunque a la vez se sentía estúpida por estar hablando tanto disparate y precisamente con Draco Malfoy, pero no importaba, aunque solo fuese un momento, se divertía.
Draco miraba estupefacto a la chica. En realidad parecía haberse vuelto loca
-De seguro en las piernas no te golpeaste, las vi y no tenían rasguño alguno – se burló Draco. Hermione abrió los ojos como plato, sorprendida. Y el rubor volvió a cubrir su rostro, mientras miraba hacia otro lado intentando calmarse.
Cuando pensaba que todo iba bien, siempre podía venir Malfoy y echarlo todo a perder.
Miró al suelo unos momentos pensando que hacer. Le avergonzaba mucho el pequeño impasse que había tenido hacía unos minutos, y sabía que si lo demostraba, Malfoy se encargaría de recordarlo por siempre.
-Al menos ya sabemos que si me caí fue luego de eso – sonrió la chica, y pudo notar como el brillo provocador en esos ojos grises se atenuaba.
-Realmente estas loca
-Prefiero estarlo – rió ella. – He comprobado que las locuras son lo que más queda en la memoria.
-Oh, eso es muy de niñitas – dijo Draco con desagrado. – Ahora no comiences con historias de hadas o de amor, podría vomitar.
-No pretendía hacerlo, y no es de niñitas, al igual que amar no es de débiles – replicó muy obstinada.
-El amor te hace dependiente, dominable, el amor te hace creer en cosas que cuando el bien y el mal se enfrentan… no alcanzan para triunfar – respondió el rubio muy serio. – o al menos eso dicen, yo no creo que exista realmente, solo es una ilusión de chicas.
-¿Eso crees? – Preguntó sorprendida - ¿y el amor de padres¿Y el amor entre amigos¿Qué, eso no existe?
-Eso creo.
-¿No quieres a tus padres, acaso?
El pálido rostro del chico se endureció y los músculos de su rostro y cuello se tensaron en un segundo. Hermione creyó ver un leve destello triste en sus ojos antes de que volviese a hablar.
-Están muertos, ambos – respondió para su sorpresa. Muy poca gente sabía que sus padres habían muerto, y si sabían no era por que él se los hubiese contado. ¿Por qué se lo soltaba así, tan fácil a ella? – no tengo para que quererlos.
Hermione miró fijamente los ojos grises e inexpresivos del chico. Estaba sorprendida, y horrorizada. Tragó saliva y su sabor fue amargo. No sabía que decir o hacer, pero sentía grandes deseos de salir corriendo de ahí. Y de pronto una duda se formó en su cabeza.
-¿Por eso ves a los…? – se detuvo en seco, tal vez no lo quería saber.
-¿Thestral? – terminó él. Asintió brevemente y el rebelde mechón cayó sobre su ojo.
-Lo siento… - murmuró apenada la castaña, sin saber que más podría agregar. El slytherin se encogió y clavó su vista en la chica disfrutando lo incomoda que estaba.
-¿Ves porque el amor hace débiles a las personas? Tu te has apenado, de que mis padres hayan muerto y se nota tu incomodidad, en cambio yo, sigo exactamente igual – explicó el chico con una media sonrisa en el rostro.
-¿No sientes nada con respecto a… eso? – preguntó Hermione muy sorprendida. Malfoy negó con la cabeza y más cabellos cayeron sobre sus ojos, y con un movimiento elegante los lanzó hacia atrás. – Bueno, tienes tu punto de vista, yo tengo el mío.
-¿Y cual es el tuyo? – preguntó él.
Hermione lo meditó unos minutos, en los que el rubio simplemente esperó, observando algunos detalles de la chica que le divertían, como por ejemplo, las leves arrugas que aparecían en su rostro cuando se concentraba en algo. Como comenzaba a morder su labio mientras meditaba o como se arrugaba su nariz cuando algo le molestaba. Y sonrió.
-Bueno, podrá sonarte un poco mal, pero yo creo que si yo fuera tú, no descansaría hasta asesinar a la persona que mató a mis padres, no es porque vaya matando a la gente por ahí, simplemente, que si alguien me arrebatara a mis padres, lo pagaría, y el amor que les tengo es lo que me daría la fuerza… - dijo ella eligiendo bien sus palabras, intentando no molestar al chico – es lo que yo pienso.
-¿Estas segura de poder matar? – preguntó Draco incrédulo, con un dejo de burla en su voz.
-Estoy segura, pero solo en ese caso, ya te dije que no voy por ahí asesinando cuanta cosa se me pase por delante.
-¿Y si fuera Lord Voldemort? – preguntó él.
-Lo intentaría al menos. Prefiero morir en el intento – respondió.
-Es seguro que morirías, eso te hace débil, porque está claro que no lograrías vencerlo por mucho que quisieras.
-Bueno, tu defiende lo tuyo, que yo lo haré a mi manera – sonrió Hermione dando por finalizado el tema.
Draco tomó el reloj y lo observó en silencio unos segundos.
Una hora y diez minutos.
¡Vaya! El tiempo había decidido avanzar de forma normal, finalmente.
-¿Qué hora es? – preguntó Hermione.
-Llevamos una hora y once minutos ya – respondió Draco y una sonrisa provocativa se dibujo en su rostro. "Tal vez no sabe como sonreír de forma normal" pensó Hermione al fijarse en los blancos dientes del chico y lo guapo que podía llegar a ser.
Sacudió su cabeza. ¿Guapo¡JAMAS!
-¿Puedo hacerte una pregunta? – habló Hermione luego de un momento. Draco simplemente se encogió de hombros, lo que ella tomó como una afirmación – Si no necesitas ni crees en el amor, y ya tienes una novia asegurada¿Por qué te citas con tantas chicas?
Draco abrió los ojos sorprendido, una de sus cejas se alzó lentamente. La pregunta le había pillado por sorpresa. Una media sonrisa se dibujó en su rostro.
-No se trata de amor lo que hacemos aquí dentro – contestó divertido. Hermione tragó saliva sonoramente, mientras un leve rubor aparecía otra vez en sus mejillas.- Normalmente no tengo… eh… citas todos los días, pero ya que tengo alguien que cuide la puerta, debo aprovechar.
-¿Y tus monigotes? – preguntó Hermione intentando alejarse de aquel tema.
-¿Te refieres a Crabbe y Goyle? – la Gryffindor asintió y Malfoy no pudo contener otra de sus sonrisas – bueno, ellos pueden ser bastante estúpidos a veces… más en estas ocasiones. No tienen nada de tacto – le confidenció el rubio y ambos sonrieron; pero al darse cuenta, ambas sonrisas desaparecieron tan rápido como habían aparecido.
Draco se levantó de su silla y comenzó a caminar hacia la ventana a paso lento y elegante. Observó hacia el exterior, pero solo lograba ver la silueta negra de los árboles del bosque prohibido y las estrellas brillantes acompañando a la hermosa luna llena que había esa noche.
Avanzó por entre las mesas corriendo algunas sillas al pasar y luego bordeó la sala un par de veces, mientras Hermione le seguía con la mirada un tanto extrañada.
-¿Qué te ocurre? – preguntó Hermione inquieta ante la actitud del chico.
-Nada – contestó él rápidamente.
-Vale
Una hora y media.
El aburrimiento amenazaba con instalarse sobre ellos nuevamente, pero Draco estaba lejos e ignoraba olímpicamente a la castaña con el reloj aun en sus manos. Hermione por su parte había comenzado nuevamente con el golpeteo de sus uñas en la mesa y resoplaba de tanto en tanto.
Una hora y cuarenta minutos.
-¿Seguro que nada te ocurre? – preguntó Hermione sin esperar respuesta, mientras una mueca de aburrimiento se dibujaba en su rostro.
-Seguro, deja de molestar – le espetó.
-Vale
Y se sumieron en el silencio otra vez. Incomodo y aburrido.
Una hora y cincuenta
Dos horas.
Hermione tarareaba una canción a media voz, y Draco se cambiaba de asiento de tanto en tanto, cada vez más cerca de la castaña, mientras que ella simplemente lo ignoraba. Cada uno estaba sumido en sus pensamientos y melodías interiores sin prestar atención a nada más, en un momento Hermione recorría la estancia con la mirada sin ver… hasta que de pronto algo llamó su atención. Un gran punto negro de largas patas se movía en la pared cercana a ella.
Se puso de pie de pronto al vez que palidecía notoriamente. Retrocedió sin importarle con que chocaba, hasta que topó con algo que no pudo mover y cayó sentada.
-¿Qué demonios te pasa? – gritó Draco al ver a la castaña sentada en su regazo. Hermione se volteó sorprendida sin entender como es que estaba sentada sobre Malfoy, pero no le importo mucho. Algunas lágrimas se agolpaban para salir de sus ojos color miel.
Se aferró a la túnica del chico, sin hacer si quiera el intento de apartarse. Malfoy en un leve estado de shok no reaccionaba a quitársela de encima tampoco. Hermione respiraba entrecortadamente, y sus manos temblaban levemente.
-¿Qué te pasa? – repitió Draco extrañado y confundido por la situación y también en parte por el olor a caramelo que lo invadía.
-Hay una araña – sollozó Hermione descontrolada por su miedo. Y en ese momento escondió el rostro en el pecho de Malfoy, lo que hizo a ambos olvidarse de respirar por unos segundos. Ambos se quedaron en silencio, sin moverse, sin respirar, sin oír nada.
Fue el rubio quien reaccionó primero. Inspiró hondo y el dulce olor a caramelo lo hizo duda. Luego de un momento de vacilación, puso uno de sus fuertes brazos en el hombro de Hermione y la empujó hacia un lado, donde ella casi perdió el equilibrio de no haber sido por la mesa contra la que chocó, habría ido a parar al suelo.
-No vuelvas a hacer eso – le espetó el rubio y la furia se palpaba en su voz. Avanzó elegantemente hasta la pared donde había una araña de considerable tamaño. La tomó cubriéndose la mano con la manga de su túnica y avanzó de vuelta hacia la chica. -¿Es esto lo que te asusta? – preguntó acercándole la araña a solo unos centímetros de su rostro.
-¡NO¡Por favor llévatela¡Mátala¡Por favor no la acerques! – gritó aterrada y completamente descontrolada. Los pequeños temblores en sus manos se habían expandido hacia todo su cuerpo, y las lágrimas caían una tras otra desde sus ojos enrojecidos.
Malfoy sonrió y acercó un poco más al bicho.
-¡NO¡ALEJALO¡Draco por favor! – lloró la castaña desgarradoramente. El cuerpo del chico se tensó en un segundo al oír su nombre en esa voz. Sintió como su estomago se contraía provocándole gran malestar. Tragó saliva sonoramente mientras escuchaba a la chica llorar desesperada.
Caminó hasta la ventana, la abrió y lanzó lejos a la araña, luego cerró la ventana y se volteó.
Encogida en el suelo, abrazando sus rodillas, Hermione lloraba desconsoladamente. El ceño fruncido de Malfoy se fue relajando poco a poco, a la vez que sentía como una sensación amarga se instalaba dentro de él.
Se apoyó en el marco de la ventana, pasando por alto la extraña sensación. Observaba a la castaña y los minutos pasaban uno tras otro y no paraba de llorar.
Después de cambiar de posición varias veces, e ir desde el marco hasta un asiento, y desde la silla a la ventana un par de veces, decidió acercarse a la castaña.
-Ya la saqué – dijo en tono fastidiado. Hermione pareció no escucharlo. – Ya se fue la araña – dijo en un tono más alto, pero nuevamente no hubo reacción alguna de parte de la chica.
Esperó unos minutos más y nada cambiaba. Avanzó en dos pasos hacia donde estaba ella, la tomó de los hombros y la sacudió un par de veces.
Hermione levantó los ojos sorprendida y notoriamente molesta. Mantuvo la vista en los ojos grises del chico, y luego la apartó. Con las suyas quitó las pálidas manos del chico de sus hombros y se puso de pie como pudo.
-Dije que ya se fue – repitió Draco una vez más muy molesto.
-Y yo ya te oí – respondió enojada. Se volteó y caminó hasta la primera fila de bancos y se sentó en el de la derecha sin mirar al chico.
Malfoy miró a la castaña un tanto confundido. ¿Qué le ocurría ahora¿Y porque le molestaba tanto que no quisiera hablar con él?
Se encogió de hombros y fue a sentarse al último de los asientos del salón… y esperó.
Y esperó.
Pero Hermione parecía no querer detener su llanto. Y a Draco parecía molestarle físicamente que ella llorase. Sentía una extraña sensación en su cuerpo al oírla llorar de esa manera.
Dos horas y media.
Y Malfoy sentía que si escuchaba un solo sollozo más explotaría. Esa última media hora se le había hecho más larga que los ratos de aburrimiento al principio. O tal vez, igual de largos.
Finalmente se decidió a ver si podía hacer algo para que dejara de llorar, o a esas alturas, sollozar.
-¡Vamos¿Qué te sucede? La araña se fue hace más de media hora – exclamó él molesto. Esperó unos minutos en silencio y cuando ya comenzaba a impacientarse la chica pareció reaccionar.
-¡Sabes que les tengo terror¿¡Como has podido acercármela!? – gritó Hermione y las lágrimas, que ya se habían secado dejando marcas en sus mejillas, volvieron a salir.
-¡Pero luego la saqué¡Además no me importa lo que te asuste o no! Me da igual – replicó furioso alzando la voz.
-¡Entonces que no te importe si lloro media hora o cien años¡Que no te importe que es por tu culpa! – gritó otra vez ella y luego volvió a hundirse entre sus brazos apoyados en la mesa.
Draco golpeó la mesa con el puño con todas sus fuerzas. La castaña volvía a llorar y la sensación amarga volvía a inundarlo.
-Maldita sea – murmuró para si. - ¡Deberías agradecer que la saque¡Por segunda vez!
-¡GRACIAS! – gritó Hermione furiosa.
-Eres una… - comenzó el chico.
-¿Malfoy? – se escuchó a lo lejos. Su cita se había adelantado.
-Perfecto… – murmuró Hermione levantándose y caminando hacia la puerta sin mirarlo. Antes de salir se giró, aunque no miraba a nada en particular y gritó - ¡Solo cuidaré una hora y luego me iré no importa si has terminado o no!
Y con esto salió de la sala dando un portazo a su salida.
Malfoy miró el reloj que aún tenía entre sus dedos.
Dos horas, cuarenta y cinco minutos.
-Tres horas y me habría convertido en asesino – murmuró para si antes de comenzar a caminar hacia la puerta.
Hola¡Que rapido que me tienen de vuelta, no?
Hoy les traigo 4694 palabras solo de capitulo! 12 paginas de Word! Un capitulo MUY largo y eso que solo son Dos horas y cuarenta y cinco minutos xD.
Espero que les haya gustado el cap. Lo escribí en un raro momento de inspiración que desapareció cuando ya estaba terminandolo... no se si se notará xD.
Mañana tengo que ir a ver una presentación y el Lunes ya comienzo un intensivo de baile (de 4 horas al día, de lunes a viernes) y eso me dejará groseramente agotada, así que probablemente ahora tenga menos tiempo para escribir y actualizar (y eso probablemente haga que mi inspiracion aumente ¬¬) Así que si tardo un poco más, ya sabran que es por eso. El intensivo es desde el 14 de Enero hasta el 14 de febrero. Solo para que sepan.
De todos modos, no pienso abandonar este fic. Yo termino lo que comienzo aunque tarde un poco xD.
Los reviews en comparacion a los primeros capitulos han bajado :( jooo...
De todas maneras, soy bastante feliz por todos los que llegan Ya estoy rodeando los 100 reviews. Pero aun quedan muchas lectoras pasivas! Lo noto cuando llegan todas esos avisos de notificaciones de alerta. Aunque tambien me pone feliz.
Pero ya que te tomaste el tiempo de leer el capitulo entero¿Cuanto tiempo te tomará dejar un comentario?
(Hago toda esta propaganda por la campaña que tiene dryadeh con los reviews xD)
Bueno, ahora lo importante: Saludos!
Malfoy.Girl.Potter - ALICIA SLYTHERIN - Sami-Maraurder girl - Hibari - tifanny - anDreaa - mariapotter2002 - Andrea Radcliffe - Namine1993 - Yuzuki Lisianthus - Kerly Krum - Merodeadora-Chii - beautifly92 - Thunderlara-Boomslang - karyta34
Muchisimas gracias a todas las que me dejaron hermosos reviews en el cap anterior:)
Y ahora me despido antes de que mi saludo quede más largo que el cap en si xD.
Las quiere.
R.Moon
