Hola a todos!

Acá les traigo el segundo capítulo de mi entrega, espero que lo disfruten.

D: Naruto ni nada me pertenece, solo la historia, los personajes los he tomado prestados.


Capítulo dos: Gato encerrado

Sakura no pudo comer tranquila, tenía la cabeza totalmente descolocada y la cara de póker le cedía a ratos. Le hubiese sido fácil mantener el temple si Sasuke no le hubiese lanzado una bomba nuclear a la cara; ella podía con la muerte, no con la vida, ¿por qué la gente no entendía eso? Ella sabía matar y esos eran sus negocios, los de la muerte, planearla, llevarla a cabo; era como la emisaria de La Parca. Los ámbitos de la vida como el matrimonio, los hijos, la crianza y el hogar no eran cosa de ella; no nació esposa y, menos, madre. Sasuke no podía elegirla solamente porque necesitaba a alguien que supiese el funcionamiento del clan, menos después de haberla visto dar muerte a tanta gente sin remordimiento alguno.

―Si sigues con esa cara me veré obligado a preguntarte qué te pasa ―advirtió Neji, por lo bajo, que estaba sentado a su derecha.

Sakura le miró, como si quisiese excusarse, pero Neji no la estaba mirando.

Neji podía verse igual de serio que Sasuke, pero la base de esa seriedad era totalmente distinta a la del Uchiha. Neji era serio porque había aprendido del respeto y del recato desde muy pequeño, había aprendido a analizar las situaciones antes de emitir su opinión y había sido criado para escuchar y planear cualquier cosa en su mente antes de hablar y actuar, respectivamente. Neji era igual de calculador que Sasuke, igual de callado e igual de serio; pero Neji era más fácil de llevar porque para él el respeto primaba sobre todo, con Sasuke no.

Sasuke era serio porque era un imbécil, punto.

Itachi es tan distinto… era.

Itachi era la calidez y la conversación fácil, era el apego y la responsabilidad. Sasuke era el hielo, el silencio, el cálculo y la oscuridad. Neji era un término medio entre ambos, la había respetado y acogido como Itachi, pero la había alejado de su mente tal como Sasuke hacía con ella; pero había una diferencia sustancial en los últimos dos: Sasuke no la amaba, Neji sí.

Cuando conoció a Sasuke, recordaba la mirada que le había dado de pies a cabeza, ella estaba harto más delgada y guardaba unas heridas sin cerrar bajo unas vendas artesanales hechas con ropa. Había recién salido del despacho de Fugaku y se dirigía con él e Itachi al que sería su cuarto por el momento (aún en el presente era suyo). Un simple cruce en el pasillo y él ni siquiera se paró para presentarse, solo para mirarla e irse. Itachi le había pedido disculpas por la actitud de su hermano menor, Fugaku había optado por pedir que lo ignorase… y así lo intentó, pero se le hizo difícil. El misterio atrayente de Sasuke se convirtió en una especie de código que quería descifrar. El tema es que mientras más intentaba entender su mente más difícil le era acercarse a él, Sasuke había construido un muro grueso ante su persona y, por lo que había logrado ver durante los años en la mansión Uchiha, Mikoto era la única que podía pasar ese muro.

Finalmente, las cosas se quebraron entre ellos porque simplemente nada surgió entre la investigación de Sakura y las murallas de Sasuke. Asumió ella que buscaba la aceptación de Sasuke por simple materia de convivencia en la casa, porque mientras todos en la casa parecían cómodos con la presencia de Sakura, el menor del clan seguía demasiado distante a ella. Entonces lo bloqueó.

Ahora, de la nada él le salía con una estupidez del porte de un buque, como si de verdad asumiera que su lealtad al clan primaba sobre su libertad de elegir. Le indignaba eso, porque la estaba viendo como un objeto manejable por sus inclinaciones hacia el clan, no como un ser pensante y con voluntad propia. No, ella no pensaba en la concepción romántica del matrimonio, ella no buscaba una propuesta melosa ni palabras cursis que se acabarían en los primeros años de convivencia como marido y mujer; ella simplemente no quería el matrimonio, insistía que no era para ella… y sabía que quien supiera de su pasado tampoco la querría para eso. Ella estaba demasiado sucia, no podían esperar que cayera tan fácilmente en los cuentos de hadas. Le encantaban, sí, pero eran cuentos.

Se estaba complicando demasiado, podía decir que no y acabar con eso; Sasuke no la desligaría del clan porque sabía que, sin ella, las cosas irían cuesta abajo… ¿por qué le molestaba tanto? ¿Por qué?

―Necesito ir al baño ―dijo, ante la urgencia de remojarse la cara y dejar de pensar.

La verdad es que no traía buena cara, cuando llegó al baño y se miró al espejo se vio pálida como la nieve, no es que fuese particularmente morena, pero era palidez de enfermedad, no palidez escandinava.

¿Qué le habría dicho Itachi ante esa mirada que llevaba? Siempre había tenido una consideración especial cuando ella cambiaba el gesto serio de la nada, le había piropeado un par de veces las sonrisas que ella le daba cuando él decía algo gracioso, pero millones de veces le había dicho que la mirada vacía le quedaba mal.

La vida se le había ido hace mucho de los ojos.

No te detengas ―le decía el tipo con la voz ronca, mientras ponía su mano sobre la cabeza de la niña para manejar un ritmo más rápido.

La pequeña rubia lloraba mientras acataba lo que pedía el hombre, ¿no quería que se detuviera? Entonces no se detendría, porque podían matarla o podrían hacerle cosas peores… porque había cosas peores, ella había vivido ya unas cuantas.

La mano del hombre le tiró el cabello mientras jadeaba ruidosamente, murmurando algo sobre ella y su miembro. Sakura quiso taparse los oídos porque le dieron nauseas en cuánto el tipo empezó a decirle cosas como "putita", "mamita" y "chiquita". De hecho hizo un bloqueo en su cabeza cuando él empezó a hablar de su cuerpo, cuerpo de niña, como si fuese el cuerpo de una mujer mayor. Lloró más, pero no podía sollozar porque la boca estaba ocupada.

Él llegó al clímax en su boca y ese fue el único momento en donde ella pudo relajarse, porque sabía que no vendría otro horror más hasta que el tipo se recuperara. Quedaban 10 minutos de cita, no podría haber más.

Corrió al baño y escupió los fluidos ajenos. No podía vomitar, porque si el tipo escuchaba arcadas la castigaría; aún quedaban 10 minutos y ella era de él, por ende no podía cometer algún error.

La niña se miró al espejo, estando totalmente desnuda, y se avergonzó de su cuerpo sin desarrollo. Quizás lo único bonito eran sus ojos, era lo que más le gustaba de ella, porque no eran ojos de niña, eran ojos de mujer…

Tuvo que cerrar los ojos fuerte para evitar que viniera otro recuerdo a su cabeza. Había muchos de esos en su cabeza, demasiados y podría estar toda la vida recordando porqué era tan miserable, pero ella era fuerte y sabía que esos años habían quedado atrás… las secuelas no.

Se mojó la cara y volvió a mirarse a sí misma al espejo. Era imposible que ella fuese madre de nadie, esposa de nadie, nada de nadie. Si tan solo supieran… Y la verdad es que no dudaba que supieran algo, pero no lo sabían todo, no sabían los detalles, no sabían lo sucio que estaba su cuerpo. Y qué bueno que no lo sabían.

― ¿Qué te pasa? ―. La voz venía de alguien que había irrumpido en el baño de mujeres con total descaro. Escuchó el click del pestillo y, vio, por el espejo, que detrás de ella estaba Neji Hyuga.

No, Neji, no.

―Estoy algo sensible ―dijo ella, sin mirarlo. Se miraba a ella misma en el espejo, controlando sus expresiones con cuidado, pero sabía que Neji la estaba leyendo y por eso había hecho una pausa.

―Hasta Naruto se ha dado cuenta que hay algo raro contigo ―. Y eso es mucho decir.

―Itachi fue asesinado, ¿no te parece poco?

―En el funeral no andabas así ―. Hizo una pausa ―. Si quieres hacerte la desentendida, está bien, pero si no quieres preguntas es mejor que aprendas a disimular.

―Ya, calla, Neji ―. Y encontró su mirada, dándose la vuelta, encarándolo―. O voy a tener que callarte, en serio.

Sakura era buena mentirosa, para el ojo inexperto ella parecía siempre tener todo bajo control, además era una asesina a sangre fría, no es que pudiese tener muchos sentimientos albergados en un corazón prácticamente retórico. Pero no era así, aquellos que habían logrado atravesar un poco más la mirada de la chica podían decir que Sakura tenía más sentimientos que sangre fría, pero estos eran demasiado intensos como para que ella los dejara fluir con libertad. Entonces, si no lograba mantener las mareas de emociones en su cabeza y su máscara cedía, era porque algo la estaba atormentando demasiado. Ella no era intranquila ante la gente.

―Sasuke te ha dicho algo ―dijo Neji, no era una pregunta, era una afirmación.

Sakura lo miró con el ceño fruncido, avergonzada. Si tan solo Neji no la leyera tan bien, si tan solo Neji no le pusiera tanta atención.

―Es solo un tema menor, Neji ―le dijo ella, caminando hacia él ―. Solo no es el momento.

Y aseguraría que era eso durante toda su vida, porque habían enterrado el cuerpo de Itachi hace menos de dos horas, e Itachi era su mejor amigo… obvio que estaba sensible.

― ¿Qué te ha dicho? ―inquirió Neji, sosteniéndole la mirada.

―Que quiere que yo sea su esposa ―admitió.

Neji, que también mantenía siempre sus expresiones bajo control, no pudo evitar alzar ambas cejas en incredulidad.

― ¿Qué?

―Esto se está poniendo sospechoso, vamos a la mesa.

Neji hizo el amago de alcanzarle el brazo cuando ella pasó de él y caminó a la puerta, sacándole el seguro. Pero se detuvo solo, mientras Sakura abría la puerta con lentitud.

―Entonces cambia la cara ―le dijo él al final.

―Itachi está muerto, su hermano me ha "ordenado" casarme con él, además que ha mandado a Ino en misión de investigación… ―suspiró ―. No es el mejor de mis días, mañana ya todo va a estar bien. Déjalo, por favor.

― ¿Por qué no simplemente te desligas del clan? ―preguntó Neji, serio. La chica paró en seco y le dedicó una última mirada.

―No es tan fácil.

La pierna le sangraba y le dolía, quizás le habían roto la arteria femoral, no sabía, pero se estaba empezando a marear. Estaba sola, con tres cadáveres a su alrededor. Por lo menos eso estaba controlado, traficantes de quinta categoría que estaban robando territorio… pues ya no más. Gracias a ella. Tomó su celular para comunicar la victoria de su misión, pero éste parecía muy pesado para ella y no pudo sacarlo de su bolsillo. Este no era su fin, había salido de peores, pero necesitaba pensar, pensar, pensar…

¡Mierda, esto está lleno de sangre! ―dijo una voz, ella lo oyó a lo lejos, sabía que era Naruto. ¿Qué hacía allí?

Así trabaja Sakura, deberías saberlo ya ―. Esa voz queda era de Sasuke. Los pasos se escuchaban cerca.

La vieja fábrica estaba tapizada en sangre y cadáveres que deberían limpiar luego, ella lo había hecho sola. Su revolver había quedado sin balas y había tenido que usar un cuchillo por lo que la cantidad de sangre por cadáver de multiplicó bastante más. La verdad es que eso no había sido presupuestado, pero por lo menos había funcionado.

¿Qué hora era? Si ellos estaban ahí, realmente, y no era cosa de su imaginación, era porque al parecer había tardado bastante.

¡Sakura! ―llamó Naruto.

Ella iba a responder, pero sintió que no podía hablar, se sentía débil, intentó comprimir la herida que seguía sangrando y la presión en la zona le causó intenso dolor. Estaba sentada, posiblemente le haría bien acostarse y dormir. No.

¡Sakura, sentimos un bombazo! ―gritaba Naruto. Estaba todo oscuro.

Un bombazo… ¡ah, habían venido por la explosión! Había sido de un auto que estaba intentando salir por el portón posterior, la fábrica era grande, ella veía las llamas, ellos no.

Sakura junto todas sus fuerzas para levantarse y lo logró. No, no iba a morir ahí, siguió presionando la herida, por más dolor que le causara, y caminó sin importar el mareo, las nauseas y la pierna casi inútil que llevaba.

Habían entrado por la puerta principal, eso quería decir que ella tendría que pasar algunos desniveles de la fábrica y unas cuantas puertas para poder llegar a ellos. No era difícil con las dos piernas buenas, pero para ella, que estaba perdiendo bastante sangre en una de ellas, le costaba pensar cómo lo haría, pero lo haría. No iba a morir por unos traficantes sin casa que creían que podían hacerse con el territorio compartido de 2 de los clanes más poderosos de Japón, oh no, no contaminarían sus territorios.

Mientras escuchaba a Naruto y Sasuke discutir sobre el lugar y sobre dónde ella podía estar, la chica avanzaba casi a rastras a través de las habitaciones de la fábrica. Era grande, era un ex matadero.

Pasó junto a unos cadáveres seudomutilados, y frunció los labios ante lo macabro de sus acciones. Tendía a bloquear un poco a su persona cuando luchaba y cuando volvía en sí ya estaba el trabajo hecho, era como si la Sakura rencorosa y llena de dolor fuera la que matase, no la Sakura basal. Daba igual… ya estaba un poco perdida por el mareo. Pero le quedaba poco.

Debía admitir que le causaba cierto placer asesinar, era una especie de catarsis, sentir cómo su espada atravesaba la carne de otro ser humano era una especie de orgasmo retorcido, al igual que dar en el blanco con las armas de fuego. Pero cuando desactivaba el modo asesino, la culpa la invadía de manera insidiosa: no tanto como para llorar por aquellos a los cuales mató, pero lo suficiente como para que ese placer que sentía al matar se opacara por la sensación de malestar.

Se apoyó sobre una puerta semiabierta porque sintió como la pierna herida le cedía, iba a caer al suelo al otro lado de la puerta, porque sintió cómo se abría ante su peso, pero la caída a nivel nunca se sintió, porque en reemplazo estaba el calor de un cuerpo vivo.

Sakura… ―. Era la voz de Neji. Levantó la mirada y vio los ojos claros de él mirándola con sorpresa.

Sakura sonrió, quizás porque no le quedó otra, ante la cara estupefacta de él. Él no era fácil de sorprender.

Estoy bien… ―logró murmurar ella. Relajó el cuerpo, pero no la presión en la herida de bala en su pierna izquierda, sabía que de eso dependía su sobrevida.

Sintió los brazos de Neji levantarla, mientras la llevaba, cual novia, hacia donde estaba el resto de la gente. Sakura logró escuchar a Naruto emitir una grosería y de pronto, con brusquedad, sintió cómo era arrebatada de los brazos de Neji… era Sasuke.

Él la miró con fiereza, una reprimenda tácita… pero ella no quiso mirarlo, así que cerró los ojos. Soltó la presión en su pierna.

Sakura llegó a la mesa, donde ahora Naruto y Sasuke conversaban tranquilamente, Hinata la miró directamente, preocupada.

―Ah, Sakura, por fin ―dijo Naruto al notarla ―. ¿Viste a Neji?

Sakura negó y Sasuke la miró con el gesto pesado.

―Ne, Sakura-chan ―dijo Hinata, llamando la atención de la pelirosa y del resto de los chicos ―. Si te sientes mal… podemos ya ir a casa.

―Sí, es verdad ―dijo Naruto, pasando un brazo por los hombros de Hinata ―. Sé que todo esto te ha golpeado fuerte, a ti y a Sasuke… además ya hemos terminado de comer, podemos ir a casa si gustas. Este almuerzo corre por mí, así que vayan en calma.

No. Pensó ella. Si vamos, tendré que irme en el mismo auto que Sasuke.

En ese momento Neji volvió a la mesa. Sakura desvió la vista en seguida y Sasuke notó el gesto, porque se levantó de la mesa.

―Sí, nos vamos ―dijo―. Como dije, tengo cosas que resolver.

Sakura se levantó con lentitud y se despidió de todos con un gesto de todos, Sasuke solo salió del restaurante.

Afuera, Lee estaba fumándose un cigarrillo junto al auto; cuando los vio salir apagó el cigarrillo en el suelo y dejó la colilla pisada ahí mismo. Abrió la puerta de Sasuke primero, quien subió sin decir nada. Luego abrió la de Sakura, quien agradeció desanimada. En menos de 1 minuto ya estaba ruta a la mansión Uchiha en silencio.

― ¿Le dijiste a Neji? ―preguntó Sasuke, de repente, la tomó por sorpresa.

Sakura lo miró.

―Absolutamente nada ―mintió.

Hubo una pausa de cinco minutos antes de que él hablara de nuevo.

―Si mandé a Ino a investigar el incidente de Itachi, fue porque te necesito involucrada en otras cosas ―dijo, no la había mirado en ningún momento.

Ella suspiró.

―No me digas nada ―pidió ella ―. No te quiero oir.

―No seas infantil.

―Esto no es por Ino, no es por Itachi, es por ti. ¡Por Dios, Sasuke! ¿Qué bicho te ha picado? ―explotó, elevando algunas octavas la voz.

―Si es por lo de casarte conmigo, trata de verlo de un modo práctico ―dijo él, calmado―. No te estoy declarando amor eterno y no te estoy pidiendo a ti hacerlo; no me pidas que sea sentimental como Itachi, aquí hay estrategia. Tú sabes, mejor que nadie, que este clan te necesita; lo sabía mi padre, lo sabía Itachi… yo lo sé.

Sakura bufó indignada.

―Voy a estar aquí, Sasuke, no necesitas casarme para tenerme a tu lado, ¡Dios! ―. Se cruzó de brazos, a la defensiva. Pero qué excusas más idiotas.

Y Sasuke la miró, decidido, intenso. Sakura tuvo que evitarle la mirada, porque se cohibió. Se golpeó mentalmente.

―Eso lo sé ―dijo Sasuke, quedo, agresivo, pero sin perder el equilibrio en su voz ―. Pero si yo muero, si llegasen a matarme como sé que sucederá más temprano que tarde, quiero que este clan quede en manos de alguien que sepa que no lo hundirá; quiero que esté a cargo de alguien que sé que mantendrá este clan a flote, a pesar de todo. Si me caso y tengo hijos, será mi mujer quien quede a cargo del clan, son las reglas… y necesito hijos; porque mi mujer morirá también ¿y qué pasará con el clan?

Sakura no quiso encontrarle razón, pero lo hizo. Si Sasuke se casaba, daba lo mismo que en el testamento dijera que ella era la nueva líder; era un negocio familiar y si ella no era su esposa, ella no estaba incluida en eso. Y Sasuke necesitaba hijos, y no podían ser extramaritales, sino no serían aceptados por las leyes de la yakuza, ¿un bastardo al mando de un clan? Jamás. Tener hijos tampoco era la opción, porque era cierto, quién mandaría el clan después de que Sasuke y su mano derecha fallecieran, ¿más gente ajena al apellido? Era una desgracia para el gumi.

Luego estaba la voluntad de Sakura, ¿aceptaba ella un matrimonio así? No, claro que no. Ella no era la herramienta de nadie, aunque así pareciera, ella servía a los Uchiha porque ella quería hacerlo, no era una herramienta por mucho que la gente dijera eso; ella podía irse de allí y desobedecer cuando quisiese. Pero el clan le había dado mucho, por fin un sitio seguro, de resguardo, ella no podría nunca darle la espalda a la gente que la salvó de la calle y de la rabia que invadía su corazón. ¿Casarse solo para no permitir que el clan se hundiera? ¿Daría tanto por el grupo? Obvio que le generaba una extraña calidez en el corazón saber que era necesitada y que era considerada como poderosa dentro de los Uchiha, ¿pero eso nublaría su libertad? Quizás si necesitaba a Neji, él era bueno para dar consejos, incluso si a veces era algo ácido al decir la verdad.

Además estaba el tema de dar hijos, acostarse con el Uchiha no parecía primar como problema, era acostarse con cualquiera el problema. El sexo en su vida había sido un tema demasiado crítico: abusada de todas las maneras posibles desde pequeña había dejado marcas profundas en su cuerpo y en su mente; desear a un hombre era algo totalmente desconocido para ella… no podía, se sentía incapaz de entregarse porque ya había dado todo lo que tenía. No podía darle hijos a alguien así, incluso si le proponía la inseminación artificial o alguna parafernalia como esa, ella no se sentía capaz de llevar a un bebé en su útero y permitirse ser llamada "mamá"… ella no podía criar niños, no podía.

No se sentía capaz de amar a alguien de manera romántica, no se sentía capaz de darle hijos a alguien, no se sentía capaz de llevar las labores que, una mujer, supuestamente debía llevar a cabo. Ella asesinaba, eso se le daba bien; ella pensaba, eso se le daba de maravilla; ella lideraba, era su talento… pero nada más.

¿Cómo Sasuke podía pensar que todo esto era una buena idea? ¿No había pensado en las repercusiones de este tipo de compromiso? ¿Si quiera sabía que ella era una mujer? Habían llevado tanto tiempo teniendo una relación tan tirante que hasta a ella le parecía disparatado un plan como ese.

―Sasuke, yo no puedo, tú debes saber que no puedo…

Se lo dijo de manera queda, seria, como concluyendo, pero por dentro sentía que se hundía. Le molestaba tanto ser tan inestable.

―Sakura ―dijo él, mirándola, pero con el gesto algo más blando, pero poco ―, hablaremos de esto después. Si quieres, pongamos condiciones; si quieres hacemos esto a tu modo. Pero este clan no quedará a la deriva y te necesito conmigo, como esposa.

―Estás cometiendo un error ―le recriminó ella.

―Nunca antes en mi vida había estado más seguro de algo.

El auto se detuvo frente a la mansión Uchiha. Eran las 3 de la tarde, había que trabajar. Sasuke partió al despacho de Itachi, que antes era de Fugaku, y allí se encerró, no sin antes decirle a Sakura que revisara unos documentos y se pusiera en contacto con los líderes de clanes mayores.

Vaya que sería una larga vida.


Ino Yamanaka era una mujer con criterio formado, había nacido y había sido criada en el clan Uchiha y no conocía otra vida que no fuese esa, la de los yakuza. Le habían regalado su primer revólver a los 12 años y había aprendido artes marciales desde que pudo dar pasos sola. De todas maneras, y lejos de la sospecha de cualquier ser humano normal, ella era modelo de una importante compañía –no mafiosa – del rubro publicitario y era una de las mujeres más famosas del Japón actual. Enviarla a misiones encubiertas, a ella, era una senda estupidez, y se lo había dicho a Sasuke, pero él no oyó razones y la envió a esta misión sin más.

Había tenido que armarse de paciencia ese día, había revisado las cintas de las cámaras de seguridad de todos los negocios del lugar. Había anotado matrículas de autos, había guardado caras y había seguido pasos; sin mencionar que había tenido que hacer todo un enredo para poder meterse a las oficinas de cámaras de cada uno de los lugares. Pero hasta ahora no había encontrado absolutamente nada.

Ahora estaba en la estación de policía, sin permiso de ningún capitán, apurándose en revisar las cintas de la ciudad del día del asesinato de Itachi. Si alguien llegaba a encontrarla estaba frita, principalmente porque la misión era secreta y no se podía confiar en los policías para nada que incluyera a la yakuza. Los policías habían sido siempre muy sobornables y era fácil que jugaran a dos bandas, por eso mejor no meterlos en el tema.

Lejos de lo nerviosa que podía estar por ser descubierta, lo que más le estresaba era no tener pistas de nada, llegar donde Sasuke y decirle "hola, sabes, no encontré nada que ligara a Itachi y a un grupo en específico, así que deja de buscar culpables". Oh, no, no podía hacer eso, incluso si de verdad no había un grupo organizado detrás de la muerte del ex líder Uchiha, ella debía demostrarlo con pruebas. Pero hasta ahora ni siquiera había encontrado a Itachi en las grabaciones, a pesar de que dónde su cuerpo fue encontrado estaba a vista y paciencia de todas las cámaras.

Todos los videos que había encontrado saltaban de la soledad del callejón al revuelo del cadáver de Itachi, pero nada más, como si hubiese aparecido por generación espontánea. Alguien, claramente, había adulterado los videos… de todos los sitios, anticipándose a la investigación que haría el clan al respecto. Entonces esto si daba indicios de un grupo organizado, o al menos, de alguien muy inteligente. Este fue un asesinato premeditado, era la única conclusión que tenía la rubia Yamanaka.

Cuando la oscura habitación de las cámaras de seguridad del sector parecía no albergar nada más para ella, por suerte, en una de las pantallas que daban la vuelta al callejón, por el lado contrario en donde había sido encontrado Itachi, y de la cual no había registro de la perspectiva en los otros sitios que ella había revisado, le pareció ver una figura familiar por un microsegundo antes de que la cinta saltara a 3 minutos después…

Retrocedió la cinta y pausó, lo intentó unas cinco veces antes de dar con lo que buscaba porque la figura aparecía solo un segundo entre una mala edición de video… estaba muy adulterado.

Ino achinó los ojos intentando codificar, entre la mala calidad del video y la oscuridad del momento, la persona que estaba de pie, mirando la escena desde el otro lado… era, no…

―Imposible… ―. Sacó su móvil y sacó una foto a la pantalla.

No podía creer lo que veía, era imposible, realmente imposible. Quizás su vista la engañaba, pero no importaba, mandaría la foto a Sai para que él la analizara y confirmara la terrible sospecha.

La puerta de la sala se abrió y ella chilló sabiéndose descubierta. Esperó ver a un policía apuntándola con un arma, por lo cual cargó su revólver y apuntó a la puerta, pero no había un policía allí. Era una persona vestida con traje negro y los ojos amarillentos… como estaba a contra luz del pasillo no pudo verle bien la cara, pero si sus afilados dientes cuando sonrió.

―Es un honor para mí tenerla conmigo, señorita Yamanaka ―dijo, siseante el hombre.

― ¿Quién eres? Responde o disparo ―dijo ella, desafiante, con pachorra.

―Juugo, hazme el favor ―pidió el hombre e Ino sintió un golpe en el cuello.

De repente estaba tendida en el suelo, de repente los pasos del hombre iban hacia ella. De repente ya no vio nada más… solo el recuerdo de Karin en el video.


Nota de Autora: Espero que hayan disfrutado este capítulo, no olviden dejar cualquier reclamo, sugerencia o felicitación en la caja de texto bajo esto.

Nos leemos!