Disclaimer: La historia es original, pero los personajes que aquí se muestran son propiedad de Michael Dante DiMartino, Bryan Konietzko.

ANUNCIO: voy a publicar mi facebook más abajo porque me agradaría que quien quiera pueda comentarme cosas de mis fics. Aun así, No dejen las Reviews, animan muchisímo

ABAJO pondré una Encuesta sobre cierto tema

Dedicaciones personales a Todos los que dejan una Review. ¡Gracias!

Toph, de Korrami Latino, Debo agradecer a quien me publicita con tanto cariño ,NioFujuyima32 me alegro de que este en tus favoritos, espero que te agrade ; UnicornSky 31186, Version English in progress. Love is a wild animal Danirock no todo es yuri – si, digo yuri porque lo de shuri me da dentera xD, pero vota ,fourth eye freak de nada por hacerte suspirar y por favor, no me encierres en una mazmorra para que escriba, Annimo Por ahora Lin va haciendo un hueco en su vida para su chica, ¿a qué es mona?, darkmiyu13, la espera ha sido algo larga, espero que valga la pena, Obini algún día querría que me dijeras si hay algo que no te ha gustado de lo que llevo escrito, por cierto, ¡me encantas!, Nirvana por ser otra persona que adora a estas dos y nadie les hace un fanfic (si, yo no soy nadie) paolacelestial Doy fundamentos para la gente que cree que ciertas cosas son aberraciones modernas, además de que siempre queda mejor en el fic decir que tienes contraste con la realidad xD, Zakuro Hatsune Esta vez espero no ahogarte en miel y sacarte alguna risa

Capitulo 5

Almuerzos y Paseos I

Si las historias de la vida se definiera capítulos donde la primera palabra ya avisase al lector de lo triste, aburrido o monótono, el que ahora mismo vivía Kya solo podría comenzar con una palabra: felicidad. Así es, la hija del anterior Avatar era feliz, dichosa, casi como si el mundo se tintará de colores que solo aparecen en sueños, y la culpable de tanta felicidad era cierta maestra de metal que sonreía bobamente cada vez que la sanadora le decía algo bonito al oído. Aquellos susurros guardaban caricias veladas en secreto, de esas que no salen de las manos ni tocan la piel, sino de las que rozan el corazón más adolorido y nacen del cariño. A veces la mujer de ojos azules tenía que ir con cierto tacto, no forzar la situación y dejar que quien marcase el ritmo fuera Lin, aunque a veces esta desease ir pausadamente cuando la mujer de tez morena deseaba correr hasta que sus pies se despegasen del suelo. Claro, eran agua y aceite, pero ¿no era aquello algo más tierno?, ¿más divertido?, ¿más real?; por mucho que fueran diferentes ambas encajaban como las piezas de un rompecabezas que se creían perdidas, siendo Kya más Lin , con el miedo, el valor y esa pizca de tierna inseguridad ocasional; y Lin era más Kya, con el cariño, los besos, las miradas dulces y ese anhelo de mimos que no había conocido jamás. Sí, era real, la mayor de las Beifong era amante de las caricias y los mimos pero solo de cierta maestra del agua y nunca pidiéndolos, sino que más bien los sugería y se dejaba querer; algo que por suerte para ambas era fácilmente captado por la oriunda del Sur. La primera vez que se reclinó sobre 'su sanadora particular' y permitió que esta la besase y la abrazase a placer, no se podía negar que fue una sorpresa para la maestra del agua que creía que aquello iba a darse más temprano que tarde, pero en aquel momento entendió lo que sucedía; ante ella, Lin se mostraba herida por el pasado, con cicatrices mal sanadas y con la necesidad de notar que aquello era real y que alguien estaba dispuesta a vendar esas heridas. Beifong necesitaba un apoyo, alguien que la escuchase más allá de lo que cualquiera pensaría y Kya deseaba ser esa persona, estaba decidida a serlo y nadie iba a negar a ninguna de las dos esa porción de felicidad que se habían ganado y que ambas merecían.

Kya solía despertarse más temprano de lo que acostumbraba, y eso era algo difícil en una mujer a la que le costó una década cultivar sus hábitos madrugadores. Si, la hija de Aang era una persona a la que le costaba despertar y no era por falta de viveza sino porque durante muchos años había carecido de un horario preestablecido en sus viajes. Cuando era joven, la sanadora viajó por todo el mundo casi emulando aquel periplo que realizaron sus padres, conoció culturas, gastronomía, pueblos, lugares, todo lo que pudo, y lo hizo sin un horario. Iba a donde quería, cuando quería y más o menos como quería. Aun recordaba una vez en la que se quedó sin un solo yuan en medio de la Nación del Fuego. En aquella ocasión había estado trabajando en los campos, llevando agua a los regadíos, cuando alguien le robó sus pertenencias; ante esta situación se vio obligada a pedir ayuda al Administrador legal del pueblo que casi se cae para atrás al descubrir que la atractiva joven que tenía ante él era la hija del famoso Avatar. Aquello resultaba ya de por sí vergonzoso, un hombre que intentaba lisonjéarla sin saber que le faltaban ciertas cosas y le sobraban otras para que tan siquiera llegase a fijarse en su persona; aunque lo peor llegó cuando llegó el Señor del Fuego Zuko en persona para auxiliarla. Al parecer, el galán de pacotilla había informado mal del incidente y el fiel amigo de su padre pensaba que ella se encontraba herida; así que aprovechando que estaba en una visita oficial se acercó a ver como se encontraba, él y cien de sus mejores soldados preparados para 'salvar a la hija del Gran Avatar Aang'. Sí, aquello fue muy vergonzoso, sobretodo cuando el maestro del fuego quiso convencerla de terminar en aquel momento su viaje por miedo a que los padres de la joven se preocupasen demasiado. No importaba que hiciera, a cuantos ayudase o lo que ella quería, era la hija del Avatar y tales eran las experiencias vividas por sus padres y el anterior equipo avatar que era casi imposible discutirles nada.

Con el tiempo Kya maduró y comprendió que todas aquellas aventuras la convirtieron en lo que era hoy y que en realidad el señor Zuko no quiso incomodarla, sino que temía que le sucediese algo del mismo modo que ella siempre intentaba instruir y ayudar a su sobrina. Sin duda, Zuko había padecido el exilio de un modo que la sanadora jamás había llegado a comprender a ciencia cierta, y seguramente aquellos años lejos del hogar le hicieran apreciar más el hogar que ahora poseía y desease que la maestra del agua no tuviera que arrepentirse de alejarse de su hogar; algo que dejó patente en su afán por convertir su palacio en un hogar para su familia y en una estadía abierta a sus familiares y amigos de forma casi permanente. No importaba cuando llegasen sus preciadas amistades, jamás se les hacia esperar, sin importar si habían avisado con antelación o no, en el palacio del Señor del Fuego tendrían cama, cobijo, comida, ayuda y una sonrisa cálida como el sol.

La maestra del agua había madurado, era más experta, había vivido más experiencias y había gozado y sufrido más de lo que esperaba haber hecho en toda su vida. En definitiva, sabía lo que quería, y lo que deseaba era estar con Lin y formar una relación estable y duradera, alejando los fantasmas de tantas y tantas mujeres que pasaron por lecho a la espera de olvidar aquel primer beso; decidiendo desde el momento en el cual se dieron el segundo que aunque esta carrera fuera lenta, la pato-tortuga ganaría la competición. No sería sus ansias la que la harían sucumbir, ella empujaría poco a poco a la maestra de metal para que avanzase y así ir juntas tramo a tramo, como hacen las parejas. Su hogar era el mundo, el Polo Sur, la casa de su madre, Ciudad República, La Isla de Los maestros del Aire, y los brazos de Lin Beifong, sobretodo estos últimos.

Así pues, Kya se levantaba temprano para ir a auxiliar en los centros a aquellos que aun requerían de sus poderes curativos, además de que había aceptado instruir a los sanadores de dichos centros en formas de mejorar la sanación uniéndola a la medicina moderna, haciendo una sinergia reciproca que ayudaría a los pacientes a recuperarse antes. Ya de por sí, madrugaba pero ahora que llevaba casi una semana durmiendo en el apartamento de la jefa de policía debía despertar antes, algo que había hecho durante tres días seguidos debido a que solían cenar juntas y hablaban hasta tarde, lo que producía que la agente de la ley le ofreciese quedarse a pasar la noche. A esto debía de comentarse lo mucho que le agradaba despertar e ir a por algo de desayunar para la agente de la ley porque seguro que esta solo tomaría un café solo y una tostada rancia.

Por miedo a pensar en la pésima dieta que cierta maestra de la tierra llevaría sin ella, la hija de Aang se levantaba temprano, treinta minuto antes de que Lin lo hiciera, incluso instándola a seguir descansando hasta que Kya fuera a darle los buenos días. Como era de esperar, la jefa de policía no se oponía a los mandatos de su sanadora y esta ultima se vestía con un pantalón azulado y una chaqueta para ir a comprar bollos de canela a un puesto de pasteles que se encontraba a dos calles de distancia. No era un trayecto largo pero Lin no lo hacia debido a que el local quedaba en dirección contraria a la comisaria central, aunque a la maestra de agua no le importaba madrugar para tomar unos bollos recién horneados y apresurarse al apartamento.

Generalmente, al llegar, la agente de la ley estaba calentando el té que había sustituido al café debido a que los bollos de canela y el té les recordaban a ese beso y a ese desayuno furtivo. Aquella situación era de lo más agradable aunque Kya debía reconocer que empezaba a imaginarse levantándose para calentarle bollos preparados por ella misma a su 'mujercita'.

-Buenos días – saludaba con una sonrisa la agente de la ley que del mismo modo que otros días servía el té nada más escuchar como la puerta del apartamento se abría y se cerraba

-Buenos días – respondía la sanadora, extrayendo los bollos calientes de la bolsa y acercando sus labios a los de la maestra de tierra, exigiendo el primer beso del día – Que pena, yo quería despertarte

Ante esas palabras y el leve puchero que formaron sus labios, la mayor de las Beifong no pudo hacer otra cosa que claudicar y besar aquellos labios deseosos de su contacto. Le había sido complicado llegar a tener ese valor, sobretodo en tan poco tiempo, pero con Kya las cosas semejaban tan naturales como cualquiera podía imaginar. Era por esa sensación de familiaridad, de que las cosas sucedían como debían suceder desde el principio, que para Lin besarla era tan sencillo y placentero, diluyendo su indecisión día tras día y sustituyéndola por algo que debido a su poco afán poético no sabría definir de forma correcta.

-Tu querías asaltarme en mi propia cama

-Venga – replicó la hija de Aang mordiendo uno de los jugosos panecillos – Solo me pongo sobre ti, no me propaso

-Debería detenerte – alegó la oficial de la ley al tiempo que esbozaba una sonrisa altiva y cataba el té verde que acababa de servir.

-Entonces haré algo más que besarte – el tono de Kya se volvió rojizo, retumbante en cada silaba, como si su lengua juguetease picaramente con cada palabra al tiempo que observaba los ojos sorprendidos de Lin – ¿Qué?, al menos así te daré motivos para hacerlo

La agente de policía tosio para intentar evadir la vergüenza que acababa de sentir. Jamás había pensado que al pasar por su mente unas simples palabras resultasen tan sugerentes pero aquello que había olvidado hacia ya tantos años, el deseo, había despertado de su letargo poco a poco.

-No te burles de mi – refunfuñó queriendo eludir el comentario – Tengo mucho que hacer hoy así que me voy a ir preparando

-No te enfades – una sonrisa de satisfacción ante la vergüenza mal escondida de la jefa de policía se escapaba por su rostro – No comente nada de que me pusieras esposas

-Kya

-Era una broma – y la sonrisa divertida tuvo un guiño juguetón como nuevo compañero – O puede que no

Aquel comentario envió toda la sangre de la hija de Toph a su rostro y como única medida de defensa ante aquella situación, cerró la puerta del dormitorio tan sonoramente que estaba segura que su madre había escuchado ese cerrojo. Con un fuerte resoplido la jefa de policía fue despojándose de su rostro al tiempo que intentaba que el traqueteo de su corazón se relajase y pudiese dejar de notar ese calor en las mejillas. Al tiempo que el metal de su uniforme la cubría, Lin comenzó a pensar que tal vez había tenido una reacción bastante exagerada a una simple broma, semejando aquel portazo a un enfado mal llevado. Era cierto que ella tenía carácter pero no deseaba malentendidos y cuando escucho el golpeteo de unos nudillos que petaban a la puerta, la abrió sin esperar un segundo. Ante ella, la maestra del agua mostraba un rostro más sosegado, con las cejas contraídas y una expresión de preocupación marcada en sus ojos de un brillante azul celeste.

-Lo siento, Lin – su disculpa lenta y sosegada distaba de como era ella – No quiero que te incomodes por algo así.

-No lo he hecho – aquella disculpa molestaba a la Beifong que estaba verdaderamente molesta con su carácter, con el de Kya, con que una simple broma derivase en esto – Pero es que esto no es facil para mi, entiéndelo

-Lo entiendo y creo que debes empezar a adaptarte – la oriunda del Sur paso sus manos por las mejillas de la maestra de metal – Pero entiende que te amo y eso conlleva deseo, en toda sus vertientes.

-Lo sé – no podía apartar la vista de esos ojos que clamaban atención – Pero esto me sorprende. Mirame, en vez de ignorar esta tontería me molesta hasta que tengamos esta riña

-¿Riña? – una ceja levantada dejaba entrever que Kya seguía considerando que su chica era muy tremendista – Esto no se cataloga ni de berrinche. Me he preocupado porque no quiero que te molestes porque vamos a tu ritmo, lento pero seguras y no quiero que ahora te detengas por una broma

-Tranquila, seguimos en movimiento – y acercando el cuerpo de su amada a su fría armadura, la jefa de policía besó profundamente a la que ahora era su novia. Fue un beso largo, pausado, de los que empiezan como en los cuentos de hadas pero terminan con los furtivos encuentros de ambas lenguas. Aquel beso dictaminó que no había problema, que ambas estaban bien, que seguían siendo felices y que las cosas iban bien, como debían de ir.

Antes de despedirse con otro beso, la maestra de agua puso entre las manos de su chica una bolsa con un contenido envuelto.

-Esta vez te he preparado emparedados de gambas con un poco de picante, así que no te frotes la cara hasta que te laves las manos – matizaba Kya alzando un indice como si fuera una maestra enunciando una lección – Algún día podrías pensar en comprar una fiambrera

Sin mediar palabra Lin le devolvió la bolsa con su almuerzo, se acercó a uno de los cajones de la encimera y extrajo una bandeja metálica, bastante grande, cubierta de polvo y con signos de no haber sido usada en mucho tiempo. Con unos cuantos movimientos precisos el metal se contorsionó y retorció sobre sí mismo hasta que la pieza semejaba un cubo cuadrado con dos extremos aplastados a modo de improvisadas asas. La jefa de policía retiró la bolsa de las manos de su chica, la cual observaba atónita la escena, e introducía su almuerzo en el interior de la herrumbre que había creado, solo para terminar plegando el metal sobre sí mismo.

-Listo – enunció con satisfacción – Ya tengo launchera

-Lin – la voz de la sanadora se hacia pesada al tiempo que pasaba una mano por su frente – ¿Qué le has hecho a la bandeja?

-¿Qué? – se defendía la maestra de metal – Era una cosa que hacia años que no usaba y así le doy un uso. Tranquila, la puedo dejar como antes cuando vuelva.

-No es eso, solo que eres una bruta – en aquel momento la risa incontrolable de Kya lleno el apartamento, para estupefacción de la agente de la ley – Una dulce y adorable bruta

-Pues te has enamorado de mi

-Igual porque me agrada todo de ti, incluso lo bruto – y terminando el comentario, posó sus labios en las afiladas y severas mejillas de la agente de la ley para despedirse antes de empezar a prepararse ella

Para Lin concretar en que momento su vida había pasado de ser algo privado y casi solitario a estar lleno de vida y ajetreo era muy sencillo, únicamente bastaba con recordar la primera vez que se había topado en Ciudad República con Korra, la actual encarnación del Avatar, la cual como un perro-oso polar había decidido irrumpir en la vida de Beifong y en el día a día de todos los habitantes de la gigantesca urbe. En poco tiempo, Korra había tomado cariño a la maestra de metal y tener a la jefa de policía de tu parte también era recomendable. Incluirla en sus aventuras era algo ya cotidiano y aunque a veces discutían, debido a que ambas mujeres tenían fuertes temperamentos y un afán por demostrar su entereza y fuerza, se apreciaban terriblemente. Por esa razón, casi le parecía cruel que la actual Avatar hubiera decidido desaparecer dos años, abandonando a la joven Sato en Ciudad República. Era cierto que aun se carteaban y que la desdichada Korra había sufrido terriblemente cuando el Loto Rojo casi la mató, pero ver a Asami tan centrada en el trabajo para evitar pensar en ella hizo que la agente de la ley comenzase a sentir cierto rencor por la joven de tez morena. Pasó casi un año hasta que las cartas de la joven empresaria tuvieron respuesta y la hija de Toph mentiría si dijese que no se alegraba, tuvo que contener una sonrisa ante el brillo en los ojos ilusionados que mostraba la joven heredera. No era para menos, en alguna ocasión en la que coincidían en ciertos compromisos sociales, la maestra de la tierra no pudo evitar darse cuenta de que los únicos temas de conversación que hacían que Asami mostrase atención eran trabajo y Korra. En una ocasión, fruto de varias copas de vino ingeridas en un afán por no querer llorar, la joven Sato dejo escapar su tristeza por la situación, su soledad y sus miedos ante Lin. Sí, de todas las personas con las que la empresaria podía hablar había decidido a la mayor de las Beifong, algo que demostraba ser muy extraño para esta ultima pero que tomó como una confirmación de la confianza mutua que se profesaban.

Después de esas lagrimas, Lin comenzó a visitar a Asami en su mansión para saber como se encontraba y en más de una ocasión observaba como después de una jornada laboral agotadora la heredera decidía entre dos rutinas: seguir trabajando en el taller de la mansión o asaltar la bodega. Pese a que tomar una copa de vino ocasional no era nada malo, la joven Sato a veces bebía demasiado y sabiendo que el mal que le acuciaba era una herida similar que ambas compartían, Beifong decidió tomarla bajo su cuidado, intentando que hablasen de sus sentimientos y se desahogase. Desahogarse con Lin era el sinónimo de estar hablando durante horas y que la agente de la ley simplemente asintiese pero era algo que la empresaria agradecía enormemente. Por su parte, la jefa de policía recordaba su ruptura con Tenzin, sus perdidas personales, los problemas con su familia y a cierta sanadora. Aquellos meses las unieron más, hasta el punto que fue la propia Beifong quien intentó convenció a Mako para olvidar a la heredera sabiendo que no sería correspondido y deseando que ninguno padeciese un desengaño amoroso.

Definitivamente Korra había cometido errores, pero lo cierto es que sin la Avatar, la mayor de las hijas de Toph no se hubiera reconciliado con su hermana Suyjin, no hubiera conocido a sus sobrinos , jamás hubiera abrazado a su adorada sobrina Opal, no hubiera vuelto a hablar con Tenzin y jamás hubiera vuelto a tener relación con Kya. Eran tantas las cosas que tenía que agradecer a esa alocada y cabezota maestra del agua que seguramente no tendría tiempo de agradecérselo en toda su actual vida, además de que por vergüenza seguramente no lo haría jamás. Si algo podía decirse a ciencia cierta de la hija de Toph es que era muy orgullosa y pocas personas, puede que solo una, le hacían bajar la cabeza y pensar en que había hecho mal.

Sin más tiempo para pensar en el pasado, la agente de la ley se dirigió hacia la Comisaria Central con su improvisada fiambrera en la mano. Resultaba extraño llevar durante dos semanas el almuerzo, incluso empezaba a temer que los camareros de la cafetería se olvidasen de quien era, pero resultaba muy agradable disfrutar de comida casera hecha casi al gusto de uno, además de eludir la comida reseca y bañada en aceite que servían en la Comisaria. Lo cierto es que casi nadie había demostrado la más mínima curiosidad por los almuerzos de la jefa de policía, algo que le había preocupado los primeros días por miedo a las habladurías, así que seguramente la gente ignorase su improvisado paquete metálico.

La Comisaria Central era un enorme edificio de piedra gris y grandes ventanales con barrotes y un enorme portón de metal decorado con una pieza en forma de placa de policía. Ante el edificio, una estatua gigante de la primera jefa de policía, quién daba nombre a la plaza y al edificio, y que además era madre de Lin: Toph Beifong. Cada mañana la hija debía convivir con la sombra de su madre, con sus logros y con las odiosas y desquiciantes comparativas. No importaba que su hija había prevenido la delincuencia y había instado al presidente a crear programas de educación en zonas marginales, mejorar el sistema de poleas de las armaduras policiales, concienciar del uso de platino en las cerraduras, desarticular complejos mafiosos, ayudar al Avatar Korra contra varios enemigos, contribuir en su lucha contra Kuvira, salvar a los maestros del aire; ella nunca sería Toph. Casi dándose por vencida de que la gente intentaba ver en ella un reflejo de su madre, la jefa de policía pasó a pensar más en ella que en dejar una impronta en la ciudad similar a la de su madre. Su reconciliación con la precursora del metal control hizo que entendiera que debía forjar su propio camino como estuvo había estado haciendo y que debía ignorar a aquellos que no hacían más que compararla con su madre. La propia Toph le dijo en persona lo orgullosa que estaba de ella y que gracias a las raíces del árbol místico del Gran Pantano, podía saber cómo estaba y verla cómo solo Toph Beifong podía hacerlo.

Entrando pos la recepción y los puestos informativos, la comisaria de mostraba como un enorme edificio con un acceso para civiles y otro para rateros que hayan podido ser detenidos en las inmediaciones, cualquier otro criminal destinado desde otra comisaria o que pudiese tener una conducta violenta era trasladado desde un acceso de seguridad directamente a los calabozos. Las decoraciones de metal pulido de ciertas zonas dejaban bien claro los conocimientos en dicho dominio de la mayoría de los agentes de la ley y la sobriedad del interior solo tenía como único detalle arquitectónico dichas formas y siluetas metálicas que hacían referencia a diferentes animales autóctonos. Lo cierto era que esas figuras diseminadas por algunos rincones estaban allí para que, en determinado momento de necesidad, ser armadura, arma o munición de los agentes.

Subiendo dos plantas la jefa de policía llegó a su despacho, un modesto despacho con mesas, sillas, archivadores y hasta mesita de café hecha de metal. Solamente el tapete del escritorio y un sofá que usaba para descansar un rato después de comer, algo que ahora hacía con una sonría en ve de sufrir la molestia de un estomago digiriendo una comida mal condimentada. Lo cierto era que nadie que observase aquel despacho hubiera podido distinguir que era el de la máxima autoridad policía de Ciudad República por el mobiliario, siento la única diferencia consistente el poseer un baño privado y el enorme tamaño de dicho despacho, el cual le permitía tener más archivos sobre casos importantes y viejos conocidos del crimen.

-Qué extraño, no veo a Mako por aquí – pensaba la oficial al no observar en la primera planta a joven detective en su mesa. Se aproximó a Leng, el compañero del maestro del fuego – ¿Donde esta Mako?

-Buenos días, jefa – el joven se alzó como un resorte, con una verticalidad propia del asta de una bandera – El detective Mako tomó ayer el relevo del detective senior Sin, el cual hoy le sustituirá

Aunque la jefa de policía había decidido rebajar su carga de trabajo sabía perfectamente quienes tenían que trabajar y a que hora, algo que apuntaba en su agenda personal para tener a sus subordinados controlados.

-¿Donde esta Sin? – el veterano detective no se encontraba en su mesa, a la cual casi siempre parecía estar anclado

-Hoy no lo he visto, jefa – por el rostro del joven se observaba que esperaba un sonoro grito o que el mismísimo Vaatu hiciese acto de presencia desde las entrañas de Lin

-Pues si viene dígale que pase por mi despacho – su tono calmado asustó aun más al joven, aunque esta vez lo que sucedía era que la hija de Toph estaba de muy buen humor

Sin era un veterano detective que había quedado estancado en su puesto debido al compromiso de los más jóvenes y a su legendaria pereza. El hombre entrado en carnes tendía a rezongar por las mañanas y a buscar excusas para irse temprano de sus labores, algo que la jefa de policía debía de soportar debido a que al menos hacia bien su papel de maestro con los novatos.

Queriendo ignorar tal transgresión, la agente de la ley se fue a su despacho y reclinando la silla de su escritorio comenzó el arduo trabajo de revisar todos los informes relacionados con el desalojo de restos del titan y su contrabando. Con cada pagina de cada informe, la mujer de afilados ojos verdes tomaba notas en un cuaderno y garabateaba puntos a investigar, añadidos y nuevas obligaciones que debían desempeñar los responsables. Aquello demostraba su interés en que las cosas se hicieran de la mejor manera posible, añadiendo con sus puntos aquel camino que debían seguir sus subordinados para que no se quedasen en una investigación superflua y siguieran indagando. La mañana estaba siendo provechosa, convencida de que al terminar podría degustar el almuerzo que Kya le había preparado con tanto cariño. Para su sorpresa, una voz femenina se escucho tras su puerta, después de que levemente el golpeteo de carne contra madera la sacase de su trance.

-¿Puedo pasar? – aquella era sin duda la voz de quien había dormido a su lado durante toda la semana

-¿Kya? – pese a todo, su tono de sorpresa fue mayúsculo cuando la maestra de agua atravesó el dintel de la puerta y entró en el despacho – ¿Qué haces aquí?

-Venía a ver, espero que no te moleste que aparezca en tu trabajo – la hija de Aang sabía que su relación con Lin aun no era oficial y no quería incomodarla – Pero Tenzin me aviso de que Korra ha contactado con Jinora por medio de una visión astral. Las chicas vendrán hoy y querría saber si te apetecería ir a recibirlas

Las manos de la sanadora jugueteaban entre sí, como una niña pequeña hablando con el chico guapo de la clase. A veces incluso ella se rendía al nerviosismo, sobretodo en algo que ella podía catalogar de cita para ir a pasear con su chica.

Antes de que la agente de la ley pudiera responder, un hombre de cabello canoso, con un fino bigote decorando sus gruesos labios y mejillas rollizas entró en su despacho sin tan siquiera llamar.

-Lo siento, jefa – se disculpaba el caballero, que por el sudor había estado corriendo – Es que hoy he tenido un asunto personal y no he podido venir antes

-Pues llegas tres horas tarde Sin – aquel hombre era el detective de primer rango más veterano de toda Ciudad República, quién hacia gala de su pereza llegando tarde y con una excusa que no ocultaban sus ojos rojos y sus profundas ojeras que dejaban entrever que se había acostado tarde – Espero que una semana de ronda nocturna te despejen

-Disculpe – antes de comenzar el desfile de disculpas y peticiones de clemencia, el hombre se dio cuenta de la belleza de piel tostada que estaba con ellos en el despacho – Perdone usted

-No tiene importancia – lo disculpaba Kya – Solo pasaba para preguntarle algo a Lin, quiero decir, a la jefa de policía

-Detective Sin – en aquel momento el tono pedigüeño del hombre cambio a una lírica voz de barítono, al tiempo que se acercaba a la maestra de agua – Encantado

-Kya, encantada – ni tan siquiera una presentación formal, simplemente devolvió la cortesía y se acercó unos pasos al escritorio de Beifong

"¿Pero que intenta este desgraciado?", la mente de Lin únicamente podía escuchar el palpitar de sus venas ante tal situación, "viene tarde, seguro que ha salido de fiesta, engaña a Mako para que doble turno y ¿ahora esto?" Antes de responder a la sanadora, la jefa de policía observó como los labios del detective se juntaban en una expresión similar a un silbido, y como sus ojos se abrían expectantes, clavados en las generosas caderas de Kya.

Beifong fingió una tos y se aclaró la garganta, debía de estar orgullosa y observar cómo aquel hombrecillo deseaba algo inalcanzable que solo la hija de Toph podía poseer, pero lejos de eso, la sangre fluía por su cuerpo a gran velocidad por las ganas que tenía de golpear a ese desgraciado.

"No le golpees, No le golpees", se repetía como si fuera un mantra al tiempo que en la hoja de debes del mes escribía:

Detective Sin …. Una semana de ronda nocturna

Para su desgracia, el no tan velado intentó de llamar la atención del hombre sin que su chica se sintiese ofendida de estar allí no fructificó, y aquel individuo desvió ligeramente sus ojos de nuevo. Lo mejor que podía hacer era intentar que Kya se fuese cuanto antes.

-Por supuesto que iré – la sonrisa sardónica que regalo a los presentes daba casi miedo – Nos vemos a las cinco en la estatua de mi madre... digo en la estatua de Toph Beifong

-Vale, aunque tranquila – una leve risa evidenciaba que la maestra de agua desconocía el predador que tenía detrás – Aunque le hagan una estatua sigue siendo tu madre

Y con un gesto de la mano, girando sobre sus talones, con su coleta divertida zarandeandose, ignorante de que al cruzar la puerta, unos ojos lascivos que no eran de su chica volvieron a posar su vista en sus voluptuosas caderas.

La sola idea de que aquellos grasosos dedos tocasen esa suave tez morena hizo que Lin apretase los dientes hasta el punto de que sus colmillos estañaban entre sí. "¿Cómo se atreve un tipo que apesta como un repollo cocido a mirarla así?, inquirió en su mente al tiempo que volvía a aclararse la garganta con profunda sonoridad, lo cual esta vez si captó la atención del detective. La jefa se policía solamente se limito a borrar el ultimo apunte que había hecho sobre el castigo administrativo de Sin y reescribirlo.

Detective Sin …. Una semana de ronda nocturna

Detective Sin …. Dos semanas de ronda nocturna

-Lo he pensado mejor, Sin – clavaba su mirada en los documentos porque sabía de antemano la mirada asesina que iba a arrojar a su subordinado – Vienes con ojeras y tarde. Serán dos semanas

-¿Dos? – se quejó el hombre sin saber que cada silaba que salía de su boca era un clavo en su ataúd – Pero si antes dijo una

-Si, tienes razón – sus expertos dedos golpearon el dorso de los documentos contra el escritorio para ajustarlos a la misma altura – Mejor que sean tres y si no se va ahora será peor

Ante tal deferencia, el detective agachó la cabeza y dio media vuelta, cerrando la puerta a su paso y dejando a Lin volviendo a tachar lo que había escrito:

Detective Sin …. Una semana de ronda nocturna

Detective Sin …. Dos semanas de ronda nocturna

Detective Sin …. Tres semanas de ronda nocturna y revisión administrativa de los informes del ultimo mes

Aquello la calmó, aunque sabía que estaba abusando de su poder pero también conocía a Sin y dado que alguna vez tuvo que llamarle la atención y disciplinarlo, ahora lo volvería hacer pero con una sonrisa de cierta suficiencia, pese a que Beifong hubiera querido escribir:

Detective Sin …. Munición para Catapulta

Aquella mujer respetuosa de la ley estaba tan cegada por los celos que la idea de lanzar a aquel individuo en una trampa mecánica le agradaba. Podía consentir que se fijasen en ella pero no que la desnudasen con la mirada en su presencia. Era cierto que ella también la había visto con ese deseo pero fue un deseo consentido por ambas y que a ella aun la caldeaba por dentro.

Amaba a Kya, adoraba estar con ella, adoraba sus besos, su piel, sus caricias, pero aun tenía miedo de que la sanadora notase más de su cuerpo, porque la oriunda del Sur dejaba bien claro sus deseos. Era de agradecer el cariño y mimo con la que la trataba, así cómo ir al ritmo de la maestra de metal, algo que puede que muchos rechazasen. En aquellos momentos, dejaba de ser la mujer dura que era y se convertía en una jovencita que no sabía cómo empezar a quitarle la ropa a su chica.

-Maldita sea – resopló la jefa de policía – Puede que necesite ayuda

Continuará...

Reflexiones:

-Mi facebook es Lobo Noite Badalada. Si alguien quiere agregarme que se sienta libre de hacerlo, este facebook solo lo uso para fanfiction y para ver grupos de facebook que me gustan. No lo usaba para nada y decidí usarlo para esto.

-Quiero tener feedback y cariño con vosotros. En serio, me iría salón del manga con cualquiera de aquí.

-Sí, os confirmo que Korra y Asami aparecerán en este fic algunas veces. De hecho quiero que aparezcan varios personajes.

-Siento la tardanza pero tuve problemas familiares, muchos trabajo y mi cumpleaños. Se me junto todo y no saque tiempo de ningún lado. No avise porque no esperaba esto.

-Toph, como no sé si leerás esto, a ver si llegas hasta el final. Gracias por promocionarme con tanta afán.

-Gracias a los lectores que surgen de Korrasami Latino y que han decidido comenzar a postear. ¡Así ayudáis a mantener vivos los fics!

-Mi pregunta es si queréis que narre levemente la primera vez que ambas féminas están en la intimidad o no. Añado, esto será una sola vez, no es un fic M así que las veces que vaya a haber escenas de este estilo podrían llegar a ser casi unicornios. Lo votos de los que tengan cuenta en fanfiction o me lo comenten por facebook contarán más.