Hola, bueno he vuelto gracias por comentar, favoritos y de más y bueno aquí el siguiente capítulo.
Capítulo 8.
OoOoOoOoOoOoO
Scorpius:
Pasaron los días y Rose seguía en la enfermería, no despertaba y seguía balbuceando palabras en otro idioma.
Nadie entendía lo que pasaba, la llevaron a San Mungo pero como no despertaba ni nada decidieron devolverla al colegio y si se ponía peor la lleváramos de vuelta al hospital.
La familia Weasley estaba muy deprimida pero Albus y Hugo los que más, este último a penas comía y se pasa la vida en la enfermería con su hermana. Y Albus, bueno… él se pasa la vida en su Sala Común.
Patricia va a la enfermería todos los días y le cuenta a Rose lo que paso ese día y le explica el temario que dimos hoy.
Yo en cambio solo voy a la enfermería y le agarro la mano, que puedo jurar por Merlín y Morgana que ella me la aprieta como si supiera que estoy ahí.
-Reddat consurget maximus ostendens se tamquam domina dea domina Riaza Laidy.
-¿Es latín verdad?-me preguntó Albus.
-Creo que sí.
-¿Qué querrá decir?
-No tengo ni idea.
-¿Conoces a alguien que sepa latín?-me preguntó acariciando el pelo de Rose para tranquilizarla, ya que estaba empezando a tener espasmos.
-No… ¡SÍ! ¡Mi padre!-grité emocionado.
-¿Tu padre?-preguntó confuso el azabache-¿por qué tu padre sabe latín?
-¡Merlín! ¿Cómo puedo ser tan idiota?-me pregunté confuso.
-No lo sé pero vamos, tenemos que hablar con la directora-dijo emocionado Albus-tranquila Rosie, vas a despertar en seguida-dijo dándole un beso en la frente a la pelirroja.
Fuimos corriendo hacia el despecho de la profesora McCgonagall, pero una gárgola gigante se interponía entre nosotros.
-¿Cuál es la contraseña?-le pregunté a Albus.
-¿Por qué iba a saberlo yo?
-¿Qué hacéis aquí niños?-preguntó la profesora Innantra apareciendo por el pasillo.
-Ah nosotros veníamos a buscar a la directora, pero no sabemos la contraseña-explicó Albus.
-Ranas de chocolate-dijo la profesora mirando a la gárgola, la cual se fue girando dejando libre unas escaleras.
-¿En serio esa es la contraseña?-preguntó Albus sarcástico.
-Minerva no quería que se perdieran las costumbres del ex director, Albus Dumbledore-explico la profesora Innantra subiendo seguido de nosotros por las escaleras.
-¿Qué seriedad pretenden producir con esas contraseñas?-me susurró Albus mientras nos adentrábamos en el despacho.
-¿A qué venía señores Potter y Malfoy?-preguntó la directora.
-M i padre sabe latín, y podría traducir lo que dice Rose.
-¿De verdad? Entonces habrá que pedirle que venga de inmediato-dijo mirando a la profesora Innantra que se dirigía a la chimenea-y por supuesto llama los padres de la señorita Weasley.
-Por supuesto directora-aseguró la profesora.
-Y si se me permite preguntar, señor Malfoy ¿por qué su padre sabe latín?-me preguntó la directora.
-Estudió el idioma para poder entrar en el Ministerio aunque su puesto no lo requiera-expliqué antes de ser interrumpido por una llamarada verde que salía de la chimenea de la que salían mis padres.
-¡Scor!-gritó mi madre abrazándome-¿qué tal estás hijo?-me saludó mirándome con sus enormes ojos verdes y saltones.
-Muy bien mamá-le contesté sonriéndole antes de que entraran Ron Weasley seguido de su mujer, Hermione Weasley, por la chimenea.
-Ya que estamos todos vamos a la enfermería y descubramos lo que quiera transmitirnos la niña-informó la directora.
Al llegar a la enfermería entramos en la habitación en la que estaba Rose, que se retorcía, lloraba…
-Merlín, mi niña-susurró Hermione Weasley apoyándose en su marido.
-¿Qué dice cariño?-preguntó mi madre a mi padre agarrándolo del brazo y asintiéndole con la cabeza.
-No lo tengo muy claro-dijo acercándose a Rose para poder oír mejor y de repente se puso pálido.
-¿Qué dice?
-La más grande se alzará, presentándose a sí misma como una diosa, Laidy Raiza.
Ron:
-¿Cómo? ¿Cómo que la más grande? ¿De qué habla?-le preguntó histérica Hermione a Malfoy.
-No lo sé, yo solo dije lo que ella está diciendo-concluyó Malfoy señalando a mi hija que seguía susurrando ese mensaje.
-¿Qué creéis que quiere decir?-preguntó Albus agarrándole una mano a su prima.
-Que algo va a pasar-afirmó el niño Malfoy mirando con ¿preocupación? A mi princesa.
-¿Y por qué a ella? Digo ¿por qué en atacar a mi hija? ¿Qué tiene que ver?-preguntó llorando Hermione a lo que yo pasé mi brazo por sus hombros apoyándola en mi pecho.
-Los sueños Señora Weasley, ella soñaba ese tipo de cosas-informó el hijo de Malfoy.
-¿Pero que tenía que ver mi hija? ¡Ella no tiene nada que ver!
-¡Hermione!-le grité-tranquilízate, yo también estoy preocupado pero no debes ponerte así, no solucionarás nada ¿cuándo conseguimos algo poniéndonos histéricos?-dije agarrándola por los hombros y dándole un beso en la sien.
-Por una vez hablas con seriedad Weasley.
-Por una vez haces algo bueno por los demás Malfoy.
Frank:
Merlín ¿cómo acabé así? ¿En qué momento caló tan adentro como para estar escondido detrás de una estatua espiando? Sí, habló de Dominique con ese asqueroso de Mars Ronson, Ravenclaw. De séptimo. Buscador. Rubio, ojos verdes y moreno. Todo un ídolo entre la población femenina.
-¿Quieres ir a un lugar más privado?-le preguntó a MI Dominique.
-Claro-le contesto la rubia/pelirroja al asqueroso y pomposo de Ronson.
La cogió de la mano y seguido de ella se dirigió al baño de los prefectos de la quinta planta ¿olvidé mencionar que encima es prefecto? Sí, el hijo de puta lo tiene todo.
Entraron en el baño y yo les seguí, como estaban muy ocupados besándose apasionadamente ni se enteraron de que estaba ahí. ¿Para qué mentir? Los celos me estaban matando, ver como el rubiecito prefecto perfecto le sacaba la camisa y le besaba el cuello me enfureció tanto que no me pude controlar.
-¡Frank!-gritó Dominique cuando yo estampé mi puño en la cara de Ronson.
-¡Ni se te ocurra volver a tocarla! ¡Si la vuelves a tocar, aunque sea un pelo, lo que te hice hoy no será nada comparado con las hostias que te daré!-le grité furioso dándole por última vez una patada en el estómago.
-¡PARA!-gritó Dom cogiéndome del brazo y echándome para atrás soltando al ojiverde que salió corriendo del baño… dejándonos solos.
-¡¿Qué mierda se te pasó por la cabeza?!-me gritó mirándome como si estuviera loco-¿Qué cojones te pasa?
-Dom-susurré acercándome a ella, acto que la hizo dar un paso atrás.
-No te me acerques-me dijo mirándome con furia.
-Entiende que no podía aguantar que…-intenté decir pero ella me interrumpió.
-¡¿EL qué?! ¡¿Qué me acostara con él?!-me gritó-¡Pero yo si puedo soportar que tú andes con otras! ¡¿No?!-me preguntó sarcástica ya soltando las lágrimas que tenía retenidas en sus preciosos ojos azules claro-¡además de un asqueroso cerdo eres un machista!
-¡No! ¡Te juro que nunca más volveré a estar con otra!
-¡No te creo! ¿Sabes por qué? Porque eres incapaz de no acostarte con más de una chica. Cuando podías estar conmigo, que supuestamente era lo que tú querías, la primera noche en la que no pude estar contigo te decidiste por ir a descargarte con otra. ¡Yo no podría estar en una relación así, Frank!
-Por favor, no me dejes-le supliqué intentando agarrar su preciosa y blanca mano.
-Vete a la mierda-fue lo último que me dijo antes de salir por la puerta del baño.
Rose:
La oscuridad cubrían los jardines de Hogwarts, no había luna, ni estrellas y estaba todo muy silencioso. Paseaba sola por la orilla del Lago Negro que estaba más tranquilo que de costumbre. A lo lejos visualicé una luz plateada que llegaba desde el cielo hasta la tierra. Me acerqué, y allí estaban Lily, Molly y Catherine arropadas con un vestido hasta los tobillos de un blanco brillante, me aproxime a ellas, las saludé pero no me contestaban, es más, ni me miraban.
-Reddat consurget maximus ostendens se tamquam domina dea domina Riaza Laidy.
Hablaban en una lengua que no conocía aunque suponía que era latín.
Me fijé en a donde llevaba el halo plateado y vi que formaba unas iniciales: LR con letra plateada grabadas en la tierra.
Se oían gritos, llantos y risas diabólicas saliendo del colegio, eran alumnos, vestidos con ropas blancas que se dirigían a donde estaban Lily, Cath y Molly.
Busqué desesperada a mi familia y amigos y solo hallé a Albus, Patricia y Alexandre
-¡Albus! ¡Soy yo! ¡Rose! ¡Tu prima, tu mejor amiga!
Ni me miró, ni me oyó, pasó de largo como si no existiera.
Cuando toda la masa de alumnos llegaron al halo se pusieron a entonar la misma frase en latín con las manos levantadas apuntando al cielo consiguiendo así que el manto plateado se hiciera más denso y brillante.
Corrí en dirección al colegio, quería ir para mi Sala Común y comer ranas de chocolate o tal vez jugar a los Snaps Explosivos con mis amigos al lado de la chimenea, cualquier cosa mejor que estar ahí.
De repente unas manos me agarraron los hombros y me impidieron continuar con mi carrera, abrí los ojos y allí me topé con un pecho de hombre desnudo y pálido, unas manos grandes me agarraban y unos ojos grisáceos me miraban.
-¿Scorpius?
-Formósæ, sola estpulcherrimi sint,nihil pulchritudocomparediste,non esse mortalemintellegibilem cumeamLaydiRaiza.
Me agarró de las muñecas y pegó mi espalda a su pecho descubierto sin dejar de pronunciar esas palabras. Me llevó a donde se encontraban las iniciales y me dejó allí, justo bajo el manto de luz plateada.
Y sentía que mi piel, mi pelo, todo era arrancado de cuajo de mí, y me cansaba, me costaba respirar y mantenerme en pie. Lo último que vi fueron unos hermosos ojos negros que me miraban desde el cielo satisfechos.
Bueno capítulo raro ¿verdad? No sé este ha sido de los que más me gustaron escribir. ¿Qué opináis de Dominique y su reacción? ¿Harías vosotras (o vosotros) lo mismo? Dejármelo en los comentarios.
Besoss33
20-6-15
