Gracias Cydalima y Dangara2610 por sus comentarios c: son un rayito de luz en esta hello darkness my old friend que se me viene en la univ -sobs-.

Hace tiempo que no posteo algo que tenga varios capítulos, wii.


Dos.

"– ¿Pero dónde vives más ahora?
– Con los niños perdidos.
– ¿Quiénes son ésos?"

–.–.

Volvieron a hablarse meses (años) después, cuando se encontraron en la fila del cine para ver Piratas del Caribe. Lo cual no les sorprendió en lo absoluto.

Se sentaron juntos porque Gilbert se agarró el asiento del medio, Antonio se sentó a su izquierda y les lanzó una mirada amenazadora que pudieron apreciar aún en la penumbra de la sala y los mantuvo a la derecha de Gilbert. Como Francis y Arthur llevaban años sin hablarse, Francis no tenía idea de la situación entre ellos.

–¿Qué rayos pasa entre ustedes dos? – Francis murmuró en su dirección, cuando Antonio y Gilbert comenzaron a pelear por la distribución de los dulces.

Arthur se encogió de hombros – Mal perdedor. Le gané en esgrima hace tiempo.

–¿Ese día que llovió? – Francis recuerda a un empapado Antonio culpar a la lluvia y al juego sucio de Arthur por una derrota.

– ¿Culpó a la lluvia? – Arthur sonrió de lado.

– No diré nada.

Arthur sonrió con ganas y Francis se dio cuenta entonces que habían pasado un buen tiempo sin hablar. Suficiente para cambiar un poco. Arthur nunca sonreía en su presencia si podía evitarlo, a menos que estuviera burlándose de él.

Quizás Alfred tiene algo que ver. Incluso a la distancia, era terriblemente obvio que Arthur le tenía afecto al primo menor que apareció de la nada. ¿Quién hubiera pensado que le gustaban los niños?

Y a todo esto. –¿Dónde está Alfred?

–Castigado por hiperactivo. – Arthur hizo una mueca de disgusto. Francis le imitó.

–Eso sólo lo pondrá peor.

–Es lo que yo digo. Lo veré con él luego, de todas formas.

De pronto, a Francis le golpearon un par de M&Ms en la cara. Francis volteó a ver con fastidio a sus amigos que ahora pretendían estar absortos con el trailer que estaban pasando.

Ratas.

–Qué lindos amigos tienes.

–Al menos vine con amigos – responde con acidez innecesaria que enseguida se arrepiente. Pero Arthur se encoge de hombros nuevamente y mira vuelve la vista a la pantalla gigante.

–Prefiero estar solo.

Eso zanja la conversación. Francis se siente molesto por lo que queda de trailers porque Arthur actúa más maduro que él, lo cual no puede ser. No ha pasado un buen tiempo, ha pasado bastante tiempo, pero aun así, se supone que Arthur es el que se sulfura fácilmente y Francis es el que sabe disimular que tiene más paciencia de la que posee, lo cual exaspera más a Arthur. Así son las cosas.

La película empieza oportunamente, y todas las conversaciones en la sala son reemplazadas por exclamaciones, risas, cuchicheos y suspiros por Johnny Depp. Francis ríe cuando Pintel maldice a quien inventó la palabra "Parley" y el capitán Sparrow señala a los franceses. Ríe más fuerte cuando escucha a Arthur gritar: "¡Oh, no me jodas!".

Al terminar la película, dejan la sala juntos. Antonio y Gilbert se adelantan, no sin antes lanzarle miradas que prometen una futura disputa (Antonio) y un futuro fastidio (Gilbert). Pero Francis está más interesado en hablar sobre el código pirata, que al parecer es algo que sí existió. Arthur hace referencia a un tal Bartolomew y a un tal Phillips hasta que nota el entusiasmo en su voz y entorna los ojos.

–¿Por qué rayos estoy hablando contigo? –pregunta, y bien puede ser una pregunta para sí mismo.

–Porque me amas en secreto –Francis sonríe. Arthur rueda los ojos.

–Más bien porque tus amigos se largaron.

–Nah, es porque me amas. Me has extrañado.

–Cuando no tenía algo qué golpear cuando estaba molesto, probablemente.

Por supuesto, Francis sabe que eso no es cierto, porque él no había extrañado a Arthur tampoco. Puede que llevaran años sin hablarse, pero siempre han estado en los alrededores, siempre han sabido del otro. Uno extraña aquello de que no se ha tenido ni la menor noticia.

Un poco perdido en memorias, Francis recuerda algo.

–Lo pronunciaron mal.

–¿Qué?

–"Parley". Lo pronunciaron como si fuera inglés.

–Es una película en inglés.

–Es una palabra del francés.

–¿Y qué importa?

–¿Cómo que qué importa?

La discusión dura hasta el punto donde sus caminos se separaban y termina en un tema completamente distinto. Francis pensaría que no ha pasado tanto tiempo después de todo, si no estuviera tan empecinado en ganar la pelea. Lo pensará después.

–.–.

"Es extraño, pero todos la reconocieron al instante y mientras no los invadió el miedo la estuvieron saludando no como a algo con lo que se ha soñado mucho tiempo y por fin se ha visto, sino como a una vieja amiga con quien volvían para pasar las vacaciones."

–.–.


Pequeños cambios ocurren a partir de ese día. Aunque decir 'cambios' está mal, más bien es que se actualizaron del mundo del otro.

Empezando por un saludo a la distancia, cuando Arthur va a recoger a Alfred y Matthew del colegio. Es sólo cuando está seguro de que no ocurrirá una catástrofe, que Matthew le cuenta que Francis le ha estado ayudando con el francés. Al parecer, la madre de Francis es la profesora de arte de la Primaria, y Francis aprovecha para usar las aulas y materiales y ayudar achicos de doce años con otros idiomas en su tiempo libre. Matthew, con toda su timidez, dice que le cae bien Francis, por lo que Arthur supone que no lo hace tan mal.

Alfred y Matthew se mudaron un verano a la casa de al lado. Arthur les agarró cariño sin darse cuenta, a pesar de que la bulla que se fue cuando sus hermanos se mudaron al Reino Unido con su padre, regresó corregida y aumentada en Alfred.

Antonio y Gilbert siguen siendo una molestia, aunque Gilbert le cae mejor, y la relación de los dos con Francis es un tanto rara. O bien son los mejores amigos, o bien los peores. Discuten por cosas como quién va a jugar con Lovino y Feliciano, los adorados nietos de Rómulo, y luego están planeando una boda entre Pierre y Gilbird (aves mascotas de Francis y Gilbert). Arthur no quiere hacer ningún esfuerzo por comprenderlos, teme que sea contagioso.

Las cosas van bien. No son exactamente amigos, y es exactamente eso lo que quieren.

Pero para ser no-amigos son bastante amigos, si se lo preguntas a cualquiera. No preguntaremos porque nuestras risas no son tan estruendosas como las de Alfred o Gilbert para acallar las reacciones.

Digo esto porque los amigos suelen compartir cosas. Como códigos secretos, por ejemplo. Y el suyo es una palabra bastante peculiar, que la hemos mencionado hace poco. "Parley" se convierte en su "Alto. Hablemos tranquilamente porque serás una bestia pero yo soy civilizado y la gente civilizada no resuelven todo a golpes (o al menos eso pretenden)".

Esto no será realmente efectivo, ya que están acostumbrados a un trato que involucre gritar y lanzar objetos contundentes al otro, pero será suficiente para quitarles los humos y hacerles sentir un poco más maduros de lo que eran antes, lo cual es una de las más grandes aspiraciones de los chicos de dieciséis y diecisiete.

En fin, no podemos contar todo lo que uno querría contar, es necesario hacer saltos como los que hemos estado haciendo. Eso sí, prometo que se contó y se contará lo importante.


"Es humillante tener que confesar que este engreimiento de Peter era una de sus características más fascinantes."

–.–.

Hay alguien que permite entrar a Francis a su cuarto, no está seguro quién. Su madre, probablemente, o quizás sus primos. Arthur prefiere la duda: realmente no quiere saber qué relación hay entre Francis y su madre. La imagen mental de Francis encantando a sus parientes de la misma manera que usa con todo ser viviente le crispa los nervios.

Francis de diecisiete años es un joven que le gusta lucirse más que cuando era chiquito, y lo hace de mejor manera que entonces. Sabe cómo hablar a la gente y hacer que le hablen. Sabe cuándo sonreír, mover el pelo y pronunciar alguna palabra en innecesario francés. Siempre lo vas a ver del brazo con una chica u hombro a hombro con un chico.

O abrazando de manera sugerente a Antonio, ya dijimos que eran amigos extraños.

Arthur sabe esto y lo acepta del mismo modo que acepta todo lo referente a Francis: mientras no me afecte, no me importa. Una buena política ahorradora de problemas. Claro que Francis siempre le trae una dosis de problemas, el mundo no deja de insistir en ponerlos en el mismo lugar, por lo que no debería haber lugar a reclamo si hace las paredes temblar al encontrar a Francis sentado en el asiento junto a su cama leyendo un periódico.

–¿Y tú qué haces acá?

Parley.

Arthur suelta un bufido y se deja caer en su cama. – Maldigo el día en que coincidimos en el cine.

–Eso es porque no puedes pronunciarlo bien aún.

–Repito: ¿Qué diablos haces acá?

Francis se acomoda en la silla como si de un trono se tratase (bastardo pomposo) y voltea el periódico para mostrarle una foto. –¿Has visto la noticia del accidente de Iván?

Iván es un chiquillo que ronda por la edad de Alfred y tiene la sonrisa más espeluznante que Arthur haya visto. Eso incluye las de Francis cuando está más chalado que de costumbre. Francis, sin embargo, se lleva bien con él. Arthur supone que entre locos se entienden.

–¿Tan terrible fue?

–Prácticamente se lanzó de una montaña en esquíes que no domina.

–¿Por qué?

–Ni idea. Está bien, menos mal, pero eso no era a lo que venía. Mira abajo.

Arthur toma el periódico para verlo de cerca. Bajo la noticia, hay una pequeña publicidad de una nueva película, y al leerla, siente que se le suaviza la expresión del rostro por unos instantes.

–'Peter Pan'.

–¡Sí! –Francis extiende los brazos hacia arriba y cambia de posición las piernas–.Tenemos que ir.

–Sí… espera, ¿qué? ¿Tenemos?

–Sí, vendrás conmigo.

–¿Por qué habría de ir contigo?

–Porque sé un montón de ridiculeces tuyas de cuando eras chiquito y sé a quién contárselas.

–¡Y yo también sé un montón de ridiculeces tuyas y puedo contarlas!

–Adelante – Francis sonrió socarronamente–. Ojo por ojo…

Una intensa guerra de miradas después, Arthur se le colorean las orejas y se da la vuelta.

–Excelente –Francis suelta su risa de victoria. Arthur se tapa la cabeza con la almohada.

–Te odio.

–Pero ya no tanto.


"Nunca resultaba más siniestro que cuando se mostraba todo cortés, lo cual es probablemente la mejor prueba de educación, y la elegancia de su dicción, incluso cuando maldecía, así como la prestancia de su porte, demostraban que no era de la misma clase que su tripulación."

–.–.

Arthur de dieciséis años es un joven que prefiere estar sólo que mal acompañado, más que cuando era chiquito, porque ahora sabe cómo evitar a la gente indeseable. Conserva el porte elegante forjado por la esgrima y no le huye a la responsabilidad. Siempre se mantiene sereno, pero no le molesta ablandarse con Alfred y Matthew.

Aunque siempre habrá alguien que le hará perder la compostura, ya nos podemos imaginar quién.

Francis sabe esto y lo acepta con gracia, como todo. Por gracia entiéndase: haré lo que me da la gana porque me gusta joderte. Ya que las fuerzas del universo insisten en juntarlos, Francis le tiene que sacar provecho de alguna manera, por lo que cuando lo ve en el pasillo conversando con Kiku, aprovecha para asomar la cabeza y decir:

–No te olvides de nuestra cita.

Arthur rueda los ojos y lo empuja. –Lárgate.

–Kiku, ¿te conté alguna vez cuando Arthur pensó que sería el fin del mundo?

–¡Ése fuiste tú, idiota! –Arthur reclama–. Tú fuiste el que se le metió la idea que el 96 sería el fin del mundo, sólo porque terminaba en seis.

–Fue tan gracioso, mon cher, no tienes idea.

–¿Pero eso significa –Kiku arqueó una ceja– que el fin del mundo puede ser el 2006?

Arthur y Francis se miran por un momento y luego sueltan una risa.

–Vamos, Kiku, no vas a pensar que eso es cierto.

–Lo único que va a terminar el 2006 es el colegio para este idiota. Si es que termina, claro.

–Si es que tú logras graduarte el año anterior, cualquier sonso puede.

Oh, ahí hay algo que Arthur no había notado antes. Francis en dos años se gradúa, pero Arthur lo hará en tres.

Mh.

–Como sea –Arthur se limpia una imaginaria mota de polvo del pantalón–. Ya que no me queda de otra, vamos, pero no el día del estreno.

–¿Oh? ¿Y por qué no? –Francis muestra todos los dientes y le pasa el brazo por los hombros–.¿Qué cosa tienes planeado?

–Nada.

–Un pequeño consejo, mi estimado, como el mayor que soy: la regla de 'no meterse con la hermana del amigo' vale para primas y Antonios.

–No tengo idea de qué me estás hablando. – Algún día Arthur se dará cuenta que sus orejas le traicionan.

–Escucha a tus mayores, mon cher. – Y sólo porque Kiku ha comenzado a mirarlos de una manera que lo está haciendo sentir incómodo por alguna razón (nunca confíes en los callados), hace una floritura y da paso al costado.

–Te odio.

–Pero no tanto.

–No estés tan seguro de eso.


"Si uno cierra los ojos y tiene suerte, puede ver a veces un charco informe de preciosos colores pálidos flotando en la oscuridad"

–.–.

Y mientras están en el cine, volvamos a los sueños por un momentito, ¿les parece?

Los sueños de niños muchas veces son cruelmente destrozados. Otras veces, permanecen intactos. Y otras veces, son remodelados por la realidad. En estos casos particulares, parece darse lo último.

Tenemos entonces que no se puede tener grandiosas aventuras fantásticas fuera de la imaginación, ni hacer perdurar la belleza de un momento más allá del momento de una manera literal. Trágico, sería grandioso que se pudiera.

Pero siempre hay otros modos. Y ambos están en la edad para poder descubrirlos.

–.–.

"Entonces, si se aprietan aún más los ojos, el charco empieza a cobrar forma y los colores se hacen tan vívidos que con otro apretón estallarán en llamas."


–Hey.

–¿Mh?

–¿Quién te ha dado el mejor dedal?

–Qué te importa.


Notas (notitas, nototas)

– Le sigh, pos he aquí la parte que más alkdsjakdsjas me da de este fic: el espacio temporal. Si son fastidiosos con el tiempo como yo: la primera película de Piratas del Caribe y la película de Peter Pan se estrenaron en julio y diciembre del 2003, respectivamente. So esta parte de la historia va por ese tiempo. Cuando dije que este fic se basó en esa película y el libro de Peter Pan, lo dije en serio (?).

– Pregunté a una amiga y me dijo que normalmente se termina el colegio a los 18-19 en Estados Unidos. Aquí ambos terminan el colegio cuando están por cumplir 19 años (lo cual no sé si es pegado a la realidad, en tal caso imaginemos que se sacaron la michi cuando eran chicos y comenzaron más tarde (?)) y les reduje la diferencia de edad a un año por razones que incluyen el sentirme incómoda al escribir amoríos en la adolescencia temprana. Chibolos deberían estar estudiando *agita bastón imaginario*.

– "Pero si esto se desarrolla en tiempo pasado, ¿por qué la mayoría está escrito en tiempo presente?", dices. "No tengo una respuesta convincente, además de que el tiempo presente es cool", digo. -fail-

– En Estados Unidos las clases son de agosto-setiembre a mayo-junio, según leí (qué raro me parece esto, i swear). Francis termina el colegio el 2006 y Arthur al año siguiente.

Gracias por leer c: