Disclaimer: Los personajes de The Legend Of Zelda Twilight Princess/Ocarina of Time, no son de mi pertenencia.
Aquellos que tenían un lazo con la familia real, se hallaban presenciando se cerca, la ceremonia de despedida al héroe y aquellos que fueron ayudados por el mismo, sólo miraban de lejos.
Los que él héroe conoció y de los que se encargó de hacer fuerte amistad una vez vuelto, miraban con tristeza.
El Jefe de los Goron, Darunia, había bajado de la Montaña exclusivamente a despedirse de quien consideró su hermano; La Princesa Ruto, dejó sus deberes reales al enterarse de la tragedia y sólo fue a despedirse de su prometido suspirando sobre una boda no realizada; Impa sabía las buenas acciones que Link había realizado tanto como niño y adulto, así que le brindó respeto; Naboru no lo conoció durante su infancia, pero se había ganado el respeto y admiración, durante su adultez, de todas las Gerudo, incluyéndose, así que no pudo faltar.
Todos estaban ahí...
Menos Saria.
Zelda se acercó al recinto donde el Héroe del Tiempo, aún sin que nadie lo conociera realmente, descansaba y lo haría para toda su eternidad, mostró una Ocarina azulina que no poseía poder, se llevó la boquilla a los labios y tomando aire, comenzó a tocar una melodía.
"Zelda's Lullaby"
Aquella canción, que fue capaz de hacer a Link, un niño sin hada y rechazado, a el Héroe del Tiempo y salvador de Hyrule.
- Adiós, Link... Ten un buen viaje.
La niña de verdoso cabello, al mismo tiempo que Zelda tocaba lejos del bosque, ella realizaba la misma acción pero con una melodía más alegre que debido a su ánimo, sólo era lenta y triste.
La lluvia pronto comenzó a caer, aunque eso no interrumpió la ceremonia en Hyrule ni la melodía de Saria.
- ¡Saria! - Le llamó Mido desde el suelo - Está lloviendo, ¡Baja de ahí!
Pero la pequeña no se inmutó, sólo estaba tocando, desde la puerta de la que fue la casa de su mejor amigo.
El Jefe de los Kokiri subió las escaleras y se acercó a la niña para cubrirle de la lluvia con una sombrilla de hoja.
- ¿Qué tienes? - Preguntó sentándose frente a ella - Estás así desde que esa mujer llegó. ¿Ocurrió algo?
Saria dejó de tocar, bajó su Ocarina de madera y lo miró para que Mido fuera testigo de las lágrimas de su amiga.
- Link... No...no volverá
- Ese Idiota nunca volvió... - La abrazó - No entiendo cómo te acuerdas de él ahora
Pero sí entendía, sabía la causa de sus lágrimas. Los había seguido, a ella y a Zelda, había sido testigo de cómo Saria se despedía de un hombre de cabellera rubia y armadura. Entonces, a palabras escuchadas de la Hyliana, se enteró que aquel hombre, era el niño sin hada. Tardó en comprender, y cuando lo hizo, se dio cuenta del por qué, ese niño era diferente.
Quiso entonces despedirse por haber sido tan malo...Pero ya no podía hacerlo y aunque quisiera, no recibiría nunca una aceptación de tal disculpa.
- No volverá
- Lo sé... - Decía mientras también sus lágrimas lo delataban -...Pero...siempre lo recordaremos...
Saria no entró a su hogar esa noche, sólo miró las pertenencias del rubio... Los dibujos que habían hecho juntos, las veces que se quedaron en vela contando historias, las mil y un melodías que Saria tocó y Link apreció como nunca.
Siempre sería un bello recuerdo atesorado en sus corazones.
(...)
En su forma de lobo, había logrado visitar la tan aclamada Ciudadela de Hyrule, obviamente, pasando desapercibido para no asustar a nadie, como un perro cualquiera.
- Vaya que hay movimiento...
Fue saludado por otros animales, jugó con los niños y fue acariciado por las doncellas. Que buena tarde.
- Así que fuiste un gran héroe en tu vida pasada...
El lobo asintió y su acompañante le miró intentando sonreír. Una coqueta gata blanca que pelaje esponjado que no le tenía nada de miedo.
- ¿Y qué haces aquí entonces? - Preguntó estirando las patas de enfrente
- Termino de cumplir mi misión… -Rió - No podré irme hasta cumplirla
- Suerte con ello - Se levantó y caminó delante de él mientras su cola esponjosa se paseaba por la cara del lobo - Si me necesitas para calmar tu soledad, estaré aquí
- Gracias
La gatita saltó unas cuantas cajas una arriba de la otra para entrar a una ventana dejando a Link con la duda si ese era su hogar o entraba para mendigar comida. Se levantó y salió del callejón para encontrarse de nuevo con la multitud alegre de la gente.
Salió de la ciudadela y regresó al bosque donde se le había dado asilo.
Sin embargo, algo le llamó mucho la atención...
- Ese es...
Un joven, corría hacia dónde era su camino. Hacia un gran árbol alto y frondoso que parecía, se escondía un lugar sagrado, recordándole el Templo del Bosque en el Prado Sagrado y el lugar favorito de su amiga.
De ropajes verdes, un gorro parecido, un escudo de madera y una espada tan simple. Entonces… Se dio cuenta que esas ropas, eran parecidas a las que él usó y que sólo alguien podría usarlas.
El héroe elegido por las Diosas, se acercaba a él.
Se sentó tranquilamente a esperar, mientras movía su cola de un lado a otro con completa calma. El héroe llegó a él, entonces, para llevarle y mostrarle todo sus movimientos, se posicionó en forma de ataque, cosa que el chico contrario correspondió con una defensa.
"Al menos" – Pensó – "Está alerta"
Y sin esperar ningún segundo más, saltó en ataque.
Fueron segundos los que transcurrieron desde su "ataque" hasta el recinto dónde fueron llevados. Un lugar completamente vacío, no había nada en el cielo, en el suelo, se hallaba una esencia blanquecina y como fondo, sólo se hallaba en castillo de Hyrule, sin embargo, alejados de ellos.
- ¿Él es el héroe? – Se preguntó mirando como el chico se levantaba y miraba su entorno – Es… muy joven
Entonces, pasó de su forma lobezno, a su forma "humana", aún sin ya serlo, y mostró su arma y su escudo al mismo tiempo que el chico se daba la vuelta para enfrentarle.
Se defendió con el escudo frente a él y levantó la espada para realizar un ataque o contraatacar. El otro joven, sin esperar algún tipo de indicación, se lanzó al ataque que Link rápidamente bloqueó y devolvió.
No estaba listo si en verdad, él era el héroe.
En lo que se recuperaba, la sombra habló.
- Sin valor, la espada no tiene ningún poder.
Sí, había aprendido aquellas palabras de un hombre de sonrisa tétrica, y realmente le habían servido… Era lo que era, aunque sobresalga más su lado negativo que positivo.
El chico se levantó, mostrando enojo a tal lección hablada.
- ¿Qué te da tal derecho? – Preguntó al fin – Me has traído a este lugar sólo a derribarme
Link admiró su capacidad para contradecir algo que no estaba bien, sin embargo, no era suficiente para él.
- Tal vez estés predestinado a ser el héroe de la leyenda… Más aún, no pareces digno de vestir esos ropajes.
El joven frente a él, se enfadó más y mostró decisión con la mirada.
- Se valiente si buscas el poder. Se valiente y el poder acudirá a ti… Este mundo está necesitado de un héroe.
Porque, él había visto cosas que no… Porque, a pesar de que lo veía todo lleno de color, risas de la gente, caricias de las mismas… La realidad, aún sin vista de lobo, era otra… Sólo veía, espíritus sin forma, él, era el único que poseía un cuerpo cuando visitó la ciudadela y aún así, quiso dejarlo pasar porque sabía que esa gente pronto se vería iluminada por la sombra de un héroe.
- Si efectivamente, reúnes el valor suficiente y resuelves librar Hyrule de los males que lo acosan… - Habló con seriedad y sabiduría – Entonces, seres acreedor de los secretos que custodio.
El rubio de un tono más castaño, asintió un poco más animado de que aquel confronta-miento un poco vergonzoso, quedará en el olvidado y aquel ser al fin, se tornara amable para enseñarle sus técnicas.
- ¿Y qué me enseñarás? – Preguntó
- Lo llamo… "El golpe de Gracia"
Mientras explicaba acerca del ataque, le miró de pies a cabeza. Eran tan parecidos, cuándo él se sentía vivo y lo estaba, la misma cabellera, aunque la forma de peinado variaba, los mismos ropajes verdes y esa decisión de salvar Hyrule.
Sin darse cuenta, al pensar en el chico, se vio en el suelo siendo atravesado por una espada. Aún así, él no sentía dolor ni lo sentiría como lo sintió en su época.
Se levantó mientras el chico frente a él, se sentía tan realizado.
- No ha sido tan mal… No dejes pasar nunca la oportunidad de dar un golpe de gracia. – Su parte viva, sonrió - ¡Ciertamente, he logrado transmitirte la primera técnica: El golpe de gracia!
Mientras el chico lo realizaba como recordatorio, Link… Se sentía maravillado.
- Aún me quedan 6 técnicas más. Sin embargo, sólo será digno de ellas un descendiente del héroe que tenga el alma de un sublima animal – Explicó – Crece en fuerza… Ponte a prueba. Cuando sientas que tu dominio de la espada no basta para derrotar al enemigo… Busca las piedras que llevan el aullido del viento y llama al espíritu dorado de la bestia. Así, podrás volver a invocarme
El chico asintió dando a conocer su entendimiento.
- ¿Cuál es tu nombre? – Preguntó la sombra
- Link… - Respondió con extrañeza - ¿Pero y tú? ¿Quién eres?
Él quiso responder: "Mi nombre es Link, y yo soy el héroe del Tiempo…" Pero no podía, no por el momento.
- Sólo… Soy una sombra, nada más… - Respondió
- Pero no eres cualquier sombra… - Se acercó – Tú… transmites un aura diferente. Como… Si… No sé, dentro hubiera un gran héroe.
Link estaba sorprendido de la observación de aquel jovencito, su barrera de fuerza se rompió y se alejó.
- Sin valor, la espada no tiene ningún poder… Recuerda esas palabras… Ahora vete.
No era su problema ver cómo irse, él había cumplido su parte de enseñarle una de sus técnicas. Cuando se halló en completa soledad, cayó de rodillas, extrañándose de que el suelo, fuese visto húmedo ante la caída de sus lágrimas.
Ya no tenía porqué llorar, pero lo hizo.
"Como… Si… No sé, dentro hubiera un gran héroe"
Lo había, dentro había un gran héroe… Olvidado por muchos, extrañado por unos cuantos. Y siempre se preguntó…. ¿Cuántos de sus conocidos, lloraron su pérdida? ¿Cuántos, visitan el recinto donde descansaba al menos, una vez en su vida?
Sí… Debía volver a casa, a su descanso eterno.
