Último capítulo c: sadly no pude hacer modificaciones, pero bue, espero que sea de su agrado igual. Fear the fluff.
Also, ffnet, qué tienes en contra de mis guiones?! D:
Cuatro.
"–¿Qué fue lo último que te dijo Peter?
–Lo último que me dijo fue: «Espérame siempre y una noche me oirás graznar.»
–Sí.
–Pero, fíjate qué pena, se olvidó de mí– dijo Wendy sonriendo. Así de adulta era."
–.–.–
Alfred vino a visitarlo en las vacaciones. Arthur aceptó la visita sin darse cuenta que había aceptado hasta que Alfred lo llamó antes de abordar el avión. Algunas cosas nunca cambian, pensó.
–¡Está lloviendo! –exclamó Alfred con la cara pegada a la ventana del taxi, camino a su apartamento.
–Es Londres, Alfred.
–¡Pero está lloviendo de verdad!
–¡En todos lados llueve de verdad!
–¡Pero es mi primer día en Londres y está lloviendo! ¡Genial!
Arthur se llevó una mano a la cara. El gesto ocultó la sonrisa que amenazaba asomarse.
Durante los siguientes días se convirtió en el guía personal de Alfred en su tour por la ciudad. Contrario a lo que pensaba, no fue una tarea pesada en lo absoluto. En los años que había pasado, Arthur se había enamorado de la ciudad. Londres era grandioso: hermoso, agitado, bullicioso y completamente suyo. Era el único aquí, sus hermanos estaban en otra parte del Reino Unido y los antiguos amigos y conocidos en otras partes del mundo, separados por mar u océano.
Un lugar libre de recuerdos. Una página en blanco. Gustar era poco, Londres lo había enamorado por completo.
Por supuesto, si decía esto en voz alta, era posible que a Alfred le diera un infarto (bastante probable, el hombre aún aspiraba hamburguesas y gaseosas para vivir); así que sólo se limitó a rodar los ojos y suspirar cansinamente cuando Alfred comparaba absolutamente todo con su símil estadounidense.
Estaban en el "London Eye". Solos, afortunadamente, Arthur tenía los músculos de la cara cansados de tanta disculpa silenciosa a los desafortunados londineses que se pasaban por su lado por los comentarios de su amigo. Alfred, como era de esperarse, ni se había dado cuenta de ello y ahora estaba comparando la ruleta con alguna de Disneylandia o algo así. Gracias a los cielos, aún tenía la habilidad de escucharlo (a medias) y no enloquecer.
–¿Hacia dónde está Francia? –preguntó Alfred, mirando la ciudad a sus pies haciéndose más pequeña conforme subían.
O quizás no.
–No tengo idea–respondió, manteniendo el tono de su voz bastante neutral.
–Está al sur, ¿verdad?
–Supongo, dudo que se haya movido.
–¿Hacia dónde está el sur, entonces?
–No tengo idea.
Alfred volteó a mirarlo. Arthur contempló la posibilidad de sobrevivir si se lanzaba. Muy bajas, maldición.
–¿Ya no tienes la brújula que te regaló?
–Se rompió –Arthur metió la mano al bolsillo y sacó sus llaves, sujetas a una figura verde–.Tengo un nuevo llavero.
–¿Qué rayos es eso? ¡Hey! –Alfred hizo una cara cuando le lanzó las llaves pero las atrapó en el aire–. ¿Qué rayos es esto? ¿Un conejo radioactivo con alas?
– Cállate, a mí me gusta.
–Hombre, la brújula era genial – El conejo radioactivo volaba de una mano de Alfred a la otra–.Tú adorabas esa brújula.
–Se malogró, Alfred.
–Dijiste que se había roto.
–Alfred –Arthur agravó la voz, deleitándose un poquito al ver que el otro tensaba los hombros–. ¿Qué diablos haces?
– Nada. Hago volar al conejo radioactivo.
–¿Por qué las preguntas, entonces?
–Por nada.
– Bien.
Pasaron el resto de la vuelta en pesado silencio, Arthur cuidadosamente manteniendo la mente en blanco y Alfred contemplando la ciudad nuevamente, rebotando su llavero en la mano. Les tomó hasta la hora de cenar el volver a hablar con normalidad, pero Alfred parecía un poco apesadumbrado, a pesar que estaba comiendo. Arthur nunca aprendió a lidiar con un Alfred triste, y toda su molestia y recelo se esfumó con un largo suspiro.
– No hemos cortado comunicación, ¿sabes?
Alfred lo miró de reojo –¿En serio? ¿Se han visto?
–No últimamente, pero entre el Facebook, Twitter y demás redes sociales a las que me has obligado a unirme, es imposible no tener noticias de todos.
–Eso no es lo mismo. Ustedes dos apenas postean algo.
–No todos tenemos la necesidad de comunicar hasta que estamos en el baño.
–Hey, Feliciano lo hace.
–Feliciano da detalles que nadie quiere saber de Ludwig.
–Pero es gracioso.
–Mi vida era mejor antes de saber lo que sucede cuando Ludwig se pasa con la cerveza y las salchichas.
Ambos estallaron en risas, Alfred atorándose mientras grita "¡Hombre, estoy comiendo!" y Arthur sintiéndose terriblemente nostálgico de pronto. Una sensación casi dolorosa que no había sentido en todo el año que llevaba en Londres.
–Pensé –Alfred se sacó los lentes y comenzó a limpiarlos lentamente con una servilleta–. Pensé que ustedes serían así, ¿sabes? Gilbert me dijo que se conocen desde que eran bebés, prácticamente. Y siempre peleaban, sí, pero, bueno. – Alfred se puso colorado de pronto y Arthur se mordió el labio para no reírse– Iván y yo también peleamos, pero...
–Ustedes no pelean. Ustedes se hacen la guerra fría y hacen que otros se peleen por ustedes.
–Es su culpa –Alfred frunció el ceño–, es la persona más terca del mundo.
–Oh, y él es único terco, seguro.
–Al final, yo siempre tengo la razón.
–Una cosa es que tengas la razón y otra es que te demos la razón para que dejes de joder.
–Aguarda, hombre, aguarda, aguarda, aguarda – Alfred acompañó sus palabras con un montón de aspavientos–.¿Por qué estamos hablando de mí?
–Tú trajiste el tema –Arthur se encogió de hombros.
–Y tú me estás distrayendo.
–Y tú estás en el jodido país equivocado, amigo –Alfred se encogió un poco al oír el pesado acento inglés de Arthur–.Esto es el Reino Unido, no Rusia.
–No quiero morir de frío, gracias. –Alfred recordó entonces que aún tiene los lentes en la mano y se los colocó.– Eso es para el final.
Arthur arqueó una ceja. –¿En serio?
–Quiero conocer un poco de Europa primero. Francia es la siguiente parada. Luego Italia o Alemania, tengo que confirmar aún. Sabes, ahora me alegro de tener amigos de distintos orígenes, me ahorro gastos de estadía.
– Qué bueno saber que te somos convenientes. – Arthur picó las cuantas verduras que le quedaba con el tenedor –. No puedo creer que irás a Moscú para verlo. No te ofendas, pero el tipo me sigue dando cosas.
–Sí, bueno, siempre quise hacer algo de las películas –Alfred sonrió brevemente–. Y no te ofendas, pero...
–¿Pero?
Alfred de repente adoptó una expresión madura, a falta de palabras para describir. Con una mano sobre la otra, con toda la seriedad del mundo, lo miró gravemente antes de decir:
– No quiero terminar como tú y Francis.
Pasaron varios segundos, ninguno de ellos con alguna buena respuesta.
–Touché– dice finalmente, porque ésa es la clásica respuesta a una estocada.
La brújula estaba malograda en serio, por un descuido que casi termina en un atropello cuando se le cayó en la pista.
Pensó en arreglarla. La chica con la que se estaba viendo conocía un lugar al costado de una peluquería. Pero la conversación giró hacia otro lado y luego estaban hablando sobre hacerse un corte de cabello distinto. Que te quede mejor, le dijo.
Y en eso, recordó…
"Idiota. Este es mi peinado normal."
"Correcto, capitán."
"¿Por qué?"
"Porque tu cabello no es como el mío, y ese el único peinado que te queda. Y me gusta porque puedo dibujarlo, así que nunca lo cambies."
… y soltó una palabrota que hizo sentir ofendida a su compañera.
No duraron mucho después de eso, Arthur no se pudo deshacer del sabor amargo del recuerdo, pero dejó de llevar la brújula consigo a partir de entonces. No tiene sentido llevar algo que no muestra dirección alguna.
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Carga recibida.
Que quede constatado que ante cualquier desastre que suceda en la siguiente semana a esta nación, serás señalado como el culpable.
Bises.
Francis.
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: Re: Carga recibida.
Quedé exento de toda responsabilidad en el momento que abordó el túnel. Hora que aprendan a pelear por sí solos por allá.
Kirkland.
–.–.–
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Re: Re: Carga recibida.
Lo trajiste a este lado del Atlántico, es tu culpa. Ya está haciendo comparaciones. Voy a mandar la cuenta de las pastillHOLAARTHUUUUUUUUUR :D :D :DDDDDD FRANCIS DIC E QU TAMAUN
–.–.–
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Re: Re: Carga recibida.
Los odio a los dos.
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: Re: Re: Re: Carga recibida.
Manda la cuenta. Vale la pena.
Jack Sparrow: "Me, I'm dishonest, and with a dishonest man you can always trust him to be dishonest."
–.–.–
Las manos le escuecen y es por eso que Francis sabe que ha pasado un buen tiempo desde que ha creado algo que realmente le satisfaga. No es por falta de habilidad, claro que no, pero ese sentimiento de logro al terminar una obra se ha ido apagando últimamente. Es aterrador.
La visita de Alfred es un respiro y una maldición a la vez. Lo bueno es que está lo suficientemente ocupado sirviendo de guía turística e arruinando sus intentos de Cupido (Francis no va a recibir consejos amorosos de un niñato, aun cuando dicho niñato tiene planeado hacer la cosa más "Aw" que haya visto), como para estresarse. Lo malo es que debe soportar el ser guía turística y los intentos de Cupido de Alfred. Francis va a matar a cierto cejón. O lo mandará a Rusia atado a una silla y lo dejará afuera del cuarto de Iván. Sí, eso es mejor.
Afortunadamente, hay otro lado bueno en todo esto. Visitar la ciudad de la que se ha enamorado lo ha vuelto a enamorar. Es un simpático sentimiento: contemplar la belleza en lo tantas veces visto.
Es por eso que, siendo el último día de Alfred aquí (buena suerte, Antonio, lo siento, pero no realmente), Francis salió con acuarelas y materiales en mano. Es la hora del almuerzo y Alfred está… en algún lado. Probablemente comiendo. No se va a perder. Y Francis está sentado afuera de un restaurante mirando las edificaciones y la gente que pasa. Es un día fresco y tiene la mezcla de colores perfecta para pintar su vista favorita de Mont Saint-Michel de memoria.
Absorto como está, le toma un tiempo darse cuenta que alguien tiene apuntado una cámara hacia él, hasta que el flash ilumina el lienzo.
Francis voltea y sin saber por qué, un escalofrío le recorre la espalda.
–Oh–Una chica lo mira con expresión asustada–. Disculpa por tomarte una foto sin permiso–dice en inglés.
–Ah, no–Francis relaja su postura al darse cuenta lo tenso que estaba. Qué raro–. No, no hay problema.
–De todas maneras, disculpa, creo que fue un poco grosero.
–No, para nada, para nada–Francis esboza una practicada sonrisa y señala la silla a su costado–. Acompáñame si así lo deseas. ¿Asumo que te gusta mi trabajo?
–Sí, es hermoso, gracias–la chica se sienta–, justo ayer he visitado ese lugar. Me llamo Riza.
–Francis. Enchanté.
Mensaje Enviado: Arthur
Mensaje Enviado: Arthur
Mensaje Enviado: Arthur
Mensaje Enviado: Arthur arthurarthurarthurarthurARTHURARTHUR ARTHURRRRRALKSULK
–.–.–
Mensaje Recibido: ¡¿QUÉ?!
–.–.–
Mensaje Enviado: No c k comi y francis abla kn 1 xik
–.–.–
Mensaje Recibido:Ortografía, Alfred.
Mensaje Recibido: Estás en Francia. Allá comen caracoles. Te lo advertí.
Mensaje Recibido:¿Y sólo una chica?
–.–.–
Mensaje Enviado: EWWWW LAKSDLASKJDLAS DDDDD:
Mensaje Enviado: Si slo 1 xik D:
–.–.–
Mensaje Recibido: Ortografía, Alfred, en serio.
–.–.–
Mensaje Enviado: XIK ARTHUR y s ms bonita k tu D: ms bonita k yo D8
–.–.–
Mensaje Recibido: Voy a apagar mi celular.
–.–.–
Mensaje Enviado: NO ARTHUR NO C K COMI MIRA FOTO
Mensaje Enviado: VISTE
–.–.–
Mensaje Recibido:¿Qué rayos es eso?
–.–.–
Mensaje Enviado: NO C TT me fui a un McDonald's y los veo desde aquí
–.–.–
Mensaje Recibido: ¿Por qué McDonald's sí lo escribes bien?
Mensaje Recibido: Dime que no te metiste a uno de los juegos.
–.–.–
Mensaje Enviado: no m mti a los juegos
–.–.–
Mensaje Recibido: Alfred, salte de los juegos.
–.–.–
Mensaje Enviado: Stoy n lo ms alto t mantndr informado
–.–.–
Mensaje Recibido: Vas a hacer que la UE te declare persona no grata.
–.–.–
Mensaje Enviado: K s ue D:
Barbossa: "You best start believing in ghost stories Miss Turner. You're in one."
–.–.–
Francis piensa que no podrá terminar esta pintura.
Riza se despide y él sonríe porque está acostumbrado a hacerlo. A su alrededor, las edificaciones y las personas siguen iguales en esencia. Es la mitad de la tarde de un fin de semana en París y el viento revuelve las conversaciones y las risas y la música, es un día hermoso, en verdad.
Pero Francis apoya el codo en la mesa, el mentón en la mano, y piensa…
"Me temo que soy una persona terriblemente vanidosa. Si hubiera algo para conservar mi cabello como está ahora por siempre y para siempre, lo haría en un instante."
Risas. "¿Tu alma por tu cabello?"
"Y quizás la cara también. Y el cuerpo, ya que estamos en eso".
Riza apoya los codos sobre la mesa.
"¿Estás seguro? Vivirías para siempre, ¿sabes?"
–¡Francis!
Alfred frena con las justas, aunque igual termina con medio cuerpo sobre la mesa, y el impulso la empuja contra su estómago.
–Merde, Alfred, agh.
–Lo siento, lo siento–Alfred se acomoda los lentes y jala la mesa– ¿Estás…? Hey, ¿qué pasó?
Barbossa: Look! The moonlight shows us for what we really are.
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: (Ninguno)
Alfred dice que debería preocuparme por ti. ¿Debería preocuparme por ti?
Y por cierto, ¿qué rayos era eso que se comió Alfred?
Kirkland.
–.–.–
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Re: (Ninguno)
Tuve que soportar a Alfred por una semana. Claro que deberías preocuparte.
No tengo idea, el idiota borró la foto. Pero dudo que haya sido más asqueroso que el cerro de hamburguesas que tragó como cena.
Francis.
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: Re: Re: (Ninguno)
El hombre me ha llenado el celular de puros SMS diciendo que te escriba. Mira lo que pasa cuando uno trata de ser amable.
Kirkland.
–.–.–
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Re: Re: Re: (Ninguno)
Lo siento. Estrés. Mucho en qué pensar. Disculpa.
Francis.
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: Muchos Re:s
Un lo siento y un disculpa. Ahora sí estoy preocupado.
Ya sé que no estás acostumbrado a pensar, pero con la práctica se te hará más fácil.
Escúpelo, rana. ¿Qué rayos pasa? ¿No te funcionó el ligue?
Kirkland.
–.–.–
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Ja, qué gracioso.
Puedo conversar sin intentar ligar, ¿sabías?
Dime, mi querido casi graduado en Letras. ¿Has notado que hemos hablado en esta semana más de en lo que va del año? ¿Posiblemente el anterior, también?
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: Hablaba en serio.
Eso contaba la leyenda. Así que era verdad.
Lo estoy notando ahora. ¿Qué quieres que te diga? Es el último año y tengo que ver si sigo aquí o me regreso a . Y tú debes estar ocupado con tu trabajo en la galería, ¿creo? Y ya que no entiendo la necesidad de comunicar todo lo que hago en Twitter o Facebook, bueno, ahí lo tienes.
Y ahora acabo de escribir el mail más largo de entre los dos y me siento incómodo.
Kirkland.
–.–.–
De: Francis Bonnefoy
Para: Arthur Kirkland
Asunto: Yo también.
La chica del otro día se llama Riza. Turista estadounidense, nunca antes la había visto, pero cuando la vi sentí… ¿frío? No miedo, sino ese vacío de cuando sabes te van a decir algo que te va a remecer. Y me dio curiosidad. Y hablamos sobre la vida y en un punto me di cuenta de que quiero hacer cosas que me hagan ser eterno en la memoria del mundo, pero no quiero vivir para siempre, pero he estado viviendo como si fuera a vivir para siempre y no sé. estoy aterrado, y ya no sé si tiene sentido lo que digo pero sé que me entiendes, sé que tú me entiendes, siempre has entendido y yo nunca te he dicho una sola vez cuánto te quiero, como si los dos fuéramos a vivir para siempre
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: prende el celular
te estoy llamando de hace rato idiota donde mierda estas? no puedes decirme eso y no dar señales de vida al segundo siguiente que mierda te pasa maldita sea estas haciendo que escriba mal
–.–.–
De: Arthur Kirkland
Para: Francis Bonnefoy
Asunto: voy para alla
y en cuanto te encuentre te voy a ahorcar
Jack Sparrow: "Not all treasures are silver and gold, mate"
–.–.–
Ya ha venido antes a París. Este año realmente ha sido uno muy ocupado y no ha visitado, pero Marianne Bonnefoy insistía en que la visitara al menos un día cada seis meses, y siempre lo recibía con un "¿Dejarán de ser unos tontos esta vez?". La respuesta siempre era una variación de "Lamentablemente, lo de él no tiene arreglo" y Marianne negaría con la cabeza con aire de resignación.
Ah, maldita sea. ¿Por qué el idiota tiene que tener una crisis existencial un lunes? Tráfico por todos lados, modorra general, todo el mundo fastidiado porque se acabó el fin de semana tranquilo y libre de conversaciones que deberían tenerse frente a frente, oh, no, pero el idiota cobarde tiene que abrir las puertas del Infierno desde la computadora y asustarlo a uno…
Y aparecer de improviso en la final de la estación.
Es conveniente, considerando que ya gastó plata para tomar el jodido tren y se ahorró el ir a buscarlo, pero no puede asesinarlo aquí. Demasiados testigos.
–No puedo matarte aquí.
Francis toma aire –No, no puedes.
–Y si te meto un golpe, probablemente llamen a Seguridad.
–Probablemente.
–Entonces, ¿qué hago? ¿Qué quieres?
Francis parece pensarlo. Decimos parece, porque ya sabemos que el idiota no piensa y si lo hace le es difícil. Pero unos momentos después, suspira.
–Un dedal.
Arthur recuerda y transcurren unos anonadados segundos de silencio antes de que se le escape la risa.
–Eres un idiota –las risotadas se hacen cada vez más histéricas y tiene que cubrirse el rostro con una mano–. Completamente ridículo, ¿lo sabes? Claro que lo sabes. Esa es una historia para niños, idiota, y ya somos adultos.
Francis asiente con una sonrisa y lo envuelve en un abrazo que no puede evitar corresponder. Murmura en su oído.
–Sí, yo también–Arthur se siente azorar y esconde el rostro en el cuello del otro–. Y siempre lo supe, idiota, no sé por qué te alocas.
–Necesito mi drama. Sabes que amo mi drama.
–Necesitas cerrar la boca. Tú mismo lo has dicho: ¿Quién te entiende mejor que yo?
–.–.–
William Turner: "l should have told you every day, from the moment l met you.
I love you.
Jack Sparrow: "This is a day that you will always remember as the day that…"
–.–.–
Luego, después de regresar a la casa de Francis a descansar, después de pelear durante el desayuno y antes del almuerzo, después de accidentalmente mirarse el uno al otro a las orillas del Sena y decidir que ya había pasado suficiente tiempo como para fingir que no estaban pensando en hacer lo que quieren hacer después.
Luego, después de descubrir que las manos de Arthur seguían siendo inhumanamente frías, pero se sienten tan bien cuando acaricia el lado de su cuerpo; y después de descubrir que Francis había cambiado de champú, pero su cabello forma un brillante halo sobre la almohada que provoca desordenar más aún.
Luego, Arthur bosteza. Francis le muerde el hombro para disimular su propio bostezo y recibe un golpecito en la cabeza.
–Es tu culpa, me contagiaste.
–Cállate.
Ambos lo hacen, el suficiente tiempo para que el tic-tac del reloj y las respiraciones de cada uno se vuelvan sonidos estruendosos. Arthur bosteza de nuevo y Francis lo muerde otra vez, pero evita el golpe con un movimiento que termina colocándolo encima de Arthur.
–Ugh–Arthur se revuelve como puede–.¡Pesas!
–Puedo sentir tu costilla cortándome el pecho –Francis arruga el ceño–. ¿Cuántas veces te has quedado sin comer por no saber cocinar?
–Ja, ja–dice sin humor–. Cállate.
–"Parley".
Cuatro tic-tac. Francis lo observa tranquilamente, con la mejilla apoyada en el cruce de sus muñecas. Arthur se siente un poco tonto al tener que pegar el mentón al pecho para mirarlo y se acomoda la almohada.
–Estoy de vacaciones.
–También yo.
–Tengo que volver.
–Sí.
–Amo Londres.
–Y yo a París.
Miren eso. Polos opuestos, como siempre. Es casi como enamorarse de nuevo.
–Tengo ideas –dice Arthur–.Para escribir. Son buenas, me han dicho.
–Novelas. De fantasía.
–Quizás.
–Si lo primero que escribas no es una novela de fantasía, lloraré. Y si no tiene un pirata, te haré llorar.
–Necesitará ilustraciones.
–Por supuesto –Francis se apoya sobre las manos para impulsarse hasta chocar narices–.Tendrían un horrible sentido de la moda, si no te ayudo.
–De ninguna manera vas a vestir a mis personajes con la ropa que tú usarías.
–Oh, vamos, ya estás lo suficientemente grandecito para admitir que siempre me has imitado.
–Claro que no.
–Claro que sí.
Un beso, y luego otro, y luego otro que casi les hace olvidar que están en medio de una seria conversación.
–"Parley", idiota, "Parley" –Arthur aleja el rostro, aunque entierra su mano en los largos cabellos para mantenerlo cerca–. No hemos terminado de hablar.
–Terminas en medio año. Suficiente tiempo para ver qué hacer y para que Alfred no piense que tuvo algo que ver en esto.
–Oh, Dios, sí. Si no, va a querer regalo.
–Puedo hacer un moño gigante y pegárselo en la espalda a Iván.
–¡Aj, lárgate! – una mini pelea casi los hace caer al suelo. Francis ríe.
–Entonces, es un trato.
–Sí, sí. –Y entonces, Arthur recobra un poco de su sentido común–. Necesito un trago.
–No hay ron en mi casa.
–Mentiroso.
Francis sonríe. Arthur, también. Ambos se sienten como idiotas, pero está bien.
–.–.–
"–Ahora –dijo Wendy, preparándose para el esfuerzo más delicado–, echemos un vistazo al futuro.
Y todos se giraron de la forma que hace que los vistazos al futuro resulten más fáciles."
–.–.–
–Y si te vas, o yo me voy...
–Nos encontraremos de nuevo. Ésa siempre ha sido nuestra historia.
–Mi historia favorita, déjame decirte.
–.–.–
Jack Sparrow:
On deck, you scabrous dogs!
Hands to braces!
Let down and haul to run free!
Now, bring me that horizon.
And really bad eggs.
Drink up, me hearties, yo ho!
Notas finales
Mis guiones, ffnet. Mis. Guiones. ¡Qué te han hecho mis guiones y mis espacios para que los trates de esta manera?
Bueno, espero que les haya gustado alguito. Gracias por leer.
