Disclaimer: Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling
Cáp. 15: La liberación.
-No vas a escaparte por siempre – dijo Malfoy con la vista fija en el pasillo del fondo. Eso era lo malo de acorralarla en los pasillos. Cualquier alumno podría pasar y verlos.
-Si, no lo haré por siempre, en algún momento vas a aburrirte – comentó Hermione mirándole de lado, para poner sus labios lo más lejos posible del chico, mientras intentaba relajarse para que la sangre bajara desde su rostro.
-No, claro que no lo haré por siempre, pronto vas a aceptar que es lo que quieres – rebatió él observándola por un segundo y luego volviendo su atención hacia el final del pasillo.
-No cometo un error dos veces – se defendió Hermione.
-Anotaré eso, luego lo restregaré en tu cara cuando caigas como cualquier otra chica – respondió.
-Vaya… tu si que sabes ser una dulzura – replicó ella alzando una ceja molesta de estar ahí, arrinconada entre una armadura y un muro.
-¡Nancy! ¡Apresúrate, llegaremos tarde! – gritó una chica de Slytherin ahí donde Malfoy miraba y éste rápidamente se acercó hasta quedar completamente pegado al cuerpo de la chica. Con una mano rodeo su cuello y le tapó la boca apegando su cabeza hacia su pecho.
Hermione podía oír los tranquilos latidos del corazón de Malfoy en su oído, mientras los de ella iban aumentando hasta ser a doble tiempo a comparación con los de él; y mucho más fuerte. De seguro él lo podía sentir sin ningún esfuerzo.
Cerró fuertemente los ojos, intentando olvidar donde estaba, y junto a quien. ¿Por qué no se había ido cuanto tuvo la oportunidad? ¿Cuántas veces iba a tener que soportar la misma situación hasta que el rubio se aburriera de acorralarla en cada pasillo en el que se encontraran?
Ya era la quinta vez desde el beso, y cada vez era lo mismo: sus piernas temblaban incontrolablemente, sentía que le faltaba el aire, su corazón se agitaba, no podía moverse… en conclusión: su cerebro no funcionaba bien cuando él estaba cerca.
Ya no se oía nada, pero seguían sin moverse, en la misma posición.
Se removía de un lado para otro, pero Malfoy le ganaba en fuerza por lejos, y era poco su avance en tratar de escapar.
En el segundo en que el chico aflojó la mano en su boca, ella saltó.
-Déjame en paz, ¿no las oíste? Llegaremos tarde… a pociones. ¿No querrás que el Profesor Snape piense cosas malas de ti, no?
-Eres tu la que debería temer… Snape nunca pensaría nada malo de mí – se burló fanfarronamente el chico.
-¡Exacto! Es a Harry, a Ron y a mí a quien nos hace la vida imposible. ¡Y yo estaría de camino a esa clase si no fuera por tu arranque hormonal! – Draco sonrió divertido.
Si algo le gustaba más que ver enfadada a Granger, era haberlo logrado él mismo. No había mejor pago a sus esfuerzos.
-Vas a ceder… - le informó él, más para si que para ella. Hermione lo observó con el ceño fruncido, intentando no decir las mil palabras mal sonantes que se le venían a la mente en ese momento. – y no es que te esté rogando, simplemente quiero enseñarte algo bueno de esta vida – agregó ácidamente
-¿A sí? ¿Algo bueno? Yo por aquí no veo nada bueno, cuando lo vea te aviso – y con esto, se escurrió entre su cuerpo y un ínfimo espacio vacío que Malfoy había descuidado y salió corriendo en dirección a pociones, aun muy azorada.
No entendía como Malfoy perdía el tiempo así, y lo peor, como algunas chicas podían seguir su juego. Estaba casi segura que ella era la primera que se negaba tanto a sus 'encantos' – pensaba Hermione sarcásticamente – pero seguiría siéndolo. Había cosas mucho más importantes, como estar al día con los deberes, o estudiar para los Éxtasis, que estaban cada vez más cerca y en un tiempo tan corto estarían encima, que era algo completamente alarmante.
Veía la puerta de las mazmorras donde un Slytherin atrasado iba entrando, y corrió para entrar junto a él.
-Treinta puntos menos para Gryffindor, señorita Granger, así tal vez aprenda a llegar a la hora – murmuró Snape sin siquiera mirarle.
Hermione abrió la boca sorprendida y horrorizada. Había entrado dos pasos por detrás de Zabini y solo a ella le habían quitado puntos.
Sintió como la sangre le subía hasta la raíz de su salvaje pelo. De pronto la puerta volvió a abrirse y apareció Malfoy por ella, que se dirigió directo a su asiento con paso elegante, enmarcado por el silencio de todos.
Hermione se quedó de pie unos segundos más, incapaz de creer lo descaradamente injusto que era su profesor de pociones, pero luego antes de que le quitaran más puntos respirar y robarle oxigeno al resto, se fue a sentar junto a Harry y Ron.
-Es un idiota – susurró el pelirrojo con las orejas enrojecidas hasta un punto máximo.
-¿Recién te das cuenta? – preguntó Harry con el ceño fruncido y los puños apretados.
-Cálmense o nos quitarán más puntos – murmuró Hermione intentando tranquilizarlos, mientras se fijaba en la sonrisa divertida que tenía Malfoy en su rostro, y casi podía asegurar que era por esa situación.
-o-
-Ya no se me ocurre nada más que preguntarte – finalizó Kevin con cara de frustración.
-Tiene que haber algo, estoy segura, algo que probablemente saldrá en los éxtasis y no sabré responderlo… - comenzó Hermione mientras su rostro se desfiguraba por la angustia.
-Hermione, espera, espera – exclamó el chico preocupado – no hay nada que no sepas, o que no puedas deducir. Creo que deberíamos dejar el estudio hasta aquí por hoy. Ya es mucho por una tarde.
-¡Kevin, hay que estudiar! No podemos reprobar – exclamó Hermione un tanto histérica.
Kevin se acercó a ella y tomó su mano. Hermione sintió en seguida un calorcito tranquilizador extenderse por su cuerpo.
Los días avanzaban y ella a cada minuto se alteraba más y más, porque cada día que pasaba le costaba más concentrarse en los estudios. Se había encontrado ya un par de veces soñando despierta en medio de una clase de transformación, habiendo perdido completamente el hilo de la clase.
-No te angusties, por favor, eso no ayuda en nada – le dijo Kevin sosteniendo fuertemente su mano y llevando un mechón de su rebelde cabello hasta atrás de su oreja.
Hermione bajó la vista, pero no pudo evitar ruborizarse.
-Kevin… yo… - dudo la chica, incomoda.
-Disculpa, no quise molestarte, no pienses que quiero… - se excusó el chico, complicado. - ¿somos amigos, no? Los amigos intentan reconfortarse, es solo eso lo que hago.
Hermione se sintió capaz de subir la vista hasta él y sus cálidos ojos grises se llevaron todo rastro de vergüenza que quedara en ella.
-¿Puedo? – preguntó el chico con una sonrisa y sus brazos extendidos hacia ella.
Hermione sonrió y se unieron en un tierno y dulce abrazo…
No sabía cuantos minutos llevaban así, abrazados, pero parecía un segundo y a la vez un año. El frío que había sentido antes, había desaparecido al sentirse protegida por esos fuertes brazos.
El olor parecido al chocolate que despedía Kevin era simplemente, tan atractivo como lo es el chocolate mismo.
De la nada, sintieron un viento fuerte que desordenaba sus cabellos, y agua fría caía sobre ellos.
Se separaron rápidamente y notaron que la ventana junto a la que estaban sentados se había abierto de golpe, dejando entrar la lluvia que caía en el exterior.
Kevin se levantó a cerrarla, aunque el viento suponía una gran resistencia. Hermione se quedó seria un segundo hasta que una idea se formó en su cabeza.
Miró hacia el lado opuesto a la ventana y ahí, de espaldas, estaba Malfoy junto a Crabbe y Goyle.
Tenía los hombros rectos, en posición tensa, y estaba reprendiendo a Goyle por algo que debía haber hecho mal.
Hermione sacudió la cabeza, era imposible que él hubiese hecho eso…
-o-
No sabían como había ocurrido, simplemente lo habían oído en un pasillo, entre los muchos cuchicheos de un grupo de chicas.
Había habido un ataque. Una chica de primero de Hufflepuff había sido asesinada por mortífagos.
Harry se quedó completamente petrificado al oír la noticia y Hermione se extrañó de no haber visto nada en el profeta. ¿Era confiable lo que decían un grupito de chicas de quince años? ¿Debían creerlo?
-Hay que averiguar si es cierto – sentenció Ron como única respuesta a lo ocurrido y los tres se giraron para salir del castillo. Había solo una persona a la que podían preguntarle con total confianza sobre las cosas que ocurrían en el castillo.
Unos minutos más tarde Hagrid confirmaba sus sospechas, mientras les servía una taza de te y unos pasteles que parecían de piedra hechos por él.
Habían asesinado a Amanda Legan, una Hufflepuff de primer año.
-¿Era hija de muggles? – preguntó Hermione temiéndose la respuesta.
Hagrid simplemente asintió, parecía afectado por la noticia. Chocaba contra todo, había derramado dos veces su taza de te y jugueteaba nerviosamente con Fang.
Los tres chicos se sintieron invadidos por la rabia. Harry apretaba los puños con fuerza, haciendo que sus nudillos se volvieran blanquecinos.
La piel de Ron tomó el color de su pelo en cosa de segundos y los músculos en su mandíbula completamente tensados, eran un signo claro de la furia que intentaba controlar.
Hermione sintió como si un balde de agua fría le cayera encima.
¿Qué culpa tenía esa pequeña niña de que algunos magos estúpidos tuvieran estúpidos dogmas sobre sangres puras o impuras?
Agachó la vista, para esconder las lágrimas de rabia e impotencia que afloraban en sus ojos. Los periodos de guerra eran crueles y crudos y los odiaba, pero sabía que ponerle fin a la guerra era el posible fin de Harry también.
-Debo salir a tomar aire – dijo de pronto, sintiéndose ahogada aunque las ventanas estuvieran abiertas de par en par. Una leve llovizna caía en el exterior y la ayudó a enfriar su mente.
Hasta que el momento de la batalla final llegara, debería aceptar que ese tipo de cosas ocurrirían y no podían hacer nada para predecirlo o detenerlos. Voldemort tenía bajo su dominio a la mitad de la población mágica y la otra mitad se negaba a creer que había regresado, por lo que ninguna de las muchas cosas que ocurrían a diario eran expuestas jamás. Probablemente la muerte de Amanda fuera atribuida a algún tipo de accidente mágico, en vez de un claro Avada como estaba más que claro que había sido.
¿Cuántas millones de cosas no había podido vivir Amanda Legan por un conflicto entre magos adultos?
Luego de unos minutos de vagancia entre arbustos y matorrales, cercanos a la verja que delimitaba el bosque prohibido, lo entendió.
¿Y que había vivido ella con respecto a una chica normal de su edad? Ya tenía diecisiete años y… ¿Había tenido enredos amorosos? ¿Había disfrutado o sufrido queriendo a un chico? ¿Había cuchicheado con sus amigas de lo bien o mal que le quedaba un vestido?
Eran cosas superficiales sin ninguna importancia para ella, o lo habían sido hasta ese momento. Pero ahora se le antojaba una vida normal, reír y llorar por cosas simples, ilusionarse, y muchas otras cosas más.
Ella había vivido cosas que ninguna adolescente, e incluso, pocos magos adultos podían contar. Enfrentar a mortífagos, al mismísimo Voldemort junto a Harry, pero… había un vacío enorme en su vida, y era el de, simplemente, ser una chica.
¿Por qué esperar para vivir su vida?
Si de toda la gente impura que había en el mundo mágico, ella era precisamente la amiga de Harry Potter, la persona más odiada por Voldemort
¿Y si no alcanzaba a vivir su vida? Tal como le había ocurrido a Amanda.
Desde la punta de sus dedos sintió como unas cosquillitas comenzaban a invadirla, recorriendo hasta el último rincón de su cuerpo.
¿Qué estaba esperando para vivir su vida?
Se sentía ahogada, quería correr, quería sentir el viento sobre su cara.
Desde donde estaba parada se veía el lugar perfecto en el que quería estar. La torre de astronomía.
Una sonrisa atrevida se dibujó en su rostro mientras comenzaba a correr hacia el castillo.
No le importó mucho el empujar a un par de chicos de otras casas, simplemente siguió su camino lanzando un "lo siento" de vez en cuando. Se sentía llena de una energía que quería salir ahora.
Subió las escaleras que conducían a la torre a toda prisa. Abrió la puerta de golpe y la lluvia le golpeó en el rostro. El aire frío hizo que sus mejillas adquirieran un tono rojizo, pero se sentía bien.
Miró hacia el bosque, las copas de los árboles siendo mecidas con violencia, los pájaros revoloteando de aquí para allá, y sintió como si nunca antes hubiese visto algo así.
La lluvia la tenía completamente empapada cuando la puerta se abrió de golpe otra vez.
-Podría matarte ahora mismo por empujarme. ¿Cómo se te ocurre arrollar todo a tu paso? ¿Sabías que está prohibido correr por los pasillos? – exclamó Malfoy con el ceño fruncido, manteniéndose en el marco de la puerta para no mojarse.
Hermione se volteó y en el momento en que sus ojos se encontrar su corazón se desbordó palpitando.
Malfoy pudo notar algo nuevo. Los ojos miel de la chica no le devolvían la mirada con horror como siempre. Y se sorprendió al notar la sonrisa que se dibujó en su rostro.
-¿Te has pegado con el muro en la cabeza? – preguntó extrañado, y un tanto intimidado por la sonrisa de la chica, aunque jamás lo aceptaría.
-No… - fue lo único que respondió ella y se volteo dándole la espalda. – se que fuiste tu quien abrió la ventana el otro día.
-No se de que hablas… - replicón con gesto indiferente - ¿has notado que llueve a cantaros? – preguntó extrañado
-¿En serio? No lo había notado – se burló Hermione.
De pronto una mano sobre su hombro la obligó a voltear y quedó a unos centímetros de distancia de Malfoy. Y contra todo pronostico del chico, Hermione sonrió.
Y es que era algo digno de ver, los ojos grises de Malfoy centelleaban y parecían confundirse con el color del cielo en ese momento. Su cabello perfectamente peinado, como siempre, ahora comenzaba a perder su forma y a caer rebeldemente sobre sus ojos. La camisa – porque era el único que andaba en camisa en esa época del año – comenzaba a pegarse a su cuerpo, sacando a relucir unos formados músculos, que daban crédito de la fuerza con la que la había volteado.
-¿Qué demonios te ocurre hoy? – preguntó Draco desconcertado. No se esperaba esa respuesta por parte de la Gryffindor.
Hermione se encogió de hombros, y una expresión de falsa confusión se dibujó en su rostro.
-Un día de aquellos – fue su única respuesta. Malfoy volvió a tener esa cara de confundido y Hermione la sonrisa en el rostro.
-No te pases de lista conmigo – le espetó el rubio, empujándola hasta llegar al borde de la torre. Sus respiraciones ya estaban alteradas. Hermione sentía que el corazón se le saldría por la boca en cualquier momento. - ¿Dónde esta tu resistencia de siempre, sangre sucia? – preguntó él
Hermione entrecerró sus ojos mirando al chico.
-No estoy segura… creo que se esfumó – dijo, aunque la seguridad que había sentido antes no se vio plasmada en su voz.
Malfoy frunció el ceño un segundo, mientras procesaba la información.
¿Había escuchado bien?
Y de pronto sintió seca su garganta y su vista se fijó en los rosados labios de Hermione. ¿Cuánto había esperado por esa respuesta sin darse cuenta?
El calor que liberaba su cuerpo cada vez que tenía un arranque de testosterona, lo hizo temblar.
Rodeó a Hermione por la cintura y la apegó a su cuerpo, y por un momento, no hubo tiempo, ni lugar para ninguno de los dos. Se miraron unos segundos, y Malfoy se dio el lujo de acercarse poco a poco, tomándose todo el tiempo que pudo, sin que sus instintos le ganaran de pronto.
Podían saborear el aliento del otro, y a la gryffindor le costaba cada vez más mantener su compostura… tanto como mantener su respiración a un compás norma, para no ser tan evidente.
Cuando ya era menos de un centímetro lo que los separaba, Draco se detuvo y disfruto la notoria desesperación que generó esa acción en el cuerpo de Hermione. Se mantuvieron quietos unos segundos más, hasta que finalmente, fue ella quien terminó con la pequeña distancia que los separaba, cediendo ante su instinto.
Un torbellino de emociones les envolvió de pronto. Escalofríos, cosquillas, frío, calor, una tras otras, todas separadas y juntas a la vez.
Hermione se resistía al principio, invadida por la vergüenza de lo que había hecho, pero luego, cuando el suave beso de la serpiente comenzó a aumentar su intensidad, se dejó llevar.
Sentían que les faltaba el aire, pero detener aquel desborde de pasión habría sido pecado. Cada uno era simplemente un humano, siendo preso de la pasión. No Había Grangers, ni Malfoys.
Sólo locura, en altas cantidades.
Las manos del chico se enredaban en el enmarañado cabello de Hermione, acariciándole con furia, y atrayéndola hacia si, mientras su otra mano, que antes rodeaba su cintura, paseaba por sobre la túnica, haciéndole cosquillas que podrían haber quemado su piel.
Hermione nunca se había sentido tan poco humana antes; en ese momento, se sentía más una cavernícola que solo obedece a sus instintos, o un animal sin poder de razonamiento. Simplemente no pensaba lo que estaba ocurriendo, simplemente hacia lo que su corazón estaba ordenando, sin importar, ni pensar en lo que podría ocurrir luego, ni en nada más que lo bien que se sentía estar así.
Cuando la falta de aire se hizo un obstáculo para seguir en su beso, se separaron unos centímetros.
Abrieron sus ojos poco a poco, al mismo tiempo, y en ambos había un destello de deseo…
-¡Ay no! ¡Por Merlín! ¿Qué he hecho? – gritó de pronto Hermione cubriéndose la boca con sus manos.
Malfoy la observó un segundo y una sonrisa provocativa se dibujó en sus labios.
-¡No sonrías! ¡No puedo creer que me hayas hecho esto! ¡Eres un… - gritaba la chica, y el agua le entraba en la boca atorándola.
-Déjame recordarte, que no fui yo quien te besó – exclamó él con notoria satisfacción.
-¡Tu me provocaste! – se defendió ella enrojeciendo al máximo.
-Pero no te obligué – rebatió el chico y su expresión se acentuó, y el cabello mojado le daba un aspecto tan sexy que hacía desconcentrarse a la Gryffindor.
-¡No es justo! ¡Esto no se va a repetir! ¡Jamás voy a volver a… - comenzó Hermione, paseando de aquí para allá, con la vista fija en el suelo.
Draco parecía divertido mirándola sufrir con su propia crisis interna. Se cruzó de hombros y se recargó contra el muro junto a la puerta, dejando que la lluvia y el viento frío hicieran efecto en él. Era tan eficiente como una ducha fría… o eso esperaba.
Cinco minutos después Hermione seguía en su paseo de león enjaulado, y Malfoy comenzaba a marearse.
-¿Puedes quedarte quieta ya? – se exasperó el chico.
-¡¿Te molesta que me mueva?! – saltó de pronto Hermione.
-Si
-¡A mi no me importa! – gritó ella fuera de sí.
Malfoy la miró sin ninguna expresión en el rostro. Simplemente alzó una ceja.
De pronto Hermione estornudó sonoramente.
-Maldición… - murmuró ella.
-Eres débil, Granger – se burló él.
-Déjame pasar, más minutos bajo la lluvia podrían matarme… - se acercó hasta la puerta. Pero el rubio se interpuso en su camino.
Sentían el frío. Sus cuerpos comenzaban a enfriarse. Hermione estornudó otra vez. Una sonrisa se escapó del pálido rostro del chico.
-Podría cobrarte por pasar – dijo Malfoy como pensando en voz alta.
-Debes estar loco… - se lamentó la chica.
Draco tomó con fuerza el rostro de Hermione. Presionaba con fuerza su mentón, acercándose hacia ella.
-Si estoy loco o no, ese es mi problema… - dijo en un susurro amenazador – ven esta noche a la sala que ya sabes – y la soltó bruscamente.
-¿Qué piensas que…? – estaba preguntando Hermione fuera de si por la rabia, pero de pronto escuchó la puerta cerrarse y se dio cuenta de que el chico se había ido.
Hola a todos!
Perdon por la tardanza... la falta de inspiración y de tiempo (esto es impresionante) no me habían dejado escribir nada... pero ya ven... un día me iluminé... me faltaban algunas cosas... que hoy pude terminar :)
Les cuento que hoy me dieron mi primera nota en la universidad. Un 7 (del 1 al 10)... no está tan mal, podría haber sido mejor, pero al menos, no hay nadie en el curso que tenga mejor nota, y es que los trabajos estaban complicados xD. Hannah&Cedric, una viñeta muy simple y corta, pero bueno... lo intenté. Era un reto que tenía pendiente y eso fue lo que salio, lo pueden encontrar en mi profile, se llama: un día grandioso.
Tambien les cuento que hace un par de días subi un One Shot de
Y por ultimo, y lo más importante:
Los agradecimientos.
Xms.Felton - fativivz - norma - LeeLoo-1980 - EugeARt - sonylee - LilythWH - paddyale - Iamalonefordanny-19 - joyce malfoy black - yuli moore - Jekikon - Marie Malfoy - Lyra Minamino - karyta34 - Vicky Kou de Malfoy - chukii - beautifly92 - mariapotter2002 - Andrea Radcliffe - Malfoy.Girl.Potter - hardlof - Katurix Gaunt - Dysis - Esme Black - Lna - lauriska malfoy - Namine1993 - Thunderlara-Boomslang - abrilmalfoygranger - Sami-Maraurder girl.
Mil millones de gracias por todos sus reviews! No saben lo feliz q me hacen :)
Un beso enorme para todas.
R.Moon
