Hermione despertó con un dolor punzante en su cabeza y aún más en el centro de su pecho, los ojos le pesaban, le ardían y se rehusaba completamente a abrirlos. El recuerdo del día anterior estaba latente en su cabeza haciendo que cada célula de su cuerpo se estremeciera de dolor y las lágrimas comenzaran a agolparse en sus ojos. Los apretó con fuerza y decidió levantarse rápidamente, antes de arrepentirse, y decidiera pasar el resto del día en su habitación. Parte del día anterior la llevo al recuerdo del baño donde producto de las emociones y la desesperación por tener a alguien querido que le abrazara, le había escupido a Ginny la verdad. "Mierda", fue lo único que su cerebro fue capaz de formular. Debía hablar con ella, explicarle lo que estaba pasando y lo importante que era guardar su secreto de todos. Se levantó perezosamente, entro al baño y comenzó a desvestirse lentamente, cada musculo de su cuerpo ardía, y le pesaba hasta el aire sobre sus hombros. Se quitó la camiseta y vio la Marca danzando en su antebrazo con todo su esplendor, recordándole lo traidora que había sido con sus amigos, pero intentando convencerse a sí misma que lo hacía por ellos, que no estaba haciéndoles daño. Sin pensarlo se metió bajo el agua y después de lo que supuso muchas horas salió. Se vistió con toda la calma posible, se peinó y se maquillo, observando el rostro que el espejo le devolvía, tan distinto de sí misma, tan aristocrático, tan digna y pura, tan imponente, que le estremecía hasta el más mínimo cabello de su cuerpo. Termino de guardar sus cosas en su bolso y salió de la habitación con un vacío en la garganta y el dolor punzante en su pecho de solo imaginar que el pudiera estar esperándola abajo. Pero cuando llego abajo no había nadie, absolutamente nadie en la sala común, ¿Cuánto había tardado? Al parecer demasiado.

Camino arrastrando los pies, respirando pesado, y con la pulsátil sensación de las lágrimas amenazando salir. No podía permitirle verla así, ni a él ni a nadie. Entro al gran comedor y vio a Pansy y Blaise sentados en la mitad de la mesa de Slytherin, conversando animadamente y mientras Pansy lo observaba coquetamente. "Diablos", no podía ir a sentarse junto a ellos y verlos coquetearse descaradamente mientras ella estaba destruida por dentro. De cualquier modo no tenía hambre, pensó antes de salir del gran comedor. Decidió que mejor valía la pena buscar a Ginny antes de que cometiera un error al delatar lo que estaba ocurriendo con ella a Harry. Se encamino a la sala común de Gryffindor, pero antes de haber llegado a la mitad del camino escucho una voz tras de sí.

-¡Natalie! – se volteo con una sensación de alivio en el pecho al ver a la pelirroja acercarse con parsimonia.

- Justo te estaba buscando, necesito hablar contigo – respondió Hermione cambiando la sobria sonrisa que le había dado a la pelirroja por una mirada de preocupación.

- Yo también necesito hablar contigo, digo, necesito que me expliques bien que es lo que ha ocurrido antes de poder explicarle a… Harry lo que está ocurriendo – Hermione no paso por alto la pausa de Ginny antes de nombrar a su mejor amigo, pero definitivamente eso era algo que podían conversar en otro momento, ahora habían temas más importantes.

- Ven – la invito a entrar a un aula vacía a la que Ginny la siguió sin protesta. Hermione le sonrió y comenzó a mover las manos nerviosamente – Mira, sé que es muy importante para ti decirle a Harry lo que está pasando, pero es fundamental que no lo hagas, necesito que me prometas que no le contaras nada a Harry, que este será uno más de nuestros secretos…- su voz se había ido extinguiendo poco a poco bajo la tensa mirada de la pelirroja.

- ¿De qué hablas Hermione? Harry necesita saber lo que está pasando contigo, digo… no sabemos que pudieron haberte hecho esos desgraciados, sin contar con que Malfoy te secuestro el día de la explosión del tren… mínimo se merece ir a Azkaban por todo el daño que te ha hecho. – respondió decidida.

- No lo entiendes Ginny, él no me secuestro, él no me tiene contra mi voluntad, creo que eso lo has podido notar estas últimas semanas…- Ginny la escudriño con la mirada y abrió la boca un par de veces antes de hablar.

- Pero él te ha estado obligando, no puede existir un motivo de peso para que estés ahí, no puede ser que por voluntad estés con él, digo… parte de su plan de tortura es hacer parecer cosas que no son… ¿No? – más que una pregunta parecía una súplica, como si Ginny necesitara oír que Hermione en realidad jamás había sentido nada por Draco y solo era parte del plan de este para torturarla y hacerla sufrir.

- Ginny, es mucho más complejo que lo que pudiste entender, y… - la pelirroja frunció el ceño y la obligo a continuar solo con la mirada – no sabes lo que ha sido estar lejos de ustedes, pero no puedo volver, no puedo es simplemente imposible, y aunque me odies, no puedo contarte que es lo que está ocurriendo, solo te puedo pedir… ¡suplicar! Que por favor no comentes esto con nadie – Ginny estaba tan roja como su cabello. No comprendía que estaba pasando con Hermione… ¿y si en verdad no era su amiga? Solo le había dicho lo de Theo y quizás él lo había comentado con sus amigos y el estúpido de Malfoy se lo había dicho a ella para poder ganar su confianza.

- ¿Sabes qué? Estoy a un paso de empezar a dudar de lo que me estás diciendo, creo que saber lo de Theo no es suficiente evidencia… - Hermione la observo con los ojos muy abiertos. ¿Realmente Ginny creía que podría jugar así con ella? Claro que sí, se suponía que era una Slytherin de toro y lomo, nadie podría dudarlo. Necesitaba que Ginny confiara plenamente en ella para que pudiera guardar su secreto con todas sus fuerzas.

- Te entiendo, sé que es difícil creer en mi cuando todo lo que ves es una joven morena, "sangre pura" y Slytherin hasta la última gota de sangre que corre por sus venas, pero tienes que creerme, tienes que hacerlo… - dudo un segundo antes de continuar, pero debía hacerlo – te propongo algo… ¿Qué tal esta noche en el baño de Myrtle la llorona? Prometo llevarte más que una historia de prueba. – sentencio con la mirada fija en la de la pelirroja, esperando que así esta pudiera confiar solo en su mirada.

- Esta bien, más te vale valga la pena Carlin – y dicho esto se volteo y salió del aula sin siquiera dirigir una mirada más a Hermione

Sintió que se desmayaría en cualquier momento, necesitaba al menos contar con Ginny para esto, estaba realmente sola después de todo lo que había pasado con Draco, y a pesar de que Pansy sabía la verdad, jamás serian nada, ni siquiera algo cercano a conocidas. Sabía que Pansy la odiaba desde lo profundo de su ser, y ella no podía negar que el sentimiento fuera mutuo. Pero para lo que pasaba por su mente necesitaría precisamente a ese rubio que no quería volver a ver en su vida. Bueno quizás era una exageración no querer volver a verlo en su vida, pero definitivamente en este momento no tenía fuerzas para enfrentarlo, su corazón estaba demasiado débil para verlo, sentirlo, acariciar su aroma otra vez… "Maldición, maldición, infinitas veces maldición" se dijo a si misma mientras se encaminaba a su primera clase de la mañana esperando que por algún milagroso motivo Draco no estuviera ahí.

Pero toda esperanza se derrumbó cuando lo vio sentado en medio del aula junto a Pansy. Esta sonreía bobamente mientras le hablaba incansablemente. Hermione pudo notar que el rubio parecía apenas oírla, tenía la cabeza fija al frente, parecía que apenas respiraba. De pronto lo vio voltearse con lentitud para verla parada justo en la entrada. Sintió su corazón latir fuertemente, casi desbordado de su pecho y se obligó a si misma que debía calmarse sino no sería capaz de hablar con el después de clases… o en algún momento del día. Tomo asiento junto a Zabini, dos puestos alejada de Draco, lo cual no pasó desapercibido por Pansy que los escudriño con la mirada a ambos y por su mirada pareció comprender porque su amigo no la había estado escuchando durante los ultimo 20 minutos. Hermione agacho la mirada acongojada, nada en el mundo la había preparado para verlo ahí, tan esplendoroso, tan maravillosamente varonil, tan completamente suyo… salvo que ya no era suyo, y el solo pensamiento la hizo oír su corazón crujir de dolor por enésima vez desde la noche anterior. Estando inmersa en sus pensamientos, no se percató que alguien se había sentado a su lado hasta que un aroma la embriago, muy similar al perfume de Draco.

- Hola preciosa – mascullo el nuevo Malfoy con una sonrisa de medio lado que parecía ser característica de su estirpe. La muchacha no pudo evitar resoplar de enfado y desagrado. Después del día anterior venia y se sentaba a su lado como si nada, después que había prometido descubrirla y destruirla venia y la saludaba como si fueran mejores amigos. ¡Dios como odiaba a ese hombre! Incluso más de lo que alguna vez había odiado a Draco, de hecho jamás creía haberlo llegado a odiar, solo lo detestaba profundamente. Que fácil sería todo ahora si el volviera a ser como antes y lograra desencantarla, desenamorarla fácilmente, si volviera a ser el capullo engreído e idiota de siempre, ella tendría la excusa perfecta para no amarlo más. Pero cuando desvió su mirada levemente para observarlo, supo que jamás volvería a ser como era antes y para ella seria increíblemente más difícil dejar de amarlo. Lo observo por unos largos segundos, se encontraba con la cabeza al frente, con la mirada perdida en alguna lejana parte de ahí, con unas increíbles ojeras y una mueca de desagrado que espantaban. Sintió que su corazón latía con fuerza… ¿Cómo podría dejarlo? ¿Cómo podría dejar de amarlo por lo que había ocurrido? Si, una chica que no era ella estaba embarazada de él, un niño vendría a este mundo y ella no sabía si sería capaz de soportar mirarlo y pensar en que Draco podría haberlo evitado todo si no hubiese sido un promiscuo. Sintió la ira arder en sus venas, como quería estrangularlo en este momento por haber sido tan idiota. Ella sabía que no había sido ni la primera ni la única en la vida de él, pero al menos pensaba que él podría haber tomado las más mínimas precauciones. Pero, ¿de qué se extrañaba? Las veces que se había acostado con ella jamás se había preocupado de si existía la más mínima posibilidad de que ella quedara embarazada, es como si el creyera que era algo que jamás iba a pasar. Y esa niña, tan estúpida como ella sola, claro que Draco jamás se preocuparía, por eso ella lo hacía siempre, ¿Cómo una niña había caído rendida a los pies del sexy rubio, se había entregado a él, y ni siquiera se había preocupado de tomar alguna precaución? Definitivamente esa niña era difícilmente inteligente. Hermione sintió otra ola de ira recorrerla, claro estaba que quizás esa niña no tenía en sus planes cuidarse, quizás estaba en sus planes seducirlo, atraerlo a su cama y hacerse la desentendida con cualquier cuidado y finalmente quedar sorpresivamente embarazada. Como podría ser tan tonto Draco, como había sido tan descuidado, ahora lo entendía, más que el odio porque trajera un hijo al mundo, era el odio porque no se había cuidado y había mandado todo a la mismísima mierda por ser un cabrón idiota despreocupado.

- Si no piensas responder al menos dilo…- escucho una voz a su lado que la sacaba de todo ensimismamiento.

- ¿Qué cosa? – miro con todo su completo desprecio a Nicolas sentado a su lado

- ¿Qué demonios pasa con mi primo? Ya no se le ve tan feliz y contento como hace unos días ¿Problemas en el paraíso? – pregunto con una arrogante sonrisa surcándole el rostro.

-Creo que eso está lejos de ser de tu incumbencia – siseo Hermione, que cada día se sentía más orgullosa de sí misma de como se había mimetizado con las serpientes.

-Tomare eso como un si… la pregunta es, ahora que mi primito se ha aburrido de ti, ¿seguirá protegiéndote como siempre? – un dejo de satisfacción le surco el rostro, Hermione supo que se refería a lo ocurrido la otra noche y que probablemente con Draco lejos sería mucho más fácil descubrirla. Claro estaba que lejos de ser un problema, el hecho de que Draco se alejara de ella no significaba que el dejara de cuidarla, además del hecho de que ella se volvía Hermione solo para él, así es que… ahora ya no habían motivos para volver a serlo al menos hasta fin de año. Dios, faltaba tanto tiempo aun, ni siquiera había pasado un mes desde su llegada a Hogwarts y ya era el peor año de su vida.

-Púdrete Malfoy- escupió volteándose hacia Zabini, comenzando a hablarle de cualquier cosa con tal de ignorar al moreno que estaba tras ella, sonriendo con absoluta satisfacción.

La clase dio inicio cuando Flitwick ingreso. Difícil seria que algún Slytherin pudiera concentrarse dadas las circunstancias.

Hermione observo por última vez a Draco antes de empezar a poner más atención. Necesitaría hablar con él en algún momento del día, eso lo tenía claro… el como lo haría no lo sabía, y menos aún su reacción al saber lo que le pediría.

Ginny llego con el corazón desbordado a la sala común. El estómago le daba vueltas y sentía que se desmayaría en cualquier momento. Que mal había sido que justo frente a ella un niño de primero de Ravenclaw vomitara con toda potencia. Dios, había sido espeluznantemente asqueroso y había activado todos sus sentidos para reaccionar de la misma manera. Tomo asiento en la butaca más cercana a la entrada y comenzó a respirar con brusquedad. No se sentía bien, en absoluto, todo le daba vueltas y en cualquier momento su desayuno saldría expedido por su boca. Una mano en su hombro la hizo reaccionar y al mismo tiempo caer en un abismo de dolor.

-¿Qué quieres? – pregunto bruscamente.

- No te veo muy bien, ¿estás bien? – se sintió inmediatamente estúpido. "Claro que no está bien idiota".

-Claro que no estoy bien… - "idiota" respondió la pelirroja irradiando toda su rabia.

-Ven, te llevare a la enfermería – Tomo a Ginny de la mano e intento obligarla a levantarse.

-¡NO! No quiero ir a la enfermería y menos quiero ir contigo– respondió al borde de las lágrimas

- Ginny por favor, no seas así conmigo, esto no se trata solo de ti, es de nosotros, y tú lo sabes – el muchacho se veía ofuscado y se sentía abrumado por la mezcla de dolor e ira que sentía por aquella mujer. No entendía nunca todo lo que significaba para el alejarse de ella… de ellos. Dios sabía que era increíblemente difícil alejarse de lo que comenzaba a ser su familia, pero sabía que era lo mejor, ya bastante se había arriesgado al mandar todo al carajo y estar con ella contra todo lo que podía significar. Tanto se había arriesgado que ahora no solo la arriesgaba a ella sino también a su pequeño o pequeña que venía en camino, y ella parecía creer que el solo quería desentenderse de la situación.

- Mira Harry, no me interesa lo que pienses, lo que yo haga o deje de hacer por mi bienestar y el de… - se cayó al ver que habían demasiadas personas cerca. – es problema mío, ¿entendiste? – sin esperar una respuesta se puso de pie medio tambaleante y se dirigió a su habitación. Definitivamente necesitaba estar sola, lejos de él, aunque eso no era mucho problema. Apenas se había enterado, Harry había decidido por su cuenta que lo mejor era hacer creer a todo el mundo que habían terminado y que mantuvieran el embarazado el mayor tiempo posible en las sombras, según él para protegerles. Estaba harta de que siempre intentara protegerla y en el camino la dejara siempre sola, que clase de protección era esa donde la dejaba completamente expuesta, ¿acaso creía que ya nadie sabía que ellos eran una pareja? ¿Nadie se había dado cuenta que Harry Potter amaba a Ginny Weasley? Claro que sí, pero el insistía y mientras el insistiera ella no tendría más remedio que mantenerse lejos, pero no como las otras veces en las que había intentado seguir siendo al menos algo así como su amiga, sino que le demostraría lo molesta que estaba.

Se recostó en la cama y comenzó a dejarse llevar por sus pensamientos. De pronto uno muy claro vino a su mente… ¿Qué se supone que les diría a sus padres y hermanos cuando tuviera que contarles lo del embarazo? La aborrecerían, la harían sentir peor que escoria… no en verdad estaba segura que la apoyarían frente a cualquier pronóstico, y a diferencia de Harry no intentarían dejarla sola ni por un segundo. Pensó en que el mejor momento seria en navidad, claro está que probablemente para ese momento se le notaria un poco así que habría poco que explicar, quizás hasta se quedaría en casa después de las fiestas, la verdad es que no le animaba demasiado volver a Hogwarts cuando estaría sola y embarazada siendo blanco de miradas y burlas. Si, definitivamente eso haría. Se tocó el vientre aun plano con pereza, acariciándolo con una sonrisa en sus labios. De pronto otro pensamiento cruzo su mente, si Natalie era quien realmente decía ser, y Hermione si estaba en el castillo, la tendría a ella al menos para poder acompañarla hasta navidad. "Por Merlín, por favor que no sea una broma más de esas estúpidas serpientes" pensó y decidiendo que necesitaba realmente descansar, cerró los ojos y se obligó a dormir un poco que sea.

Draco se encamino a la sala común con el corazón desbordado. Había sido una completa tortura haber estado casi una hora en la misma habitación que Hermione-Natalie, y definitivamente había terminado con un dolor en su pecho y la boca del estómago que lo tenía completamente mareado. La noche sin ella había sido el inicio de su locura, sentir su cama vacía, ver la poca ropa que ella había dejado en su habitación, aspirar su aroma e imaginarla a su lado acariciándolo, había sido una crueldad para su ser. Respiro ofuscado cuando a la distancio diviso a la razón de sus problemas. La muchacha estaba junto a un cuadro, con una sonrisa pícara mientras jugaba con un mechón de su cabellera. Draco decidió que sería mejor si no lo veía, por lo que se escondió detrás de una armadura dos veces más grande que él. La risa de Rose retumbaba en sus oídos, y la ira corría por sus venas, como le gustaría poder hacerla desaparecer y borrar de la memoria de Hermione todo lo que había pasado para así poder tenerla de nuevo entre sus brazos.

-¿Y bien?... – esa voz… - ¿Cómo van las cosas con esa maravilla? – la chica volvió a soltar una risa boba y Draco se asomó aún más para ver lo que estaba pasando, y justo cuando su campo visual se ampliaba para saber que estaba pasando una voz que le erizo la piel lo hizo voltear, asustando a Rose y a su acompañante que desapareció probablemente por algún tapiz.

-Malfoy, necesito hablar contigo – la muchacha hablo fuerte y claro, sin un dejo de debilidad en su voz. Draco se sintió desfallecer al verla frente a él, tan fría, tan distante, sin una sola expresión abarcando su mirada.

-¿Qué quieres? – respondió en el mismo tono. Sentía su orgullo herido y no permitiría que ella lo destruyera aún más.

-En realidad, necesito pedirte un favor… - bajo el volumen de su voz y miro a todos lados, dándose cuenta que el pasillo estaba increíblemente concurrido. Le hizo una seña con la cabeza hacia un pasadizo detrás de un tapiz. Draco trago espeso y la siguió. El espacio era demasiado estrecho para ellos dos y sus cuerpos estaban al borde de rozarse, sus respiraciones chocaban danzando en el aire, mientras ambos notaban lo agitadas que estaban y escuchaban el rápido galope del corazón del otro. Hermione suspiro, provocándole un escalofrió en la columna de Draco, mientras sentía un calor recorrerle cada célula de su cuerpo.

-Habla de una maldita vez- resoplo frio.

-Ya sabes que anoche… bueno… Ginny… - se puso completamente nerviosa, moviendo los dedos con desesperación, y tomando el borde de la túnica.

-Pff…- bufo Draco ofuscado – ¿Te refieres a la estupidez que hiciste de contarle a la comadreja? Cuando lo que más te pedí infinitas veces, fue no abrir tu maldita boca… - vio como la muchacha frente a él se ponía roja de ira.

-Mira… sé que la cague, que no debí decirle, pero ya lo hice, y ahora que me he quedado completamente sola en ese maldito nido de asquerosas serpientes, no pretendo perder lo único que me queda en este castillo, lo única cosa buena que me ha pasado este año, así es que por favor… - respiro dificultosamente. Todas las palabras habían salido atropelladas de su boca, mientras la mirada del rubio se iba ensombreciendo. "La única cosa buena que me ha pasado este año…", las palabra retumbaban dolorosamente en la cabeza de Draco. - ¿Podrías… por favor… esta noche acompañarme a verla… como yo? – finalizo derrotada. Le dolía el pecho, no podía respirar con normalidad, y ver la mirada y el dolor reflejado en Draco, la hacía sentir infinitas veces peor.

-¿Te has vuelto completamente loca? – siseo arrastrando las palabras – Ni lo pienses - Hermione iba a protestar, pero la mano de él la hizo callar solo con el gesto – Sabes lo peligroso que es, y si alguien se entera no sabemos que podrían hacer con esa información, no me arriesgare a perder… - su voz se fue apagando poco a poco ante la mirada sorprendida de la entonces morena. – Mi última palabra es no…-

-No puedes hacerme esto, por Merlín, al menos dame esto, después de todo lo que me has quitado – suplico, mientras las lágrimas comenzaban a escocer sus ojos. – Por favor… - Draco se sintió maldito por esa mujer, no había nada que pudiese negarle, no cuando ella lo miraba con sus ojos anegados en lágrimas. Su corazón palpito con fuerza mientras acercaba su mano a la mejilla de la mujer que le estaba robando la vida. Ella se estremeció de solo notar las intenciones de él, e inmediatamente intento alejarse, pero no evito que Draco alcanzara su mejilla.

-¿Y cómo sé que la pelirroja no hablara con todos para decir que soy un maldito que te tiene secuestrada? – susurro mientras se deleitaba acariciando su mejilla, a la vez que esta cerraba los ojos y entreabría los labios. Draco desvió su mirada a esos carnosos y rojos labios que lo invitaban, paso la yema de su pulgar sobre ellos, ganándose un suave gemido por parte de ella. Dios, como la extrañaba, solo había pasado un día sin ella, y la extrañaba inmensamente.

- Hablare… con… ella…- Hermione hablo entrecortado, la respiración era agitada y sentía que no había forma en que el aire llegara sus pulmones. Draco sintió el movimiento de sus labios contra su dedo y sintió que toda su piel ardía. La necesitaba, ahí mismo en ese andrajoso pasadizo, la necesitaba pegada a él, sintiéndola, acariciándola sediento de ella.

- Con una condición… - se acercó a la muchacha que comenzaba a agitarse aún más si era posible. – Un beso… - susurro cerca de su oído, acariciando con su lengua el cuello de la mujer. Hermione boto el aire pesadamente, mientras se lamia los labios anteponiéndose a lo que sabía vendría.

- Esta bien… solo un beso – mascullo entre jadeos, mientras sus manos la traicionaban y se acercaban al pecho del rubio, haciéndolo estremecer.

Draco no se acercó de inmediato a sus labios, sino que delineo un camino de besos desde el lóbulo de la oreja, el cual succiono y acaricio con sus dientes, pasando por el cuello color perlado, bajando dolorosamente por este hasta el punto donde se unían sus clavículas, mordiéndole ligeramente, mientras observaba el pecho de la chica subir y bajar rítmicamente rápido. Sonrió satisfecho de que ella aun no lo hubiese lanzado lejos, y comenzó su camino de vuelta, subiendo justo por encima de la tráquea de la muchacha, haciéndola jadear y tirar la cabeza hacia atrás para darle más espacio. Las manos de Draco no podían quedarse quietas, tomándola posesivamente por la cintura, acariciando la espalda por sobre la camisa, bajando lenta y dolorosamente hasta un muslo, el cual acaricio con sus yemas provocando amplios suspiros por parte de la morena, sin dejar de atender su cuello. Subió su boca con increíble lentitud, hasta estar frente a los labios de esta, y antes de cualquier cosa que Hermione hubiese podido esperar, se alejó. La ojimiel bajo la mirada, estaba sonrojada, con los labios rojos de morderlos para evitar gemir, la mirada nublada de placer se juntó con la metálica frente a ella. No entendía nada y su mente estaba demasiado nublada para entenderlo.

-No… ¿que…? - su respiración no se normalizaba aun, a lo que Draco solo sonrió ladeado.

-Un beso… pero no aquí… antes de tu encuentro con la pelirroja, ve a buscarme a mi habitación… y cobrare mi pago – susurro y ante el cambio de la mirada de Hermione decidió salir de ahí antes de que ella cambiara las reglas del juego.

Hermione se sintió desnuda, con el corazón palpitando fuete, su vientre ardía y sentía la piernas temblar. Podía controlar apenas su respiración, y realmente quiso estrangularlo en ese preciso instante. Tenía completo y absoluto poder sobre ella, y a pesar que había pasado apenas unas horas sin él, ya lo deseaba, lo necesitaba. Y el muy engreído se atrevía a jugar con ella de aquella forma, elevándola con sus besos y caricias, para luego dejarla caer de bruces al frio piso. Se arregló la falda y la túnica y salió colorada de vergüenza. Si alguien la veía moriría en ese preciso instante. Para su suerte no fue así.

Comenzó a caminar mientras aun sentía su corazón en la boca, latiendo potentemente, por una parte extasiada por lo que Malfoy le provocaba, y otra por la ira que le producía que él tuviera tanto poder sobre ella. A lo lejos diviso a Harry y Neville hablando distraídamente, cargando un par de libros. Sonrió tristemente, de seguro ahora no había quien les ayudara con sus deberes, y se veían en la obligación de hacer todo solo. No pudo concebir algún otro pensamiento cuando sintió un dolor insoportable, incomparable a nada de lo que habría podido llegar a sentir. Se tomó el antebrazo izquierdo mientras escocia la marca, sentía como quemaba, más que un demonio, y sintió lagrimas agolparse en sus ojos. Muchos alumnos pasaron por su lado mirándola extrañados. Estaba mareada, se afirmó en una pared para no caer. No entendía como los mortifago soportaban ese dolor para seguir a un desquiciado y enfermo mago. El dolor parecía no desaparecer, y cuando creyó que se desmayaría, una mano la tomo de la cintura y el obligo a caminar. Volteo la cabeza y vio a Draco a su lado, con la vista pegada al frente, sin expresión. Hermione asumió que también le dolía, pero de seguro estaba mucho más acostumbrado que ella. Entraron a la biblioteca, y ambos agradecieron a merlín que nadie la usara en esas fechas. Se encaminaron a una mesa lo más alejada posible. Draco la ayudo a sentarse y se sentó junto a ella, mirándola de frente.

-Arde… - jadeo Hermione mientras una gruesa lagrima rodaba por su mejilla – creí… creí que te habías ido…- susurro dolorosamente. Hasta hablar dolía. La marca podía estar solo en su brazo, pero el dolor se esparcía a cada célula de su cuerpo.

-Sí, me fui… pero luego empecé a sentir el escozor en mi antebrazo, y adivine que no lo resistirías muy bien…- la abrazo acariciándole su negro y lacio cabello – Sé que le primera es increíblemente dolorosa… te acostumbraras – sintió como el cuerpo entre sus brazos se estremecía, soltando un sollozo doloroso. La acaricio hasta que sintió que ella comenzaba a calmarse.

-¿Si arde… si arde es porque Él nos llama? – pregunto confusa. La marca no dejaba de arder, pero al menos ahora era mucho más soportable… le reconfortaba sentirlo cerca y apoyándola. Se quedó prendada de la mirada de acero que el rubio le devolvía, mientras asentía lentamente. - ¿Qué se supone que hacemos en este caso? – ya estaba mucho más tranquila, y las palabras lograban salir fluidas.

- Nada, solo dejara de arder, sabe que no podemos salir de aquí, a no ser que Snape nos lleve. – Hermione asintió bajando la mirada a su antebrazo, mientras otra lágrima surcaba su rostro. – Tranquila pequeña… todo estará bien – le susurro acariciando su mejilla, secando el cristalino camino que habían dejado las lágrimas.

Hermione se tensó en el momento que él le hablo así, tan cálidamente. Su corazón se desbordo y trago en seco. Odiaba estar lejos de él, odiaba sentirse así de vulnerable y que solo el pudiese calmarla. Se lanzó a su cuello, tomándolo desprevenido, mientras el solo atinaba a agarrarla de la cintura para darles algo más de equilibrio.

-¿Por qué demonios fuiste tan estúpido? – pregunto con su cara enterrada en el cuello pálido de su enamorado.

-Lo se… no tienes que recordármelo – susurro abrazándola aún más fuerte. La muchacha se separó un poco solo para poder mirarlo a los ojos.

-Te odio… odio tanto que hayas sido tan bruto para dejarte engatusar por una niñata que quizás hasta te esté utilizando y que por eso me este de… - la mano de pálida y larga del blondo la hizo callar un segundo. Se puso de pie enérgicamente asustándola, y se tiro el pelo con furia. Hermione lo vio caminar molesto, lanzaba gruñidos y sus ojos burbujeaban de ira. -¿Qué te pasa? No he dicho nada que no te haya dicho antes – sentencio molesta de que él se pusiera de ese modo por lo que ella había dicho.

-Ese es el punto cariño… si dijiste algo que no habías dicho y que yo no sabía… o quizás sabia pero no quise darme cuenta – una sonrisa torcida cruzo brevemente su rostro.

-No te entiendo… explícate –

-¿Recuerdas que te dije que todo esto había ocurrido días antes de volver a Hogwarts, en una fiesta? – Vio la furia iluminar el rostro de la morena y negó rotundamente con la cabeza – No quiero incomodarte con la historia, solo quiero contextualizar – ella asintió para que continuara – Fuimos con Zabini, y nos encontramos a varios más, entre esos a Nicolas – el repudio se palpaba en sus palabras.

-Sigo sin entender que tiene que ver todo esto conmigo – la confusión la estaba mareando, no quería rememorar todo lo que Draco le había contado el día anterior.

-Hoy, antes de que me buscaras y nos fuéramos a ese pasadizo…- Hermione se ruborizo, y no pudo evitar soltar una sonrisa. – Vi a Rose sonreír coquetamente y me acerque para saber con quién hablaba… - Hermione sintió la ira y los celos correr por sus venas, ¿Acaso estaba celando a esa mocosa? – y de pronto, hoy la voz de Nicolas, que le pregunta que tal iban las cosas con esa maravilla, y justo antes de que pudieran decir más, apareciste – sentencio esta vez con una clara sonrisa en su rostro. Hermione seguía sin entender y lo miraba con los ojos entrecerrados. - ¿No lo entiendes? – pregunto ofuscado de la mirada de ella y que no comprendiera.

-Emma… la verdad… - se quedó un momento en silencio analizando las palabras del rubio. – ¿Piensas que puede que no sea tuyo? – la esperanza inundaba su voz.

-No lo sé, digo… la poción para saber si él bebe era un Malfoy dio positiva… podría ser mío o… podría ser de Nicolas… - el rostro del rubio y la morena se ilumino de esperanza. Hermione se puso de pie y le tomo las manos

-Pero… ¿Cómo sabrás de quién es? Digo, no creo que ella lo reconozca tan fácilmente – Draco asintió soltándose del agarre de la morena y empezando a dar vueltas desesperadas.

-Necesitaremos un plan… digo si quieres ayudarme… comprenderé si no te quieres entrometer en esto – su voz sonaba impasible, tranquila, y con un dejo de frialdad que le helo la sangre a la ojimiel.

-Claro que te ayudare, pero si tú me ayudas con lo de Ginny – sentencio sosteniendo la mirada de su amante. Este sonrió y asintió casi imperceptiblemente. –Entonces empecemos ese plan – la muchacha sonrió con tranquilidad y Draco no pudo evitarlo, antes de que ella reaccionara, pego sus labios a los de ella de forma brusca a lo que ella gimió y se tambaleo. El rubio la sostuvo por la cintura, lamiendo sus labios con su lengua para que le diera la bienvenida, cosa que su amada hizo gustosa. Sus lenguas se encontraron con pasión, bailando a los mismos compas, Draco acariciando su espalda, mientras ella se aferraba a su cabello, deleitándose de su suavidad, enredándolo con sus dedos. Jadearon al separarse, y ambos dejaron ver una boba sonrisa.

-¿Qué sugieres como plan entonces? – susurro el acariciando su oreja con nariz. La muchacha solo sonrió gustosa.

-Ya veras -