Disclaimer: Los personajes y escenarios le pertenecen a J.K. Rowling.


Cáp. 20: Asunto

Las caricias continuaban, fundidos en un beso.

Hermione sentía que le faltaba el aire, incluso con el par de segundos que se daban, de tanto en tanto, para recuperar el oxigeno que se les escapaba entre suspiros.

Sus mejillas ardían a todo furor, su pelo enmarañado tenía más volumen que el de costumbre gracias al inquieto acariciar de Malfoy.

Pero aunque ambos habrían podido quedarse así de por vida, tenían que te detenerse, y lo hicieron… y en cuanto esto paso, el cerebro de Hermione comenzó a emitir señales de tamaños de rascacielos, completamente desesperada de remordimiento y vergüenza.

A cada segundo que pasaba se sentía más estúpida por haber hecho eso. ¿En que demonios había estado pensando para lanzarse así a los brazos de él?

Se quedó un momento quieta, recuperando aire, oxigenando sus horribles pensamientos, con los ojos fuertemente cerrados. No oía nada que indicara que Malfoy seguía ahí, pero era obvio que estaba, porque tampoco lo había oído alejarse.

Sentía la imperiosa necesidad de quedarse ahí para siempre, con los ojos cerrados, esperando ver crecer malvas a su alrededor para poder fundirse con ese pequeño extracto de bosque en el que se encontraban.

Pero la quietud era inquietante y su curiosidad no le permitía mantenerse más así, tenía que hacer algo o realmente se iba a fusionar con la madre naturaleza.

Abrió los ojos suavemente, con la vista fija en sus pies. Miró hacia ambos lados de lo que le permitía su campo visual sin mover ni un milímetro su cabeza.

No vio a Malfoy.

Sintió alivio. Y molestia. A la vez.

Levantó la cabeza con el ceño fruncido, exasperada del desenlace inesperado que había tomado su pequeña "historia de amor", y un metro más atrás de lo que ella suponía que estaría, se encontró con los ojos de Malfoy, fijos en ella.

No había expresión en su rostro, tan solo una pequeña y casi imperceptible línea en su frente, fruncía su ceño. Hermione sintió como si se tragara todo el aire de pronto y perdiera la movilidad en todo su cuerpo, que se había adormecido o petrificado. Lo único que lograba agitarse de manera poco natural era su corazón, completamente desbocado por la sorpresa. El pánico volvía a apoderarse de ella.

Se concentró en los ojos del chico, sin atreverse a dejarlo de mirar, tal vez por miedo a que desapareciera y todo lo ocurrido fuera una estúpida invención suya. Por unos minutos se quedaron en silencio y Hermione percibió, o tal vez imaginó, ver el rastro de una lucha interior en lo opaco de esos ojos color hielo.

Y por eso le tomó por sorpresa cuando esos ojos se alejaron de los suyos, se volteó y comenzó a caminar en dirección contraria a ella.

-¿Qué…? – comenzó, pero tampoco sabía con que continuar. ¿Qué tenía que decir o hacer? ¿Qué había ocurrido entre ellos y quien lo había hecho suceder? ¿Ella o había sido mutuo?

Otra vez cientos de preguntas volvían a acecharla. Malfoy se detuvo en seco y se mantuvo de espaldas por unos segundos. Luego miró a Hermione volteando su cabeza por sobre su hombro, y un mechón rebelde cayó sobre uno de sus ojos. Su mirada se clavó en la de la chica con una silenciosa despedida y luego siguió caminando, sin volver a mirar atrás.

Se quedó de pie observando como se alejaba, con una sensación extraña en el pecho. ¿Cómo era posible que hacía dos minutos se hubiese sentido en el cielo, completamente feliz y ahora… se había caído de su nube tan de pronto? Malfoy se perdió de vista y ella se dejo caer sobre el césped sin saber bien que pensar.

Su estomago rugió un rato después, y otra vez unos segundos más tarde, así que decidió levantarse e ir hacia el gran salón. Ya estarían todos cenando a esa hora.

Se sentó entre Ginny y Ron, mientras se preparaba para todos los detalles que la pelirroja tenía para contarle sobre el chico con que se estaba viendo, mientras Harry golpeaba toscamente su trozo de carne con el tenedor, y Ron farfullaba frases sin sentido, con la boca llena de comida y el ceño tan fruncido que parecía tener una sola ceja.

-Recuerda que íbamos a hacer el informe de Transformaciones juntos hoy – le recordó Harry de pronto, y se sorprendió de haberlo olvidado.

-Voy en seguida – sonrió al chico, mientras con una mirada apremiante, presionaba a Ginny para que se terminara su relato.

-Esta bien, entonces Sally pasó de largo y Jake se volteó hacia mí, se acercó ¡Y me habló, por fin!

Hermione sonrió. Sabía que Ginny era una mariposa en conquista, y aunque siempre estaba en busca de nuevos chicos, intentaba olvidar a Harry con todas sus fuerzas. Su gran amor.

-Bueno, ahora usa tus encantos y ve por él. Sé que puedes, y cuéntame todo, quiero oírlo, en serio, pero le prometí a los chicos que haríamos el trabajo juntos, y lo había olvidado, no lo puedo creer, debo ir… - comenzó la castaña muy apurada, apuntando en la dirección en que Harry y Ron habían desaparecido.

-¿Se te olvido, dices…? – la pelirroja alzó una ceja. Hermione asintió rápidamente y luego se levantó con una mueca. – Te conozco, Granger – sentenció la chica con una sonrisa suficiente en su rostro.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la chica. Solo una persona le decía Granger en el castillo, a parte de los profesores, claro; y también le daba terror que Ginny sospechara algo y le preguntara cosas para las que ni ella tenía respuesta.

Corrió lo suficientemente rápido como para no ver que un grupo de chicos de Slytherin venía entrando lo suficientemente rápido como para detenerse y que de no ser por su sentido de supervivencia, se hubiese dado de frente contra Crabbe y Goyle. Podría haber muerto, era más duro que chocar contra un muro, estaba segura.

Sintió que sus músculos se congelaban cuando vio a Malfoy en el centro de ese grupo. Él venía conversando con Zabini y giró su rostro al ver que todos se detenían.

Hermione pudo notar como tragaba saliva costosamente, aunque su expresión era impasible y casi nadie podría haber notado ese mínimo cambio, que denotaba sorpresa, al verla ahí. Casi nadie.

Tal vez había sido lo mucho que se fijaba en sus detalles, en los pequeños gestos, en sus movimientos o en sus quietudes, que se había dedicado a estudiar en secreto, cuando no lograba concentrarse en transformación y ahora le ayudaban a notar las casi inexistentes emociones que Malfoy experimentaba, pero sentía, nadie podía negárselo.

Vio como Harry y Ron se devolvían rápidamente entre la gente al verla parada frente al grupo de serpientes, para ayudarla.

Había un silencio expectante, todos esperaban un insulto, una ofensa, alguna grosería que no llegaba, y todos los presentes, incluso Crabbe y Goyle, se estaban dando cuenta de eso.

Harry se paró entre Hermione y el grupo, y Ron junto a Hermione de forma protectora.

"No pueden comenzar un duelo, aún estamos en el gran salón. Aun todos los ojos están puestos en nosotros" pensaba Hermione desesperada

-¿Qué pasa Potti Potter? ¿Tu complejo de héroe te obliga a defender… - miró un segundo a Hermione, algo imperceptible para nadie más que para ella y él, y luego su mirada vagó hasta Ron y frunció el ceño – a pelirrojos pobretones, que no son más que la escoria de nuestra sociedad?

Ron frunció el ceño, hasta que sus cejas quedaron prácticamente unidas mientras sus orejas tomaban un color tan rojo como su cabello. Pero el silencio se mantuvo, todos esperaban que terminara su ola de insultos como era costumbre.

-…no te atrevas a insultar… - Harry dudó. ¿Le hablaba solo a Ron? ¿Dónde estaba el insulto para Hermione? – a mis amigos, Malfoy.

-Harry, vamos, ¡no puedes comenzar un duelo aquí! ¡Estamos en el Gran salón! – exclamó Hermione en un susurro alterada.

-¿Qué pasa, Granger? ¿Tienes miedo de que deje fuera de competencia a Potti y Wesel? – preguntó Draco con su aire de suficiencia.

Pero no había insultos.

-Basta, Harry, Ron, nos vamos ahora mismo – los agarró de sus túnicas y salieron siendo arrastrados por la chica, casi literalmente.

Algunos de los Slytherin rieron, mientras Malfoy reanudaba su charla con Zabini como si nada hubiese ocurrido.

Ron aun tenía las orejas coloradas cuando llegaron a la sala común.

Se sentaron sobre las butacas tan agitados como si hubiesen corrido una maratón. Harry seguía con el ceño fruncido.

Se mantuvieron en silencio un momento, solo interrumpido por el crujido de la mesita cuando Hermione puso todos sus libros sobre ella.

-Podría haber sido peor… - comentó Harry de pronto, haciendo saltar a sus amigos, que lo miraban con un signo de interrogación pegado en el rostro. – Me refiero a que hoy no te ha insultado… y ha tenido una gran oportunidad – dijo en dirección a Hermione.

-Bueno, si vamos a dedicarnos a hablar de Malfoy ¿traigo mi tejido para seguir haciendo bufandas y gorritos para los elfos? Podrían ayudarme– preguntó la chica sarcásticamente.

Harry y Ron intercambiaron una mirada, mitad preocupados (porque sabían que los obligaría a hacer miles de gorros y calcetines si es que llegaban a aceptar, aunque fuese bromeando), mitad divertidos. Era poco común que Hermione bromeara luego de un enfrentamiento, intercambio de palabras, o cualquier situación que se relacionara con los Slytherin y ellos. Era poco común que Hermione bromeara, punto.

Decidieron que lo mejor era hacer el informe de transformación rápidamente, y cuando terminaron, estaban de tan buen humor que hasta accedieron a hacer 3 puntos cada uno en un calcetín rosa que Hermione tenía a medio hacer.

Dos chicas de tercer año se acercaron a Hermione, coloradas y riendo como histéricas.

-Kevin está afuera – dijo una chica y la adoración salía por sus poros. La chica que le acompañaba susurró un "es tan perfecto, que suerte tiene" y luego ambas se voltearon y se fueron cuchicheando tan emocionadas como habían llegado.

Ron frunció el ceño levemente con la vista fija en las chicas.

-Como si fuera la gran cosa… Ser moreno, alto y de ojos claros no lo es todo en esta vida – murmuró un tanto resentido.

-También tiene un cerebro, y es bastante agradable – agregó Harry divertido de hacerlo enojar.

-¿Desde cuando te interesan los chicos? – preguntó frunciendo el ceño.

-No fui yo quien describió perfectamente su físico – se burló – yo lo conocí hace poco, en la biblioteca y solo he dicho que es agradable.

Hermione rió en silencio para no perturbar más a Ron, y luego se levantó y se dirigió hacia fuera por el pasillo.

Recostado sobre una columna junto a una armadura estaba Kevin, observando por una ventana, evitando mirar a las tres chicas de Gryffindor que se negaban a entrar a la sala común, solo para quedarse mirándolo sin ningún tipo de disimulo. Hermione alzó sus cejas extrañada, nunca se había dado cuenta de cuanto arrastre tenía su amigo.

-Si que tienes admiradores ¿eh? Jamás había notado como las todos se derriten por ti – comentó la castaña observando a las tres chicas que ahora parecían un poco molestas por su llegada.

-No es verdad, estas exagerando – Kevin rió, rascándose la cabeza inocentemente, y las tres leonas dieron grititos de devoción.

-Vaya que no me había dado cuenta… - saltó Hermione horrorizada.

-No es siempre así, esas chicas deben estar… en su periodo de celo o algo parecido – sonrió el moreno, antes de volver su expresión solemne y más seria.

-¿Ocurre algo? – preguntó Hermione captando el cambio en él.

-No voy a andar con rodeos, porque es tarde, y para ser sincero: tengo sueño – comenzó el chico amablemente – hoy te he visto con Malfoy, y quiero que sepas que no me parece bien que juegue así contigo, creo que ya sabes lo que siento por ti, así que no entraremos en detalles con respecto a eso, además estoy seguro que lo he insinuado y más que eso en algunas ocasiones, pero te prometo ahora, que si te hace daño… no habrá miraditas que me detengan para hacerlo pedazos. Respeto tus sentimientos y hasta las decisiones locas que tomas últimamente, pero ya te lo advertí.

Hermione abrió la boca un par de veces, boqueando como un pez recién sacado del agua.

-¿Estamos claros? – agregó Kevin, divertido de la reacción de Hermione. – Solo quiero protegerte… y sé que ni Harry ni Ronald saben lo que está ocurriendo. Tienes que saber y tal vez él también, que no estás sola en esto.

¿Acaso un chico podía ser más perfecto? Claro que no. Y Hermione se lamentaba realmente en no haberse fijado en él… pero su instinto masoquista ganaban en términos de corazón, pero estaba completamente agradecida por lo que hacía él por ella. Siempre preocupado y aceptando cualquier decisión que ella tomara, y sobre todo, apoyándola.

-Creo que si – sonrió finalmente la leona.

-Yo creo que sería mejor que me vaya. Esas chicas están logrando asustarme… las mujeres a veces se comportan… extraño.

Hermione se volteó y las tres gryffindors seguían ahí, completamente alucinadas con Kevin.

-o-

La semana transcurría lentamente y a cada momento que pasaba, el cerebro de Hermione iba creando nuevas hipótesis con respecto al "asunto" que había entre Malfoy y ella. Asunto era un buen calificativo para lo que sea que hubiera entre ellos dos, asunto podía ser una cuenta pendiente, una pelea, odio a muerte… y también otras cosas, pero todo al fin y al cabo todo era un asunto.

Y su asunto, incluso siendo asunto, no estaba claro.

Malfoy simplemente no había dado señales de notar que existiera, ni ella, ni Harry, ni Ron. Cuando se topaban en clases, siempre estaba muy ocupado con su grupo de amigotes hablando quien sabe qué cosas.

El viernes por la tarde, Hermione comenzaba a pensar que había soñado todo, incluso que no existía ningún Malfoy y que su corazón no latía por nadie. Y lo pensaba seriamente mientras se dirigía al gran salón para cena después de una agotadora clase de Aritmancia.

Sentía como si alguien le estuviera presionando el pecho, y se le dificultaba respirar, al principio creía que era solo parte de su imaginación, pero la angustia y la confusión habían pasado a convertirse en un dolor físico, real… y molesto.

De pronto una puerta en el pasillo se abrió, justo en el momento en que Hermione pasaba en frente de ella. Se giró para ver que había abierto la puerta y se encontró con unos ojos grises que la miraban desde adentro.

Tragó saliva dificultosamente, y creyó haberse tragado un balde completo. Se quedó de pie, con la boca ligeramente abierta y dudando si seguir su camino o no.

Draco se mantenía de pie, con la varita en alto en dirección a ella, y esa sonrisa torcida, tan sexy que podría derretir una estatua de oro.

El corazón de la chica comenzó a latir desbocado, como cada vez que veía esa sonrisa, y su respiración se trabó.

El rubio dio un paso hacia ella y eso era todo lo que necesitaba Hermione. Se volteó completamente hacia él y avanzó tímidamente. La sonrisa de Draco se acentuó y ella aceleró el paso.

Cuando ella por fin estuvo dentro del salón, se percató de que era aquel salón. Aquel donde habían pasado las tres horas hace algún tiempo atrás, aquel donde había tenido que vigilar, aquel que…

De pronto Malfoy pasó su brazo por detrás de la cintura de Hermione y la atrajo hacia sí, pegando sus cuerpos.

Tan pronto como Hermione sintió la respiración agitada de Draco sobre su rostro, la presión en el pecho desapareció sin dejar rastro y todo el dolor fue olvidado y reemplazado por revoloteos de mariposas imaginarias.

Se miraron unos segundos, en silencio.

Y lentamente, se fueron acercando, sin poder resistirse más a la cercanía del otro.

Hermione sintió los fríos labios de Malfoy apoyarse en los suyos, y como, acompasadamente comenzaban a fundirse en uno solo.

Malfoy estiró su brazo y la puerta se cerró tras la espalda de Hermione, y la guió suavemente hasta ella, apegándose aún más a su cuerpo. Él hundía sus fuertes manos en el pelo de la chica, enredándolo aún más, si eso era posible, y llenándose de su olor. Hermione se había abrazado a la cintura del chico, y lo abrazaba tan fuerte como le era posible en esos momentos en que todo su cuerpo parecía tan sólido como una gelatina tibia.

Se mantuvieron un rato así, simplemente sintiendo sus labios en contacto, y los escalofríos recorrer sus cuerpos sin control.

Después de unos minutos, Draco dirigió a la chica hasta la mesa más grande, que si la sala estuviera en uso, sería el escritorio del profesor, y con un solo movimiento la sentó en él y quedaron a una altura más pareja.

Hermione intentó dejar de lado la sensación extraña que sentía al estar sentada sobre un escritorio viejo, con Malfoy entre sus piernas, y con siendo prácticamente uno con el beso que se estaban dando.

No quería parecer monja, pero eso parecía y se sentía subido de tono. Sacudió sus pensamientos, entre movimiento y movimiento para acomodar sus labios mejor y se dejó llevar por sus sentimientos.

De todos modos si seguía de pie, no estaba segura de poder soportarlo, porque sus piernas parecían tan débiles, que dudaba poder haber seguido parada muchos minutos más.

La lengua de Draco jugueteaba pícaramente con la de Hermione, mientras sus mejillas comenzaban a colorearse a medida que subía su temperatura corporal.

De pronto sintió como el brazo que se aferraba a su cintura, aflojaba un poco y comenzaba a vagar por toda su espalda, provocándole cosquillas ahí por donde pasaba sobre su túnica.

Hermione estaba segura que Malfoy podría sentir su corazón ahí donde sus pechos estaban unidos, estaban tan cerca, y su corazón estaba tan alocado, que le parecía imposible que no lo sintiera palpitar.

La mano de Draco se apoyó sobre su cadera, justo en el límite entre la falda y la blusa y con una suave caricia, las separó y el frío tacto de su piel haciendo contacto, envió una corriente eléctrica hacia ambos, tan fuerte, hasta dolorosa que los obligó a separarse.

Se miraron unos segundos. Hermione quería que se la tragara la tierra en ese instante, por más que sintiera cosas por Malfoy, cosas muy fuertes, jamás había pensado en que mantendría algún "asunto" con él, y por supuesto, ni en sus sueños más descabellados había pensado en llegar a algo más.

La corriente aún hacia eco en ambos cuerpos, impidiéndoles continuar, y tornando la situación un tanto incomoda para ambos.

Malfoy tenía la mirada perdida en su mano, completamente en silencio, y con su rostro serio e imperturbable, que contrastaba notoriamente con su agitada respiración, y varios mechones de pelos fuera de lugar.

-Yo… - comenzó Hermione sintiéndose obligada a dar una explicación – yo no estoy preparada para esto…

Draco levantó la vista, una línea se marcaba entre sus perfectas cejas, aunque Hermione no podría asegurar si tenía el ceño fruncido por enojo o el brillo que notaba en sus ojos grises era en realidad sorpresa.

-No tienes nada que explicar… - susurró casi sin mover los labios y tan bajo que la castaña analizaba si creía haberlo oído o realmente lo había dicho.

Sentía deseos de salir corriendo de ahí, pero ningún solo músculo en su cuerpo respondía.

Sus labios ardían aún, enrojecidos por los besos aún. Incluso los labios de Malfoy parecían tener un poco de color.

Ahora que llevaban unos segundos separados, y había un metro de distancia entre ellos, Hermione podía notar como había afectado en sus cuerpos su encuentro. Malfoy tenía la frente con un brillo perlado, bañado en sudor, donde sus mechones sexys se pegaban a su piel.

Hermione también estaba acalorada, y el pelo se le había humedecido y aplastado. Y sus mejillas seguían tan enrojecidas como su rostro afiebrado.

Malfoy dio un paso al frente, acercándose a ella otra vez. La castaña se enderezó, tensa y agitada.

Él terminó con la distancia, depositando un suave beso en los labios de ella, a penas un tierno roce. Se alejó unos centímetros de su rostro y aun sin contacto más que el de sus labios, acercó su mano lentamente hasta la mano de Hermione.

Con algo de dudas, depositó suavemente su mano sobre la de ella, y otra vez una corriente recorrió sus cuerpos como una onda expansiva, pero esta vez, no sintieron dolor, si no un calor que llamaba a unirse, que quemaba de forma placentera.

Ambos tragaron saliva, y Draco miró una vez más a la chica a los ojos.

-Nos vemos mañana – siseó y luego, con una vuelta elegante, dejó el salón.

Bueno! Aquí estoy actualizando otra vez... y tarde para variar la situación. Sé que ya no puedo ser más pesada siempre dando excusas por lo mucho que tardo en actualizar, pero es que no doy para más. Hago lo que puedo, y gracias a sus mensajes de apoyo busco los momentos para poder escribir y actualizar lo más rapido que me es posible.

Estoy de vuelta en Argentina, y en la Universidad, lo que realmente me consume tiempo, estoy intentando volver a la vida virtual en la medida de lo que puedo.

En un fin de semana me lei Amanecer ¿Alguien lo leyó ya? He oido que todo el mundo lo odia... creo que soy la unica persona a parte de la familia de Meyer a la que le gustó el libro. En fin, tengo ganas de escribir tambien algo más sobre ellos, así que probablemente actualice los fics en mi LJ (ahí tengo una tabla semi-vacia de los cullen)

Ah! A las personas de Buenos Aires, Argentina y alrededores, aviso: Se está organizando una kedada para todas las elejoteras, leedoras de fics, amantes de harry potter, spn, y gente en general! Para más informacion pasar por http : / eugeart . livejournal . com o por mi LJ y luego encontrarán links a ella.

De todas maneras, de nuevo les doy infinitas gracias a todas las personas que dejan sus reviews! Gracias por tomarse el tiempo de dejar un comentario! No saben lo feliz que me ponen. Yo intento actualizar lo más rapido posible por ustedes, así que se agradece que se pague con un review, un comentario, una opinión que siempre son bien recibidas

Ahora saludos:

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Muchisimas gracias a todas las personas que escribieron!

R.Moon