Disclaimer: Los personajes y escenarios le pertenecen a J.K. Rowling


Cáp. 10: El golpe

Hermione se levantó tarde ese día sábado completamente aturdida y tanto o más cansada que el día anterior. Ya había terminado la hora del desayuno, tendría que esperar hasta el almuerzo para poder comer algo.

Bostezaba cada dos por tres y le costaba trabajo mantener abiertos los ojos, pero se negaba volver a dormir. No más de esos sueños.

Decidió ir a la biblioteca. Nada mejor que leer un buen libro para despejar la mente. Se duchó y vistió sin apuros para luego encaminarse hacia "su templo del saber" como le gustaba llamarle secretamente.

Cuando iba en medio de un pasillo, decidió que miraría al suelo para esconder su rostro que no presentaba un buen aspecto esa mañana. Al bajar a la sala común muchas personas le habían preguntado si le ocurría algo o estaba enferma y había alumnos que sin descaro la miraban como si fuese un bicho raro.

"No tienen nada de tacto para decirme que estoy horrenda" pensó Hermione alzando una ceja.

Al llegar se sentó en una mesa un tanto apartada para estudiar un libro de runas muy concentrada, pero el cansancio había decidido que ese era un buen lugar para pasarle la cuenta. Hermione sacudió la cabeza para espantar el horrendo sueño que le había bajado. Bostezó una vez. Dos veces. Y tres. Cerró el libro de golpe y se levantó a buscar otro de Aritmancia.

Daba saltitos para alcanzar el libro, mientras un bostezo le llenaba el rostro.

-Buen rostro, sangre sucia – se escuchó desde la esquina del pasillo. Conocía esa voz y la reconocería en cualquier sitio… su rostro se endureció mientras se giraba al lugar de donde provenía la voz.

En el momento en que sus ojos se chocaron con aquellos grises, su expresión cambió desde la molestia hasta la completa sorpresa y luego a la diversión.

-¿A quien le dices que tiene buen rostro¿Es que en tu sala común no hay ningún espejo? – se mofó la chica al notar las oscurecidas ojeras que resaltaban más el frío gris de los ojos de Malfoy.

El rubio frunció el ceño, molesto. Sabía que no presentaba un buen rostro, pero no permitiría que ella le insultara así.

-No te atrevas a… - pero un bostezo llegó en el momento menos indicado, quitándole todo el matiz de amenaza a la frase.

Hermione se mordió el labio para contener la risa que luchaba por salir. Se alzó una de sus cejas, lentamente y en su rostro se dibujó una sonrisa burlona, mientras inspiraba profundamente para mantener la calma. Se volteó lentamente, parándose en las puntas de sus pies, intentando no saltar, para alcanzar el libro. Caerse justo bajo la mirada de Malfoy no era una de sus mejores opciones.

Draco la fulminó, furioso unos segundos, pero luego entre sus dormidos pensamientos apareció una idea. Una sonrisa maliciosamente sexy apareció en sus labios. Caminó con paso elegante hasta situarse junto a la castaña. El hombro de Hermione rozaba el pecho del chico. Se volteó a mirarle y retrocedió un centímetro hasta que su espalda chocó contra la estantería haciendo que ésta temblara un poco.

Los ojos, muy abiertos, de la chica observaban asustada al slytherin, y al parecer la saliva se había vuelto más espesa ya que le costaba tragarla. Él pudo notarlo y su sonrisa se acentuó. Incluso en su rostro cansado, una de sus sonrisas era casi irresistible.

-¿Cuál es el libro que necesitas? – preguntó él, con falsa voz amable. La expresión de la chica denotaba confusión.

-¿Qué? – preguntó.

-¿Cuál es el libro que necesitas? – repitió él educadamente.

-Ehhh… el de Aritmancia de la fila de arriba – respondió desconfiada.

-¿En serio¡Oh! Es el que yo necesito, lo lamento, impura – dijo el chico, sonriendo triunfal mientras tomaba sin ningún problema el libro y se iba de ahí.

-No necesitas ese libro, no seas inmaduro, Malfoy – replicó ella. El chico se volteó despreocupadamente, mientras el mismo mechón rebelde de siempre se instalaba sobre uno de sus ojos.

-Es verdad, no lo necesito – aceptó.

-Entonces dámelo…

-¿Y que diversión tendría esto entonces? - preguntó con una sonrisa torcida mientras reanudaba su paso.

La Gryffindor soltó un bufido, intentando contener las mil palabrotas que se le venían a la mente para gritarle al chico. Estaba enfadada, muy enfadada. Caminó – por no decir que corrió – hacia su mesa, juntó todo y salió rápidamente del lugar.

Dobló en la primera esquina que vio y avanzó mientras su pelo ondeaba tras de si.

-Granger, Granger… no tienes remedio… - murmuró la voz del chico desde un lugar invisible. Hermione miró hacia todos lados sin poder reconocer a Malfoy.

-¿Qué se supone que haces? – preguntó mirando hacia su frente.

-Divertirme, por su puesto – contestó el rubio apareciendo tras una estatua a las espaldas de la chica, que se volteó rápidamente hacia él. Hermione lo miró unos segundos… ¿Divertirse?

-¿Qué? – preguntó extrañada.

-Ya sabes, divertirse a tu costa, cosas sin importancia real – respondió como si de tal cosa se hablara.

-¿Es que no tienes nada más interesante que hacer?

-Oh, si, claro que sí, infinitas cosas mas interesantes, tanto que ni se compara – respondió ácidamente.

-¿Y porque estas aquí fastidiándome entonces?

-Por que es lo que me apetece ahora – se encogió de hombros al responder.

-No soy tu bufón – respondió ella ofendida mientras se giraba.

De pronto se oyó una rasgadura y Hermione se quedó de piedra en su lugar. Odiaba reconocer ese sonido… comenzó a voltearse poco a poco hasta que su temor se confirmó.

Malfoy se mantenía de pie, elegantemente, con una perfecta sonrisa burlona dibujada en su rostro y miraba fijamente a la castaña. En su mano derecha sostenía el libro de Aritmancia abierto, en su mano izquierda… una de sus páginas.

-¡¿Por qué haces eso?! – gritó Hermione descontrolada.

-¿Qué cosa¿Esto? – preguntó Draco arrancando otra de sus páginas divertido.

-¡No lo hagas! – exclamó la chica acercándose hasta él y alargando su mano para tomar el libro.

Malfoy fue más rápido y levantó su mano sobre la cabeza de la chica. Hermione tropezó al intentar agarrar el libro y casi fue a parar sobre Malfoy… Fue más rápida y alcanzó a poner sus manos entre el cuerpo del chico y su inminente caída.

Si Malfoy no hubiese estado preocupado de mantener el libro en alto, no habría ocurrido lo que pasó.

Hermione intentó apoyarse en algo, pero sus manos solo encontraron el fuerte pecho del chico, el que al no estar preparado perdió el equilibrio y ambos cayeron hacia atrás. La gryffindor rebotó contra el cuerpo de Malfoy y luego cayó al piso, aunque pudo escuchar el golpe seco que dio la cabeza del chico al golpear contra la fría piedra.

-Maldita sea – susurró Draco entrecerrando los ojos. Sentía un fuerte dolor en la parte baja de su cabeza.

Después de un segundo de confusión y aturdimiento, Hermione se reincorporó sobre sus rodillas.

Malfoy tenía los ojos muy cerrados y los dientes apretados en una mueca de dolor. Se volteó, sin despegar su cuerpo del suelo, dándole la espalda a la castaña y fue ahí cuando ella vio… estaba sangrando.

Una extraña sensación estremeció su estomago.

-Malfoy… estas… sangrando – dijo dubitativa, mientras tragaba saliva.

-Esto me lo vas a pagar – dijo él muy calmado, pero con el dolor impreso en la voz. Intentó incorporarse pero Hermione se alzó rápidamente sobre él para impedirlo, logrando que se golpeara nuevamente contra la piedra - ¡MALDITA SEAS GRANGER¿QUÉ DEMONIOS HACES? – le gritó en el rostro, escupiendo su odio.

-¡No puedes pararte¡Te golpeaste la cabeza!

-Oh, perfecto, esperaré aquí hasta terminar de desangrarme para ponerme de pie para ir a la enfermería. –murmuró irónicamente. Volvió a girar sobre si mismo hasta quedar boca abajo.

Hermione miró la herida con más detenimiento, tenía un corte de unos cinco centímetros del que no paraba de salir sangre a borbotones. Sin pensarlo dos veces apoyó su mano en la herida.

Draco se quedó completamente quieto, le dolía mucho, si… pero al sentir la mano de la castaña un suave calor empezó a esparcirse por su cuerpo, comenzando ahí donde sentía el tacto. Sentía como el calor aumentaba y parecía quemarle cada vez más, pero una extraña sensación de alivio lo embargó.

Ahora el dolor parecía algo lejano.

Sacudió su cabeza al sentir un estremecimiento recorrer su columna vertebral. Odiaba sentir cosas extrañas como esa. Odiaba sentir como sus sentimientos escapaban de su control a veces. Aunque nunca admitiría que esas veces eran solo en presencia de ella.

Se oyó un maullido al final del pasillo. Ambos alzaron el rostro en dirección del sonido, pero una sacudida hizo que el rubio bajara su rostro nuevamente, entornando los ojos.

-¡Es Filch! – susurró una aterrada Hermione, si los veían ahí, Malfoy no dudaría en culparla de todo.

Se paró en un segundo y tomó las manos del chico, gracias a Merlín estaban frente a una sala. Tiro de él, que estaba aturdido y no hizo nada al sentir sus manos siendo tomadas por las de ella, ni tampoco reclamó cuando comenzó – sin ningún resultado – a tirarle por los brazos.

-¿Qué haces? – preguntó en voz baja, claramente molesto y un tanto desorientado.

-Te llevo dentro, no nos verán aquí – respondió ella en susurros muy decidida. Tenía su cuerpo en diagonal, cargando todo su peso hacia la puerta abierta del salón, pero el chico solo se había desplazado un centímetro. Era muy pesado para ella - ¿No puedes poner de tu parte?

-¿Estas loca? Estoy sangrando por la cabeza y tú quieres esconder las pruebas de tu delito, no puedo ayudarte a eso – dijo esbozando una sonrisa arrebatadora, mientras cerraba los ojos por el dolor de su herida.

-No es un delito, y no es mi delito – puntualizó la chica.

-Si claro… si yo me caí solo

-Cállate ya – sentenció rindiéndose de tirarle por los brazos. Lo rodeó y se sentó en el piso, junto a su pecho.

Malfoy pudo sentir como ambas manos de la chica se apoyaban en su espalda y su cintura. Tiró de él y lo dejó de espaldas, tomando con su mano la herida del chico y presionándola, para detener la hemorragia. Sacó un pañuelo de un bolsillo de su mochila y lo puso sobre el corte. Empujo con todas sus fuerzas y el rubio sintió como comenzaba a moverse, cuando por fin abrió los ojos ya estaba en el salón y vio a Hermione susurrar un hechizo, probablemente para cerrar la puerta.

Se quedó con el oído pegado en la puerta, y pudo sentir como la gata del celador pasaba sus poco afiladas uñas por la puerta.

-Esta cerrada, señora Norris – murmuró Filch desde el otro lado de la puerta, con clara decepción en la voz. – vamos, ya encontraremos a los busca problemas… - su voz se alejaba cada vez más.

Hermione se volteó y al ver al chico tendido en el suelo, con una respiración pausada, los ojos cerrados y un tono notoriamente más pálido de lo normal, se llevó un gran susto.

-¿Te encuentras bien? – preguntó acercándose hacia él y tomando el pañuelo para revisarlo. Ya no sangraba tanto.

-Oh si, estoy perfecto, nunca he estado mejor – murmuró él después de casi un minuto.

-Debes voltearte, mejor que estés boca abajo – dijo la chica.

-¿Sabes? Normalmente soy yo el que dice eso… - una sonrisa pícara se dibujó en su rostro, aún con los ojos apretados, por lo que no pudo ver cuando Hermione enrojeció.

-Limítate a voltearte, esto no es lo mismo – fue capaz de decir. Malfoy entreabrió un ojo y sonrió al ver el rastro de rubor que aún quedaba en su rostro.

Se veía tan… divertida cuando se ruborizaba.

-Claro que no es lo mismo – aceptó él y con un poco de esfuerzo se volteó. - ¿Es que no pretendes llevarme a la enfermería? – preguntó de pronto.

-¿Tendría que hacerlo?

-Claro que sí, yo te llevé cuando estabas herida – espetó el chico y algo se contrajo dentro de Hermione.

-Yo no puedo llevarte en brazos, eres muy pesado y no te llevaré arrastrando – respondió sin darle importancia a la extraña sensación en su estomago. – Además, no tiene gracia si no te puedo dejar caer, como tú lo hiciste, en la puerta de la enfermería.

-¿Y que esperabas¿Qué te dejara en una camilla y que alguien nos viera?

-No, pero…

-Entonces no hables tonterías – dijo el chico.

-Ya no sangras – anunció Hermione.

-¿Qué?

-Tampoco ha sido tan terrible

-No eres tu la que se ha abierto la cabeza de un golpe – exclamó altivo.

-Bueno, no se podía esperar menos de la persona que armó semejante escándalo por el rasguño de un hipogrifo – replicó exasperada.

Malfoy la fulminó con la mirada por un segundo, completamente enfurecido.

-No me hables así – fue lo único capaz de decir.

-No me digas como tengo que hablarte, yo digo lo que quiero – respondió Hermione exasperada.

Malfoy se puso de pie rápidamente, sin tomar en cuenta lo borrosa que pareció Hermione y toda la habitación. Avanzó en dos zancadas dejando prisionera a la chica entre la puerta y su cuerpo.

-No deberías haberte parado así – susurró Hermione tímidamente al sentir el aliento fresco del chico fundiéndose con el suyo, evitando a toda costa mirar al chico. De pronto todos los sueños que había tenido la noche anterior parecían ser expuestos como una película en su mente.

No pudo evitar que la sangre se agolpara en sus mejillas e incluso en su frente, dejándola completamente ruborizada.

Draco sintió como se secaba su boca de pronto, y se le hacía difícil tragar la poca saliva que aún le quedaba.

-¿Por qué te ruborizas? – fue lo único que consiguió articula el chico con una sonrisa provocativa en sus labios.

-No… no me he ruborizado – tartamudeó ella sintiéndose estúpida.

-¿Te… pongo… nerviosa? – sonrió Draco dando un espacio entre palabra y palabra para acercarse levemente más al rostro de la chica.

-No te acerques… - amenazó Hermione tragando saliva sonoramente, mientras apegaba su cabeza a la puerta.

Malfoy miraba fijamente los labios de la castaña, sin expresión alguna en el rostro, aunque su cuerpo era recorrido por intensos escalofríos.

-¿Por qué? – preguntó en un sexy susurro que logró erizar los cabellos de la chica.

-Porque esta vez no hay ninguna de tus conquistas por aquí – le espetó volviendo en sí, mientras le daba un empujón en el estomago.

Malfoy que aún estaba medio aturdido y el golpe le sorprendió desprevenido. Otra vez. Pero esta vez alcanzó a agarrarle por los brazos y cayeron juntos. Hermione cayó nuevamente sobre el regazo del chico, pero esta vez no rebotó, porque él la tenía sujeta.

-Maldita sea… - exhaló cuando su cabeza dio otra vez contra el suelo, pero esta vez no sangró.

-¿Te golpeaste otra vez? – preguntó Hermione asustada. Él solo asintió.

-¿Y eso que no tienes un ataque de nervios por estar sobre mí? – preguntó divertido. Hermione miró al chico un segundo y luego el rubor volvió a cubrir todo su rostro.

La gryffindor estaba apoyada sobre sus codos, para no caer sobre el chico, pero él en un movimiento rápido, le golpeó y su rostro cayó directo al cuello del rubio.

Sus labios rozaban su fría piel, mientras sus respiraciones se agitaban rápidamente. Malfoy inspiró y todo el olor dulce de la chica lo inundó.

-Suéltame – dijo Hermione en un susurró y su voz no sonó tan fuerte como pretendía, se incorporó, pero fue peor. Su rostro quedó a centímetros del rostro del chico, mientras sus cabellos caían libres sobre su pálido rostro.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del chico. Se sentía completamente adormilado y muy aturdido, y sentía que sus instintos ordenaban más que su razón.

Pasó uno de sus brazos por la espalda de la chica, y apoyó la mano en su cabeza, luego se giró sobre si mismo hasta quedar parcialmente sobre ella. Ahora era su mechón el que caía sobre la suave piel de Hermione.

-¿Qué haces? – preguntó la chica horrorizada.

-Es el golpe en la cabeza de seguro… - murmuró el chico antes de acortar la poca distancia que separaba sus bocas.

Fue un segundo, tan solo un segundo en que sus bocas se unieron. Un segundo en que miles de sensaciones estallaron en ambos. Un segundo que Hermione tardó en reaccionar.

-¡ALEJATE! – gritó empujando al chico, que cayó al suelo inmóvil y con los ojos cerrados. Hermione esperó un segundo mientras recuperaba el aliento y evacuaba la furia. -¿Malfoy? – preguntó después de unos minutos, el rubio aún no se movía.

Volvió a llamarlo y lo sacudió un poco pero el chico no reaccionaba.

-Maldición – murmuró molesta. Se puso de pie y fue hasta la puerta y al darle la espalda al slytherin no pudo percibir la leve sonrisa que se dibujó en la comisura de sus labios. –Alohomora – susurró en dirección a la puerta, que con un pequeño ruido se abrió.

Fue hasta el chico y lo sacudió fuertemente, sin ningún tipo de cuidado.

-¡Despierta! – gritó un par de veces, hasta que finalmente el chico reacciono. – A la enfermería. Ahora, debes ir para que te curen. – sentenció y luego se volteó.

-¿No me llevaras¿No me dejaras caer en la puerta? – preguntó divertido acercándose a ella.

-No me toques – le amenazó.

-¿Por qué?

-Puedo gritar muy fuerte – agregó.

-Lo entiendo… a veces provoco eso en las chicas, no serías la primera – sonrió triunfante al notar el descolocado y ruborizado rostro de la chica.

-Maldito seas, Draco Malfoy – murmuró llena de furia antes de girarse y salir.

-Dulces sueños – le gritó el rubio de forma arrogante antes de salir también del salón y tomar la dirección contraria a la castaña.

Malfoy no lo aceptaría ni en un millón de años, pero esa tarde, todo había cambiado.


Aquí estoy de vuelta.
Lamento haber tardado tanto en actualizar, y lamento más haber traido este capitulo, que en realidad no me convence nada.
Mis musas desaparecieron... así de simple... no se me ocurre nada. He estado dandole mil vueltas al fic y nada... no hay ideas.
Por eso tardé más de una semana en escribir 6 paginas... que horror. Lo lamento mucho. De verdad.
Además estuve sin internet por un par de días y me desanimó aun más.

Muchisimas gracias a todas las hermosas chicas que dejan sus reviews, no saben cuanto me apoyan y animan para seguir. Se los agradezco infinitamente.
Creo que ahora tengo más o menos planeado lo que viene... creo que de ahora en adelante, vendrán más escenas como esta última. Draco no puede no escuchar a su instinto.

¿Que les parece?
(Pueden lanzarme tomates si así lo desean)

Ahora, lo saludos :)

yuli moore - Namine1993 - Javi - EugeARt - karyta34 - Sweet Nini - Ellesmera Malfoy - Alevivancov - Andrea Radcliffe - emmadrake - Yuzuki Lisianthus - Dysis - Sami-Maraurder girl - Embercita - Kerly Krum - mariapotter2002 - XxXsofitaXxX - sofigryffindor90 - Malfoy.Girl.Potter - Iamalonefordanny-19 - sonylee - Thunderlara-Boomslang - anDreaa - Witch Mia Malfoy Errelot - AndreinaMalfoy - paddyale - Xms.Felton - AleMalfoy - MagicWanda

Gracias a: Witch Mia Malfoy Errelot y a Thunder por sus reviews tan largos :D las adoro.

R.Moon