Disclaimer: Lo saben, no? Nada me pertenece
Cáp. 13: Un sentimiento
El tiempo parecía haberse detenido en la enfermería. Hermione estaba completamente inmóvil, con expresión sorprendida y la mano aún apoyada en la frente de Malfoy. Su corazón latía más rápido que nunca, parecía herirle el pecho ante cada palpitar, a la vez que su respiración se agitaba notoriamente.
-No puede ser – exclamó frustrada recobrando la movilidad en su cuerpo y alejándose unos pasos. – te estas confundiendo – se repetía una y otra vez intentando relajarse.
Miró a Malfoy que continuaba dormido sobre la camilla, con magulladuras en el rostro, pero con expresión serena.
Ahí, dormido, no parecía tan cruel y malvado como siempre. Con la cabeza caída hacia un lado y con la respiración calma; con esa expresión inocente y la leve mueca de dolor parecía más humano, más persona, menos Malfoy.
Hermione tragó saliva de forma sonora. ¿Por qué sentía eso tan repentinamente¿Cómo era posible que de pronto su corazón latiera alocadamente al verlo o sentirlo¿Cómo era posible que de pronto se estremeciera al tocarlo?
Eso era racionalmente imposible.
Pero… ¿había sido repentinamente o simplemente que no quiso verlo nunca?
Se había sentido atraído algunas veces de algunos chicos, pero siempre había conocido algo de ellos, algún tipo de acercamiento o trato antes de que le atrajeran, pero… ¿Malfoy?
Caminó de nuevo hacia su asiento junto a la ventana y apoyó la frente en el frío cristal con la mirada perdida en la inmensa oscuridad intentando pensar claramente.
Se le podría llamar 'trato' a las cosas que habían ocurrido después de que Malfoy le ayudara, pero se le podía llamar así de una forma generosa, nadie que se calificara de normal trataba así a la gente. Eso no había sido amistoso, ni encantador, ni nada que pudiera decantar en sentimientos parecidos a esos…
De pronto estaba todo más silencioso de lo normal. Hermione agudizó el oído sin moverse, mientras un escalofrío recorría su columna vertebral. Y en el mismo completo silencio algo llamó su atención a su costado derecho.
Una frente se apoyó a su lado, unos centímetros por encima del lugar donde la suya se encontraba.
-¿Malfoy? – preguntó sorprendida al verlo ahí, despierto.
-¿Quién más? Y eso que decían que eras inteligente… - murmuró despectivamente frunciendo el ceño y mirando hacia la espesura del bosque.
-Si no lo fuera, no estarías prácticamente curado – replicó ella alzando una ceja amenazadoramente – ahora vuelve a tu camilla, tienes que estar quieto mientras tus huesos se curan…
-Esto duele de los mil demonios… ¿estas segura de que me has dado la poción correcta? – preguntó sin darle mucha importancia al tema. Hermione lo observó unos segundos y pudo ver la capa de sudor que cubría su frente, lo tensos que estaban los músculos de su rostro y una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios al entender que intentaba ocultar el gran dolor que sentía.
-¿Es que acaso no aguantas el dolor? – preguntó burlonamente.
-No he dicho eso, casi no me duele, pero hace un rato me has dado de esa poción que quita el dolor… - dejó la frase en el aire, pues una puntada en su abdomen, ahí donde su costilla intentaba curarse, lo hizo contraerse del dolor.
-¿Te encuentras bien? – saltó Hermione de pronto asustada. Pasó una mano a través de la espalda del chico y apoyó la otra cerca de su pecho intentando ayudarle a enderezarse.
Intentó pasar por alto el escalofrío que recorrió su cuerpo de pie a cabeza.
-Detente – le ordenó Malfoy de pronto parando en seco. Se veía que respirar le costaba trabajo y le causaba dolor.
-Vamos, llega hasta la camilla, cárgate en mi – rogó ella, al borde de la desesperación total.
-¿Qué dices? Jamás podrías llevar mi peso – replicó molesto.
-Solo recárgate y camina – le ordenó esta vez ella.
El chico apegó su cuerpo al de la chica y su olor a caramelo lo inundó hasta el punto de parecer irreal. Caminaron hasta la camilla y Malfoy se recostó como pudo, sin poder contener uno que otro gemido debido al gran dolor que sentía.
Hermione corrió a buscar más poción anestésica para darle y aprovechó de darle también una para dormir.
Cinco minutos más tarde, Draco yacía sumido en un sueño profundo.
La Gryffindor acercó su silla hasta el borde de la camilla y se sentó. Miró unos momentos al rubio para asegurarse de que dormía, aunque le había dado el doble de la poción que correspondía, así que probablemente ni aunque una orquesta pasara tocando sobre el expreso de Hogwarts en la enfermería, Draco continuaría durmiendo.
Pasaron segundos, minutos tal vez y a cada momento descubría algún nuevo punto en el pálido rostro del chico, algún nuevo y fascinante punto… Soltó un bufido. ¿Qué demonios le ocurría?
-No eresh tam inteligente… - dijo Draco entre sueños y una sonrisa, de aquellas que ella llamaría una sonrisa estúpida, se dibujó en su rostro al oírlo.
-Estas peor de lo que pensabas – se murmuró a modo de reproche y luego apoyó su brazo sobre las sabanas y dejó caer su cabeza sobre este.
-o-
Los fuertes rayos de luz se colaban por entre los cristales de la enfermería y le llegaban de pleno en el rostro a Malfoy, logrando finalmente que abriera sus grises ojos.
Murmuró unas maldiciones al notar lo temprano que era y se volteó dándole la espalda a las ventanas, pero al hacerlo, se quedó completamente petrificado.
Ahí justo en el borde de la camilla, estaba Granger durmiendo, en una posición que, estaba seguro, amanecería con el cuello torcido.
Tragó saliva de pronto.
¿Se había quedado toda la noche ahí para cuidarlo?
Trago saliva otra vez, pero esta vez le costó aun más.
Sacudió la cabeza de pronto. Cada día se sorprendía más de las cosas que hacía, sentía o pensaba. Con la punta de su dedo índice tocó a la chica que pareció no reaccionar. Lo intentó de nuevo más fuerte, hasta que por fin, de un salto, Hermione despertó.
-¿Qué pasa? – preguntó exaltada. Miró hacia todos lados y luego de ubicarse por fin, rascándose los ojos y con el pelo desordenado agregó - ¿Te ocurre algo?
-Hay unas ocho camillas más en esta habitación, porque tuviste que venir a apoyar tu mugrosa cabeza a la mía – sentenció molesto.
-Alguien se despertó de buenas hoy¿eh? – dijo Hermione levantándose con el ceño fruncido y caminando hacia la ventana.
Malfoy no era un maestro en eso de captar emociones, pero pudo notar un tono amargo en su voz y en su mirar al apoyar su mano en el cristal de la ventana con la mirada fija en el exterior… y sintió como ese sabor amargo se instalaba en su interior.
Intentó acomodarse removiéndose en la camilla, pero esa sensación no tenía nada que ver con una mala posición.
De pronto la puerta se abrió y la enfermera entro por ella. Avanzó unos pasos antes de percatarse de las dos personas que ya estaban en el lugar.
-¿Qué hacen aquí? – preguntó parando de golpe.
-Madame Pomfrey, Malfoy ha tenido un accidente y lo hemos venido a dejar, me vi en la obligación de proporcionarle algunas de sus pociones. Le prometo que sabía lo que hacía, y el necesitaba los cuidados rápidamente…
-¿Qué tu que? – se escandalizó la mujer.
-Le prometo que sabía que debía darle y le puedo mostrar las cosas que le administré, analgésico, anestesia y la poción que cura huesos rotos – se apuró en decir apuntando cada una de las pociones que había utilizado
-¿Cómo te encuentras, chico? – corrió a preguntarle al rubio con los ojos desorbitados por el horror.
-Bien – murmuró Draco con una mueca de desprecio en el rostro.
La enfermera lo revisó, miro en el interior de su boca, de sus oídos, le toco ahí donde habían estado los huesos rotos, escucho su pulso y toda revisión de rigor, luego lanzó una mirada severa a Hermione.
La chica la miró expectante luego de un pequeño asentimiento de la enfermera agregó.
-Debo retirarme, Madame Pomfrey, lamento haberlo hecho, pero era necesario – el nerviosismo se notaba en su voz. Miró un segundo a Draco que le fulminaba con sus ojos grises. Tragó saliva sonoramente y luego se volteó para salir.
Caminó, o mejor dicho, trotó hasta la sala común y luego corrió hasta su habitación. Se metió a la ducha y se mantuvo ahí por un rato.
Después de secarse el cabello se acostó y durmió.
Tuvo un sueño extraño…
Estaba en un lugar donde había mucha gente con sus varitas alzadas, también gente vestidos con túnicas negras y capuchas del mismo color, pero no podía reconocer a nadie. Ella corría hacia algún lugar buscando a alguien pero no lograba encontrar a nadie. De pronto, aparecía en otro lugar y se levantaba de una butaca en una sala de estar que no reconocía, se acercaba a la puerta del lugar, la abría y al ver a la persona que ahí se encontraba… su corazón latía desbocadamente.
Despertó de pronto y la taquicardia era real al igual que su respiración agitada. Parpadeó unos momentos hasta darse cuenta que era de día aún. Miró hacia ningún lado, mientras meditaba el sueño que había tenido. Lo había tenido un par de veces antes, y le parecía extraño, pero por más que le daba vueltas no encontraba nada coherente ni importante en el sueño, salvo tal vez que la primera parte parecía ser un ataque de mortífagos, pero… ¿Por qué le daría importancia al algo tan subjetivo como un sueño?
Se levantó, ya que su estomago lo pedía a gritos, debía ser más o menos la hora del almuerzo, así que se vistió rápidamente y bajo.
Al llegar al gran comedor, vio que a penas puso un pie en el salón Harry y Ron estiraron sus cuellos por entre la multitud para verla. Sus ceños fruncidos le vaticinaban lo agradable que iba a ser su saludo.
-A si que por fin has salido de ahí – comentó molesto Ron, a penas Hermione hubo terminado de acomodarse en el puesto vacío junto a Harry.
-Llegué en la mañana a mi cuarto, Ronald, llevo todo lo que va del día durmiendo – dijo mientras se servía un poco de huevo y tocinos.
-¿Pasaste toda la noche con él? – saltaron los dos, mientras un trozo de salame saltaba por los aires desde el tenedor de Ron y caía sobre la cabeza de Neville y unos cuantos chicos se dieron vuelta para mirarlos.
-Lo siento, Neville – se disculpó Ron a gritos, llamando la atención de otros tantos alumnos más de mesas cercanas.
-¿Puedes dejar de gritar? – le susurró Hermione exaltada.
Ambos chicos le sonrieron a los demás chicos y chicas que continuaban con la vista fija en ellos, y se limitaron a engullir todo lo que había en sus platos y servirse raciones monumentales hasta que por fin todos dejaron de mirarles.
-Búsquense una vida – murmuraba Ron de tanto en tanto, molesto por las chicas curiosas que no apartaban la vista.
Después de que el ultimo par de chicas se girara, aunque más tenía que ver con lo guapo que les parecía Harry que con otra cosa, ambos se volvieron hacia la castaña que estaba muy quieta y comía por inercia.
-Entonces… ¿pasaste la noche con él? – comentó Ron retomando el hilo de la conversación.
-No tienes para que decirlo así, Ronald – se defendió.
-¿Te hizo algo? – preguntó Harry de pronto. Hermione alzó la vista y sus ojos se toparon con unos grises que le miraban divertido.
De pronto un trozo de tocino se quedo atrapado en su garganta y se le fue el aire, provocando que se atorara y tosiera, logrando llamar la atención de todos las personas que se encontraban cerca y logrando provocar también una sonrisa burlona en ese rostro pálido.
El corazón de Hermione se había alocado de pronto y dudaba que se debiera al hecho de atorarse y quedarse sin aire de pronto.
Levantó la vista una vez que hubo recuperado el aire y ahí estaban esos ojos grises otra vez, fijos en ella, enmarcados por una arrebatadora sonrisa.
-¿Hermione¿Me estas escuchando? – preguntó Harry confundido.
La gryffindor miró de forma repentina al chico, visiblemente nerviosa. ¿Por qué ahora se sentía así, como una chiquita de diez años a la que se le aceleraba el corazón si algún chico la miraba y no podía quitarle los ojos de encima?
Arrugó el ceño, mientras una idea se formaba en su cabeza. ¿Cómo podía sentirse así respecto a Malfoy? Era completamente inaudito. ¿Y si él la había hechizado en algún momento?
Sacudió la cabeza, sabía que eso no había pasado, que su 'magia' había sido de otro tipo.
-¡HERMIONE! – gritaron Ron y Harry a la vez, mirándole con preocupación.
-¿Qué me decías? –saltó la chica intentando concentrarse en sus amigos, aunque tuvo que comprobar si esos ojos seguían mirándole… y así era.
-De seguro le hizo algo – exclamó Ron mirando a Harry con expresión furiosa
-Eso creo – le apoyó el chico, preocupado.
-¿Qué¿Qué dicen? No, es solo que no he dormido tanto como corresponde, y aun estoy adormilada. Por su puesto que no me ha hecho nada, Harry, se defenderme – exclamó enojada – y si me permiten, hoy es sábado y tengo un horario de estudios que cumplir, porque al menos a mi si me importan mis exámenes. – exclamó dando énfasis a la ultima frase.
Se levantó enfadada, aunque sabía que tanto enojo estaba injustificado, y salió camino hacia la biblioteca sin mirar atrás.
Llevaba cerca de una hora en la biblioteca, y ya había repasado pociones, transformaciones y ahora repasaría un poco de runas.
Estaba en la mesa más apartada de la entrada, con los libros desperdigados por toda la mesa, estaba junto a una ventana y se detuvo un momento para mirar al exterior. El sol comenzaba a ponerse en el horizonte.
-Se acaba el día, menos horas para estudiar – se dijo con la cabeza apoyada en su mano, aun con la vista fija en el exterior. Giró su vista hacia el frente y en el otro extremo de la mesa, sentado estaba Draco.
-Que actitud tan perdedora es esa – dijo el chico con una sonrisa en el rostro.
Hermione se quedó mirándole con la boca abierta.
-¿Qué haces aquí? – preguntó y pudo sentir como la sangre le subía a las mejillas.
-¿Molesto?
-Claro que si – le afirmó evitando su mirada, mientras maldecía en su interior el comportamiento de quinceañera que estaba teniendo.
-Que modales… - se quejó el chico divertido, le estaba estudiando con la mirada.
-¿Qué quieres, Malfoy? – preguntó de pronto cerrando el libro de golpe, notoriamente alterada.
-¿Por qué piensas que quiero algo? – dijo el chico como única respuesta.
Hermione sentía su corazón desbocado, y le costaba tragar saliva, el rubor en sus mejillas solo aumentaba a cada palabra del rubio.
Darse de cuenta que algo le sucedía cuando él estaba cerca, había empeorado todo. Estaba seguro que todas esas reacciones eran algo psicológico, pero no se sentía capaz de controlarlo. Sus manos temblaban ligeramente.
-¿Entonces vienes a agradecerme? No te preocupes, no necesito que lo hagas – le aseguró mientras se ponía de pie y se perdía entre una estantería.
Se detuvo frente a unos libros de aritmancia mientras intentaba recobrar su respiración calma.
-Jamás te buscaría para agradecerte – dijo una voz en un susurro muy cerca de su odio derecho.
Hermione pudo sentir como un escalofrío recorría su espina dorsal, erizando el cabello en su nuca. Se giró lentamente soltando un suspiro, intentando actuar normal.
-¿Qué buscas entonces¿Un libro de aritmancia? – ironizó, pero la congelante mirada de Malfoy la fulminaba y el rubor volvió a sus mejillas.
Draco la miró unos instantes, y frunció el ceño, observándole concentrado. Dio un paso y Hermione lo retrocedió al segundo.
Una sonrisa se dibujó en su rostro.
-Me extraña, Granger – dijo con voz repentinamente seductora, acompañada de su arrebatadora sonrisa.
-¿Qué? – preguntó con un tono un tanto histérico.
-¿Sabes cuantas chicas están enamoradas de mi? – le preguntó provocativo.
-¿De que hablas?
-¿Lo sabes? – le presionó.
-No…y tampoco me interesa
-Muchas – dijo relajado – y cada día aumentan…
-Como si me importara – sentenció y se giró.
-Han sido tantas… que se reconocer cada signo que me lo indica – le agarró por el brazo y la volteó con fuerza hasta dejarla frente a él – ya sabes cosas como… evadir la mirada, ruborizarse, salir corriendo… - Hermione tragó saliva. ¿Tan obvia era? "que alguien me mate" era lo único que podía pensar.
-¿Si? Que impresionante – fue lo único que atinó a decir. - ¿Puedes soltarme? Me haces daño.
-Ten cuidado, Granger… no te hagas la lista conmigo… te conozco mejor de lo que crees – le amenazó y luego soltó su brazo.
-¿A si¿Qué conoces tú de mí? – le desafió la chica.
Draco acercó su rostro a Hermione, y quedaron a menos de cinco centímetros. La gryffindor intentó retroceder, pero su cabeza dio contra la estantería.
-Ya te he dicho lo que noto… - una sonrisa se dibujó en su rostro. – creo que estas pidiendo a gritos un agradecimiento – agregó dándole énfasis a la ultima palabra – haré mi buena obra del año.
Hermione abrió los ojos asustada. Sabía lo que vendría… ella también lo conocía a él.
Y lo que sintió a continuación la impresionó.
Los fríos labios de Malfoy se posaron suavemente en los suyos. No esperaba algo así, era delicado… dulce.
Sus ojos se cerraron como presos de un hechizo y se dejo llevar…
Y Draco pudo sentirlo, por lo que comenzó a besarla con furia, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro al mismo tiempo. Granger le estaba respondiendo el beso. No se había equivocado.
De pronto las manos de Hermione se apoyaron sobre el pecho de Malfoy y lo empujó lo más fuerte que pudo.
Se miraron unos segundos. El miró los labios enrojecidos de la chica y la sonrisa se acentuó en su rostro.
-¡Maldito seas, Malfoy, no piensas que el mundo gira a tu alrededor! – gritó sin importarle que estuviesen en la biblioteca o que hubiesen muchos alumnos ahí afuera que pudiesen escucharle.
Avanzó un paso y le dio una bofetada. Lo más fuerte que pudo y lo miró con odio.
-¡Nunca vuelvas a acercarte a mi¡No soy otra de tus estúpidas admiradoras! – le susurró con tanta rabia, que a Malfoy le recorrió un escalofrío.
Hermione que aun no se sentía satisfecha tomó un volumen de la estantería y se lo lanzó a la cara, para luego voltearse y marcharse indignada.
Malfoy alcanzó a cubrirse con la mano, y se quedó viéndola marchar, mientras una sonrisa traviesa se dibujaba en su rostro…
Hola a todos!
Primero que todo... perdón por tardar tanto en actualizar!
Lo lamento mucho! No volverá a pasar!
Les cuento que ya estoy en Argentina y mañana mismo entro a la Universidad... (en realidad en un par de horas más). Así que vengo actualizo y me voy a dormir! Porque no puedo estar malen mi primer día de universidad, no?
Quiero pedirles un favor a mis lectoras. Si alguna vez ven a alguien que ha publicado una de mis historias, me avise por favor!
El otro día me conecte y me enteré de que una chica subió una historia mia! Simplemente le cambió el nombre y la subió, como tambien ha plagiado otras más... yo solo tengo dos ojitos, pero si alguien ve algo... les ruego que me avisen.
Ahora, los saludos:
yuli moore- karyta34- Kerly Krum- Dysis - Witch Mia Malfoy Errelot- Esme Black - Malfoy.Girl.Potter- Yuzuki Lisianthus- Juli - beautifly92- Evadneh- Ellesmera Malfoy- Andrea Radcliffe- Katurix Gaunt- Edna Black- Mónica - AndreinaMalfoy- Packy - Thunderlara-Boomslang- tifanny - loretinxx - Iamalonefordanny-19- Sami-Maraurder girl- Jessyca Black- Norely - Lyra Minamino- Lizzie.Kim- Akiko.M - Xms.Felton- FatiPotter- norma - chukii - lauriska malfoy
Mil gracias por todos sus reviews.
Capitulo dedicado a Andrea Radcliffe por ser tan linda conmigo, eres un sol preciosa:)
R.Moon
