Hola…muchas gracias por sus comentarios, les dejo un capítulo más saldré de viaje y no estaré en la ciudad así que nos leemos en el próximo y no olviden dejar sus reviews se les quiere Angie.
El anime Candy Candy y sus personajes son creaciones de © Mizuki e Igarashi. Este trabajo o fanfic fue creado con fines de entretenimiento y no de lucro; la historia es de mi total inspiración.
CAPITULO 10
EL ENCUENTRO - REVELACIONES
Villa Andrey
Horas más tarde
Lizzie – ahí vienen los chicos.
Candy – no puede ser -dijo frunciendo el ceño al verlos acercarse.
Stear – llegamos -dijo deteniéndose.
Ann – la pasamos bien no -dijo sonriendo al mismo tiempo que detenía su cabalgata.
Alex – claro -dijo acariciando a la yegua- la pase espectacular –dijo sonriendo.
Stear – si nos dimos cuenta –dijo codeándolo- no dejabas de ver a Charlie.
Alex – bueno yo.
Candy – baja de ese caballo inmediatamente Terrence Alexander -dijo furiosa mientras caminaba rápidamente acercándose a donde ellos se encontraban.
Albert – espera Candy -dijo caminando tras ella.
Alex – hola mamá -dijo sonriendo sin tomarle importancia a lo dicho por ella.
Candy – no me escuchaste –dijo mirándolo fijamente- me lo prometiste -dijo poniendo sus manos en la cintura.
Alex – lo siento -dijo bajándose de la yegua- solo me deje llevar, fuimos de paseo con los chicos y no te imaginas a quien vi.
Candy – no quiero que vuelvas a hacerlo sin mi permiso –dijo interrumpiéndolo- no quiero que salgas de casa sin avisarme.
Alex – tu estabas durmiendo, le pedí a papá Albert permiso y.
Candy – no se te olvide que soy tu madre.
Alex – no lo he olvidado es solo que.
Candy – de ahora en adelante deberás decirme a dónde vas, con quien vas, que vas a hacer y.
Alex – woow espera mamá -dijo poniendo sus manos al frente al mismo tiempo que la interrumpia- me estás diciendo que no puedo salir de casa.
Candy – no, si no es necesario.
Alex – no voy a pasármela encerrado -dijo frunciendo el ceño- estamos de vacaciones no, venimos a divertirnos.
Candy – sino estás de acuerdo volvemos a América ahora mismo -dijo furiosamente.
Alex – no estoy haciendo nada malo Candy -dijo sin pensar al mismo tiempo que fruncía el ceño, cerrando sus puños con fuerza, y sus ojos se obscurecieron destellando enojo y furia.
Albert – Alex -dijo sorprendido al escucharlo.
Candy – soy tu madre así que no me faltes al respeto -dijo mirándolo fijamente sin apartar su vista de él- y te prohíbo que lo hagas me entiendes.
Alex – no -dijo cerrando sus puños con más fuerza- no puedes prohibírmelo...lo seguiré haciendo.
Candy – me estas retando -dijo frunciendo el ceño.
Alex – tómalo como tú quieras -dijo montando de nuevo, para luego emprender de nuevo la cabalgata.
Candy – Alex no me dejes con la palabra en boca -dijo furiosamente- Alex...Alex -dijo llamándolo varias veces.
Albert – déjalo Candy -dijo acercándose a ella.
Candy – Albert -dijo sollozando.
Albert – si sigues prohibiéndole las cosas, ten por seguro que no te hará caso y de igual forma las hará; creo que lo mejor es apoyarlo en lo que quiera hacerlo.
Candy – lo sé pero.
Albert – ven vamos por un té –dijo interrumpiéndola.
Candy – pero se fue y.
Albert – no te preocupes por él, no le pasará nada ya verás.
Ann – vaya, si que la tía Candy se enojó.
Stear – te lo dije.
Archie – bajen de esos caballos ya -dijo en forma de orden.
Annie – vamos entremos -dijo haciendo una seña.
Ann – si papá.
Stear – si mamá.
Archie – necesitamos hablar, creo que tendrán mucho que contarme.
Ann – que pasa porque estás tan serio.
Lizzie – no crees que es mejor dejarlo así por ahora.
Archie – bueno.
Annie – tiene razón -dijo sonriendo de lado.
Ann – que pasa.
Archie – nada olvidado -dijo abrazando a su hija para luego ingresar a la casa.
Mientras que en la Villa Grandchester
Beth – buenas noches...me voy a dormir -dijo levantándose de su lugar, para luego darle un beso a Eleanor.
Eleanor – está bien, descansa.
Terry – no piensas despedirte de mí.
Beth – claro -dijo dándole un beso en la mejilla.
Terry – te quiero.
Beth – y yo más -dijo sonriendo- quieres tocar la armónica para mi antes de dormir.
Terry – seguro porque no -dijo levantándose de su lugar.
Beth – feliz noche tía Karen.
Karen – hasta mañana preciosa.
Charlie – yo también iré a dormir, buenas noches -dijo haciendo una reverencia dirigiéndose a todos.
Karen – que descanses cariño.
Beth – quieres venir.
Charlie – si no es molestia.
Terry – claro que no -dijo alborotándole el cabello.
Charlie – oye -dijo frunciendo el ceño.
Beth – vamos -dijo tomando de la mano a su prima.
Terry – las veo luego -dijo saliendo del lugar con Beth y Charlie.
Karen – Terry y Beth se llevan muy bien, no parecen que fueran.
Eleanor – lo sé -dijo interrumpiéndola- aunque ni creas que a veces se comportan como dos niños y se pelean.
Karen – ahora ella es su mundo...es su todo la quiere tanto.
Eleanor – llevan la misma sangre -dijo recordando.
-flash back-
Eleanor – cárgala.
Terry – pero no sé cómo hacerlo -dijo mirando a su madre.
Richard – ya aprenderás -dijo sonriendo de lado- vamos.
Eleanor – solo hazlo con cuidado -dijo entregándosela.
Terry – pero -dijo tomando en sus brazos a una pequeña bebé.
Eleanor – vez que no es tan difícil -dijo sonriendo.
Terry – no...no lo es -dijo sonriendo para luego fijar su mirada en esos ojos tan idénticos a los de él- hola hermosa princesa -dijo meciéndola para luego darle un beso en la cabecita, admirando a la pequeña que tenía en sus brazos.
-fin flash back-
Horas más tarde
Villa Andrey
Albert – creo que deberías hablar con tu madre.
Alex – papá -dijo volteando su mirada- me asustaste.
Albert – lo siento.
Alex - tienes razón -dijo cabizbajo.
Albert – no pueden estar peleados, además hace meses que no se veían...y no sabes el trabajo que me costo convencerla de que viniera aquí.
Alex – lo imagino, pero dime porque ella no quiere que monte a caballo, o que lea una pieza de teatro y sobre todo porque antes no quiso venir a este lugar, tan malos recuerdos le trae.
Albert – eso deberás preguntárselo a ella.
Alex – tú crees que no he intentado hacerlo -dijo frunciendo el ceño- por las noches la veía llorar en silencio, yo me sentía inútil el verla así, saber que no podía hacer nada porque cada vez que se lo preguntaba no me respondía, solo sonreía.
Albert – ella te ama más que nada en el mundo.
Alex – y yo la amo mucho más -dijo sonriendo de lado- si mi padre no nos hubiera abandonado talvez nuestra vida fuera diferente.
Albert – no lo juzges -dijo interrumpiéndolo- fue un buen amigo mío, es una buena persona y no dudo que piense en ustedes.
Alex – los pensamientos son en vano, no estuvo cuando crecí, cuando fui a la escuela, en las festividades del día del padre, ni en las navidades, ni en mis cumpleaños -dijo furiosamente- ni una carta o una postal nada...entiendes nada.
Albert – ya no pienses así de él, tuvo sus razones...sean cuales sean seguirá siendo tu padre siempre y cuando sepas la verdad de todo lo que sucedió te arrepentirás de lo que estas diciendo.
Alex - al único padre que puedo reconocer es a ti, tú siempre has estado ahí para mí...no sabes cuánto te quiero.
Albert – yo también te quiero, y has sido como un hijo para mí -dijo dándole un corto abrazo- creo que será mejor que vayas a buscar a tu madre y hables con ella.
Alex – tienes razón -dijo sonriendo- iré a disculparme con ella.
Albert – dile lo que sientes, estoy seguro que ella entenderá.
Alex – si -dijo dirigiéndose a la casa, subiendo los escalones de dos en dos, hasta que por fin llego a su destino- mamá -dijo abriendo la puerta lentamente- mamá estás aquí -dijo ingresando a la habitación, notando que se encontraba vacía- a donde fuiste -dijo caminando hacia la ventana la cual estaba abierta mientras el cálido viento movía las cortinas- perdóname mamá -dijo en forma de suspiro.
Mientras que en la villa Grandchester.
-Terry´s Pov-
Siempre vuelvo el tiempo atrás, recordando cuando no existías en mi vida, cuando no me importaba tu ausencia, cuando no eras ni bien ni mal; y de pronto como de la nada apareciste con tu sonrisa, tu mirada, tu timidez, tu alegría, tu pasión por la vida; cómo fue, cómo lo hiciste es lo que me he preguntado desde que te vi aquella noche de niebla...talvez fue al reconocerte, quizá en un abrazo ó al sostener tu mano; el compartir a tu lado un momento mi tiempo se perdió haciéndome sentir que he vivido muchos años. Sé que nuestro tiempo de tratarnos fue corto, pero cuando me acuerdo de ti parecen años, años imaginarios que me hacen sentir que te conozco, porque eres lo único y que te has vuelto indispensable para mi vivir...he querido huir de ti y el no poder hacerlo me frusta porque mi vida se siente incompleta sin ti. Mi alma te busca en la calle, mis manos buscan las tuyas, mi cabeza busca tu hombro, mi cuerpo busca tus brazos, mis oídos buscan tu voz pero no logran encontrarte aunque más lo quieran. Que ironía de la vida que a la persona que más quiero es la persona que me ha hecho llorar, la que me ha hecho reír, sentir celos y renegar todo el tiempo pero no me quedará más que conformarme con lo que tengo. Cuando pude libremente llamarte amor no estabas a mi lado, pude gritarlo a los cuatro vientos porque amor es lo que quiero darte, a veces quiero odiarte completa y pasionalmente pero me hace falta valor y una respuesta para amarte, odiarte aunque no pueda hacerlo porque como odiar a lo que más quiero. Hay días en los que despierto y te necesito, en los que tengo la necesidad de verte, necesidad de abrazarte y expresarte lo que siento, llenarte de besos y de muchos te quiero...pero no puedo y eso me enfurece no quiero quebrantar más mi corazón talvez es mi modo de quererte y me parece suficiente.
-Fin Terry´s Pov-
Eleanor – creo que no fue lo mejor que viniera -dijo tomando un sorbo de té.
Karen – yo creo todo lo contrario, eso le ayudará a sanar las heridas...ya es tiempo que acepte que no esté con él, aunque le duela.
Eleanor – no quiero verlo sufrir más, todos estos años.
Karen – todo hubiera sido diferente si nunca lo hubieran obligado a hacerse cargo de Susana -dijo interrumpiéndola- siento decírtelo pero fue culpa de ustedes.
Eleanor – era su deber.
Karen – claro que no, era como un castigo para Terry el estar atado a alguien sin amor, sino se hubiera casado con ella no hubiera seguido empeñado en buscar a Candy, y talvez él hubiera podido ser feliz con alguien más.
Eleanor – tú.
Karen – jaja claro que no –dijo dando un sorbo a su té- no es mi tipo, no somos compatible en ese sentido me entiendes.
Eleanor – si.
Karen – estaríamos como dos perros y gatos –dijo sonriendo.
Eleanor – tienes razón creo que hicimos mal en no apoyarlo en su búsqueda hacia la felicidad...pero ya es tarde.
Karen – nunca es tarde -dijo tomando un sorbo de té.
Mientras que no tan lejos de ahí.
-Candy's POV-
como es que llegue aquí sin darme cuenta, el mismo lugar ese mismo donde pareciera que el tiempo se hubiera detenido, todo sigue igual si tuviera unos años menos no dudaría en trepar los árboles…fue aquí cuando él…cuando me besó por primera vez, en todos estos años aún no te he podido olvidar...te quiero como desde la primera vez que te vi en el barco aquella noche de niebla, y te amé aún más aquella fría noche de invierno; en la que mi vientre se hizo cuna trayendo el fruto de nuestro amor.
-Fin Candy's Pov-
-Terry's POV-
Cuantos años han pasado ya…fue en ese mismo lugar donde le robe un beso, quien iba a pensar que unos años después pasaría algo mejor...esa noche de invierno fue la mejor de mi vida aunque haya robado tu inocencia, me entregaste tu cuerpo puro, creo que eso fue lo que quedo impregnado en mí y que no me deja sacarte de mi corazón; hasta cuando mi pequeña pecosa...hasta cuando seguirás carcomiendo mi mente, aún conservo el obsequio que me diste, a pesar de tu ausencia sigo tocándola cada noche como aquella vez que estabas en el cuarto de castigo, la que creía sería la última noche.
-Fin Terry's POV-
Por un momento hubo silencio, paz, pero el cálido viento de verano hizo su aparición para revelar lo inevitable, esa noche y esa misma luna sería de nuevo testigo de un encuentro de amor.
Candy – que fue eso –dijo al escuchar el crujido de una rama haciéndola sacar de sus pensamientos- hay alguien ahí -dijo mirando arriba del árbol, para luego notar que las ramas seguían moviéndose- salga quien quiera que sea -dijo retrocediendo unos pasos con temor, notando a un hombre bajar poniendo sus pies sobre la densa grama.
Terry – Candy -dijo sorprendido al verla frente a él.
Candy – Te...Terry -dijo titubeando abriendo los ojos como platos, sorprendida al verlo- acaso habrá escuchado lo que dije -dijo para sí misma sin dejar su sorpresa.
Terry – por fin te encontré -dijo seriamente- después de tanto tiempo.
Candy – Te…Terry -dijo repitiendo nerviosamente, sintiendo que le faltaba el aire.
Terry – Candy…tarzan pecoso –dijo sorprendido al tenerla frente a él- acaso esto es un sueño –dijo acercándose a ella nerviosamente sin dejar de mirarla.
Candy – un sueño –dijo respirando con dificultad, al mismo tiempo que se pellizcaba el brazo- no…no es un sueño –dijo aún sorprendida.
Terry – y como has estado -dijo acercándose a ella lentamente, con ese mismo nerviosismo que sintió aquella noche de invierno.
Candy – muy...muy bien -dijo titubeando sin dejar el nerviosismo.
Terry – ya me he dado cuenta -dijo sin dejar de verla- sigues siendo tan hermosa como siempre, los años no han pasado por ti –dijo sonriendo de lado- y han sido muchos.
Candy – si muchos -dijo fijando su mirada en él, sintiendo desfallecer logrando así sostenerse del árbol que tenía cerca.
Terry – te sientes bien –dijo finalmente frente a ella.
Candy – si gracias –dijo sin darle la cara.
Terry – Candy -dijo acercando su rostro al de ella- no sabes cuánto soñé en volver a tenerte frente a mí -dijo tomando su barbilla haciendo que levantara su rostro y lo mirara fijamente- y aún no me puedo creer que eres tú…tú –dijo fijando su mirada en la de ella- y ahora no sé qué decir o hacer.
Candy – Terry -dijo en forma de susurro con lágrimas en sus ojos, sintiendo esa mirada tan única que la dejaba sin aliento- no espera verte por aquí –dijo recostándose en el árbol.
Terry – y yo menos -dijo sin dejar de verla- cuanto tiempo te busqué y ahora estas aquí, en este lugar...en nuestro lugar -dijo levantando su mano para acariciar su rostro.
Candy – Terry yo -dijo cerrando por un momento sus ojos sintiendo las caricias de él como fuego quemando por dentro.
Terry – no sabes cuánto tiempo espere volver a hacer esto -dijo tomándola en sus brazos, atrayéndola a él...dándole un beso tan fuerte y apasionado, un beso ansiado y necesitado como el aire para vivir, sin darle a ella la oportunidad de reaccionar, todo fue tan espontáneo que ambos solo se dejaron llevar por el momento, abrazados como necesitando el calor de cada uno, sintiendo alivio, paz, alegría en sus corazones, ella solo se dejaba llevar por los besos y caricias que él le daba, poco a poco las caricias se hicieron un poco más intensas lo que hizo que ella se separara de él.
Candy – Terry creo que no es correcto -dijo separándose de él.
Terry – porque Candy...anda dime porque -dijo interrumpiéndola, para luego tomarla del brazo dejando ver una lágrima cayendo en su rostro.
Candy – porque no puede ser –dijo sollozando- no así.
Terry - porque me dejaste esa noche...porque de esa manera.
Candy – era lo mejor para los dos -dijo con ojos llorosos.
Terry – que era lo mejor según tú...sufrir por tu ausencia, el estar lejos de ti -dijo sin dejar de verla a los ojos- anda dímelo –dijo furiosamente.
Candy – yo solo quería que fueras feliz -dijo sollozando- tal y como lo prometimos.
Terry – nunca me preguntaste si iba lograr ser feliz sin ti -dijo agitadamente- nunca supiste si yo podría cumplir esa promesa.
Candy – Terry yo.
Terry – acaso tú si…lo fuiste o lo eres –dijo mirándola fijamente tratando de encontrar algo- dime eres feliz -dijo seriamente.
Candy – yo -dijo pensativamente- si...soy feliz -dijo suavemente- más porque esa noche me llevé una parte de ti conmigo -dijo así misma- tengo mi propia familia, mi trabajo.
Terry – así que lo eres -dijo soltándola bruscamente haciéndola dar traspiés- sé que te casaste con Albert -dijo furiosamente-y que tienes un hijo...anda niégalo.
Candy – como dices…quien te lo dijo –dijo sorprendida por sus palabras.
Terry – eso no importa ahora, solo responde –dijo frunciendo el ceño.
Candy - no tengo porque darte explicaciones de mi vida -dijo seriamente, para luego darle la espalda.
Terry – pues tendrás que dármelas y muchas -dijo tomándola nuevamente del abrazo atrayéndola hacia él de nuevo.
Candy – no eres mi dueño.
Terry – lo soy, acaso ya se te olvido lo que paso esa noche.
Candy – Terry -dijo sorprendida al escucharlo lo dicho por él.
Terry – fui el primero, el único que te hizo sentir lo que es amar de verdad…y eso me hace tu dueño.
Candy – claro que no –dijo nerviosamente.
Terry – aunque te hayas casado con el Albert no me importa yo soy tu dueño…y siempre serás mía –dijo con mirada furiosa.
Candy – yo no.
Terry – deja de mentir quieres –dijo frunciendo el ceño- ahora mejor dime que fue eso que dijiste.
Candy – de que hablas -dijo nerviosamente- suéltame me lastimas -dijo tratando de zafarse.
Terry – de lo que ocurrió entre nosotros hace años, de cuando te hice mía...que murmurabas Candy -dijo frunciendo el ceño- acaso hubo algo más y que nunca me lo dijiste.
Candy – no...no hubo nada más -dijo nerviosamente para luego soltarse de él- lo que pasó entre nosotros fue cosa del pasado no hay vuelta de hoja, te explique en aquella carta.
Terry – palabras que no me convencieron -dijo interrumpiéndola- y que aún no lo hacen...acaso tu amor por mí no era lo suficientemente grande para que pudiéramos luchar por nosotros...por un futuro que ya habíamos planeado.
Candy – no podías abandonarla...no así en esas circunstancias, casi se suicida por mi culpa -dijo llorando- no entiendes como me sentí al verla ahí en la azotea y cuando tu...cuando tú la tomaste en tus brazos y la llevaste a su habitación, desde ese momento comprendí que yo no tendría cabida en tu vida.
Terry – y si pensaste eso, porque aceptaste ir conmigo y dejaste que esa noche pasara lo que paso, porque te entregaste a mí, por rencor...por rabia...por solo pasar un buen rato conmigo para luego dejarme tirado como si fuera un objeto; o solo fue un juego que tenías planeado...dímelo Candy, dime porque.
Candy – porque te amaba -dijo sin titubear, sin dejar de llorar- me entregue a ti porque te amaba...y aún te amo -dijo así misma.
Terry – me amabas –dijo repitiendo sorprendido- entonces.
Candy – si me fui contigo es.
Terry - aún me amas -dijo acercándose a ella lentamente- porque yo aún sigo haciéndolo -dijo fijando su mirada en la de ella- no he podido sacarte de mi corazón -dijo tomando la mano de ella para colocarla sobre su pecho- sigues impregnada en mi desde ese día, sientes eso –dijo suspirando- me amas -dijo preguntando de nuevo- me amas aún Candy.
Candy – yo...yo -dijo titubeando.
Terry – ya no me amas cierto –dijo sin dejarla hablar- lo escogiste a él por alguna razón y le diste un hijo –dijo furiosamente- si no fuera por Albert aún tendríamos una oportunidad de ser felices...reponer el tiempo perdido.
Candy – no...no te amo -dijo llorando sintiendo que le estrujaban el corazón fuertemente- y deja de meter a Albert en esto –dijo seriamente- se te olvida que te dije que tengo una familia -dijo mientras sentía la mano de Terry soltar la de ella dejándola caer- no puedo abandonarlo todo por ti.
Terry – pensé que –dijo quedándose en silencio un momento- que tonto soy -dijo dándole la espalda- como pude creer que aceptarías -dijo pasando la mano por su cabello- y yo que pensaba perdonarte por haberme abandonado –dijo sonriendo sarcásticamente- así que eres feliz.
Candy – si lo soy -dijo suspirando- porque tengo algo tuyo conmigo -dijo nuevamente para si misma, sonriendo levemente recordando a su hijo- creo que no tenemos nada más que hablar me dio mucho gusto verte de nuevo y también -dijo sollozando.
Terry – acaso no piensas decirme porque huiste de mí, del porque te escondiste todos estos años sino querías verme pudiste habérmelo dejado en claro, y talvez lo hubiera entendido si tan solo te hubieras abierto a mí, si tan solo hubieras confiado en mí –dijo mirándola fijamente- y porque hiciste que tu familia hasta la señorita Pony y Hermana María mintieran por ti; debió haber sido algo muy importante que te hiciera hacerlo.
Candy – fue mi decisión hacerlo así que no las metas a ellas en esto, no voy a darte explicaciones -dijo para luego salir corriendo rápidamente, dejando atrás a quien ahora temía descubriera la razón por la cual se ocultó por tanto tiempo.
Terry – Candyyyyy no vas a escapar de mi tan fácilmente -dijo gritando fuertemente- duerme bien esta noche mi amor mañana nos veremos de nuevo –dijo con una miranda tan fría como un tempano de hielo.
Mientras que en la Villa Andrey.
Alex – creo que no fue bueno que le hablara así a mamá -dijo suspirando- es tan delicada como esta flor -dijo admirando una de las hermosas dulce candy que se encontraban en el jardín- por algo el tío Anthony le puso a esta hermosa rosa su nombre, espero que no le haya pasado nada -dijo levantándose de su lugar, para luego salir de la villa caminando hacia el bosque, y como compañía la luna quien lo seguía discretamente, pronto a lo lejos vio a alguien correr hacia donde él estaba y pronto las inoportunas nubles cubrieron la luna por un momento dejando todo en total obscuridad, quedándose parado por un momento en el mismo lugar; luego alguien tropezó con el tan fuerte que lo hizo caer.
Candy – suéltame, déjame ir -dijo llorando al sentir el peso de un cuerpo sobre ella- no quiero...no quiero -dijo zafándose como pudo.
Alex – mamá eres tu -dijo tomándola del brazo, deteniéndola- mamá soy yo Alex -dijo incorporándose ayudándola a levantarse; luego como por arte de magia de nuevo ese resplandor de luz de luna apareció iluminando sus rostros.
Candy – Alex -dijo asustada llorando al verlo frente a ella.
Alex – tranquila mamá -dijo sorprendido al ver la reacción de su madre- soy yo que pasa.
Candy – Alex -dijo abrazándolo- hijo querido -dijo para luego refugiarse en sus brazos mientras lloraba amargamente.
Alex – estas bien, te paso algo -dijo asustado- estas lastimada.
Candy – no -dijo negando con la cabeza- estoy bien -dijo sollozando- solo...solo llévame a casa.
Alex – estás segura -dijo mirándola fijamente.
Candy – sí, solo salí a caminar un poco, no te preocupes estoy bien -dijo regalándole una de sus mejores sonrisas.
Alex – está bien vamos -dijo caminando con ella sin dejar de abrazarla, sin darse cuenta que eran observados por un par de ojos zafiro llenos de furia y tristeza a la vez.
Momentos más tarde en la Villa Andrey.
Lizzie – pasa algo querido -dijo abrazando a su esposo por detrás.
Albert – nada -dijo sonriendo al ver hacia fuera, notando que madre e hijo caminaban abrazados como dos enamorados- al contrario todo está bien.
Lizzie – así que ya se reconciliaron -dijo sonriendo.
Albert – creo que sí.
Lizzie – es lo mejor para los dos, después de que su padre los abandonó.
Albert – él no los abandonó -dijo seriamente- lo que Candy te haya contado no es lo que paso en realidad.
Lizzie – como dices -dijo sorprendida- entonces no entiendo, acaso mintió.
Albert – si -dijo suspirando- yo nunca estuve de acuerdo que lo hiciera, pero ella lo quiso así...así que no me quedo más que apoyarla.
Lizzie – entonces él no la abandono antes que Alex naciera.
Albert – no, fue ella quien lo hizo -dijo sin titubear- te contaré que fue lo que en verdad pasó -dijo iniciando su narración.
Horas más tarde en la Villa Grandchester.
Karen – sigues trasnochando Grandchester.
Terry – no me molestes, no estoy de humor -dijo seriamente- que haces aquí afuera.
Karen – siento haberte molestado -dijo mirando al cielo, observando las estrellas- es una noche muy hermosa no te parece -dijo volteando su mirada sonriéndole.
Terry – puede ser -dijo fijando su mirada en el firmamento.
Karen – sabes que puedes confiar en mi -dijo sin dejar de verlo.
Terry – lo sé -dijo sentándose a su lado- la vi...por fin la encontré.
Karen – de quien hablas.
Terry – de Candy.
Karen – queee -dijo sorprendida- ella está aquí.
Terry – así es, se está quedando en aquella villa -dijo señalando a lo lejos.
Karen – y como lo sabes...que paso para que traigas esa cara, deberías estar contento...feliz en haberla visto no.
Terry – lo sentía, cuando la vi ahí parada...tan linda, pero tan diferente a como la vi la última vez, aun sus ojos tienen aquel brillo que hacia perderme en ellos, su sonrisa -dijo sonriendo al recordarla- su voz aahhh si pudiera explicarte todo lo que me hizo sentir al solo verla por unos segundos...sabes que espere tanto tiempo por verla y tenerla frente a mi...y no me pude resistirme a tenerla más cerca de mi.
Karen – que le hiciste.
Terry – solo la bese Klaise...aunque me hubiera gustado llegar a algo más -dijo suspirando.
Karen – que hiciste que –dijo sorprendida- pero me dijiste que se casó.
Terry – eso fue lo que me detuvo...pero aun así ella acepto mis besos y mis caricias.
Karen - y que te dijo...que paso –dijo sin salir del asombro.
Terry – conversamos durante un rato, le exigí que me explicará porque me dejo esa noche y solo me respondió que no tenía por qué darme explicaciones...le pedí una segunda oportunidad para que pudiéramos estar juntos de nuevo pero.
Karen – pero -dijo viendo el semblante de su amigo- cómo pudiste haberlo hecho no puede faltarle a su esposo.
Terry – lo sé y me respondió que no...porque es feliz, que tiene una familia...se casó con Albert era mi mejor amigo -dijo frunciendo el ceño- pero cuando se fue corrí tras ella para ver hacia donde iba, pero luego la vi abrazada a un hombre alto al que no pude distinguir, y se fueron juntos abrazados...no sabes la rabia que sentí al verla así con alguien más.
Karen – sé que fue muy duro verla así, pero tienes que comprender que ella hizo su vida...que es feliz, así que creo que tu deberías hacer lo mismo...no siempre me dijiste que ella te inspiraba hacer muchas cosas.
Terry – si pero.
Karen – tu mereces ser feliz Terry eres un buen hombre –dijo interrumpiéndolo.
Terry – no sé si podré serlo sin ella, más ahora que la he encontrado de nuevo -dijo suspirando- no pienso dejarla escapar tan fácilmente.
Karen – entonces que vas a hacer.
Terry – mañana iré a hablar con ella, y con Albert si es necesario, no puedo quedarme así como así, quiero que me dé una explicación convincente del porque lo hizo...además -dijo pensativo.
Karen – además.
Terry – antes de hablar con ella, escuche que murmuraba algo acerca de esa noche en New York, cuando se lo pregunté se puso muy nerviosa y no me quiso decir de que se trataba.
Karen – no la presiones, dale tiempo.
Terry – tiempo...tiempo como me pides que se lo dé, después de todos estos años que estuvo huyendo de mi...pero juró que no volverá a irse así como así –dijo empuñando su mano con fuerza.
Mientras que en la villa.
Horas más tarde
-Candy´s POV-
Al verlo de nuevo sentí desfallecer, sigue siendo tan apuesto como lo recordaba, los años le han sentado muy bien, sus brazos aún más fuertes, su pecho más definido y duro como una roca...el calor de su cuerpo, su mirada, sus palabras, su voz, su cabello, sus ojos tan profundos pero cálidos; su rostro tan perfilado mostrando los años que han llegado a él, pero tan diferente a como lo vi la última vez ya no es el mismo joven que deje atrás aquella noche de invierno, ahora es todo un hombre más alto, y mucho más varonil y apasionado...eso fue lo que me hizo sentir con su abrazo, su beso...ese beso que me quito el aliento por un momento, sentir el calor de su cuerpo con el mío hizo estremecer; me sentí tan segura, completa, como hace mucho que no me sentía; pero pronto recordé cual fue la razón del porque lo aleje de mí, me sentí tan culpable al escucharlo decir que no logro ser feliz, y cuando me lo preguntó tuve que mentir, bueno no fue una mentira del todo...si soy feliz inmensamente feliz porque tengo conmigo a la razón de mi vida, a la luz que me ilumina, así que no me hace falta nada; tengo todo teniéndolo a mi lado, no sería nada sin él, mi adorado hijo parte de su vida, parte de la mía...ahora que lo volví a ver pude notar el gran parecido que tiene Alex a su padre, tiene su porte, la caballerosidad, su rebeldía pero con un corazón de oro, sincero y amoroso como ningún otro, talvez eso lo heredó de mi...y ahora que lo he vuelto a ver tengo miedo que se enteré de nuestro hijo y quiera apartarlo de mi pero no puedo permitirlo.
-Fin Candy´s POV-
Candy – Alex hijo -dijo abriendo la puerta de su habitación abruptamente.
Alex – mamá -dijo abriendo los ojos lentamente- que pasa.
Candy – nos vamos, vístete y arregla tu equipaje.
Alex – queee?
Candy – anda levántate o se nos hará tarde -dijo para luego cerrar la puerta.
Alex – espera -dijo levantándose de la cama, al mismo tiempo que se limpiaba el rostro sin entender lo que sucedía, luego se puso las pantuflas y camino hacia la habitación de su madre.
Candy – debo irme lo más pronto posible -dijo empacando sus cosas lo más rápido que podía.
Alex – que pasa mamá -dijo entrando a la habitación, notando un gran alboroto en el lugar, mirándola caminar de un lado a otro, trayendo cosas.
Candy – sshhh caya o despertaras a los demás.
Alex – pero porque estas en obscuras -dijo encendiendo la luz.
Candy – ya te dije que nos vamos.
Alex – pero porque ya te pedí disculpas por mi comportamiento.
Candy – no es por eso, por favor comprende que necesito que empaques tus cosas.
Alex – sino me explicas no podre comprenderte.
Candy – Terrence Alexander es una orden –dijo seriamente.
Albert – que pasa aquí -dijo interrumpiéndola, ingresando al lugar.
Alex – no lo sé -dijo de brazos cruzados.
Albert – que crees que haces Candy –dijo cruzado de brazos.
Candy – nos vamos -dijo corriendo de un lado a otro.
Albert – porque -dijo sorprendido al ver la actitud de ella.
Candy – porque no quiero estar aquí, no debí haber venido.
Albert – no te entiendo.
Alex – yo menos -dijo levantando los hombros.
Candy – Albert tendrás un lugar a donde podremos ir que no sea América.
Albert – como dices -dijo levantando la ceja dejándolo igualmente sorprendido.
Alex – no vamos a regresar a casa -dijo abriendo los ojos como plato.
Candy – no...es muy peligroso.
Alex – peligroso -dijo frunciendo el ceño- mamá no te entiendo.
Candy – ve a empacar tus cosas, es una orden -dijo furiosamente- ya te lo he dicho.
Alex – pero yo no me quiero ir.
Candy – ya te dije que.
Albert – cálmate Candy -dijo interrumpiéndola- Alex ve a tu habitación voy a hablar con tu madre -dijo seriamente.
Alex – está bien -dijo saliendo del lugar, para luego cerrar la puerta.
Albert – ahora puedes decirme que pretendes Candy -dijo seriamente- que te pasa porque quieres irte y llevarte a Alex así como así a estas horas.
Candy – Albert yo...yo -dijo corriendo a su lado para luego abrazarlo.
Albert – que pasa pequeña -dijo recibiéndola gustosamente para luego acariciarla.
Candy – no puedo más...no puedo -dijo llorando.
Albert – cuentamente que pasó, te vi entrar con Alex muy feliz pensé que se habían reconciliado.
Candy – así fue, pero...pero está aquí.
Albert – quien -dijo deshaciendo el abrazo.
Candy – Terry...está aquí en Escocia.
Albert – como dices -dijo asombrado- pero me aseguraron que él no vendría.
Candy – lo vi, lo tuve frente a mí -dijo deshaciendo el abrazo- no me pude equivocar.
Albert – te vio...y hablaron –dijo sin dejar la sorpresa.
Candy – si me reconoció inmediatamente, y solo conversamos un momento.
Albert – que dijo, que le dijiste.
Candy – me reprochó que lo haya abandonado, que trató de buscarme pero.
Albert – le hablaste de Alex -dijo interrumpiéndola.
Candy – claro que no -dijo frunciendo el ceño.
Albert – hasta cuando crees que vas a poder mentirle así a tu hijo, hasta cuando dejarás de huir de Terry...debiste decirle que estabas embarazada desde un principio.
Candy – no podía hacerlo, él tenía que cumplir con Susana no quería ser un obstáculo en su felicidad.
Albert – porque sigues siendo tan necia -dijo furioso- preferiste sacrificar tu propia felicidad, la de tu hijo...por alguien más, y después de todo fue en vano.
Candy – Albert -dijo fijando su mirada en la de él, notando una chispa de enojo y frustración; en el sonido de su voz en la forma que le hablaba nunca lo había visto así con ella.
Albert – te dije que fueras a buscarlo cuando murió Susana, que tenía que saber de su hijo, que aún tú lo amas...pero tu orgullo no te lo permitió, si lo hubieras hecho todo fuera diferente ahora; fueras feliz a su lado; pero en parte también fue mi culpa.
Candy – claro que no, tú me apoyaste en todo, sin ti no hubiera podido ser quien soy.
Albert – es mi culpa, no debí aceptar la absurda idea de esconderte...debí hablar con Terry y decirle toda la verdad cuando me encontró, y tuve que mentirle porque pensé que estaba haciéndote un bien; además porque te amaba y pensé que haciéndolo tendría una oportunidad contigo –dijo seriamente.
Candy – Albert yo.
Albert – no digas nada, eso no viene al tema ahora.
Candy – en ese momento solo creí que era lo mejor, y si no fui a buscarlo fue porque...porque no me atreví a verlo de nuevo y decirle lo de nuestro hijo temía que se lo llevara, que lo apartara de mi lado...y no quiero, no quiero alejarme de mi hijo -dijo sollozando.
Albert – porque no me lo dijiste, yo hubiera ido contigo y explicarle todo lo sucedido; además no creo que él hubiera hecho eso -dijo pasando la mano por su cabello- bueno ahora dime que piensas hacer.
Candy – irme lo más pronto posible de aquí.
Albert – seguirás huyendo toda tu vida, y arrastrando a Alex con eso...creo que ya es hora de que enfrentes el pasado de lo que tú provocaste.
Candy – pero Albert.
Albert – no te irás de aquí, tendrás que enfrentarlo...mañana temprano hablarás con Alex y le dirás toda la verdad.
Candy – pero si se enoja conmigo y se va -dijo sollozando.
Albert – él te comprenderá, es un buen muchacho no te juzgará y si le temes a que se vaya no lo creo; así que te aconsejo que aclares las cosas con Terry también, si tu no lo haces yo lo haré…iré a buscarlo personalmente.
Candy – pero Albert, tu sabes cómo es el de violento temo que.
Albert – no te hará nada te lo prometo, así que espero no sea necesario que te vigile y no te escapes por la ventana -dijo señalándola.
Candy – no…no lo haré, te lo prometo -dijo suspirando- no voy a escapar.
Albert – eso espero, discúlpame por ser tan duro contigo pero lo que hiciste no fue lo correcto, ahora deberás enmendar las cosas.
Candy – está bien.
Albert – solo espero que no sea necesario dejar a John afuera de tu habitación.
Candy – no...no será necesario -dijo cruzando los brazos- ya te dije que no iré a ningún lado, nunca me iría sin mi hijo.
Albert – bien que descanses entonces -dijo dándole un beso en la frente- lo necesitas.
Candy – seguro -dijo suspirando- como podré dormir -dijo caminando hacia la ventana, notando lo hermoso que se veía el lago iluminado con la luz de luna plateada.
Pasaron horas sin que ninguno de los dos pudieran conciliar el sueño, Candy preocupada en lo que tendría que decirle a su hijo que le había mentido todos estos años sin saber cuál sería la reacción ...mientras que Terry ya ansiaba que saliera el sol para ir a buscarla...enfrentarlos a los dos, lo necesitaba realmente verlos juntos y confirmar lo que dijo su madre pero sobre todo ver a ese niño que seguramente ya era todo un jovencito, no se iría de ahí hasta que tuviera la respuesta que deseaba.
Al siguiente día
Villa Andrey
Albert – buenos días madrugaste –dijo entrando a los establos.
Alex – buenos días papá –dijo sonriendo- no pude dormir bien, me dejo muy consternado lo que dijo mamá y lo que quería hacer, me puedes decir que pasa.
Albert – no te preocupes -dijo mirándolo acariciar a la yegua- todo se aclaró y después de las vacaciones regresarás con ella a América y quien sabe hasta podrás ver a tu padre.
Alex – como dices a mi padre –dijo sorprendido.
Albert – puede ser, los milagros existen no.
Alex – si ya lo creo –dijo seriamente- cambiando me alegra saber que regresaremos, además no quiero irme de aquí...puedo –dijo señalando a la hermosa yegua.
Albert – claro que si...adelante -dijo moviendo su mano- es más es tuya...tómala como un obsequio de navidad adelantado.
Alex – en serio -dijo sonriendo ampliamente.
Albert – si.
Alex – gracias -dijo corriendo a él, abrazándolo- la cuidaré mucho te lo prometo.
Albert – eso espero -dijo deshaciendo el abrazo- me gustaría que tomaras clases.
Alex – lo haré -dijo sonriendo- espero que a mamá no le moleste.
Albert – no te preocupes déjamelo a mí.
Alex- dime porque mamá se puso así...porque dijo que era peligroso que estuviera aquí.
Albert – tendrás que preguntárselo a ella, tiene sus razones para pensar así.
Alex – pero porque tú no puedes decírmelo.
Albert – es algo muy personal de tu madre...no puedo entrometerme, solo puedo decirte que este lugar fue muy especial para ella cuando era joven -dijo sonriendo.
Alex – especial -dijo frunciendo el ceño- cuando me contó del colegio y sus veranos en Escocia no me dijo que hayan sido especial -dijo haciendo énfasis en la palabra.
Albert – jajaja no me digas que estas celoso de tu madre.
Alex – claro que no, es solo que quiero cuidar de ella.
Albert – ya lo creo -dijo sonriendo- definitivamente eres igual a tu padre -dijo para sí mismo.
Alex – dime porque mamá no se casó contigo -dijo sacándolo de sus pensamientos- recuerdo que tú y ella.
Albert – porque su corazón aún pertenece a tu padre.
Alex – a mi padre -dijo abriendo los ojos.
Albert – después de tantos años no ha podido olvidarlo y dejar de amarlo.
Alex – no sé porque aún lo hace -dijo terminando de acomodar la silla a la yegua- él nos abandonó.
Albert – no digas eso...ya te dije no lo juzgues, él no los abandonó de donde sacaste esa idea acaso tu madre te lo dijo.
Alex – no nunca me ha dicho la verdadera razón por la cual nunca ha estado con nosotros; yo supongo que así fue –dijo seriamente- además como no quieres que lo haga -dijo frunciendo el ceño- nunca lo conocí, no hay ni una foto, ni una carta…nada entiendes nada.
Albert – Alex -dijo sorprendido al ver la reacción de su hijo.
Alex – no sabes cuánto tiempo soñé en conocerlo, en que estuviera con nosotros...jugar con él, ver a mamá feliz -dijo agitadamente- no sabes cuantas noches la he visto llorar por él; no se merece ninguna consideración y mucho menos mi cariño -dijo montando a Viola.
Albert – Alex no digas eso...ya te di mis razones de lo que pienso sobre como actuó; estoy seguro que él aún los.
Alex – ama -dijo interrumpiéndolo- dime cómo vas a amar a alguien que ni siquiera te conoce, no creo que ese sentimiento exista en él...lo dudo mucho, si hubiera sido así nunca se hubiera ido -dijo iniciando la cabalgata.
Albert – Alex…Alex –dijo alzando la voz.
Alex – no te preocupes regresaré antes del almuerzo –dijo respondiéndole sin darle la cara.
Albert – que problema -dijo pasando su mano por su cabello- esto tiene que terminar de una sola vez -dijo caminando de regreso a la villa.
Mientras que en otro lugar.
Eleanor – porque la dejaste ir sola.
Mark – lo siento no pude detenerla.
Karen – y Charlie no sabe montar -dijo tocándose la sien- puede pasarle algo.
Terry – que pasa -dijo ingresando al lugar- porque tanto alboroto.
Eleanor – Beth salió a cabalgar con Charlotte, pero tú sabes que aún no lo hace muy bien.
Terry – esa niña...esa niña -dijo frunciendo el ceño- voy a buscarlas -dijo caminando hacia la salida.
Eleanor – no vayas a retarla.
Terry – como no quieres que lo haga -dijo seriamente- mira que hacerte preocupar...pero me va a escuchar –dijo furiosamente.
Eleanor – te dije que no -dijo seriamente- es mi hija...es tu hermana Terry, yo decido que castigo darle.
Terry – lo sé, pero acaso se te olvida que le prometí a papá cuidar de ustedes.
Eleanor – claro que no lo olvido, pero comprende que no.
Terry – está bien no le diré nada -dijo cabizbajo- regreso en un momento -dijo saliendo del lugar.
Mark – espera -dijo tras él.
Karen – déjalo que vaya él solo -dijo sin apartar la vista de su amigo.
Terry – prometí cuidarlas...y así será por el resto de mi vida.
-flash back-
Terry – como estas embarazada –dijo sorprendido- es una broma cierto.
Eleanor – no…no lo es –dijo moviendo la cabeza a los lados.
Richard – vas a tener un hermano o una hermana, acaso no te da gusto.
Terry – si pero.
Eleanor – vamos a amarte igual.
Richard – eres nuestro primogénito nada va a cambiar.
Terry – mamá…papá –dijo sonriendo- en verdad no me esperaba esto…no se que más decir.
Eleanor – imagino como te sientes, lo más normal sería que tu fueras el que tuviera un hijo.
Terry – no eso nunca –dijo seriamente- con ella no, fui muy cuidadoso con eso…lo que paso esa noche fue solo porque tenia que hacerlo nada más.
Richard – fue por lastima, nisiquiera la quieres un poco.
Terry – no quiero hablar de eso, no está en mis planes tener un hijo con Susana.
Richard – pero tienes que tener un heredero.
Terry – eso no me interesa, y por favor ya no quiero hablar de eso –dijo mirando a sus padres.
Eleanor – está bien –dijo sonriendo- no diremos más.
Terry – ahora lo que importa es que mamá este bien –dijo hincándose frente a ella- y que mi hermanito nazca bien –dijo sonriendo.
Eleanor – hijo.
Richard – seremos la familia que siempre deseamos ser.
Terry – si, así será.
-fin flash back-
Karen – estás bien Eleanor -dijo acercándose a ella.
Eleanor – si -dijo sollozando- Richard cuanto te extraño -dijo así misma.
Karen – verás que todo estará bien.
Eleanor – eso espero -dijo recordando.
-flash back-
Terry – hola preciosa -dijo tomando en brazos a una hermosa bebé- soy yo Terry...tu hermano mayor -dijo sonriendo, mirando esos hermosos ojos azul zafiro tan parecidos a los de él- así que tendrás que hacerme caso -dijo mirándola fijamente, quien era una copia exacta de su madre.
Eleanor – mira querido -dijo sonriendo- se ve muy feliz.
Richard – como no va a hacerlo, tiene en brazos a su hermana.
Terry – y bien cómo van a llamarla.
Eleanor – Richard – Elizabeth Mary -dijeron al unisonido.
Terry – Elizabeth -dijo repitiendo- Beth la princesita de la casa...mi princesita -dijo dándole un beso.
-fin flash back-
Continuará...
