Disclaimer: Los personajes le pertenecen a J.K. Rowling. Solo la idea es mía
(y de paso aclaro que esta idea no tiene que ser tomada... porque se me ocurrió a mi)
Cáp. 16: Encuentro en el pasillo
Sintió ganas de gritar de la rabia cuando entendió finalmente que Malfoy se había marchado cerrándole la puerta en la cara y dejándola sola con esa especie de proposición en el aire.
-¡MALDITO! – se descargó finalmente dándole un golpe a la puerta, que segundos después lamentó con todo el dolor de sus nudillos. –…ni creas que voy a ir – murmuró para sí, con rabia contenida y otro estornudo se escapó de su nariz.
Abrió la puerta de golpe y se refugió de la lluvia. De pronto había recordado que había agua fría cayendo sobre su cuerpo y que la gripe la tenía ya incrustada en su cuerpo. Eso era seguro.
Agudizó el oído hacia el interior de la escalera. No pensaba bajar si escuchaba algo que indicara que aun había gente en la escalera; pero no lo escuchó. Se adentró en el castillo y comenzó a correr hacia su cuarto.
-o-
-Tienes mal rostro – dijo Kevin mientras bajaban hacia el comedor.
-Ya lo sabía sin que me lo recordaras – se quejó Hermione, mientras se ajustaba la bufanda alrededor del cuello.
-También mal carácter – agregó el chico con una sonrisa. Hermione lo miró por el rabillo del ojo y soltó un bufido. - ¿Cómo es que te has enfermado?
-Es una larga historia – respondió bajando la guardia y relajándose un poco.
-Tengo tiempo – rebatió el chico y una sonrisa que hizo brillar sus ojos pareció iluminar el frío pasillo.
-No es algo digno de ser… contado – dijo Hermione y un leve tono rojizo le bañó el rostro.
-Creo que capto algo – comentó el chico, y su vista se perdió en las ventanas que habían a lo largo del pasillo.
Se mantuvieron en silencio hasta llegar al gran comedor, y luego ahí, con una leve inclinación de cabeza como única señal, y cada uno se fue a su mesa.
Harry y Ron ya estaban ahí, con los platos servidos, pero en silencio y cabizbajos. Su semblante serio se notaba incluso ahí, al otro extremo de la mesa. Hermione avanzó, con paso rápido, directamente hacia los chicos, únicamente interrumpida por dos estornudos en su trayecto.
-Tienes mal aspecto – comentó Harry al ver a la chica.
-No empecemos – le cortó ella, sin miramientos. Los dos chicos se miraron extrañados, para volver nuevamente a su antigua expresión.
Ginny que estaba un par de asientos hacia la derecha de Ron, habló por sobre los chicos entre ella para gritar:
-¡Hermione! ¡Tienes mal aspecto! ¿Qué te ocurrió?
-No puede ser posible – bufó la castaña exasperada. - ¡Ya lo se! ¡Esta lloviendo afuera! ¿No te habías dado cuenta?
-Alguien se levantó por lado incorrecto de la cama hoy ¿no? – gritó la pelirroja, divertida de la vergüenza que le hizo pasar a su amiga, cuando la mitad del gran salón se giró para mirarle.
Hermione intentó desaparecer en su asiento, hundiéndose cada vez más, pero no lograba su cometido. Después de un rato - más bien largo – la ultima persona, aburrida de curiosear se giró y ella volvió a sentarse correctamente.
Soltó un leve gruñido antes de volver su cara a sus amigos otra vez.
Al menos, ellos habían cambiado su rostro. Una mueca divertida se formaba en la cara de ambos al intentar contener la risa por lo ocurrido.
-Creo que hay un consenso – se burló Ron, abusando de la paciencia de la chica.
Hermione contaba hasta cien en chino, mentalmente mientras su mirada vagaba por la gran habitación. Oía la lluvia en el exterior y eso no hacía más que traerle imágenes en forma de relámpagos a la mente. Lo ocurrido en la torre le parecía algo lejano e irreal.
No se arrepentía en lo sucedido. En lo absoluto. Se arrepentía de haberse fijado en alguien como Malfoy… de todas las personas que había en el castillo, haberse fijado en él, era como un castigo.
Una rabia la invadió al recordar la "supuesta proposición" que le había hecho el rubio, pero esta se derritió al fijarse en la mesa de los Slytherin, donde un bulto – literal – lleno ropas y bufandas, se veía entre la multitud de serpientes.
Hermione abrió los ojos sorprendida. Era Draco Malfoy, donde a parte de sus ojos enrojecidos, se podía ver su nariz, de igual color, y espasmos de tanto en tanto le indicaban que los estornudos abundaban.
-Y yo soy la débil… - murmuró la leona, con malicia. De pronto la mirada del chico se posó sobre ella y ambos soltaron un estornudo al mismo tiempo. Hermione apartó la mirada para ocultar una sonrisa traviesa que luchaba por salir.
-¿Qué decías? – preguntó Ron confundido, mirando hacia atrás, intentando averiguar con quien hablaba.
-¿Qué? ¿Yo? ¡Nada! ¿Por qué? – respondió ella nerviosa.
-No lo sé… pensé que hablabas con alguien – respondió y esta vez fue Harry quien se volteó.
-Vaya, creo que se dieron el mismo chapuzón tu y Malfoy – bromeó el chico, pero se quedó en silencio al notar las caras de sus amigos, con miradas asesinas fijas en él. – No nos estamos entendiendo hoy, ¿verdad? – comentó con expresión inocente.
-No – sentenció la chica y esta vez se puso de pie, porque parecía tener un nudo en el estomago que le impedía tragar. – Voy a la biblioteca – agregó tajante y luego se volteó para salir.
Caminó a paso lento hasta la confortable habitación. Los libros parecían mantener el calor entre sus hojas, ya que estaba muy temperada, pese a tener una pequeña chimenea.
Se acurrucó en una silla – que a cualquiera le habría parecido muy incomoda, pero para ella, era perfecta para leer – y con el silencio que implicaba estudiar en una biblioteca, se dejó envolver por libro.
Cuando llevaba cerca de media hora estudiando, los alumnos que venían después de la cena a terminar sus últimos deberes comenzaron a hacer su ingreso al lugar. Hermione cada vez que veía por el rabillo del ojo moverse a alguien cerca de la puerta, no podía evitar mirar hacia ese lugar y sentir una extraña sensación al comprobar quienes eran.
Una sensación como… ¿decepción?
Hermione fijó su mirada en la pared de en frente, sorprendida por el curso que habían tomado sus pensamientos. ¿Era eso que sentía decepción? ¿De qué? ¿De no ver a Malfoy aparecer por la puerta para fastidiarla?
-Realmente te has vuelto loca… - se reprendió molesta, cerrando el libro de golpe.
Buscó otro libro, entre la estantería de los ejemplares más antiguos de la biblioteca. Siempre se divertía leyendo de aquellos volúmenes, que muchas veces estaban escritos en runas, lo que significaba doble desafío para alguien normal. Pero para Hermione Granger, era simplemente doble diversión.
Luego de un par de horas de lectura, y de incesantes miradas hacia la puerta, decidió que era un buen momento para ir a dormir. Guardó el libro, se despidió de Madame Pince y salió del lugar.
Una tormenta eléctrica iluminaba intermitentemente los pasillos y salones, con los muchos relámpagos que había, y el eco de los truenos resonaba y hacia temblar el castillo. Hermione caminaba por los pasillos desiertos, y un viento súbito apagó las antorchas donde se encontraba.
Un relámpago iluminó una persona al final del pasillo, pero la chica no alcanzó a reconocerle, pero dos segundos más tarde, un estornudo que no provenía de ella, lo delató.
Otro relámpago y pudo ver el pelo rubio del chico, y esta vez estaba mucho más cerca. Él la había visto.
Sintió un pánico recorrer cada fibra de su ser. Estaban cerca de la sala en que se habían citado, y ella no había decidido ir – aunque para ser honesta tampoco lo había descartado del todo – pero no pretendía encontrarse con él. No ahí. No donde él podría pensar que ella estaba asistiendo a su encuentro.
De pronto un brazo rodeó su cintura y ella ahogó un grito. Sentía todo el cuerpo de Malfoy pegado a su espalda y un escalofrío la recorrió.
-Sabía que no ibas a resistir la tentación de venir… después de todo, tan tonta no podías ser, Granger – le susurró en su oído y un estremecimiento más grande recorrió a la chica.
Su lado racional se estaba imponiendo, y le parecía algo completamente descabellado tan solo haber considerado asistir a la "cita" o lo que sea que fuere.
Como pudo, entre empujones y codazos, Hermione se soltó del chico y lo enfrentó, aunque no veía más que el brillo gélido de sus ojos grises, por la densa penumbra.
-No te equivoques conmigo. No iba a ir. No soy tu mascota para que me digas lo que tenga que hacer o no y lo más importante, no soy una más de tus conquistas con la que podrás jugar a tu antojo – le espetó con furia.
-Creo que de tu boca he escuchado eso más veces que nadie – murmuró el chico aburrido.
-Tal vez sea una señal, Malfoy, ¿Por qué no escuchas? – preguntó irritada ante la respuesta del hombre. La rabia contenida amenazaba como siempre a salir a relucir con lágrimas.
-No vayas a llorar ahora – le espetó el chico perdiendo la paciencia, tomándola por los brazos y acercándola a él en una sacudida.
De pronto las luces volvieron al pasillo, el fuego volvió a las antorchas y en la esquina más cercana a ellos estaba de pie Kevin.
Ambos giraron de pronto y se encontraron de cara al chico que estaba de pie, sorprendido y con la boca ligeramente abierta.
Kevin tragó saliva y apartó la vista incomodo. Tosió y se rascó la cabeza dando un paso hacia la derecha, intentando desaparecer de ahí. Sus ojos se posaron en los ojos castaños de Hermione.
-¿Qué estas haciéndole? – preguntó de pronto alzando la voz, olvidando lo incomodo del momento y dando un paso hacia el frente, completamente amenazador.
Un sabor amargo se instaló en el estomago de Hermione, mientras su nerviosismo subía a cada segundo.
Una sonrisa se dibujó poco a poco en el rostro de Draco, dejando en evidencia lo cómodo que se sentía en situaciones así y lo mucho que las disfrutaba.
-¿A quien le hablas así? – preguntó el rubio y sus ojos centellearon a pesar de la poca luz que había.
-Suéltame ya – pidió Hermione sintiéndose sobrepasada por la situación.
Un relámpago iluminó el lugar dándoles un aspecto intimidante a los dos chicos.
-¿No la has oído? – saltó Kevin, con una determinación y rabia que Hermione jamás habría pensado que tenía. - ¡Dijo que la sueltes!
Avanzó hasta quedar solo a un par de metros de distancia, pero se detuvo cuando Malfoy sacó su varita sin darse cuenta. Lo apuntaba y él aun ni había pensado en sacarla.
Hermione se dio cuenta de que sucedía y su corazón comenzó a latir a mil por horas. ¿En que momento había pasado a ser un duelo?
-Oh no, vamos baja la varita, Malfoy por favor, no seas inmaduro – dijo rápidamente – Kevin, no te preocupes, aunque parezca lo contrario, puedo controlar esta situación, no hagas que empeore. – El chico miró a Hermione y toda su careta de furia parecía derretirse al mirarla.
-¿Segura? – preguntó en una especie de suplica.
Hermione asintió y Kevin, antes de lanzarle una mirada asesina a Malfoy se volteo y comenzó a caminar, cabizbajo.
-Maldita sangre sucia, no vuelvas a hacer eso podría haber… - comenzó el rubio, apretando a la Gryffindor con fuerza.
-¡Desmaius! – gritó Kevin desde la esquina y Hermione sintió como todo el peso de Malfoy le caía encima.
Como le tomó por sorpresa, sus piernas se doblaron ante el peso de ambos. Lo abrazó para intentar mantenerlo. Su cabeza rubia cayó sobre el hombro de Hermione y se hundió en la curva de su cuello, e incluso estando inconciente hizo que los nervios de la chica temblaran, estremeciéndose y en ese momento cayó de espaldas con el chico encima.
-¡¿Qué has hecho?! – gritó Hermione completamente alterada.
-¿Has oído como te ha llamado? ¡No le voy a permitir que te trate así!
-¡Esto no es novedad, Kevin! De todos modos no debiste hacer eso ¡Nos meterás en problemas a todos!
-¿Qué importa eso? No me importa que me castiguen o me quiten puntos – contestó irritado el moreno y sus ojos destellaban furia, como nunca antes había visto Hermione.
La Gryffindor consiguió sentarse y mantenía a Malfoy sobre ella, firmemente abrazado, aunque no se daba cuenta. Aunque sí pudo notar como se tensaban los músculos del rostro del Ravenclaw.
-¿Y como piensas que le explicaré a Ron y a Harry? No me importa que nos castiguen, no sabes cuantas veces he estado en el despacho de McGonagall, pero me importa perder a mis amigos… - rebatió enojada – vero que no te importa eso…
Kevin se quedó completamente quieto, con los ojos abiertos, muy sorprendido por la respuesta de la chica.
-Yo… lo siento… solo quería defenderte – dijo cuando por fin recuperó el habla, agachando la cabeza avergonzado con el pelo cubriéndole los ojos.
-Ennervate – susurró Hermione apuntando con su varita hacia el pecho de Malfoy.
El chico se removió entre los brazos de la chica. Inspiró de pronto, como si hubiese salido del agua después de muchos segundos de estar sumergido y poco a poco levantó la cabeza.
Sus ojos se fijaron en los de Hermione, notoriamente desorientado. Se quedaron unos segundos así, simplemente quietos, y Malfoy en los brazos de la chica aún, mientras Kevin se mantenía quieto con los puños apretados.
-Suéltame ya – dijo Draco, en tono despectivo.
Hermione lo empujó suavemente y se puso de pie ante la mirada de ambos chicos. Luego Malfoy se paró muy lento, con la vista fija en Kevin, pareciendo una serpiente dispuesta a atacar. Ambos se observaban con las varitas firmemente apretadas en sus manos, esperando el movimiento en falso del otro para poder atacar.
-Es hora de ir a nuestras salas comunes – dijo la Gryffindor intentando hacer reaccionar a los dos jóvenes y dar por zanjado el conflicto.
Los pasos de Hermione resonaron a lo largo del pasillo.
Solo oyó un susurró, pero supo en seguida que ocurría. Se volteó y sin mirar a nadie apuntó
-¡Protego! – un escudo protector se formó entre ella y Malfoy, dejando a Kevin de su lado. El escudo alcanzó a repeler un hechizo de color violeta bastante fuerte que lanzó el Slytherin.
Los dos chicos se quedaron impresionados por la rapidez con que Hermione había protegido a Kevin, sin dudar y lo fuerte que había sido el hechizo.
Se mantuvieron en silencio durante unos minutos, hasta que por fin la castaña decidió disolver el escudo.
-Esto se terminó, debemos irnos, no pueden pelearse en los pasillos como niños de dos años – gritó fuera de si. Malfoy adoptó su postura indiferente de siempre, mientras Kevin miraba aún impresionado. – Vamos – le espetó la chica a Kevin, y ambos se voltearon y comenzaron a caminar juntos, ya que la sala común de Ravenclaw quedaba en esa dirección, en cambio la de Slytherin en dirección contraria.
No llevaban más de un metro, cuando una sonrisa se dibujó en el rostro de Malfoy. Una de esas sonrisas que derretirían a una mujer, y haría temblar a un hombre. Una sonrisa malignamente traviesa.
Hermione se volteó por instinto, pero los labios de Draco ya susurraban su hechizo. Por lo que en ese momento solo fue capaz de pensar en interponerse.
El hechizo le pego de costado, pero no le hizo daño. Se levantó un par de metros en el aire, siguiendo la trayectoria que la varita de Malfoy dibujó sin darse cuenta.
Estaba más cerca del techo que del suelo, y el golpe sería duro si es que la dejaban caer simplemente.
-¡BAJAME! ¡HE DICHO QUE SE DETENGAN! – gritó Hermione asustada.
Malfoy y Kevin cruzaron una mirada asesina.
-¡Desmaius! – gritó Malfoy y a su vez Kevin exclamó - ¡Expelliarmus!
La varita de Draco junto con el hechizo salieron volando en dirección al Ravenclaw que alcanzó a escapar de la trayectoria de ambas cosas por tan poco, que el hechizo le despeinó el cabello.
Un grito llenó el pasillo y Hermione sintió como caía directo al duro piso de piedra y entendió que el grito provenía de su garganta.
Kevin miró asustado a la chica, no alcanzaría a atraparla. Luego miró a Malfoy, que miraba a la chica caer, y un segundo después avanzaba corriendo unos pasos.
Hermione cerró los ojos con fuerza, esperando el momento del golpe que no llegó. Cayó bruscamente sobre los brazos del rubio, que la sujetó fuertemente y respiró hondo un par de veces antes de atreverse a mover las piernas para que la bajara.
Tragó saliva ruidosamente, pero estaba segura de que eso no sonaba tan fuerte como el latido de su corazón desbocado.
-Gracias – murmuró tan bajo, que le costó creer que realmente lo había dicho. -¿Han terminado ya o aun les falta tirarse por las ventanas y arrojarse contra las armaduras y las paredes? – preguntó irónicamente, recobrando la compostura.
Los tres permanecieron en completo silencio, y dado que el rubor comenzaba a invadir el rostro de la chica por el evidente descontrol que tenía su corazón en el interior de su pecho agregó:
-Perfecto, si no les importa, me voy, pueden seguir matándose luego de que me aleje del pasillo – les gritó mientras daba zancadas hacia el extremo del pasillo que la dirigiría hacia su libertad, lejos de los ecos de su corazón resonando en los muros. – ¡Y cuando esten a punto de morir, no griten fuerte, porque Peeves podría venir! – gritó antes de dar la vuelta al final del pasillo y perderse de vista dejando a ambos chicos furiosos.
Hola a todos!
¡Primero que todo: MIL PERDONES POR LA TARDANZA!
Les juro que no me gusta tardar en actualizar... pero en la universidad me están mandando una cantidad de trabajos cabrones, de peliculas para ver, y de leer libros eternamente aburridos y hacer miles de trabajos en grupos... donde la mitad del grupo desaparece de pronto... y estoy MUERTA.
He escrito en todo momento libre en que el cerebro me ha dado la oportunidad... sé que tiene muchas faltas de ortografía y tambien puede que de redacción... si está muy mal me avisan y lo subo corregido luego.
Quiero que sepan que puede que tarde en actualizar (aunque nunca es con querer), pero tengan claro que no voy a abandonar este fic. Voy a terminarlo aunque sea lo ultimo que haga. Lo prometo. Así que no se preocupen. Aunque tarde más de lo que a ustedes y a mi nos gustaría, actualizaré y llegaré hasta el final. Así que no se preocupen.
Y ahora los saludos a las hermosas personas que me leen (y espero que aun quieran leerme luego de todos estos días)
EugeARt - yuli moore - hardlof - Kira Malfoy - LeeLoo - Andrea Radcliffe - lore - chukii - pily-sofy - EdwardBella17 - Dysis - fativivz - Mcflygirl89 - Iamalonefordanny-19 - Edna Black - beautifly92 - Coniwi-pops - karyta34 - Katurix Gaunt - beLla! - norma - Lna - jos Black - Tailesin - Thunderlara-Boomslang - Sami-Maraurder girl - FatiPotter
Muchisimas gracias otra vez! De verdad!
Y este cap va dedicado para EugeARt! Porque me acaba de llegar tu carta! Aún no la leo! Pero gracias por cumplirme el sueño de recibir cartas!
Este cap va por ti! Y ten en cuenta que costó que saliera xD.
Un beso para todas
R.Moon
