Necesito Digimon Tri y pizza en mi vida ;A;


Tres.

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Captain Jack Sparrow: "Do you have the courage and the fortitude to follow orders and stay true in the face of danger and almost certain death?"

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Un día civilizado que no requiere de 'Parley's. Impresionante lo que el tiempo puede hacer.

Aunque la verdadera razón de tal maravilla es que ambos le caen mal al mismo profesor, y éste tiene la autoridad de ponerlos a cargo de organizar la ceremonia de primavera que se avecina.

–¿Está permitido que haga eso? –Arthur agita un palillo que tiene un extremo rojo, el culpable azaroso de sus desgracias actuales.

–No creo que eso importe. –Francis lleva en sus manos un palillo similar.

–Y al fin de cuentas, me tocó contigo.

–¡Cállate! Eso lo debería decir yo. ¿Por qué tengo que trabajar cuando me falta tan poco por graduarme?

–¡Shh! –Arthur mira por sobre su hombro–.¡Escóndete!

Francis no tiene tiempo para pensar en dónde esconderse porque Arthur lo jala debajo de una mesa. Afuera de la sala de profesores, dos personas pasan sin notar su presencia.

–¿Qué rayos estamos haciendo aquí, en primer lugar?

–Tratando de conseguir una copia de los documentos que necesitamos sin tener que recurrir al profesor –Arthur se vuelve a mirarlo con molestia–, porque alguien los rompió.

–Tu culpa, ¿qué tanto te cuesta firmar una condenada hoja?

–Tengo derecho de saber qué estoy firmando.

–¡Ni que fuera una partida de matrimonio, maldita sea!

–¡Cállate! Buscaré los documentos, les sacamos copia y salimos de una vez.

–La única fotocopiadora que funciona está en el taller de cómputo.

–Entonces apúrate.

La carrera a la sala de cómputo pasa desapercibida a pesar de las quejas de Francis.

–Todavía tenemos que lidiar con este muchachito.

–¿Feliks?

–Ése mismo. Tú te encargas de él. Si vuelvo a escuchar una sugerencia de ponis rosas para la ceremonia, voy a llorar.

–Ya te pusiste a llorar la anterior vez –Arthur luce bastante satisfecho al respecto.

–¿Por qué tengo que hacer esto cuando me falta tan poco para graduarme? –Francis se deja caer al suelo de rodillas. Arthur espera que le haya dolido el melodrama.

–Siempre has sido un idiota con suerte.

Desde que comenzó, Francis y todos los que se gradúan no pueden dejar de quejarse por absolutamente todo. Esto hace despertar los instintos asesinos de Arthur. Al menos ya se van a largar, deberían dejar de chillar.

Pero bueno, debe ser algo aterrador el terminar el colegio. Hora de enfrentar el mundo real. Y teniendo en cuenta quiénes van a ser los graduados este año, todo tiene el potencial de ser un desastre.

–¿Cuáles son tus planes?

–Conseguir los documentos que rompiste sin ser visto.

Arthur rueda los ojos –Al terminar el colegio, me refiero. ¿De verdad vas a viajar?

–A Europa. Principalmente a Francia. Hace años que no vamos para allá, Mamá está más ansiosa por ir que yo.

–¿Irás con la bola de enfermos?

–Sí. Ambos tienen familias en otros países. ¿No es raro?

–Conveniente, supongo.

–¿Me extrañarás?

–Estaré ocupado con mi último año para nimiedades como ésas.

Aún en el suelo, Francis recuesta la espalda contra la fotocopiadora.

–Deberías escribir, Arthur.

–¿Qué?

–Nunca te presentaste para ese concurso de cuentos. Hazlo. Te llevo un concurso de ventaja.

–No escucho consejos de vagos. Y quedaste segundo puesto.

–Feliciano ganó porque es el nieto del director.

–Sí, claro, consuélate con eso.

–Lo digo en serio Arthur. Si al volver veo que no has hecho nada, me voy a sentir decepcionado.

No debería ser así, pero la amenaza de decepción en verdad suena a amenaza. Arthur observa a Francis cerrar los ojos. El ronroneo de la fotocopiadora los hace sentir adormilados.


"Peter no era como los demás chicos, pero por fin sentía miedo. Le recorrió un estremecimiento, como un temblor que pasara por el mar, pero en el mar un temblor sucede a otro hasta que hay cientos de ellos y Peter sintió solamente ése."

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Los problemas siempre son así por lo inesperados que son.

Las circunstancias iniciales no son claras. Lo único claro es esto: un partido de fútbol terminó en guerra y los que no están mal, están peor y esperando por una ambulancia.

Y Francis está peor.

–Levántate. Francis, levántate.

–Dale espacio para que respire, Arthur –Alfred es bastante alto y fuerte ahora, pero no iba a intentar separarlos.

–Puede respirar una vez que se levante. Francis, te he golpeado más fuerte que esto, ¡levántate!

Es bastante perturbador verlo desmayado en el piso con una herida en la cabeza que seguía sangrando de a ratos.

–¿Cómo diablos pasó esto? – murmuró Alfred, viendo a los demás alrededor en distintos penosos estados.

–Culpa de Ludwig –. Ése es otro chiquillo que ahora está más alto y fuerte de lo que debería.

–No, esto es la culpa de todos, todos son unos resentidos…

–¡No te la des de filósofo, Alfred, cuando le has roto la pierna a Ki…

–A-agh.

Hay un montón de movimiento para acomodar a Francis en una posición reclinada y permitirle que arroje la bilis que se le subió a la boca.

–Bonjour. –Una sonrisa demente en su boca. –Estás haciendo que me duela el cuello.

–Maldición, maldito idiota, olvida el hospital, te voy a matar.

–Arthur, luego lo matas. –Alfred se puso de pie– Iré a ayudar. Cualquier cosa me llamas. Hazle conversación.

–Yey, 'Parley'.

–¿No puedo matarlo para librarlo de su sufrimiento?

Pero Alfred ya se ha ido a otro lado. Francis trata de incorporarse para quedarse sentado. Arthur no le queda de otra que ayudarlo y prestar su costado como punto de apoyo.

–Ah –Francis exhala contra su hombro –, uno pensaría que luego de la primera, no habría segunda.

–Sigo sin saber qué diablos pasó.

–Mh.

Arthur lo mira de lado.–¿Duele?

–Tanto como tus costillas y tu ojo deben doler.

–Pero yo no me desmayé.

–Pensé que preferías cuando estaba callado.

Francis mantiene la cabeza gacha y la voz ligera, pero Arthur lo siente respirar profundamente y el brazo temblar. Demasiado orgulloso para admitir dolor.

Arthur lo entiende completamente.

Esta revelación es bastante pesada y deja a Arthur frío por unos momentos. Pero está cansado, terriblemente cansado, así que deja que su peso lo aplaste y apoya la mejilla sobre la cabeza de Francis. Cierra los ojos.


"Llevaba tanto tiempo haciendo tic tac que seguía haciéndolo sin percatarse de ello."

Están en un tranquilo bar porque lograron escabullirse con éxito. En algún momento estuvieron rodeados de los otros chicos, pero ahora ellos estaban concentrados alrededor de la mesa de pool. Francis y Arthur seguían en la cómoda esquina a la que llegaron.

–Creo que nos dejaron entrar porque ya se va a acabar el año.

–Seguro –Arthur removió el contenido de su vaso antes de beberlo por completo.

–Cuidado con eso. Si vuelves a desnudarte y hacer de mesero…

–Eso nunca pasó, cállate. –Francis se ríe. Arthur está tentado de robarle su vaso.

–Ni lo pienses. No te regalo alcohol ni de broma. Eres un terrible borracho.

–No lo soy.

–La otra vez terminaste llorando porque Alfred está 'muy grande'.

Una pequeña pausa. –Pero está muy grande.

–¡Apenas le llevas 4 años! Cielos, te rechaza el té y se te desmorona el mundo.

–Matthew aún toma el té conmigo –gruñe Arthur–. Alfred tiene la misma edad, debería tomar el té conmigo.

–Sólo estás celoso de Iván.

–No entiendo a esos idiotas. La mitad del tiempo se ignoran y nos usan de espías del otro, y la otra mitad se la pasan comparando quién la tiene más grande.

–Aj, dime que esa fue una metáfora que no te salió.

–Lo fue, oh mierda, no me hagas pensar en eso –Arthur dejó caer su cabeza contra la mesa.

–Dios, ¿por qué a mí? Toma –Francis le extiende su vaso con desgano.

–Te amo –Arthur se lo arrebata con innecesaria fuerza y se lo lleva a la boca.

Dos segundos después se dio cuenta de sus palabras. Felizmente ya había tragado el sorbo, aunque igual sintió atorarse.

Francis vuelve a reírse –Dime algo que no sepa.

–Estoy borracho.

–No lo estás.

–Sí, lo estoy.

–No, no lo estás –Y se le acerca. Pero Arthur es quien lo toma del cabello y junta sus rostros.

Al comienzo es incómodo, porque las narices se golpean y la textura barba que se está dejando crecer Francis le causa sorpresa y el respingo hace que se golpeen la cabeza, pero luego. Es como esa condenada escena de una mala comedia romántica.

–Toma –Francis murmura contra sus labios y coloca algo frío entre sus manos–.Regalo de cumpleaños.

–Faltan dos semanas –Arthur quiere ver lo que es, pero eso implica apartarse un poco. – Y nunca nos damos regalos.

–Se acercan los exámenes.

–Sí, por supuesto.

Francis apoya su frente contra la de él. Se ve ridículo haciendo ojos bizcos, pero no le da ganas de reír.

Puede jurar que lo escucha pasar saliva. –¿Quieres ir afuera?

Arthur considera la opción por unos momentos. Se guarda el regalo en el bolsillo sin mirarlo–.No. Ya falta poco para irnos.

Y junta sus rostros de nuevo.


"¿Cuál de estas aventuras elegiremos? Lo mejor será echarlo a la suerte.
He lanzado la moneda y ha ganado la laguna. Esto casi le hace a uno desear que hubiera ganado el barranco o el pastel o la hoja de Campanilla. Claro que podría volver a hacerlo tres veces más y elegir la aventura que se repitiera; no obstante, quizás lo más justo sea quedarse con la laguna."

–.–.–

Parecía que a Alfred le iba a dar un ataque en el teléfono, pero fastidiar al chico es entretenido, así que Francis se hizo de rogar a pesar que ya había decidido ir a su fiesta de Halloween.

Hay un pequeño hincón en su costado que no lo deja desde que entra a la casa. No es el traje, tampoco la cantidad de gente reunida (en serio, este chiquito es un escandaloso para todo), pero pretenderá que es por alguna de esas causas.

Incluso cuando el pinchazo se hace más fuerte por unos momentos al no ver un traje rojo.

–Sherlock Holmes.

Arthur se da la vuelta y Francis esconde la sorpresa del rostro. ¿En qué momento lo alcanzó en talla?

–No por mucho. Alfred planea algo.

–¿Qué?

–Ni idea, pero incluye un arnés.

–¿Te va a lanzar de algún lado?

–Más le vale que no.

Lovino escoge ese momento para entrar con un par de ametralladoras y un camisón de vieja, seguido del resto de personajes de su cuento. Antonio y Belle los abrazan a ambos con entusiasmo.

–Qu'est-ce que tu fais dans la vie, Francis? –Belle se ve adorable con su caperuza roja. – ¿Verdad que te vas a estudiar a París?

–Oui– Francis controla su sonrisa al ver la mirada de su hermano–. Historia del arte.

–C'est génial!

–Bien por ti –dice Arthur. Francis asiente.

Varios disfraces ingeniosos y estrafalarios después, Arthur está volando por el techo con los calzones por afuera al lado de Alfred.

–¿Puedo dispararles? –Lovino carga el arma que luce tan inquietantemente real.

–Tranquilo, Lovino–Belle le acaricia la cabeza.

–Puedes dispararle a Arthur –comenta felizmente Antonio–. Por no mantenerse fiel al personaje. Robin no vuela.

–Batman tampoco vuela.

–Batman es Batman.

Yo vuelo –Francis se acomoda el sombrero verde con pluma roja.

–Ohh, hazlo, hazlo, hazlo –Antonio comenzó a mirar a todos lados–.¿Dónde está Gilbert?

–Se unió a Bollywood– Belle señaló con la cabeza. Lovino estaba extrañamente interesado en la coreografía.

–Hey – la voz grave de Lars lo hizo saltar de la sorpresa. – ¿Te ayudo?

Francis volvió la vista al escenario, donde Matthew presentaba los trajes del grupo de Kiku, Arthur le quitaba de un golpe la máscara a Alfred y había un robot detrás de todos ellos por alguna inexplicable razón.

–No, gracias –le palmeó el brazo–. Todo volvió a la normalidad.

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Jack Sparrow: "The entire entire we want to go, we go.
That's what a ship is, you know. lt's not just a keeland a deck and 's what a ship needs.
But what a ship is,what the Black Pearl really is,
is freedom."


Barbossa: "Here it is!
The cursed treasure."

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La fiesta después de la fiesta es un mini campamento en medio del patio trasero con demasiadas botellas de cervezas y trajes de esclavos romanos. Todos están lo suficientemente exhaustos y alcoholizados para cuestionar el por qué. Kiku está durmiendo, enrollado en sí mismo. Ludwig sirve de almohada para Feliciano y su hermano. Lars cumple la misma función para su grupo de disfraces. Iván y Alfred están sentados frente a frente tratando de hacer caer al otro con la mirada.

En resumen, es un buen momento para hablar.

–Gané el segundo puesto –dice Arthur. Se han alejado del resto y están sentados contra el muro a insistencia de Francis, porque de ninguna manera iba a echarse sobre el pasto ("¿Y si se me sube algo al cabello? ¿Ah?")

–Ja. Y no tienes excusa. –Francis recibe un empujón en el hombro que se transforma en un tirón al instante siguiente para evitar que se vaya de costado– Siempre tan malvado.

–Te lo mereces.

–Y te vas a Inglaterra.

–Sí. Los viejos se han reconciliado sabe Dios cómo.

–Estoy comenzando a pensar que estás obsesionado conmigo, me estás siguiendo al mismo continente.

–Te aseguro que me voy a mantener de mi lado del Canal, tengo cosas que hacer.

A unos cuantos metros, Alfred se cayó, como era de esperar: Iván toma vodka como si fuera agua. Es algo perturbador pero no tanto como verlo siendo extrañamente gentil al acomodar a Alfred en una posición más cómoda. Arthur tiene que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para no separarlos, sobre todo cuando Iván finalmente se recuesta a su costado.

–Eso es tierno y terrorífico– sentenció Francis.

–Dime cualquier cosa para distraerme.

–El viaje fue grandioso, pero no suficiente – dice rápidamente –. Pensé que lo sería. Pensé que podría regresar y continuar aquí. En vez de eso, me convenció de lo contrario. No sé qué es lo que quiero, sólo sé que este lugar me es muy chico y muy conocido.

Lo es. Realmente lo es. Entiende perfectamente lo que Francis quiere decir porque siente lo mismo. Y Francis, maldito sea, sabe eso también. ¿Por qué este idiota tiene que ser el que mejor lo conoce?

–Tú y yo –continuó –siempre hemos querido lo mismo. Conquistar el mundo. Hacerlo nuestro. Nuestras ambiciones son grandes y muchas. Siempre lo han sido.

–Más grandes que nosotros. – concluyó Arthur. Francis asintió.

Arthur soltó una risita. –A Alfred le va a dar algo cuando se entere.

–Probablemente –Francis sonrió de lado– Antonio casi se puso a llorar cuando le conté mis planes.

–Dile que deje de ver tanta telenovela, no quiero ser protagonista de la suya imaginaria.

–Demasiado tarde. Somos una de sus preferidas, al parecer.

–Lamento el no lamentar arruinarla.

–Sí. Lamento lo mismo.

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"– Bueno, bueno – exclamó Peter –, nada de escenas. Adiós, Wendy.
Y le ofreció la mano alegremente, como si realmente tuvieran que irse ya, porque él tenía algo importante que hacer.
Ella tuvo que cogerle la mano, ya que no daba señales de preferir un dedal."


Notas, notitas, nototas

FFnet, deja de joder mis guiones, staph plis.

Ack, pues si logro solucionar un inconveniente y por lo tanto tengo tiempo libre, edito el siguiente capítulo. Si no se puede, lo subo tal como lo presenté en el evento. Le sigh.

Gracias por leer c: