Tetsuna: ¡HOLA! Esperamos les guste el nuevo capítulo.
DIAMOND NO ACE NO NOS PERTENECE
TITULO: Prueba de valor.
AUTORA: Tetsuna Hibari & Yukihana-Hime (Trabajo en cooperación)
RESUMEN:
El equipo de béisbol de Seido tiene una tradición que a pasado de generación en generación y este año no es la excepción, Miyuki y Kuramochi son los organizadores de este año. Han invitado a sus sempai con la intención de vengarse del trauma que les provocaron el año anterior, así como traumatizar a los recién llegados.
¿Quienes serán los que la superaran? ¿Quienes olvidaran el propósito inicial? ¿y que les susedera por responder una simple pregunta: "¿DULCE O TRUCO?"?
...INICIEMOS CON LA PRUEBA DE VALOR...
CLASIFICACIÓN: No menores de 18
CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJAS: MiyuSawa / KuraHaru / ChrisRyou / TetsuJun
GENEROS: Drama, parodia.
ADVERTENCIAS: LEMON Y MUCHO
Capítulo 3 – Travesura
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Cuando por fin Kuramochi alcanzo a su pareja, este se encontraba recargado sobre una pared intentando recuperar el aire que perdió en su carrera por su vida.
-¿Que rayos... fue eso? - articulo con dificultad el mayor, sosteniéndose de sus rodillas.
-No tengo la menor idea -contesto el pelirosa un poco más tranquilo - ¿no era alguna de sus bromas?
-...No...-respondió irguiéndose.
-Se veía tan real...-el pelirosa no sabía si creerle o no al contrario; quería creerle, pero era imposible que fuera un esqueleto real, tal vez alguien más también lo preparo para asustarlos... Sí, eso era más creíble - Incluso Aniki salió corriendo.
-Es la primera vez que veo a Ryo-san salir corriendo de aquella manera.-decía el peliverde un poco más calmado, al fin su corazón dejaba de latir tan rápido por el susto.- Era falso, ¿verdad?-pregunto con la esperanza que así fuera.
-¿Y cómo lo he de saber yo? -dijo Haru con el deseo que el miedo anterior no regresara.-Fueron tú y Miyuki-sempai quienes prepararon todo.
Ambos se quedaron viendo analizando todas las posible explicaciones, llegando a una sola; alguien más había colocado aquel escalofriante y realista esqueleto para asustarlos ¡Y vaya que lo hizo!
-Pero... ¿quién? - se preguntaba el mayor.
Solo él y Miyuki sabían sobre la sorpresa final... No... También Ryosuke y Chris pero dudaba de ellos debido a el miedo que vio en los ojos contrarios -antes de salir corriendo- era real ¿entonces? Hubiera seguido pensado de no ser por la imagen que invadió su mente de un sujeto detestable que se burlaba.
Miyuki...
-Maldito...-apretó sus manos en puños, imaginándose a su retorcido amigo riéndose de ellos.
Un Miyuki riéndose mientras rodaba por el suelo, sujetándose el estómago que le dolía por la risa.
Haru vio cómo su pareja pasaba de un rostro pensativo a uno furioso, al parecer el mayor encontró una respuesta.
-Kura...
-¡Me las va a pagar! -aseguro el peli-verde con los puños alzados.
-¿Quién? -pregunto acercándose mas.
-Miyuki...-contesto murmurando algunas maldiciones más- estoy seguro que él lo hizo...
-Tienes sentido. -dijo para si el pelirosa - ¿Pero, él no se fue?
-Por eso mismo es el principal sospechoso...
-Aun así es extraño.-dijo mientras se abrazaba al mayor.
-¿Porque? - pregunto respondiendo el gesto, la verdad era que necesitaba afecto después del susto - El disfruta del tormento ajeno...
-Pero es la clase de persona que disfruta ver el espectáculo, y se llevó a Eijun-kun con él. -decía el pelirosa sintiéndose al fin a salvo en aquellos brazos- Por lo que no...
-Eijun...-dijo Kuramochi soltando al menor quien resintió el abandono.
-¿Que...?
-Eso es Haru. -alego el mayor sin dejarlo hablar.- El maldito me amenazo al inicio de que de esta noche no pasaba...-comenzó a caminar, dejando a su pareja atrás.-No dejare que se salga con las suya... No dejare que toque a Bakamura.
Haru función el ceño, molesto porque Youichi se olvidara de él y se preocupara por alguien más. No tenía rencor hacia su amigo pitcher, lo que le tenía molesto era ese cariño posesivo que le tenía el campo corto. Debido a ese cariño sobreprotector, Kuramochi siempre lo abandonaba sin pensarlo dos veces, cuando sentía que la integridad del pitcher peligraba por el cátcher.
Lo siguió con el malestar manifestándose en un dolor de estómago. Estaba bien que Kuramochi cuidara y quisiera a Sawamura como un hermanito, pero el mayor debería de ir aceptando que así como ellos eran pareja; Eijun y Miyuki lo eran, no podía cuidarlo siempre. Además, lo que hacía Kuramochi por Sawamura era lo mismo que hacia su hermano en él.
-¿Dónde están? - decía el peli-verde mientras abría puerta por puerta que se topaba a su paso.
Haru suspiro, no debía perder la calma como el contrario, quien debido a la furia, había comenzado a caminar por el mismo pasillo por el que habían huido. Todo indicaba que incluso se olvidó de porque salieron corriendo. Siguieron caminado, revisando puerta por puerta, por parte de Youichi, que debido a la furia no recordaba que el cátcher había anunciado que llevaría al castaño a la enfermería.
Haru bien podría decirle y librarse de eso, pero deseaba que su pareja recobrara el sentido y le hiciera caso a él. Algo que cada vez veía más lejano.
-Haru revisa esa puerta. -Ordeno el peli-verde desde otra un poco más adelante.- Es la última, si no están ahí, iremos al piso de abajo.
Se debatió entre si obedecer o no, pero si no lo hacía, de todos modos el contrario lo haría y tardarían más tiempo en llegar a la enfermería para terminar con todo. Observo como el peli-verde se alejaba para revisar otra, suspiro, revisaría rápido para luego caminar escaleras abajo.
Al abrir la puerta, honestamente nunca se esperó ver lo que ahí se encontraba, sintió su rostro enrojecer, desde su cuello hasta su coronilla. Eijun gemía mientras era embestido por un Miyuki perdido en la lujuria. Ambos se encontraban en una cama vieja, siendo el castaño que se encontraba cuatro, ahogando los sonidos de su boca con una almohada, y el mayor detrás de él, arremetiendo con gran fuerza. Cuando los amantes notaron la luz proveniente del pasillo, detuvieron la acción.
-Haruchii…-murmuro Sawamura sin saber dónde esconderse, quería que la tierra se abriera y se lo tragara.
-Yo…-el pelirosa no sabía que decir, ni que hacer.
Kazuya fue el que reacciono primero, tomando con una mano la capa de vampiro y cubriendo a su pareja. Se dirigió al menor de los Kominato al oír los gritos de Youichi gritándole al pelirosa.
-Kominato, te deberé una grande si olvidas lo que acabas de ver y no le dices a Mochi donde estamos.
El escuchar la voz de su sempai lo trajo a la realidad, por lo que respondió cubriéndose el rostro.
-Lo siento yo…
-Está bien, solo no digas nada. -interrumpió el cácher.-Ahora ve.
Con una rapidez que no conocía, el pelirosa salió de la habitación cerrando la puerta, dio dos pasos fuera de ella y choco con alguien más.
-¿Haru estas bien? -pregunto Youichi al sostenerlo por la cintura, para que no cayera al suelo.
-Sí, es solo que… ¡No! -grito al momento de detener la otra mano del mayor que iba abrir la puerta de aquella habitación que guardaba un gran suceso.
-¿Qué te pasa? -pregunto el peli-verde con el ceño levemente fruncido.- Solo iba a…
-Acabo de recodar que Miyuki-sempai dijo que llevaría a Eijun-kun a la enfermería.-dijo rápidamente Haruichi con el sonrojo aun marcado en su rostro.
-¿Y porque tu rostro esta rojo? -pregunto el mayor tocando con sus mano libre -Haru no lo había soltado-, la mejilla del contrario.- ¿Qué hay en ese cuarto?
-No hay nada.-respondió Haru ejerciendo más fuerza en el agarre, impidiendo que lo soltara.-Hay mucho polvo y creo que soy un poco alérgico, por eso estoy rojo. Mejor vamos a la enfermería.
Sin darle tiempo a que el campo corto alegara más, lo jalo con rumbo al piso de abajo, envidiando un poco a su amigo pitcher por poder tener un momento tan íntimo con su pareja. Debido al miedo que su novio le tenía a su hermano mayor y en ocasiones por estar al pendiente de lo que le hiciera Miyuki a Sawamura, no tenían tiempo para avanzar más allá de caricias debajo de la ropa.
Mientras buscaba la dichosa enfermería, el pobre Kominato "disfrutaba" de un "tierno" monologo de parte del contrario sobre como torturaría al megane.
-¡Miyuki! -Grito el mayor al momento de abrir la puerta de golpe.- ¡Maldito! -se adentró al interior, acercándose a las camillas abandonadas que estaban separadas por una cortina desgastada.
Haruichi entro detrás, suspirando al saber que al no encontrarlo su pareja se detendría y al fin le haría caso, se sobresaltó un poco al oír como las cortinas eran corridas.
-Maldición, no están -exclamo Kuramochi al recorrer las cuatro cortinas que separaban las camillas y no encontrarlos.
-Kuramochi-sempai…
-Haru, iremos al otro lado a buscarlos. -dijo el mayor interrumpiendo a su pareja.
El menor frunció el ceño, al parecer no se libraría de eso. Mientras el mayor pensaba donde más podría estar la batería del equipo, el pelirosa piso unas vendas sucias que estaban en el suelo. Las levanto para no volver a pisarlas, pero el ver como su pareja se sentaba al borde de una camilla, le dio una idea. [Si la montaña no va a Mahoma; Mahoma ira a la montaña]
-¡Youichi!
El mayor dejo de pensar al oír el tono molesto del adorable pelirosa, quien le causo temor, congelándolo en su lugar por el aura que lo rodeaba. Ahora si estaba seguro que Ryosuke y Haruichi eran hermanos.
Aprovechando la estupefacción del peli-verde, Haru se acercó besándolo en el proceso y empujándolo, para dejarlo recostado sobre la camilla.
Youichi no entendía que había pasado. Primero estaba maldiciendo a su mejor amigo; su tierna pareja le grita por su nombre molesto, algo que nunca había hecho; además de que de un momento a otro, juraba haber visto al malvado de su sempai, en su tierno y adorable Haru; y cuando no creía que algo más lo sorprendería, el tímido de su novio lo beso, empujándolo hasta quedar acostado en la vieja camilla.
Y vaya que besaba bien, no importaba si ninguno de los dos, no tenía otra experiencia que besarse entre ellos… para Youichi, su pelirosa era el mejor.
Cuando quiso rodear la cintura de su novio con las manos, que por cierto, segundos antes las tenía Haru sujetadas -seguramente para que no lo apartara como en otras ocasiones-, no lo logro. Haruichi lo seguía besando tan apasionadamente y el deseaba abrazarlo pero algo se lo impedía. Forcejeo un poco más pero las tenía ¿atadas?...
Abrió los ojos para toparse con el rostro de su amando separándose de él, con una sonrisa traviesa y perversa… comenzaba a preguntarse si era en verdad la persona que él conocía. ¿Y si el Kominato había sido poseído?... No, imposible ¿o sí?
-Te tengo. -dijo feliz el pelirosa.
-¿Eh? -Youichi trato de mover sus manos, alzando su cabeza para ver lo que lo ataba y donde -Esto no es gracioso. -le dijo con el ceño fruncido al menor, quien se había colocado a horcajadas sobre su pelvis - ¿Qué estás haciendo? ¿A qué estás jugando Haru?
-No estoy jugando. -contesto con seriedad el pelirosa dando un pequeño brinquito sobre la parte sensible de la persona debajo, haciéndolo gemir en contra de su voluntad- Y lo que estoy haciendo, es algo que debí hacer hace mucho.
-¿De qué estás hablando? -Intento librarse- Haru, suéltame.
-No. -hablo serio.- ¿Para qué quieres que lo haga? ¿Para que salgas a buscar a Eijun-kun? No, no lo hare -negaba con la cabeza.
-Pero Bakamura…
-Youichi, mírame. -pidió el pelirosa. El contrario hizo caso debido a que era raro que le llamara por su nombre.- Yo soy tu novio. Deberías estar conmigo y no buscando a alguien más ¿es que no me quieres?
-Por supuesto que sí. -contesto rápidamente el sometido al ver el rostro triste de su pareja.
El diablillo interno del Kominato sonrió; el color de su cabello no era lo único que compartía con su hermano, sino esa manera de manipular a las personas y las emociones, el que él no quisiera hacerlo porque sabía que es una falta de respeto, no significaba que no podría hacer uso de ello de vez en cuando para obtener lo que quisiera. Además, a veces le ganaba su timidez.
-¿Entonces porque buscas a Eijun-kun en estos momentos en que podemos disfrutar solos? -pregunto con fingida tristeza.- ¿Por qué no me has tocado?
-Haru…-el mayor suspiro al ver el semblante dolido de su pareja, se maldijo internamente por causarle daño- ¿Sabes que te quiero?
-Creo…-murmuro el pelirosa con el rostro agachado, dándole un aire infeliz.
-Te quiero…-aseguró el mayor cerrando los ojos- Y si no te toco es por varias razones.
-¿Cuáles? -pregunto en la misma posición.
-No quiero morir a manos de Ryo-san y que tu quedes viudo, y disponible para cualquier idiota de por ahí.
Y mientras Youichi hablaba de sus razones cada vez más avergonzado, Haru continuo con la parte de su plan.
-¿Y sobre Eijun-kun? -pregunto el pelirosa cuando noto que el peliverde abriría los ojos.
-Sobre Bakamura no es que me importe realmente. -mantuvo los ojos cerrados por lo vergonzoso y patético de la verdad- Bueno si me importa que le pase… pero si no dejo que ellos avancen es solo por amistad.
-No entendí.-confeso el pelirosa bajándose del cuerpo contrario.
El peliverde pensó que tal vez su pareja se había calmado por lo que se retiró, agradeciéndolo, ya que no sabía cuánto tiempo resistiría tenerlo cerca de su zona baja… sin embargo, como aun sentía el agarre en sus manos, supuso que no lo soltaría hasta que confesara todo.
-No se vale reír. -dijo Youichi apretando más los ojos.- ¿Quedo claro?
-Si.-aseguro Haru siguiendo su labor.
-Solo quiero que si yo sufro por no poder estar contigo, Miyuki también lo haga -confeso- Somos amigos, -sintió de nuevo el peso de Haru sobre su pelvis- debe de compartir mi pena -abrió los ojos cuando escucho la risa del contrario- ¡Ahh! ¡Te reíste!
Lo que Youichi nunca en su vida espero ver, estaba sucediendo. Haruichi encima de su pelvis, y sus manos en su pecho, el cual por cierto no estaba cubierto por su playera del disfraz de lobo. Mientras tanto, el pelirosa mantenía una sonrisa divertida, a ver la confusión de su pareja.
-¿En qué momento? -no termino su pregunta debido al asombro, de saber que su novio lo había desnudado y sin que lo notara.
-Cuándo me contabas tus razones -respondió el pelirosa deslizando sus manos por el pecho de su novio, disfrutando del contacto.
Siguió con las caricias a la par que comenzaba a mover su cadera sobre la parte noble del apresado, incitándolo a cometer una locura esa noche.
-Haru, por favor detente…-pidió Kuramochi a sabiendas que sucumbía ante el deseo
-Ahh.-un leve gemido salió de los labios del menor.
[Maldición] pensó el peli-verde.
Estaba entre asombrado y avergonzado… y el que Haruichi se restregara sobre su miembro, lo dejaba más que impactado…
¿Vulnerable…? ¿Colorado…? ¿Excitado…? No lo sabía…
Lo que sí podría confirmar, es que no le disgustaba en absoluto que el menor lo tuviera amarrado y que estuviera encima suyo, que lo mirara entre serio y rojo; haciéndolo tan exquisito y hermoso, que no podía creer que aquel chico fuera el tímido Haruichi.
-Ahora escúchame y atiéndeme como tu pareja. -el peli-rosa estaba serio, sí, estaba decidido… pero por dentro temblaba de nerviosismo, jamás pensó que él tendría que tomar las medidas para llegar hasta aquel punto, pero tener al peliverde debajo de suyo lo estaba emocionando.
Kuramochi abrió los ojos, mostrándose sorprendido al ver como el Kominato se despojaba de su ropa lenta y tranquilamente, sin prisas. Todo aquello encima de él. La piel del menor se veía tan suave -y si lo era-, tan exquisita como para saborearla, tan inmaculada que tentaba a ser marcada. Observo como el chico se quedó con la diadema con las orejas de conejo del disfraz y después de despojarse de su short, le quito la cola, colocándosela gracias al resistol adherible que tenía aquella pelusa. Quedando al final desnudo y solo aquellos artículos acompañándolo.
-¿Disfrutando de la vista? -una maliciosa sonrisa como la de su hermano se mostró en su rostro.
El lobo solo pudo tragar saliva por lo que seguiría después, pues el conejo empezaba a recorrer su torso expuesto. Lentamente, fue dirigiendo aquellas manos hacia abajo, tratando de ignorar el cosquilleo que le producía…
-Haru… espera. -pidió el peli-verde. Aquello sin duda alguna lo estaba excitando y estaba seguro que el chico de primero lo sabía, ya que estaba encima de su "soldado".- Suéltame -quería poder tocar.
-No. -dijo continuando con la tortura del mayor.
Con todo su autocontrol, el peli-verde trataba de enfocarse en el techo de la enfermería, como medida para ignorar lo qué sentía y a quién se lo provocaba.
Haru por su parte se sentía más emocionado. Tener su mano ahí, recorriendo el cuerpo de su amante y no solo eso, descendiendo sus manos hacia abajo, donde se encontraba el miembro de su amado y donde él estaba sentado le producía una extraña necesidad de seguir descendiendo y tocar esa parte íntima del campo cortó.
[¿Cómo resistirse cuando tiene la mano cerca de mí armamento, y esa maldita o bendita mano me acaricie con la punta de sus dedos?] Se preguntaba Youichi, resistiéndose lo más que podía a las acaricias de su amado.
-Haru, esa no es una "arma" con la que puedas jugar. -dijo el peli-verde, con el rostro rojo de la excitación.
Haru lo miro con una sonrisa, se movió levemente para poder ver despierto el arma del chico. No le extrañaba que lo apodara "arma". Su tamaño y grosor eran una verdadera arma capaz de poner vulnerable a cualquiera. Mas sin embargo… Esa arma era solo suya. Podía hacer lo que le plazca con ella, ¿cierto? Después de todo era solamente suyo.
-Mientras más me niegues algo, más deseos me dan de hacerlo.-dijo el Kominato empezando un vaivén en el soldado, armamento, arma, cualquier palabra vulgar o con doble sentido que se le pudiera dar a la virilidad del peli-verde.
El vaivén que hacía en Youichi, lo excitaba a él también, no podía negarlo. Llevaba mucho tiempo queriendo poder tocar a su pareja de tal manera, sin que él otro lo hiciera a un lado; un momento donde por fin le prestara atención solamente a él… Ok, si estaba molesto por todo aquello donde el chico siempre lo ignoraba, pero lo entendía, su hermano daba miedo y Eijun era un chico muy inocente. Para que negar, que Sawamura era aún más inocente que él, y aun así su amigo le había ganado al haber empezado ya una relación íntima con Miyuki, mucho antes que Kuramochi y él lo hicieran.
La nueva segunda base se agacho y acercó para poder besar los labios del lobo. Besándose por largos segundos, hasta que se vio roto por el menor quien empezó a dar besos en el cuello del mayor.
Youichi no podía negar que aquella faceta dominadora del chico, le encantaba pero… ¡¿PORQUE DEMONIOS TENIA QUE ESTAR ATADO?! Él también quería tocar, no era justo.
[¿Cómo sabe hacer todo esto?] Se preguntó mentalmente al reparar por fin en aquellos detalles.
Sentir el cuerpo delicado, en especial cierta parte del chico sobre su vientre, sobre su piel desnuda, hizo que su parte irracional saliera a flote y observara como el conejo seguía con su sesión de besos sobre su cuello, mientras unas manos traviesas tocaban lascivamente su anatomía, volviéndolo loco.
-Lo siento…-el pelirosa se separó y detuvo lo que hacía, recibiendo un quejido del mayor por el abandono.-…Sé que lo hago mal, pero esto es nuevo para mí. Así que perdón. -su voz sonaba frágil, temerosa
Kuramochi no comprendía nada, un momento Haruichi era dominante y de un momento se mostraba sumiso. Observo a su adorable y sexy conejito, un hermoso carmín se posaba en sus mejillas, lo que lo hacía terriblemente irresistible. Su pequeño niño había regresado, esa timidez con inocencia. ¡Demonios! Aquel delicioso ser, lo quería volver loco con tantos cambios. Suspiro. Ya no había nada más que decir. Ya no había nada más que pensar ¡Al demonio todo! ¡Esa noche tendría a su conejo debajo de él!
-Lo haces demasiado bien, no tengo quejas Haru. -respondió intentando animar al contrario con la verdad, ya no lo detendría.- Lo estoy disfrutando.
-Ya veo. Me alegra escucharlo.-dijo el menor con una sonrisa aliviado.
Había pensado que tal vez a Mochi no le estaba gustando aquello -aunque el miembro del chico estuviese bien despierto-, al sentir que no se movía.
-Haru. -llamo dulcemente.
-¿Si?
-¿Me sueltas? -pregunto amorosamente, con la intención de ser libre y lanzarse sobre el menor.
-No.-contesto.
-¡¿Qué?! ¡¿Porque?! -exclamo. Él ya deseaba poder tocar al chico como se debía, pero el menor lo torturaba cruelmente, no podía ser peor ¿o sí?
-Sera tu castigo por todos los rechazos que me has dado anteriormente. -dijo el menor.
El lobo no supo que decir para contradecir aquello, era verdad que había estado aplazando aquel suceso que obviamente ansiaba pero era por varias razones, que ya le había explicado a su pequeño.
La verdad, es que su sempai no era una de aquella razones, le tenía miedo, sí, pero ello no era una razón por lo que había estada desplazando aquel evento. Quería que la primera vez del menor fuera especial… y bueno, si, ese día era especial ya que nada era como se lo había imaginado y quería preparar para su primera vez.
Todo su monologo había sido interrumpido cuando sintió el cuerpo del más bajo moverse, observo al chico, quien parecía que quería auto… ¡¿Era enserio lo que veía?! ¡Su novio quería autopenetrarse!
-¡Espera Haru, no te has preparado! ¡No estás dilatado! -exclamó el chico preocupado.
-¿Dilatado? -preguntó el menor con inocencia, ladeando su enrojecido rostro.
¡Por dios! El mundo era cruel con él. Una presa fácil ante él, rogando se cazado y él atado.
-Suéltame. -volvió a pedir, pero ahora en tono suplicante.
-No.
Se quería morir, quería a hacer suyo al menor como se debía. Intento zafarse forcejando con la tela captora, pero aquellas malditas vendas no lo dejaban, estaban bien amarradas. Miro al peli-rosa que parecía esperar la respuesta de su pregunta.
Lo había visto tan decidido, tan sonriente, tan inocente; que deseaba congelar esa imagen y mantenerla hasta que aquello acabara. Miro de nuevo al menor… sino contestaba… estaba seguro que el chico se autopenetraría sin preparación y eso solo seria doloroso. No quería lastimarlo, no quería ser el causante del dolor que le haría. Suspiro rindiéndose.
-Tienes que dilatarte, metiendo algo por tu entrada, algo pequeño, una vez te acostumbres, metes otra cosa un poco más grande. -decía súper avergonzado el lobo, pero prefería pasar vergüenza a que el contrario se lastimara por su inocencia.- De lo contrario solo te lastimaras.
-Ya veo. ¿Con que lo hago?
-Suéltame, yo lo hago. -dijo el chico.
-No… dime.
-Haru…
-Si te suelto, me volverás a rechazar y volveremos a lo mismo. -hablo con temor de ser rechazado
-Prometo que no…
-No te creo. -interrumpió el pelirosa.- Dime.
El mayor suspiro, el contrario no entendía de razones y en la condición en la que estaba él -excitado-, no tenía paciencia para discutir. Solo deseaba disfrutar.
-Con los dedos... -el menor asintió contento con la derrota del campo corto.
Youichi comenzó a explicar poco a poco, arrepintiéndose de inmediato de no haber insistido de ser liberado, estaba siendo forzado a ver momentos llenos de erotismo protagonizados por su pareja, quien enfrente de él comenzaba a preparar su entrada para recibirlo… Si eso no era el infierno, no sabía que era entonces.
Fueron minutos de tortura, donde observo como el pelirosa gemía y jadeaba encima de él mientras se dilataba con sus dedos. El único consuelo que le quedaba era que todo era bajo sus especificas instrucciones, se había dedicado a decirle que hacer al pelirosa que seguía terco sobre soltarlo.
Cuando el mayor creyó que era momento, además de que no soportaba él mismo más tiempo de espera, le indico al Kominato que estaba listo. El chico de primer año regreso a la posición inicial, donde después de tomar aire, se autopenetro lentamente. Kuramochi noto como su miembro se estremecía cuan más profundo llegara Haru. Lo estaba disfrutando. No dejó de ver el rostro del menor, como tenía los ojos fuertemente cerrados y la boca abierta mientras jadeaba.
-Haru… Hnn… detente… Ahh… -el peli-verde y apenas podía hablar.
-No… -abrió los ojos que se encontraban con lagrimillas, asomando una pequeña sonrisa- te quiero… y… quiero… que seas tú… Ahh… Youichi…
Haru se introdujo de una vez, gimiendo los dos al mismo tiempo. El conejo hizo una leve mueca de dolor, pensó que se había preparado lo suficiente. No se movió por algunos segundos, el dolor aún no se iba y la incomodidad de ser invadido no lo dejaba, pero con el tiempo, el placer había ganado empezando a moverse, cabalgando al lobo.
El placer inundaba a ambos, el pelirosa poso sus manos en los hombros del chico debajo suyo, presionándolos con fuerza y enterrando sus uñas. Youichi se quejó de dolor, pero por otra parte, se sentía tan excitado que podía sentir como su miembro estaba dentro del conejo por completo, tocando cada fibra de su ser. Haruichi era suyo… y ahora nadie podía negarlo, su cuerpo y ser, habían sido marcados por él. No de la manera en que siempre había soñado pero bueno, no todo era perfecto.
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Después de correr por unos minutos y de estar seguros que estaban lejos de aquel esqueleto, Ryo se detuvo soltando el agarre que tenía en la mano de Chris.
-¿Qué fue eso? -pregunto el cátcher
-No lo sé. -contesto intentando no demostrar que por unos segundos, en verdad se asustó.
El que Kuramochi le dijera que aquel esqueleto no era parte de la decoración, le sorprendió pero más al ver al huesudo moverse sin hilos sujetos.
Miraron a su alrededor dándose cuenta que habían corrido sin sentido, ahora estaban perdidos. Ryo se olvidó del susto porque algo mayor invadió su mente…
…¡HARUICHI ESTABA A SOLAS CON KURAMOCHI!
Su intuición le decía que eso no era nada bueno. Comenzaron a caminar buscando el camino de regreso a la sala donde habían estado. Vagaron durante un rato, incrédulos porque sintieron que llevaban horas y no encontraban la sala… ¡Por dios! El lugar no era tan grande y no habían corrido mucho. Cuando el pelirosa estaba por destruir el interior de la próxima puerta que abriera por su frustración, vio que era la sala que buscaba.
-Parece que no están. -dijo Chris al no encontrar a nadie- Vamos.
Ahora fue el turno de Yuu de guiar al más bajo, esta vez siguieron buscando a la otra pareja pero mientras conversaban. Poco a poco Chris fue alejando los pensamientos asesinos que tenía Ryosuke hacia cierto peli-verde. En su ya no tan búsqueda, llegaron hasta un despacho que definieron como el del antiguo entrenado
-No esta tan deteriorado como las demás habitaciones. -comento Ryo observando el lugar.
Chris se acercó a la pared detrás del escritorio para ver las fotografías ahí, probablemente de los equipos antiguos.
-¿Hace cuánto están abandonados?- pregunto Chris.
-Mmm…. No se…-contesto el pelirosa acercándose al escritorio y sentándose sobre el después de desempolvarlo un poco.
-¿Quieres descasar? -le pregunto el ángel al verlo tan cómodamente sentado.
-Sí, ya me calme.-contesto el incubo sentándose más sugerentemente- Escucha con atención.
-¿Qué…?
-Shhh…-Chris guardo silencio, observando al pelirosa que le hacia una señal con las manos.
Cuando todo quedo completamente en silencio. El castaño identifico el sonido de puertas abrirse y poco después cerrarse, secundado por gritos y maldiciones de Youichi.
-Supongo que si esta tan "tranquilo" maldiciendo y buscando a Miyuki, es porque Haruichi está con él. -sonrió.- Y nosotros podemos dedicarnos un momento.
-¿En serio? ¿En un lugar así? -pregunto Chris al más bajo mientras se acercaba a él.
-Claro.-lo jalo hacia él una vez que lo vio cerca, poniéndolo entre sus piernas y abrazándolo con ellas para que no se le escapara.
-Ryo…
-Shhh… no quiero quejas.
-No es una queja.
-Entonces cállate y bésame.
-Te conozco, querrás hacer más que un simple beso. -le dijo el cátcher acariciando los cabellos rosas de su pareja.
-Moo~ tu sí que sabes arruinar mi buen estado de ánimo. -el mayor sonrió al ver el puchero del otro.
Lo que le tomo por sorpresa, fue que el pelirosa lo agarrara de cuello y lo jalara para besarlo con pasión. Al unir sus labios, el cátcher pudo sentir la sonrisa maliciosa del Kominato. Sin poder resistirlo más respondió el beso, entrelazando su lengua con la de él. Al separarse se miraron entre sí, el demonio sonrió al ángel incitándolo al pecado, a probar el fruto prohibido, el cual accedió a probar.
-Gane~ -dijo cantarín para luego empujarlo a la silla.
El incubo se subió arriba de las piernas del ángel para poder besarlo, así como no dejarle escapatoria. El pelirosa lo tomó por sorpresa así que por unos instantes le dejó explorar su boca con libertad para final responderle, tal era la efusividad de Ryosuke que logró encenderlo por completo. Cada pequeño movimiento del Kominato, cada leve suspiro que llegaba a sus oídos se multiplicaba por mil, haciéndole hervir la sangre, excitándolo rápidamente.
El Kominato se separó un instante por falta de aire.
-¿Qué estás haciendo? -cuestiono con dificultad el más alto.
-Una travesura…
Sin más el castaño comenzó a besarle el cuello saboreando su piel mientras desamarraba para dejar de estorbar la mini-playera que usaba el pelirosa.
Ryosuke estaba extasiado, Chris sabía muy bien cómo y dónde besarlo para encenderlo rápidamente, así como él sabía hacer lo mismo con el alto; después todo, no por nada, llevaban juntos ya dos años… pero cuando el castaño lamió el lóbulo de su oreja, todo rastro de consciencia fue cubierto por una espesa niebla de lujuria.
Se encontraba desnudo del torso, siendo aún besado por todo su cuello por el mayor, se acomodó mejor sobre él. Ese movimiento hizo que Chris exhalara con fuerza, excitándolo aún más, a lo que el incubo respondió frotándose contra el ángel buscando sentir más intensamente aquel miembro excitado entre sus piernas.
Para el castaño aquello era demasiado, si continuaban así no podría resistirlo más. El demonio siempre se salía con la suya, de hacerlo donde él quisiera; arrastrándolo siempre, y corriendo el riesgo de ser descubiertos por alguien más… Ryo disfrutaba de la adrenalina del peligro.
Pero Chris deseaba disfrutar de ese momento, gozarlo en todo su esplendor, saborear la blanca piel del Kominato, quería volverlo loco de pasión, así como él ya lo estaba por su culpa. En un rápido y algo brusco movimiento lo colocó tendido boca arriba sobre el escritorio, gracias a dios que no se había roto, mientras él permanecía de pie entre sus piernas contemplándolo.
-Rápido Chris. -pidió el demonio con una sonrisa seductora, rodándolo con sus piernas.
Amaba cuando su ángel se ponía agresivo con él, cosa que muy rara vez hacía. El mayor era muy cortes y romántico, no es que no le gustara, al contrario lo hacía, ya que gracias a ello se enamoró del más alto; pero a la hora del sexo, Chris siempre era lento con todo, lo que lo irritaba. El necesitaba sexo salvaje y el mayor sabía dárselo, pero a veces, incluso el castaño era malo al hacerlo sufrir con su lentitud.
El cátcher comenzó besar de nuevo su cuello, besando y lamiendo cada zona que había en su paso mientras decencia. La tersa piel del menor estaba hirviendo, se agitaba más con cada nueva zona que la lengua del castaño exploraba. Chris escuchó gemir levemente a Ryosuke, se tomó un momento para alejarse y observarlo, se le veía realmente excitado, así que con suavidad lo giró sobre sí mismo, de modo de tener acceso a su espalda. Cuando lo tuvo volteado comenzó a besarlo de nuevo, partiendo desde el límite de su short, subiendo por la columna vertebral, mientras con sus manos le acariciaba las pompas. Al llegar a su nuca se dirigió a los hombros, allí comenzó a lamer con devoción, incluso mordisqueando suavemente, deleitándose con las exhalaciones que se escapaban de la boca de su demonio, que lo había seducido y ante el que cayó.
Se encontraba excitado, más de lo normal, por lo que restregó levemente su entrepierna con las nalgas del más bajo, la segunda base gimió un poco más fuerte ante el estímulo. Volvió a girarlo, y el pelirosa rápidamente se sentó para quitarle aquella estorbosa túnica blanca, despojándolo así del disfraz de ángel. Mientras el mayor se baja los pantalones, el pelirosa hacia lo mismo con su short. Aquello había sido más que suficiente para llevarlos más a la excitación. Se necesitaban el uno al otro y lo sabían. Llevaban ya tres meses sin si quiera poder besarse; los estúpidos exámenes los tenían demasiado ocupados.
La ropa la habían lanzado a donde fuera, importándoles poco donde cayera y que se ensuciara. Una vez listos Chris se inclinó sobre Kominato, con su cabeza en el torso y comenzando a saborear los pezones del más bajo. Ryosuke gimió con fuerza, arqueado la espalda y haciendo la cabeza hacia atrás, rodeo de nuevo al mayor con sus piernas. Mientras el cátcher se dedicaba a chupar y succionar sus pezones, el pelirosa se dedicó a explorar el pecho bien estructurado del de arriba.
Para Chris besar ese cuerpo, escuchar los gemidos de su acompañante y sentir aquellas manos delgadas acariciándolo era demasiado. Sus manos tomaron el miembro del pelirosa comenzando un vaivén en el miembro de su pareja.
-Ah… Chris….
Los gemidos ante el vaivén y los besos que el mayor repartía en su cuerpo lo extasiaban. Pudo sentir como palpitaba cada vez más su interior, el pelirosa no resistiría mucho tiempo, estaba a punto de llegar solamente por las caricias y el amor que se tenían, y el más alto estaba en la misma situación. Su miembro y todo su cuerpo ardían en excitación, necesitaba poseerlo, hacerlo suyo, sentirse dentro de él, ya no lo soportaba. Mas sin embargo en el momento en que iba introducirse en el menor, algunos gritos los interrumpieron.
-Escuche algunos ruidos por aquí. -la voz inconfundible de Jun se escuchó.
-¿Seguro? -la voz de Yuki.
-Maldición. -maldijo el pelirosa.- Tenía que ser justo ahora.
Rápidamente ambos buscaron sus ropas e intentaron ponérsela pero el tiempo no era mucho por lo que Chris se puso simplemente la túnica blanca empujando al Kominato debajo del escritorio pues éste, estaba tan enojado que se estaba vistiendo con lentitud -seguía desnudo-, se sentó en la silla acercándose al escritorio sin dejar salir a la segundaba que se quejó.
La puerta se abrió mostrando a los dos chicos que los habían interrumpido. Después de haberse entretenido un rato el antiguo capitán y su pareja en los baños, salieron a buscar a sus amigos como lo habían acordado, pero durante un rato no encontraron a ninguno.
-Oh, ¿Chris así que estabas aquí? -dijo Isashiki.
-Si…
-¿Dónde están los demás? -pregunto Yuki.
-Sobre ello, no lo sé. Solo sé que Miyuki se llevó a Sawamura quien se desmayó a la enfermería. Kuramochi y Haruichi no sé en donde estén.
-¿Y Ryosuke? -pregunto Isashiki.
-Se fue en busca de su hermano, me quede aquí. Le dije que aquí los esperaría. -dijo con una sonrisa, miro hacia abajo, encontrándose con la mirada maliciosa del incubo. Aquella sonrisa no pronosticaba algo bueno para él.
Notó como el menor le abría las piernas y se adentraba debajo de la túnica; iba a cerrar las piernas pero fue cuando sintió la caliente lengua del pelirosa acariciando un punto muy sensible de su anatomía. Creyó que moriría en ese momento, y eso no era nada comparado con lo que vino luego, la lengua del Kominato se movía con maestría, recorriendo cada rincón, no dejando zona sin degustar.
-¿Sucede algo Chris? -pregunto Jun mirando al cátcher quien se veía raro.
Caliente, sin voz y avergonzado, era como se sentía el cátcher. Nunca creyó que su pareja llegara a ese grado por salirse con la suya.
-No… nada.-dijo con tranquilidad, una que no sentía realmente, demostrándola en la distancia de sus palabras por temor a jadear.
-Pues estas muy rojo del rostro, ¿estas enfermo? -preguntó de nuevo Isashiki.
-No… te preocupes… estoy bien.
Tetsu observo que su amigo estaba actuando raro, además de que se encontraba solo en aquella habitación oscura ¿Dónde estaban los demás? En especial Ryosuke, ese chico jamás se alejaría lo suficiente de Chris si tenía la oportunidad de poder estar a solas con él. Analizo aquella habitación con detalle, ¿algo pasaba ahí? Recorrió toda la habitación buscando algo que alterara al contrario y por fin noto algo.
El disfraz de Ryosuke se encontraba tirado al lado del escritorio, por la oscuridad no se veía mucho pero gracias a luz de luna que daba justo al escritorio noto el short del Kominato y entendió rápidamente la situación.
-Jun.
-¿Qué pasa Tetsu?
-Ven, busquemos a los demás. Chris no te muevas de aquí por si vienen. De ese modo no estaremos dando vueltas. -dio la orden el ex-capitán, tomo al ex-jardinero ante de que replicara saliendo del lugar.
Chris dejo escapar al fin el jadeo que estuvo conteniendo, mientras escuchaba ya a lo lejos las quejas de Isashiki. Miro hacia abajo del mueble viejo, encontrándose con el peli-rosa que seguía lamiendo su miembro, en serio agradecía a Yuki que se fueran, ya no hubiera aguantado más, estaba seguro que en poco tiempo se hubiera delatado con un gemido por culpa de Ryosuke.
Jalo con rapidez al pelirosa, obligándolo a dejar su labor con su miembro, pero no le dio tiempo a notar la falta, ya que lo más rápido y coordinadamente que pudo lo sentó sobre si, entrando en él, aprovechando a que el demonio se había dilatado durante la interrupción de sus compañeros.
Lo escuchó gemir, más por la sorpresa que por dolor, pensó en quedarse quieto unos segundos, para que se acostumbrara a sentirlo, pero esa no era una posibilidad en su estado, tampoco creía que él lo hubiera querido; prueba de ello era que Ryo comenzó a moverse con velocidad y fuerza, enterrando lo más posible a su amante en su interior, buscando disfrutar al máximo. El castaño lo ayudaba con el movimiento de subir y bajar. El Kominato se abrazándose con fuerza al ángel, besando cada lugar al que tenía acceso.
Yuu se encontró a si mismo gimiendo casi con el mismo volumen que el incubo, pronto sintió como el pelirosa se aferraba aún más a él, enterrando sus dedos en su espalda, arqueándose de una manera deliciosa, por lo que no lo resistió más.
-Chris… -el gemido de su amante dio fin a su travesura.
Al acabar sintió una gran debilidad, se recargo completamente en el respaldo la silla, se encontraba cansado y satisfecho, al igual que su pareja. Acomodo entre sus brazos con delicadeza al menor para dejarlo descansar.
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Kuramochi seguía amarrado, mientras tanto el pelirosa seguía con lo suyo de cabalgarlo. El placer de aquello era grande que por más que el peli-verde se quisiera concentrar en desatarse no podía, el menor se movía de una manera que lo enloquecía y le nublaba la vista.
-Haru…
-Ahh…
-Maldición.-empezó a forzar de nuevo, quería desatarse para poder tocar aquel cuerpo de su pareja.
Track
El sonido de algo rasgarse se escuchó, aun con los jadeos del pelirosa, el peliverde pudo escuchar su luz de esperanza en aquel infierno.
Siguió moviendo las manos como podía, sintiendo cada vez más libertad. Más desesperación por parte de Kuramochi por poder tocar a Haru, más fuerza en aquellos jalones para poder romper lo que lo amarraba…
-AHH.-el grito del Kominato se escuchó.
El pelirosa miro hacia arriba notando a su pareja con una sonrisa.
-Se acabó tu travesura Haruichi.
-Te estabas tardando Youichi.
Las manos de ambos volvieron a trabajar en el cuerpo del otro, acariciándose desesperadamente. El cuerpo de Haruichi era todo un misterio y él necesitaba descifrarlo, sin importar el tiempo. Youichi quería saborear más de ese cuerpo que lo tenía loco, quería conocer cada parte de piel hasta saberla de memoria.
Rompiendo el beso, Kuramochi bajó hasta encontrar los pezones. Tentado acercó sus labios a esa parte sensible de su pareja. Haruichi arqueó su espalda y gimió locamente por el contacto. El peli-verde siguió con su juego de besarle aquella zona, mientras que su otra mano se dedicaba a masajear el otro.
-You…Youichi…Ahh…
Así continuaron durante varios minutos hasta que las estocadas empezaron a ser más precisas para el Kominato. Ambos jóvenes tenían los ojos cerrados. Kuramochi sentía como el interior del menor lo apresaba cada vez más. Parecía ser que ambos estaban llegando al final. Aumento las embestidas, los gemidos del pelirosa no se hicieron esperar.
Ya no podía llamársele gemidos a esos gritos llenos de lujuria que repetían el nombre de su amante, que pedían que no se detuviera, que clamaban por más.
El sentir como el peliverde tocaba con mayor frecuencia cierto punto del interior de su cuerpo provocó que gritara, viéndose entre sus pecho de ambos y tensara todos los músculos de su cuerpo, provocando que el peliverde se viniera dentro de él.
El cuerpo del campo corto cayó sobre el suyo pesadamente como cuerpo muerto… ambos respirando con dificultad… ambos cansados y sin fuerzas para nada más que para abrazarse y taparse con algo para caer dormidos…
[Ryo-san va a matarme…] fue el último pensamiento del peliverde al acomodar entre sus brazos a su novio, y notar las mordeduras que dejo en su piel.
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Omake
Jun y Tetsu caminaban por los pasillos de los dormitorios en busca de los demás miembros, mientras les daban privacidad al par -solo es uno- de pervertidos que se encontraron hace poco. Jun refunfuño un rato ya que Tetsu le dijo lo que ocurría en realidad, no se había dado cuenta y estaba avergonzado.
-¿Dónde están esos malditos? Cuando los encuentre los golpeare.-amenazaba Isashiki mientras era seguido por Yuki.- Mira que atreverse a asustarme… -y el chico se quedó en silencio.
-¿Jun?
-Ja, estos mocosos intentan asustarnos de nuevo Tetsu, mira.-se volteó a ver a su compañero señalando hacia atrás, donde un esqueleto estaba en su misma posición.
-¿Un títere? - pregunto Yuki.
-Supongo. -contesto el jardinero volteando hacia el huesudo.
En el momento en que el jardinero se movió la huesuda lo hizo, haciendo el mismo efecto de espejo que utilizo con Ryousuke.
-Oh, esto es divertido.-dijo el chico empezando a moverse y haciendo poses que el esquelético ser, copia con exactitud.
Mientras tanto el moreno observaba aquel títere de manera minuciosa algo se le escapaba de las manos, aquel esqueleto era muy curioso a su parecer.
-Jun, ¿dónde están los hilos? No los alcanzo a ver.-pregunto Yuki.
-Obvio que no se verán tan fácil, estamos a oscuras, además la luna no brilla tanto para ayudar.
El chico se acercó al montón de huesos, tomando de paso los huesos de la mano en busca de encontrar el hilo que lo movía, más se llevó la sorpresa al no encontrar nada.
-Hey Yuki. No hay nada de hilos. -el jardinero empezó a retroceder mientras el esqueleto caminaba al frente para acercarse a él.
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! -el jardinero grito tomando la mano de su acompañante para salir corriendo, escondiéndose en alguna habitación de los dormitorios mientras el esqueleto ponía sus brazos en donde debería estar su estómago, riéndose.
