Hola les dejo un capítulo más de esta historia, y como siempre quiero agradecer el tiempo que se han tomado en leerla y comentar…me agrada saber que les gusta este fic, por favor no olviden dejar sus reviews son importantes para mi. Ahora llega el turno de aclarar algunas preguntas que me han hecho:es un fic de Candy y Terry/es una nueva historia que acabo de empezar a publicar la cual seguiré hasta el final/ esta vez será Candy la rebelde:) su actitud no será la mejor pero sin eso no tendría ideas para continuar el fic;bueno espero haya podido aclarar un poquito lo que se han preguntado que disfruten la lectura, se les quiere Angie

El anime Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi. Este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; la historia es de mi total inspiración.

CAPITULO 3

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

"Se acercó a mí y me dio la mano, de todas aquellas manos la suya era la única que transmitía vida" Mario Benedetti.

New York

Días después

Terry – entonces quieres olvidar todo así por así –dijo furiosamente.

Richard – sí, he cometido muchos errores contigo y tu madre...en verdad deseo que seamos felices -dijo tomando la mano de Eleanor.

Terry – pero que -dijo al ver la acción de su padre.

Eleanor – seremos la familia que siempre soñamos ser -dijo sonriendo.

Terry – desde cuando tú y el -dijo moviendo la mano.

Richard – hace poco...pero eso no importa ahora, lo que deseo es que me perdones por todo lo que te hice, el apoyo que no te di cuando lo necesitaste...el que ahora estoy dispuesto a darte en esta situación.

Terry – bueno –dijo pensativamente, imaginando que ahora con el apoyo de su padre si podría encontrar a Candy fácilmente, estaba dispuesto a perdonarlo contar de volverla a tener a su lado de nuevo, así que sin más hablo sin titubear- está bien te perdono…pero no me obligarás más a hacer tu voluntad.

Richard – en verdad hijo.

Terry – sí, creo que yo también actué mal contigo aunque.

Richard – no te preocupes por eso –dijo interrumpiéndolo- también fue mi culpa pero te prometo que de ahora en adelante todo será como tú lo pidas y lo digas.

Eleanor – hijo -dijo levantándose de su lugar, para darle un abrazo.

Richard – no sabes lo que significa para mi -dijo sonriendo de lado- te prometo que haré todo lo que este a mi alcance para que seas feliz.

Terry – entonces me apoyarás en.

Richard – tu madre ya me ha contado lo sucedido –dijo interrumpiéndolo.

Terry – como dices –dijo mirándola fijamente.

Richard – ahora quiero escuchar tu versión y tus razones en por qué insistes en lo mismo.

Terry – está bien te lo diré.

Lakewood

Doctor Martin – bien eso es todo –dijo dejando las maletas en la entrada principal.

Candy – gracias por su ayuda doctor.

Doctor Martín – no tienes que agradecerlo –dijo sonriendo- es una casa muy hermosa.

Candy – la verdad no me la imagine así –dijo mirando alrededor al mismo tiempo que recordaba la primera vez que había entrado en esa cabaña del bosque donde se reunió aquella vez con Albert.

Annie – llegamos a tiempo –dijo agitadamente.

Archie – parece que sí.

Candy – chicos que hacen aquí –dijo sorprendida al verlos.

Annie – quisimos ayudarte.

Archie – no pensé que estuviera tan lejos de la casa.

Candy – han venido a pie.

Annie – si.

Candy – voy a traerles agua.

Dorothy – no muevas ni un solo dedo Candy –dijo interrumpiéndola.

Candy – Dorothy –dijo sorprendida.

Dorothy – el señor William me ha enviado, así que estaré a tus ordenes –dijo haciendo una reverencia.

Candy – Dorothy –dijo abrazándola- no sabes cuánto me alegra verte.

Dorothy – y yo a ti –dijo deshaciendo el abrazo.

Doctor Martin – debo marcharme Candy, estarás bien aquí.

Candy – si doctor Martín, estaré muy segura no se preocupe.

Doctor Martín – bien –dijo sonriendo- te veré luego recuerda que si me necesitas solo manda por mi.

Candy – gracias doctor lo haré.

Doctor Martín – hasta luego muchachos.

Archie – Annie – hasta luego –dijeron al unisonido.

Candy – tengo que arreglar mi equipaje.

Dorothy – o no lo harás, yo me encargaré –dijo tomando la maleta, para luego subir.

Archie – hace mucho tiempo que no venía por aquí, esta cabaña estuvo varios años abandonada.

Candy – ya lo creo, no es la misma en la que estuve aquella vez.

Annie – realmente Albert se esforzó en remodelarla –dijo mirando alrededor.

Candy – si –dijo sonriendo- en verdad me agrada estar aquí es un lugar especial para mí y espero lo sea –dijo apoyándose en la pared.

Archie – Candy –dijo acercándose a ella- estás bien.

Candy – si, es solo un mareo…algo normal –dijo sonriendo de lado.

Annie – será mejor que vayas a descansar.

Candy – no es necesario que –dijo sin terminar de hablar desvaneciéndose en los brazos de su primo.

Albert – Candy –dijo alertado al verla.

Annie – Albert –dijo sorprendida al verlo.

Albert – por favor Annie consigue las sales –dijo tomando a Candy en sus brazos- Archie ve a buscar un poco de agua, yo la llevaré a su habitación –dijo cargándola subiendo las escaleras para luego ingresar a la habitación.

Annie – si –dijo corriendo hacia la cocina.

Dorothy –oohh Dios mío Candy –dijo poniendo sus manos en la boca- que ha pasado –dijo al verlo entrar con Candy en brazos.

Albert – solo se ha desmayado –dijo acostándola delicadamente sobre la cama, para luego sentarse al lado de ella.

Dorothy – iré por las sales –dijo mientras salía corriendo de la habitación.

Candy – donde…donde estoy –dijo abriendo los ojos lentamente.

Albert – te sientes bien –dijo acariciando su rostro- estas en la casa del bosque.

Candy – Albert, que paso –dijo incorporándose.

Albert – te desmayaste, estás muy débil…no has comido nada cierto.

Candy – bueno es que yo.

Albert – tienes que hacerlo por la salud del bebé y la tuya Candy.

Candy – lo sé, es solo que todo se me revuelve y me da mucha nausea y.

Albert – comprendo –dijo sonriendo- solo dime que se te antoja comer y lo buscaré…sabes que haría cualquier cosa por ti.

Candy – si lo sé –dijo sonrojándose- gracias.

Archie – no la consientas tanto –dijo ingresando a la habitación.

Annie – te sientes mejor –dijo tras su novio.

Candy – sí.

Albert – creo que deberás cansar un poco –dijo levantándose de su lugar.

Annie – será que mejor los dejemos –dijo tomando del brazo a su novio.

Archie – está bien, que descanses gatita –dijo guiñándole el ojo- y no te preocupes aquí estaremos para cuando despiertes.

Candy – gracias chicos.

Albert – yo también me voy.

Candy – espera –dijo tomando su mano.

Albert – que pasa.

Candy – puedes…puedes quedarte un momento más.

Albert – como dices.

Candy – solo para asegurarme que no estaré sola cuando duerma.

Albert – sabes que nunca lo estarás –dijo sonriendo de lado- ahora descansa –dijo removiendo las sábanas de la cama para luego cubrirla.

Candy – Albert yo.

Albert – sshh descansa –dijo sentándose a su lado, para luego tomar su mano y acariciarla- velaré tu sueño.

Candy – gracias Albert –dijo sonriendo mirándolo fijamente, para luego acomodarse en los brazos de él y cerrar los ojos, hundiéndose así en un largo y profundo sueño.

New York

Terry – entonces no me ayudarás con encontrar a Candy.

Richard – lo que puedo decirte es que si ella no ha aparecido, es porque no quiere saber nada de ti.

Terry – tú también, no puedo creerlo –dijo pasando su mano por el cabello- prometiste apoyarme.

Richard – si lo sé pero creo que esta vez tu madre tiene razón, debes dejar de pensar en ella y tratar de ser feliz con Susana.

Eleanor – has caso de lo que dice tu padre, con el tiempo te enamorarás de ella.

Terry – no lo sé.

Richard – sino lo intentas nunca vas a saberlo, creo que se merece una oportunidad no.

Terry – bueno yo.

Eleanor – por el momento creo que ahora si podrás fijar una fecha para tu boda.

Terry – mamá -dijo furiosamente.

Richard – en cuanto a eso -dijo pensativamente- tenemos que hablarlo.

Chicago

Lakewood

Meses después

El otoño llegó, las hojas de los árboles caían volviéndose de un color marrón, cubriendo como una hermosa alfombra calles y veredas, el sol se escondía poco a poco, la lluvia volvió acompañada del fuerte viento meciendo los árboles.

Archie – como está -dijo agitadamente.

Dorothy – por el momento tranquila, el doctor Martín ya viene en camino.

Annie – puedo pasar a verla -dijo nerviosamente.

Dorothy – creo que sí.

Albert – ya estamos aquí -dijo agitadamente mientras ingresaba a la casa.

Doctor Martín – dónde está -dijo tras su amigo mirando a todos lados.

Dorothy – en su habitación –dijo nerviosamente.

Doctor Martín – voy a verla, necesitare que me traigan agua caliente y unos lienzos.

Dorothy – si doctor -dijo bajando las escaleras.

Doctor Martín – no hay tiempo que perder -dijo dirigiéndose a la habitación donde ella se encontraba.

Albert – voy con usted -dijo caminando tras él.

Archie – Albert -dijo sorprendido al ver la reacción de su tío.

Albert – ustedes esperen aquí, yo estaré con ella -dijo nerviosamente.

Annie – Albert cuídala por favor -dijo poniendo sus manos en forma de petición.

Albert – no te preocupes -dijo seriamente- no le pasará nada, los veo luego -dijo corriendo ingresando al lugar.

New York


-Terry´s POV-

Nuestro tiempo de tratarnos fue corto, pero cuando pienso y hablo de ti me parecen que fueran años, muchos años imaginarios que me hacen sentir que te conozco, porque eres tan única y que te has vuelto indispensable para mí vivir, he querido olvidarte y no he podido porque mi vida no se siente completa sin ti.

-Fin Terry´s POV-


Terry – Candy -dijo dejando de tocar su armónica; suspirando, al mismo tiempo que sus ojos se inundaban de lágrimas.

Eleanor – ya estás listo cariño -dijo asomándose por la puerta.

Terry – si -dijo apartando una traviesa lágrima de su rostro.

Eleanor – te ves muy guapo -dijo dándole un beso en la mejilla.

Terry – gracias -dijo seriamente- y tú también te ves muy hermosa mamá; papá se sorprenderá al verte.

Eleanor – no digas esas cosas -dijo sonrojándose- vamos que se nos hará tarde, tu padre nos espera abajo.

Terry – está bien…al mal paso darle prisa.

Eleanor – que dices.

Terry – nada mamá…nada –dijo suspirando.

Chicago

Lakewood

Horas más tarde

Doctor Martín – vamos Candy.

Candy – Albert -dijo agitadamente.

Albert – aquí estoy pequeña -dijo tomando su mano- vamos Candy sé que eres muy fuerte y valiente.

Candy – gra...gracias por estar aquí -dijo agitadamente.

Albert – te prometí no dejarte nunca cierto -dijo sonriendo.

Doctor Martín – llegó el momento vamos Candy puja con fuerza.

Candy – aaahhhh -grito con fuerza.

Doctor Martín – solo un poco más.

Candy – aaahhhhh -dijo gritando tan fuerte que se escuchó por toda la casa.

Albert – eso es pequeña...eso es -dijo nerviosamente.

Doctor Martín – solo un poco más...ya falta poco.

Candy – aaahhhh -dijo gritando lo más fuerte que pudo, segundos después dejándose caer en la cama.

Albert – estás bien.

Candy – si -dijo agitadamente.

Doctor Martín – vamos falta poco...ayúdale a tu hijo tienes que ser fuerte por él.

Candy – mi hijo -dijo llorando.

Albert – si Candy tu hijo...vamos tu puedes.

Doctor Martin – solo una vez más…ya falta muy poco para que lo puedas ver y tener entre tus brazos.

Candy – haré lo que sea por mi hijo -dijo posicionándose nuevamente, para luego pujar con toda su fuerza, acompañado de un grito desgarrador pero que fue un alivio al final, pronto se escuchó el llanto del bebé.

Doctor Martín – aquí está -dijo levantándolo enseñándolo a la madre- tu hijo Candy...es un niño muy hermoso y sano -dijo sonriendo- muchas felicidades.

Candy – mi hijo -dijo agitadamente, para luego llorar.

Albert – felicitaciones pequeña -dijo dándole un beso en la frente- lo hiciste muy bien.

Candy – mi hijo -dijo repitiendo varias veces mientras lloraba- mi hijo.

Doctor Martín – ten Candy -dijo entregándoselo en sus brazos.

Candy – es...es muy hermoso -dijo sollozando- mi angelito, mi tesoro -dijo dándole un beso en la cabecita.

Albert – en verdad es muy lindo -dijo admirando al bebé- se parece a ti.

Candy – no lo creo -dijo notando el castaño cabello del bebé, acariciándolo suavemente; rápidamente vino a su memoria el recuerdo de aquel joven de igual cabello castaño de enigmáticos ojos azul zafiro.

New York


-Terry's POV-

El lugar estaba lleno de gente, a la mayoría ni la conocía; me pregunté cómo había sido posible que todos estuvieran ahí; entre fans y uno que otro reportero tomando fotografías a diestra y siniestra tratando de captar el momento perfecto, pero que sorpresa se llevarán; caminó hacia la puerta principal pero pronto sentí un peso que me impedía seguir, subí la mirada y noté la majestuosidad de la capilla y luego vino a mi mente en como había aceptado hacer una ceremonia religiosa, cuando me sentía tan abandonado por Dios desde hace tiempo; suspiré profundamente y caminé para entrar al lugar sin voltear atrás, mis pasos los sentía cada vez más pesados, el frack no me ayudaba en nada, sentía ahogarme con toda esta ropa de etiqueta encima, llegue frente a ese enigmático altar decorado con flores y el aroma a incienso inundo inmediatamente mis sentidos haciéndome olvidar por un momento la razón del porque estoy aquí.

-Fin Terry's POV-


Terry – heme aquí frente a ti -dijo elevando su mirada hacia donde se encontraba la imagen de nuestro señor Jesucristo- un hombre sin vida, un hombre que deambula por las noches buscando lo que ha perdido -dijo sollozando- un hombre que pronto se convertirá en nada y que vivirá siempre con el corazón vacío.

Karen – Terry -dijo tras el al escuchar sus palabras- estas seguro que quieres hacerlo.

Terry – debo hacerlo -dijo sin dejar de mirar la imagen frente a él- es mi deber no, lo que debe hacer un verdadero caballero.

Karen – Terry -dijo mirándolo fijamente con melancolía.

Terry – vamos Klaise -dijo volteando su mirada a ella- no hay nada más que hacer, estos meses hice todo lo que estuvo a mi alcance para encontrarla -dijo sintiendo un leve apretón en su corazón- así que debo cumplir mi promesa...como supongo que ella cumplió la suya.

Karen – no te rindas.

Terry – ya no puedo más -dijo cabizbajo.

Karen – donde está ese hombre arrogante que conozco el que no se rinde por nada ni por nadie.

Terry – ya no existe, solo han quedado rastros de lo que fui.

Karen – claro que no –dijo frunciendo el ceño- debes seguir insistiendo y aunque te cases con la gusana no desistas en seguir buscándola.

Terry – Karen –dijo sorprendido al escuchar a su amiga.

Karen – no te dejes vencer, no dejaré que lo hagas.

Terry – Karen yo.

Karen – te ayudaré…en lo que sea, yo misma iré si tú me lo pides.

Terry – gracias Karen –dijo abrazándola- gracias por el apoyo que me has dado durante todo este tiempo.

Karen – no quiero verte infeliz no te lo mereces, pero si es necesario que te sacrifiques de esta manera para lograr ser feliz te apoyaré sea cual sea tu decisión –dijo deshaciendo el abrazo.

Terry – así será –dijo sonriendo ampliamente- así será.


Momentos más tarde la iglesia se llenó de muchas personas, tanto invitados, como fotógrafos y fans de los actores. Pronto se escuchó la marcha nupcial anunciando así la entrada de la novia al recinto, momentos después los novios unieron sus manos frente a todos, mientras que Terry sentía nada más que solo una mano posada sobre la suya, no tenía ninguna sensación ó calor como la que sintió algún día con ella, con la mujer que amaba incondicionalmente. La ceremonia prosiguió con todos los actos estipulados por la iglesia, Terry estaba perdido no ponía atención a lo que pasaba alrededor, no escuchaba nada simplemente se encontraba en su mundo de soledad, pronto tuvo un presentimiento que hizo que levantara el rostro admirando la imagen que tenía al lado, que era ni más ni menos que la Santa Madre sosteniendo en brazos a nuestro Señor Jesús; al ver la imagen se congelo por un momento un fuerte escalofrío lo recorrió de pies a cabeza, no se había puesto a pensar lo que hubiera podido ocurrir esa noche si tan solo ella no se hubiera ido...pero acaso había alguna posibilidad o razón por la cual se había ocultado de esa forma, "un hijo" pensó poniéndose tenso, tanto que apretó tan fuerte la mano de su compañera; no tardo tanto en atar cabos pero podría ser que fuera así, ya que esa noche de invierno él se dejó llevar por el momento y ella, ella siendo tan pura e inexperta en cosas del amor no dijo nada al respecto; pero acaso había pasado algo más esa noche, algo más que los pudiera haber unido...algo más que hacer el amor con la mujer que amaba, si tan solo fuera cierta su sospecha...sería el hombre más feliz; recordaba esa noche de luna llena brillar con intensidad ahí mirándola dormir tan plácidamente, esa noche fría de invierno en que sus cuerpos se fundieron en uno solo; pero pronto algo lo saco de ese pensamiento y de su hermoso sueño.

Sacerdote – Terrence se encuentra bien -dijo mirándolo fijamente.

Terry – eehh sí que pasa.

Susana – Terry -dijo mirándolo- pasa algo.

Terry – no -dijo esquivando su mirada- prosiga.

Sacerdote – es su turno de decir sus votos.

Terry – como dice.

Susana – acaso no me escuchaste, no me pusiste atención -dijo con tristeza.

Terry – no prepare mis votos padre, por favor siga con la ceremonia -dijo seriamente.

Susana – Terry -dijo mientras caia una lágrima por su rostro.

Y así sucedió, la ceremonia prosiguió; pronto llego el momento de colocar los anillos de boda, pronto vio como alguien tomo su mano y deslizo un circulo metálico en su dedo, sintió tanto frio que quemaba, no pensaba en nada más, se quedó inmóvil como una estatua esperando a que terminara todo esto...esta absurda obra que habían planeado sin tomarlo en cuenta. Al cabo de unos instantes el sacerdote hizo el último anuncio, y ahí estaba de nuevo frente a toda esa gente a la que no conocía y quienes aplaudían, Terry caminó hacia la salida pero esta vez no lo hacía solo; iba al lado de la mujer que había hecho su esposa unos momentos atrás.

Terry – este ha sido el peor día de mi vida -dijo en forma de susurro, el cual llegó a oídos de su acompañante, sin saber que para alguien más ese mismo día tendría otro significado.

Chicago

Candy – este es el mejor día de mi vida -dijo sonriendo, adminirando a su pequeño hijo.

Annie – esta hermoso -dijo encantada viendo al bebe.

Archie – se parece mucho a ti, hasta en las pecas.

Annie – Archie no digas eso -dijo codeandolo.

Candy – no sería mi hijo si no las tuviera -dijo sonriendo.

Annie – tienes razón –dijo sonriendo.

Archie – y al fin ya decidiste como llamarlo.

Candy – creo que si -dijo mientras recordaba todas las noches que paso en vela, pensando en su amado y como a él le hubiera gustado llamar al fruto de su amor, pero también pensó mucho en llamarlo Anthony como su amor de la niñez, pero luego recordó que no podría hacerlo...no debía por el honor que le debía a Terry quien era el padre de su pequeño, así que después de pensarlo mucho sin dudar lo llamaría- Terrence Alexander White Andrey -dijo sonriendo ampliamente al decir el nombre de su hijo en voz alta.

Annie – Archie – como -dijeron al unisonido.

Albert – es un lindo nombre -dijo sonriendo al mismo tiempo que ingresaba a la habitación.

Annie – pensé que lo llamarías Anthony.

Candy – no podría hacerle eso a Terry -dijo mirando a sus amigos.

Archie – como es que aún le tienes tanta consideración...no la merece -dijo furiosamente levantándose de su lugar.

Albert – cálmate Archie -dijo al ver el semblante de su sobrino, al mismo tiempo que le dirigia una fuerte mirada.

Candy – es su padre -dijo con lágrimas en los ojos- ya que no lo conocerá nunca por lo menos deseo que tenga algo de él.

Archie – discúlpame Candy, no pretendía que -dijo quedándose en silencio un momento- discúlpame por favor.

Candy – no te preocupes Archie, entiendo lo que dices.

Archie – yo solo deseo lo mejor para ti y mi nuevo sobrino -dijo acercándose a ella.

Annie – todos queremos lo mismo -dijo sonriendo de lado.

Candy – lo sé y se los agradezco mucho -dijo mirándolos a todos.

Albert – tenemos que dejarte sola, debes descansar -dijo cambiando el tema para luego darle un beso en la frente.

Annie – te veo luego.

Archie – que descanses gatita -dijo guiñándole el ojo, para luego salir del lugar.

Albert – si necesitas algo llámame -dijo sonriendo.

Candy – Albert espera.

Albert – que pasa.

Candy – ya estoy lista, quiero que.

Albert – sé que vas a decir...y así será, por ahora no te preocupes solo descansa entendido.

Candy – entendido.

Albert – te quiero -dijo dándole un beso en frente, dejando desconcertada a su pequeña, para luego salir del lugar.

Candy – hijo mío -dijo mirando a su bebe a quien tenía a su lado- mi pequeño Alex...así te llamaré de ahora en adelante…mi pequeño caballerito rebelde -dijo sonriendo, pronto noto que el pequeño lentamente abrió los ojos, dejando sorprendida a su madre...esos ojos, su cabello...era la misma imagen de su padre pensó ella, ese par de pequeños ojos azul zafiro que ella reconocía perfectamente, y que la miraban fijamente; pronto llego a su mente el recuerdo de esa noche mágica como ella la había llamado, cuando concibió a su hijo...aquella noche de luna llena.

New York

Varias horas han pasado, en las que Terry sintió toda una eternidad en las que tuvo que sonreír, aparentando ser un feliz esposo; pero por dentro sentía morir...pronto recordó la propuesta de su amiga haciéndole sacar una sonrisa formándose en su rostro "yo te ayudo a escapar, puedes ser el novio fugitivo"...pero no, no podía hacerlo, había hecho una promesa, y aunque le hubiera gustado hacerlo parecía una buena idea pero no podría decepcionar a la mujer que tenía a su lado, quien estaría así para toda su vida o como bien dicen hasta que la muerte los separe. Pronto las campanadas del reloj anunciaron las diez de la noche, ya era hora que los nuevos esposos dejarán el lugar. Con lágrimas en los ojos la novia abrazaba a su madre quien le deseaba lo mejor, mientras que el novio permanecía con la misma actitud fría desde que comenzó el día, estaba serio sin importarle nada de lo que ocurría a su alrededor, escuchó algunos consejos de su padre; pero pensó que para que los necesitaría el sabia como tratar a una mujer en esa situación, pero sería algo que ni siquiera intentaría con Susana, solo de pensarlo lo ponía furioso le asqueaba la idea de estar al lado de ella; pero luego su madre le dio un fuerte abrazo y un beso haciéndole saber que siempre iba a estar ahí para él; lo cual Terry le agradeció devolviéndole un cariñoso beso en la mejilla, luego se despidió de su padre con un fuerte apretón de manos. Momentos más tarde los novios llegaron a una elegante habitación de hotel, sin ganas él abrió la puerta dándole paso a la novia quien lo vio seriamente esperando algo más que una señal para que entrara, cuando al fin escucho el estrepito sonido de la puerta cerrándose los nervios se apoderaron de ella; realmente había llegado el momento que ha deseado desde que lo conoció; mientras que él la observó detenidamente...realmente lucia hermosa sin duda alguna, su cabello recogido en un chongo, su fino y elegante vestido, su discreto maquillaje haciéndola ver tan pura; pero aún así con todo lo que tenía le faltaba algo que lo hiciera suspirar ó sentirse atraído a ella...pero no sentía nada el verla frente a él; dio unos pasos hacia donde se encontraba Susana, tomo el rostro de ella entre sus manos fijando su mirada azul zafiro en esos ojos azules tan diferentes a los que vio alguna vez, no se comparaban en nada aquel par de esmeraldas que con solo recordar lo hacían suspirar; busco en esa mirada lo que tanto deseaba pero no había nada, solo vacío…Susana escaseaba de ese brillo especial que el trataba de buscar hacía tiempo atrás, desde que desistió de buscar a Candy se dijo que trataría de enamorarse de Susana quien hizo todo lo posible para que eso pasara, aún con todo el esfuerzo que Terry hizo no lo consiguió; siguió con sus noches de soledad en vela, admirando la luna cada noche recordando el momento que paso con la verdadera dueña de su corazón, pronto la novia inclino su rostro hacia el tratando de buscar un beso, pero la respuesta que obtuvo de su ahora esposo fue tan directa que se sorprendió dejándole el alma fría.

Susana – que haces -dijo al ver el rechazo de él, para luego alejarse de ella.

Terry – voy a caminar un poco -dijo sin voltear a verla, al mismo tiempo que tomaba su chaqueta.

Susana – a donde iremos -dijo sonriendo.

Terry – no escuchaste -dijo frunciendo el ceño- iré a caminar...solo -dijo haciendo énfasis en la última palabra.

Susana – pero se supone que es nuestra noche de bodas -dijo sonrojándose.

Terry – sabes que eso nunca pasará -dijo dándole la espalda.

Susana – porque lo haces Terry -dijo llorando- tú eres mi esposo y debes cumplir como tal.

Terry – y lo haré como tal -dijo volteando su mirada- pero no de la forma que tu pretendes -dijo para luego caminar hacia la salida.

Susana – pero yo te amo Terry -dijo llorando, acto que hizo que él detuviera su paso- me lo juraste ante Dios porque no puedes hacerlo, tanto te cuesta.

Terry – simplemente no quiero hacerte daño -dijo sin darle la cara, manteniendo su postura- no podría hacerlo, yo no te amo -dijo abriendo la puerta, por un instante detuvo su paso miró al lado y noto una pequeña mesa en la esquina, dio media vuelta levantando su mano quitándose el anillo de bodas que ella le había colocado horas atrás, porque al tenerlo sentía el peso de una responsabilidad sobre él, así que lo dejo sobre la mesita para luego seguir su camino, dejando a la novia llorando, sola en un lugar tan frío como su corazón se sentía.

Chicago

Albert – pensé que dormías -dijo entrando a la habitación en silencio, mirando a su pequeña parada frente a la ventana.

Candy – la noche está demasiado hermosa para poder dormir -dijo fijando su mirada en el cielo estrellado- y esa luna...esa luna que ilumina todo el bosque con su bella luz plateada -dijo suspirando.

Albert – tienes razón no me había dado cuenta -dijo acercándose a ella.

Candy – estuviste trabajando mucho cierto -dijo volteándose para mirarlo fijamente- lo veo en tus ojos.

Albert – no mucho -dijo sonriendo de lado- solo veía unos papeles.

Candy – estás seguro que la tía abuela no se molestará que te quedes a dormir aquí.

Albert – porque tendría que hacerlo -dijo tocando el cabello de ella- tu sabes que yo podría estar así contigo toda la vida -dijo abrazándola, acto que la hizo sorprenderla.

Candy – Albert -dijo suavemente- creí que habíamos dejado en claro ese tema -dijo cerrando los ojos por un momento recordando lo sucedido meses atrás.


-flash back-

Seis meses atrás

Albert – yo estoy enamorado de ti Candy -dijo dándole un beso en la mejilla- y si tu me aceptas yo podría ser el padre para tu hijo.

Candy – Albert yo -dijo sorprendida por la relevación de su amigo.

Albert – lo estoy desde hace mucho tiempo.

Candy – yo no sé qué decirte -dijo fijando su mirada en la azul cielo de él- tú has sido alguien tan importante para mí que.

Albert – lo sé -dijo interrumpiéndola- pero talvez con el tiempo yo.

Candy – ya pensaste que diría la gente cuando te vieran conmigo -dijo interrumpiéndolo- no sería bueno para tu posición...estarías con una mujer que lleva en su vientre al hijo de otro.

Albert – eso no me importa -dijo firmemente- no tengo porque darle explicaciones de mi vida privada a nadie, y si se diera el caso por alguna razón, les diría que ese hijo que esperas es mío -dijo acariciando su vientre- aún estamos a tiempo.

Candy – Albert -dijo sollozando.

Albert – piénsalo si, conmigo nada te faltará te lo aseguro.

Candy – no lo dudo, sé que lo harás.

Albert – no sabes cuan feliz me haces.

Candy – y tú a mi...entonces démonos una oportunidad -dijo separándose levemente de él.

Albert – en verdad -dijo sonriendo ampliamente.

Candy – si -dijo cerrando los ojos, apretando sus labios acercándose a él esperando un beso.

Albert – pequeña -dijo sonriendo- no...aún no -dijo dándole un beso en la frente- no quiero que te sientas presionada.

Candy – Albert -dijo abriendo los ojos al mismo tiempo que mostraba un sonrojo en sus mejillas.

Albert – el tiempo lo dirá...solo el tiempo -dijo sonriendo.

-fin flash back-


Albert – te prometo que seré un buen padre para Alex -dijo observando al pequeño.

Candy – lo sé-dijo caminando hacia el dándole un abrazo- no habría nadie mejor que tú para que lo seas -dijo sollozando para luego recordar.

Albert - verás que le daré el mejor ejemplo -dijo sonriendo para luego darle un beso en la frente.

Candy – no lo dudo -dijo sonriendo al ver a su pequeño hijo dormir plácidamente.

Albert – por ahora debes ir a dormir, recuerda que lo necesitas -dijo deshaciendo el abrazo.

Candy – está bien -dijo regresando a la cama.

Albert – tienes que arroparte bien -dijo ordenando las sábanas, colocando todo lo más cómodo posible.

Candy – gracias -dijo acomodando su cabello sobre la almohada.

Albert – listo.

Candy – Albert -dijo ofreciéndole su mano.

Albert – que pasa.

Candy – puedes...puedes quedarte esta noche conmigo -dijo melancólicamente.

Albert – si así lo deseas -dijo sonriendo de lado, para luego dirigirse a la puerta para cerrarla, bajar las cortinas, quitarse los zapatos y recostándose sobre la ropa de cama quedando al lado de su amada.

Candy – tengo miedo -dijo en forma de susurro.

Albert – no tienes por qué tenerlo -dijo abrazándola, atrayéndola hacia él- yo estoy aquí...no estás sola te lo prometí.

Candy – Albert -dijo sin poder terminar de hablar, ya que los cálidos labios de él habían atrapado los suyos en un dulce y suave beso.

Albert – ahora duerme -dijo cerrando los ojos.

Candy – Albert -dijo en forma de susurro.

Albert – mañana será otro día...duerme quieres -dijo acomodándose.

Candy – dormir...dormir como podré hacerlo ya no es mi costumbre desde hace meses -dijo así misma, mirando fijamente al hombre quien tenía frente a ella; tan buen mozo, con un corazón de oro, con el que sentía una felicidad infinita, quien le ha dado amor sin reserva alguna pero el que ella no ha podido corresponder de la misma manera; se dijo que haría todo lo posible en enamorarse de ese hombre tan maravilloso pero a pesar del tiempo a su lado aún no lo ha logrado, porque su corazón había quedado atrapado en aquel chico de cabello castaño y ojos azul zafiro el que le había dado el mejor regalo de la vida...el ser madre.

Continuará...