Disclaimer: La historia es original, pero los personajes que aquí se muestran son propiedad de Michael Dante DiMartino, Bryan Konietzko.

Dedicaciones personales.

Obini Te gusto mucho Lin y si, tenía que ser con Korra; Annimo considerate complacida, Guest gracias!; Love is a wild animal Danirock, Siempre pensé que Lin sería celosa y créeme que agradezco que valores las horas que me paso escribiendo fourth eye freak porque después de devorar en un día todos los capítulos de 'Un puente hacia ti' logró encontrar las fuerzas para leer esto al día siguiente (eso si que es valor) ; fourth eye freaks yo tambien creo que Lin en la intimidad sería una persona bastante tierna que guarda esos momentos para la intimidad, darkmiyu13, la espera ha sido algo larga, espero que valga la pena alwayswlove siga pensando que es un buen fanfic, espero que Nirvana Desde el capítulo cuatro que no te encuentro en las reviews, creo, Bienvenida/o de nuevo paolacelestial Oye, que si tengo corazón y que les di mucho amor, Zakuro Hatsune porque aguantó tanta miel y casi se ahoga. Alex Kacr por seguir demostrando ese cariño, Likan Murasame eres muy amable y me agrada que te guste la historia, Mercyredhead es que no quería volver el capítulo M xD ; RoseLangley02 yo le daría mi voto a Kya; triblyn confiesa que quieres que Lin agarre a Sin y lo lance contra un muro por tontear SU Kya; Kaileena Draculia muchas gracias ; NioFujuyima32 el detective pudo morir pero Lin es una policía xD ; Natsuki Shin muchas gracias por dejar una review señorita; Lin Beifong siento decirte que Kya te hizo esas cosas y porque no me contó más intimidades

Capitulo 8

La mejor de las mañanas

Eran cerca de las cinco y media de la mañana, aun quedaban treinta minutos para que el dichoso despertador resonase con la fuerza de un trueno. Kya nunca entendió como una persona con un reloj interno tan bien calibrado como Lin necesitaba un despertador tan terrible pero quería pensar que aquello se daba por las largas jornadas donde la jefa de policía solamente dormía dos o tres horas. Aunque ahora, la mujer de la cicatriz también había poco pero por otros quehaceres más íntimos y mundanos.

Por lo general, cuando ambas dormían juntas en la cama de la maestra de metal, era la sanadora quien la abrazaba, apoyando su rostro en su hombro para dormir acariciando ese latente corazón que siempre palpitaba nervioso cuando ambas notaban su piel bajo las sabanas pero que después de un tiempo se calmaba y se mecía en un compás armónico.

Esta vez era al contrario, era Kya quien la había abrazado hasta que la mayor de las hijas de Beifong se durmió, mientras la maestra del agua pegaba su desnudo cuerpo a su espalda y le acariciaba el vientre para que no tuviese frío. Aquella vez, la poderosa agente de la ley solamente quería sentirse protegida, que alguien estaba a su lado, y amantisíma novia la rodeo con sus brazos, tarareando una nana que su madre, Katara la susurraba antes de dormir. Así, una de las mujeres más temidas de Ciudad República terminó durmiendo al tiempo que agarraba la mano de su querida Kya y no la soltaba en toda la noche, mientras un rostro de calma y una respiración tranquila la acompañaban al reino de sus sueños.

La hija de Aang siempre había sido una persona muy vivaz pero aquella noche durmió con una sonrisa en el rostro al notar con quien compartía cama, ambas desnudas, notando su piel fundiéndose en un ser al dormir. No le hizo falta que sonase el despertador, había vuelto de los sueños donde ella y su chica tenían una pequeña casita a las afueras y recibían las visitas; había vuelto a un momento igual de mágico.

Agarrando su mano, acurrucada contra ella, la maestra del metal dormía plácidamente, con una sonrisa en su rostro y la boca levemente abierta, exhalando leves suspiritos cada vez. La sanadora se pegó más al cuerpo de su novia, notando en sus pechos los músculos trabajados de la agente de la ley y alguna que otra cicatriz fruto de su trabajo. Después, comenzó a besa levemente la cabeza y el hombro de su pareja como la ternura que esta reservada a quien deseas proteger todas las noches.

-Mi dulce niña – susurraba la oriunda del Sur muy quedamente, al tiempo que la yema de sus dedos surcaba los costados de su chica, notando una cicatriz que viajaba desde al abdomen al vientre de la maestra de la tierra – No quiero, ni pienso permitir que alguien te haga daño

-Yo tampoco permitiré que nadie te haga daño – dijo la pesada y recién despertada voz Lin – Ni que nadie te intente tocar

Una rista salió de los labios de la maestra del agua al notar que quien estaba a su lado aun podía mostrar un lado celoso por culpa de cierto detective.

-Perdona, ¿te he despertado? – se disculpaba mientras acariciaba el cabello de la mujer de la cicatriz

-Soñaba contigo, luego note tu tacto – la agente de la ley beso la mano que había entrelazado a la suya durante toda la noche – Me alegra de que esto no lo sea

Ante tal derroche de ternura de alguien tan poco usual, la hija de Aang rodeo a su chica con su pierna y con una sonrisa entre los labios comentó despreocupada:

-Puedes seguir durmiendo si quieres, aun quedan más de veinte minutos para que ese diablo atronador que llamas despertador suene y despierte a todo el vecindario – comentaba divertida

-Preferiría seguir abrazada a ti – alegó al tiempo que dio la vuelta sobre sí misma, poniendo su rostro ante su pareja.

-Es una alegría escuchar eso – comentó la sanadora, al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro.

Allí estaban, ambas amantes, abrazándose mutuamente, piel contra piel, notando el sudor seco que producía una inconfundible noche de placer.

La maestra del agua pasó el pulgar de un pie por la pantorrilla de su chica, al tiempo que esta se acercó un poco más para recibir más atenciones. Se notaba que a Lin le encantaba sentirse el centro de todo, un poco especial y ser el objetivo de esas caricias. En aquel momento, los rostros de cada una estaban tan pegados que podían sentir la respiración de la otra chocando con sus respectivos rostros. Cerraban los ojos, intentando conjurar el sueño un poco más pero cada vez que una abría los ojos la otra terminaba abriéndolos tarde o temprano, convirtiendo el momento en un pequeño juego que así como les semejaba tonto también les parecía adorable.

Finalmente, la hija mayor de Toph intentó cerrar los ojos para aprovechar el sueño pero una nariz rozando la suya se lo impedía. Intentó ser más madura y seguir con los ojos cerrados, pero escuchaba la respiración de su novia y sabía que la actitud de Lin le estaba provocando una sonrisa. Sin poder remediarlo, la agente de la ley sonrió y eso fue el principio del fin de su sueño, y el comienzo para que su dulce chica empezase a posar sus labios por su frente y sus mejillas.

-¿No era que me ibas a dejar dormir? – cuestionó la jefa de policía con un mohín a medio camino de la molestia y la risa

-He cambiado de opinión – comentó divertida la sanadora, dejando ver hasta las encias de sus perlados dientes con su risa – Me apetece darte más besos

-Pues yo no quiero besos en la frente – dijo al tiempo que abría un ojo para ver la reacción de su victima

-Bueno, pues durmamos – la maestra del agua hizo un leve puchero, siguiendo conscientemente la broma de su novia

-Pero si se convalidan por besos en los labios los aceptó – y Lin acercó más a la mujer de tez morena que yacía con ella y con su mano en el cuello de esta, afianzó sus labios contra los suyos.

Ahora daba igual todo, en el transcurso de esos veinte minutos de paraíso al despertar, antes de que toda la ciudad diese los buenos días al mundo, la mujer de la cicatriz ya tenía hambre, hambre de su amada. No importaba despertar, ni el sudor, ni la sensación de como el frío matutino se colaba entre las sabanas; ella necesitaba esos labios y esa piel morena. Era la primera vez en mucho tiempo que en verdad necesitaba a alguien así, y puede que la primera vez que sentía esa sed y esa hambre que no se saciarían ni con litros de agua vertiéndose por su garganta, ni con los más suculentos manjares; unicamente podría saciarse si quien compartía cama con ella le daba un dulce gesto de buenos días.

Kya se dejó llevar por los deseos de su novia y solamente la rodeo con sus brazos, notando como se ponía la piel de gallina al notar ese beso, ese deseo, ese anhelo dominante de un animal enjaulado. Así era, Lin era una pantera del trueno liberada que saboreaba con sus colmillos el inminente bocado. La sanadora se había convertido en su presa, pero una presa que se dejaba capturar, sabiendo que en el fondo ella poseía todo el control sobre el deseo de su chica y que tanto ella podía encumbrar sus deseos que también podría hundirlos. Pero Kya no iba a arruinar nada, le encantaba ser el postre más deseado de su chica, ser el interruptor que pudiese domarla y ser el soporte de sus ilusiones.

-Pues me ha gustado el cambio – sonrió Kya cuando por fin los labios de la jefa de policía le dejaron tomar aliento – Me encantan estos buenos días

-Buenos días – y con un leve beso la agente de la ley la saludó matinalmente

-¿Sabes una cosa?, he palpado tus cicatrices – comentaba la sanadora al tiempo que su indice trabaja una linea en la marca que asolaba el rostro de la agente de la ley – Me apena que sufrieses tanto

-Tranquila – la calmó – Es parte de mi trabajo, tendrás que acostumbrarte

-No es por eso – rió levemente pero un nerviosa – Eres la pesadilla de los malos

-¿Te asusta que me pase algo?

-Eres la mejor policía que Ciudad República pudiera desear – ahora venía el odioso y conocido punto negativo – Pero eso no quita que tenga miedo de tu seguridad

-Mirame – casi ordenó cuando la sanadora intentaba apartar la mirada – Me cuidaré, lo juro, siempre lo hago

-Pero me da tanto miedo que suceda de nuevo otro ataque

-Kya – un reflejo de decisión brillo en el rostro de Lin – Ahora tengo alguien por quien deseo vivir a toda costa

-Ven aquí – y ante el romántico argumento de su chica, la maestra del agua tomó el rostro de su chica entre sus manos y la besó.

Ese beso era un beso romántico, dulce, suave, casi como un suspiro. No era un beso pasional, sino casi el acto de dos almas tomando matrimonio. Era bañar al ser querido en un estanque lleno de flores y deseos de mis sueños realizados entre ambos.

Lin disfrutaba esos besos, eran como si un pastel la besase, como si algo tan dulce como las mandarinas quisiera que la probasen. Era similar a entrar en el mar y sentir como su ser era mecido por el océano, aunque al separarse observó el rostro triste de su chica, y Kya tuvo que hablar.

-Me da tanta pena que pasases años curándote las heridas – la mujer del Sur abrazaba más a su chica, notando casi como sus pechos se adherían el uno al otro – Y yo afuera. Hubiera tirado la puerta abajo de saberlo

-No es tu culpa – la agente de la ley la calmó entre suspiros – Fue culpa mía por no abrirte

-Ya no estas sola Lin, yo curaré tus heridas pero no vuelvas a cerrarme la puerta

-No podría, Kya, tu y solo tu tienes las llaves

Había que admitirle a la agente de la ley que cuando quería podía tener comentarios muy románticos, casi arrebatadores, recordando a los galanes de las novelas románticas de las que hablaban las amigas de la sanadora en sus años de juventud. Por aquel afortunado comentario, la hija mayor de Toph se había ganado un millar de besos y caricias más intensos de esos que prenden el fuego y hacen que la gente despierte en gemidos demasiado perversos.

Lin notaba lo que había provocado en Kya, una necesidad de tocarla fuera de lo común pero no con pasión, sino con amor tintado de deseo. La pantera del trueno ahora se dejaba acariciar, ante un ama que palpaba suavemente cualquier pedazo de su ser, haciéndola enloquecer a cada beso, pasando poro a poco su lengua tímidamente por su cuello. El llamas que ayer ardió en el interior de Beifong no había dejado de arder como si fuera una controladora de fuego pero en aquel manso y cálido estaba cerca de volver a ser un infierno que solo se apagaría con los besos de la maestra del agua, con sus caricias, con su saliva, con su humedad llenando su cuerpo. Aquel era el mejor de los despertares.

Desgraciadamente, veinte minutos pasan muy rápido cuando se ama y el despertador sonó con fuerza, retumbando en toda la habitación. Parecía imposible que ese pequeño martillo hiciera tanto ruido al golpear esas pequeñas campanas que formaban el timbre.

-Maldita sea – lloriqueaba la sanadora al tiempo que se apartaba de su chica y lo apagaba de un manotazo – Justo tiene el maldito despertador que sonar ahora

-Por primera vez en no sé cuantos años me sucede algo extraño – mascullaba Lin

-¿Algún problema? – alzaba una ceja la oriunda del Sur

-Que no quiero ir a trabajar – aquello era raro para la jefa de policía, le gustaba su trabajo pero había descubierto que los brazos de su 'sanadora particular' le gustaban mucho más

-No me digas eso o te pediré que no vayas – respondió con un beso la mujer de tez morena – Y no quiero ser una mala influencia para ti. Arriba.

-Maldita sea – refunfuñó – Seguro que Korra se siente así cuando se levanta al lado de Asami

-Bueno, ni que Asami no tuviera que ir a trabajar – decía la oriunda del Sur al tiempo que se levantaba

-Ya – comentaba, imitando a su novia – Pero si la gente pudiera tratarse bien ni ella ni yo tendríamos que hacer nada

-Perderías tu trabajo

-Pero podría esperarte en casa

-Te aburrirías – comentó la sanadora, tomando las braguitas de encaje negro de su novia del suelo – Porque no estaría yo aquí para quitarte esto

-Dámelo – en el fondo, le daba cierta vergüenza que su novia admirase su ropa interior

-Estabas tremendamente atractiva – alegó al tiempo que ponía una sonrisa picara – Quiero vértelas puestas más veces

-Lo harás

-Pues yo tendré que ir trayendo parte de mi lencería sexy – comentaba al tiempo que tomaba el camisón blanco y el picardías de su chica del suelo

-Pero si ese camisón es muy sugerente – un rubor en la jefa de policía apareció al imaginar a su chica con algún conjunto intimo más arrebatador – ¿Seguro que tienes algo mejor?

-No soy muy amante de la lencería, la verdad – puso un indice en sus labios como si contase un secreto al silencio – Pero tengo algunas cosas para ocasiones especiales

-Creo que me muero de ganas de verte

-Y lo harás, pero ahora – comentaba, aun desnuda y sin intención de vestirse – Vamos a la ducha

-Ve tu primero

-Será lo mejor – defendió la maestra de agua – Si nos metemos en la ducha tendré ventaja y llegaremos tarde

-Si, señora – y con un leve gesto militar – Lo primero es lo primero

Y observando como esas caderas y esas nalgas morenas correteaban hacia la ducha, la agente de la ley no pudo pensar que ella estaba verdaderamente desmantelando los muros y la seriedad de la oficial de policía. No era para menos, estando en su cama, notando el olor que dejaba la maestra de agua en el ambiente, lo único que podía preguntarse era porque la fortuna quiso cegarla tanto, porque su estupidez no había cedido hasta ese momento y porqué la fortuna no la había arrastrado antes a los brazos de su chica.

La amaba, la amaba a rabiar pero si aceptase simplemente que amaba a una mujer las cosas podían complicarse. Ciudad República era una zona libre de las cadenas de odio que desprendía la homófobia pero solo en parte porque las grandes familias casi siempre se preocupaban de la descendencia. No había una tendencia clara y en el fondo sabía que aquello podría traerles problemas a ambas y si alguien molestaba a Kya, Lin Beifong no respondería de sus actos. En aquel momento pensó que si observase a un hombre intentar propasarse con su chica, aun sabiendo que ella era una maestra de agua de gran nivel, puede que quien primero viajase para conectar un golpe a ese maldito desgraciado, fuera ella. No eran celos de que la viesen, era normal, era hermosa, esos ojos azules como el cielo y profundos como el océano enamoraban y sus curvas perfiladas embaucaban, pero ella se refería a cosas como que un tipo intentase ligar con su chica en sus narices.

El sonido de la puerta del servicio abriéndose sacó a la oficial de policía de sus pensamientos, al tiempo que sus ojos se fijaron en como una ninfa salía de aquel cuarto rodeada de vaho y niebla. Kya caminaba lentamente, con toda su piel brillando por la humedad, su cabello suelto serpenteaba por tus hombros y su cuerpo solo estaba cubierto por una minúscula toalla que luchaba por no ceder ante los abultados senos de la oriunda del Sur.

"Cede toalla, maldita sea, cae y deja que la vea", pensaba Lin que pese a haberla visto desnuda hacia unos minutos, yacía inerte ante su novia como si hubiera visto una epifanía divina.

-Cariño – canturreó aquella reina de los mares de tez morena – Ya puedes ir a ducharte

-Si, si, ducha – la mujer de la cicatriz no entendía como podía marearse con solo tener tal tentación cercan. No importaba tenerla toda una noche para ella, puesto que la quería para siempre en su lecho

-Mientras te prepararé el desayuno – comentaba al tiempo que se formaba su coleta, casi un añadido perpetuo de su ser – Bacon de cerdo-vaca con huevos, así recuperarás las fuerzas

-Si, las fuerzas – y logrando un esfuerzo inhumano, logró recomponerse – Pero no estoy tan agotada

-Pues ayer jadeabas mucho – replicó con sorna

-Porque tu eras la responsable – se defendió Lin

-Gracias – contestó la hija de Aang con una sonrisa que denotaba suficiencia

Si algo podría decirse de su relación es que Kya siempre lograba, de alguna que otra forma, que la mayor de las Beifong se sonrojase. Eso le parecía muy adorable, no importaba lo que sucediese ni lo dura que fuera esa mujer, cuando estaba cerca suya a veces su armazón dejaba ver una niña pequeña llena de dudas. Como las que mostraba siendo todavía una niña, en sus momentos de flaqueza, pensando que yendo a caminar a la sombre de su madre, temiendo que la gran Toph la ensombreciese, considerando que así obtendría su amor.

Por fortuna, la reconciliación con su madre y su hermana hizo que Lin se abriese más al mundo, y todo gracias a Korra. La Avatar había entrado en la vida de la agente de la ley como un tornado, su orgullo, prepotencia y confianza en sí misma llegaban a rivalizar con las de Beifong, pero sin ser tan experta. Poco a poco y aventura tras aventura, Korra fue madurando y la mujer de la cicatriz abriéndose más al mundo, a Tenzin, a su familia y a Kya. Y Kya le estaba más que agradecida a la nueva reencarnación del Avatar.

La maestra del agua se vistió, con el clásico azul de las Tribus del Agua, vistiendo una falda hasta los tobillos, unas botas de cuero y una camiseta con parte los hombros al descubierto. Así, con su clásica coleta alta nívea meciéndose con su trote, la sanadora comenzó a preparar el desayuno. Aunque ella había educada en el seno de la familia del Avatar, y Aang siempre intentó que sus hijos fueran veganos, aquello solo funcionó con Tenzin y su obligación de continuar con la senda de los Nómadas del Aires, porque a la hermana mediana y al hermano mayor se le compraba facilmente su cariño con un buen filete de orca-anguila.

El bacon chisporroteaba al tiempo que preparaba los huevos para acompañar y calentaba agua para el té. Como una experta ama de casa, la hippie sanadora demostraba que su madre la había enseñado bien las labores que "toda mujer aventurera debía de saber" como cocinar, coser, orientarse o poseer conocimientos médicos. No es que Katara no creyese en el poderío femenino, ella y su padre habían salvado al mundo de la época más tortuosa de la Nación del Fuego, sino que consideraba que las mujeres debían saber de labores como cocinar o coser porque en un viaje o en una aventura solo tu podías cuidarte y bien decía su madre que de no ser por su ayuda tanto su padre como el tío Soka, hubieran muerto de inanición a los pocos días. No era que el tío Soka no fuera bueno cazando y asando, sino que en realidad la supervivencia del tío terminaba en los primeros auxilios básicos y en poder comer algo ni tan crudo como para ser nocivo, ni tan quemado como para ser indigesto. En el caso de Aang, su padre, de joven no sabía hacer nada salvo recoger bayas silvestres, algo muy loable pero poco nutritivo.

Al salir de la ducha, Lin Beifong ya portaba parte del conjunto de tela que solía vestir debajo de la armadura, un pantalón de entrenamiento negro y una camisa a juego. No le gustaría admitirlo, pero en el rostro de Kya se dibujo cierta decepción ante la imposibilidad de ver a su chica correteando hacia la habitación con poca ropa.

-Cariño – comentaba la sanadora - ¿Cuando has dejado la ropa en el servicio?

-Siempre guardo un cambio de ropa limpia en un cajón – contestó – No me agrada mucho andar medio desnuda por el apartamento

-Eso es una pena – replicó la maestra del agua, provocando que su chica abriese los ojos por la sorpresa de tal indiscreción

El desayuno fue un momento donde cruzaban miradas, sonrisas y alguna risita entre labios; como si hubieran vuelto a ser unas adolescentes que solamente querían pasar el día juntos. Pese a todo, Lin siguió con sus costumbres de comer casi todo el desayuno escuchando las noticias en la pequeña radio que la hacia de única compañía en sus noches solitarias.

Por otra parte, la llegada de Kya trajo a la vida de la agente de la ley ciertos hábitos como una dieta más equilibrada, comer a una hora adecuada, no encerrarse en el trabajo y tener tiempo para desarrollar otras actividades, como cuidar de los bonsais que habían sido sus único compañeros de apartamento. Lin adoraba esos bonsais y más le gustaba ver a su novia mimándolos, les daba agua, los movía para que tomasen el sol correctamente, y demostraba sus conocimientos botánicos al añadir unas gotas de jugo al agua para darle vitamina C. Al parecer, en interior y con una orientación al Sur, los amiguitos verdes de la agente de la ley necesitaban un aporte vitáminico.

Alli estaban ambas, la jefa de policía regando sus plantas y la sanadora lavando los platos, disfrutando del tiempo de relax antes de irse a sus respectivas obligaciones.

-Me gustaría decirle a mi familia que estamos juntas – comentaba distraídamente Kya, casi como si no fuera importante – Si a ti te parece bien

-Bueno – Lin se pasaba la mano por el cuello, ella no era muy dada a tener ahora esas charlas – Es que me da cierto reparo.

-¿Lo dices por Tenzin?

-Entiende que es tu hermano y estuvimos mucho tiempo juntos – añadió la maestra de metal

-Si, pero es fue hace mucho – replicó la maestra de agua – Seguro que entenderá la situación

-No niego eso pero ahora – la mayor de las Beifong pinzaba con sus dedos su tabique nasal – Estamos bien y no quiero escuchar una pregunta de: ¿Oye Lin, cuando hacíamos el amor pensabas en mi hermana?

-Sabes que no será así – entendía a su chica pero su hermano no era una persona tan mezquina – Creo que estas exagerando

-A decir verdad – tuvo que hacer un fuerte esfuerzo para hablar – No quiero que la gente piense que estoy contigo solamente porque me siento sola y ningún hombre se acerca a mi

-¿Por qué? – le había molestado el comentario pero intentaba que Lin aprendiese a ser mejor con las palabras, dejando que simplemente calmase sus ideas

-Porque no quiero que termines pensándolo tu también – confesó, apartando sus ojos por la vergüenza – Y creas que te utilizo

-Cariño – la sanadora trotó hacia su chica para abrazarla lo más fuerte que pudo, casi queriendo romper la armadura de policía que llevaba su novia y volver a unirse en la cama – Sabes que no pienso, ni pensaré nunca eso

-Ya pero ya sabes que soy un poco cabezota

-Como las piedras que controlas – sonreía al lado del cuello de su chica

-Si quieres – expuso mientras sentía como la coleta de su pareja le hacia cosquillas – Podemos ir a contárselo, si quieres. Es decir, quiero decírselo, es tu familia

-¿Qué te parece si se lo contamos a Jinora primero?

-¿Ella sabe algo? – en el fondo temía que a la sanadora le hubiera podido el deseo de dar rienda suelta a sus emociones infantiles

-Sabes que no – dijo al tiempo que se apartaba y observaba a Lin con el ceño fruncido – Sabes que nunca te haría eso. Quiero que lo contemos juntas.

-Perdona – en aquel momento, la imponente jefa de policía era como una niña a la que habían regañado

-Es que sabes que estamos muy unidas. Ella sabe que me gustan las mujeres y creo que verías perfectamente en ella que tus miedos son infundados – y con una sonrisa calmo la situación

-De acuerdo – comentó sosteniendo las manos de su chica entre las suyas – Hablemos con ella y luego ya lo contamos a toda tu familia

La mayor de las Beifong no podía ocultar que estaba verdaderamente aterrada por la situación. A decir verdad, de una manera un poco extraña para algunos, Lin iba terminando por ser familia política del anterior Avatar pero no como esposa de su hijo, sino como pareja de su hija. Dicha situación ya era verdaderamente extraña, no por aceptar su amor por una mujer, sino porque estaba segura de que a alguien sorprendería en demasía.

-Bueno – comentaba despreocupada – Voy a quedar con ella esta tarde, si quieres puedes pasarte y hablamos con mi sobrina

-Vale – hubiera deseado que fuese más tarde pero también temía que ocultar la relación pudiese traer problemas entre Kya y Tenzin – ¿Donde os encontraré?

-En el parque de la Embajada de la Tribu del Agua del Sur, ¿podrás salir a las cinco de la tarde?

-Cariño – comentó – Salvo que haya algo importante puede decirles que voy a darme un tratamiento de sanación

-Pero si siempre sano tus músculos cuando llegas de trabajar – alegó orgullosa

-Pero ellos no lo saben – la explosión de orgullo de sanadora de Kya le había parecido entrañable. Ella era tan buena sanadora como su madre y no solía ser amiga de quienes la menospreciaba

-Vas a faltar a trabajar unas hors por quedar conmigo – sonreía picaramente – Me parece que soy una mala influencia

-Pues me agrada esta mala influencia – y con una sonrisa afilada desmontaba a su chica , al tiempo que sus ojos la desnudaban con la mirada

Ambas descendieron juntas las escaleras, era como si todos en el edificio supiesen que estaban juntas pero nadie comentase nada, aunque más bien era como una muestre de dos cosas: la gratitud hacia Lin Beifong por cuidar indirectamente del barrio y del edificio porque nadie sería tan loco de intentar hurtar nada en el edificio donde vive la mismísima jefa de policía; y el hecho claro de que en aquel lugar a casi nadie molestaba a los demás.

Con un beso rápido y un hasta luego lento, ambas mujeres se despidieron cuando el caminar las obligó a tomar caminos diferentes. Desde su apartamento hasta la estación de tranvía donde se separaban, La jefa de policía no dejó de pensar en todas las posibles reacciones que podría tener el que hace muchos años fue su novio. Era cierto que él había roto con ella pero aquello no arreglaba las cosas ni sanaba sus miedo. No es que le importase mucho lo que Tenzin podía opinar o no pero detestaba la idea de que la situación en aquella familia se tensase.

¿Qué pasaría después?, ¿sería la "tía Lin"?, ¿iría a cenas familiares?, un escalofrío recorrió su cuerpo pensando en todas las absurdas costumbres que Tenzin solía tener. Era una fortuna que Kya fuera liberal en el sentido de ciertas obligaciones pero el hecho de tener que hacer de ejemplo familiar para una sobrina política la llenaba de pánico y cierto malestar. Una cosa podía decir la mayor de las Beifong, que no importase que sucediese hoy en la Central de Policía, ella tenía una misión más importante a salir.

Continuará

Reflexiones:

-Mi facebook es : Lobo Susurro Nocturno . Sentíos libre de agregarme si quereís

-Me gustó mucho describir su despertar, esos momentos son muy dulces y tiernos. Había pensado en hacerlo pero luego también pensé en no escribirlo, pero cuando Annimo lo comentó pensé : ¿por qué no contentar mi animo y una petición?. Yo ya tenía la idea pero como os puse en el primer episodio: este no iba a ser un fic muy continuado en la cronología pero eso me ha servido para ya encauzar que vayan a hablar con Jinora y posteriormente, con Tenzin.

-Agradezco buenas ideas pero no toméis a mal si me reservo el derecho a no tomarlas. Me explico, entiendo que os gustase la escena subida de todo, yo ya quería hacerla y que su relación pasase a otro nivel, pero no quería hacerla de tipo M y por eso fue así. Entiendo que os gustase y que quisierais que fuera más descriptivo pero no quiero ignorar las categorías y no creo que llegue a hacerlo. Me agrada escribir lemon pero creo que a esta historia este punto justo de picante le va bien y no creo que necesite más lemon hard, unas gotitas y todos contentos.

-Korra y Asami volverán a aparecer, por supuesto, son parte del fic y co-protagonistas y puede que tengan alguna historia protagonista pero tranquilos, KYALIN FOREVER! XD