Disclaimer: La historia es original, pero los personajes que aquí se muestran son propiedad de Michael Dante DiMartino, Bryan Konietzko.

ANUNCIO: voy a publicar mi facebook más abajo porque me agradaría que quien quiera pueda comentarme cosas de mis fics. Aun así, No dejen las Reviews, animan muchisímo

Una Review alegra a cualquiera. ¡Gracias!

fourth eye freak pues aun no llega, Obini es que Lin es celosona, Alex Kacr ella quiere, Phary los fines de semana actualizo, Love is a wild animal Danirock se agradece que veas así la historia porque estas mujeres tendrán varias cosas que contar, triblyn yo tambien creo que Lin quería matar a su subordinado, Mercyredhead cualquiera le pararía los pies a un hombre tan despreciable como el detective, NioFujuyima32 entiende que me imagino a Kya cómo alguien que habla de sexo sin tapujos y es más descarada, paolacelestial muchas gracias por la felicitación , Kaileena Draculia pues no me he demorado y se agradecen mucho tus palabras de animo, Annimo nuestra bruta ahora se enfrentará al presidente, liz las dos ya se irán conociendo íntimamente.

Capítulo 6

Paseos y almuerzos II

Si el incidente del detective puso de mal humor a Lin debido a que observaba cómo aquel tipo había intentado devorar con los ojos a su chica, la mañana no mejoró después de la marcha de la sanadora. No solo llegaron una docena de informes a comisaria que le obligaban a ser lo más rauda posible para no faltar a su cita, sino que además debía de soportar la visita de Raiko para hablar de las tareas de reconstrucción y la organización del sector con la ayuda de la policía. Aquello resultaba ser siempre agotador, sobretodo porque los lacónicos monólogos del presidente que demostraban que adoraba el sonido de su propia voz. Las pocas veces que la hija de Toph solía oponerse a una petición del presidente electo, estos terminaban en un tira y afloja dialéctico donde terminaba ganando la máxima autoridad de Ciudad República.

Aquel hombre la verdad era que podía sacarla fácilmente de quicio, sobretodo porque la jefa de policía no era amiga de dar su brazo a torcer aunque fuera el mismísimo Raiko quien la retase con sus comentarios.

Lo cierto es que la suma de informes entregados tarde y una reunión improvisada era la receta para el desastre, sobretodo porque en ningún momento se le aviso de que el presidente electo iba a visitarla, sino que fue una sorpresa mayúscula cuando la agente de ley escucho petar a la puerta de su despacho, dio permiso para que entrasen y el presidente electo en persona se encontraba ante ella con una sonrisa de oreja a oreja pero con visibles ojeras bajo sus parpados, acompañado de un hombre enjuto, de enormes gafas circulares, que portaba un maletín de cuero y que Lin distinguía cómo uno de tantos secretarios que terminaban dejando el trabajo ante las vicisitudes de trabajar para el mandatario.

-Buenos días, comisaria Beifong – saludó el hombre al tiempo que aproximaba al escritorio donde se encontraba la agente de la ley, la cual en ningún momento se levantó de su asiento

-Buenos días, presidente Raiko – respondió, devolviendo el saludo pero demostrando otra vez su autoridad. No se había levantado ante la entrada del político para dejar bien claro que detestaba sus visitas improvisadas

-Venía a hablarle sobre el nuevo proyecto de infraestructuras para le reconstrucción – el hombre de fino bigote y cabello entrado en canas se mantuvo de pie, intento mostrar autoridad – ¿Sabe algo de la señorita Sato?

"Otra vez con las mismas preguntas", pensó quejosamente la policía ante la idea de repetir lo mismo que había repetido varias veces a lo largo de un mes, "¿es qué no piensas darte por enterado?". Con una expresión apática y un tono monótono, la mujer respondió:

-No presidente Raiko, cómo ya le he comentado a usted y a sus allegados, yo no sabría especificar cuando regresará – mintió descaradamente. Sí lo sabía, Kya se lo había ido a decir hacia menos de dos horas pero deseaba sacar de quicio a quien llevaba incordiándola por más de dos semanas hasta el punto de casi instarla de que organizase una expedición de búsqueda por el mundo espiritual.

-Cómo ya le dije, señor presidente, no tengo jurisdicción en el mundo espiritual y no deseo enviar a ninguno de mis hombres a un viaje tan peligroso – lo cierto es que a Lin no le hubiera importado enviar al detective Sin. Aunque ya había amainado su molestia hacia su subordinado, no iba a llorar si un espectro maligno devoraba al vicioso que había prácticamente se había relamido observando a su chica.

-Entonces me temo que voy a tener que pedirle a usted que intente organizar alguna parte de las zonas de reconstrucción – expuso Raiko al tiempo que levantaba una mano cómo indicativo de que su subalterno le entregase algo

El secretario del presidente abrió el maletín y rebuscó entre varios documentos hasta extraer de su interior una carpeta de cartón fino con un informe en su interior. Con el pulso tembloroso alcanzó a darle los documentos al dignatario quién abrió la carpeta, revisando rápidamente su contenido y posteriormente dejándolo sobre la mesa de la agente de la ley. Beifong apartó el ultimo informe que estaba revisando y tomó en sus manos la carpeta que habían depositado en su escritorio. Al abrirla se topó con una serie de fotografiás anteriores al ataque del Coloso. En dichas instantáneas observaba un local con unos ventanales circulares y dos dragones entrelazados dibujados en los vidrios. Otra imagen mostraba el barrio, decorado con arboledas contiguas a largas farolas, con guirnaldas decorativas, denotando que la fotografía había sido tomada en un día de fiesta.

No había duda, la agente de la ley distinguiría fácilmente cualquier barrio de la urbe que había recorrido y protegido durante varias décadas y este era el barrio de Xinzang, cerca de la orilla este del Puente del Camino de la Seda, una zona urbanita que en el ultimo año había acogido un gran número de nuevo inquilinos, gozando de enorme popularidad.

-Unas instantáneas muy bien realizadas – expresó con una media sonrisa y una ceja alzada – Pero no entiendo que desea que vea en estas fotografías, este barrio ha sufrido pero no esta en la zona más afectada por el ataque

-Lo sé pero me gustaría que destinase una unidad de la policía a la zona para que custodien a los expertos – expresó Raiko al tiempo que se quitaba sus lentes y con un pañuelo comenzaba a limpiar las pequeñas impurezas que se depositaban en los cristales a lo largo del día

-¿Expertos?, oiga Raiko no sé que a que se debe esto pero este barrio apenas necesitará una revisión y usted quiere enviar expertos cómo si el trasero del maldito Coloso hubiera caído encima de estos edificios – resultaba extraño el hecho de que el político más importante de Ciudad República demandase tal cosa – Además no hay ninguna posibilidad de peligro mientras que en otras zonas deben de evitarse los saqueos

Apenas había indeseables que decidieran intentar ganar beneficio de una desgracia tan grande cómo la destrucción parcial de la urbe. Quién más y quién menos había sufrido en los últimos años alguna perdida material o persona, desde Amon hasta Kuvira, más de una trágica historia fruto de un mal más grande e inesperado se enmarcaba en loas asfaltadas calles de Ciudad República; aunque eso no eximía del hecho de que en la sociedad siempre hay personas sin corazón ni escrúpulos y, pese a ser pocos, la jefa de policía los quería tener controlados o entre rejas, lo que antes sucediese.

-En ausencia de la señorita Sato y dado que el señor Varrick esta de luna de miel, y que al ponerme en contacto con él me ha dicho que solo volverían de su viaje cuando su esposa lo pidiese – no había muchas personas con las agallas o la inconsciencia para rehusar o ignorar una petición del mandatario pero por desgracia para él, los CEOs de las dos mayores industrias tenían valor más que suficiente, ella, e inconsciencia a raudales, él.

-¿Y qué tiene que ver con el barrio?

-Le he pedido al señor Kai Leng, de Ingeniería Tecnológica Kai que ayude en la reconstrucción – exhaló el aliento a las lentes y siguió puliendo y aclarando el cristal, hasta que pudo comprobar a la luz de una ventana que sus lentes estaban todo lo nítidas que podían estar – Me ha pedido ayuda para poder abarcar casi todo el terreno de la ciudad ante el temor de fallas estructurales

-Señor Presidente, ITK fue investigada por realizar tratos con los Igualistas – no era que el futuro en política del dignatario le preocupase a la hija de Toph pero le resultaba preocupante el poco sentido común que estaba presentando – Entiendo el porqué de los agentes pero eso no va a hacer que las dudas de los ciudadanos desaparezca

-El señor Leng y su empresa fue exonerado de los cargos y creo que este es un buen motivo para lavar su imagen – Raiko se colocó sus lentes y se ajustó su fino y cuidado bigote – Es una persona influyente que desea un futuro prospero para Ciudad República. Además, nos conviene tenerlo para adelantar la reconstrucción

-Si esta seguro de ello, aunque considero que ceder mis hombres de niñeras de unos ingenieros es excesivo

-No son sus hombres, sirven a la ciudad y yo representó la ciudad – a veces el dignatario podía llegar a ser tan pomposo que alguien confundiría su presuntuosidad con ademanes megalómanos – Y considero que apoyar a un empresario que ha sufrido un malentendido es ideal para el proyecto. Además que no ha desparecido sin dejar rastro alguno.

Desde hacia tiempo el presidente electo demostraba muy poca paciencia con el tema de la reconstrucción. Mientras que muchos ciudadanos aceptaban el hecho de que simplemente Ciudad República era objetivo de numerosos ataques debido a ser la cuna de la modernidad y ahora de la espiritualidad, tampoco había que dudar ni un segundo en saber que no tardarían en señalar con el dedo al mandatario si este no demostraba una rauda actuación ante la crisis. Aquello era de vital importancia para el político debido a que estaban a un año de las próximas selecciones y la situación podía hacerle ganar o perder muchos puntos.

-Por ultima vez, señor Presidente, Asami ha perdido a su padre – redundar tanto en el tema estaba cansando a la agente de la ley

-Un ultimo acto de valor de un hombre que fue un criminal – añadió Raiko, interrumpiendo a la jefa de policía – Aun así, se le recordará gratamente por ese ultimo gesto

-Si, se le recordará pero ese criminal murió por su hija y dio su vida, por hacer lo correcto – un instinto se despertó en ella al observar cómo menospreciaban un acto tan noble. Puede que Hiroshi Sato hubiera ido por el mal camino en su momento pero nadie podía negar que amaba a su hija.

-Si, y por eso será recordado, creame – aquella afirmación sonaba a simple promesa electoral, de las que se dicen para llamar la atención pero se olvidan cuando te sientas en el despacho presidencial

-Lo que sea, aun así no entiendo el motivo de la revisión, ni de la escolta

-Es que no queremos que la comunidad de personas que allí se afincan tema nada o nos acuse de cualquier cosa – explicaba lacónicamente el presidente – La policía irá para evitar cualquier posible incidente

Lin sabía de que estaba hablando perfectamente. Ese barrio poseía dos cosas: mayoría emigrante y presumiblemente personas con una orientación sexual diferente. Diferente por no decir que pese a que no había apenas incidentes siempre llegaba algún reporte aislada de una conducta anómala en la zona, casi creando el mito alrededor del barrio. Lo cierto es que aquello era lo más parecido a un secreto a voces que habitaba en Ciudad República, donde la gente aseguraba haber visto algo o haber escuchado ciertas cosas, pero al final siempre terminaban diciendo que se lo había contado el amigo de un amigo.

Era un barrio liberal, con tendencia relajada, de vivos colores y que siempre daba la impresión de estar celebrando algo. Lo cierto era que cada cual adornaba las ventanas de su hogar para celebrar alguna ocasión especial de su reino, de su provincia o del pueblo que decidieron dejar atrás, así que no era raro ven en la misma semana guirnaldas verdes, flores rojas o estrellas azules, en honor de alguna celebración conocida por unos pocos pero ignorada por la mayoría.

Sin embargo, había una festividad que todo el barrio celebraba con enorme alegría: el Día de las Orquídeas. Dicho día se celebraba en honor al encuentro de Evesy, el Espíritu que cuida las flores en el invierno, con Vasanti, La Dama de la Primavera. La leyenda decía que ambos espíritus se encontraban cuando Gyeo, El Monarca del Invierno se iba; era allí cuando Evesy que había estado cuidando a sus pequeñas para que sus semillas no muriesen, se topa con la primavera después de padecer el frío. Una vez juntos, ambos espíritus se entrelazarán durante los meses que Vasanti este en la tierra, abranzándose a Evesy hasta su partida. Una fecha en el calendario dictaminaba cuando el día se hacia más largo y ambos espíritus bailaban hasta el anochecer. Durante este tiempo, los ciudadanos crean coronas de flores y las distribuyen entre sus amigos y seres queridos; siendo Xinzang el único lugar en toda Ciudad República donde era común recibir de regalo una flor en alguna tienda o establecimiento, cómo si el hecho de entregarla fuera el deseo silencioso de buscar una sonrisa fortuita en un desconocido.

A Lin nunca le agradó mucho el Día de las Orquídeas, no era una persona que jugaba con esas cosas y mucho menos mostraba su lado sentimental en público pero lo cierto era que ver la urbe engalanada de vivos colores le gustaba incluso a ella. El punto negativo era que las personas que padecían de alergia lo pasaban mal en esas fechas, e incluso varios de sus subordinados buscaban usar esa excusa para no patrullar, sobretodo por Xinzang.

Completamente agotada de tener que aguantar a Raiko, sabiendo que eso la retrasaba de sus otras obligaciones y que por consecuencia, terminaría saliendo más tarde de lo prometido.

-Asignaré una unidad para que acompañe a los ingenieros – dijo ella, tomando el ultimo informe que había estado revisando – Si me disculpa, tengo que revisar algunos informes

-Ya veo – respondió él – Últimamente parece que ya no trasnocha tanto en la oficina. Me alegro de que respire un poco fuera de estas paredes pero espero que no descuide sus obligaciones

-No lo haré y no vuelva a insinuarlo – aquel comentario la enfureció aunque debía contenerse, sobretodo porque cada minuto que el presidente electo pasaba en su despacho era un minuto que perdía y que haría esperar a Kya – Sencillamente creo que debo empezar a cuidarme un poco

-Ciertamente, no somos maquinas, Comisaria Beifong – y girando sobre sus propios talones se dispuso a marcharse de la sala – Me alegra de que nuestra ilustre jefa de policía comience a delegar en la nueva generación de agentes de la ley.

-Tiene razón – mintió descaradamente pero no quería decirle que verdaderamente estaba centrándose a cierta maestra del agua que le hacia desear pasar más tiempo en su apartamento

-Ha sido un placer – añadió el mandatario, solamente para dar una leve inclinación, acompañada por otra de su secretario – Buenas tardes

-Buenas tardes – y con un movimiento medido y rápido, el presidente abrió la puerta, giro sobre sus talones y salió del despacho; todo en menos de dos parpadeos. Sin duda era un hombre que se afanaba en economizar el tiempo, casi cómo si el reloj y él tuviesen un duelo eterno.

Aquella visita la había tensado demasiado, y para colmo se había molestado tanto con Sin que si hoy volvía a petar a su puerta le arrojaría el escritorio a la cabeza. Sin más interrupciones, la hija mayor de Toph respiró hondo y volvió a los informes que exigían su atención o su aprobación para continuar con investigaciones, deseando terminar a tiempo y que el detective Sin no aprovechase para intentar clavar sus depravados ojos en su queridísima chica.

Por otro lado, Kya se encontraba en la zona de las enredaderas espirituales, cerca al enorme haz de luz que en unas horas le devolvería a Korra y a Asami de sus improvisadas vacaciones. Aquel lugar le recordaba a su viaje al mundo espiritual pero con un ambiente más cálido y con mayor armonía. Según había descubierto, tanto ella como sus dos hermanos terminaron llegando al mundo espiritual por una zona boscosa para nada recomendable, donde ni los propios espíritus se avecinan a entrar por miedo a los espíritus malévolos que allí moraban cuando el mundo no estaba en equilibrio. Ahora, pese a seguir habiendo espíritus malignos estos estaban más aislados, temerosos de la luz y el equilibrio que se había restablecido y que les quitaba poder.

Allí, la maestra del agua se encontraba cómoda, podía colocarse en la posición del loto e intentar que las corrientes místicas la llenasen de energía, pero ahora mismo solo buscaba a su bien querida sobrina a la que acompañaría a comprar un presente para Korra y Asami. Jinora siempre había sido una joven muy detallista y aprovechando que su tía estaba en la ciudad, deseaba quedar a solas con ella y hablar de Kai, para luego ir a comprarle algún presente a ambas. Lo cierto es que perfectamente la maestra del aire podría haber hablado de temas amorosos con su madre pero tía y sobrina estaban conectadas a niveles más profundos, además de que Pema no dudaría en fruncir el ceño ante Kai de considerar que el joven estaba actuando mal con su hija. Su madre solía tener un carácter sencillo que no ocultaba su postura ante nadie, siendo un libro perfectamente descifrable, incluso para alguien con la escasa visión intuitiva y sutileza cómo lo era su padre. Así pues, su bien amada tía era la mejor opción para salir de dudas ante ciertos detalles más o menos personales.

En aquellas tardes donde ambas se juntaban, Jinora podía hablar de las dudas respecto a las relaciones personales, incluso preguntando cosas que alguien con la orientación sexual de su tía no debía de saber de primera mano, aunque las desventajas en ciertas materias eran en detrimento del conocimiento de otras más complejas cómo las interacciones amorosas o cómo debía actuar una chica joven decidida a dar ciertos pasos.

-Y claro, puedo ser toda una maestra del aire pero cuando Kai me mira no sé que hacer y cuando me abraza me quedo casi parada cómo una estatua – se quejaba su sobrina al tiempo que zarandeaba la hierba con ligeras y suaves hondas de aire control para distraerse un poco de la vergüenza que suponía para ella hablar de ciertos temas en voz alta.

Jinora hacía tiempo que había adquirido el habito de centrarse en ejercitar su control sobre el aire y los vientos cuando algo la perturbaba o la estresaba. Cualquiera se sorprendería en saber que una joven tan sabía e contemplativa cómo ella tenía dudas, quejas e incluso reinaba en su mente el desconcierto ante temas tan mundanos, pero en el fondo simplemente era lo que era: una adolescente que tenía dudas y se había convertido en una jovencita hermosa y con anhelos. Su sobrina se había entrenado muy duro para recibir sus tatuajes, signo inequívoco de que se había convertido en toda una maestra del aire pero no dejaba de ser una chica que se había criado casi aislada de los jóvenes de su edad, con la responsabilidad de perpetuar el legado de los Nómadas del Aire pero sin saber a ciencia cierta que deseaba ella.

-No te preocupes pequeña, simplemente dejate llevar – respondió Kya al tiempo que regalaba una dulce sonrisa a su sobrina – Dejate llevar y atiende a lo que desea tu corazón y lo que pide tu ser

Tenzin nunca se había detenido a pensar que deseaban sus hijos, casi imponiendo el sagrado deber que le confió su padre a sus propios hijos. Restituir la nación del aire era importante pero no todos deseaban ir con ellos o llevar el mismo camino que se forjaba en el pasado. Por mucho que hubieran nacido maestros del aire, nadie podía obligarlos; aunque sin darse cuenta, su hermano obligó a sus propios hijos a seguir dicho sendero. Para Tenzin, las dudas de su hija sólo serían respondidas cuando ella meditase cinco horas y encontrase la iluminación, pero ni todos los estados del ser espiritual iban a decirle lo que de verdad le pasaba, puesto que sus miedos y sus deseos eran algo demasiado terrenal.

-Es que cuando nos besamos me estremezco, pero cuando – por mucho que lo intentase afloró en ella un leve rubor – Cuando su cuerpo se encuentra tan cerca del mío, siento que vamos a fundirnos y a mezclarnos. Cómo sí fuéramos las sustancias de uno de esos complejos compuestos de lo que Asami siempre habla.

-Mira, no te voy a decir que os acostéis

-¡Tía Kya! – casi toda la sangre del cuerpo de Jinora ahora estaba en sus mejillas

-¿Qué?, sois jóvenes, es normal que tengáis esos deseos. Además Kai es un joven muy guapo – se defendió encogiéndose de hombros y sonriendo levemente para calmar la situación – Deberías tomarte tu tiempo, hasta que decidas que de verdad deseas dar ese paso.

-Pero, ¿y si Kai no quiere esperar?. Tengo miedo de que se impaciente – los miedos típicos de un joven adolescente afloraron en la que ya era toda una conocedora del aire-control

-Kai es un buen chico, seguro que lo entenderá – y abrazando a su sobrina para calmarla pudo notas cómo su rostro recuperaba un color menos carmesí – Y si se queja avisame y lo congelaré durante tres días

-Seguro que no lo hará – contesto la joven, enterrando su rostro en el pecho de la sanador – Y si lo hace yo podría destrozarlo de una patada

-Tienes razón, pequeña, tienes razón

-Por cierto, tía – de repente la joven se apartó para fijar su rostro en donde antes había apoyado su cabeza y sus pesares – ¿Y el colgante de compromiso de la bisabuela?

-Bueno – no se había dado cuenta de que cierta maestra del metal lo guardaba celosamente, casi cómo si el aire o los elementos pudieran erosionarlo. Con una sonrisa nerviosa, comentó – Se lo entregue a una personales

-¿Por qué?, ¿Te has comprometido?

-No, bueno, aun no – en el fondo deseaba contarle toda la historia pero consideraba que debía de consultarlo antes con Lin – Pero era una muestra de que me interesa algo serio con ella y creí que debía demostrarselo

-Me alegro – una sonrisa amable se dibujo en el rostro de Jinora, la quién ya sabía desde hacia tiempo los gustos de su tía por las mujeres – Espero que todo salga bien

-Seguro que si, pequeña, pero ahora debemos ir a buscar algún regalo para Korra y Asami – en el fondo estaba verdaderamente contenta de que su sobrina mostrase tal ilusión por su relación, casi esperando poder comentarle pronto que se encontraba saliendo con la jefa de policía.

Ambas mujeres decidieron caminar hacía los barrios del mercado en busca de algo de bisutería para dar como presente. Esas alhajas eran algo que no semejaban estar a la altura de una persona tan importante sociálmente como Asami y simplemente no pegaban con una mujer tan poco interesada en adornos como Korra, pero Jinora ardía en deseos de darles algún presente a su llegada para demostrarles el cariño que les profesaba. Era algo típico entre los Nómadas del Aire dar algún presente a una amistad que volvía al hogar y, mientras que Tenzin ofrecería un festín en la isla en honor a ambas jóvenes, la maestra del aire deseaba entregarles algún obsequio.

Ambas pasearon durante un rato, cuidándose de no perder detalle en ninguna tienda o puesto de abalorios, intentando encontrar el detalle perfecto. Más de una persona se acercó para profesar gratitud a la maestra del aire, quién había salvado la ciudad del ejercito de Kuvira, y a la sanadora, quién usaba sus dotes para intentar salvar a sus pacientes o mitigar su dolor. Fue casi un paseo revitalizante para el ego de ambas mujeres que observaron cómo todo eran sonrisas amables y palabras hermosas por sus actos.

Al pasar por un puesto que vendía alhajas de plata, Jinora se detuvo para observar maravillada las piezas que un hombre de mediana edad, con barba de chivo y un ojo bizco ofertaba en su modesta tienda.

-¿Les gusta algo señoritas?, les haré un buen precio por ser parte de las salvadoras de la ciudad – comentó el hombre con la zalamería de un vendedor experto – Es plata de finísima calidad

Los ojos curiosos de la maestra del aire viajaron por varias piezas hasta que se topo con dos colgantes a juego que podían unirse como si fueran parte de un ying-yang separado anteriormente. Ambas piezas estaban orientadas para ser la mitad de la otra, poseyendo el dibujo de un estrella en el centro de ambas.

-Es precioso – exclamó

-¿Le gusta?, este tipo de colgantes son muy populares en el norte este de la Nación del Fuego – explicaba el hombre – primero hacen la pieza y luego la dividen para procurar que cada una encaje en otra. Es una tradición cuidarlas de esta forma. Su confección es exquisita

-¿Y este broche? – preguntó la sanadora ante un broche de plata tintada con forma de hoja de sauce – Seguro que te quedaría precioso y podrías llevarlo para unir la túnica en tus días libres

-No sé, creo que mi padre no estaría muy conforme

-Tu padre debe de adaptarse – replicó la maestra del agua – Esta muy anticuado. Solamente es un detalle diminuto. Si ha tenido que resignarse a que algunos de los novicios coman carne, debería empezar a aceptar el hecho de que también debes tener una ropa y unos adornos más casuales. Opal va con ropa informal cuando sale con Bolin y tu deberías tener una cita de vez en cuando con Kai

-¿Tu crees? – cuestionaba su sobrina, demostrando que sus palabras estaban calando hondo – No es que nunca salgamos pero generalmente lo hacemos en misiones

-Si lo creo – respondió Kya a su sobrina – Salir a cumplir con vuestro deber como Nómadas del Aire no es tener una cita

-Si tu lo dices

-Venga – dijo con un tono relajante al tiempo que señalaba el broche – Te lo regalaré yo, así tu padre tendrá que callarse o se las vera conmigo

Jinora abrazó con fuerza a su querida tía. La adoraba, la amaba y sabía que si ella le regalaba algo, su padre simplemente no diría nada. En realidad, la joven si deseaba tener una cita normal con Kai, una porción de vida normal de vez en cuando, y seguro que con ayuda de la sanadora lograría convencer al, a veces, inflexible de su padre.

-Gracias, tía Kya – exclamó al tiempo que sus brazos aprisionaba con fuerza el cuello de la sanadora

-De nada pequeña – respondía con una risita divertida al ver lo sencillo que era alegrar a una jovencita como Jinora

-Podrías comprar algo para esa persona especial – arengaba la joven tatuada – Seguro que le agradará

-Dejame ver – la mirada curiosa y crítica de Kya estudio meticulosamente cada pieza. Con el ceño fruncido, estaba decidido a encontrar algo que le agradase a su chica. Con una vista inquisitiva, la maestra de agua se detuvo en un brazalete rígido, similar al que llevaba Toph Beifong, con un hermoso destalle decorativo de unas alas pulidas cruzándose entre si en el centro del abalorio. Kya se imaginó que ese par de alas eran las de dos aves que se habían cruzado en el cielo, del mismo modo que sus caminos volvieron a unirse

-¿Y bien?, espero que haya encontrado algo de su gusto – comentaba el dueño

-Si, nos llevaremos el brazalete, el broche y esos colgantes – señaló la sanadora

-Es muy bonito, seguro que le gustará – comentaba Jinora

-Seguro, me recuerda a ella en cierto modo

-¿Ella es un pajarillo? – la sobrina se reía debido a las historias de su tía, una autentica rompecorazones

-No, ella es un halcón – contestó con el pecho henchido de orgullo al recordar a Lin

-¿Por qué?

-Porque es noble, fuerte y no le teme a nada

Continuará

Reflexiones:

Antes de que me linchéis quiero explicarme que estaba deseando demostrar que Jinora aunque es muy madura sigue siendo una adolescente con temores y cambios en su día a día, algo que pudimos ver en la serie. Debido a que quería presentar a Raiko y su afán de la reelección, así cómo la relación tan intima que hay entre tía y sobrina, me tope con qué extender el momento para que fueran a ver a Korra y Asami no encajaba mucho, así que he decidido esperar a la siguiente actualización

Esto también demuestra cómo explique en el 1º capítulo el hecho de la interacción con otros personajes y cómo dichos personajes también han evolucionado y siguen con sus vidas y sus historias. En este caso, Jinora le habla de problemas y deseos íntimos en su relación con Kai, y u buena tía le aconseja.

Sé que esto es KyaLin pero ya dije que me reservaré el derecho de hablar de otros personajes de vez en cuando y me agradaba la idea de enseñaros cómo va la relación entre ambos maestros del aire.