Disclaimer: todo J.K


Cáp. 8: Evasión.

Draco alzó una ceja viéndola marchar. ¿Qué demonios se creía ella para hablarle así?

Se sintió molesto de pronto, y cerró su mano en torno a la varita que guardaba en un bolsillo en sus pantalones. No había prácticamente nadie, una pequeña maldición no le haría nada mal. Tenía que aprender a respetarle. Él era un Malfoy, y no cualquiera. Era Draco Malfoy y una sangre sucia no le faltaría el respeto.

Y de pronto el recuerdo de la tarde que recién terminaba se le vino a la mente. Se había divertido hacía menos de una hora y ahora pretendía lanzarle una maldición. Lanzó unas palabrotas mal sonantes a media voz antes de entrar al castillo.

Hermione por su parte había decidido no volver a mirar a Malfoy. De ahora en adelante – ya con su deuda saldada – ese rubio no existiría más para ella, aunque le insultara o molestara. No más.

-Buenos días Granger¿Dónde vas con esa cara de tres metros? – preguntó en tono amable una voz proveniente de la cima de la escalera que la chica subía.

Alzó el rostro y sonrió.

-Hola Kevin, de Hogsmeade, el frío me tiene así – mintió la chica lanzando una discreta mirada hacia el lugar donde aún se veía Malfoy.

-Has vuelto muy temprano – comentó el chico. Ella asintió.

-Estaba todo muy aburrido – dijo preocupándose de alzar un poco la voz.

-Te entiendo, a veces Hogsmeade se vuelve muy aburrido, sin la compañía correcta, no es más que un pueblo donde gastar dinero.

-Creo que no hay definición más correcta que ésa – sonrió la chica maliciosamente, suponiendo que Draco aún estaba escuchando.

-¿Ibas a algún lado¿Te acompaño? – preguntó Kevin con una sonrisa afable.

-Iba a dejar las cosas que compré a mi sala común y luego a cenar, supongo – exclamó ella.

-Entonces te acompaño – confirmó mientras Hermione reanudaba su marcha en compañía del chico.

Kevin esperó a una distancia prudente de la sala común que Hermione dejara sus cosas y luego se entretuvieron caminando – supuestamente rumbo al comedor – pero fueron a parar cerca de la torre de astronomía.

-Vaya, creo que doblamos hacia el lado incorrecto en algún pasillo – murmuró Kevin dándose cuenta de donde estaban.

-Yo creo que doblamos mal en todos – rió Hermione asombrada y confundida en partes iguales.

-Bueno, vuelta entonces – dijo el moreno encogiéndose de hombros y girando sobre sus tobillos y la gryffindor lo imitó, sonriente.

Que fácil se hacía pasar un buen momento junto a Kevin, era muy divertido y siempre tenía algún tema de conversación interesante. Además era muy ingenioso y su sonrisa era tierna. Hermione seguía preguntándose como era posible no haberlo visto antes.

Entre charlas y risas llegaron a la puerta del gran comedor, entraron y luego cada uno se fue a la mesa correspondiente a su casa. Hermione divisó a Harry y Ron sentados en la mesa y fue hacia ellos. Parecían preocupados.

-¿Qué te ocurrió? Estuvimos buscándote por todo Hogsmeade – preguntó Harry preocupado. Hermione no pudo evitar lanzar una mirada a la mesa de slytherin donde pudo divisar a Pansy que suponía bombardeaba a Malfoy con millones de preguntas. Sonrió satisfecha, de al menos, ocasionarle un mal momento al rubio. Volvió la vista rápidamente hacia sus amigos que esperaban una respuesta.

-Este… de camino me encontré con Kevin y bueno… me entretuve, luego se me hizo tarde y volví.

-¿Pero como es que no te vimos allá? – preguntó Ron molesto.

-No lo sé, yo estuve paseando con él todo el tiempo – murmuró mientras se sentaba y comenzaba a servirse mucha comida, algo que en ese momento la mantenía muy concentrada. Era difícil saber si elegir pastel de carne o carne asada.

Harry y Ron la miraron con el ceño fruncido, pero al notar que la chica estaba tan ocupada comiendo, desistieron y finalmente la imitaron.

La cena pasó rápido y Hermione no podía evitar mirar a Pansy y a Draco. Tenía curiosidad por saber que había pensado la slytherin de su actuación, aunque por su rostro – que parecía el de una loca desquiciada – podía asumir que había estado a la perfección.

Sonrió una vez más antes de subir a la torre de Gryffindor.

-Debemos adelantar los deberes – dijo mientras pasaban por el retrato.

-¡Hermione¡Es sábado¿Cómo vamos a hacer deberes un sábado por la noche? – preguntó Ron horrorizado.

-Es mejor ahora que tenemos un tiempo libre – comentó ella molesta – ¿o es que vas a una fiesta? Mejor adelanta trabajo en vez de sentarte a hacer nada.

-Esta bien… – se rindió Harry por los dos, antes de que comenzara una pelea, mientras Ron fruncía el ceño y se cruzaba de hombros.

Cuando llevaban un rato haciendo los deberes, la vieja pluma de la castaña terminó por quebrarse. Maldijo en silencio un poco, pero luego recordó que tenía la pluma nueva. Suspiró mientras miraba de reojo a sus amigos. ¿Qué pensarían de sus nuevas adquisiciones?

Tomándose su tiempo, abrió su mochila, donde había guardado los "regalos". Suspiro. Y una vez más antes de decidirse a sacar las cosas. Mejor sería que lo vieran todo de una vez.

Dejo todo sobre la mesa y desenvolvió rápidamente los paquetes. Ron y Harry la miraban con una ceja alzada.

-¿Qué es todo eso? – preguntó Harry confundido.

-¿Te ha dado complejo de Malfoy? – preguntó Ron a su vez.

-¿Qué? – preguntó Hermione aparentemente despistada - ¡Oh, no! Es que entré a la tienda, conversé un rato con la dueña y luego vi la oferta de estos tres productos, y ¡decidió descontarme un poco más¿Cómo iba a perder una oportunidad así? – dijo ella con su cerebro trabajando a mil por hora. Se le daba bien eso de las excusas. Talento natural. Aunque no le gustaba para nada mentir.

Se encogió de hombros al ver que ninguno de los chicos relajaba la expresión.

-Bueno, no me crean si no quieren – dijo ella en tono decepcionado. Psicología inversa, siempre resultaba con ellos. Harry miró a Ron, que a su vez le devolvió la mirada inseguro. Se relajaron y continuaron por un par de horas haciendo deberes y hablando hasta que finalmente el cansancio los venció y se fueron a dormir.

El domingo salieron a disfrutar de la fresca brisa a los jardines, donde estuvieron toda la tarde junto a Ginny, Neville y Luna.

Hermione divisó un par de veces a Draco, pero éste no pareció notar que el grupo estaba ahí.

Al día siguiente, Hermione amaneció de buen ánimo. Se duchó y vistió rápidamente para bajar junto a Ginny al gran comedor.

-Te he visto con Kevin Corlen el otro día – murmuró con una sonrisa picara, ahora que estaban solas.

-¿A sí¿Y qué tiene¿A que se debe esa sonrisa? – le preguntó ella.

-¿Es que no sabes que es uno de los chicos más guapos de Hogwarts? – inquirió Ginny sorprendida.

-¿Quién dice?

-Las pruebas están a la vista – replicó ella sonriendo – hay evidencias suficientes que avalan mi teoría.

-Si, está bien – rió Hermione – pero también es simpático.

-¡Mejor! Más características que lo llevan a ser un buen partido – rió, y luego agregó - ¿Cuándo será el día que te vea con novio?

-Tal vez cuando llegue alguien especial… que sea guapo y simpático, no lo hace especial para mí - contesto Hermione, aunque más para ella, que para su amiga.

-¿Y que hace que alguien sea especial para ti? – pregunto frustrada la pelirroja. – Como eres, de seguro te enamorarás de alguien con quien discutas todo el día… - murmuró alzando una ceja y la castaña le miró extrañada.

Al entrar al gran salón su mirada vagó de aquí para allá. Reconoció a Kevin conversando junto a otro chico, a la chica de Hufflepuff que había entrado al salón una de las noches de guardia y su mirada se posó finalmente en Astoria, en la mesa de la serpientes, que conversaba tranquilamente junto al príncipe de todas ellas. Ni si quiera Pansy se atrevía a molestarlos, aunque los miraba de reojo cada dos segundos.

Algo en el interior de la Gryffindor se contrajo molesto. Frunció el ceño y caminó directamente hacia el puesto libre entre Harry y Ron, saludando con un seco "Buenos días" y limitándose a tomar leche, inserta en su repentina molestia.

El timbre sonó y todos los alumnos comenzaron a salir para dirigirse a sus clases correspondientes.

La hora de pociones llegó, y con ella los slytherin. Ron estaba casi tan malhumorado como Hermione para ese entonces.

-A buscar los ingredientes necesarios, las instrucciones están en la pizarra – fue lo único que dijo Snape antes de sentarse a corregir unos exámenes, con expresión aburrida.

Hermione a penas leyó el nombre de la poción que debían preparar se levantó hacia el armario. Sabía perfectamente que ingredientes necesitaba, no necesitaba anotar una listita como todo el resto.

Un par de alumnos, entre ellos Draco, se levantaron a los pocos segundos después. Y una pequeña multitud se armó frente al armario de siempre. Los hombros de Malfoy y la castaña se chocaban entre sí y el rubio parecía no notar aquello. No le dirigió una mirada, no la insultó, ni dio ningún tipo de señal de notar que ella existía. Hermione tomó lo necesario rápidamente y luego se fue directo a su puesto.

-Tenía razón, tu pluma es algo digno de un Malfoy – Hermione alzó el rostro de las raíces que cortaba al escuchar ese apellido. Ron miraba la pluma que descansaba sobre la mesa como si en cualquier momento fuese a estallar.

-¿Qué? – preguntó ella confundida. Ron simplemente fijó su mirada en la mesa del chico, en la primera fila de la derecha. Una pluma dorada, muy similar a la que ella tenía reposaba junto al caldero. Hermione tragó saliva. Dio un vistazo rápido a todos en la sala para comprobar que nadie más tenía una pluma así. Tragó saliva otra vez, pero ahora más sonoramente de lo que hubiese querido. - ¿Y qué? – fue lo único que se le ocurrió decir.

-Es muy ostentoso – contestó Ron molesto.

-Da lo mismo, puede que lo sea, pero yo lo compré en una oferta, era un precio aceptable, y déjame ya que si no estas raíces quedaran de distinto tamaño y reprobaremos todo el año… - murmuró la chica molesta.

El pelirrojo alzó una ceja y abrió los ojos, extrañado, miró a Harry que parecía igual de sorprendido.

-¿Y porque vamos a reprobar todo el año, si esto es solo una clase? – preguntó.

-¡Porque se acercan los Éxtasis y si nos va mal en esto, nos irá mal en todo. Ya deja de desconcentrarme por favor – murmuró Hermione volviendo a cortar las raíces. Ron se encogió de hombros y finalmente continuó revolviendo su poción.

El resto del día paso así. Hermione de un extraño mal humor, Harry y Ron extrañados y confundidos, y un Malfoy que parecía haber olvidado que el trío dorado existía.

Y no solo el día. También la semana entera.

Finalmente, Hermione terminó por dejar de lado el mal humor y seguir como si nada. Malfoy parecía haber hecho lo mismo. Cuando estaba en el comedor o en alguna clase en que coincidieran, simplemente pasaba de largo con sus ojos grises, como si ella fuese parte de la tapicería.

El día jueves se había sentado a leer y Kevin había llegado a hacerle compañía.

-¿Molesto? – preguntó el chico sentándose junto al árbol en que ella estaba apoyada.

-No, solo repasaba para los Éxtasis

-¿No es un poco temprano para eso? – preguntó el chico extrañado.

-Claro que no, me extraña de ti, siendo Ravenclaw, que no sepas que estudiar a ultima hora no sirve, faltan solo dos meses para los exámenes – observó ella en tono acusador.

-Lo siento – respondió él levantando sus manos hasta la altura de su cabeza – es verdad, pero no pretendo estudiar tanto, estoy seguro de lo que sé y lo que no.

-Claro, como a ti el sombrero te dijo que eras inteligente sin tener que estudiar – murmuró Hermione frustrada.

-Tu también eres inteligente, un poco obsesiva con los estudios, pero tu cerebro funciona espléndidamente – comentó el chico sonriéndole.

-Si, si, como digas – respondió ella resignada.

-Tu humor anda un tanto agitado últimamente¿no? – preguntó el chico, que parecía divertido. Hermione alzó una ceja, con expresión asesina, pero una sonrisa apareció en su rostro, de pronto.

-Eso no se le dice a una señorita – dijo riendo – No es caballeroso de tu parte venir a decirme que parezco un ogro.

-Eso lo has dicho tú, creo que te conoces mejor que yo – rió el chico a su vez.

-Bueno, y ¿que te trae por aquí?

-La verdad, miraba por una ventana, cuando te reconocí y vine a ver que hacías – respondió él honestamente.

-Ya has comprobado que soy una obsesiva compulsiva, por si te quedaba alguna duda – comentó Hermione.

-Descuida, no tenía ninguna – dijo él, mirando al horizonte, mientras la comisura de sus labios se curvaba en una sonrisa burlona. Hermione lo miró sorprendida unos momentos, pero luego entendió que no le molestaban sus bromas y también sonrió mirando hacia el atardecer.

-¿Sabes que eres considerado uno de los chicos más guapos del castillo? – preguntó ella de pronto. Alzó la vista para ver que expresión tenía Kevin, pero él simplemente sonrió para luego agregar en tono sorprendido:

-¿En serio¿Quién dice eso?

-Bueno… algunas chicas, una amiga me lo dijo a mi – respondió avergonzada.

-¿Y tú que piensas?

-¿Sobre que?

-¿Te parezco guapo a ti? – preguntó Kevin sonriendo.

-Bueno, si, claro... tienes lindos ojos – Hermione se cayó de pronto. Sus ojos grises le recordaban a… Sacudió la cabeza. – Pero ser guapo no es lo más importante, si eres un arrogante, despectivo, un patán ¿de que sirve ser guapo? – preguntó molesta

-¿También piensas todo eso de mi? – preguntó el chico preocupado.

-¿Qué¿De ti¡Claro que no! – rió la castaña nerviosamente.

-¿Entonces de quien hablabas?

-De nadie, por su puesto, solo era un ejemplo… que hambre que tengo¿vamos a comer ya? – dijo ella cambiando el tema.

-Está bien – aceptó él mientras la ayudaba a ponerse de pie, extendiéndole una mano.

El viernes por la tarde, Hermione iba de camino a la biblioteca para repasar algunos temas sobre aritmancia, cuando de pronto un brazo salido de ninguna parte la tiró hasta dentro de un salón desocupado.

Cuando Hermione recuperó el equilibrio y miró al frente, la rabia y la sorpresa la invadió.

-¿QUÉ SE SUPONE QUE HACES? – gritó de pronto, fuera de si.

-Necesito que hagas algo… - murmuró el chico arrastrando las palabras.

-¡Pues yo creo que no¿No habíamos quedado con la deuda saldada¡No me vengas ahora con que necesitas de mi ayuda!

-Maldita seas, solo hazlo, después no pediré nada más.

-¡He dicho que no¿Pretendes ignorarme completamente toda una semana para luego asustarme y pedirme un favor¿Qué te crees que soy¿Tu sirvienta? – preguntó entrecerrando los ojos que amenazaba con llenarse de lágrimas por la rabia.

Malfoy la miró unos segundos, en sus ojos se notaba claro la confusión.

-¿Y que esperabas? – preguntó de pronto.

-¿Qué? – la pregunta había pillado a Hermione con la guardia baja.

-¿Qué esperabas que hiciera¿Qué me sentara a tomar el té, junto a Potti y a ti? – preguntó de pronto escupiendo acido en la voz.

Hermione abrió la boca y la volvió a cerrar, no sabía que decir. Tampoco entendía porque había esperado alguna actitud diferente de parte de Malfoy, ahora todo lo veía más claro.

-No, pero…

-Estoy siendo bueno contigo – le espetó el rubio.

-¿Ignorándome completamente? – preguntó de pronto la chica molesta otra vez.

-¡CLARO QUE SI¿O prefieres que te llame impura y te lancé maldiciones por la espalda¡Vaya estúpida que resultaste! – dijo Malfoy perdiendo los estribos.

-¡No me insultes!

-¡Y tu no esperes cosas que nunca sucederán! – replicó él enfadado. Se sentía como un chiquilín de cinco años, peleando así con Granger.

Hermione se quedó callada. Se sentía estúpida. ¿Por qué demonios había creído que las cosas con Malfoy cambiarían¿Por qué había esperado que le hablara en algún momento en la semana? Si nada los unía después de haber saldado la deuda. Las lágrimas estaban a punto de rebalsarse, por lo que parpadeó varias veces para poder contenerlas.

-Yo ya te devolví el favor, no voy a hacer nada más por ti – dijo de pronto y se volteó para salir.

-No te estaba preguntando – replicó Malfoy enojado.

-Pero yo te estoy avisando – dijo ella firme, pero en voz baja, seguía sintiéndose mal por lo que ocurría.

-¡Maldita seas Granger! – explotó el chico. Hermione lo miraba sorprendida y un tanto asustada.

Ambos se quedaron en silencio, Malfoy intentando controlar su rabia y la castaña sorprendida y expectante a la vez.

-Ya te he dicho, hemos quedado en que estaba todo arreglado, no puedes venir ahora y pretender que siga sirviéndote – dijo cuando no aguantó más el silencio. – Y si me permites, me voy, y si no… puedes meterte tus pensamientos por donde quieras – espetó furiosa.

Abrió la puerta de un solo tirón y luego cerró de golpe. Dobló en la esquina en un pasillo y luego en otro. Oía pasos caminar tras ella, pero no quería ser paranoica. Con cientos de estudiantes viviendo en el castillo, los pasos no tenían porque ser de Malfoy.

Después de un rato caminando a la deriva se sorprendió al encontrarse en el mismo pasillo en el que había pasado tantas noches haciendo guardia.

Se volteó pero se encontró frente a frente con quien suponía, pero no quería ver. "Paranoica, si claro" pensó sarcásticamente.

Draco la tomó del brazo sin ningún tipo de delicadeza, haciéndole daño por apretarle tan fuerte y la arrastró – literalmente – hacia el aula vacía, la empujó adentro y luego cerró tras de si interponiéndose entre la puerta y ella.

Hermione le miró con el ceño fruncido, pero no dijo nada. Caminó hacia una silla, intentando no demostrar el dolor que tenía en el brazo, ahí, donde él le había apretado.

-Si prefieres que te siga insultando como antes, lo haré – dijo Draco con los dientes apretados por la rabia. – Pero necesito que hagas algo.

-Preferiría que desaparecieras de la faz de la tierra. ¿Lo harías si te hago un último favor? – respondió ella en un tono sarcásticamente alegre.

-Tienes que hacer que Pansy se aleje de aquí hoy – dijo el chico haciendo caso omiso de las palabras de ella.

-¿Estoy hablando en algún idioma que no entiendas? – preguntó ella, completamente fuera de si, pero hablando pausadamente. - ¿En que idioma te explico que no voy a hacer nada más por ti?

-Solo tienes que alejarla de aquí, y luego no haces nada más.

-Si, claro, como acompañarte a Hogsmeade y luego nada más¿verdad?

-No me fastidies – dijo muy serio, y el odio se palpaba en su voz.

-No intento hacerlo, es algo natural – murmuró mirando al suelo, para evitar las lágrimas que nuevamente se agolpaban.

-¡Malfoy! – se escuchó claramente la voz de Pansy en el pasillo.

El chico abrió los ojos sorprendidos. No se suponía que vendría tan temprano.

Miró a Hermione y luego a la puerta, escuchando los pasos que con seguridad se acercaban.

-Será la última vez que me ayudes – susurró avanzando hacia ella.

-¡No lo haré! – dijo en susurros también, sin saber porque.

La tomó del brazo una vez más y se sacó la túnica quedando simplemente con el uniforme.

-Colócatela – ordenó.

-Dije que no – murmuró ella.

-Hazlo – y en su voz había odio, y Hermione decidió hacer caso, aunque no entendía el porque.

-¡DRACO¿ESTAS AHÍ? – gritó Pansy desde fuera.

Ambos vieron como se giraba la el pomo de la puerta y de pronto, todo se congeló para Hermione.

Vio como Malfoy se giraba hacia ella y entendió como iba a ayudarle.

Draco tomó su cabello y lo sostuvo en una mano, como afirmado por una coleta. Con su otra mano la tomó de la cintura y la apego a su cuerpo y sus rostros quedaron a menos de tres centímetros de distancia. Podía sentir su aliento fundirse con el suyo.

-¡Dra…! – comenzó Pansy, pero se quedó callada.

Malfoy miraba a Hermione, sin mover un solo músculo, inclinó su cabeza, para que pareciera que se besaran.

-¿Estas…? – dijo la slytherin dando un paso hacia ellos, que Malfoy pudo percibir. Y no pudo evitarlo.

Unió sus labios a los de una castaña que más parecía una roca, completamente petrificada, mientras que con la mano q sostenía el cabello rebelde de Hermione le indicaba a Pansy que se retirara.


Hola a todos, perdon por la tardanza, son las 1:34 de la madrugada y yo mañana tengo que madrugar, pero quería dejarles este cap.

Paso el dato: Hice un One Shot, Dramione, que pueden pasar a leer si es que lo desean, esta en mi profile, se llama Sueño Eterno

Millones de gracias a:

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Gracias por darme su apoyo en cada cap :)
Mil gracias.

R.Moon