Ok, no me había olvidado de ustedes. Se podría decir que ando más lenta últimamente porque ando enferma y me obligan a dormir más xD –tiene horarios raros de sueño-. También me he dado cuenta que mi ciclo de actualización se ha hecho más largo, con decir que escribir Vínculos y Kurobane en la misma semana es imposible. Así que si no aparezco por aquí en una semana, en la siguiente trataré de venir con dos capítulos para reponer.


Ahora respondiendo reviews:


KILLU UKE99: Jajajaja, insomnio eterno, está bueno ese nombre XD. Shinra es cruel cuando está Celty cerca, abandona a su suerte a Izaya :c.

Y que lo digas, el capítulo seis me sumió en investigaciones por días… XD

Ya los notará ~ 8c, debe hacerlo.


Shirizayu-chan: Me alegra hacerte feliz ;v ~. XD


Sin más el capítulo~.


KUROBANE'S RHAPSODY

CAPÍTULO 05: PROFUNDIDADES


~-0u0-~

¿Habla en serio, Tom-san? – Shinra se escuchaba bastante sorprendido mientras escuchaba el relato de Tom.

Sí, es la verdad. Shizuo no pensaba decirte nada de esto, pero me pareció que era más correcto darte esta información. Y también lo que dijo el senpai sobre el estado de Izaya. – Tom se acomodó los lentes con cansancio. Esto era difícil para él cuando siquiera él había hecho algo. A su parecer Shizuo se veía un poco afectado por la revelación de Yuuya, pero aún no era algo completo. Su posición con respecto a Izaya no había cambiado del todo, él seguía pensando que Izaya estaba involucrado al asunto del bufón y la acosadora.

Me imagino el por qué… Técnicamente no es su asunto del todo y tampoco el mío, pero es preocupante. - Shinra arrugó el entrecejo al decir esto. La relación con Izaya en las últimas instancias después de que él fuera apuñalado el día de su cumpleaños no hacía las cosas mejores. No estaba seguro, pero percibía que en ese instante algo se había roto entre ellos.

El hecho lo marcaba el que Izaya no lo hubiera buscado si de verdad estaba en semejante estado.

Izaya no lo había llamado a él como cuando lo habían apuñalado.

Ya veo. Entonces creo que eso era todo. De cualquier forma no hay nada que podamos hacer. Ni siquiera sabemos dónde está ahora. Sin contar que aún tengo que convencer a Shizuo para que regrese a Ikebukuro… - Tom suspiró.

Tom lo sentía por Izaya, pero no podía intentar hablar con él y convencerlo que hiciera su rehabilitación para borrar las señas de aquella pelea en su cuerpo. Ya suficiente problema había sido evitar que Shizuo terminara el trabajo el día anterior. Además Tom no era tan cercano a Izaya como para atreverse a decirle algo. No podía decir que entendía por lo que él estaba pasando, como para ser tan egoísta y obligarlo a seguir su tratamiento.

Se supone que el único amigo que Orihara Izaya tenía era Kishitani Shinra.

Y este incluso se sentía dudoso de hacer algo.

Estaba en su derecho el pensárselo.

Orihara Izaya no era una persona que mereciera tal simpatía.

O al menos así era con la mayoría de las personas que lo habían conocido…

Por supuesto, Tanaka Tom no pensaba totalmente de esta forma, pero esto era algo que estaba fuera de sus manos ahora.

Velar por el que Heiwajima Shizuo no hiciera algo de lo que después se arrepintiera era su principal prioridad.

¿Tom-san? ¿Puede pasarme a Shizuo-kun un momento? Necesito preguntarle algo. – Dijo Shinra después de estar un buen rato en silencio entre tanto Tom desplegaba sus pensamientos al respecto en su mente.

¿Eh? Si, ya te lo paso. – Tom regresó a la habitación que les había dejado Yuuya para que usaran los dos mientras él no estaba, si en tal caso decidían quedarse por más tiempo en Saitama. Cuando entró se encontró con un Shizuo acostado en una cama con cara de pocos amigos. Al notar que Tom lo necesitaba para algo, este se sentó en la cama y miró interrogante a su senpai.

Tu amigo quiere hablarte. – Tom le pasó el celular a Shizuo y este lo tomó no muy convencido de querer hablar con el doctor clandestino.

Hola… - Dijo Shizuo viendo como Tom se iba de la habitación para darle privacidad.

Qué apagado suenas. ¿Tanto te afectó ver a Izaya de nuevo? – Dijo Shinra sin contenerse.

¡Es obvio que no! ¿Qué quieres? – Preguntó Shizuo ya notando la burla de Shinra en su forma de hablar.

¿Te soy sincero? No lo sé. No me afecta tanto esta noticia, pero tampoco me es indiferente en su totalidad. Imagino que debe ser peor para ti~. Tom-san me contó con lujo de detalles "lo que hiciste el verano pasado". – Shinra dijo con voz tétrica parodiando el título de una película de terror que había estado viendo unas semanas atrás con Celty.

¿Eso es todo lo que vas a decir? Lamento decirte esto, pero tengo que ir a cazar a un maldito bufón. Adiós. – Shizuo dijo molesto a punto de colgar.

¡Espera! ¡No te enojes tan rápido! No es todo lo que quiero decir. – Pidió Shinra desde el otro lado de la línea.

¿Entonces qué es lo que quieres? Si vas a recordarme lo que pasó con Izaya… ¡Ahorra saliva! Ya sabes que él se buscó lo que pasó, maldición. – Aunque Shizuo lo dijera de esa forma cruel, no era lo único que acompañaba esas palabras. El bartender hacia un reclamo silencioso ante el doctor clandestino. Si Izaya simplemente se hubiera apartado de su camino y dejado sus malditos juegos en la ciudad, nada de esto hubiera acontecido.

¿Por qué demonios tenía que Izaya ser de esta forma?

No era que él le importara el sufrimiento de Izaya, pero esta vez era el culpable de este de una forma grave.

La violencia que tanto odiaba había dejado una marca. Independientemente de quien fuera la víctima, a Shizuo le afectaba lo que su furia podía provocar en otras personas. Se había vuelto más agresivo desde hace unos meses. Días atrás incluso había estado a punto de hacerle un gran daño a Shinra que hubiera puesto su amistad con Celty en peligro, si esta no hubiera intervenido. Y no contento con esto, el destino ahora le traía a Izaya y su estado para terminar de escupirle en la cara lo bestia que era con todos.

Estas cosas solo hacían que se odiara más.

Tal vez más de lo que podría odiar a Orihara Izaya.

No. No te voy a decir nada con respecto a eso. Izaya cuando decidió enfrentarte, él iba en serio. Puedo suponer que pensaba acabar con esta disputa de una vez por todas por lo que le contaste a Tom-san. Por eso no tiene sentido que yo te diga algo, tampoco significa que esté de acuerdo, pero este asunto fue entre ustedes dos y así fue como terminó. – Shinra habló directamente cambiando el tono burlón a uno que sonaba congelante.

Ni siquiera el mismo Shizuo podría llegar a este nivel de frialdad al hablar como lo estaba haciendo Shinra.

En pocas palabras para mí, ninguno de los dos hizo lo correcto, pero tampoco hicieron algo incorrecto. Esto pasaría tarde o temprano, era la naturaleza de ustedes dos. Y no hablo de lo que pasó en la ciudad en ese entonces, eso no me interesa. El asunto que me importa es que ya esto debe tener un final, Heiwajima Shizuo. – Sentenció Shinra sin expresión.

Ahora las preguntas son… ¿Realmente piensas que terminó? ¿Opinas que Izaya piensa lo mismo que tú? Te invito a que reflexiones eso y calmes tus ánimos porque no vas a conseguir nada de la forma en la que estás. – El doctor terminó su discurso que bien podría ser una bofetada contundente de parte de este a través del teléfono.

¿Acaso Shinra estaba molesto?

Era la primera vez que lo escuchaba hablarle así.

Shizuo no podía decir nada.

Siquiera un insulto porque no sabía qué decir.

Le estaban diciendo la verdad en su cara.

Más bien en su oído…

Tampoco era para que te quedaras callado, Shizuo-kun~. No estoy enojado si eso es lo que estás pensando. Como dije antes, no estoy en mi derecho de estarlo. Orihara-kun escogió su camino al igual que tú y yo. Ninguno se interesó por lo que hiciera el otro en ese tiempo. ¿Por qué debería ser diferente ahora? – Shinra preguntó buscando escuchar cualquier cosa que le dijera lo que Shizuo estaba pensando aunque sonara contradictorio.

Realmente no sabría cómo contestar a eso… - Respondió Shizuo en un hilo de voz después de un buen momento de silencio.

Shizuo trataba de pensar en lo que Shinra le estaba diciendo.

¡Bien! Eso es nuevo. Antes hubieras dicho que no te interesaba. Ahora al menos lo dudas. Me siento algo importante~. – Shinra bromeó para bajar la tensión que él mismo había establecido.

Sueña… Entonces… ¿Qué se supone que debería hacer para conseguir lo que quiero? – Preguntó Shizuo un poco más calmado.

Lo más lógico sería encontrar a Orihara-kun, él debe saber algo. Pero no intentes matarlo sin pruebas, te lo pido encarecidamente. Solo harás que mi Celty se preocupe y no te perdonaré por eso… ¿Entiendes? – Una amenaza homicida y silenciosa venía por parte de un Shinra celoso.

No me agrada la idea. – Admitió Shizuo.

No te preocupes. ¿Recuerdas que me debes una por casi lesionarme, verdad? ¿Sabes? Aun me duele un poco el brazo. – Chantajeó el doctor.

Si… - Shizuo ya veía por donde iba el asunto.

Busca a Izaya, es una orden. Y no lo mates ni le hagas daño. A cambio, yo compraré la información sobre el bufón por ti. Él no se negará, al fin al cabo es su trabajo. - Ofreció el hombre de lentes.

¿De verdad…? – Shizuo no podía creer que cayera en las manos de Shinra de aquella forma tan patética.

Podía jurar que él sonaba como Izaya de alguna forma.

Sí~. Así no buscarás a lo loco por Saitama. También te voy a pedir que no le digas ni una sola palabra de esto a Celty. – Pidió él.

¿Por qué…? – Preguntó Shizuo.

Digamos que no me dejará ser en esta ocasión si ella interviene… Ah, antes que lo olvide. No vayas vestido de bartender por Saitama. – Shinra veía las noticias en esos momentos mientras hablaba con Shizuo.

¿Por qué lo dices…? – Shizuo se quedó extrañado.

¿No has visto las noticias? – Shinra cuestionó.

~-0u0-~

Nuevas declaraciones de algunos testigos narran como un hombre vestido de barman dejaba el hotel por la parte de atrás con un bulto en su hombro y otro individuo al cual no se le pudo capturar ningún detalle más.

El caso de la cabeza sigue asustando a los habitantes de Saitama que piden capturar a los culpables antes de que cometan más crímenes como estos.

Ah… Y pensaba que no me podía ir peor. Olvidé la cabeza de Mayuri-chan… - Izaya se tocó la frente desde su sillón de cuero mientras procesaba lo que aparecía en las noticias. Al caer inconsciente por el reencuentro con Shizuo, Izaya no había podido encargarse de limpiar las pruebas de lo que había sucedido en el lugar. Imaginaba que cuando Shizuo y Tom se lo habían llevado con ellos, no habían reparado en el detalle de que había una cabeza en el departamento.

Si seguían el detalle de Shizuo, podrían terminar atrapándolo a él.

No le molestaría a Izaya que eso pasara, pero Shizuo podría querer hundirlo con él como estaba haciendo Rokujo con Aoba. Así que solo le quedó rogar que Shizuo estuviera viendo las noticias y usara parte de su cerebro que no suele emplear mucho para evitar salir vestido de bartender a la calle. Aun la policía no tenía ninguna pista de su rostro y cabello debido a que los alrededores del hotel siempre estaban a oscuras.

Izaya podía sujetar sus esperanzas a eso por ahora.

Sí que tuviste una noche agitada, Orihara Izaya. – Dijo Aoba desde otro sillón mirando también las noticias.

¿No se te enreda la lengua al pronunciar todo mi nombre como pasaba con Mikado-kun? Kuronuma Aoba. Y si… Digamos que la tuve. – Preguntó Izaya de vuelta.

Aoba se fastidió internamente con la mención del nombre de Mikado.

Él detestaba la relación que tenían esos dos antes.

Recordaba que le había traído varios problemas.

Lo mismo pregunto. ¿No me habías llamado antes "Aoba-kun"? – Contestó Aoba casi con otra pregunta.

Sí, lo hice. Me agrada ver que te molestes en decir todo mi nombre solo para molestar. Es como si metieras todo tu odio en aquellas palabras. Es increíble cómo la gente puede pronunciar mi nombre con emociones diferentes. – Izaya sonrió al pensar en este detalle. La forma en que decían su nombre podía variar de persona en persona, como el caso de Shizuo y Shinra. También podía agregar a Celty aunque ella solo escribiera, tomando en cuenta que escribía su nombre de una forma que siempre denotaba enojo.

Izaya se percató que estaba rememorando a la gente de Ikebukuro y decidió que era mejor cambiar el tema de conversación. Aoba podría darse cuenta de lo que estaba pensando y eso no le agradaba mucho, aunque él sabía que era algo que era casi inevitable.

¿Está bien si te llamo solo "Izaya"? Ya me cansa estar llamándote así de cualquier forma. – Aoba sentía que si lo llamaba "Izaya-san" le estaría dando una especie de respeto y no le agradaba como sonaba eso. También temía que al estar llamándolo por su nombre y apellido, terminaría tartamudeando y no quería tener que estar escuchar las burlas de Izaya todo el rato por su error.

Entonces solo te llamaré "Aoba". Me cansa estar agregando el "kun" a cada rato. - Aceptó Izaya fácilmente mientras volteaba su rostro en dirección del chico.

¿Y qué se supone qué haremos ahora? – Preguntó Aoba cerrando el tema de los nombres.

Por lo que me dices ya la policía cree tercamente que el culpable es Rokujo-kun, pero aún no sabemos nada del asunto en sí. Creo que por ahora deberíamos enviar a la caballería hacia allá… - Izaya marcó con algo de duda el teléfono de la persona que tenía en mente para esta tarea. En cierta forma era una buena carta que podía poner las cosas de su lado, pero también podía arruinarlo.

Esta persona era una espada de doble filo de una manera extraña.

¿La caballería…? – Aoba notaba esa extraña inseguridad en Izaya al decir aquello.

¿Qué tipo de persona era esta que Izaya pensaba enviar?

~-0u0-~

¿Una cabeza…? ¿Es en serio…? – Shizuo escuchaba las noticias totalmente descolocado.

¿Dónde estaba esa cabeza que él no la vio…?

Es como oyes… Vieron a alguien vestido de bartender pero aún no tienen un retrato hablado ni nada. Así que no lleves tu vestimenta normal e intenta no llamar la atención. Las cosas andan revueltas en Saitama. – Contó Shinra.

¿Pasó algo más? – Preguntó Shizuo.

Sí. Ayer explotó otra bomba muy cerca de ustedes. Ya es la segunda de este mes en esa ciudad y por eso los ánimos están caldeados. – Contestó Shinra.

Eso explica el temblor… - El rubio comprendió que el estremecimiento que habían experimentado en el edificio no era un temblor sino una explosión.

Es todo en lo que puedo ayudarte por ahora. D-Debo irme, ya llegó Celty. Cuando encuentres a Izaya, procura llamarme. Adiós. – Shinra colgó sin dejar que Shizuo dijera más.

[¿Quién era, Shinra? ¿Shizuo?] – Celty interrogó nerviosa.

No. Eran los de la compañía del internet, querían venderme otro plan. Pero me gusta el actual. – Mintió Shinra por completo.

[Ya veo… Trataré de hablar con Shizuo en la noche. ¡Estoy preocupada! Escuché eso de que una bomba explotó en Saitama. Y también la noticia de que encontraron la cabeza de una mujer en un hotel.] – Expresó Celty.

Por ahora cálmate, nada malo le va a pasar. – Shinra se puso detrás de ella y masajeó sus hombros para alivianar la tensión psicológica que experimentaba Celty, ya que dudaba mucho que su cuerpo sufriera aquello.

[¡¿Y qué me dices de eso de que vieron a alguien vestido de bartender?!] – Celty dijo más exaltada.

Es una gran coincidencia. Dudo que Shizuo-kun sea la única persona que se vista de bartender en Saitama. Le estás poniendo demasiada atención a ese asunto. Ya verás que Shizuo regresará cuando se aburra. – Shinra dijo esto para tranquilizar a Celty.

[¿De verdad lo crees? Si tú lo dices, intentaré creerlo.] – La dullahan se rindió.

Era como decía Shinra.

Shizuo podría aburrirse de buscar inútilmente al bufón y regresar. La dullahan se sintió más tranquila al pensar esto, desconociendo por supuesto que Shizuo en estos momentos se encontraba buscando a su archienemigo que casi había estrangulado el día anterior.

Si, Celty~. Vamos a jugar en la consola un rato. – Pidió Shinra guiándola hacia la sala.

Él necesitaba mantenerla entretenida mientras Shizuo hacia su trabajo.

~-0u0-~

Etto… D-Disculpe. Soy el abogado del señor R-Rokujo Chikage. ¿Me podría decir dónde se encuentra él? – Preguntó un hombre de saco que no parecía tener más de 30 años. Su semblante nervioso obligaba al oficial de cargo de la recepción a preguntar de quien se trataba exactamente.

A decir verdad al oficial no le inspiraba mucha confianza.

M-Mi nombre es Kimiyama Souta. Tenga mi tarjeta. - Souta extendió su mano con su tarjeta de presentación hacia el policía.

Déjeme hablar con mis superiores. Espere ahí sentado mientras. – Ordenó el oficial tomando el teléfono para llamar a la sección en donde tenían retenido a Rokujo.

Está bien. – Souta se sentó a esperar que le permitieran ver a su cliente que había llegado por recomendación de Orihara Izaya. Por supuesto, este había dicho que ni se le ocurriera nombrarlo en la comisaría. Si no se las cobraría…

Entre tanto pensaba las razones por las que Izaya se había atrevido a llamarlo, se topó con el olor de un ramen que a su parecer no se sentía muy delicioso. Souta levantó la vista y se encontró con un hombre que venía con el uniforme de un restaurante de ramen que en su vida jamás había visto. Él trabajaba a veces hasta tarde, por ello siempre terminaba en este tipo de restaurantes porque le daban diferentes tipos de promociones por ser cliente frecuente. Por eso, Souta sabía que este restaurante no era uno de los que él frecuentara.

Disculpa… ¿Este restaurante cuál es? ¿Dónde está ubicado? – Preguntó sin más Souta.

Debía saberlo para no comer en ese lugar.

Restaurante Sakuraya. – Respondió mecánicamente el trabajador.

Ah, ya veo… - Souta se sintió un poco intimidado, la mirada de aquel hombre de lentes tenía algo que no le agradaba, a pesar de que él no percibía que tuviera haciendo una expresión negativa.

¿Quizás era su aura?

Si me disculpa. Debo ir a hacer una entrega. – El hombre se despidió y se perdió entre los pasillos de la estación de policía.

Adiós, supongo… - Souta volvió su atención al recepcionista encargado quien le estaba haciendo señas para que se acercara.

Toma este ascensor y ve hasta el cuarto piso. – El oficial señaló hacia la dirección cercana a las escaleras.

Era hora de trabajar y averiguar lo que pudiera para Izaya.

~-0u0-~

Izaya en estos momentos no podía ir a la casa de Hanagawa Mayuri, su difunta secretaria a la cual le habían cortado la cabeza la noche anterior. Al no poder borrar sus huellas de su relación de trabajo, dejaba una posible conexión con él. Si había alguien que pudiera rastrearlo, él estaría en serios problemas. Y también si se atrevía ir al hotel, algún empleado podría reconocerlo por la silla de ruedas que había quedado abandonada y alertar a la policía.

"Ah, mi cabeza me duele…" – Pensó Izaya con irritación mientras se quitaba la ropa con mucho esfuerzo para darse un baño.

Su cabeza no era lo único que le dolía.

Había hecho el esfuerzo suficiente de una semana entera en menos de 24 horas.

Primero, aquel sujeto que se quería vengar de él y quien lo había obligado a pararse de la silla de rueda con brusquedad; segundo, había tenido la mala suerte de ser rozado por una bala; tercero, Shizuo lo había casi estrangulado hasta el punto de dejarlo inconsciente. Y todavía no contento con eso, horas atrás, lo había obligado a estar de pie también.

Izaya se sostuvo del lavamanos y miró su reflejo tambaleante en el espejo.

Está morado… Voy a tener que tapar esto con una venda. – Dijo Izaya molesto, la marca de estrangulamiento que le había dejado Shizuo se había tornado de ese color. Comprendía perfectamente por qué el taxista lo mirada asustado de vez en cuando.

La ira fue surgiendo del interior de Izaya como algo repentino.

Había pasado un buen rato en que no sentía algo como aquello.

Una ira que quemaba todo.

Tch… - El informante levantó la mano dispuesto a golpear el espejo para romperlo, pero se detuvo en seco a centímetros de este.

Sería doloroso si lo llegaba a hacer.

No deseaba agregar más dolor del que ya estaba soportando en estos instantes. Aun así no podía mantener esta furia que sentía después de por fin analizar los acontecimientos de las horas anteriores.

Orihara Izaya estaba asqueado de él mismo.

Heiwajima Shizuo había aparecido ante él y lo había manejado como si se tratara de un muñeco.

Le estresaba.

Le mortificaba.

Le hacía querer morirse no sin antes acabar con Shizuo.

No soportaba que ese encuentro se hubiera dado.

Todavía no era el momento.

¿Por qué demonios debía encontrarse con él?

La furia ilógica de Izaya lo obligaba a desear tantas cosas que en su estado ya no podía lograr.

Deseaba destruir a Shizuo, no como una bestia que antes creía que era.

No.

Anhelaba destruirlo como un rival humano.

Quizás Izaya no hubiera sentido esto si no se hubiera encontrado a Shizuo, ya que no estaba en sus planes hacerlo aun. No sabía cuándo podría ser, pero estaba seguro que pasaría eventualmente. Pero ahora las cosas se habían adelantado, haciéndolo más difícil manejar para él. No tenía a su asistente y además tenía un problema entre manos con Rokujo. Podía decirse que su único socio era Kuronuma Aoba.

Shizu-chan quiero destruirte~. No te perdonaré que te hayas tropezado de nuevo conmigo… - Izaya se rió frenéticamente sujeto al lavamanos.

Ya veo, solo aceptarás la victoria si yo muero. Jajajajaja… Bien. Ven a matarte. Te responderé, Shizu-chan~. - Izaya sonrió en el espejo. Pero luego recordó algo importante, deteniendo esas emociones destructivas que su ser quería liberar para arrasar el mundo a su alrededor.

Orihara Izaya. Recuerda que debes mantener el control. No podremos ponernos en la cima si perdemos la calma. – Se habló el mismo tratando de convencerse de que debía mitigar sus emociones reencontradas de odio.

Orihara Izaya tenía metas.

Si perdía la visión de estas entonces sería un humano que no lograría nada.

Él podría usar sus emociones oscuras como ruedas hacia el lugar más alto entre los humanos.

Un humano con emociones que podrían hacerlo caer mientras se manejaba racionalmente.

Por eso, Heiwajima Shizuo no tenía cabida en esta meta que se había puesto.

Aun cuando mereciera un castigo por lo del día anterior.

Esto es tentador… Al final uno no pierde las costumbres fácilmente. – Izaya suspiró con desgano, yendo hacia la artesa para darse un baño con agua tibia. Su cuerpo al tocar el líquido a buena temperatura se lo agradeció grandemente. Era un alivio único para él. El informante solo podía desear quedarse ahí por el resto de su vida por lo cómodo que al fin se sentía.

"Primero esa acosadora que estoy seguro que enviaste a fastidiarme y ahora ese bufón… ¡Todo es tu culpa! ¡¿Es que acaso no aprendes?!"

Shizu-chan deja de perturbar mi mente… Maldición. – Se quejó Izaya desde su lugar.

¿Quién estaba tan loca para acosar a Heiwajima Shizuo?

Tenía que ser una mujer con pésimo gusto.

Estaba bien que él tratara con acosadoras casi a diario, pero tampoco había que exagerar en decir que él había enviado una a molestarlo. Dudaba mucho que él mismo hubiera hecho eso. Con la única acosadora de nivel alto que él trataba de vez en cuando antes era Niekawa Haruna y esta estaba perdida del mundo actualmente. Esa era la única mujer que él pensaría que podría ir tras Shizuo, ya que lo había intentado reclutar como una Saika dos años atrás.

Lárgate con tu maldita acosadora y no me molestes. – Izaya volvió a hablar irritado.

Necesitaba sacarse a Heiwajima Shizuo de la cabeza.

Incluso en medio de su baño estaba pensando en trivialidades relacionadas a él.

Izaya se sumergió en las aguas tibias para huir de los pensamientos del exterior.

Ahí nada lo podría alcanzar…


Hablando un poco sobre el capítulo… Realmente ni yo esperaba que Shinra se metiera, yo quería mantenerlo lejos del asunto y bueno… él hizo lo que le vino en gana XD.

Por su parte, Izaya y Aoba se están llevando más o menos, eso me agrada~ 83. Izaya ahora analiza lo que ha pasado e inevitablemente está molesto.

¿Qué pasará D'8?

Ahora a subir el siguiente capítulo~.

DEATH GOD RAVEN ~