Disclaimer: Harry Potter y Naruto no me pertenecen.
CAPÍTULO 8 - UN LOBO SOLITARIO
Si bien era cierto que a Harry le encantaba su nueva vida también era cierto que se sentía algo... atrapado. No hubiera cambiado su nueva vida por nada, sobre todo después de conocer a Hinata y ver como George y Andrómeda parecían otros, tan resplandecientes de alegría. Lo que sí que era más que obvio es que para él, que estaba acostumbrado a valerse solo, y siempre había sido así, tener que depender de un equipo era una carga. Sobre todo porque aunque con sus poderes podía hacer cualquier cosa que se imaginara, con su magia y su chakra casi ilimitados, tener que actuar acorde con un grupo de ninjas cuyo nivel dejaba mucho que desear era un estorbo. Le parecía agobiante. No quería tener que estar explicando cómo o por qué o por qué no había hecho una cosa u otra. Él se entendía y sabía lo que hacía. Necesitaba que los demás confiaran en sus capacidades y en él como persona.
En resumen, a Harry no le había gustado nunca trabajar en equipo. Si bien quería ser parte de un todo, sentía que podía rendir más él solo. Como una pieza en un gran engranaje, una única pieza que ayudaba a funcionar una máquina. Había alguien que se había dado cuenta, quizás por qué él no lo había escondido, y esa era Tsunade. A pesar de que todas sus misiones habían acabado siendo un éxito la Hokage había visto las miradas perdidas y la expresión aburrida de su nuevo jonin, cosa que la divertía.
Tsunade se había planteado darle un equipo genin pero tenía la sensación que Turais Black habría torturado a los nuevos ninjas hasta que le dejaran en paz o hasta que tuviera una escusa como para incapacitarlos permanentemente. A pesar de que su conocimiento era tan basto que ni tenía consciencia de donde empezaba o terminaba, Tsunade tenía claro que Black todavía no iba a consentir hacerse cargo de un grupo de mocosos. Había una energía nerviosa en él, como expectante, que rogaba por salir y luchar. Lo comprendía bien porque ella la había sentido durante muchos años. Era por eso que había descartado todos los trabajos que no implicaran misiones activas lo que significaba que tampoco podría trabajar en el hospital, a pesar de que estaba segura que conocimientos no le faltaban, ni en la Academia, ni en el Departamento de Interrogación – Tsunade estaba segura que los presos se volverían locos con un Black aburrido – así que únicamente quedaban misiones activas fuera de la aldea.
Aún así, la Hokage también podía ver que, a pesar de lo maravillados que estaban sus múltiples compañeros de equipo – con los que iba rotando según la disponibilidad – era obvio que Black se sentía agobiado. Haciendo un poco de reflexión interna en sus momentos de soledad Tsunade comprendía por qué. A pesar de lo que los demás quisieran creer, quien mandaba de los Black era él. Turais era quien había comprado la propiedad de su nuevo estado, quien había movido los hilos para que Andrómeda pudiera conocer a las mujeres de los clanes ninja, o incluso para que su hermano Leo pusiera su tienda. Era también quien servía de información a su propio clan y quien cotejaba quién era un peligro para su clan. Andrómeda solo era la portavoz, la cara amable del clan pero el clan Black no era un clan amable. A pesar de lo que todos creyeran... Solo las meras paredes negras del estado eran una clara advertencia. Turais, así como Leo y Andrómeda, eran elementos desconocidos con poderes desconocidos que, curiosamente, no deseaban mal a su aldea mientras su familia no resultara en apuros.
A pesar de sus conjeturas, puesto que no conocía a Turais tan bien como quería, le parecía un lobo solitario. Andrómeda y Leo parecían más bien la familia que no había querido dejar solo a su hermano, fuera donde fuera, y no porque Turais hubiera querido llevar consigo a sus hermanos. En eso se parecía muchísimo a Itachi Uchiha. Él, como Kakashi, era otro lobo solitario. Sin duda los 3 hombres eran genios, cada uno a su manera. O Jiraiya, por muy pervertido que fuera, no había un mejor espía y, con expresión divertida, se dio cuenta que su antiguo camarada también era otro lobo solitario. Si de algo no se arrepentía era de mandar a Turais con Naruto y el equipo de Gai. Mira que lesionarse tan gravemente minutos antes de su misión por una estúpida apuesta con Kakashi... ¡Hombres!
…...
Avanzaron a paso muy ligero, corriendo sin descanso, pero él no se cansó. Contempló en sus pensamientos, dejando que parte de su mente gracias a sus barreras mentales dirigiera su cuerpo, el recuerdo de Naruto. Otro jinchuriki. Su demonio interior no le importaba, no era más que un demonio elemental, monstruoso pero sin sentimientos realmente malignos. Había otros demonios ahí fuera peores. Algunos incluso eran humanos. ¿Ese era el chico que le había gustado a Hinata? Por una parte podía entender porqué, cualquiera hubiera deseado tener el carisma de Naruto en un momento triste de su vida pero, por otro lado,... No lograba comprenderlo. Dejaba que Sakura le vapuleara a puñetazos solo porque le gustaba – ¿y realmente cómo le podía gustar a alguien Sakura? Era celosa, propensa a la ira y obsesiva –, dejaba que los aldeanos le miraran por encima del hombro, como si fuera una mierda, se comportaba como un idiota cuando no lo era... del todo... Quería ser Hokage pero vestía ese atuendo llamativo de horroroso color naranja.
Aunque no quería admitirlo, porque no le gustaban las limitaciones, había en la vida situaciones en las que uno había que adaptarse, no porque tuviera que hacerlo, sino porque los demás creían que debían hacerlo. La moralidad, la ética, incluso la vestimenta o las tradiciones... Todas creadas por el hombre para tener un orden pero no realmente correctas ni obligatorias. A veces se sentía desconectado de la sociedad por esa misma razón. ¿Por qué iba a tener que hacer lo que los demás dijeran? ¿Quién había dicho que era lo correcto una cosa y no la otra? Cuantas más veces lo pensaba más se daba cuenta que solo había una única verdad, y era lo que él seguía: vive y deja vivir, mientras no le hagas daño a nadie. A él le daba igual si uno se travestía o si le gustaba relacionarse con personas de su mismo sexo mientras dejaran a su familia en paz. Suponía que esa era una de las razones por la cual los bijuus que había encontrado no se sentían amenazados por su persona.
—¿Y cómo has dicho que te llamas? —preguntó Naruto, haciéndose el idiota.
Harry sonrió ligeramente cuando vio que quería interrogarlo sin que se diera cuenta. Naruto no era precisamente sutil. Tenten suspiró y Sakura le dio una colleja. El simple hecho de que Naruto no hiciera más que murmurar en voz baja en lugar de imponerse contra su compañera de equipo, la cual abusaba de él continuamente, hizo que su respeto por Uzumaki disminuyera.
—Turais Black. Tu debes de ser Naruto Uzumaki, he escuchado cosas sobre ti —contestó él, con voz calma y neutra.
Naruto entrecerró los ojos antes de mirar al frente, sin dejar de correr. No sabía si le gustaba saber que Black había escuchado los rumores sobre el demonio Uzumaki y pudiera decírselo sin cambiar de expresión. Él no podría. No era precisamente tan diplomático y sabía que no podría ganarle en una batalla de palabras. No era como Sasuke, a quien podía cabrear con unas cuantas pullas. Turais Black era inteligente, como Sasuke, pero siniestro a su vez. No podía imaginarle peleando como un adolescente furioso, quizás por que no lo era, pero sí que podía imaginarle planeando una venganza cruel y fría. A pesar de su cara impasible tenía la sensación que Black era capaz de sentir un verdadero huracán de emociones. Le recordaba a Itachi pero, al contrario que el Uchiha, Black no parecía haber perdido las ganas de vivir.
El viaje continuó sin distracciones, Naruto no pudo volver a abrir la boca después de una mirada de Kakashi. Incluso Kyuubi se movió en su interior como instándole a que se callara. Continuó el viaje pensando en el rostro feliz de Hinata y se dio cuenta, con algo de sorpresa, que nunca la había visto sonreír de esa manera. Con menos reticencia empezó a aceptar al extraño y se preguntó por qué le había costado tanto... Casi sin darse cuenta, el nuevo jonin de Konoha y él se quedaron en la retaguardia y Naruto supo que iban a tener una charla sería.
—¿Por qué dejas que te pegue? —le preguntó el otro y comprendió, con un ademán de cabeza, que se refería a Sakura.
Naruto no supo que contestar, ¿por qué lo hacía? Al final se encogió de hombros. —Siempre ha sido así.
Black le miró con una mirada indescriptible, como si estuviera mirando a un idiota, pero a la vez parecía casi paternal. —Las cosas son así porque tu lo quieres. El cambio es tan fácil como esquivar sus golpes, ¿me estás diciendo que no puedes? O quizás... es que no quieres.
Algo en su pecho se contrajo. No quería ni siquiera intentar entender las palabras de Black porque, aunque no sabía porqué, cuando pensaba en ellas en su mente aparecía la imagen de Sasuke. Las noches en su triste y solitario apartamento eran el momento perfecto para reflexionar, siempre cuando se encontraba más solo que nunca, y pocas veces acababa sintiéndose satisfecho. Quizás porqué ni siquiera sabía qué quería.
Quería ser Hokage. Porque los aldeanos le habían repudiado. ¿Era motivo suficiente para desear una posición en la que todas las vidas de Konoha estarían en sus manos? ¿Lo hacía por resentimiento? Quería a Sakura. Porque era la niña de la Academia a la que peor le caía, y la que siempre parecía recordárselo con sus insultos, gritos y puñetazos. ¿Lo hacía para probar que era suficientemente bueno? ¿Para hacer que Sakura se tragara sus palabras?
—¡Quita de aquí idiota!
—¡Eres un estorbo Naruto!
—¿¡Por qué no miras por dónde vas, Uzumaki!?
—¡No sirves para ninja, Naruto, no le llegas ni a la suela de los zapatos a Sasuke!
Y las palabras parecían multiplicarse por minutos, cuanto más pensaba en ello más se daba cuenta del daño que Sakura le había hecho. Tanto en la Academia como luego, cuando los pusieron en el mismo equipo. ¿Tan inútil era? Quizás era por eso por lo que había perseguido a Sakura, para probar que sus palabras eran mentira, y quizás era por lo mismo por lo que deseaba ser Hokage. Sin embargo... en Sasuke había visto a un huérfano solitario y tremendamente dolido y en Sakura había visto a una chica de origen civil, marginada por los otros niños de clanes ninja, que se había visto obligada a usar su mal genio para protegerse. Quizás había empezado a desear ser Hokage, a querer que Sakura le mirara con algo más que irritación, y a jurar que traería de vuelta a Sasuke por resentimiento pero lo cierto es que había comprendido que no todo era blanco y negro. Querer proteger a alguien no era algo malo, querer que alguien le tuviera en estima no era patético y querer salvar a alguien no era inútil.
Con una nueva determinación en mente, aligeró su paso. ¡Tenían que salvar a Gaara!
…...
Itachi no se giró cuando Kisame cayó redondo, inconsciente. Sabía quién era aquel que le visitaba en su refugio. Ni siquiera se preguntó cómo lo había hecho, puesto que sus ojos rojos, tan perfectos como hacía semanas, no habían detectado nada.
—Has tardado más de lo que esperaba.
—No podía escaparme antes —le dijo el hombre y se giró a mirar a Black, con su uniforme de jonin tan impoluto como siempre, y se preguntó si sería un clon o el original.
Itachi alzó una ceja, sin creerle y Black sonrió.
—Está bien, era bastante divertido ver a Naruto pelear contra el rubio. ¿Hay que ser tan extraño para entrar en Akatsuki? Sin ofender.
Itachi le contempló unos segundos, su prodigiosa mente a mil por hora. ¿Por qué se encontraban? Sí, el hombre le había ofrecido una salida a su condena pero, ¿por qué se inmiscuía Black? ¿Qué tenía que decirle que no pudiera haberlo hecho a través de su cuervo negro?
—¿Qué planeas?
—Tsunade querrá tarde o temprano saber por qué dejé ir a Sasuke cuando sabe perfectamente que podría haberle secuestrado y llevado a rastras a Konoha.
Itachi le miró fijamente y supo qué quería. —Quieres que regrese contigo a Konoha.
Turais sonrió. —Eres muy astuto Itachi. Sí, tu coartada está empezando a desmoronarse. Quien quiera que te envenenara se preguntará por qué no te mueres uno de estos días...
Itachi asintió para sus adentros. Tarde o temprano tendría que enfrentarse a quien quiera que le envenenara y, quizás, era posible que esa lucha jugara en su contra. Si moría, una vez más Sasuke sería fácilmente manipulable y proseguiría con su venganza contra Konoha, no importara quién le hubiera matado una vez supiera la verdad. Sin embargo... si dejaba su misión de infiltración, se volvía unir a Konoha esta vez limpiando su nombre y luego intentaba hacer regresar a Sasuke para contarle la verdad de su propia boca... sería posible disuadirle. Miro a Black de reojo. Él lo sabía, quizás hacía lo que le daba la gana pero ahora estaba claro que era firmemente leal a Konoha.
—¿Qué planeas hacer con Kisame? —preguntó él, observando de reojo a su antiguo compañero de Akatsuki. Ya no había vuelta atrás.
—Mmm... Necesitamos saber todo lo que sabe, quizás nos sea útil —le comentó el otro hombre y observó como le cortaba los brazos y las piernas con un casi invisible movimiento de katana.
—¿Era eso necesario? —preguntó él, viendo como a pesar de todo las heridas no sangraban mucho. La hoja debía estar envenenada. Una muerte lenta.
—Mejor prevenir que curar. Ahora —vio como Black tocaba la frente de Kisame y, antes de que pudiera hacer nada, éste empezó a chillar como nunca antes había escuchado a nadie chillar. El bello se le puso de punta. Al cabo del rato Black volvió en sí—. Tengo todo lo que buscaba. ¿Quieres darle tu un repaso?
Itachi observó a Kisame sollozar, con el rostro azul perlado de sudor y las facciones contraídas y supo que no había podido ocultarle nada a Turais Black. Negó con la cabeza; ver a su compañero criminal tan descompuesto le afectó más de lo que realmente dejaba ver. Algo de Black le recordaba a un dragón dormido, era desconcertador. Un proyectil se movió en su dirección y lo cogió al vuelo. Era un abrigo.
—Póntelo —luego le tiró un pin—, y eso también.
Itachi le hizo caso, preguntándose qué propósito tendría el pequeño objeto. Se quitó la banda marcada de su frente, sintiéndose extrañamente desprotegido, y con un movimiento rápido le cortó la cabeza a Kisame, antes de guardar en un pergamino todas las partes del cuerpo.
…...
—Realmente Naruto te ha salvado la vida —le comentó al Kazekage, que se recuperaba por momentos. Miró a la difunta abuela, tan resentida que había estado en sus últimos años de vida, y se maravilló—. Una técnica de lo más inútil, ¿no crees? Devolverle la vida a alguien a cambio de tu propia vida.
—¿Inútil? ¿No te parece útil poder hacerlo? —le preguntó malhumorada Temari, que no se despegaba de su hermano. Su rostro adquirió un tono rojizo de la ira.
—Si una persona no puede proteger a los que quiere y debe recurrir a semejante técnica, sacrificando su vida, es que es un inútil —dijo él, totalmente convencido y sin el menor escrúpulo, a pesar de que sabía que estaba ofendiéndola—. No solamente ese a quien salves se sentirá culpable por haber sacrificado tu vida por él sino que también se preguntará porqué no fue suficientemente fuerte como para protegerse a si mismo para empezar...
Temari miró a su hermano, como agachaba la cabeza, y supo que tenía razón. Gaara había usado todas sus fuerzas para proteger a la aldea pero aun así pensaba que era débil; se sentía culpable. Si ella hubiera actuado más rápido y mejor ahora Chiyo no estaría muerta y a Gaara quizás no lo hubieran conseguido secuestrar. Entendía a qué se refería Black. Era mejor prevenir que curar. Ahora no solamente tendrían que reforzar la seguridad de la aldea para evitar que otros pensaran que eran vulnerables sino que tendrían que empezar a planear qué hacer con Akatsuki, que ya había conseguido robar a uno de los 9 bijuus, que ellos supieran...
El camino de vuelta a la aldea fue corto. Cada uno sumido en sus pensamientos. Gaara, no obstante, se dedicó a observar a uno de sus rescatadores. Black. Tramaba algo. No sabía cómo pero algo en su mirada calculadora le decía que tenía algo entre manos. Suponía que debería preocuparse, después de todo era el Kazekage, pero algo le decía que podía confiar en él. Black le parecía ese tipo de personas que rinden más por si solos. Mediría el momento y entonces intentaría hablar con él a solas. Resultó que no tuvo que esperar mucho para encontrar el momento perfecto.
—¿Querías algo? —preguntó Black, directo al grano y sin hacer ni una sola reverencia. Gaara suprimió una sonrisa.
—Dime, ¿qué sabes?
Turais miró con ojos levemente entornados al Kazekage. —Muchas cosas.
—¿Y de Akatsuki?
Turais alzó una ceja. —Ya veo... No hace falta que te preocupes demasiado por ellos, pronto Tsunade te llamará para una reunión, de eso estoy seguro.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —preguntó Gaara, mirando el rostro de Black para comprobar que no mentía.
—Durante años hubo un infiltrado de Konoha en Akatsuki.
Gaara se levantó de su sillón para mirar por la ventana. Esta vez el cielo estaba despejado y los aldeanos iban y venían intentando reparar los daños lo más rápido posible. Así que Itachi Uchiha no era el traidor que todos creían que era... No sabía porqué pero le sorprendía darse cuenta que incluso él, al que muchos habían dado por perdido hacía años, había caído en la tentación de hacer lo mismo con los demás. Si Black le revelaba esta información era porque tenía otros planes, sin duda alguna Itachi Uchiha regresaría a Konoha con toda la información. Pero había algo que se le escapaba, ¿por qué ahora? ¿Por qué Black había decidido que Uchiha ya no serviría como espía en Akatsuki y había pensado que era el momento de que Tsunade se enterara de todo? De haber sabido la Hokage que el Uchiha era un espía de Konoha sin duda las cosas hubieran sido distintas, él, siendo aliado del País vecino, también estaría enterado al ser un jinchuriki. ¿Qué había descubierto Black que le había hecho cambiar de parecer? Y lo que le inquietaba, ¿quién era Black que tenía tanta influencia como para manejar los hilos?
—¿Te vas ya? —preguntó él, cuando vio a Black volverse hacia la puerta.
—Tengo asuntos pendientes.
Gaara se quedó toda la noche despierto. Sentía como si todo hubiera cambiado irremediablemente y no sabía qué ni qué hacer.
…...
Hinata se tocó el colgante, preocupada, mientras leía los pergaminos que Turais le había dado. Éstos no eran para que aprendiera algo nuevo sino para ver si podía descubrir algo relacionado con el Sabio de los 6 Caminos. El clan Black era muy distinto de su propio clan. A pesar de que Turais era un shinobi como ella no se regía por las mismas leyes como todos los demás. Sinceramente, a Hinata no sabía si le había sorprendido ver como su capaz novio hacía lo que le venía en gana mientras beneficiara a su familia. Ahora ella, que era considerada una más de los Black, tenía acceso a los secretos de la familia y se daba cuenta que le gustaba. Todos compartían la información o sus recursos mientras beneficiara a los Black. El clan tenía un claro sentimiento patriótico. Algo parecido a los Hyuga pero sin embargo su propio clan estaba totalmente dividido, además del patriotismo había un claro complejo de superioridad que no comprendía.
—¿Has encontrado algo? —preguntó Andrómeda e Hinata alzó la cabeza, viendo como la única mujer Black cerraba tu gran tomo.
—Nada... Aunque... —empezó ella y Andrómeda le alzó una ceja. Ella suspiró nerviosa—. Según lo que entiendo con todos los pergaminos que he leído me da la sensación que el Sabio de los 6 Caminos parece estar relacionado con la familia Black.
—¿Por qué lo crees?
—Sus orígenes son tan desconocidos como los del clan Black y, sin embargo, eso no es lo que llamó la atención. Estamos hablando de una persona que amansó una enorme fuerza y que acabó por dividirla en 9... ¿Quién iba a ser tan poderoso? Pero lo más importante, ¿cómo una persona tiene las habilidades para hacer semejante cosa? —habló en voz alta, compartiendo sus ideas—. La única persona que conozco es Turais... Parece poder hacer cualquier cosa con sus poderes. ¿Cómo los ha entrenado? ¿Puedes hacer lo mismo que él? ¿Es algo de familia?
Hinata observó la sonrisa de la matriarca del clan. —Lo cierto es que los poderes de Turais... También los poseo, así como Leo y Eridanus... Al contrario que la mayoría de clanes de Konoha, nuestros poderes son hereditarios. Desde el nacimiento hasta nuestra muerte podemos acceder a ellos. No necesitamos "activarlos". Desde pequeños estudiamos y entrenamos nuestra energía... negra... De forma que a los 17 años se nos considera adultos.
—¿A los 17 años? —preguntó sorprendida ella, quien a los 11 años, al recibir su banda ninja, ya se había convertido en adulto.
—Sí, hay razones para ello. Nuestros poderes pueden llegar a matarnos si no los entrenamos debidamente —Andrómeda vio la cara confusa y preocupada de Hinata y suspiró—. Como ya he dicho nuestros hijos tienen una total disposición a su energía pero no saben usarla conscientemente. Solo aparece en los momentos en que sienten emociones fuertes, como una rabieta, en un momento de terror o de felicidad. Imagínate que tú hubieras podido ver lo que ves hoy con tus ojos blancos las 24 horas del día...
—...Me habría vuelto loca —pensando en cómo deberían de dolerle los ojos tener un día activado su Byakugan.
—Es por eso que nuestra energía se muestra pasiva durante mucho tiempo, salvo en momentos accidentales, hasta que la mente es suficiente madura como para corresponder a los poderes que tiene el cuerpo, por así decirlo. Imagina enseñarle a un niño de 4 años cómo transformar una piedra en un elefante... Para la mayoría de nosotros necesitamos entender la teoría detrás de la práctica, es decir, primero saber qué es un elefante, cómo está formado, los pasos que deberíamos hacer desde la pequeña piedra hasta darle forma, etc. Para otros...
—¿Cómo Turais?
—Sí, como él, para él es instintivo —Andrómeda sonrió con algo de asombro e Hinata alzó una ceja sin comprender—. Él no piensa en todos los pasos intermedios, simplemente desea que la piedra sea un elefante y punto. Energéticamente, Turais es un prodigio. Para él las leyes físicas que los demás nos vemos obligados a estudiar para poder entender el proceso, no existen.
Entonces algo encajó en la cabeza de Hinata. Se quedó sin aliento.
—¡Por eso el clan Black se mudó a Konoha! —miró a Andrómeda, quien parecía resignada pero asintió—. Turais ya sabe que el Sabio de los Seis Caminos es un antepasado suyo, del clan Black, simplemente quiere saber... el qué, no lo sé.
—Muy astuta, Hinata.
Hinata se fue esa noche a su casa, rebosante de energía. No podía creer que su novio fuera descendiente del Sabio de los Seis Caminos pero... sí era así, la leyenda no debía ser cierta. ¿Entonces, si el Sabio de los Seis Caminos no derrotó a la bestia..., qué pasó realmente? ¿De dónde surgió su clan? Y es más, ¿qué quería saber Turais con todo aquello?
…...
Tsunade miró sin expresión alguna a Itachi Uchiha, tan poco expresivo como siempre, y a Turais Black, que más que impasible tenía la cara en una máscara neutral. Sintió una vena de su frente hincharse. Black pareció verlo puesto que se adelantó un solo paso y habló.
—Itachi no es un traidor sino un espía de Konoha. Te lo explicará él como todo lujo de detalles.
Y por primera vez Itachi Uchiha lanzó una mirada furiosa al cogote del otro hombre. Tsunade le sorprendió ver el parecido entre ambos ahora que estaban uno al lado del otro. Para su mala suerte Turais asintió, como si nada, y desaparecido sin más. Tsunade se inclinó con los ojos entrecerrados pero realmente no había nadie.
...Cogió el vial de sangre que le había quitado a Naruto y lo añadió a su colección. El último. Ahora podría analizar los 5 viales de sangre que había tomado prestados a Sasuke, Hinata, Naruto, Tsunade y a...Orochimaru, o más bien a uno de sus difuntos experimentos. Por lo que había comprendido después de torturar y a leer 24 antiguos tomos robados existentes sobre Rikudo Sennin, su ancestro había tenido una esposa. Y lo que solo recientemente descubrió: había tenido 2 hijos con ella.
Parecía haber dos historias diferentes sobre lo que realmente pasó. En una Rikudo Sennin no era más que el hijo de la esposa de su ancestro; en la otro, el Sabio de los Seis Caminos no era el hijo, sino el marido. Era curioso ver como la primera leyenda ni siquiera hablaba del padre del supuesto Sabio pero... ¿entonces quién era? No, con la información que poseía, escrita de la mismísima mano de Pius Peverell, era obvio que a él no le había interesado aparecer en leyendas o pergaminos. ¿Un hechizo de memoria sutil a largo plazo? Funcionaría, de eso estaba seguro, pero aun así había 2 pergaminos de los 24 que había recolectado que hacían referencia al marido de Kaguya Otsutsuki. Uno había estado en manos de Orochimaru, el otro en las de Danzo.
Orochimaru no le preocupaba, había espiado su ratonera cuando mató a Kabuto y sabía, gracias a la información que había extraído de éste, donde estaban gran parte de los otros escondrijos. Tarde o temprano los recorrería todos. Aun así, Orochimaru tenía más bien un deseo científico con la verdadera leyenda del Sabio, razón por la cual había tenido un enorme interés por Kimimaro. Era por eso que había tenido que entrar en el escondite y robar un vial de sangre del difunto, la única forma de comprobar la verdad.
Danzo, por otro lado, no estaba interesado en la ciencia. Sino en el poder. Era él quien le preocupaba. Era muy astuto y no confiaba en nadie, ninguno de los esbirros a los que pudiera torturar tendrían información confidencial, salvo Danzo. Lo que no quería era tener que enfrentarse en persona y ver como Danzo se borraba la memoria o algo por el estilo antes de que pudiera poner sus manos en ellas. Si lo hacía nunca sabría la verdad.
Suspiró. Vio las placas de petri que había usado para el análisis y, poco a poco, delante de sus ojos confirmó lo que sospechaba.
El clan Hyuga, Uzumaki, Senju, Uchiha, Kaguya y él estaban emparentados. Eso solo significaba una cosa...
Levantó la cabeza de un golpe y luego sonrió levemente. —Siéntate, Itachi. Tenemos mucho de qué hablar.
NOTA: ¡PERDÓN! por el enorme retraso pero desde finales de año me han pasado cosa tras cosa y hasta ahora no me he podido recuperar y ponerme a escribir de nuevo. Hay cosas inevitables pero me podía haber ahorrado el follón de cambiarme de compañía de Internet en vacaciones de Navidad... Nunca más. Para colmo esta última semana me entero que han plagiado una de mis historias en Wattpad y si no fuera por la ayuda de una persona aquí en FF que lo vio todavía seguiría colgada allí. Al menos eso lo solucioné rápido.
Seguramente no actualizaré tan rápido como antes pero no la abandonaré, de eso podéis estar seguros. Gracias por esperar tanto tiempo sin noticias.
Blackcirce.
