Disclaimer: Los personajes, escenarios, hechizos y todo le pertenece a nuestra querida J.K. Rowling


Cáp. 11: Tiempo…

Hermione caminaba a paso rápido doblando en cada esquina, sin mirar atrás. Su respiración estaba agitada, ahora que recordaba lo que había pasado. Sentía un leve cosquilleo en la palma de sus manos cada vez que pensaba en el pálido rostro del slytherin cerca del suyo. Su inconciente hacia que sus manos cobraran vida y cosquillearan deseosas de abofetearlo. ¿Qué demonios estaba ocurriendo en su vida?

Al identificar el pasillo cercano a la entrada a la torre de los gryffindor, comenzó a correr en esa dirección. Sentía las piernas pesadas, y el cansancio era casi palpable en su expresión.

Harry y Ron no estaban en la sala común, y lo agradeció. Ginny estaba en las escaleras y la arroyó cuando subía, alegando que necesitaba ir al baño urgentemente.

Se lanzó – literalmente – sobre su cama, que crujió bajo su peso. No se movió ni un centímetro más. Su cuerpo parecía ser de hierro y no podía articular ni un solo músculo. Se quedó en la misma posición en la que cayó, boca a bajo y antes de que transcurriera un minuto completo… se durmió.

o-o-o

-Limítese a cerrar la herida – masculló cruelmente el rubio.

-Sería mejor si supiera como te la has hecho – insistió la enfermera bastante molesta por el tono del alumno

-Todo lo que tiene que saber es que tengo un corte y que hechizo o poción utilizar para curarlo – dijo Draco lento y pausado, como si le hablara a un chico de tres años.

La enfermera lanzó un bufido mientras iba a su despacho por su varita. Al volver sin decir palabra apuntó hacia la nuca del chico y él pudo sentir como su corte se desvanecía y los mareos cesaban instantáneamente.

Con mucho cuidado posó su fría mano sobre el lugar donde segundos antes tenía la herida. Ya no había nada ahí. Tenía levemente más sensible y el cabello manchado con sangre.

Se paró y sin decir ni gracias salió de la enfermería en dirección al baño de prefectos. Algo le decía que una ducha fría le vendría bien.

Las burbujas llenaban el baño lanzando destellos de muchos colores en todas direcciones. "demasiado cursi" pensaba Draco con desagrado cada vez que llenaba la bañera, que más parecía una pequeña laguna, para darse esos exquisitos baños de relajación.

Se quedó apoyado en uno de los bordes, con la cabeza colgando hacia atrás. Sus ojos grises como el hielo parecían observar un punto que solo existía en su mente.

Internamente se reprochaba de mil maneras su pequeño 'desliz'. No podía creer que nuevamente había rozado sus labios con la sangre sucia. Y es que esta vez tampoco podía llamarse beso. Había sido incluso más corto que el anterior, pero a diferencia de la otra vez, había sentido miles de sensaciones mucho más fuertes y desconocidas para él.

-Son tus instintos… eres hombre después de todo… y ella una chica – murmuraba en voz alta para convencerse y justificarse. Sentía ira cada vez que la veía, pero algo extraño pasaba cuando su mirada se perdía en sus rosados labios.

No podía darle nombre a ninguna de las cosas que sentía cuando hacía enojar a la chica, o cuando una gélida sonrisa se escapaba de sus labios por cualquiera de las ocurrencias de la castaña. Tampoco podía ponerle un nombre a cada escalofrío que recorría su cuerpo a medida que sus 'encuentros' ocurrían. Era ridículo intentar ponerle nombre a cada uno de esos estremecimientos.

Se quedó en blanco por unos minutos mientras recordaba, sin darse cuenta, por enésima vez lo sucedido, un par de horas antes. Se le secaba la boca en un santiamén a pesar de estar rodeado de agua y era capaz de escuchar los latidos de su corazón. ¿Eso era normal¿Tanto odio podía sentir por la impura que sentía malestares físicos? No era agradable sentir tu boca seca de un momento a otro, tampoco lo era sentir los latidos del corazón, y mucho menos sentir que la furia va y viene cada vez que ella esta presente.

Su cuerpo comenzaba a arrugarse por permanecer tanto tiempo bajo el agua. Se vistió y seco el cabello con sumo cuidado, lo peinó como cada mañana, dejando cada cabello ordenado junto al otro dándole un aire de grandeza por su perfecto peinado y luego salió en dirección a las mazmorras. El cansancio le pasaba la cuenta… necesitaba dormir…

o-o-o

Los días comenzaban a pasar, lentamente, uno tras otro.

Los sueños que Hermione tenía comenzaban a preocuparla. Si no soñaba con cualquiera de los dos besos, su sueño era una replica exacta de la tarde que fueron a Hogsmeade y lograba exasperarla. Cada vez que soñaba algo así, despertaba agitada y ruborizada.

Alguno que otro insulto era toda la muestra que Malfoy daba de saber que existía, y estaba mejor así. Como siempre había sido todo. Ron y Harry le respondían y él les lanzaba un cariñoso y monumental insulto a los tres para luego marcharse… no sin antes lanzar una mirada de repudio a la chica, que no hacía nada más que respirar.

Era casi una rutina, al menos una vez cada dos días a sus oídos llegaba un caluroso insulto proveniente de la indiferente voz de Malfoy; coreado por la estúpidas risitas de sus seguidores.

"Cobarde" era lo único que lograba pensar Hermione en momentos como ese, donde la rabia ocupaba todo su cerebro, incluyendo su lado racional. Y en los momentos en que no había tanta rabia dentro de su ser, el rubio rondaba sus pensamientos de todas maneras. Si no era por un motivo, era por otro.

Pasó un mes completo entre insultos y evasiones.

Hermione había creado un horario de estudio para Harry, Ron, Kevin y para ella. Cuando sus amigos estaban en prácticas de Quidditch, ella estudiaba con Kevin, o más bien, él la observaba estudiar, ya que él era conciente de que el horario de estudio era un tanto excesivo para alguien normal. Ocho horas de clases al día y ocho horas de estudio más, le dejaban sin tiempo para comer, conversar o tener vida, tomando en cuenta que lo sano era dormir ocho horas.

-Excesivo – murmuró Kevin mirando a Hermione divertido, mientras ella releía por quinta vez un capitulo de pociones curativas.

-No es excesivo, es preparación – replicó sin levantar la vista del libro.

-Podrías hacer esa poción al revés y al derecho sin si quiera leer las medidas del libro – exclamó acercándose a ella para que la bibliotecaria no le escuchara.

-Pero podría olvidarlo bajo la presión de un examen tan importante como un éxtasis – dijo Hermione afligida.

-Claro que no

-¡Claro que sí!

-Claro que no

-Claro que si – respondió la chica frunciendo el ceño.

-Podría estar todo el día repitiéndolo: Claro que no – repuso el chico con una sonrisa burlona.

-Siempre logras interrumpir mi estudio – comentó la chica soltando un resoplido, aunque no estaba molesta.

Rieron por lo bajo, ya que la señora Pince les estaba fulminando con la mirada. Luego Kevin aceptó repasar algunas pociones que la gryffindor insistía que eran de vital importancia y que no podían olvidar.

Hermione decidió que iría a buscar a Harry y a Ron, al campo de Quidditch para ir a cenar.

El viento corría fuertemente, mientras el sol comenzaba a esconderse en el horizonte, llenando el cielo de colores rojos y anaranjados.

-Tienes que ayudarme, maldita sea – se escuchó desde detrás de un árbol de tronco grueso. Hermione miró en esa dirección pero solo pudo ver una capa ondulando con el viento. Avanzó un par de pasos hasta que oyó algo que llamó su atención.

-Malfoy no es tan estúpido como crees – respondió una voz masculina.

-Si lo haces bien, no tiene porque darse cuenta, y más te vale que lo hagas bien Zabini – replicó la voz de la chica, y en su tono se palpaba la rabia.

Hermione se detuvo un segundo, dubitativa. Se escondió tras el tronco de un árbol, mientras agudizaba el oído.

-Pansy, si se entera, nos matará – repetía Zabini un tanto histérico.

-Tiene que aprender que conmigo no se juega, y quedarse con Astoria o con cualquier otra mujer es como jugar conmigo – estalló la chica enferma de celos.

-Deberías hacerlo tu entonces – espetó el moreno.

-¡Sabes que no soy buena con los hechizos de ataque! – gritó en algo parecido a un berrinche.

Hermione se tapó la boca con una de sus manos, sorprendida. ¿Qué iban a hacer¿Cuándo lo harían?

Sacudió su cabeza intentando no tomar en cuenta lo que había escuchado. No era de su incumbencia y no le interesaba lo que le ocurriera a Malfoy. Dio un paso intentando no hacer ningún ruido, pero escuchó nuevamente la voz de la chica.

-Ahí viene, hazlo ya, luego ve hacia el castillo, debes dejarlo inconciente – le susurró la chica, y Hermione casi no pudo oír lo que decía. Su estomago parecía haber caído a sus pies y su corazón se había agitado repentinamente.

No era porque fuera Malfoy, ni nada por el estilo. Era una gryffindor, y estaba en su ser el necesitar ayudar a los demás si es que les era posible. O al menos eso se decía ella.

Escuchó pasos y luego todo quedó en completo silencio.

-¿Quién esta ahí? – preguntó la inconfundible voz de Malfoy.

No se atrevía a mirar, por miedo a ser descubierta. De pronto un quejido se oyó y segundos después un golpe seco al piso.

Alarte Ascendere! – se oyó gritar la voz de Zabini y Hermione pudo ver al asomar sus ojos por entre unos arbustos que el cuerpo de Malfoy se elevaba al menos dos metros para caer directo sobre la hierba, pesadamente - ¡Desmaius¡Confundus! – exclamó seguidamente antes de comenzar a correr de vuelta al castillo.

Hermione miraba horrorizada el cuerpo tendido de Malfoy. Tenía una mueca de dolor en el pálido rostro que bañaba la luz de la luna. Un par de cortes en la cara y en una de sus manos. Su varita descansaba al menos a un metro de distancia de su mano derecha. La chica observó al slytherin alejarse corriendo y unirse con Pansy a mitad de camino.

Solo esperó tres segundos para cerciorarse de que no voltearían para llevarlo a la enfermería. Tres segundos fue todo lo que logró esperar. Uno. Dos. Tres.

Corrió hacia el chico y se arrodillo a su lado preocupada.

¿Por qué tenía que ser él? De tantos alumnos que había en Hogwarts, era a él a quien se encontraba en las peores ocasiones.

¿Cómo haría para llevarlo hasta la enfermería sin ser vista?

Apoyó suavemente su mano sobre el pecho del chico. Al menos aún respiraba.

-Este… Malfoy – dijo moviéndolo para que despertara. El chico soltó un quejido de dolor, pero no pareció reaccionar. - ¡Malfoy! Vamos, despierta.

Intentó abrir sus ojos con sus manos, pero un ojo gris, ausente, miraba hacia ningún lado en particular, y a penas soltaba sus parpados, se cerraban rápidamente.

Lo sacudió un poco más fuerte y nada ocurrió. Buscó entre sus ropas un pañuelo, pero no acostumbraba a cargar con uno, y esta no era una de esas ocasiones donde curiosamente aparecía uno por arte de magia. Arremangó su túnica hasta sus rodillas y la acerco cuidadosamente hasta la frente de Malfoy donde tenía uno de los cortes.

La sangre salía poco a poco y la su túnica tenía tierra, por lo que decidió sacársela y correr hasta el lago que estaba a un par de metros hacía el sur. Mojó toda su túnica y la limpió como pudo entre las frías aguas del lago Negro.

Corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron hasta el chico. Con la manga comenzó a enjuagar al chico con mucha delicadeza. Tal vez más de la que él merecía, pero no era tiempo para pensar en eso.

Tenía otro corte justo en el lado izquierdo de su labio. Puso la tela mojada sobre la herida y un gemido de dolor se escapó del inconciente chico.

Una gota cayó sobre la mejilla de Hermione que miró hacia el cielo. Donde antes había estado la luna, ahora se arremolinaban unas amenazadoras nubes cargadas de lluvia que ya comenzaban a caer.

-Maldición… no ahora… - se lamentó la chica mientras el agua comenzaba a empapar su cabello y todo su cuerpo, como también el del chico. – Malfoy, por favor, debes despertar, no puedo llevarte yo sola… - rogó.

Las gotitas de lluvia repiqueteaban en el rostro del chico, lo que pareció hacerlo reaccionar. Un leve gemido volvió a escaparse de entre sus labios y poco a poco abrió los ojos. Los cerró rápidamente al sentir el agua caer dentro de sus ojos.

-¿Quién eres? – preguntó aturdido.

-¿Qué? – se sorprendió la chica

-¿Mamá? – dudó el chico intentando abrir los ojos con esfuerzo. El corte que llegaba hasta su ceja ardía cuando abría los ojos. Hermione pudo sentir como se le contraía el estomago de pena. ¿Por qué creía que era Narcissa? Sus padres habían muerto, eso era imposible…

–No…soy yo, Hermione Granger – contestó apesadumbrada.

La mandíbula del chico se tensó imperceptiblemente.

-¿Qué haces tu aquí¿Tú me hiciste esto¿O fue Potter o Wezel? – inquirió el chico molesto.

-Claro que no, soy yo quien te esta ayudando y descuida, no te moveré con el pie ni seré tan poco delicada como tu lo fuiste conmigo.

-Eres una malagradecida – bufó el chico.

-Tal vez lo sea, no es algo que deba importarte de todos modos. – puso la túnica humedecida en su frente para limpiar el rastro que la sangre iba dejando al mezclarse con las gotas de lluvia.

-¡Demonios¡Eso duele! – exclamó el chico arrugándose su rostro y esto le provocó más dolor aún.

-Tengo que limpiarte, la lluvia puede infectarte las heridas que te han hecho – dijo ella – intenta ponerte de pie – le indicó pasando una mano por detrás de su cuello y luego por su espalda.

El chico se incorporó rápidamente y el dolor que esto le provocó lo hizo tambalearse. Hermione lo apretó contra su cuerpo y para no perder el equilibrio él tuvo que agarrarse a ella. O visto desde fuera… abrazarse a ella.

El corazón de la chica se aceleró de pronto, llegando a velocidades vertiginosas.

-Vamos, camina, al menos cubrámonos con los árboles mientras pienso que hacer – comenzaron a avanzar a paso lento, tambaleándose juntos.

Draco se dejó caer apoyándose en el tronco de un árbol. La lluvia no caía tan espesa ahí bajo las copas de los densos árboles que se apretujaban los unos con los otros.

Hermione se detuvo mirando hacia el castillo, no estaba tan lejos, pero si él no caminaba, ella no podría llevarlo sola. ¿Qué opciones tenía?

-No deberías acercarte a mi – dijo de pronto el rubio manteniendo los ojos cerrados.

-¿Qué? – preguntó molesta. Malfoy tendría que darse con una roca en el pecho para agradecer que le ayudara, no decir cosas como esas en un momento así.

-Cada vez que te acercas a mi, salgo malherido, con un corte en la cabeza o atacado. Llevaba un mes sin un rasguño – agregó él. Hermione lo miró un momento con la boca abierta. De seguro el golpe había sido grave ¿Cómo podía pensar algo tan estúpido?

-No soy yo la que te ataca, Malfoy, no hables tonterías por favor – replicó un tanto enfadada.

-Solo era una hipótesis – murmuró el chico apoyando su cabeza en el tronco, manteniendo los ojos cerrados.

-Tonterías…

-Te escuché – le espetó molesto

-Oh, lo siento, no fue mi intención herirte – dijo ella sarcásticamente.

-Por cierto… ¿Quién me hizo esto¿No has sido tú? – preguntó

-Por su puesto que no, no soy tan cobarde como para atacar por la espalda – se defendió la chica mientras Draco alzaba una ceja.

-¿Entonces quién? – le apuró.

-Pues… tu admiradora querida y tu mejor amigo – respondió y se sorprendió al disfrutar cada palabra. Los estaba delatando y lo disfrutaba.

-¿Y tú porque me ayudas? – preguntó el chico sin siquiera mostrarse sorprendido por la respuesta.

-¿No te vas a enojar¿Explotar¿Al menos maldecir un poco? – preguntó extrañada.

-Tú extrañamente estas aquí, de noche, intentando despertarme, y de Zabini no veo nada… creo que tú eres más sospechosa que ellos.

-Estás demente, jamás haría eso, Malfoy. Ya te he dicho que no soy cobarde – repuso enojada.

-Tampoco eres valiente

-¿A SI¿Por qué lo dices? – reclamó, ahora completamente enfadada.

-Porque te quedas de piedra cuando te beso – y una sonrisa malévola se dibujó en sus labios, disfrutando el repentino silencio en que quedó todo. Aún no habría los ojos, pero imaginaba, y estaba en lo correcto, que la expresión de Hermione iba desde la ira a la vergüenza, mezclada con sorpresa. – Incluso cuando no te beso, pero te hablo de ello te quedas de piedra, eso no te hace valiente – añadió sabiéndose tan intimidador y provocativo como siempre.

-Nosotros no nos hemos besado nunca – respondió unos minutos después, cuando fue capaz de recuperar la movilidad de sus músculos y cara.

-¿A no?

-No – respondió tajante, pero Malfoy no lo dejaría pasar, estaba disfrutando cada segundo.

-¿Es que tu vas juntando tus labios con todos los chicos? – Preguntó de pronto y agregó – y aunque lo hicieras… eso se llama besar. ¿O es que eres tan tonta que no lo sabes? – Malfoy abrió por fin los ojos y pudo ver a la chica con el ceño fruncido y una idea pasó por su mente por lo que dijo – o espera… Eres una sangre sucia, come libros y ratón de biblioteca. De seguro ningún chico se ha fijado en ti nunca y por eso no sabes que es besar… Tal vez eso no se explica en los libros que lees, Granger.

Hermione sentía un ardor amargo recorrer su cuerpo. Tragó saliva, aunque le costó trabajo. Malfoy había dado en el clavo… ella nunca había tenido un novio, lo más cercano había sido Krum, y no era decir mucho. Jamás había sido besada – claro, si no se contaba los dos besos que el slytherin le había robado – y no sabía de ningún pretendiente. Cuando estaba sola en su habitación y se miraba al espejo, no lograba ver en ella nada que pudiese atraer a un hombre y le pesaba, en silencio cargaba con su amargura y Malfoy en un segundo parecía haber descubierto todo… al parecer estaba demasiado claro para él.

-Arréglatelas como puedas, no te ayudaré a llegar al castillo – espetó, mientras sus ojos se llenaban de lagrimas y avanzaba hacia la lluvia para que se confundieran con las gotas.

Petrificus Totalus! – gritó Malfoy y Hermione pudo sentir como cada músculo en su ser se volvía de piedra y era incapaz de moverlo ni si quiera un centímetro. La había petrificado, el muy…

De pronto sintió como si algo tirara de ella hacia atrás y chocó contra el árbol y contra Malfoy para luego caer de boca sobre la hierba, mientras la lluvia seguía cayendo sobre su cabeza.

-Veo que he dado en el clavo – festejó el rubio con su voz inexpresiva. – Pero no vas a irte, no hasta que pueda pararme por mi mismo y llegar al castillo, o hasta que me ayudes a llegar a él. – dijo en un susurro cargado de odio.

Como pudo, entre tropezones y tambaleos, se levantó y avanzó hasta la castaña y se sentó sobre ella. En la curva de la cintura.

Finite Incantatem! – murmuró y Hermione pudo sentir como se escapaba el aire de sus pulmones bajo el peso del chico.

-¡Bajate¡No puedo… respirar! – gritó con dificultad.

-¿Me vas a ayudar? – inquirió divertido.

-¡Por su puesto que no, Malfoy¡Eres un desgraciado! – gritó antes de que se le fuera todo el aire.

-Entonces me quedó aquí. Al menos de sillón sirve… aunque debo decir que hay otros muchos más cómodos.

Hermione cerró los ojos, mientras intentaba respirar a intervalos cortos. Sentía como las lágrimas bañaban sus ojos, que parecían quemar, y la lluvia caía sobre su nuca.

-Quítate – sollozó rendida.

-Así que vas a ayudarme. – Hermione asintió y el chico se dejó caer sobre el pasto. – Muy sensato, Granger. Muy sensato.

La gryffindor le lanzó una mirada que habría hecho tiritar a una piedra. Pero Malfoy no era una y sonrió divertido, aunque tuviera los ojos enrojecidos, signo claro y explicito del llanto.

-Si lo haces bien, te regalo un beso – disfrutó el chico de hacerla rabiar.

Hermione lo miró unos segundos impactada, y luego volvió la vista hacia los jardines, completamente enfurecida y pudo ver como unas sombras se dirigían al castillo.

Debían ser…

-¡¡HARRY¡¡RON!! – gritó sin percatarse de la cara de espanto que puso Malfoy al ver como dos de las sombras se volteaban hacia ese lugar.


Chan Chan:)
Hasta aqui queda el capitulo por hoy... 7 paginas y tardé menos que con el cap anterior... verdad??? D
Al menos es mas largo.. xD pero ahora...

Hermione llamó a Harry y a Ron... ¿Qué dirá para explicar el porque esta ahí?
¿Como reaccionaran sus amigos?
¿Como reaccionara Malfoy?

Lo averiguaran en el proximo capitulo xD
Espero que les haya gustado el cap... al menos, un poquito de mis musas volvieron y pude escribir.
Debo avisar que en 18 días más me cambio de pais (si... así como suena) me voy a vivir a Argentina. Por lo que estaré muy ocupada haciendo mis maletas y viendo que cosas me tengo que llevar y que no. Además me faltan varios tramites por hacer... de todos modos intentaré escribir en cada momento que tenga libre. Y luego cuando esté allá, no se bien como funcionará el internet o que cosa... así que puede que (cuando ya me haya ido) tarde algunos días (más de lo común) en actualizar.
Es solo para que lo sepan. :)

Este cap va dedicado a loretinxx. Que me dejo un review muy bonito, y además es de Chile, como yo. :D

Ahora los saludos:

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R.Moon