Cáp. 17: Verdades.
Malfoy se quedó mirando a Hermione alejarse hasta que desapareció del pasillo, completamente ajeno a Kevin que se había puesto de pie y lo fulminaba con la mirada.
-No se te ocurra volver a insultarla o hacerle daño – sentenció el chico, sacando de su trance a Malfoy, quien se giró lentamente hasta posar su mirada despectiva en Kevin.
-Creo que si vuelves a ordenarme algo, te lanzare una maldición asesina – dijo tan tranquilo como si hablara de un postre – y no dudes que soy capaz de hacerlo.
Kevin apretó los puños intentando contener su rabia, no quería comenzar otra batalla. Si lo hacía, probablemente Hermione volvería y podría salir lastimada. Respiró hondo.
-Estoy seguro de que al menos no le lanzarás una maldición a ella… - fue lo único que dijo.
-¿Por qué tan seguro? Es una sangre sucia, es de las que más debe tenerme miedo – soltó Malfoy un tanto enfadado.
-Sí, pero también es la única que no tiene porqué temerte.
-No entiendo a que te refieres idiota, no te pases de listo conmigo – Draco tenía el ceño fruncido y parecía que de sus ojos salieran chispas de ira.
-Sí sabes de lo que te estoy hablando. Te he visto Malfoy. Sé como se comporta un hombre que siente algo por una chica, lo sé porque lo puedo ver en mi… y también lo veo en ti. – las palabras parecían hacer eco dentro de la cabeza de Malfoy. Sus ojos grises relucían furiosos con la débil luz de la luna.
-No vuelvas a repetir algo así – gritó Malfoy mientras avanzaba hacia él apuntándole con su varita. - ¡Jamás vuelvas a decir algo así!
-¿Por qué te afecta tanto? ¡¿Es que he acertado?! – le provocaba Kevin sin rastros de temor – Yo no soy como todos, Malfoy, no te tengo miedo, ni a ti, ni a tu apellido ni a tu sangre pura.
-A mi apellido y a mi sangre no tienes porque temerle… es a mí y a mi varita con los que deberías temblar – susurró en voz tan baja, que a ambos les costó trabajo oír.
-Para tener esa careta de chico frío, eres bastante obvio cuando te enamoras.
-No había escuchado nunca algo tan descabellado, ¿crees que podría enamorarme de…? – una risita resonó en el pasillo tan escalofriante como arrebatadora.
-No pensaba que pudieses sentir amor… al menos no más que el propio – acotó el moreno.
-Para ser sincero, no creo que te equivoques…
-Para ser sincero, creo que tus acciones te delatan
-Te he dicho… – comenzó Malfoy, pero Kevin lo interrumpió.
-Que tú no quieras aceptarlo, no significa que no lo sientas… Soy hombre, ¿recuerdas? Se como funciona…- un rayo color gris salió directo hacia el pecho de Kevin, que voló hasta el muro, y luego cayó inconciente de espalda.
Malfoy se encargó de derribar y destruir todas las armaduras que antes adornaban el pasillo, y que ahora sepultaban a Kevin.
-o-
Hermione se levantó esa mañana contenta, teniendo la certeza de que sería un buen día. Tal vez estudiaría todo el día, o hasta conseguiría que Ron tomara sus apuntes, sin apuntarle con la varita.
Sus pensamientos vagaron hasta Malfoy tan rápido como los sacó de su mente. "No será un buen día si él está cerca… no podría serlo… jamás" pensaba mientras bajaba a la sala común.
Harry y Ron estaban jugando ajedrez mágico en un rincón junto a la chimenea, y para sorpresa de la castaña, tenían todos sus libros y pergaminos dispuestos en la mesa junto al juego.
Hermione los conocía, sabía que antes de estudiar, jugaban una partida, para ver quien haría un resumen de pociones para el otro.
Harry era siempre quien hacia el resumen.
A la vuelta de un pasillo, se encontró con Kevin que tenía un ojo morado y un corte en el labio. Venía del lado contrarío al camino que llevaba a su sala común.
-¿Qué te ocurrió? – preguntó Hermione deduciendo la respuesta y molesta de pronto.
-No quieres saberlo – contestó el con una sonrisa, que se borró de su rostro tan rápido como nació. Se llevó la mano al corte en su labio, que sangraba otra vez.
-Toma esto… - dijo Hermione dándole un pañuelo – he descubierto que cada vez que no queremos saber algo, supuestamente – agregó haciendo el gesto de comillas – es algo malo, o que no nos atrevemos a contar
-He descubierto que cada vez que no queremos saber algo, tiene que ver con Malfoy – dijo Kevin con una sonrisa triste en el rostro.
Hermione se quedó helada de pronto, muy sorprendida por lo que decía el Ravenclaw. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, pero de pronto recordó que ella no había dejado a Kevin herido, y que por lo tanto…
-¡¿Se enfrentaron?! – Preguntó exasperada - ¡No lo puedo creer, Kevin! ¡De él si, pero no de ti!
-Creo que es problema mío si es que tuve un duelo con él… - dijo muy serio, con la vista fija en el frente.
-¡Podría haberte hecho daño!
-Te aseguro que yo salí más herido que él… y esto – dijo apuntando su labio sangrante - no es el fin del mundo - se encogió de hombros y se adelantó, por miedo a que Hermione le hiciera preguntas que no quería responder.
La leona se detuvo en seco en medio del pasillo, con los puños apretados, y luego soltó un bufido que hizo girarse a los pocos alumnos que iban pasando.
-¡KEVIN! – gritó de pronto y avanzó rápidamente hasta donde había llegado el chico.
El Ravenclaw se giró lentamente hasta quedar de frente a ella.
-¿Qué te ocurre hoy? Andas con cara de hipogrifo – bromeó el chico tiernamente.
-Kevin, prométeme que no volverás a enfrentarte con Malfoy nunca – le rogó la chica, pasando por alto la broma.
-Hermione, no voy a dejar que te insulte o te haga daño – le explicó muy serio.
Intentaba controlarse para no ponerse roja como un tomate.
-Él ha vivido para insultarme y molestarme, las cosas no van a cambiar ahora, Kevin… - sus ojos miel parecían haber sido cubiertos por una triste capa gris. Desvió la mirada cuando sintió como si le retorcieran el estomago.
No sabía porque en algún momento se había confundido y podía haber llegado a pensar que Malfoy tal vez no era el monstruo que siempre había sido, que tal vez no la despreciaba, aunque siempre se lo había hecho saber.
De pronto se sentía muy tonta por haber dejado que su corazón tomara el control de sus sentimientos, y saber que había llegado a un punto que, sabía, no tenía retorno. Quería a Malfoy, y no le sería fácil olvidarlo.
-Hermione, yo sé que lo quieres a él – dijo tomando la pequeña mano de la chica, que se había quedado petrificada al oírle.
Abrió la boca para intentar replicar, pero la cerró, sabiendo que no había justificación, y que mentirle no servía de nada. Volvió a abrir la boca, esta vez para preguntarle si había dicho lo que pensaba o si él era capaz de leer el pensamiento, pero supo que no, porque Kevin se había dado el tiempo de observarla, escucharla y entenderla. Él la conocía.
Volvió a cerrar la boca.
-Tal vez pienses que por eso debes soportar que te insulte, pero no es así – continuó el chico. – No debes aguantarle nada, porque yo también soy hombre, y puedo entender, aunque sea un poco, de las cosas que él hace. Y que las entienda no significa que las comparta, podría matarlo si te hace daño, pero Hermione, él te está haciendo esto para intentar cubrirse… sé que él también siente cosas por ti…
Un escalofrío nació en la espalda de Hermione, y se expandió por todo su cuerpo, haciéndola estremecerse notoriamente. Se quedaron quietos unos segundos. Kevin miraba atento esperando alguna reacción y Hermione simplemente había dejado de oír, de hablar y respirar. Soltó la mano de Kevin, y se volteó. Caminó en sentido contrario, simplemente para no tener que decirle algo a Kevin y él la entendió, porque no intentó seguirla, simplemente la observó alejarse.
Hermione podía sentir como algo, contra su voluntad, nacía en su interior, algo que la hacía querer cantar, o saltar… algo parecido a esperanza.
El sol aparecía tímidamente entre las nubes de tanto en tanto, por lo que decidió que lo mejor sería salir a los jardines para que el aire fresco le ayudara a pensar mejor.
Se sentó junto al lago y se dejó caer sobre la hierba.
¿Qué había dicho Kevin? ¿Estaba loco?
Ella había visto a chicos que se interesaban por chicas y jamás había notado que las insultaran y las maltrataran hasta tal punto. Además Malfoy había sido así con ella desde el momento en que supo que era hija de muggles, en primer año, y nunca la había tratado bien.
¿Qué quería decir eso? ¿Que supuestamente la quería desde primer año?
Eso era una estupidez de pie a cabeza, no tenía sentido, ni lógica, ni nada.
"Malfoy siente cosas por mi, eso está claro… odio, repulsión, asco…" se dijo en voz baja, mientras cerraba los ojos y sentía el viento correr sobre su cuerpo. Y por fin comprendió, que no importaba que sintiera, o que no. Tenía que frenar esos tontos pensamientos. Jamás llegaría a nada bueno fijándose en alguien así.
Malfoy no era para ella, y ella no era para Malfoy.
-Si quería ser tan masoquista mejor me fijaba en Voldemort en seguida – se reprendió aun con los ojos cerrados. Y una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro por lo tonto de su broma.
-El señor de las tinieblas no es tan guapo – le respondió una fría voz, proveniente de algún lugar cerca de ella.
Sus ojos color miel se abrieron de par en par y se sentó, completamente asustada. Reconocía esa voz… la reconocería aunque mil personas le hablaran a la vez.
-¿Qué haces ahí? – preguntó mirando hacia todos lados, pero no había nadie en ningún lugar.
-Yo estaba aquí antes que tu – respondió, y esta vez Hermione pudo ver como aparecía bajo la sombra de un árbol que estaba cerca de ella.
Un escalofrío recorrió a la chica y sintió como sus mejillas comenzaban a teñirse de rojo. No sabía que decir, su cerebro se había congelado.
Y al parecer, Malfoy lo notó, porque una sonrisa provocativa se dibujó en sus pálidos labios.
-…de todos modos soy más guapo que el innombrable – reanudó el chico.
-¿Por qué piensas que estaba hablando de ti? – preguntó como respuesta, aparentando estar relajada y no completamente descubierta, como realmente se sentía.
-Yo no dije eso, solo pregunté si me soy más guapo – respondió, sonriendo satisfecho.
-¿Qué se yo? Pregúntale a tus admiradoras… - bufó Hermione molesta y se volteó hacia el lago.
Hubo unos segundos de silencio tenso.
-Eso hago – susurró Draco en el oído de la chica, y eso la hizo saltar. S
Se volteó rápidamente, y al ver a Malfoy tan cerca de ella, retrocedió un paso, sin darse cuenta de que el terreno se acababa ahí, y su paso había sido en pleno lago.
Hermione se agarró de lo primero que pudo para no caer. Pero como lo primero que vio fue un brazo de Malfoy, y él estaba desprevenido, ambos se fueron sobre el lago.
Se escuchó un fuerte chapuzón y bastante agua saltó por todos lados.
El agua fría hizo contacto con sus cuerpos. Draco cayó sobre Hermione y su cuerpo la hundió en el agua. Por instinto la agarró y apegó hacia él.
Después de unos cuantos segundos de pataleo incesante, y movimientos desesperados, pudieron salir a la superficie.
Malfoy seguía sosteniendo a Hermione por la cintura, mientras ambos respiraban agitadamente.
En cuanto sus respiraciones se calmaron un poco, y sus cerebros volvieron a un funcionamiento normal, se quedaron petrificados otra vez.
Hermione tragaba saliva, nerviosa, con los ojos muy abiertos. No sabía que hacer o decir. Estaba completamente aferrada al cuerpo del chico, y él parecía reaccionar tan poco como ella.
-Podría lanzarte una maldición ahora mismo… ¿Cómo se te ocurre tirarme al agua? – preguntó el rubio, sin soltarla.
-Se suponía que debías evitar que me cayera, no caerte conmigo – le rebatió.
Sus respiraciones se entremezclaban por lo cerca que estaban sus rostros. Hermione intentaba mantener la cabeza alejada, y por nada del mundo mirar sus labios, que en momentos así, parecían la tentación más irresistible del mundo.
Pero fue Malfoy quien bajo la vista hacia sus labios, que tenían un tono violáceo por el frío que hacía.
Dentro de Hermione, sus ideas y sus deseos se debatían en una guerra a muerte, intentando decidir que hacer. Su corazón se había agitado de pronto y luchaba por salir de su pecho y entregarse por completo a Malfoy.
-Pero te salvé – exclamó el chico, hablando muy lento
-De todos modos, yo no te pedí que lo hicieras – dijo Hermione, mirando hacia el cielo y tartamudeando un poco ante la cercanía del chico.
-Yo no te voy a pedir recompensa… creo que la voy a cobrar solo – dijo y Hermione lo miró extrañada.
-¿Qué… - comenzó, pero lo que se suponía que debía venir ocurrió.
Sus labios fríos - más que de costumbre – se unieron de pronto en un caluroso beso. Malfoy acercó hacia su cuerpo el de la chica, tomándola con una extraña delicadeza por el cuello. Con su otra mano se aferraba a la orilla del lago, para no hundirse o alejarse.
Hermione sentía como la lógica perdía la guerra en su interior. Siempre era lo mismo, cuando los suaves labios de Malfoy se posaban en los suyos, no había vuelta atrás.
Y es que parecía otra persona, sus besos eran suaves, tiernos, aunque tenían esa fuerza e ímpetu que podía observarse en Malfoy. Sus besos eran tan contradictorios como él mismo.
-…es solo que estábamos en el gran salón… - una voz de una chica resonó y ambos se separaron de inmediato.
Draco apegó a Hermione a la orilla del lago, en un saliente de tierra, que podría cubrirlos si se sumergían lo suficiente. Miraba con cuidado para poder identificar a las dos chicas que paseaban por ahí. Eran de Ravenclaw.
-Sentémonos aquí Sam, nadie nos escuchará – dijo una de las chicas, que estaba de pie justo en frente del lugar donde se encontraban los dos en el agua.
La chica que se llamaba Sam se sentó con gesto apesadumbrado y su amiga se sentó también.
-Esto no nos puede estar pasando… - susurró Malfoy, que tenía una sonrisa incrédula en el rostro.
-¿Qué ocurre? – preguntó Hermione también en susurros.
-Se han sentado justo aquí – Malfoy bajó la vista hacia Hermione y agregó - ¿en qué estábamos? – y una sonrisa pícara se dibujó en su rostro.
-¡Estas loco! ¡No vuelvas a besarme! – susurraba Hermione lo más bajo que podía.
-¿Por qué? – preguntó Malfoy con una sonrisa coqueta en el rostro acercándose al cuello de la chica, mientras ella se alejaba, dentro de sus escasas posibilidades, y roja como un tomate.
El agua estaba bastante helada en esa época del año, pero ahora parecía una tetera. El calor que sentía Hermione opacaba completamente lo helado del agua.
-¿Qué haces? ¡Malfoy! ¿Estas loco? – preguntaba desesperada, completamente inclinada hacia el lado, con el agua hasta su nariz.
Lo mejor era ocultar su boca si no quería cometer más errores que solo lograban confundirla y de los que después se arrepentiría.
-Cállate ya o nos escucharan – le urgió Malfoy.
-¡Eres tu el que está acechándome así! ¡no puedes creer que vaya a estar tan tranquila si estás sobre mi!
-Déjame recordarte que eres tú la que nos empujó a esto – replicó él frunciendo el ceño.
-y ya te dije que no se suponía que terminaríamos así – repitió Hermione.
-Muchas matarían por estar así conmigo…
-Yo no.
-Acéptalo de una vez, tu…
-Creo que he escuchado algo, espera, guarda silencio – dijo una de las chicas y Hermione y Malfoy se miraron en silencio, con los ojos muy abiertos. – creo que será mejor que vayamos a otro lado.
Se quedaron en silencio hasta que estuvieron seguros de que no había nadie cerca, para luego salir – no sin un par de problemas – del lago.
Hermione se dejo caer sobre la hierba, agotada de luchar con el peso de su ropa mojada. Sacó su varita y murmuró un hechizo que lanzaba un chorro de aire caliente que poco a poco iba secando su ropa.
-Me debes una cita – dijo de pronto Draco y Hermione lo miró desfigurada de la sorpresa.
-¿Qué?
-Ya lo has oído.
-Yo no te debo nada. ¿Por qué voy a tener una cita contigo?
-Te estoy haciendo un favor, deberías ser más agradecida, Granger – replicó el chico parándose.
-No, no te he pedido nada, por lo tanto no es ningún favor que yo quiera, y no tengo que agradecerte absolutamente nada, Malfoy, no has hecho nada bueno por mí – gritó.
-Acéptalo… - dijo el chico sin prestar atención.
-¡¿Qué cosa quieres que acepte?! – replicó Hermione perdiendo los estribos.
-¿No es obvio? – decía Malfoy disfrutando la situación.
-¡NO! ¡No lo es! No se que quieres que acepte, ni se porque te comportas así conmigo a veces… ¡no soy un trozo de carne que puedes requerir cuando se te antoje!
-Acéptalo – repitió el chico, con su sonrisa arrebatadora y un destello cruel en sus ojos. – Acepta que estas enamorada de mi – y la sonrisa se acentuó.
Hermione abrió la boca, pero la frase la dejo helada.
-¿Es eso? – Preguntó como si tal cosa - ¿quieres que te diga que me gustas o algo?
-Quiero que lo aceptes que es verdad
-…está bien. Lo acepto… - dijo con cansancio – en algún momento entre los insultos y las agresiones… me perdí.
A Malfoy, que suponía que lo negaría por siempre, le tomó desprevenido la respuesta de la chica, y sintió como un escalofrío recorrió su cuerpo al oír la ultima frase, y luego como un ardor nacía en su estomago.
-¿Y para que? Porque supongo que tienes claro que antes me casaría con un troll que sentir algo por una cosa como tú…– agregó intentando parecer divertido con la idea.
-¿Te hace más hombre insultarme? ¿O reírte de mis sentimientos? ¿Te hace mejor mago? – preguntó Hermione intentando contener las lagrimas que querían salir. Malfoy la miró confundido - ¡RESPONDE! ¿te hace mejor persona? ¡¿Por qué lo haces?!
Malfoy miraba seriamente a la chica, intentando pensar en que decir, pero de pronto, nada salía de su boca.
Algo dentro de él había despertado. No sabía decir que, pero algo no le permitía soltar el insulto que había pensado y que ahora no recordaba.
-No… - la respuesta salió sola de su boca.
-Entonces, ¿Por qué lo haces?
-no lo se… - sentía como si le hubiesen dado a tomar Veritaserum, sin poder controlar sus respuestas.
-Solo déjame en paz. Ya sabes mi secreto… nada cambió. Te sigo odiando y tu a mi. – dijo Hermione más para ella, que para Draco.
Se levantó y se ordenó un poco la ropa húmeda, y el cabello que aún goteaba. Miró a Malfoy que seguía goteando, por no hacer nada para secarse.
El chico abrió la boca un par de veces, pero seguía con la mirada perdida en Hermione y sin saber que decir…
-¡Malfoy! – exclamó una voz estúpida, cerca de ahí, que ambos pudieron identificar.
Como acto reflejo, el chico apuntó con la varita a Hermione.
-¿Qué ocurre? – preguntó arrastrando las palabras y con el desinterés de siempre.
-¡Tu novia nos ha enviado a buscarte! – dijo Crabbe muy serio, y en cuanto llego a la orilla del lago. Luego vio a Hermione y sacó su varita - ¡están enfrentándose Goyle! – exclamó divertido.
Goyle apareció en seguida con su varita en alto.
-Basta, yo estaba apuntándola, no se metan en mis peleas – les ordenó Malfoy y sus dos gorilas bajaron las varitas.
-Tu novia te está buscando – anunció esta vez Goyle.
-Esta bien, ya voy – respondió el chico sin mirar a Hermione. Los tres se voltearon y se fueron.
Hermione sentía como si una roca se hubiese instalado en su estomago y en la entrada de sus pulmones, dificultándole la respiración. Sus ojos se llenaron de lágrimas, y se sentó en la hierba, porque sentía que sus piernas flaqueaban.
-¿Novia? – repitió de pronto para si.
Una lágrima cayó, sin poder controlar más sus sentimientos. Sabía que Malfoy tenía miles de chicas. Sabía también que no tenía oportunidad de ser feliz con él. Y aunque sabía todo eso y muchas cosas más, no pudo evitar sentir como una decepción y el dolor se instalaban en ella al escuchar que tenía novia. No pudo controlar que las lágrimas bañaran su rostro. No pudo evitar sentirse estúpida por creer que algo imposible podría haber llegado a ocurrir.
Se quedó junto al lago, cubierta por unos árboles hasta que no sintió más las lágrimas correr por su rostro, hasta que dejo de sentir las punzadas de dolor, y hasta que el sol se puso en el lejano horizonte.
Porque aunque Kevin y hasta Malfoy supieran ahora de quien estaba enamorada, eso no cambiaba nada. Porque la verdad no cambiaba la situación.
Bueno, bueno... despues de tanto tiempo, aquí estoy otra vez. Actualizando. Porque se los prometí.
Aunque tal vez me demoré más que la actualización anterior... lo siento mucho.
Lo que tengo que decir a mi favor, es que... ya estoy en el momento culminante del cuatrimestre, por lo que... esta semana tengo que entregar carpetas para que me cierren la cursada, luego vienen los trabajos finales, de los que ya tengo un poco avanzado, por lo que (aunque suene raro) creo que tendré más tiempo para escribir.
Poco a poco estoy volviendo a la vida virtual. Así que prometo hacer lo que pueda para publicar pronto.
Igual quiero a agradecerles a todas por ser tan comprensivas conmigo... algunas ya estan en la universidad, y otras saben lo que les espera xD.
Así que gracias por comprender que hago lo que me es posible, aunque en realidad no sea mucho.
Y tambien muchas gracias a las que siguen leyendo el fic, aun cuando actualizo de tanto en tanto.
Las adoro.
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Cap dedicado a 3 personas:
- Kira Malfoy - por sus dos reviews, el segundo me mató xD... que linda eres
- irianna07 - gracias por tu review! Me encantan los reviews largos! Y todo lo que escribiste, muchisimas gracias.
- Andrea Radcliffe - porque eres un sol! Ya sabes porque! Siempre te lo digo! Muchisimas gracias por existir :)
R.Moon.
PS: Si alguien adora SPN (como yo), hay una nueva comunidad creada por dryadeh, de fics en español sobre la serie!
(para más información, pueden buscar su profile, que deben conocer todas xD)
