Disclaimer: La historia es original, pero los personajes que aquí se muestran son propiedad de Michael Dante DiMartino, Bryan Konietzko.
Dedicaciones personales.
Obini que esta sentada ante la computadora actualizando mi perfil a cada rato, que lo sé; Love is a wild animal Danirock, que me alegro de que compensé la serie. fourth eye freak porque después de devorar en un día todos los capítulos de 'Un puente hacia ti' logró encontrar las fuerzas para leer esto al día siguiente (eso si que es valor) Annimo porque además de bruta, Que Lin lo es y mucho, es adorable y tiene buen corazón, fourth eye freaks yo tambien creo que Lin en la intimidad sería una persona bastante tierna que guarda esos momentos para la intimidad, darkmiyu13, la espera ha sido algo larga, espero que valga la pena alwayswlove siga pensando que es un buen fanfic, espero que Nirvana por ser otra persona que adora a estas dos y nadie les hace un fanfic (si, yo no soy nadie) paolacelestial porqu, simplemente, ¡Cacerolas! Y si, Lin aun esta dolida, Zakuro Hatsune porque aguantó tanta miel y casi se ahoga. Alex Kacr por seguir demostrando ese cariño
Capitulo 4
Cenas, reconstrucciones y Almuerzos
Habían pasado un par de semanas desde la primera vez que ambas mujeres quedaron por primera vez para cenar y se había convertido ya en algo natural para la jefa de policía el disfrutar de una agradable cena casera al lado de Kya. De hecho, gracias a que las labores de reconstrucción se estaban realizando a buen ritmo y a que Mako había sido ascendido por sus grandes y valerosos logros, la hija mayor de Toph empezó a dejar que los más jóvenes tomasen el relevo y las mismas responsabilidades que ella tuvo que digerir en su momento, los horarios nocturnos y las labores de vigilancia. No era que castigase al joven maestro del fuego o a algunos de sus detectives más veteranos, sino que quería mostrarles el ejercicio de tomar responsabilidades pequeñas y realízarlas de la manera más profesional posible, y de mantenerse centrado en las operaciones importantes por pura convicción y respeto a uno mismo. Ella misma tuvo que padecer por ese arduo proceso con su propia madre, a la cual no le temblaba la voz en ordenar a su hija realizar vigilancias nocturnas o pesadas labores administrativas, consciente de que todo sería revisado y analizado a la mañana siguiente. Por fortuna para Lin, Toph Beifong era ciega y simplemente se dedicaba a escuchar los informes favorables de otros superiores directos de su hija; pero para desgracia de los nuevos detectives, la jefa de policía podía ver perfectamente y analizar más minuciosamente su desempeño. De hecho, en más de una ocasión a lo largo de la semana había exigido o presionado a Mako un poco más que al resto pero solo porque sabía el enorme potencial que habitaba dentro de aquel muchacho, sus ojos resplandecían como el fuego y no había asunto pequeño que no tomase con la seriedad necesaria, algo verdaderamente admirable.
En una ocasión, Mako había usado su día libre para colaborar en la búsqueda y localización de refugiados y familiares de esto, incluso de animales de compañía extraviados durante el ataque a Ciudad República. Cualquier otro miembro de la policía priorizaría su tiempo, pero el joven mostraba la fuerte decisión de ayudar a todas las personas posibles de la urbe. Un detective común y corriente iría a vigilar las calles hastiado e incluso ignoraría a un niño que cuelga carteles preguntando por su gato-ardilla desaparecido pero el maestro del fuego no, el joven de la bufanda le pediría una copia del cartel para al resto de panfletos similares que guardaba en el interior de la chaqueta a la espera, con suerte, de toparse con alguna de esas mascotas extraviadas durante su ronda. Aquellos llegaron a oídos de Lin cuando más de un niño y anciana se personaba en la comisaria para agradecer al joven de la bufanda el haber topado a su animal de compañía, algo que era muy tomado en cuenta por los miembros del orden más veterano que llevaban consigo la máxima de las jefas Beifong: - Estamos aquí para mantener el orden, apresar a los criminales y atender a los ciudadanos. Cualquiera recién llegado tomaría aquella frase y la interpretaría libremente pero lo cierto es que la mujer de la cicatriz lo hacia de forma literal, habiendo sido ella durante años la viva personificación de ese lema.
Desde ayudar a una anciana a llevar la compra hasta bajar un disco de probending de un árbol, la jefa de policía siempre ayudaba a todos los que la necesitaban pero desde hacía un tiempo Raiko le había sugerido que descansase y que empezase a ceder autoridad, algo que la había molestado en demasía por el intrusismo tan vehemente que el presidente había llevado a cabo en el aparato policial en los últimos años. Era cierto que adoraba su trabajo pero ahora entendía lo que en su momento Korra le había dicho con tomarse un tiempo para ella misma, aunque Lin prefería compartir ese tiempo con cierta sanadora de achispados ojos azules. Desde aquel beso en aquel pequeño rincón, vinieron muchos más, la confirmación de que ambas estaban juntas vino en la primera cena que ambas compartieron, cuando la maestra del agua beso a la Beifong con inusitado cariño y deseosa necesidad. Aquello hizo sentir de nuevo sentimientos que Lin consideraba marchitos y pese a que no habían avanzado más todavía, no había aun necesidad de ello. El conjunto de besos, abrazos y caricias las hacían sentir bien, aunque a la mujer de la cicatriz le costaba mantener la compostura cuando aquella lengua juguetona se colaba entre sus labios y amenazaba con hacerle explorar un camino lleno de pecado, picardía, pimienta y suspiros. Por suerte para la jefa de policía, la oriunda de la Tribu del Sur era más comedida, decidida en ir poco a poco con Lin y atesorar cada momento para afianzar unos cimientos sólidos y resistentes; algo que Beifong agradecía casi todo el rato, salvo cuando esa lengua juguetona la provocaba y sus entrañas despertaban con sensaciones que le resultaban tan agradables como volver a ver a un viejo amigo de mucho tiempo atrás.
A Kya le gustaba el hecho de disfrutar de esa parte tierna y tímida de su novia; algo raro de pensar porque pese a que ella si había querido formalizar la relación, la mujer de la cicatriz que la había robado el corazón se mostraba bastante reacia a afianzar nada con algo tan simple como admitir su noviazgo. Ese gesto podía haber hecho enfadas a cualquiera pero para la hija del Aang solamente era un tierno gesto de timidez adorable que le provocaba suspiros y aun más ganas de abrazar a la hija mayor de Toph. De hecho, si Lin demostrase que esa desconfianza estaba arraigada en ella, jamás le habría entregado una copia de las llaves de su apartamento a la sanadora. Así es, no había pasado ni una semana desde aquel furtivo beso matutino y la mujer de ojos esmeraldados le había ofrecido a 'su sanadora particular' las llaves de su vivienda para que así no tuviera que esperarla a la intemperie si algo sucedía. Aquello le permitió a la maestra del agua poder ir al mercado con tiempo y preparar ciertos platos con la ayuda de las cacerolas que la jefa de policía compró para ella, algo que aun se negaba a admitir. La idea de pensar que iba a cocinar para la maestra de metal; la cual apenas cocinaba y terminó por confesar que casi siempre comía fuera del apartamento, salvo que se viera obligada a encender los fogones; era una de las cosas que más le agradaban del día, disfrutando del ejercicio de pasear por el mercado al tiempo que pensaba que plato preparar para que la mujer que le había robado el corazón tuviese una dieta equilibrada, casera y sabrosa. Por fortuna para ambas, la oriunda de la tribu del Agua del Sur había aprendido a cocinar de manos de su madre, quien apreciaba los diferentes estilos de culinarios que había ido conociendo a lo largo de sus viajes; aquellas enseñanzas unidas a la experiencia de sus propias aventuras mochileras por todo lo largo y ancho del mundo, había convertido a Kya en una persona capaz de contentar casi cualquier paladar, sobretodo uno tan poco quisquilloso como el de Lin Beifong. En cierto modo agradecía la simpleza de la maestra de la tierra, la cual agradecía cualquier gesto con una tímida sonrisa velada y degustaba cualquier plato que la sanadora le sirviese como si se tratase de un manjar digno de la realeza, demostrando que en el fondo ella apreciaba incomensurablmente hasta el gesto más liviano de amabilidad que la maestra del agua le regalaba. Para una persona tan liberal, tan mística y contracultural, el hecho de compartir mesa y relación con una representante de la ley debería ser algo extraño pero para Kya aquellas épocas pasaron en el momento que entendió que siempre debía haber una estabilidad y que ir contracorriente no era sinónimo de oponerse a los demás, sino de saber apreciar el punto de vista del resto de la gente, algo que sabía que la jefa de policía hacia a diario, al tener que tratar cada día con una mezcla heterogénea de ciudadanos procedentes o descendientes de todas partes del globo. El hecho de entender que todas las personas querían conservar algo de su propia identidad cultural, era algo muy loable, pero sí a eso le añadimos la admiración que la jefa de policía despertaba en gran parte de la ciudad, hacia que a cierta sanadora se le dibujase una sonrisa tonta y enamorada.
Aquella tarde, la maestra del agua estaba paseando por el mercado con una cesta de cuero, pensando que debería hacer para cenar. Aunque a su chica le encantaba la carne, no era recomendable basar todas las cenas en lo mismo y su mente viajaba por los puestos que ofertaban frutas y verduras.
"Podría hacerle algo de verdura, hace varios días que no tomamos un plato de verduras", musitó la hija de Aang al tiempo que observaba las ofertas en un puesto cercano, "creo que haré setas shitake, con col al pimentón. También puedo cocer un poco de arroz y terminarlo, así aprovecho para no desaprovechar nada", sonreía ante el menú que acababa de idear.
-Buenos días, señora – saludó el dependiente – ¿Qué desea?
-Buenos días – devolvió el saludo – Me gustaría comprar medio kilo de shitake y una col, por favor.
-¿Shitake?, tiene buen ojo aunque están algo caras. Estamos teniendo problemas debido a la reconstrucción – se disculpó el hombre – Lamento no poder hacerle ningún descuento, aunque sea la hija del anterior Avatar.
-¿Me ha reconocido?, perdone no estaba pidiendo un descuento – se disculpó la sanadora
-No debe preocuparse, pero la reconocí porque ayudó a sanar al hijo de unos vecinos míos y yo estaba visitando al muchacho en el hospital de campaña cuando usted llegó – aclaraba el hombre mientras seleccionaba las mejores setas de las cestas – Al verla la reconocí por la coleta.
-Debí haberle reconocido también pero he estado haciendo varias rondas en el hospital de refugiados y son demasiadas caras nuevas
-No se preocupe, solo quería disculparme por no hacerle un pequeño descuento – el hombre anudaba la bolsa de las shitake al tiempo que agachaba la cabeza con gesto de ruego – Le agradezco lo que hizo por el muchacho pero ahora mismo no podemos hacer descuento alguno.
-Le repito que no se moleste – una sonrisa resplandecía en los labios de la maestra del agua al tiempo que extendía unas monedas para pagar los alimentos – Sé que los comerciantes de este mercado están dando comida a los comedores de refugiados y me sentiría mal aceptar algún descuento sabiendo que todos están echando una mano.
El hombre no pudo ocultar su congoja y tuvo que frotar sus ojos para evitar comenzar a llorar en medio y medio de aquella plaza cubierta. Las palabras amables y de animo en aquellas semanas eran casi tan valiosas como los yuanes, dado a que los habitantes de Ciudad República habían padecido grandes desastres en los últimos años y había aprendido a ayudar a la comunidad en los momentos difíciles.
-Gracias, señora – respondía el hombre que a duras penas consiguió calmarse – Los de Ciudad República somos fuertes. En unos meses será como si el Coloso no hubiera estado nunca, ya lo verá.
-Esto segura. Pase buena tarde – contestaba la maestra del agua al tiempo que se despedía con la mano de su nuevo vendedor favorito.
-Cuídese señora.
Antes de poner rumbo al apartamento de Lin, la mujer de tez morena tuvo la idea de prepararle algo para almorzar a la jefa de policía. No era que la mujer de la cicatriz no pudiera permitirse un buen almuerzo, pero el gesto de llevar comida preparada de casa al trabajo enunciaba al mundo de manera silenciosa que alguien se preocupaba de ti, tanto como para prepararte un almuerzo en condiciones. Aquello además era un modo de cuidar que la jefa de policía no se olvidase de comer debido al trabajo, dado que podía degustar lo preparado por la mujer de ojos cerúleos entre informe e informe.
-Hoy cenaremos verduras, así que mañana mejor que almuerce carne – dijo la maestra del agua, ignorando que aquellos pensamientos ahora se trasmutaban en palabras – Creo unos sándwiches de cerdo-vaca deshilachados sería lo ideal
Con aquellos andares divertidos y aquella coleta juguetona al compás de sus saltarines trotes, la maestra del agua llegó a una carnicería cercana al mercado.
-Buenas tardes – saludó el hombre tras el mostrador.
-Buenas tardes – contestó ella – cerdo-vaca deshebrado, por favor.
-Por supuesto, ¿cuanto desea?.
-Póngame un cuarto de kilo – una risa se escapó de sus labios al imaginarse a la jefa de policía devorando aquellos bocadillos; y no era para menos, la hija de Lin tenía bastante apetito y aunque podía cuidar mucho su alimentación, cuando se estresaba tendía a picotear a cada rato. Lo mejor, sería evitar ese picoteo llenando su estomago con un buen almuerzo.
Con todo preparado, la oriunda de la Tribu del Agua del Sur se dirigió al apartamento. Su coleta seguía meciéndose al viento al tiempo que llegaba al portal del modesto edificio donde habitaba la jefa de policía de Ciudad República.
-Con lo que gana y viviendo aquí declaraba consternada la maestra del agua – Le debe de gustar mucho el barrio.
-Disculpe, joven
La voz de una anciana sonaba a sus espaldas. Al tornarse, observó a una anciana de piel oscura y curtida por el paso del tiempo que caminaba apoyada en un bastón. La anciana portaba una bolsa con motivos de la Tribu del Agua consigo.
-¿Qué desea?, ¿quiere que le ayude con la bolsa?.
-No, era por si podía sostener la puerta para que esta pobre anciana pueda pasar.
-Por supuesto – la mujer mantuvo el portón abierto al tiempo que la señora pasaba en dirección a las escaleras – Faltaría más. ¿Seguro que no quiere que le lleve la compra?.
-Seguro, pero le agradecería que me respondiese a una duda – aquella vieja mujer comenzó a ascender los escalones con sorprendente agilidad para su edad – Me gustaría saber si usted es amiga de la jefa Beifong
La perspicacia de la anciana sorprendió la sanadora, quien no esperaba una pregunta tan directa. Aunque había frecuentado la vivienda de la maestra de metal, no hubiera imaginado que aquello despertase tal interés en aquella señora.
-Si, somos buenas amigas – la respuesta sonó seca y sincera. En cierto modo, no estaba mintiendo y además, los años la habían vuelto una experta en esquivar preguntas así de problemáticas.
-Vera, no quisiera inmiscuirme pero desearía preguntarle una cosa
-Usted dirá – decía la sanadora, ya preparada para inventarse una excusa o volver a ocultar la naturaleza de sus visitas.
-Bueno, el caso es que en su día a mi hija la engañaron con un collar falso, ¿se lo puede creer?
-Que acto tan horrible – Kya no podía negar que desconocía aquella práctica que había ido proliferando con el paso del tiempo. Muchos hombres pensaron que con la escasez de hombres en las tribus del agua después de la guerra contra la Nación del Fuego, no importaría tener un amor en cada puerto; lo que terminó con casos de infidelidades reiteradas y actos tan despreciables como el que había padecido la hija de aquella mujer.
-Mi gustaría saber – la anciana respiró profundamente, no de agotamiento sino para lograr soltar una pesada duda que habitaba en su pecho – Si usted le ha regalado a la señorita Beifong el collar solo para estar con ella un tiempo y luego hacerla sufrir.
La decisión con la que aquella mujer de avanzada edad habló dejó estupefacta a la hija del anterior Avatar, y no solo por el hecho de la poca formalidad con la cual dejaba entrever sus dudas, sino porque en ningún momento había puesto en duda que Lin y Kya tenían una relación. Semejaba que saber que ambas estaban juntas era lo que menos le importaba.
-¿Cómo dice?.
-Mire joven, me crie en la guerra. No conocí a mi padre, murió siendo yo un bebé. Me criaron tres mujeres: mi abuela, Anik; mi madre, Kala; y mi otra madre, Saki – resopló de nuevo, pero esta vez era un aliento calmo y conciliador – La Tribu del Agua del Sur se había dispersado con los hostigamientos y apenas quedaban hombres en las aldeas, así que era normal que tarde o temprano se forjasen vínculos entre mujeres más fuertes que la amistad.
-Lo sé, soy de la Tribu del Agua del Sur y sé que en las Tribu del Agua padecieron mucho aquella situación – la sanadora conocía de primera mano aquel momento de su cultura. Solas y con familias que cuidar, las mujeres de las diferentes zonas de la tribu se reunían para cuidar a sus hijos y a veces la amistad y el cariño dejaba paso al amor. Aunque en menor medida, esto también pasó en el Norte, sobretodo en las zonas fuera de los muros, en la capital caían en la endogamía.
-Aunque no estaba bien visto, se sabía y se consentía. Para unas era necesidad de apoyo y cariño, para otras algo normal. Eran otras épocas – la anciana se atusó el cabello – Ahora son otros tiempos,diferentes a los de mi niñez pero solo puedo decir que tuve el amor de dos madres. Saki no me portó en su vientre me quería como a una hija y amó a mi madre hasta que esta murió. Por eso, querida, en honor a mis madres y por el cariño que le tengo a la señorita Beifong quiero saber cuales son sus intenciones.
En aquel momento, la maestra del agua supo que no debía de ocultar nada a aquella anciana, la cual había expuesto de forma tan directa su pasado. A veces, las mujeres intentaban ignorar aquellos días, aludiendo que todas fueron criadas por padres y madres, o por madres solteras. Incluso había mujeres que evitaban hablar de sus relaciones amorosas con personas del mismo sexo, pese a que si habían tenido durante la guerra. No era un tabú pero si era algo que no se procuraba comentar a viva voz y se trataba con cierta vergüenza. Aun así, aquello no impidió que en la Tribu del Agua del Sur muchas no quisieran renegar de su pasado, casi obligando a aceptar al mismo nivel a las pareja homosexuales, dejando ver que por mucho que se ocultasen hechos del pasado, nadie iba a ser tan hipócrita de rechazar o faltar al respeto ese camino; sobretodo sabiendo que muchos de los miembros del consejo habían tenido relaciones o habían sido criados por miembros del mismo sexo. La propia Kya había ocultado su condición para no importunar las labores políticas de su familia pero en cierto modo envidiaba a personas como al consejero militar Nilak, el cual había mantenido una relación con otro hombre desde los tiempos de la guerra y se jactaba al decir que su fallecido amor era tan tierno en la cama que levantaría las envidias de todas las mujeres de los burdeles de Ba Sing Tse.
-Descuide. La amo y estoy aquí para demóstraselo día tras día.– respondió la sanadora esbozando una sonrisa picara – Así que no piense que me la va a arrebatar
Su broma velada tuvo una buena reacción y la anciana rompió a reír a sendas carcajadas.
-Me alegro de escuchar eso querida y este tranquila, solo he amado a una persona en toda mi vida y fue a mi difunto marido – ante la triste expresión de la hija de Aang , la señora de avanzada edad contraatacó – Aunque con unos años menos, igual pensaba en probar.
-Con unos años menos, intentaría seducirla – sonrió ampliamente Kya al tiempo que terminaban de llegar a su planta y se despedían.
-Ha sido un placer querida y cuide de ella, desde que rompió con aquel joven se cerró en banda al amor
-Descuide, yo no soy como ese hombre – la oriunda de la tribu del Agua del Sur no tenía ni que adivinar quien era aquel hombre pero para su desgracia aquel comentario solo hizo que quisiera golpear a su hermano.
"Nací de la misma mujer pero no soy tan idiota" pensó, "Supongo que lo dulce, agradable y amable me lo quede yo y para él no quedó nada". Le empezaba a resultar perturbador como cualquier alusión a esa ruptura había pasado de incomodarla a molestarla, sin duda se estaba volviendo más protectora con cierta policía.
Pasaban de las nueve de la tarde cuando Lin pudo por fin llegar al barrio donde vivía. El ceder responsabilidades no le terminaba de agradar pero era una buena noticia que todo se estaba desempeñando correctamente, y era mejor noticia ver las luces de su apartamento prendidas, signo inequívoco de que 'su sanadora particular' estaba esperándola. Era sorprendente como el momento de ver a Kya después de una dura jornada de trabajo se había convertido rápidamente en uno de sus momentos preferidos del día, casi como si al abrazarla se apease del sendero de las responsabilidades, y se fuese a otro donde solo estaban ambas. Tal era su afecto que al llegar a la comisaria ya había tomado por costumbre observar la hora, deseando que pasase el tiempo rápido y que nadie intentase destruir la ciudad en las próximas veinte horas.
Con renovadas fuerzas, la jefa de policía abrió el portal del edificio y fue ascendiendo por las escaleras, subiendo los peldaños de dos en dos, con una sonrisa tonta en el rostro y una tonadilla en el pecho que incluso ella podría bailar. Abrió la puerta de su apartamento, sabiendo que solo ella y Kya tenían llave; le había entregado una llave a la sanadora cuando por una redada se retrasó y la topó esperando en la puerta. El lugar olía a carne, a especias y a pimienta que acompañaba el concierto de las cacerolas hirviendo y cuchillos contra maderas; como artífice de aquellos sonidos se presentaba una mujer de piel tostada y ojos azules como el cielo que tarareaba divertida, y vestía una fina camiseta blanca, unos pantalones azules y un mandil de cocina.
-Buenas noches – saludó Lin contemplando la figura que estabas de espaldas a ella, pensando en el bello contorno no disimulado de aquellos muslos.
-Buenas noches – los muslos desaparecieron pero a la vez unas nacarado dientes saludaban enmarcados en unos hermosos labios que dibujaban una sonrisa amplia. La dueña de tal hermoso rostro se acercó a la jefa de policía y depositó un tierno beso en aquellos labios que tan pocos besos habían tenido – ¿Cómo ha ido el día?
-Bien, unos cuantos hurtos, hemos detenido a unos idiotas que querían sacar provecho con la ayuda a los refugiados pero ahora estarán unos años entre rejas – respondió al tiempo que la cocinera volvía a atender a los fogones – Raiko no deja de molestarme preguntando por Korra pero le he dicho que no tengo jurisdicción en el mundo espiritual.
-Podría dejar en paz a las chicas, ¿no?. Me sorprende que no pregunte por Asami – enunciaba al tiempo que retiraba el agua de una cacerola usando agua-control.
-Sato ha dejado responsables y avisó de que iba a tomarse unas vacaciones. Nadie le diría nada a ella y menos Raiko – en la mente de la jefa de policía, la joven Sato estaba pisando la cabeza de un Raiko arrodillado – La mitad de Ciudad República es propiedad de Future Industries.
-Bueno, volverán cuando quieran – Kya o dejaba de emplatar y preparar la cena – Pon la mesa, por favor
-Las entiendo, ha pasado por un maldito infierno y mejor dejarlas tranquilas un tiempo – comentaba la maestra del metal al tiempo que colocaba dos tapetes en una mesa – Por cierto, ¿qué hay para cenar?
-Setas Shitake con arroz y col picante – enunciaba con suficiencia al tiempo que aproximaba los platos a la mesa
-Hubiera jurado que note un olor a carne – cuestionaba, abriendo la nevera y tomando una jarra de agua helada
-Hice carne deshilachada, tu preferida – una mirada curiosa apareció en los ojos de Lin – Pero he preparado unos sándwiches con ella para que te lleves mañana a la comisaria
-Puedo comer en la cafetería – inquiría al tiempo que se sentaba en la mesa
-Lin – resopló – Hasta tu te has quejado de que la comida allí ha empeorado y muchas veces estas tan ocupada que ni siquiera almuerzas.
La jefa de policía iba a comentar algo pero la sanadora no dejó ni un segundo a la replica
-Antes eras así, Lin y seguro que lo sigues siendo. Puedes tomarlos en tu despacho, ni siquiera perderías tiempo.
-Si los has hecho tu, de seguro que serán deliciosos – la agente de la ley sonreía al saborear su exquisita cena – Esta deliciosa
-Gracias – en su pecho se alegraba profundamente de aquel comentario – Si ven el almuerzo podrás decir que fue hecho por tu amorcito.
-Se me haría muy vergonzoso – un leve rubor apareció en su rostro
-¿Tanto como llamarme novia?
-Es que pensaba que tendríamos que llegar a un acuerdo formal.
-Por favor, es una relación no estamos contratando una hipoteca – en aquel momento Kya solo podía pensar en lo obtusa y cabezota que a veces era su chica. Para su sorpresa, una sonrisa burlona se dibujó en el rostro de la maestra del metal.
-Solo bromeaba, pero me cuesta acostumbrarme y creo que si te lo digo te iras
-Pruébalo
-Kya, eres mi dulce, atractiva cocinera – La jefa de policía comenzó a reír pero el ceñó fruncido de la sanadora dejaba entrever que aquello no la había agradado – Y también eres mi amada novia.
Continuará...
Reflexiones:
-Bueno, por fin he regresado de mi viaje y como ya podéis suponer, todo ha ido bien y sin apenas percances, algo que es de agradecer. Muchas gracias a los que se preocuparon por ello. Sois adorables.
-Quería darle a la anciana vecina un momento más de protagonismo, espero que me quedase bien.
-Kya no anuncia a los cuatro vientos que es homosexual pero tampoco lo oculta. Esta adaptándose a los deseos de Lin.
-Como dato curioso, deciros que las relaciones entre mujeres fomentadas por las largas ausencias de los varones no es un mito y hay casos históricos, como el de ciertas polis griegas donde se han topado jarrones con relieves que narran las relaciones entre mujeres, algo que se cree se producía por las constantes guerras. Es decir, que lo que he expuesto tiene una base histórica en la vida real y no me lo he sacado de la chistera, pero porque no tengo, quiero una chistera.
-El hecho de que en la Tribu del Agua del Norte caigan en la endogamia explicaría porque los primos de Korra son raritos xD.
-Ahora en serio, también hay registros de prácticas endógamas para mantener el nivel poblacional de ciertos lugares. No sería raro pensar que ante los constantes ataques de la Nación del Fuego, en cien años no terminaría por darse esa práctica.
-Si os ha dado hambre lo siento pero en mi tierra solemos decir que no hay mayor amor que cocinar con el corazón, alusión al hecho de que quién te quiere de verdad querrá darte algo delicioso.
-Algunos ya han pedido alguna escena subida de tono y solo diré que Kya sería muy dulce y muy tierna con Lin. No sé, creo que eso sobra en este fic y mucho más ahora. A decir verdad, prefiero escribir de como poco a poco su relación se vuelve más seria.
-Aprovecho para responder y decir que SI, Tenzin y su familia terminarán por saberlo.
