Disclaimer: Los personajes y escenarios son propiedad de J.K. Rowling... solo las ideas son mías :D
Cáp. 18: Decisión
Cuando por fin se decidió a levantar el rostro, algunas estrellas ya brillaban en el cielo. Y otra vez se sintió estúpida. ¿Tenía sentido sufrir por algo así? ¿Tenía sentido sentir algo así?
-Al menos sufre si te dan pie para algo – se dijo a sí misma, y su voz sonó más ronca de lo que esperaba.
Se puso de pie y se quitó algunas hojas que se habían enredado en el enmarañado caos que era su pelo.
Se dirigió al comedor, donde Harry y Ron la esperaban.
-No te habíamos visto en bastante tiempo – dijo Harry preocupado al notar sus ojos enrojecidos e hinchados.
-Es verdad, hoy te has perdido todo el día… ¿Dónde andabas? – inquirió Ron.
-…estudiando, y luego salí a tomar aire al lago – respondió automáticamente, notó que Harry estudiaba su rostro y que pronto haría alguna pregunta sobre sus ojos llorosos - ¿Saben? Hay mucho viento, una pelusa me pico el ojo y no he podido parar de llorar.
-¿Es por eso que tienes los ojos así? – preguntó finalmente el chico
-¡Claro! ¿Por qué más podría ser? ¿Por qué un libro ha cortado conmigo? No lo creo – esbozó una débil sonrisa y luego dirigió su mirada hacia otro lado, y en ese momento lo vio.
Al final del salón, la última de las cuatro mesas era la de las serpientes. En el centro, como un rey estaba Malfoy, y a su lado, agarrada a su brazo: Astoria.
Hermione sintió como si alguien le retorciera el estomago y las ganas de llorar volvieron a ella, pero esta vez pudo controlarse. Caminó rápidamente hacia la mesa, y se sentó entre Neville y Ginny. Harry y Ron se sentaron en frente.
Llenó una fuente con carne, puré de papas, arroz, puré de calabaza y costillas de cerdo. Tenía un cerro de comida frente a ella que estaba cerca de llegarle hasta el pecho.
-Tienes buen apetito hoy – comentó extrañada la pequeña pelirroja, mientras ella comenzaba a devorar su plato.
Después de dos platos llenos con cerros de comida y tres platos llenos de pastelitos y postres Hermione se levantó.
-Estoy demasiado cansada, voy a dormir – y se volteo hacia la puerta, continuando con su tarea de no mirar ni una sola vez a la mesa de Slytherin.
Avanzó casi corriendo hasta la puerta y al salir, sintió que volvía a respirar otra vez. Apoyó su espalda en el muro de piedra, y con una mano en el pecho respiró varias veces, sintiendo como su corazón latía dolido.
Comenzó a caminar hacia la torre, pero el nuevo bebe de comida que se había instalado en su estomago no dejaría dormir ni a alguien como Ron, que en su tarea de comer y dormir nadie podía superarlo. Así que decidió ir a relajarse a la sala de los menesteres.
Cuando llegó junto al tapiz de Barnabás el Chiflado, se volteó por última vez. Había creído oír pasos un par de veces, pero el repiqueteo de la lluvia que caía ahora afuera podía haberla confundido. Finalmente lo ignoró y pasó tres veces hasta que de la nada se materializó una puerta de madera en la pared. Miró a ambos lados del pasillo para asegurarse de que no había nadie y entró rápidamente.
La sala era bastante parecida a la sala común de Gryffindor. En una de las paredes ardía el fuego de una gran chimenea. Había butacas de distintos tamaños y de aspectos acogedores y confortables. En la pared opuesta a la chimenea había una larga estantería llena de libros.
Hermione sonrió abiertamente ante la maravillosa habitación. Fue directo hacia la butaca más grande, junto a la que había una mesita donde apareció una torre de libros nivel avanzado de distintas materias.
Se acurrucó con un libro en el regazo y se dejó bañar por el calor abrasador que despedía la chimenea.
Los pensamientos tristes que habían ocupado cada centímetro de su cerebro volvían a arremolinarse y hacerla sufrir. Los ojos irritados de tanto llorar le ardían, por lo que los cerró un momento y poco a poco comenzó a dormirse…
…por eso no notó cuando la puerta se abrió y un chico alto entró.
A penas oyó cuanto alguien movió una de las butacas, y luego no se enteró de nada más, porque cayó en un profundo sueño.
-o-
Malfoy acomodó la butaca junto al fuego y se sentó con el ceño fruncido soltando un leve gruñido.
¿Cómo era posible que Granger se quedará dormida tan pronto? Le había visto entrar hacia unos segundos en la sala y ya dormía como un tronco. Decidió sentarse y esperar, porque aunque estaba ahí, en la sala de los menesteres esperando que la sangre sucia despertara, no sabía bien que haría cuando eso ocurriera. Tampoco sabía como explicar que hacía ahí o como había logrado entrar.
Hizo crujir sus nudillos, paseando la mira, incomodo por la habitación. Una vez tras otra la pregunta se materializaba en su mente. ¿Qué demonios hacía ahí?
Solo tenía claro que alguna parte de él sentía que la conversación junto al lago había quedado inconclusa de alguna manera.
Se fijo en la mejilla de la castaña, ya que con el vaivén de las llamas en la chimenea, una lagrima brilló.
Cuando escuchó que la sangre sucia aceptaba que estaba enamorada de él, sintió como si algo naciera en su interior, o mejor dicho, como si algo despertara. Algo que había dentro de él y que había estado dormido, tomara un lugar dentro de él.
Volvió a gruñir.
-que pensamientos más maricas… - se lamentó en susurros.
Le había tomado por sorpresa la respuesta, sabía cuando una chica iba tras él, y sabía lo común y frecuente que podía resultar eso, pero algo en él siempre le había obligado a negar todo pensamiento sobre aquellos temas con respecto a Granger. Aunque todo hubiese estado más claro que el agua, no había esperado esa respuesta.
De pronto se extrañó de estar sentado ahí. Un nerviosismo poco usual en él se apoderó de todo su ser. Se levantó rapidamente y en dos zancadas estuvo en la puerta. Estiró su mano hasta el pomo para abrir pero un grito lo detuvo.
-¿Qué haces aquí? – el libro cayó al suelo cuando la castaña se levantó de un salto. - ¿Cómo has entrado? ¿Por qué estas aquí? ¿Cómo has hecho para llegar hasta esta habitación?
Malfoy se quedó unos segundos congelado, sin saber si salir rápidamente o voltearse para insultar a la chica, y a medida que los gritos de ella seguían, la segunda opción iba tomando más fuerza. Finalmente ganó.
Se giró de forma elegante, parecido a un tigre dispuesto a atacar, pero con el ceño fruncido y la boca abierta para soltar la peor de las groserías, pero otra vez todo desapareció cuando sus ojos grises miraron las lágrimas que corrían otra vez por el rostro de la chica
-…porque estas aquí… maldita sea… - murmuró Hermione dejándose caer a la butaca, metiendo sus manos entre su cabello. Ni si quiera miraba al chico, que estaba de pie con la boca abierta, completamente confundido.
-Yo… - dudó Draco, pero las palabras aun no acudían en su ayuda.
-¿Qué pretendes siguiéndome hasta aquí? ¡¿No te basta con usarme y además tener una novia?! ¿Por qué haces tanto daño? ¡Por ultima ves te repito! ¡¡Yo no soy como las otras!! – grito Hermione que parecía a punto de entrar en una crisis nerviosa.
Eso no se lo esperaba. Definitivamente no.
Malfoy cerró la boca, intentando ordenar sus ideas. No sabía si le molestaba, le ofendía o le sorprendía lo que había soltado ella. O tal vez eran las tres. Su rostro seguía sin dar muestra de el gran caos que era su interior, como siempre lo había hecho. Generalmente su interior y su exterior iban en armonía, sin que le importara nada de lo que ocurría a su alrededor.
-¡Vete! – gritó Hermione de pronto. Draco abrió los ojos cuando se encontró a la chica a un par de metros con un libro sujetado amenazadoramente hacia él.
-¿No vas a lanzarme eso, verdad? – preguntó haciendo una mueca de desagrado. La chica a penas mantenía el equilibrio por el gran tamaño del libro.
-¡¿TU QUE CREES?! – gritó en respuesta. Alzó el libro su cabeza pero este se resbaló de sus manos y cayó… sobre ella.
Los labios del rubio se apretaron en una línea, mientras intentaba no reír. Esa era una de las cosas que más disfrutaba… ella siempre cometía algún error que lo hacía reír.
Con cuidado se acercó a la chica, que se quedo tendida en el suelo, con una mano sobre la frente y maldiciendo la vida, el mundo y toda existencia posible.
-¿Moriste? – preguntó el chico divertido.
-Ya quisieras… - murmuró.
Malfoy extendió un brazo hasta tomar la muñeca de Hermione, y luego con un tirón hacia él la levantó y tomó de la espalda. Pudo notar a penas la tuvo en frente como un enorme chichón se había formado en el limite entre la frente y su infinito cabello.
-Al menos tienes ese cabello que podría tapar cualquier cosa – dijo con una sonrisa sexy, y tan odiosa como solo él podía hacerlo.
-Suéltame… ahora… - Hermione evitaba mirarlo a los ojos y tiraba su cuerpo hacia atrás para alejarse, pero él la tenía bien firme.
-Pensé que ya sabías que tenía novia… - dijo de pronto él, empujándola sin mucha fuerza hacia la butaca mientras él comenzaba a pasearse por la habitación.
-¿Por qué tendría que saberlo?
-Porque estas interesada en mi…
-No creas que pienso en ti todo el día, y que escucho lo que las chicas hablen solo para saber de ti…
-¿No eres de esas? – preguntó Malfoy aparentando inocencia e incredulidad. Sus ojos brillaban radiantes. Ahora que ya había asumido los sentimientos que ella sentía, se regocijaba con la aceptación con la que hablaban.
Hermione lo miró unos segundos en silencio, mientras se limpiaba los rastros de lágrimas que habían quedado en su mejilla.
-¿Hace cuanto que son novios? – preguntó en voz baja, otra vez sin atreverse a mirarlo. Y un rubor comenzó a subir por su rostro. Malfoy sonrió complacido.
-Meses… hace más de lo que crees – respondió como si hablara del clima.
-Eres un… imbécil – soltó ella sin encontrar un mejor calificativo en ese momento.
Malfoy alzó una ceja.
-No me hables así… te lo he dicho, además ¿que esperabas? ¿Qué fuese un ángel? – Hermione lo miró unos momentos, y en sus ojos se notaba el dolor que sentía. Algo se revolvió en el estomago del chico.
-…que fueras persona… - replicó ella – pero ya aprendí mi lección, por más que alguien busque dentro de ti, no encontrará más que hielo, insensibilidad y odio.
-Ah… ¿Y tu has llegado hasta dentro de mi? – preguntó a la defensiva.
-No…
-¿Entonces, señorita perfección?
-Yo te aceptaba como eras… - dijo y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas - pero esto no lo acepto.
Malfoy se sorprendió al escuchar eso. ¿Realmente habría alguien que lo aceptara como era? ¿Qué pudiera quererlo así? Sintió una molestia en el pecho, pero se mantuvo impasible.
-No tienes derecho a exigirme nada, no esperes nada de mi, porque las cosas no van a ser como tu quieres – dijo amenazadoramente.
-No te preocupes… no espero nada de ti – respondió Hermione y la decepción se notaba en su voz, en su rostro y en cada fibra de su ser.
Y ese sabor amargo volvía a instalarse en Malfoy. Primero en la garganta, luego llegaba hasta el estomago, parecía un malestar que se expandía por su cuerpo. Se volteó para no mirar a la chica. Caminó entre los cojines, las butacas y las estanterías de libros. Podía sentir su corazón agitarse a cada momento, por la necesidad de decir algo que cambiara esa expresión de decepción.
-Es mejor que te vayas… - murmuró Hermione sin mirarlo. Pasado unos segundos de completo silencio se paró y agregó – entonces me voy yo.
Malfoy se apoyó en la puerta, dejando así sin posibilidad de salir a la chica.
Hermione avanzó con paso decidido hacia la puerta, y con un brazo intentó sacar al chico, pero éste con demasiada facilidad y poca fuerza la atrapó entre la puerta y su cuerpo.
Como siempre que la tenía tan cerca, pudo notar como su corazón se aceleraba, como sus mejillas tomaban una tonalidad rosada que poco a poco pasaba a ser una cara roja como tomate. Como evitaba mirarle a los ojos, porque ambos sabían que cuando sus ojos se topaban, no había vuelta atrás. Porque ambos sabían el efecto de la mirada de Malfoy sobre Hermione, porque su lógica desaparecía y caía rendida a sus pies, o a sus labios.
Y por suerte para él, ella no sabía que efecto tenían esos ojos color miel en él. Y el tampoco lo aceptaría.
-Déjame en paz – suplicó Hermione
-Ya comenzamos, - comentó aburrido - ¿Por qué no nos ahorramos todo esto y pasamos directo a la acción? – preguntó insinuante.
-¿Has escuchado alguna palabra de lo que he dicho? – preguntó ella como respuesta.
-¿No eran murmullos y chillidos sin sentido? Creo que no presté atención – una sonrisa arrebatadora se dibujó en su boca, dejando relucir sus blancos dientes.
No aguantaría mucho más sin poder sentir esos labios otra vez. Cada vez que veía a la chica… sentía una sed desesperante por esos labios. O también una necesidad que experimentaba de ver su ceño fruncido por obra y gracia de él. Eran cosas que le daban sentido a un día.
Hacer enojar a Granger, de la manera que fuera. Siempre le causaba placer.
Sonrió y poco a poco comenzó a acercarse a la chica. Ambas respiraciones comenzaron a agitarse, por supuesto la de Granger era tanto que a él casi no se le notaba.
Sus ojos se encontraron y Malfoy comenzó a eliminar esos molestos centímetros que lo separaban de lo que en ese momento deseaba. Su satisfacción crecía a medida que se acercaba y ella parecía no reaccionar. Por un momento había creído que no volverían a tener encuentros.
Solo los separaba un centímetro. Draco se detuvo unos segundos, para asegurarse de que una cachetada no lo interrumpiría, pero Hermione seguía tan quieta como su respiración agitadísima se lo permitía.
Terminó con ese molesto centímetro, pero en el segundo en que se acercó, ella giró el rostro y sus labios encontraron… su mejilla.
-He dicho que no. – Sentenció muy seria – tienes novia, y aunque nunca acepte realmente ser parte de tus juegos, no sabía que Astoria y tu estaban juntos, ahora que lo se… esto se acabó.
Malfoy se alejó poco a poco impresionado por lo ocurrido. Nadie. Jamás se había resistido así a uno de sus besos. Y él, jamás había sentido tantas ganas de besar a alguien como en ese momento.
-¿Estas bromeando?
-¡No! He dicho que no, no se que fue lo que sea que hubo entre… tu… y… y yo – tartamudeó la ultima frase – pero esto ya se terminó ¡para siempre! Tienes novia, Malfoy. Yo no voy a ser la otra ni nada por el estilo, no me lo merezco.
-No voy a terminar con ella si es lo que quieres – replicó muy serio.
-Te he dicho que no espero nada de ti, nada, en serio. Pero hazme el favor de no esperar que forme parte de tu juego, no soy como tus otras chicas, y si tienes tantas, sigue con ellas. Yo llego hasta acá.
No podía creer que una chica lo estuviera cortando. Era verdad que no tenían nada, pero de algún modo ella le estaba terminando y una pizca de desesperación se adueñaba de él y no sabía explicar porque.
-Ahora, si no te molesta me gustaría distraerme y olvidarme de que existes al menos por… ¡el resto de mi vida! – gritó Hermione recobrando sus fuerzas. Aprovechó el claro desconcierto por el que pasaba Malfoy para abrir la puerta y lanzarlo hacia fuera para terminar con un gran portazo en su cara.
Se apoyó un rato en la puerta, para evitar que volviera a abrirla, pero eso no ocurrió.
Malfoy desde afuera, se quedo un instante mirando la puerta que se desvanecía en menos de un segundo frente a sus ojos, perplejos.
¿Por qué sentía esa necesidad de… estar con ella?
"No" – pensó asustado, mientras se ponía en camino hacia su sala común, quería descansar – "es solo porque te dijo no… es solo porque se negó… no quieres estar con ella"
Se apretó con fuerza la frente intentando dispersar esos pensamientos y todo lo referente a Hermione.
-¡Draco! Te estaba buscando – por la puerta de la sala común había aparecido Astoria con una gran sonrisa - ¡Quiero decirte algo!
Malfoy levantó la vista confundido y al verla las palabras salieron automáticamente de su boca
-Yo también te buscaba… tenemos que hablar…
-o-
Hermione se sentó en la acogedora butaca un tanto sorprendida. Había acabado ya.
Aun se sentía un poco triste, pero la tristeza era opacada por otro sentimiento mejor y más feliz. Había terminado con Malfoy. Había tenido el valor para seguir sus ideales. Nunca sería la otra de alguien.
Todo lo que había ocurrido había sido tan…
"Temeraria" – pensó ella y sonrió ante esa perspectiva. Había sido muy valiente y temerosa al negarse a Malfoy.
Y aunque nunca había sentido algo tan fuerte por alguien, decidió que por su bien lo mejor sería olvidar.
-El tiempo lo cura todo… - se dijo y una sonrisa triste apareció en su rostro.
Mis capitulos hoy en día son mitad historia, mitad pedir perdon por la tardanza. So...
Lo siento muchisimo... tuve mis examenes de la universidad... me fue bastante bien para ser la primera vez... luego me vine a Chile... porque... Ya estoy de vacaciones... ¡¡EN CHILE!! y ya me siento completamente famosa, porque todos quieren verme, hablar conmigo, estar conmigo. Lo malo: no me dejan tiempo para mi ¬¬
Pero por fin ya pasó un poco la euforia, despues de una semana desde mi llegada y hoy me pude sentar a escribir. Se que el cap esta medio cortito, pero la verdad... tenía que quedar hasta ahí, porque ya tengo la idea de lo que viene luego. Y como estoy de vacaciones, pretendo subir entre esta semana y la otra el proximo cap!
De todos modos espero que les guste el cap, que disfruten la historia y quiero agradecer a toda la gente que me lee y que ha tenido la paciencia de esperarme en mis eternas demoras... yo tambien leia fics... y se lo aburrido que es tener que esperar a que a la autora se le ocurra actualizar... yo lo haría todos los días si pudiera, pero el tiempo no me lo permite... de todos modos, les prometo que siempre las tengo presente )
Muchisisisisisisisisimas gracias a:
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Muchisimas gracias a todas uds!
Saludo especial a:
Gracias a Manzana Malfoy porque me ha dejado un review hermoso con un poema que le inspiró la historia! Que linda que eres! Esta hermosisisimo el poem. Un millon de besos! es feliz con su poema
Thunderlara-Boomslang por dejarme un review taaaaan largo y por tener un nick taaaaan largo que me demoro 1000 años en escribir xD
Si quieren hacer feliz al cap: deja un review.
Si quieres hacer feliz a la autora: deja un review largo :D
Un beso a todas! Nos leemos pronto!
R.Moon
