Disclaimer: Harry Potter y Naruto no me pertenecen.
CAPÍTULO 9 - REVELACIONES
Orochimaru siseó, esta vez de dolor, cuando uno de sus esbirros sin nombre le volvió a atar las vendas alrededor de todo su torso y estómago. Ese Black, ese maldito hombre, había sido capaz de herirle de gravedad, a él, ¡un sanin! Pensar algo así era una locura, impensable, pero había pasado y solamente porque una de sus sabandijas había estado patrullando el perímetro de la guarida, y por lo tanto se había salvado de cruzar el camino con Black y su consiguiente muerte segura, había sido capaz de ir a la base más próxima a tratarse sus heridas mortales, ayudado y cojeando. Cuan bajo había caído, se dijo a sí mismo, pensando con los puños prietos en la muerte de su más leal siervo, Kabuto, y de sus múltiples tanto fructuosos como poco exitosos experimentos en humanos. ¡Todo el tiempo que había tardado en montar esa base y...! Sus dientes se apretaron sin querer, chirriando.
Al menos Sasuke había vuelto con él. Era gracias a Sasuke que había podido saber del destino de Kabuto y los demás indeseables. Al final del relato, que Sasuke le había contado con una mezcla de admiración y miedo, Orochimaru sabía que tenía suerte de estar con vida. De hecho, Black le había amenazado con su muerte. No sabía si creerle o no pero lo cierto es que no volvería a cometer el error tremendo de reírse en su cara. No cuando ese hombre tenía semejante poder. ¡Codiciaba un poder así! Y pensar que había estado escondido y que 4 personas tenían ese mismo potencial... Salivaba de solo imaginarlo, de lo que él pudiera haber hecho con ese poder y, sin embargo, Black se había encadenado voluntariamente a Konoha. No lo entendía, semejantes sentimentalismos eran incomprensibles para él.
—¡Ten más cuidado inútil! —le gritó sin poder contenerse a aquel que le había ayudado a ponerse de pie—. ¡Si sigues así volverán a abrirse mis heridas!
Sasuke observó desde el marco de la puerta, con los brazos cruzados y el rostro impasible. Ahora su maestro no era más que un hombre abatido, herido gravemente y con el orgullo tocado. Sabía que debía estar muy cabreado pero, por las palabras de advertencia de Kabuto al regresar de su visita a Konoha, Orochimaru debía haber sabido que los Black iban a buscar venganza. Sus heridas eran culpa suya, por no haberse preparado mejor. Que un solo hombre hubiera matado a casi 100 personas, muchos de ellos con grotescas habilidades y poderes robados que habían sido experimentados por su maestro... Era...alarmante, por no decir sorprendente.
Miró de soslayo a Orochimaru y se desvaneció en las sombras cuando le vio tremendamente ocupado en rajar verbalmente a sus únicos ayudantes por el momento. Aquel hombre... había matado a toda esa gente con la sangre fría y la sed de venganza que él no poseía. Él se habría puesto hecho una furia, iracundo porque alguien pudiera pensar tan siquiera en secuestrar a uno de los niños del clan y, sin embargo, ese hombre había pensando racionalmente su venganza y la había llevado a cabo sin error alguno ni interferencias de sus más que obvias enfurecidas emociones.
¿Quería decir eso que él podía aspirar a ser como Black? ¿Podía aspirar a ser poderoso, a pertenecer a la aldea de su clan y a la vez tomarse la venganza por la mano? De repente tuvo una sensación de vértigo que le dejó medio sordo, no porque se sintiera físicamente enfermo sino porque hasta ese mismo momento, hasta que no conoció a Black, no había tenido dudas sobre su camino pero ahora sentía que no sabía cuál era el camino que debía seguir. Llegó a sus aposentos, que eran igual de pequeños que los anteriores, y se tumbó en la cama dejando que la oscuridad le acunara como había hecho desde hace mucho tiempo.
Se encontró pensando en todo lo que había aprendido con Orochimaru, en su clan y todo los buenos momentos que había vivido con ellos, en su hermano al que odiaba y en lo poderoso que era, en lo que le había enseñado el equipo 7... Pensó en Naruto que sabía a ciencia cierta que había regresado a Konoha desde hacía muy poco tiempo. Pensó en la pesada de Sakura y en cómo debía ser ya al menos chunin. Todos habían avanzado en caminos similares, todos, menos él. Lo único que le había impedido seguir a sus camaradas y compañeros era su sed de venganza y ahora se estaba planteando un cambio.
Orochimaru desde hacía tiempo que no le enseñaba nada realmente interesante, prefiriendo seguir con sus experimentos y dejar que se entrenase con los esbirros que él iba creando mientras tanto. Además, con sus nuevas heridas durante un tiempo podía olvidarse de entrenar con él a no ser que fueran más libros o algo poco movido e incluso en ese entonces sabía que su maestro estaba demasiado dolido, tanto física como emocionalmente, para hacerle mucho caso. ¿Qué significaba eso? ¿Significaba que su relación con Orochimaru había llegado a su fin? ¿Qué ya no había nada que el sanin pudiera enseñarle? ¿O es que debería esperar mucho más para cobrar la cabeza de Itachi? La espera le estaba matando y sabía que debía tomar una decisión, ¿pero cuál?
Ni siquiera sabía si quería regresar a Konoha, lo único que sabía era que tenía 3 opciones: continuar con el sanin, regresar a Konoha o ir por libre, quizás formando un equipo propio. A pesar de que no lo había decidido como tal, sabía que no iba a continuar con Orochimaru; cuando se le metía algo en la cabeza era propenso a no dejarlo ir y ya había decidido que Orochimaru no le iba a enseñar nada importante en los próximos meses así que sabía en su fuero interno que no iba a seguir con su maestro ya que lo consideraba una pérdida de tiempo.
Por otro lado, ser un renegado sin la protección de Orochimaru tenía sus ventajas y desventajas. Como ventaja estaba el hecho de que ser su propio líder implicaba que no seguía órdenes de nadie, cosa que le parecía perfecto, podía tomar sus decisiones y actuar como él creyera correcto. Como desventaja, por otro lado, estaba el pequeño detalle que estaría completamente solo siendo perseguido por todos los países ninjas y por Orochimaru, cada cual con más ganas de cortarle la cabeza. Si reunía a un grupo de ninjas excepcionales corría el peligro de que sus órdenes no fueran seguidas a raja tabla, cosa que implicaba riesgos para su misión futura, y también estaba el hecho de que podían rebelarse y matarle para cobrar la recompensa que habían ofrecido por su cabeza. Eso reducía significativamente el número de ninjas que quería en su nuevo equipo, simplemente porque él era uno y si se ponían de acuerdo 10 ninjas o más para luchar contra él iba a ser difícil defenderse. Después estaba el problema de dónde iba a encontra ninjas renegados o criminales dispuestos a ayudarle a matar a su hermano – una venganza demasiado personal como para incentivos económicos – y el hecho de que cada uno de éstos deberían tener habilidades especiales pero que pudiera repeler si intentaban enfrentarse a él.
En resumen, tenía que encontra personas con habilidades extraordinarias a las que pudiera mandar sin que se rebelaran y que pudiera defenderse y someterlos sin mucho esfuerzo de ser necesario, sin contar con el aliciente del dinero puesto que no tenía; cosa que significaba que estas personas deberían estar muy aburridas como para seguirle a matar a su hermano, mal de la cabeza o ser unos perturbado en general. Iba a ser difícil. No sabía si tanto esfuerzo por formar un grupo con sus especificaciones iba a ser más beneficioso que ir él solo en su búsqueda. Después estaba el hecho de que a pesar de que era poderoso y había aprendido mucho con Orochimaru, sabía que tarde o temprano él solo o en grupo iban a encontrarse con Black o alguien de Konoha que retrasaría sus planes, enfureciéndole y haciéndole cometer errores.
El último plan de contingencia era, obviamente, regresar a la aldea pero, para empezar, iba a ser difícil que no le mataran con solo verle los anbu que patrullaban la muralla de Konoha. Sin contar que si lograba entrar desapercibido y acudir a la Hokage directamente es posible que tampoco saliera ileso, o vivo. Eso significaba que necesitaba hacer algo para compensar su traición, algo que pudiera servir como as en la manga para que se replantearan dejarle volver tras un castigo o algo similar. ¿Pero el qué? Cogió su arma y salió de la habitación, contemplando el lugar como si algo pudiera darle una pista de lo que necesitaba para convencer a Konoha de que reintroducirle en el sistema era una buena idea.
—Orochimaru-sama, me temo que la herida ha vuelto a abrirse —escuchó el susurro de una voz a través de la puerta. Escondió aun más su chakra a pesar de que sabía que su maestro estaba demasiado preocupado como para saber dónde estaba—. ¡...-sita medicinas! ¡Dónde va, Orochimaru-sama!
—Si Kabuto estuviera aquí ya me habría sanado las heridas, sois unos idiotas —siseó con ira una voz carraspeante y Sasuke sintió unos pasos acercarse. Se escondió y vio a un par más de personas entrar corriendo a la habitación.
—¡Si tuviéramos los diarios de Kabuto-san quizás podríamos recrear la medicina! Está perdiendo mucha sangre, me temo que la hemorragia interna es... fatal.
—Aunque tuvierais esos diarios no podríais hacer nada, la técnica de aceleración de división de células era especial de Kabuto.
—...
Sasuke se acercó sigilosamente, pensando que Orochimaru, para haber recibido la noticia de que se desangraba por momentos y que iba a culminar últimamente en su muerte parecía de lo más tranquilo.
—Preparadme el cuerpo para la Reencarnación del Cadáver Vivo.
—Así será, Orochimaru-sama —dijo la voz, ahora mucho más aliviada—. ¿Qué cuerpo desea?
—...Traedme a Sasuke-kun, decidle que quiero hablar con el sobre su entrenamiento ahora que soy incapaz de moverme.
Sasuke aguantó la respiración, en blanco, y de pronto descubrió qué cabeza tenía que llevar a la Hokage para que le aceptaran de nuevo en la aldea.
…...
George, Andrómeda, Harry, Hinata e Itachi Uchiha se encontraban sentados en el ático sin ventanas de la casa principal de los Black. Era allí donde Harry había estado haciendo pruebas con la sangre de algunos hasta darse cuenta de que estaban emparentados. De hecho, la única persona cuya sangre había analizado y que estaba al tanto de esto era Hinata, obviamente.
—¿Me estás diciendo que estamos emparentados? —preguntó Itachi, con el rostro impasible, haciendo caso omiso de las miradas de soslayo intranquilas que le enviaba Hinata.
—Exactamente.
—Eso implica que la leyenda sobre Rikudo Senin siendo el hijo de Kaguya Otsutsuki es falsa.
—Así es.
—¿Qué historia? —preguntó esta vez George, que era el único de los Black que no se había puesto a investigar sobre sus antepasados.
Andrómeda suspiró y le lanzó una mirada reprobatoria. —Kaguya Otsutsuki fue, se dice, una gran mujer con un poder igualmente magnífico. Hay, como en todas las culturas, distintas leyendas sobre su existencia y su vida. En una leyenda se dice que Kaguya era la matriarca del clan Otsutsuki y que fue la primera en capaz de aprender a usar el chakra y a controlarlo después de comer un fruto del Dios Árbol. Se dice en esta leyenda, además, que fue la madre de dos hombres muy importantes: Hagoromo y Hamura. Éstos heredaron su capacidad de usar el chakra y también una mutación, un nuevo don, el Rinnegan y el Byakugan respectivamente. Pero Kaguya enloqueció y se fusionó con el Dios Árbol convirtiéndose en una bestia sin precedentes, el juubi. Al final los hermanos consiguieron sellar a su madre y convertirse en los primeros jinchuriki, su cuerpo transformado en estatua se convirtió en la luna y fue cuidado por Hamura mientras que Hagoromo se quedó en la tierra enseñando a todos a usar el chakra, al final su generosidad y espíritu le valió como para ganarse el título de Sabio de Seis Caminos, o Rikudo Sennin.
—Sin embargo Kaguya tuvo un tercer hijo, Zetsu, que heredó su voluntad y manipuló a los hijos de Hagoromo, Indra, del cual descenderían los Uchiha, y Asura, del cual descenderían los Senju con tal de que alguno despertara el Rinnegan y fuera manipulado a despertar a Kaguya.
—¿Y esa historia es la falsa o la verdadera?
Hinata e Itachi se mantuvieron callados, escuchando el fruto de las investigaciones de los Black.
Fue Harry quien negó con la cabeza. —Falsa, obviamente. Rikudo Sennin era el marido de Kaguya Otsutsuki.
—¿Cómo sabéis eso? —preguntó Itachi, pareciendo una estatua viviente de pie al lado de la puerta, antes de moverse para sentarse en la única silla vacía. Sus ojos negros brillaron con curiosidad en su rostro impasible.
Andrómeda intercambió miradas con los otros Black. —Porque Rikudo Senin era en realidad Pius Peverell, nuestro ancestro. Tenemos constancia de su propio puño y letra de que él, al pisar estas tierras, se casó con Kaguya, tuvo descendencia y se ganó el título de Sabio. Kagura no solo tuvo 3 hijos, sino también una hija, la primera en nacer del matrimonio, Rowena.
El silencio fue sepulcral. Hinata, que hasta ahora había ido atando cabos, enmudeció al comprender quién era el antecesor de los Black.
—Según Pius, Rowena fue la única que heredó todos los poderes de su padre y, de forma contraria, no heredó ningún nuevo poder como el Rinnegan o el Byakugan de Kaguya. Cuando el Sabio desapareció de estas tierras dejó a sus hijos, que llevaban el apellido de su madre, y se llevó consigo a Rowena. Ésta se casó con 14 años con un hombre llamado Apollyon Ravenclaw y cambió de apellido. Poca gente recordaría el nombre de soltera de Rowena como Peverell, sino la conocerían como Rowena Ravenclaw.
—No me lo puedo creer—musitó atónito George—. ¿Rowena Ravenclaw era en realidad descendiente de-de...?
—Sí —cortó Harry, viendo que ni Hinata ni Itachi tenían ni la menor idea de la importancia de la fundadora más inteligente de Hogwarts. Y pensar que estaba emparentado con ella.
—¿Entonces cuál es la verdadera leyenda?
—La leyenda es exactamente la misma, pero el título de Sabio no fue para Hagoromo, sino para Pius pero él usó nuestras habilidades para eliminar su recuerdo de las mentes de aquellos que le conocían. Simplemente cambió su persona por la de su hijo mayor, Hagoromo, con tal de que nadie pudiera descubrir la verdad. Para el pueblo, él no existía. Simpre había sido Hagoromo el Sabio y el esposo de Kaguya pasó a la oscuridad.
—¿Y los bijus? ¿Quién era el jinchuriki entonces? —preguntó esta vez Itachi.
—Debéis comprender que no existe tal Dios Árbol, al menos no con el poder que se le atribuye en la historia. Kaguya había nacido con la mutación que le permitía acceder al chakra y Pius tenía nuestra energía negra, entre ambos crearon al bijuu como herramienta de protección en la guerra así que le era posible a Pius partir a la bestia de 10 colas en 9 con la misma energía que la había creado, a pesar de no poder eliminarlas al completo. Las repartió lo más lejos posible una de la otra para que nunca pudieran volver a estar juntas en un mismo cuerpo.
Durante varios minutos todos se mantuvieron callados, pensando, hasta que Hinata se dio cuenta de algo muy importante. Sus expresivos ojos blancos se toparon con los ojos esmeraldas de su novio, que se había sentado en el círculo de sillas a su lazo derecho, separándola de Itachi y dejándola al lado derecho de la otra mujer.
—¿Para qué estáis investigando esta leyenda? ¿Por qué ahora?
Sin embargo, para su sorpresa, fue Itachi quien le contestó, cerrando los ojos con resignación al comprender finalmente el porqué. —Porque Akatsuki está reuniendo a los bijuu en la estatua de Kaguya, y planean usar su poder.
El rostro horrorizado de Hinata sumó los pensamientos de todos.
…...
Tsunade suspiró por enésima vez. Últimamente todo era un caos. Desde la llegada de los Black todo había cambiado y, aunque había sido para bien, también se habían multiplicado el papeleo que requería su firma y visto bueno. Volvió a posar sus ojos en el informe del Departamento de Interrogación y Tortura y supo que era la letra de Inoichi, quien había redactado el informe. En éste le aseguraba con total certeza que Itachi Uchiha había sido, era y sería leal a Konoha siempre.
—Su voluntad de fuego es francamente asombrosa, incluso años después de la masacre, habendo convivido con esos criminales, sigue siendo sumamente leal a Konoha —afirmó Shizune, que había visto la interrogación desde un espejo falso, para corroborar el informe y atar todos los cabos—. Nunca pensé que el clan Uchiha pensara rebelarse... ¡Un golpe de estado!
—Y además los viejos del consejo estaban al corriente —musitó Tsunade, que ahora lo entendía todo. Una idea nació en lo más profundo de su mente—. No me extraña que sintieran ganas de tomarse el asunto con sus propias decrépitas manos.
—¿Qué planea hacer con Danzo? —preguntó finalmente Shizune, sabiendo que estaban bajo barreras de sonido y de distorsión de imagen. Nadie podía escucharla o leerle los labios.
—Shizune... ¿Tú qué harías?
—...B-bueno, es obvio que la situación no puede seguir como hasta ahora. Danzo falsificó la letra del Tercero y aun así ha salido impune. Este mero delito ya significa una ejecución.
—Pero según lo que me cuenta Itachi Danzo nunca disolvió Raíz, ahora mismo debe tener en su poder una red de niños y adultos anbu a los que ha lavado el cerebro y ha convertido a su parecer en marionetas.
Shizune comprendió en seguida el dilema de su maestra. —Debes castigarle pero hacerlo implicaría sanear la Raíz.
Tsunade suspiró de nuevo, sentando su cargada cabeza en sus manos cruzadas y mirando a su aprendiz. —Y no tengo tiempo para esa clase de conflictos, sin embargo no puedo dejarle hacer. Ni a él ni al consejo que han envenenado y manipulado los hilos durante tanto tiempo. Cómo mi maestro no hizo algo al respecto no lo sabré nunca. El Tercero sabía que Itachi Uchiha fue manipulado para acabar con su clan, pensando que era una orden suya, y sin embargo, aun sabiendo que fue Danzo... No hizo nada.
Shizune evitó que las emociones, que la lástima, se mostrara en su rostro neutral. Tsunade siempre había tenido muy alta estima de su maestro y ahora, después de todo este embrollo, darse cuenta que su maestro no había sido más que un hombre que cometía errores como todos... Era un duro golpe. Sobre todo darse cuenta que incluso el Tercero había perdido la esperanza, en cierto modo, y había dejado que muchos salieran impunes y otros muchos pobres sufrieran. Y lo peor es que le tocaba a Tsunade rectificarlo todo.
Tsunade continuó hablando, a pesar de que sabía lo que pensaba su aprendiz. —Sin contar Akatsuki, que debe ser eliminada cuanto antes, y Madara o el falso Madara o quién sea realmente.
—¿Entonces, qué piensa hacer?
Tsunade miró por la ventana, viendo a su pueblo hacer vida sin preocupaciones. Sin las preocupaciones muy reales de la Hokage. Tsunade sabía que no podía dejar a Danzo ni al consejo en el poder y cuando un ninja corrupto estaba en el poder solo habían 2 soluciones: encerrarlo en una celda de alta seguridad para siempre o matarlo. Sin embargo, el problema no eran Mitokado ni Utatane sino Danzo. Podría encerrarlos a los 3 y sabía que los miembros del consejo, en el cual no estaba Danzo al contrario de lo que él mismo creía, iban a morir en su celda. No obstante, Danzo tenía a la Raíz y podía jugarse el cuello a que tarde o temprano habría un atentado con tal de liberarle, y no quería saber cuál sería la conclusión de eso ya que solo podía acabar con la muerte de Danzo y gran parte de la Raíz... o la suya.
Después estaba el hecho, como muy bien había comentado Shizune, que Danzo debería haber muerto hacía mucho tiempo, desde que falsificó la firma del Hokage y fue descubierto. ¿Por qué demonios no le había ejecutado el Tercero? ¿Por sentimentalismos? ¿Por apatía? ¡Ahora quien tenía que cargar con el muerto, figurativa y literalmente, en el peor de los momentos posibles considerando la creciente amenaza de Akatsuki, era ella! ¿Qué debía hacer? Lo simple sería matarlos a los 3 y desmantelar la Raíz, lo difícil iba a ser hacerlo sin que nadie se diera cuenta y con el menor número de bajas posibles. Ahora no era el momento de parecer débil ante los otros países, o ante Akatsuki.
Tenía que pensarlo bien... En cuanto moviera ficha contra Utatane y Mitokado también lo sabría Danzo... Entonces se dio cuenta de que ya lo había decidido.
—Shizune, tendremos que eliminar a Danzo y a la Raíz y encarcelar a Utatane y Mitokado —volvió a suspirar de cansancio. De solo imaginar los dolores de cabeza que se le avecinaban empezaba a dolerle la cabeza, irónicamente—. Tráeme a Shikaku Nara.
…...
Itachi desactivó su Mangekyou Sharingan, negando con la cabeza. La Hokage suspiró, su rostro más cansado que nunca, pero él no podía ayudarla. El sello maldito que Danzo había implantado a los de la Raíz era blindado, no había forma de sacarles la información ni aun usando el Tsukiyomi. Vio como Inoichi se sentaba al lado de Shikaku, con una mano acunando su rostro de forma pensativa.
—Lo que me temía —afirmó el Nara, sin mucho sentimiento—. Danzo parece haber tenido en cuenta todas las precauciones, incluso los ojos de un Uchiha como Itachi. Eso me hace creer que puede que incluso esperase que Itachi quisiera vengarse de la Raíz y haya planeado contra ello.
—¿Y entonces qué hacemos Shikaku? —preguntó dando un golpe en la mesa Tsunade, aunque ésta resistió quebrarse—. ¡Necesitamos información! No sabemos cuántos hay reclutados en la Raíz, si todos tienen el sello maldito, si actúan conforme su propia voluntad o si el sello les obliga a hacer lo que Danzo les ordene...
—Lo sé, pero tenemos a alguien más que puede leer mentes, ¿no es así? —repuso retóricamente el Nara, poniéndose de pie y contemplando al anbu que se hacía llamar Sai y que Danzo había puesto como miembro temporal en el equipo 7—. Estoy seguro que Danzo no previó esto.
Itachi, que ya se había imaginado antes de desactivar su técnica, cuál sería el siguiente paso de la Hokage, simplemente se mantuvo de pie, mirando por la ventana. Desde que llegó a Konoha hacía apenas 3 días había sido interrogado, devuelto a la lista de ninjas de Konoha en activo y había sido escondido en la casa de los Black indefinidamente. Tsunade, a pesar de estar muy contenta y satisfecha de tenerle de vuelta, alguien con sus dotes era difícil de encontrar después de todo, tampoco había imaginado que realmente era inocente hasta que Turais Black no se había presentado de improvisto con él.
El nuevo, y desconocido por ahora, líder del casi extinto clan Uchiha sabía por qué. Tsunade tenía un gran problema en Konoha con Utatane, Mitokado y Danzo, sin contar a la Raíz. Si Black avisaba con mucha antelación a la Hokage tarde o temprano acabaría por saberse de su regreso. Itachi iba entendiendo, a pasos agigantados, por qué Black hacía muchas cosas de las que hacía. A veces le costaba entenderle y no porque fuera tonto sino porque Black era impredecible y no seguía ninguna orden, no si él no quería o no estaba conforme con dichas órdenes. Para él, alguien leal y obediente al Hokage, a veces le era impensable hacer lo que Black hacía a diario. Y, sin embargo, le debía a Black su vida, su salud y la de su hermano.
Era obvio que la Quinta no tenía ni idea de qué hacer con él, por eso le había dejado a cargo del clan Black. Itachi, ahora mismo, era una sombra. La Hokage tenía un arduo camino por delante, sobre todo porque tenía que explicar su presencia alguna vez sino quería que le descubrieran; e incluso si le metía en el registro de anbu algún día usaría sus técnicas más conocidas del Mangekyou Sharingan y sus compañeros sabrían de su identidad. No, no podía esconder que él había vuelto. Eso le dejaba con explicar la verdad a sus antiguos camaradas ninja, y la consecuente desconfianza que sufriría el futuro clan Uchiha por si querían volver a formar un golpe de estado, o inventarse una complicada y ficticia historia. A él ya le daba absolutamente igual. No creía que encontrara una mujer y tuviera hijos nunca así que el peso del clan recaía en Sasuke, si es que volvía a Konoha. Fuera como fuera parecía que los Uchiha tenían los días contados, entonces, ¿para qué preocuparse?
La voz de la Hokage lo sacó de sus pensamientos. —Itachi, tráeme a Black.
Él simplemente desapareció en un remolino de hojas, apareciendo en la propiedad de los Black que Turais le había dado permiso para entrar. Tenía la sensación certera que, sin dicha autorización, ahora mismo debería estar sufriendo bastante dolor. Sus ojos rojos podían observar el minúsculo reflejo de las guardas que habían levantado los Black y solamente porque estaba utilizando el Mangekyou. Alguien más mediocre hubiera cruzado esas puertas sin darse cuenta del peligro.
—Itachi —llamó la voz de Andrómeda, sin miedo alguno, e Itachi sintió una pizca de admiración. Los Black parecían no tenerle miedo alguno y tampoco querían nada de él, era refrescante—. ¿Buscas a Turais?
—Sí, la Hokage le llama.
—Está entrenando con Hinata en el patio interior.
Itachi asintió, dando las gracias, y se encaminó al jardín de los Black, dando un rodeo por a fuera de la casa. Escuchó los jadeos de Hinata a metros de distancia y supo que Turais debía haberle aumentado las pesas de las piernas y los brazos, como había hablado con él esa misma mañana. Hinata no sería nunca la kunoichi más fuerte pero sí que podía ser la más veloz y flexible, si se entrenaba correctamente, y Turais lo sabía. Escuchó un último golpe y la pelea paró cuando apareció.
Hinata le miró, con poca sorpresa y supo que Turais debía haberle enseñado alguna técnica de percepción sensorial. Le habló cordialmente. —Itachi-san.
—Hinata-san —entonces miró al otro hombre, que al parecer también había aumentado el peso de sus pesas habituales—. La Hokage llama.
El rostro resignado de Turais la hizo reír. —Ve, yo meditaré un rato, sino te parece mal.
—Claro, no te canses demasiado —le dijo él, e Itachi apartó la vista cuando vio a Hinata acercarse con la intención de besar a su novio—. Nos vemos luego.
Itachi desapareció en otro remolino, seguido de Turais, que en un momento estaba allí y al siguiente no. Hinata sacudió la cabeza, marcando mentalmente preguntarle a su novio para que le enseñara esa técnica.
La Hokage les esperaba impaciente. —¿Por qué demonios habéis tardado tanto?
Harry se encogió de hombros. —¿Y bien?
—Ese chiquillo que ves ahí es de la Raíz, una facción anbu de Danzo que debería estar disuelta pero que, obviamente, no lo está —le informó escuetamente la Hokage.
—¿Y quieres que le lea? —preguntó él, que viendo a Inoichi, a Itachi y a Shikaku supo que no debían haber podido obtener nada, ni leyendo su mente ni torturándole, se ve—. Debe tener un sello maldito, ¿no? De lo contrario no me necesitaríais.
—Así es —contestó Shikaku, ahora mucho más interesado en ver los poderes de los Black en primera persona—. ¿Podrías hacerlo?
—Sí, a ver qué pasa.
—No sé si me ha gustado como ha sonado eso... —murmuró Inoichi a su compañero de equipo.
Harry cogió al adolescente, que debería tener la misma edad que Hinata, y lo puso recto en la silla que ocupaba atado. Después de inmovilizarlo con un encantamiento silencioso le abrió un párpado manualmente, fijando sus ojos en el iris casi negro del anbu. Allí, nada más entrar en su mente, encontró un gran sello negro, con cadenas refulgentes y electrificadas que rodeaban todo lo que el anbu era. ¿Era esto lo que ni Inoichi ni Itachi podían esquivar? Sin embargo... conjuró Fiendfyre y atacó las cadenas mientras su magia retenía en una burbuja el sello. Poco a poco las cenizas provocadas por las llamas iban cayendo a sus pies, con la delicadeza de dejar intactos los recuerdos del prisionero, pero sin detenerse. Cuando solo quedó el sello, hizo que su magia que lo envolvía presionara sobre este hasta que, como medida de seguridad explotó, sin provocar ningún tipo de daño, por suerte.
Ese hubiera sido el momento para salir de la mente del anbu, en la que apenas había pasado un par de minutos, pero él no era un ninja cualquiera. Él, sobre todas las cosas, era un Black. Por supuesto, al investigar a la aldea había notado la presencia de la Raíz pero, por lo que parecía, en ese momento no eran un inminente peligro para la seguridad de su familia pero ahora... Ahora la Hokage estaba preocupada y él tenía la posibilidad de averiguar por qué. Así pues, se dedicó a fisgar. Vio recuerdo tras recuerdo, escuchó conversación tras conversación hasta que dio con lo que le interesaba. Memorias en las que, curiosamente, siempre aparecía Naruto.
Observó como, apenas hacía un mes, Sai y su nuevo equipo penetraban las defensas que él mismo había roto en una de las bases de Orochimaru con tal de traer de vuelta a Sasuke. Lo que más le interesó fue saber las intenciones verdaderas de Sai, que eran espiar al sanin para Danzo y, de paso, llevarle un mensaje. Descubrir que Danzo planeaba hacerse con Konoha, con el cargo de Tsunade, e invadir la aldea con la ayuda de Orochimaru, así como asesinar a Sasuke, le hirvió la sangre. Sai, como así le habían nombrado para presentar al equipo 7, había cambiado gracias a los sentimientos de Naruto pero aun así lo que más le preocupaba a él era saber que, si lo había intentado una vez, Danzo volvería a intentarlo una segunda vez. Haría lo que hiciera falta para hacerse con Konoha, y eso no lo iba a permitir.
…...
Nagato miró los 5 ojos abiertos de la estatua. A penas 4 más, menos de la mitad, y sus planes darían sus frutos. Un mundo sin guerras controlado por Akatsuki bajo la amenaza del juubi. Y tan solo quedaban por capturar el 3, 6, 8 y 9 colas. El Sanbi de 3 colas ahora sido ya liberado de su antiguo jinchuriki, Yagura, gracias a Madara y podía ser capturado en cualquier momento. De hecho, ya había enviado a Deidara y a Tobi a capturar a la criatura. El Gobi de 6 colas, al contrario, seguía estando sellado en un ninja de Iwagakure llamado Han. Por suerte ya tenía notícias de Konan, quien acompañada de Sasori, había logrado reducir al ninja y ya iba de camino de vuelta.
Por otro lado sabía, gracias a sus espías, que Naruto Uzumaki había regresado desde hacía 2 meses a Konoha así que suponía que ya era hora de enviar a alguien para hacerle una visita muy especial. Miró a los renegados y criminales que su organización había aceptado para formar parte de Akatsuki.
—Ha sido culpa tuya, Hidan, si te estuvieras quieto y dejaras de llamar la atención podríamos haber recibido la recompensa —escuchó la voz varonil y amenazante de Kakuzu, cuyos ojos no expresivos miraron a su compañero—. Ahora no tengo mis 15 millones de ryo, después de todo el trabajo.
—¡Deja de hablar del dinero! ¡Ese puñetero cretino se creía que podía insultar a Jashin sin repercusiones! ¡Hijo de pu-!
Una afilada katana le atravesó las cuerdas vocales antes de que pudiera seguir hablando. Kakuzu miró con desprecio a su compañero de equipo antes de retirar su arma, viendo como Hidan le miraba con odio.
—¡Maldito! ¿¡A QUÉ HA VENIDO ESO MALNACIDO!?
—Cállate de una vez por todas. Me provocas dolor de cabeza y me haces perder dinero.
Nagato salvó de su sitio, vistiendo el cuerpo de su querido amigo muerto, y los miró con reproche. Sería una buena idea deshacerse de Hidan y Kakuzu por un tiempo, recuperar el jinchuriki del Kyubi y que le dejaran descansar su cabeza en paz. Además, con sus habilidades y siendo el 9 colas el bijuu más poderoso suponía que hacía bien en mandarles la siguiente misión.
—Hidan, Kakuzu... Vosotros os encargaréis del 9 colas. Tenemos tiempo todavía así que tomároslo con calma. Todavía necesitamos recuperar al 8 colas y sellar en la estatua a colas.
—Muy bien. Partiremos cuanto antes, y así podremos pasar por el Templo del Fuego —dijo sin más Kakuzu, que ahora parecía haber olvidado las maldiciones de Hidan y su pérdida de dinero—. He oído que allí reside un monje, Chiriku, y que su cabeza vale 30 millones de ryo.
—¡Siempre pensando en el dinero! ¿Eres un ninja o qué? —susurró Hidan, cogiendo su guadaña y marchándose sin esperarle y sin dirigirse al líder.
Kakuzu le ignoró, dándole a Nagato un asentimiento de cabeza. —Así recuperaré mis 15 millones.
Nagato suprimió su suspiro y dejó que Kakuzu se marchara. —Ven, Zetsu, tenemos que hablar sobre Itachi y Kisame...
—Quizás te interese saber que Kisame está muerto —respondió desde lo más alto de la cueva una voz ronca, era el Zetsu negro, cuyo cuerpo blanco no estaba por ningún sitio—. No encontré su cuerpo, pero sí su sangre...
Nagato pensó para sus adentros. —Suficiente sangre como para desangrarse, entonces.
—...Pero Itachi... ha desaparecido totalmente. Ni siquiera puedo rastrearle, desde hace tiempo es como si se hubiera dado cuenta de mi implante.
—¿Y crees que mató a Kisame y se deshizo de tu semilla así como así? —preguntó retóricamente Nagato, dando un salto y pasando de largo a Zetsu, el único que quedaba en la base—. No, debió tener ayuda sino, ¿por qué ahora? ¿O es que sabe algo que nosotros no sabemos?
Entonces otra voz habló repentinamente, apareciendo por una pared como si nada. —Quizás se debe a que su hermanito Sasuke ha matado al fin a Orochimaru.
—¿Orochimaru está muerto?
—Y Kabuto y la mayoría de sus experimentos, jejeje —afirmó Zetsu blanco, con esa risita siniestra que le caracterizaba, uniéndose a su otro cuerpo—. Ha sido muy concienzudo, jejeje.
—¿Y ahora qué piensas hacer? ¿Dejarás a Itachi en paz o irás tras él? —preguntó la mitad negra, haciendo caso omiso de las risas maníacas de su otra mitad.
—Por ahora Akatsuki tiene cosas mejores que hacer. No sabemos si Itachi está vivo pero, incluso si estuviera vivo, sigue siendo un criminal... ¿A dónde puede ir? No, Itachi tiene algo pendiente con su hermano. Por ahora no debemos preocuparnos. Sasuke le buscará por nosotros.
—¿Y cuando le encuentre?
—Solo uno de ellos vivirá —afirmó él, sin duda alguna—. Si sobrevive Itachi le mataremos. Si sobrevive Sasuke... Akatsuki necesita nuevos miembros, después de todo...
—Jejeje, ¡jijijiji!
Las risas siniestras, ahora de ambos Zetsus, le persiguieron en la oscuridad, poniéndole el bello de punta.
Aquí está la continuación. Ahora que tengo más tiempo actualizaré tanto Chimaera como APDM. ¡Buen verano a todos!
Blackcirce.
