¡Hola!

Aquí les traigo mi primer trabajo de Loveless :3

Un pequeño drabble que se me ocurrió al recordar a mi nekito favorito :D


LOSE MY OLD MYSELF —


— Mira esto —su madre señaló una foto de álbum de cuando tenía nueve años. Una foto familiar. Estaban él antes de perder la memoria, su padre, su madre y Seimei—. ¿Te acuerdas de cuando nos sacamos esta foto?

"¡No! —quisó gritar Ritsuka con todas sus fuerzas— Ni lo recordaré jamas. ¡Ya deja de atormentarme!"

A cambio de eso, tragó grueso. Aunque ya estaba acostumbrado a los ataques de pánico, los maltratos y los "¡Maldito impostor! ¡¿Dónde metiste a mi Ritsuka?!", simplemente no se encontraba con humor para aguantarlos.

Más le valía contestar algo que le agradase.

— A ver...

Hizó el amago de tomar el álbum de fotos de las manos de la mujer, suplicando internamente porque eso fuera algo que hubiera hecho aún sin haber perdido la memoria. Se tranquilizó cuando ella se lo pasó, todavía en estado sumiso. Por el momento bien.

Su mirada se clavó en su yo más pequeño de aquella imagen. Había algo que no encajaba. Su sonrisa, aunque amplía, estaba un tanto decaida. Al igual que sus gatunas orejas. Los ojos estaban hundidos, cansados. Ritsuka tuvo que agudizar la vista para fijarse que tenía un retoque ligeramente mal hecho bajó los ojos. Alabó los minúsculos fallos de empresa como nunca antes.

— Sí, lo recuerdo —mintió él—. No había dormido demasiado bien la noche anterior y el fotógrafo tuvo que retocarla para que no se me notarán las ojeras.

Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas al abrazarlo.

— ¡Sí, exacto! Oh, Ritsuka, mi Ritsuka. ¡Has vuelto!

Él no notó ninguna calidez en aquel abrazo, y no le pareció extraño. Ya que hasta donde la memoria le alcanzaba, se estaba criando así.

Su mente seguía fija en aquella foto. La familia tan feliz y unida que se mostraba en ella... no era la suya.

Su verdadera familia consistía en una madre perturbada que podía clavarte un cuchillo por la espalda si te dabas la vuelta en un momento indebido. Un padre que se pasaba el menor tiempo posible en casa y que se quedaba sin hacer nada cuando su esposa actuaba, como si no lo viera o no tuviera nada que ver con él. Un supuestamente difunto hermano mayor bondadoso y protector, pero que en realidad no era más que un mentiroso y un traidor. Y luego, él mismo, un chico siempre frío que se alejaba de la sociedad lo más que podía solo para que no se dieran cuenta del hecho de que padecía maltrato infantil.

Fue entonces que decidió nunca recuperaria la memoria.

Porque recordar un pasado más feliz solo empeoraria las cosas.

Porque el dulce e inocente Ritsuka que decían que una vez fue no soportaría nada de eso.

Pero Loveless sí, y con mucho gusto, la verdad.

Si es que así podía descubrir la verdad.


Espero que les gustase. *cruza dedos*

¡Nos vemos!