Hola gente! Agradezco enormemente a la gente que escribió reviews, me alegraron los días y me motivaron a estrujar mi cerebro para lograr traer esto (porque estoy en periodo de parciales y la universidad tiende a consumirme las ideas de manera increíblemente rápida), así que gracias por sus palabras de aliento. Espero que este capítulo no los decepcione, la idea es siempre que vayamos por más.
D: Naruto no es mío, dudo que algún día lo sea, pero la historia es de mi autoría y cerebro y eso.
Capítulo seis: Amenaza
Sakura supo que las cosas estaban raras cuando, en un intento de revisar el cadáver de Karin, notó que éste aún estaba tibio, demasiado tibio, como si la hubiesen metido recién a la tina con agua helada y como si los cortes transversales en ambos antebrazos no estuviesen provocando una hemorragia tan profusa. De hecho, ahora que miraba bien, no estaban provocando una hemorragia tan profusa.
La revisó de pies a cabeza y se dio cuenta de que era casi fisiológicamente imposible que hubiese muerto desangrada, tendría que estar más pálida y, para que el sangrado fuese potente para matarla en menos de 40 minutos, tendría que haberse hecho cortes mucha más profundos o, de plano, clavarse un cuchillo en la femoral.
Femoral, 11 minutos de vida. Se repitió en su cerebro. Carótida, 5 minutos y medio. Iliaca común, 5 minutos. Aorta, 3 minutos y 45 segundos. Braquial, 15 minutos… ¿y las venas? Detuvo la corriente de pensamiento porque sabía que, con eso cortes superficiales era imposible que hubiese muerto tan rápido. Su cuerpo seguía tibio, sí, pero se notaba que llevaba más de 10 minutos muerta.
Salió del cuarto de baño, dejando a Karin tal y como estaba, e hizo un análisis rápido del departamento. La cocina y el comedor no se veían alterados, tenían las ventanas abiertas, pero fuera de eso no había nada que supusiese la presencia de un tercero. Mantuvo el arma que llevaba con ella en la mano, lista para actuar en caso de que apareciera algún sospechoso. Quien quiera que fuese.
Si Karin estaba muerta en ese baño era porque alguien parecía estar en las mismas que ella: castigando la traición. Itachi estaba muerto y Karin había estado metida en todo ese rollo, entonces, como había supuesto desde un principio, había de verdad un grupo intentando meterse con el clan, un grupo desconocido del que Karin, lo más probable, era parte. Era. Y ellos se enteraron de que Karin había permitido que Ino llegase a la casona Uchiha a soltar la papa sobre lo que Karin le había dicho (quizás confesándolo todo) y habían querido tomar represalias contra la pelirroja: la mataron y lo hicieron parecer un suicidio. Simple.
Le sonaba tan coherente que le pareció demasiado sencillo llegar tan rápido a esa conclusión, años de circo en esos asesinatos que parecen suicidios –porque ella misma había perpetrado muchos– le habían enseñado que cuando las pistas están demasiado a la vista es porque: o eres un principiante que se confió e hizo mal el trabajo (y eso te costaría la vida en cualquier organización de asesinos a sueldo) o porque se quiere dejar pistas a gente puntual, como desafío, como advertencia. En el último caso, ¿a quién esperaban dejar al tanto de esto? ¿A los Uchiha? ¿Quiénes eran y qué querían decir exactamente?
Ino. Pensó, porque sabía que la rubia tenía información privilegiada al respecto, siendo la penúltima persona que vio a Karin con vida, la única que pudo conversar con ella sobre esto… estaba en peligro.
Sin Karin, nada podía hacer corroborar la información que pudiese dar la rubia y, por ende, si las pistas no eran totalmente acusatorias era imposible que los clanes aliados pudiesen actuar como correspondía en estos casos. Karin era una llave maestra que, por la tardanza, había terminado convirtiéndose en puro metal oxidado.
Volvió al baño a ver a Karin, lanzándole una última mirada al cadáver con el arma aún en la mano, tensa, y antes de apuntar el arma y dispararle en la cien (porque que estuviese muerta no le quitaría el lujo de poder volarle los sesos) se dio cuenta de algo. Había una tercera opción, otra razón por la cual un trabajo quedaba mal hecho siendo un experto: imprevistos. Quizás ella no se había tardado tanto en actuar, quizás Ino había sido lo suficientemente rápida y la llegada de Sakura al edificio había sido una señal prematura que había terminado descompaginando los planes originales. Morir desangrada en la bañera, ¿por qué? ¿Para no manchar tu departamento? ¿Por qué habían decidido matarla así?
Salió del baño nuevamente y, ahora, se dirigió a la habitación de la mujer. Estaba ordenada, limpia, con las cortinas abiertas y las ventanas cerradas. Había una foto de Itachi en su velador (cosa a la que Sakura hizo un gesto de asco) y muchas carpetas sobre la cama, ordenadas en pilas, como si alguien las hubiese sacado para revisarlas. Todas tenían nombres como: "comparendo caso Otsuka", "escritos caso Okinawa", "Corte 2002, caso Onami". Basuras legales.
O tal vez…
Abrió el clóset de la chica y se dio cuenta de que estaba totalmente desordenado, no con ropa, sino que con papeles y portátiles, como si alguien hubiese trajinado allí y no hubiese encontrado lo que buscaba, o quizás sí, de todos modos, tomó la primera caja que encontró dentro del armario, una que contenía ropa, y metió allí todos los papeles y discos duros que encontró a su paso. Si tenía suerte, el asesino no se habría llevado todo lo acusatorio y ella y el clan Uchiha tendrían alguna prueba.
Volarle los sesos a Karin, ahora, era un tema en segundo plano. Su mente maquinaba a mil por hora cómo sería que el asesino en cuestión siguiese en el edificio y esperase que ella saliera para poder asesinarla e impedir que se llevase las cosas. Entonces vendría Lee, y si no venía él vendría el resto del clan queriendo tomar represalias, pero ya no tendría sentido porque las pruebas se habrían ido. No, no iba a morir ahora.
Su plan era salir viva del edificio, llegar viva a casa y asegurarse de que todos siguieran vivos allí también. Luego tendría que encargarse de la protección para Ino y para Sasuke… Oh, se le vendría pesado, justo las dos personas que odiaban estar rodeados de gorilas. Ah, ya lo vería luego. Ahora tenía que salir de ahí.
Pero todo fue fácil, aguzó todos sus sentidos como hacía mucho no hacía para poder prevenir cualquier emboscada, pero nada, la salida del edificio fue tranquila. Ningún ruido, ningún vecino, ninguna cámara de seguridad, nada, nada, nada.
Siempre que las cosas son así de fáciles, es porque se viene algo terrible. Sintió cómo su corazón se apretaba al tiempo que caminaba al auto donde Lee la esperaba, con gesto expectante.
― ¿Y Karin? ―fue lo primero que le preguntó Lee al momento que veía a Sakura llegar al auto cargada con una caja grande―. No me digas que está en la caja.
―Arranca el auto, ahora.
Sakura vio que Lee caviló y abrió la boca para decirle algo, pero no lo hizo y, obedientemente, hizo contacto al tiempo que Sakura se metía al auto con la caja en mano.
― ¿Puedo preguntar qué sucede?
―Puedes ―dijo ella, Lee notó que parecía algo ida.
― ¿Qué sucedió? Estaba listo para ir por ti.
Sakura suspiró.
―Toma los desvíos más intrincados y cortos para llegar a casa ―dijo la chica, queda y fría.
Lee estaba seguro de que algo malo había pasado. El rostro de Sakura estaba tenso y su lenguaje corporal era de defensa, era la apariencia que guardaba Sakura antes de meterse en una pelea, esos segundos antes de sacar el arma y asesinar. El brillo en sus ojos estaba más borrado que nunca y movía los ojos de un lado a otro, mirando por los espejos, visualizando las esquinas y las ventanas de los edificios en un movimiento vertiginoso e inimitable de sus vistas.
Lee comprendió que era mejor no insistir, las cosas ya pintaban feo antes de que Sakura entrara al edificio como para agregarle otro factor estresor, exigiendo respuestas que ella parecía estar evitando. Además Sakura tenía esa mirada, como si esperase que algo sucediese, estaba lista para atacar, era un gato agazapado esperando una señal, un movimiento que justificara disparar. Rock Lee podía contar con los dedos de una mano las veces que la había visto así, y eran menos las veces que, sumado a esa mirada entornada, la había visto actuar. Sabía de lo que era capaz, claro, todos lo sabían y por eso ella era tan temida y amada al mismo tiempo, pero la verdad es que no apreciaba verla en ese estado de despersonalización que adquiría cuando tenía un arma en mano y le daban el pase para pelear.
―Lee, Karin está muerta ―dijo la chica finalmente. Lee evitó mirarla por el espejo retrovisor solo porque la pregunta que se formuló en su cabeza era demasiado comprometedora y podría ofenderla, o no.
¿La mataste tú?
―No, yo no fui ―dijo ella, como si le hubiese leído la mente, y Lee se tensó temiendo represalia―. Alguien llegó antes ―agregó.
La represalia no llegó, Sakura estaba demasiado lejos de allí como para eso.
A Lee le hubiese gustado preguntar más, saber a qué se refería con eso de que "alguien había llegado antes", ¿antes para qué? ¿Para matar a Karin? ¿Por qué? Los únicos que querían matarla eran los Uchiha, ¿quién más? Además, la actitud de Sakura distaba mucho de verse contenta con la muerte de la asesina de su amor (no tan) platónico. Quizás estaba molesta porque quería explicaciones y ahora no podría tenerlas, o porque alguien la había matado antes y ella no tendría el placer de hacerlo con sus propias manos… o había más gente involucrada y ahora Sakura no sabría quiénes eran los cómplices.
Algo hizo click en la cabeza de Lee al tiempo que tomaba un desvío intrincado con el auto, siguiendo automáticamente las órdenes de la chica. Una Karin muerta significaba una Karin que no aportaba información. Entonces, pensó Lee, Karin podría haber participado en la muerte de Itachi y haber confesado, Sakura fue a por ella y la encontró muerta porque, aquellos que llevaron a cabo el acto, se habían enterado de que Karin había soltado la bomba. Sonaba lógico, pero de todos modos, ¿por qué Karin querría matar a Itachi? Karin estaba enamorada del ex líder Uchiha de una manera en la que él, por obvias razones, jamás podría corresponderle. Matar a Itachi, que ella lo hiciera o que estuviese involucrada de una u otra forma, le sonaba como una idea descabellada.
―Lee, ¿te puedo preguntar algo? ―le había dicho Karin una noche que la regresaba a casa, estaba algo ebria e Itachi había optado por mandarla a casa escoltada por temor a que algo le sucediese.
―Por supuesto, señorita ―había respondido de manera respetuosa y diligente.
Karin sostuvo la mirada sobre él en el espejo retrovisor, él mantenía su mirada en la calle.
― ¿Itachi me ama? ―. La pregunta había sido clara y directa, quizás por eso a Lee se le hizo amargo contestarle.
No.
―No soy quién para responder algo referente a los sentimientos del maestro Uchiha ―respondió entonces, de manera diplomática, como le habían enseñado.
Karin ladeó la cabeza y asintió, levemente, como si se hubiese quedado pensando en la respuesta que le había dado el chofer. Luego se sacó los lentes y volteó a mirar por la ventana.
―Él… él quiere a Sakura ―dijo ella, Lee la miró por el espejo retrovisor y se dio cuenta de que no esperaba una afirmación, era solo un pensamiento que había salido de su boca. Cuando uno es el chofer de un yakuza aprende a entender el lenguaje corporal de la gente, porque como un mueble debe permanecer circunspecto ante todo.
Había visto el dolor en los ojos de la pelirroja esa vez, era imposible que alguien que amase tanto quisiese matar al hombre de su vida solo porque él no podía quererla como ella a él. O quizás no era por eso… los jóvenes tenían una forma rara de hacer las cosas. Bueno, éstos jóvenes.
Cuando lograron llegar a la casona Uchiha, lo primero que Lee notó fue que había más seguridad de la que normalmente se tenía a esas horas, de hecho, cuando pasaron el portón de entrada, guardias que solo había visto en turnos de noche en los barrios comerciales del clan estaban resguardando cada recoveco del antejardín. Supuso, el chofer, que no solo en el antejardín había una sobrepoblación de guardias.
¿Qué alarma acababan de activar?
―Lee, desde ahora solo se podrán sacar a circulación autos blindados ―dijo Sakura, cuando el hombre detuvo el auto frente a la puerta de entrada―. Y el chaleco antibalas es ahora obligatorio, si veo a alguien que no ande con él, le caeré encima.
Lee no alcanzó ni siquiera a asentir, la chica había salido del auto cargando la caja con una rapidez y agilidad pocas veces vista.
Lee solo pensó que la juventud no debía desperdiciarse así, corriendo por la vida.
Los pensamientos de Ino iban al compás del reloj, cuando sonaba el tac era muerte, cuando sonaba el tic era vida. Estaba demasiado preocupada por Sakura como para poder quedarse en cama como le había exigido Sai, por lo que ahora estaba de pie, apoyada en la pared del pasillo de entrada, mirando la puerta que daba al antejardín con gesto impaciente. Sai, que no la había dejado sola en ningún momento, estaba a su lado con el temple más tranquilo, mirando su teléfono celular.
― ¿Podrías parar ese jueguecillo? El sonido me pone más histérica ―le retó Ino en un momento, cuando la música estridente del juego que Sai jugaba empezaba a romper la fibra paciente de la rubia. Y era un fibra gruesa porque ella trabaja en la industria de los medios y la comunicación masiva, una fibra que aguantaba paparazis y reporteros imbéciles. Pero a Sai…
No, que no se malentienda, Ino no odiaba al tipo por muy bocón y cínico que pudiese llegar a ser, pero tenían maneras distintas, formas distintas de desenvolverse en el mundo, y eso chocaba. A ella le chocaba, porque era ella la que era normal.
Sai era un tipo raro, eso era una aseveración sin contradicciones, cualquiera que lo conociese se daría cuenta que el filtro de sus pensamientos estaba conectado con su culo y que, detrás de esa sonrisa calma y gesto "normal", existía una víbora tramposa que saldría en el momento en que necesitase divertirse, porque a la larga Sai era eso: un hombre intentando divertirse, más que hombre, un niño, y más que diversión, fastidio. Era curioso, chantajista y el contacto humano parecía ponerlo más imbécil de la cuenta. A visión de Ino, era un hombre que era mejor evitar, al mismo tiempo, era de ese tipo de personas a las que no les puedes hacer el quite nunca después de conocerla.
Yamanaka lo había intentado, lo conoció, no le gustó y huyó. Pero él la encontró, preguntándole sus más profundos secretos, secretos que él sabía porque, por sobre todo, era un maldito fisgón. ¿Cómo evitarlo? Nunca supo, entonces aprendió a acostumbrarse a él. A quererlo.
Es que si uno lo miraba bien, y lograba bordear todas esas capas de indiferencia, sarcasmo, mentiras y más mentiras, podía encontrar en Sai una persona que era confiable y tranquila. No era de los que hablasen mucho (por suerte) y era bueno para escuchar, además que era del tipo de personas que pueden ayudarte cuando tienes problemas del tipo "se filtraron unas fotos…" o "en la prensa saldrá…". Un amigo conveniente.
Más avanzado el tiempo, Ino empezó a notar que Sai empezaba a tener ciertas actitudes con ella que él regularmente no trabajaba: podía verlo muchas veces silenciándose solo para no emitir comentarios que pareciesen molestos o demasiado crueles para ella, para no herir sus sentimientos, y aunque no muchas veces le resultaba porque siempre salía con algo peor, Ino de verdad se empezó a sentir tocada por el gesto.
Sai es un imbécil, pero creo que es el mejor imbécil que puedes tener en tu vida.
La puerta se abrió y saltó como si le hubiesen puesto un resorte en los pies, Sai ni siquiera levantó la mirada de su celular, siguiendo el movimiento de dedos sobre la pantalla para ganar más puntos. Sakura atravesaba la puerta con la cara seria, cargando una caja mediana en sus delgados brazos.
― ¡Sakura, tardaste mucho! ―le recriminó la rubia al tiempo que constataba que estaba bien fisicamente.
― ¿Cómo te sientes? ―preguntó Sakura, seca.
Ino cambió el gesto enseguida al ver que la pelirrosa tenía esa mirada plantada en la cara, Sai, que no se había despegado de la pantalla, también notó en Sakura esa aura muerta que tendía a llevar cuando estaba lista para la batalla. Sus ojos negros por fin se desplazaron por el lugar para enfocarse en Sakura y en la energía que emitía.
¿Es que acaso todos allí creían que Sakura era una enclenque? ¿Acaso nunca la habían visto pelear? Preocuparse por Sakura, preocuparse porque la mataran estaba totalmente fuera de contexto. No entendía cómo si confiaban tanto en ella para hacer el trabajo sucio, desconfiaban tanto de sus habilidades cuando se hablaba de muerte al clan. ¿Por qué era eso o no? Karin y un plan maquiavélico para deshacerse del clan Uchiha, ¿no?
Sai miró a Ino, que plantaba su estilizada figura erguida frente a Sakura, con el ceño fruncido y los brazos en jarra. La verdad es que estaba más preocupado por la rubia y su seguridad, al fin y al cabo era ella quien había sido secuestrada y era ella quien tenía la información valiosa, no Sakura. Si a alguien buscarían para matar sería a Ino Yamanaka, no a Sakura Haruno; aunque para conseguir lo primero, deben acabar con lo segundo, claro está.
― ¿Dónde está Karin? ―preguntó Ino, el temor se dejó asomar por su tono. Sakura la miró con seriedad, casi ofendida, adivinando que Ino suponía que ella la había matado.
―Está muerta.
―Sasuke dijo… ―empezó Sai, pero fue interrumpido por los ojos jade.
―Yo no la maté ―dijo queda, mientras acomodaba la caja que llevaba en sus brazos―. ¿Dónde está Sasuke?
―Oye, pero ¿cómo es eso de que Karin está muerta? ―preguntó Ino, miró a Sai que se encogió de hombros.
―Vamos, necesito hablar con Sasuke urgente, y contigo también ―dijo la pelirrosa.
Ino cambio la expresión facial a una de seriedad, sabiendo qué ocurría. Sai, que odiaba pescar las cosas al voleo, se sintió ajeno a la historia que se llevaba a cabo ahí, ¿por qué nadie podía aportarle información completa? Una vez que Sakura se fue a buscar a Karin, Sasuke se había limitado a ir con Shikamaru a su despacho a resguardarse, como Sakura había ordenado. Ino había quedado en el pasillo junto con él, inhalándose e intentando calmarse. Pero nadie había dicho nada, entonces Sai tenía que inferir cosas, y él odiaba inferir cosas, a él le gustaba escuchar las conversaciones y saber lo que se tejía de primera fuente, no de su cabeza.
―Está con Shikamaru en su despacho ―dijo Sai.
Sakura asintió y se abrió pasó por su casa hacia el despacho de Sasuke; más le valía haber llamado a Neji, no había mejores "policías" que los entrenados bajo la mano Hyuga y ahora necesitarían algo de seguridad extra, solo por si acaso, por lo menos hasta que se calmaran las aguas. Ahora que se sabía que Itachi había sido asesinado por un grupo organizado le era más fácil suponer que esos tratados de paz entre clanes pudiesen ser violados, el peligro y el miedo son cosas vivas que, como la gasolina, pueden iniciar un incendio con cualquier chispa. Al momento en que se hiciera público todo el escándalo, todos empezarían a buscar culpables, los clanes enemistados podrían empezar a culparse los unos a los otros y ahí se iría todo a la mierda. Debían evitar que eso ocurriera, Sakura se sentía con la responsabilidad de evitarlo a toda costa. No tenía idea si el foco era el clan Uchiha o si Itachi era solo el comienzo de un plan fríamente calculado. ¿Qué buscaban? ¿Cuál era la idea principal? Uf, eso era algo que había que averiguar cuánto antes. No iba a permitir que le quitaran su pedacito de cielo, no ahora que por fin tenía un sitio al que llegar.
Lo primero era poner a Sasuke en resguardo, pero de manera muy subrepticia, que nadie supiese que necesitaba más protección que la que habitualmente lo cubría, eso reflejaría miedo y sería fácil que se expandiera una especie de pánico colectivo. Ese grupo de mierda entendería que el clan Uchiha no tiene miedo y que están listos para tomar lo que sea que le lancen… aunque no fuese así del todo. Si lo mataban a él todo estaba perdido, el clan se disolvería como azúcar en agua caliente y ella vagaría sin casa, o se iría con Neji, pero no sería lo mismo, ella necesitaba y disfrutaba la libertad que le daba el clan Uchiha; sabía que en el clan Hyuga las cosas eran más protocolares y ella sí que no servía para eso… ahora, cuando Neji tomase el mando del clan, era obvio que haría excepciones por ella.
Enfócate, Sakura.
Pero en todo caso, ¿qué la seguía atando a los Uchiha? Fugaku e Itachi estaban muertos, y a ellos les había jurado lealtad, pero a Sasuke no; no se le cruzó por la mente jamás que las cosas terminarían como estaban actualmente como para considerar el entregarle su lealtad al hermano menor de Itachi, ¿por qué le había dado su palabra a Fugaku? ¿Qué le había ofrecido él? Protección, una casa y una familia, no sería más una vagabunda que vivía matando por encargo sin importar las razones, entregaría su destreza a una sola línea y se mantendría firme en ella, a cambio tendría aquello que siempre se le fue negado, no sería tratada como una paria, como una herramienta, sería tratada como un ser humano, un subordinado, sí, pero ser humano al fin y al cabo. A Itachi le habría dado todo, porque además de darle calor de hogar, le dio la dicha de la amistad, de la confidencia, de la adolescencia; ella habría seguido a Itachi al infierno, porque Itachi era su mejor amigo, su persona favorita.
¿Qué le daba Sasuke a cambio de su lealtad, ahora, entonces? ¿Qué le ofrecía para que ella quisiese quedarse? No se había detenido a pensarlo realmente, ella tenía marcada su lealtad al clan Uchiha como un todo, pero la verdad es que todas sus decisiones se habían basado en personas dentro de la familia que comandaba dicho grupo. Entonces ahora pensaba, ¿quería seguir en el clan Uchiha siendo que no había Uchiha que quisiese realmente proteger, ningún Uchiha al que le debiese nada? Porque a Sasuke no le debía nada, ¿pero quería protegerlo? Mentiría si decía que no, pero tampoco estaban claros los pilares de su apoyo al nuevo líder, ¿quería guardar lo que Itachi había significado para ella en Sasuke? ¿Acaso si mataban a Sasuke sentiría que había traicionado a Itachi? Pero quedarse con el único sobreviviente implicaba adecuarse a un sistema nuevo, uno que quizás no le beneficiaría, porque no estaría pensado para darle un lugar a ella como persona…
Cásate conmigo.
¿Acaso eso solucionaría las cosas? Porque mal como las veía, Sasuke debía tener hijos ya pronto, no es que planease dejarlo morir así tan fácil, pero era una urgencia tener un plan B; pensaba que Itachi no moriría nunca y por eso jamás pensó en Sasuke como un líder, su error estaba en descartar automáticamente lo "poco" probable, que por "poco" significaba que igual era posible que sucediese.
Lo van a querer matar, tal como lo hicieron con Itachi, porque saben que son los únicos que no tienen familia detrás que pueda suplir la falta.
Y sonaba lógico, se debe cortar por lo más fino.
Entró al despacho de Sasuke pateando la puerta porque en los brazos aún cargaba la caja que tenía, quizás, las respuestas a casi todos sus problemas; se encontró cara a cara con la escopeta de Shikamaru apuntándole en la sien, dedo en el gatillo, listo para matar.
― ¡Sakura, caramba, toca la maldita puerta! ―le retó Shikamaru al tiempo que bajaba el arma.
El despacho de Sasuke los recibió de manera lúgubre, era un salón grande y oscuro porque las cortinas estaban cerradas y las luces apagadas (a excepción de una lámpara a un costado del cuarto); el papel tapiz era de color azul, lo que le daba al cuarto un aire de catacumba, sumado a los estantes llenos de libros y archivadores que hacían parecer el lugar como una biblioteca antigua, de esas que estaban en los castillos y mansiones acaudaladas de occidente. Faltaban las antorchas, solo eso.
― ¿Dónde está mi cuñada? ―preguntó Sasuke, que se encontraba sentado en un largo sillón lejos de la ventana, estaba leyendo unos papeles salidos de un archivador café, de esos que usaban para mantener los datos de los integrantes del clan. Algo le hizo pensar a Sakura que estaba leyendo el expediente de Karin.
La chica de los ojos verdes soltó la caja en el escritorio de Sasuke y le dio a Ino la señal para que cerrara la puerta. El despacho quedó en silencio y las miradas se centraron en Sakura, la cual se sentó de manera desprolija en el escritorio que estaba frente a la ventana (donde no debía sentarse Sasuke nunca más hasta que todo se solucionara), junto a la caja "mágica". Ésta miró a las 4 personas frente a ella como si esperase que alguien más hablara, la mirada de Sasuke se mantenía fija en los ojos de ella, esperando respuesta a su pregunta.
¿Qué me ofreces, Sasuke? ¿Por qué debería luchar por ti?
―Karin está muerta ―dijo finalmente, apresurándose en agregar―, y no fui yo. Se nos adelantaron.
― ¿Qué? ―preguntó Sasuke, frunciendo el ceño. Sakura sintió su frustración, tal como la de ella, quemándole el pecho.
― ¿Cómo tan rápido? ―preguntó Ino, al parecer llevaba rato pensando en traer el tema a colación―. Yo salí de allí y nadie me vio, y tu en llegar allá no te demoras más de 15 minutos con Lee… ¿cómo supieron que me había ido?
―Gran pregunta ―dijo Sakura, al tiempo que abría la caja y desviaba la mirada de todos―, pero no tengo respuesta para eso. Lo que sé es que eres la única que algo sabe, así que podrías…
―No me dijo mucho, fue muy vaga ―empezó la rubia, mientras se sentaba junto a Sasuke, el cual seguía con la vista posada en Sakura, la cual escuchaba a Ino mientras revolvía y sacaba cosas de la caja que había traído con ella―. Me dijo que ahora que Itachi estaba muerto, matarían a Sasuke y que después de eso seguirían con los otros clanes, ya sabes, Hyuga, Uzumaki, Hatake quizás…
― ¿Dio nombres? ―interrumpió Shikamaru Nara.
Ino negó.
―Se refería a su grupo como ellos, nada de información ―. Hizo una pausa―. Pero está claro que Sasuke es el siguiente objetivo.
Sakura levantó la cabeza y abandonó sus labores solo para mirar a Ino un momento con gesto indeciso.
―Sai ―lo miró―, mira, estos son un montón de cachivaches que saqué del departamento de Karin. Tú eres el que trabaja en IT, así que haz tu magia.
― ¿Hay algo útil ahí? ―preguntó Sai, acercándose a la caja y mirando el montón de papeles y discos duros y viejas portátiles.
―Ni idea, lo más probable es que se hayan llevado todo lo útil antes de que yo llegara, para evitar que investigáramos más.
―Veré qué puedo hacer ―dijo Sai, mientras sacaba los papeles de la caja y dejaba solamente lo electrónico―. No me gustan los papeles.
Sakura se acercó a Ino a paso firme y se agachó a su altura, la abrazó.
―Ino, tú y yo tenemos que hablar en privado, me esperas afuera. Aléjate de las ventanas, por favor ―. Y la apartó.
Ino sabía de lo que iban a hablar, incluso Sai pareció prever el tema que se venía entre las dos mujeres, pero quizás sería necesario poner un micrófono cerca para estar seguro. Como no le contaban nada, tenía que recurrir a los trucos sucios.
―Shikamaru, llama a Hyuga, necesito que hablemos de seguridad con él. Sasuke no se quedará solo ni para dormir ―pidió la pelirrosa, mientras Nara hacía un gesto positivo con el pulgar arriba―. Necesito que me dejen a solas con Sasuke.
La extraña calma que llevaba Sakura en sus palabras hizo que todos abandonaran la habitación de inmediato, sin decir nada; el tono calmo siempre era señal de problemas, sobre todo cuando estaba en ese estado de híper-alerta, en donde cualquier movimiento podía convertirla en una asesina. Lo último que faltaba era que Sasuke muriera a manos de la occidental.
Sasuke, que estaba pensando cosas mucho más allá de las órdenes de Sakura, levantó la cabeza, circunspecto, al tiempo que Sakura se plantaba frente a él. Era una imagen extraña, Sakura era una hoja al viento que él jamás fue capaz de atrapar en vuelo, pero ahora Sakura parecía haber parado su viaje eterno y se encontraba delante de él, cerca y demasiado tangible y posible. Entonces supo que algo andaba mal, porque Sakura no era así, ella era imposible, y que pareciera posible significaba que estaba siendo más imposible que nunca. La verdad no estaba preparado para nada que pudiese lanzarle ahora en privado, se sentía más seguro cuando la gente estaba alrededor porque sabía que ella no le sacaría nada en cara en ese tipo de situaciones… pero ahora el olor de Sakura, tan característico y tan adictivo, estaba embriagándole el cerebro y él estaba por ceder a todo lo que le pudiese pedir. ¿Por qué le pasaba esto en estos momentos?
― ¿Qué pasa? ―preguntó, serio, en un intento de hacerla ir al grano para acabar todo luego.
―Sasuke, tú, desde ahora, estás en peligro de muerte ―le dijo ella, seria―. Yo haré lo que pueda para mantenerte a salvo, todo lo que está en mí, pero tú debes poner de tu parte. Ya no quiero que me discutas como hacer las cosas, porque tu yakuza no está lista para este tipo de problemas, yo sí, porque yo viví de esto toda mi vida.
― ¿Qué crees que enfrenta mi yakuza, Sakura? ―le dijo él, serio igual―. No subestimes a los clanes, tal vez no somos como los italianos, pero tampoco somos gente sin perspectiva de batalla. Conocemos la guerra, sabemos enfrentarla, nuestros antepasados fueron gente de batalla. No nos vamos sacando los ojos en las calles ni haciendo escenas de persecuciones en autos llenos de trampas, pero créeme que somos igual de fieros que ustedes.
Sakura se sentó junto a él de brazos cruzados, no parecía enojada, tampoco parecía feliz, tampoco parecía estar pesando, parecía en nada. Sasuke la observó, esperando alguna respuesta a su declaración, pero ella no emitió juicio alguno, ¿acaso era todo lo que quería decir? ¿Qué iban a hacer las cosas a su modo? Pero eso podía haberlo dicho delante de todos.
― ¿Qué estoy haciendo ahora aquí, Sasuke? ―le preguntó Sakura, de repente, mirando al frente, aún con expresión neutra en su rostro.
Sasuke frunció el ceño, algo en la pregunta se prestaba para mil interpretaciones, ¿qué estaba haciendo ella aquí? Bah, muchas cosas, por qué de repente quería saber qué hacía aquí.
―Cooperando, Sakura, eres parte de este clan ―respondió él.
― ¿Por qué?
― ¿Ah? ―. Sasuke no tuvo tiempo de ocultar su sorpresa, ¿qué mierda pasaba?
―Fugaku-san, Itachi, ellos eran algo para mí, yo luchaba por ellos y por lo que me daban como parte del clan: hogar, familia ―hizo una pausa para mirar, por fin, a Sasuke―. Pero ¿en qué estoy contigo? ¿Cuál es mi finalidad contigo? ¿Quieres que me quede porque te soy útil? ¿Que me quede para darte hijos?
―Sakura, no entiendo a qué viene esto ―musitó el hombre―. Tú estás aquí porque esta es tu casa, porque este clan es tan tuyo como mío.
― ¿Lo hago por el clan? Sasuke, eres el único Uchiha que queda. Tu muerte desarmará todo lo que los Uchiha han forjado porque este clan es del apellido, a mí nada aquí me corresponde, nada. No quiero tener que casarme contigo para que esto me pertenezca. Este clan es y será solo tuyo siempre, ¿y si no me caso contigo? ¿Y si mueres? Me voy a quedar sola.
Sasuke miró la expresión queda de Sakura, el rostro neutro y blanco que poseía los ojos verdes más intensos y opacos que hubiese visto jamás. Las occidentales tenían esa gracia, la variedad en el color de ojos, en oriente no era muy común ver ojos así de claros y así de grandes y así de intensos… pero sí había ojos opacos y tristes, como los del mismo Uchiha.
―No vas a quedar sola ―contradijo él―. Los Uzumaki y los Hyuga matarían por llevarte con ellos. Además…
―Ese es el punto, Sasuke. Yo he funcionado como herramienta toda mi vida, desde niña, yo sé que lo sabes, Shikamaru es un cotilla de lo mejor ―. A Sakura se le congelaron los ojos, aún más, recordando su niñez―. Obvio que la gente me quiere, me quiere porque me necesita, no a mí, a mis habilidades. Pero Fugaku, lejos de la utilidad que podía prestarle, pensó en mí como un humano, todos aquí me trataron como un humano, no como la asesina que, de hecho, soy. No quiero ir con nadie más, por mucho que estime a Neji y Naruto, son casas que me han visto siempre como "la asesina de…", lo humano siempre es después, no puedo pasar mi vida siendo un instrumento.
― ¿Por qué me sueltas todo esto?
―Para ti también soy un objeto, es mi punto.
― ¿Qué?
―Quieres que me case contigo por una utilidad, simple capricho y simple flojera, aun sabiendo que yo no puedo nada de lo que me pides, nada. Pero te da tanto miedo perderme, perder la herramienta que te ha salvado a ti y tu familia tantas veces el trasero, que necesitas retenerme con algo.
―En ningún momento mencioné que te echaría de aquí si no acatabas lo que te pedía, Sakura.
―Ah, no, pero aun así fue una orden clara ―. Se levantó, alejándose de Sasuke―. Se supone que esta es mi casa y que este clan es tan mío como tuyo, ¿no? ¿Por qué me obligas a hacer algo que no tengo porqué hacer? Antes de eso, yo sabía que quería quedarme aquí, contigo, incluso sabiendo que nuestra relación no es tan buena, pero ahora no sé si de verdad quiero estar aquí. Protegerte, asegurarme de que estés a salvo, que en algún momento cambies de parecer y te dignes a buscarte una mujer que esté dispuesta a darte hijos… ya no sé si quiero eso. ¿Qué saco con protegerte si tu insinuación de compromiso va más allá de mi libertad?
― ¿Esto es solo por la cosa del matrimonio?
―Es lo que implica, Sasuke. Tu utilidad supone ser mi misma utilidad, pero si para seguir en este clan tengo que pensar en ti como alguien que coarta mi libertad, que me ve como un implemento para conseguir cosas, y no piensa en mí como algo de carne y hueso… no estoy a favor.
― ¿Quieres irte? ¿Quieres salirte del clan? ―preguntó Sasuke, se sentía cabreado, se sentía culpable, quería retenerla porque no le gustaba para dónde iba todo.
Sakura dudó, lo miró brevemente, para luego mirar la puerta. Sasuke entró en pánico, su cerebro quiso abortar misión y decirle que lo del matrimonio era un chiste, que no la veía como un objeto, que no sabía qué le pasaba, que pudiese ser que estaba enamorado de ella y por eso le había soltado sarta de estupideces, que no estaba en sus cabales.
―No sé, estar contigo me desconcierta. O sea, siempre me has desconcertado, pero ahora más. No eres como Itachi ―. Sakura se pasó la mano por el pelo, y exteriorizó las dudas cuando su cara mostró un gesto de amargura.
― ¿Por qué me dices que me vas a proteger si no quieres hacerlo? ―preguntó Sasuke, serio y compuesto, como siempre. Lo que pasaba dentro de su cabeza era otra cosa.
Estaba defraudando a su padre, estaba defraudando a su hermano, estaba defraudándolos a todos. Fugaku Uchiha tenía razón, él no era un líder, él no era nadie, no sería jamás Itachi, no sería jamás la cabecilla que el clan necesitaba, se había dejado llevar por el estúpido corazón porque era inexperto en temas de amor y había terminado cagándolo todo. Ahora Sakura lo odiaba, Sakura quería huir de él porque había sido imbécil. Sabía que no podía retractarse, que el daño ya estaba hecho, que le había tirado a Sakura una bomba y que ella había terminado herida. Pero claro, ¿en qué pensaba? Claro que sabía el tipo de herramienta que había sido antes de pertenecer al apellido Cermenatti, claro que sabía que ella no quería tener hijos porque aún cargaba una herida que no cicatrizaba del todo… pero él fue y volvió a abrir esa herida, la terminó abriendo entera. El clan no podía seguir sin ella porque él era demasiado imbécil para hacer las cosas, ella era una líder no él, pero qué mierda pensaba cuando decidió hacerse el poderoso y tomarse todo con la calma que lo hizo. Sin Sakura el clan caería, como lo había vaticinado su padre ante la idea de que Sasuke alguna vez fuese el líder.
―Puedes tomarlo como mi última labor en este clan ―dijo ella, como si hubiese perdido una batalla.
Él se quedó ahí, mirándola impertérrito. ¿Le estaba diciendo que adiós? ¿Eso era todo? Pero si ella ya estaba establecida allí, ¿irse? ¿Volvería a estar sola? ¿Y él? ¿Lo iba a dejar arruinar el clan?
―Si prometo buscarme una mujer y estar casado para fines de mes, ¿reconsiderarás tu posición? ―preguntó él, muy serio, pero como si no lo hubiese atacado la declaración de la pelirrosa.
Ella frunció los labios, mala señal, y se encaminó a la puerta del despacho de Sasuke.
―Quédate aquí, hablaremos con Neji el tema de la seguridad. Una vez que tenga un esquema hecho sobre el tema, vendré a verte. No salgas de esta casa sin supervisión.
Y salió del despacho.
Sasuke tuvo que suspirar, pero su educación le había matado el alma de tantas maneras, que se tragó el sentimiento hasta que no le quedó nada en los ojos.
Sakura sabía que había hecho algo que quizás no correspondía, los Uchiha en su totalidad –incluso Sasuke– la habían cuidado y tratado como miembro de la familia, darle la espalda al único que quedaba estaba lejos de ser honroso, pero las cosas en su cabeza no estaban bien, se estaba sintiendo inestable y gran parte de esa inestabilidad estaba dada porque querían matar a Sasuke y eso implicaría que si no dejaba hijos todo estaba perdido. ¿Se sentía capaz de librarlo de todo mal y preservar su vida? La verdad es que sí, ella era ella y era capaz de millones de cosas increíbles, salvar la vida de un hombre amenazado de muerte era una de ellas. La incertidumbre era lo que la mataba, se sentía atacada por todos los flancos, Karin había pasado metida en esa casa como 6 años y resultaba que era de los tipos malos; ¿qué le aseguraba que no había más? Además no saber quién era el cerebro de todo este embrollo le traía la cabeza hecha un lío, ¿cómo vencer a un enemigo que no se conoce? ¿Cómo detener un plan desconocido? ¿Cómo contraatacar un ataque que no se sabe dónde y cómo viene? Ella era hábil, inteligente y muy metódica en estas situaciones, pero estaba ahora en un desierto de nada. Nada arriba, nada abajo, nada a los lados, nada al frente, nada detrás. ¿Cómo proteger a Sasuke si no sabía de qué tenía que protegerlo? Ella debía estar más lúcida que nunca, pero su cabeza era un caos. Estaba inestable porque se sentía inútil.
Otra cosa era el miedo de fallar, si fallaba en proteger a Sasuke ¿qué pasaba? El clan se iba a la mierda y adiós años de esfuerzo por parte de Fugaku Uchiha; una deshonra para él y para Itachi que se habían esforzado al máximo para hacer que el clan fuese lo que era hoy. Ella tenía que proteger a Sasuke porque era el único Uchiha, porque era lo único que quedaba de Itachi, ¿qué sentiría Itachi si ella le decía que no podía proteger a su hermano menor? No quería saberlo, por eso haría lo que estuviese a su alcance para hacerse cargo de la tormenta que se venía.
Y después se iría.
¿De verdad se iría? Sasuke la había pasado a llevar y ella sentía que eso bastaba para motivar su partida, pero ¿de verdad era necesario irse? Bueno, de todos modos, Sasuke tendría que buscarse una mujer y procrear, en algún momento, para dejar líder cuando él no estuviese allí para hacerse cargo. ¿Le afectaba a ella? Si él cesaba la idea de su matrimonio con Sakura, la verdad es que a ella no le afectaba en lo más mínimo. Pero él debía elegirse a una mujer buena, que mereciera estar en la cima junto al Uchiha.
Si se casa con una mujer buena para esta familia entonces todo está bien. Pensó. ¿Está bien? ¿Qué se le pasó por la mente?
―Sakura ―una voz familiar la sacó de sus pensamientos.
Ella se hallaba en la sala de estar de la entrada, sola, esperando que Neji llegase.
―Neji ―dijo ella al ver al recién llegado, estaba solo. Posiblemente Shikamaru habría ido a hablar con la servidumbre por el tema de la seguridad, esperaba que así fuera.
― ¿Qué ha pasado? El ambiente está raro ―dijo él―. Se te ve rara.
―Quieren matar a Sasuke ―dijo ella, en voz baja, le hizo un gesto para que se le acercara.
― ¿Quién? ―preguntó él, en tono bajo y ronco. Quizás se acercó algo más de lo necesario a Sakura, ella lograba sentir el olor de su perfume.
Los Hyuga matarían por llevarte con ellos. Sí, lo más probable.
Sakura levantó la cabeza y sintió que sus ojos miraban a Neji con reproche.
―No tengo idea ―. Se alejó de Neji, un paso atrás―. Pero lo quieren matar. Ino fue secuestrada, Karin estaba involucrada en la muerte de Itachi, pero no puede aportar información porque la han matado.
Neji alzó ambas cejas, atento a los gestos de Sakura, intentando sacar algo más de su lenguaje corporal.
―Y tú quieres pedir a mi guardia para cuidarlo ―dijo él, no era en tono de pregunta.
―Sí ―asintió―. No puede morir, tus hombres son hábiles. Yo no sé qué tenemos que esperar por qué no sé quiénes quieren matarlo ni cómo quieren hacerlo.
― ¿Estás segura de todo esto?
Ella le insistió con los ojos verdes llenos de súplica.
―Ino, la iban a matar ―empezó Sakura―. Karin la iba a matar. Y yo llegué y Karin estaba muerta, y da lo mismo lo que digan los peritajes que le harán en el médico-legal cuando la encuentren, yo sé que la mataron para que no abriera la boca. No más de lo que ya lo hizo con Ino.
― ¿Por qué los Uchiha?
―Son todos, pero tiendo a pensar que Sasuke es más fácil de matar. No hay más Uchihas, matarlo destruye el clan. Después ustedes ―hizo una mueca―. Estoy, creo, asustada.
Lo último lo dijo tan bajo que Neji dudo que lo hubiese dicho realmente, pero ella agachó la cabeza ante sus palabras y el Hyuga supo que las cosas se estaban poniendo feas. Ella no admitía nunca sus derrotas, ella no admitía sus miedos. Sakura era un templo de acero, impenetrable, bien erguido. Él la hubiese abrazado si ella se lo permitiese, pero sabía que hacer algo así implicaría que ella lo apartaría con rapidez y terminaría no queriendo contarle nada más. Ella había tenido más confianza en él que en nadie más porque él había sido recatado y se había limitado siempre a escuchar, a dar un consejo, pero jamás a dar consuelo real; a ella le gustaba así, porque para ella el contacto era tierra problemática y la debilidad un sitio al que no quería viajar. Hacerla consiente de su fragilidad en ese mismo momento sería quebrarla.
―Le he dicho a Sasuke que me voy ―añadió ella, aún con la vista al suelo, pero con la voz más clara.
Neji frunció el ceño, ¿qué?
― ¿Te vas? ―preguntó―. ¿A dónde? ¿Cuándo?
―Cuando esto termine y tengamos la cabeza del revoltoso, me tengo que ir, primero quiero que Sasuke esté bien.
― ¿Por qué?
―Bueno, prácticamente me ordenó casarme con él… suficiente.
Neji observó cómo las manos de ella se tensaban ante el comentario, pero la verdad es que a Neji no le parecía gran cosa (por lo menos no para que ella tomara una opción tan drástica). O sea, obviamente a él le hubiese encantado que Sakura se fuese, pero con él, irse sola solo porque Sasuke había sido idiota y había dejado correr su estúpida cabeza no le parecía causal de huida, sobre todo cuando Sakura siempre acusaba que el clan Uchiha era lo único que tenía y por lo único que valía la pena luchar y que por eso no se podía ir. A veces los problemas Haruno versus Uchiha menor emulaban mucho a los de los adolescentes que huyen de la persona que les gusta, de todos modos Neji siempre descartó esa idea (sin importar el parecido), porque Sakura estaba muy enamorada de Itachi como para ver en Sasuke algo, además ella sostenía, hasta el día de hoy, que Sasuke la evitaba porque en verdad no apreciaba que ella estuviese ahí, en esa casa, con el clan, tan así como familia.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
―Creo que esto es infantil ―terminó por decir Neji, con esa sinceridad que lo caracterizaba, la misma que lo había llevado a decirle hace un tiempo atrás que la amaba.
Sakura levantó la cabeza y lo miró entre enojada y turbada.
―Claro, él coarta mi libertad, pero yo soy la infantil ―dijo, cabreada.
Neji negó con la cabeza.
―Si no te hubiese pedido matrimonio las cosas no habrían cambiado, lo sabes ―dijo él, en tono estricto, como un sermón―. Tiendo a pensar que lo que te molesta es el hecho de que te haya pedido matrimonio sintiendo nada por ti.
―Me estás jodiendo Neji, en serio ―alegó ella―. Él pretende que yo me ate a él, tenga a su prole, pero tú le buscas el lado romántico, en serio que no sé en dónde está tu sentido común.
―Si yo te pidiese matrimonio, ¿qué me dirías? Si te digo que te cases conmigo.
― ¿Qué? ―contestó, porque le costó procesar―. Es distinto, tú… bueno, tú no me ves como… ¡no me estarías obligando!
―Suponte que lo hago.
― ¡Estarías siendo egoísta!
― ¿Me dejarías de hablar y de ver en ese caso? ―dijo, intentando probar su punto.
―No, claro que no, pero sería obvio que no admitiría esa actitud de tu parte.
― ¿Por qué debes desligarte de Sasuke entonces?
―Porque es diferente, ¿es que no lo ves? Somos adultos, él mismo dijo que yo era de "utilidad".
― ¿Te echará del clan si no te casas con él?
―No, pero yo no quiero…
―Entonces no veo el problema, él no está atándote, tú te estás atando sola.
Neji le lanzó una mirada que a Sakura no le gustó nada, era como si intentase decirle "¿ves que eres idiota?". Ella gruñó, era increíble que, de entre todos, fuera Neji quien estuviese allí haciéndola sentir así, tan idiota. Pero estaba equivocado, ella y Sasuke no tenían nada que producir juntos, ella no esperaba nada de él, Sasuke no era nada para ella, recién empezaba a ser "su líder", pero nada más. ¿Era en serio? ¿La estaba jodiendo? Ah, claro, defendiendo a su amigo de toda la vida, pero qué imbecilidad.
―Estoy rodeada de imbéciles.
Dicho eso, Sakura abandonó la estancia, ofuscada cual adolescente, justo cuando Shikamaru aparecía para hacer a Neji pasar donde Sasuke. Bien.
Nota de Autora: Como siempre, atenta a sus comentarios, espero que este capítulo les haya gustado y espero no haber sacado del personaje a los, valga la redundancia, personajes.
Nos leemos luego!
