KUROBANE'S RHAPSODY

CAPÍTULO 06: PASADO


~-0u0-~

SAITAMA

ESTACIÓN DE POLICÍA

Nananana~. Nananana~. – Una chica rubia caminaba con unos lentes oscuros y vestida de colegiala mientras canturreaba una canción desconocida para los que la veían pasar. Los ojos de los presentes no podían apartar la vista de aquella belleza que no solían ver mucho por esos rumbos. La joven llegó a recepción y mostró la credencial del que debería ser su padre para pasar hasta los pasillos intrincados de la estructura policiaca.

Su sonrisa se ensanchó.

Había sido demasiado fácil entrar a la estación que hasta le daba ganas de reírse a carcajadas.

Según su compañera, ella debía dejar el paquete en el lugar indicado en donde estaban los equipos que hacían los análisis en la policía.

A ver… ¿Dónde está esa sección~? – La chica empezó a explorar el lugar entre tanto podía sentir la vibración en sus dedos de un tic tac.

~-0u0-~

Mientras en la sala de interrogatorios las cosas seguían siendo complicadas para Rokujo Chikage.

Ya enviamos un grupo a registrar tu departamento. Pronto habrán más pruebas de tu delito en este lugar. – Dijo el detective Watanabe mirando mal a Rokujo.

Registren todo lo que quieran pero dejen el porno en su lugar. Lo he clasificado cuidadosamente para que ahora ustedes lo desarreglen. Además dudo que encuentren algo ya que… ¡Soy inocente! – Rokujo declaró con irritación. Comenzaba a pensar que si tenía una bomba en sus manos, lo primero que haría él sería tirarla en esa maldita estación para acabar con esos detectives incompetentes.

Eso nadie te lo cree. – Dijo ahora el detective Yagami quien lo observaba como si quisiera estrellar su cabeza contra la mesa.

Oigan, ha llegado su abogado. Él pide hablar en otra sala que no sea esta. – Dijo un oficial asomándose en la entrada de la sala de interrogatorios.

Tch… Llévenlo a la sala de reuniones bien esposado. – Ordenó Watanable ofuscado.

Hasta que al fin… Adiós. – Rokujo fue esposado y llevado lejos de aquella sala hasta el lugar en donde Kimiyama Souta lo estaba esperando. El policía le dejó los papeles al abogado y se retiró de la habitación, parándose en la puerta ya cerrada para vigilar desde afuera. Era una medida de seguridad en caso de que Rokujo intentara atacar a Souta.

Hola, mi nombre es Kimiyama Souta. Soy tu abogado defensor y… - Souta miró hacia el policía que estaba en la puerta.

Soy también un enviado de Kuronuma Aoba. – Agregó el abogado.

¿En serio? Me sorprende. No esperé que pudiera enviar un abogado. – Rokujo no esperaba que Aoba le diera respuesta tan pronta a sus demandas de la mañana.

Técnicamente sí, pero también hay otro involucrado que es innombrable en estos momentos. Por ahora dejemos este asunto así. Más o menos he visto tus declaraciones, no obstante, necesito que me cuentes todo lo que ha pasado con todos los detalles que puedas decirme. No importa si crees que podrían incriminarte, yo no pensaré mal de ti. Te defenderé de igual forma. – Dijo Souta.

Por un momento me sonaste como el abogado del diablo… - Dijo Rokujo al escuchar aquellas palabras.

Podría decirse que ya he defendido a un demonio antes… - Souta dijo refiriéndose a Izaya y a sus múltiples casos oscuros que le había tocado resolver de forma muy poco justiciera en el pasado. Había descansado de Izaya todo un año y ahora de la nada aparecía con este encargo, bajo la promesa de que no hablaría nada del asunto de que la mafia local lo tenía en la mira. El informante había prometido hacer su trabajo para encubrir las huellas que probablemente apenas se había enterado que había dejado.

Y ahora que pensaba en el pasado, podía recordar que la última vez que había estado en esa estación de policías había sido cuando le tocó un caso bastante complicado y triste. Casualmente había sido un año atrás en donde había quedado involucrada una menor de edad con las drogas. Ver el sufrimiento de aquel padre al no poder hacer nada contra los sujetos que sabía que habían involucrado a su hija en esas cosas.

Era el tipo de casos que le daba tristeza no ganar.

Se podía decir que los únicos casos que él lograba conseguir la victoria, eran los casos en que Izaya lo implicaba. Pero todos los demás siempre terminaba perdiéndolos o el cliente cambiaba de abogado, dejándolo a él a un lado.

En resumen, Kimiyama Souta se consideraba un fracaso como abogado y solo por eso había decidido hacerle caso a Orihara Izaya durante los cinco años en que trató con él antes de que este desapareciera del mapa.

¿De verdad? Eso suena aterrador. En fin como les dije antes a los detectives, un cadáver cayó del cielo con un detonador en sus manos. No les dije esto a ellos, pero él era un informante al que le estábamos pidiendo datos sobre el bombardeo en Saitama. – Explicó Rokujo.

¿Estabas con Kuronuma Aoba, no? – Interrogó Souta.

Sí. Cuando dejamos a ese informante, él todavía estaba vivo… Pasaron como 40 minutos antes de que esa explosión sucediera. – Respondió Rokujo.

Ya veo, quitarte el cargo de terrorista no creo que sea un problema si tus huellas no están en ese detonador. El problema es el cadáver… ¿Tenías una Kabutowari del tipo puñal, no? La herida en la garganta de aquel informante fue hecha por un arma blanca. Aunque digamos que la Kabutowari no tiene sangre en su hoja, esta solo será una evidencia circunstancial. También te arruina la declaración de un transeúnte que te vio hablando con este hombre. – Souta se tocó la frente con desesperación inicial.

¿Y qué pasó con la hora de la muerte? ¡Debería ser diferente a la hora en la que me encontraron con él! ¿No tienen esos aparatos para encontrar rastros de sangre en la hoja de la Kabutowari? Tampoco esta debería tener sangre. – Rokujo cuestionó molesto.

Supongo que hay algo que no te han dicho… ¿Has escuchado de los asesinatos en otras ciudades de Japón? Como la noticia de los bombardeos ha opacado estas, no debería extrañarme que no lo sepas. Aquellos asesinatos han sido cometidos con un arma blanca y los patrones de las heridas de otros cadáveres coinciden con tu Kabutowari… - Souta dijo dando la mala noticia.

¿Q-Qué…? – Rokujo se quedó en blanco de la impresión.

Él en realidad no le había prestado atención al detalle de los asesinatos por estar sumido en la búsqueda de los culpables de la desgracia de sus novias.

En serio. Alguien me está tratando de inculpar. En los dos casos… - Rokujo ya veía el asunto aun peor de lo que imaginó en un principio. Ahora entendía porque los detectives se veían tan seguros con lo de culparlo de asesinato.

Si es así… Esa persona lo ha estado preparando desde hace mucho. Por ahora te tienen bajo sospecha, pero como dije, el caso del cadáver es el problema y más si esto es llevado por esos dos. La buena noticia es que todo este asunto se está manejando con evidencia circunstancial. Siempre que tus huellas no aparezcan en ningún objeto que de vuelta a todo, no habrá tanto problema. – Souta trató de aliviar a Rokujo.

No todo estaba tan mal.

Si de verdad era inocente no debía haber ningún objeto que lo relacionara al caso.

~-0u0-~

VARIOS AÑOS ATRÁS

No propongo que unamos fuerzas. Pero podemos usarnos el uno al otro para nuestros profundos intereses. ¿No? – Dijo Izaya después de haber admitido que planeaba hacer a Kuronuma Aoba uno de sus peones entre lo que salían del edificio en donde habitaba este.

Me gusta usar a otros, pero odio ser usado. – Contestó Aoba rápidamente como sabiendo que las intenciones de Izaya podrían haber sido esas desde el principio. No le molestaba estar hablando de esa forma tan directa y sin los honoríficos.

De cualquier forma no le agradaba el sujeto que caminaba a su lado en esos momentos.

Deberías amar más a los humanos. De esa forma, tal vez un día encuentres a una persona por la que te mueras por ser usado. Todavía no me he encontrado a esa persona, pero desde que amo a todos los humanos, creo que puedo sobrevivir solo en mi masoquista placer, incluso si soy usado. – Respondió Izaya tratando de darle otra perspectiva a Aoba quien parecía inaccesible para sus palabras.

Ya encontré lo que nos hace diferente. Odio a los humanos y probablemente tú seas el que más vaya a odiar. – Aoba volteó con todas las intenciones de sacar lo que estaba pensando de su cabeza en esos instantes.

¡Jajajajaja! Al único humano que odio más, resulta que siquiera es uno. ¡Es más como un monstruo! – Dijo Izaya en respuesta de lo que había dicho Aoba, llevándose una decepción interiormente. Quizás este intento de acercamiento no había sido tan fatal como el que había tenido con Heiwajima Shizuo en el pasado por la introducción de Shinra. Pero a su parecer parecía bastante catastrófico de todas formas.

Al fin había encontrado a alguien parecido a él.

Y este había optado por rechazarlo sin más.

Voy a presentarme de nuevo. Soy Izaya. Orihara Izaya. – Dijo Izaya volteando hacia Aoba para verlo a los ojos por primera vez en aquella conversación.

…Kuronuma Aoba. – Respondió Aoba notando que silenciosamente Orihara Izaya había decidido borrar este acontecimiento que se había dado entre los dos.

TIEMPO PRESENTE

DEPARTAMENTO DE ORIHARA IZAYA

Pensando en el pasado, aquella persona por la que según Izaya, él se moriría por ser usado, en cierta forma había resultado ser Ryuugamine Mikado. Así que se podía decir que aquellas palabras ya tenían sentido para él.

Y en ese tiempo, su mentalidad había cambiado un poco.

Su actual ubicación era la mejor prueba de ello.

Kuronuma Aoba se encontraba en la vivienda del humano que odiaba más en estos instantes.

Tal acontecimiento le asombraba a él mismo, porque nunca se imaginó que terminaría aceptando aquella propuesta que le había hecho Orihara Izaya en su primer y único encuentro que habían tenido los dos hasta el momento. A pesar de lo que había dicho, él estaba en aquel lugar escondiéndose de una persona que buscaba asesinarlo y también intentaba mantener su nombre limpio ante la sociedad para seguir haciendo de las suyas.

Adicionalmente, el dueño de dicha vivienda lo había dejado solo mientras se iba a dar un baño dándole la sensación de que confiaba en él. El asunto era que estábamos hablando de Orihara Izaya y dudaba que ese fuera el caso, se podría decir entonces que había otra razón para esto. Eso dejaba la opción de que el informante ya no tenía otra opción más que confiar en él. Aun sabiendo que podía ser destruido por su persona.

Pero Kuronuma Aoba no podía destruir a Orihara Izaya aun cuando estaba demasiado cerca.

Él lo necesitaba en esta ocasión.

Kuronuma Aoba suspiró con frustración.

Era una gran lastima.

Él deseaba destruirlo.

No obstante, habían más cosas que evaluar del lugar en el que se encontraba.

Orihara Izaya le había revelado algo muy importante cuando habían salido del hogar de Sei Yuuya.

HORAS ATRÁS

¿Qué pasa, Orihara Izaya? ¿Estás lastimado? – Preguntó Aoba viendo que Izaya se agarraba de la pared con una expresión de agotamiento. Iban a paso muy lento y eso le parecía muy extraño al chico.

No, estoy bien. Es solo que… - Izaya ya no aguantaba estar de esta forma, necesitaba un buen descanso.

No me digas que… ¿Esto es por tú pelea con Heiwajima Shizuo? – Aoba interrogó sorprendido.

… - Izaya no dijo nada.

Pensé que solo te había roto los brazos con ese golpe. ¿No fue así…? – Aoba inquirió de nuevo esperando que esta vez Izaya diera una respuesta clara.

Fue más que eso… Tuve un daño en la medula espinal… Así que ya deberías darte una idea de que me falta para no estar de esta forma. – Dijo Izaya ya dejando un poco su orgullo. Aoba no iba a poder ayudarlo si no sabía que le pasaba. Faltaba un poco más para llegar a la calle, si no se apuraban, aquellos que estaban en la casa de Yuuya los alcanzarían.

Kuronuma Aoba se quedó pensando un momento en lo que había dicho Izaya, repasando los síntomas que veía en el otro.

Izaya le costaba mantenerse en pie.

Sus piernas se veían un poco tambaleantes.

También se veía bastante adolorido.

El chico reparó en esos detalles llegando a una conclusión impactante.

¿Una silla de ruedas…? – Atinó a responder él.

Si… - El pelinegro dijo en un hilo de voz.

Ya veo… - Aoba suspiró y tomó la muñeca de Izaya para pasar el brazo de este sobre su propio hombro.

Si no hago esto, ellos te alcanzarán. No te acostumbres. – Declaró Aoba con amague de molestia mientras hacía de soporte hasta que consiguieran un taxi.

No te preocupes, dudo que me acostumbre jajaja… - Respondió Izaya siguiendo el paso de Aoba viendo que la calle estaba más cerca y que ya saldría de aquel residencial en donde estaba la persona que él más odiaba.

TIEMPO ACTUAL

Orihara Izaya le había revelado la verdad su estado de caída actual. Él no podía moverse como siempre lo había hecho en el pasado, siquiera podía caminar por mucho tiempo sin sentirse agotado. Y esto ahora lo conocía la persona que una vez le había dicho en su cara que lo odiaba.

"Puedo decir a primera vista que tú eres igual a mí. Incluso cuando amo a los humanos, hasta las personas más parecidas pueden repelerse. Pero ahora conozco alguien que me hace enojar mucho más de lo que tú lo haces. A lado de él, hasta tú luces para mí como un humano interesante. Es por eso que puedo hablarte como si nada. "

Otra de las frases que Izaya le había soltado en su primer encuentro…

La existencia de Heiwajima Shizuo le estaba beneficiando bastante porque Izaya no lo estaba tomando como un simple peón, si no como un socio. Si Shizuo no estuviera en este mundo, ahora mismo él estaría siendo observado por Izaya mientras caía hacia la nada en medio de su situación. El odio de dos personas le estaba dando una oportunidad de librarse de un gran mal.

Ah… - Aoba volvió a suspirar nuevamente.

El Aoba de antes quizás también se habría burlado de la desgracia de Izaya, pero al ser testigo de esa contienda el año anterior, su reacción era más distinta de lo que hubiera esperado. Él había aceptado su parecido con Izaya en la conversación con Rokujo. También había presenciado su futuro en el vivir de Izaya. El temor de no querer acabar como el informante se acrecentó tanto que intentó nadar contra la corriente durante ese tiempo, pero al cabo de varios meses Aoba se dio cuenta que era imposible. No le agradaba lo que le esperaba mas no se veía de otra forma tampoco.

La razón principal por la que Aoba no le hacía gracia la vida del Izaya actual. Quizás su manera de ser se encontraba intacta casi en su totalidad, pero las cosas a su alrededor se habían vuelto más cerradas. Izaya estaba aún más solo que antes y tampoco le interesaba ello, no era muy diferente de lo usual, pero notaba que su naturaleza había empeorado.

Kuronuma Aoba era el único ser humano que podría detectar este cambio.

Al fin al cabo ambos eran iguales.

~-0u0-~

ESTACIÓN DE POLICÍA

El hombre que trabajaba en el Restaurante Sakuraya había dejado inconsciente a un oficial en la sala de equipos. Al estar de apuro no podía darse el lujo de causar revuelo cuando su asunto necesitaba tiempo y paciencia. No es como si le hubiera hecho daño, este debía agradecer que no lo había asesinado.

Veamos, Hanagawa-san… ¿Quiénes eran tus amigos? – El hombre sonrió con el celular que habían encontrado los policías en el departamento de la difunta. Las cadenas de televisión aun no sabían este detalle, por ello era más fácil obtenerlo porque ya este había sido revisado y no habían encontrado nada relevante para la investigación.

Por su parte, él sí podría encontrar cosas útiles entre sus contactos si su hipótesis era correcta. Ya había probado con quince números diferentes y todavía no daba con lo que deseaba, así que comenzaba a pensar que quizás había estado equivocado. De la lista solo le quedaban dieciséis números telefónicos por revisar en donde podría estar el premio mayor.

El n°16 sería el siguiente.

Marcó el número con el teléfono de la estación de policía esperando que alguien contestara del otro lado y así poder triangular su ubicación con un equipo especial para ir a su encuentro inmediatamente.

~-0u0-~

Bzzz… Bzzz… Bzzz… - Aoba fue interrumpido en su interesante charla con él mismo por el sonido de un celular vibrando. El chico se levantó del sillón y caminó hasta el escritorio de Izaya, quien todavía seguía en su largo baño. Comenzaba a pensar que estaba muerto porque desde hace rato no había escuchado la risotada maniática de antes.

Bzzz… Bzzz… Bzzz… - El celular de Izaya seguía sonando insistentemente.

Aoba extendió la mano, ya que Izaya le había dicho que si alguien llamaba, ese debería ser Kimiyama Souta para explicarles como estaba el asunto de Rokujo. Por eso él tenía la potestad para contestar dicho aparato y dar las siguientes órdenes dependiendo de lo que dijera Souta. Sin saber que sus dedos estaban a punto de poner en camino las desgracias si contestaba esa llamada.

Bzzz… Bzzz… Bzzz.. – Ahora era el teléfono de Aoba el que estaba sonando.

¿Hola…? – Aoba estaba a punto de despachar a la persona que le había interrumpido con su llamada.

No obstante, una voz conocida lo abstuvo de hacerlo.

Habla Heiwajima Shizuo. Necesito hablar con Izaya. – Dijo Shizuo con voz fría. Aoba pensó lo siguiente que iba a contestar, porque un paso en falso y también tendría la mala voluntad de Heiwajima Shizuo encima. Suficientemente malo era que ya supiera de su existencia.

Él no está… Llámalo después, aunque dudo que quiera hablar contigo. – Contestó Aoba contradiciendo todo lo que había cavilado antes. Incluso si lo odiaban, a él no le importaba. No era como si se fuera a meter con Shizuo en el futuro.

Sus planes eran otros por el momento.

Aparte que si era como él pensaba, Izaya no hablaría con Shizuo todavía. Y por supuesto que no le beneficiaba en absoluto esto. Si Izaya era asesinado antes de que pudieran liberar a Rokujo estaría en graves problemas. Por lo tanto, el evitar el segundo encuentro entre Izaya y Shizuo era la máxima prioridad.

Tch… Solo dile que llamé. Voy a comprar información. Adiós. – Dijo Shizuo colgando después de decir eso.

El sonido de la línea muerta llenó el oído de Aoba haciéndolo sonreír.

Sonaba frustrado. – Aoba mentiría si dijera que eso no había sido divertido de alguna manera. Se preguntaba cuánto le había costado reunir la fuerza suficiente para decir aquellas palabras de forma civilizada sin soltar un insulto.

Ah, cierto, la otra llamada. – Aoba volvió su atención al celular de Izaya, pero obviamente la llamada había cesado. Estaba por devolver la llamada cuando se percató que el número que Izaya le había dado de Souta era diferente. Además que este no parecía ser el número de un celular.

~-0u0-~

MOMENTOS ANTES DE LA LLAMADA AL CELULAR DE IZAYA

Lo encontré~. – La mujer disfrazada de colegiala por fin llegó al lugar en donde la policía tenía sus equipos que servían para llevar todo tipo de investigaciones. Ella sujetó el paquete que llevaba con sus dos manos y entró a una de las oficinas como si nada. Al hacerlo se encontró con que alguien más estaba en la oficina.

Oh, lo siento~. Estaba buscando a mi padre, pero parece que no está aquí~. – Dijo ella a punto de irse pero el olor característico de algo la hizo detenerse.

No pasa nada. – El sujeto se sentía levemente atrapado.

La chica no era del servicio policiaco, pero lo había a él visto en ese lugar. Quizás no le preocupaba mucho, porque lo que ella estaba viendo no era su rostro real. Para despistar, él había optado usar una máscara que podía asemejar el rostro humano de una manera sorprendente.

Bien…

Él la dejaría pasar por esta vez.

Aunque hubiera dañado su oportunidad de saber dónde estaba su presa.

¿Eh…? Tienes un olor muy particular que no puedes esconder. ¿Sabes? Hueles a sangre. ¿Mataste a alguien recientemente, verdad~? ¿Hace una hora? ¿Dos horas? Dudo que sea ese policía que tienes ahí. ¿Tal vez al dueño de esa ropa? – Señaló la mujer con una sonrisa al preguntar directamente lo que se le había pasado por la cabeza.

Ya veo. Qué buen sentido del olfato. – Dijo con voz neutra el hombre.

Ya entendía de donde venía la sensación de estar atrapado.

Ahora tendría que eliminarla.

El hombre pateó la silla con sus botas en dirección de la rubia quien solo saltó para evitar el golpe en sus piernas. Ella se distrajo unos segundos para tratar de no dejar caer el paquete que llevaba su presente para la policía. Su atacante aprovechó su maniobra despreocupada y levantó su puño para golpearla en la cara, pero ella logró moverse y solo recibir el golpe con su brazo.

Eres bastante rápido. Serías una delicia para Rei en batalla. Lastimosamente, no se me dan bien las peleas como a ella~. – Dijo la mujer con una expresión tranquila.

… - Él no dijo nada.

Solo quería partirle el cuello para silenciarla.

Tampoco eres muy conversador. Demasiado parecido a Rei… - La mujer suspiró lanzando el paquete en las manos del sujeto con brusquedad.

Ahí tienes como pago por el rato divertido que me diste, Sr. Asesino. – Ella salió corriendo de la oficina y él se quedó como analizando lo que había atrapado unos segundos.

Tic.

Tac.

Tic.

Tac.

Tic.

Tac.

No puede ser… - Él soltó el paquete y saltó por la ventana antes de que fuera demasiado tarde. No sin antes llevarse el equipo de rastreo y el celular de Hanagawa Mayuri. Su aterrizaje fue completamente doloroso, rompiéndole al menos una costilla en el proceso al caer sobre un auto desde el primer alto.

Y peor fue cuando el intenso calor de una explosión lo golpeó.

Al menos seguía vivo.

Maldita, zorra. Te mataré si te vuelvo a encontrar. – Dijo entre dientes viendo como los escombros caían a su alrededor. Debía dejar la escena antes de que la policía lo señalara, aunque les costaría porque siquiera sus huellas habían quedado en el lugar.

~-0u0-~

Rokujo y Souta sintieron que todo se estremeció de repente en la oficina en donde todavía se encontraban hablando.

¿Qué fue eso…? – Souta preguntó asustado.

¿No fue como una explosión…? – Contestó Rokujo con otra pregunta.

Para su fortuna, estas dos personas estaban en el extremo contrario de la estación, así que la explosión había sido menos destructiva en ese lado.

Estamos en emergencia. Lleven al prisionero a otra estación. ¡Rápido! – Entró Watanabe furioso a la sala con varios policías.

¿Qué sucedió, Watanabe-san? – Preguntó Souta al ver que el detective estaba enojado.

Otra bomba… ¡Este infeliz tiene aliados…! Además déjame decirte que no hay nada que puedas defender aquí. Este de aquí irá directo a la cárcel. Su departamento fue inspeccionado. ¿Adivina qué encontraron? – Watanabe sonrió.

¿Qué…? – Souta ya temía escucharlo.

Encontraron tres bombas como las que han estallado últimamente y también el arma homicida que usó en los anteriores asesinatos, a excepción del último del cual no tenemos prueba aún. – El detective Yagami ahora fue el que habló.

¡Eso no puede ser! ¡No maté a nadie! ¡Tampoco sé hacer bombas! ¡No jueguen conmigo! – Rokujo se resistía pero un policía lo estampó contra la pared para controlarlo.

Tch… Les digo la verdad. – Rokujo algo golpeado habló de nuevo.

Nadie te va creer. Y eso que no he contado los muertos en este lugar. Te vas a podrir en la cárcel. – Dijo Watanabe.

Considérate libre, Kimiyama. – Watanabe y los oficiales se llevaron a rastras a Rokujo después de decir esto.

Ah, esto se pone peor. – Souta estaba por llamar a Izaya.

Las posibilidades de probar la inocencia de Rokujo se acababan de esfumar…


Bien~. Ahora vienen algunas explicaciones 8D.

Empezaré con el asunto de la Kabutowari.


¿Qué es una Kabutowari o Hachiwara?

Es un tipo de arma en forma de cuchillo. Comenzó a usarse en la era Sengoku para responder a la dureza de las armaduras en esos tiempos.

Los otros sobrenombres con que se le conoce son "destructor de cascos" y "destructor de cráneos". El objetivo del creador era forjar una espada tan filosa que atravesara cualquier armadura, pero todavía lo bastante fuerte para ser irrompible, y liviana para ser manejada con eficacia.

Existen dos tipos de Kabutowari: la del tipo puñal (dirk-type) y la del tipo estaca (truncheon-type). Esta última tiene punta redondeada así que se diferencia notablemente de la otra, pero es más difícil encontrar fotos de ella.

La que usa Rokujo es la del tipo puñal y es curioso que cuando leí en Durarara Wiki que Rokujo al no haber visto a nadie utilizar esta arma, desarrolló su propio estilo. Repetí entonces las escenas de la temporada anterior en donde aparece cuando la usa contra uno de los sujetos que habían secuestrado a Kamichika Rio en la primera temporada. Antes de eso había buscado videos del uso del arma y me di cuenta que Rokujo lo usaba en cierta forma correctamente a mi parecer. Lo sé, soy ociosa… Necesitaba saber XD.

Ahora que saben que esta arma rompía cascos en la antigüedad y atravesaba armaduras…

¿Pueden imaginar su garganta siendo cortada por una Kabutowari? Suena doloroso ~D:

Ahora siguiendo al otro punto, el gaiden… Lo que escribí ahí son las líneas verdaderas, traducidas/compuestas por mí, pero la descripción de la escena fue a partir de una teoría random que tengo que lleva alrededor de 9 páginas y que nunca he mostrado (solo a una persona en realidad XD). En fin, por ahora eso es todo lo que puedo decir XD.

Creo que esto era lo que tenía que explicar D:

Nos vemos en la siguiente ocasión~.

DEATH GOD RAVEN~