Disclaimer: Los personajes, escenarios y hechizos pertenecen a J.K. Rowling


Cáp. 12: Yo te cuidaré

-¿Qué haces, maldita impura? – saltó Malfoy de pronto y sin tomar en cuenta los dolores que le provocó lanzarse sobre la chica, lo hizo.

Con su fría mano que ahora estaba llena de barro, cubrió la boca de Hermione.

La castaña pudo sentir como el lodo entraba a su boca, mientras movía su cara intentando zafarse de la mano que la enmudecía. Malfoy tenía la mitad del cuerpo sobre el de Hermione, dejándola casi inmovilizada y presionaba sin ninguna delicadeza su boca.

-Su…ha…me – fue lo máximo que pudo articular la chica y una pequeña risita fue lo que aprovechó. Malfoy aflojó levemente la mano al soltar algo parecido a una risa y en ese momento Hermione abrió la boca y lo mordió con todas sus fuerzas.

-¡Maldita sea! – bufó el chico agarrándose la mano y al mirar vio que tenía cuatro cortes del tamaño de los incisivos de Hermione.

-¡HARRY¡RON¡POR AQUÍ! – gritó una vez más, después de escupir y limpiarse con el torso de su mano.

-¿Hermione? – se escuchó a lo lejos.

La chica sintió como el peso desaparecía sobre ella y al segundo después escuchó un quejido acompañado de unas cuantas palabras mal sonantes. Miró hacia su derecho y Malfoy volvía a estar apoyado en el árbol, con los ojos fuertemente cerrado.

-Esta la pagaras, Granger – murmuró con esfuerzo, y con su mano derecha presionaba el lado izquierdo de su abdomen y una mueca de dolor se dibujaba en su pálido rostro.

-¡Ahí esta¡Corre Ron! – se escuchó decir a Harry y ahora estaban mucho más cerca.

De pronto Hermione pareció reaccionar. Su respiración se agitó y su corazón se aceleró repentinamente.

¿Qué les diría a Harry y a Ron?

Mordía su labio nerviosamente sin saber realmente que pensar o como actuar. "Solo la verdad" se dijo a si misma, o al menos, la verdad de porque estaba ahí.

-¡Hermione¿Qué es lo que…? – la frase quedó al aire. Harry miraba con los ojos muy abiertos a algún lugar detrás de la chica. Su ceño se fue frunciendo poco a poco.

-¿Qué es lo que te ha hecho? – gritó Ron y un segundo después los dos apuntaban a Malfoy con la varita.

Hermione los miró un segundo, extrañada. ¿Qué importaba lo que él le hubiese hecho si era él quien estaba todo magullado y tenía heridas por todas partes y ella solo tenía lodo y agua?

-A mi nada, Ron. ¿Qué no ves que él es el que está todo herido? – preguntó un poco molesta.

-¿Tu le has hecho eso? – preguntó luego de un momento Harry.

-Claro que no estúpido – dijo Malfoy, dando señales de estar vivo por primera vez.

-Lo atacaron – murmuró finalmente Hermione alzando una ceja.

-¿A ti también? – preguntó Harry otra vez, ahora preocupado.

-¡NO¡No tengo ni un rasguño¿Qué no lo ven? – gritó la chica exasperada. – Necesito que me ayuden a llevarlo a la enfermería.

-¿Por qué? – preguntó Ron extrañado.

-¡Porque está herido, Ron!

-¿Y? – inquirió el pelirrojo como si nada

Hermione frunció el ceño un segundo, pero el chico parecía no reaccionar, dirigió su mirada hacia Harry, que tenía cara de estar pensando.

-¡Perfecto¡Muchas gracias! Pueden irse, lo haré yo misma – dijo levantándose del suelo y caminando hasta el rubio. Tomó su mano y un estremecimiento recorrió a todos los presentes.

-Nosotros lo llevamos, tu no podrías hacerlo sola – sentenció Harry, de pronto decidido a hacerlo él mismo. Ver que Hermione tuviera contacto con Malfoy solo había logrado hacerle hervir la sangre.

Los dos chicos tomaron a Malfoy sin ningún cuidado, y éste no pudo evitar soltar un gemido al sentir su abdomen chocar contra el cuerpo de Harry.

-Maldito seas, Potter, ten más cuidado – soltó Draco con los dientes apretados.

-Oh no, nadie dijo que teníamos que tener cuidado – comentó Ron con el ceño fruncido.

-Basta ya, chicos, limítense a dejarlo en la enfermería – les espetó la chica enojada.

-¿Cómo es que tu estabas aquí? – preguntó de pronto Ron.

-Yo… - inspiró y espiró hondamente antes de responder – estaba en la biblioteca con Kevin y decidí venirlos a buscar para cenar… pero en el camino me encontré con ésta sorpresita, el resto ya lo saben…

Les sobrepasó y todo el camino se mantuvo al menos a un metro por delante de los tres chicos, para no escuchar las muchas palabrotas que se decían los unos a los otros.

Tocó a la puerta de la enfermería, pero no se oía ningún ruido en el interior. Esperó unos segundos y volvió a tocar, pero nada ocurrió. Empujó la puerta pero estaba cerrada.

-Alohomora – murmuró cuando los tres hombres la alcanzaron.

Asomó la cabeza por entre la puerta. Todas las camillas estaban vacías y el despacho de la enfermera estaba completamente oscuro.

-¿Nos vas a dejar entrar o que? - Preguntó Harry que cargaba con la mayor parte del peso de Malfoy.

-No hay nadie – susurró Hermione asomando la cabeza.

-Podemos dejarlo aquí entonces – dijo Ron divertido.

Hermione alzó una ceja con cara de pocos amigos, pero abrió los ojos sorprendida al notar que el pelirrojo no bromeaba. Ella no iba a hacer lo mismo que Malfoy había hecho con ella.

-¡No podemos dejarlo aquí, Ronald¡Tiene una costilla rota y muchas heridas llenas de barro! – le espetó.

-¿Y que hacemos entonces si la enfermera no esta?

-Llévenlo dentro, todas las camillas están vacías, déjenla en una y podremos irnos – exclamó exasperada.

-Esta bien – murmuró Harry antes de comenzar a caminar con el slytherin a cuestas.

Hermione observaba las pociones que estaban sobre una mesita. Las conocía todas.

¿Por qué demonios no estaba la enfermera?

Miró hacia la ventana y pudo recordar a Kevin diciéndole algo sobre Madame Pomfrey… esa misma mañana. ¿Qué era?

"Se le ha muerto un gato" dijo una voz en su interior. Era cierto, hoy en el desayuno habían avisado que la enfermera se ausentaría por el día ya que su gato había muerto. Pansy debe haberlo oído y por eso debía haber decidido atacar a Draco hoy. Sabía que no habría enfermera para curarle.

Sintió como su sangre hervía al llegar a esas conclusiones. No estaba seguro pero algún sexto sentido le decía que tenía razón. Intentó mantener su respiración calmada para no alertar a sus amigos, ya que sabía que su corazón palpitando a toda velocidad no podrían escucharlo.

-Vamos ya, Hermione – dijo Ron mientras Harry y él se dirigían a la puerta habiendo dejado a Malfoy en la cama más cercana a las ventanas.

La gryffindor lanzó una mirada al chico que reposaba mirando hacia el exterior con la mirada perdida. Notó su mandíbula tensa, indicio de dolor que estaba sintiendo… y algo se contrajo en su interior. Algo que la hizo tomar su decisión.

-Voy a quedarme – murmuró seriamente con la vista fija en el suelo.

-¿Qué? – preguntó Harry y sintió como todos los pasos cesaban. De seguro sus dos amigos estaban petrificados en la entrada, y sin usar magia.

-Voy a quedarme con él – dijo apuntando con su cabeza hacia el lugar donde descansaba el slytherin.

-¿Te sientes bien?

-Claro que si.

-¿Entonces que estas hablando?

-Dije que voy a quedarme con él… al menos hasta que la enfermera regrese.

-No lo harás – sentenciaron ambos al mismo tiempo.

Hermione desvió la mirada y pudo ver por un segundo, como unos ojos grises, destellaban impresionados con la vista fija en los suyos.

-No les estoy preguntando, ahora váyanse de aquí – dijo, tragando saliva sonoramente.

-¿Por qué lo haces? – preguntó Harry vigilando a Ron que parecía un toro rabioso.

-Los motivos están a la vista, que ustedes no quieran verlos no es mi problema, ahora vayan a descansar – respondió tajante, aunque el detalle de morder su labio frenéticamente delataba su nerviosismo.

-Hermione, no hagas esto…

-¡Váyanse ya! – gritó y les lanzó una mirada tan furiosa que a ambos no les quedó más remedio que salir.

Se acercó a la puerta para cerrarla y se quedó mirando el pomo durante varios segundos. Más de los necesarios. Levantó la vista y tragó saliva una vez más y luego, poco a poco se volteó.

-¿Qué se supone que haces? – preguntó el rubio sin poder esconder su confusión.

-Yo te cuidaré – fue lo único que la castaña dijo y se creó el silencio. Ni si quiera se escuchaba la lluvia que aún caía fuera.

Caminó hacia la mesita con las pociones y comenzó a tomar cada uno de los frascos, comprobando los nombres de cada infusión. El quinto que tomó lo llevó hasta otra mesita cercana y vertió un poco del contenido sobre un pequeño vasito.

-Bebe esto – le dijo acercándole el vaso. – aliviará el dolor.

-¿Por qué tendría que confiar en ti? – preguntó mirándola molesto.

-Porque te duele y porque sabes que soy lo suficientemente inteligente como para conocer cada una de las pociones que aquí hay… y también sabes que no voy a hacerte daño – respondió resignada

-Yo podría hacerte daño… - replicó él.

-Yo no soy como tú – y le puso el vaso en la mano – ahora bebe.

Se sostuvieron la mirada por unos segundos y Hermione creyó ver como algo se derretía en el interior de esos ojos grises, algo que parecía derretirse también en su interior.

Inspiró hondo y esperó.

Malfoy miraba intermitentemente al vaso y luego a la chica, una y otra vez. De pronto tosió y el dolor que esto le provocó lo hizo encogerse en la camilla aferrando su mano a su abdomen. El vaso con la poción cayó al suelo y Hermione soltó un suspiro.

Recogió el vaso y volvió a llenarlo de la poción, luego lo llevó hasta la mesita de noche del chico y lo dejo a una distancia perfectamente alcanzable para él.

-Debes tomarlo, tienes una costilla rota, me imagino que duele mucho… - esperó unos segundos hasta que la mueca de dolor se borró del rostro del chico - …confía en mi.

Draco la miró unos segundos y luego tomó el vasito. Miró unos segundos la poción de color azul y luego la bebió de un sorbo.

-Esto es asqueroso – espetó arrojando el vaso al suelo.

-Yo no dije que tendría buen sabor, solo dije que quitaría el dolor – respondió ella y una sonrisa se dibujó en su rostro.

Malfoy se quedó en silencio unos segundos y luego tragó saliva. Respiró hondo y…

…no le dolió. Segundos atrás cada vez que inspiraba o espiraba o hacia cualquier movimiento le dolía de una manera horrible y ahora… no le dolía.

La sonrisa se acentuó en el rostro de Hermione. Caminó hacia la esquina de la enfermería y tomó un paño y un recipiente que llenó con agua que había en un botellón.

-Quédate quieto, voy a limpiar tus heridas – dijo ella mientras empujaba suavemente un hombro del chico hacia la camilla.

Humedeció el paño en el agua y lo pasó suavemente por la frente del chico, limpiando así las heridas y el lodo de todo su rostro.

Estaban en completo silencio y cada uno evitaba la mirada del otro. De vez en cuando se escuchaba cuando alguno tragaba saliva o respiraba profundamente. Hermione limpiaba con suma delicadeza cada una de las heridas del chico, intentando mantener toda su concentración en esa tarea y no en las cosquillitas que habían aparecido en su estomago.

-¿Por qué te quedaste? – preguntó de pronto.

-¿Qué? – se sobresaltó con la pregunta.

-Eso¿Por qué te quedaste? – repitió el chico

-Necesitabas cuidado y la enfermera llegue… Merlín sabe cuando…

-Podría haberla esperado - agregó él arrogantemente.

-Oh si… intenta dormir con una costilla rota y sangrando por todo el rostro, de todos modos me habría quedado a ver tu hazaña – respondió ella

-No pienses que te debo algo – dijo de pronto el chico.

-Eso tengo que pensarlo

-Ni que voy a agradecerte – agregó.

-Ni por un segundo – respondió ella sonriente.

-Me alegra que lo tengas claro – respondió él y una sonrisa arrebatadora se dibujó en su rostro.

Hermione estuvo limpiando cada una de las heridas, dándole pociones que quitasen el dolor y las pociones curativas que correspondían, durante un par de horas.

-Ahora deberías dormir, que tu costilla se cure, dolerá un poco, no importa si te di la poción anestésica o no – le dijo mientras lavaba sus manos.

-Después de todo el dolor que me has provocado, dudo mucho que algo pueda doler más – dijo de mala gana

-No deberías dudarlo, Malfoy – respondió con desgano. Se sentó en la silla que estaba junto a la ventana y su vista se perdió en el exterior. – si te duele demasiado dime te daré más poción de anestesia.

-¿Qué vas a hacer? – preguntó extrañado de pronto.

Hermione se volteó un segundo, levemente sorprendida.

-Voy a estar aquí, por si necesitas algo –respondió mirándolo distraídamente.

-Potter y Wezel podrían matarme – indicó él.

-Lo entenderán, solo duérmete ya – le ordenó.

-No eres nadie para mandarme, Granger – espetó el chico.

-Es solo una sugerencia, debes estar cansado de todas formas – dijo encogiéndose de hombros.

Malfoy miró el techo por un segundo y sintió el peso de todo el largo día caer sobre su cuerpo. No estaba cansado, estaba exhausto. Sus ojos se cerraban solos, contra su voluntad.

Intentaba enfocar la vista en la Gryffindor, pero su silueta comenzaba a ser algo difusa y borrosa.

Hermione lo miró por unos segundos y una sonrisa se dibujó en su rostro. Estaba dormido.

Fue hasta el despacho de Madame Pomfrey y con un hechizo limpio sus ropas y cabello, luego lavó su cara y volvió a su asiento.

Intentaba repasar mentalmente o descubrir figuras en las nubes que repletaban el cielo. La lluvia había cesado y el silencio hacía que sus pensamientos resonaran más fuerte en su cabeza.

Su mirada se desviaba sola hacia la camilla y ella no podía comprender el motivo.

De pronto un gemido se escapó de la boca de Malfoy y ella saltó sobre su asiento. Lo miró detenidamente y comprobó que seguía durmiendo. Un momento después se encontró de pie junto a la camilla mirándole fijamente.

Su respiración se agitó y su brazo que parecía tener vida propia comenzó a moverse. No entendía que era lo que ocurría ni porque esas cosquillas invadían su cuerpo. Nunca había sentido nada así y nunca había perdido el control sobre ella misma.

Su brazo se alzó sobre el rostro del chico y se apoyó en su frente, aun contra su voluntad. Y en ese momento, algo inexplicable ocurrió.

Le acarició.

Y en ese momento, Hermione pudo entender todo lo que le ocurría. No era que ella debiera cuidarlo. Ella quería hacerlo.

No importaba con cuantas acciones y reacciones lo tapara, no podía engañarse a si misma. La persona que peor le trataba en el mundo, la persona que le insultaba, le humillaba, era él y nada más que él quien más sentimientos había despertado en ella.

Y si sus sentidos no la engañaban, ya no era solo odio lo que sentía por Draco Malfoy.


Hola a todos!
Aquí les traigo un nuevo cap! Perdon por la tardanza!
Es más bien cortito... pero ocurre mucho. ¿A que si :)?

Yo aquí haciendo tramites por aqui y por allá (los que me faltan) y bueno, despidiendome por aqui y por allá tambien.
Hoy me bajó la inspiración de pronto y no pude parar de escribir, pero como mañana tengo que levantarme temprano, dejo los saludos al tirin :)

Esme Black - karyta34 - tifanny - Yuzuki Lisianthus - beautifly92 - Katurix Gaunt - floh black - Dysis - Sami-Maraurder girl - Kerly Krum - Juli - Evadneh - jos Black - PaolaLissete - hardlof - Malfoy.Girl.Potter - Thunderlara-Boomslang - Andrea Radcliffe - Alevivancov - loretinxx - anDreaa.

Besos enorme. Capitulo dedicado a: Katurix Gaunt por el Review tan lindo que me dejo. Muchas gracias por involucrarte tanto con mi historia, eres un sol :D

R.Moon