Gantz : Digimon VS Aliens
6 : Misión
Uno a uno todos los que estaban en la sala fueron transportados a otro lugar del mismo modo que llegaron a la sala. Todos estaban un poco mareados por la impresión que daba aquel viaje, exceptuando a Rika y Henry, que quedaba claro que no era la primera vez que lo hacían. Todos fueron llevados a una calle oscura, iluminada con alguna farola, de una zona industrial, al lado de una gran fábrica. Todos estaban nerviosos y asustados, pero a la vez seguían sin tener del todo claro que todo eso que les estaba pasando fuese cierto. Era la hora de resolver las dudas.
-Bien, nuestra misión es eliminar a esa criatura. Está por aquí por los alrededores, así que mantened los ojos abiertos – dijo Rika.
-Oye, espera – dijo Matt agarrando del brazo a Rika – es hora de que nos expliques todas las reglas de este juego.
-Está bien, os diré las más importantes – dijo Rika – esto es real, no es un videojuego o un programa de la tele. Si mueres aquí, mueres para siempre, junto a tu digimon. Si queremos seguir con vida debemos de cumplir la misión, como ya dije. Respecto a los digimons, lo que has oído antes: si le matan, su dueño también cae.
-Tranquilo Tai, no dejaremos que pase nada – decía Agumon mirando a Tai – además, podemos digievolucionar.
-No, no puedes – dijo Henry bajo la atenta mirada de todos – los digimons, por alguna razón que desconozco, no pueden digievolucionar hasta formas superiores. Otra cosa, sus ataques no sirven de mucho aquí: si de verdad queréis hacer daño, debéis de usar las armas que Gantz os dio.
Todos los digimons se miraron los unos a otros con una expresión de espanto ante tal noticia.
-Oye, hablando de digimons – decía Yolei ajustándose las gafas– si, supuestamente, los últimos jugadores han tendido digimons y, según has dicho, si muere el digimon, muere su dueño….¿dónde está el tuyo?
-Mi digimon, Renamon, fue capturado en la anterior misión…- dijo Rika seriamente - pero si sigo con vida…quiere decir que aún vive, y voy a salvarlo.¡¡Basta ya de explicaciones!! Henry, ¿cuanto tiempo tenemos?.
Henry sacó un extraño aparato con una pantalla amplia y lo miró junto a Terriermon, que estaba en su hombro.
-Nos ha dado dos horas – dijo Terriermon.
-Tiempo límite….¿Y que pasa si se acaba ese tiempo? – preguntó Tai.
-La misión falla – dijo Henry – vamos, todos dentro a mirar en esa fábrica según esto, el objetivo esta en ese sitio. A y no os alejéis mucho de la zona, está delimitada. Si os salís, vuestra cabeza reventará.
-Todo esto me huele raro – dijo Davis.
Rika y Henry se pusieron a correr para entrar en la fábrica. A Tai y al resto no les quedo más remedio que seguirles, ya que no estaban seguros de nada en cuanto a todo esto. El grupo entró en la fábrica y se separaron en pequeños grupos en busca del objetivo que había aparecido en aquella bola negra. Un pequeño grupo compuesto por Tai, Matt y TK buscaba por una zona con contenedores junto a sus digimons. Tai no pudo evitar pensar en aquel recuerdo, aquella sensación, de haber muerto en aquel accidente.
-Eh, hermano – dijo TK – todo esto…me asusta bastante.
-No te preocupes TK – dijo Matt – hemos salido de cosas peores que esta. Si estamos todos juntos no creo que pase nada, además, sabes de sobra que no voy a dejar que te ocurra algo malo.
-Ni yo tampoco TK – dijo Patamon, al que TK expreso su agradecimiento con una amplia sonrisa.
-Es verdad, no creo que esto sea más duro que lo que nos paso en el mundo digital – dijo Tai – de todas formas, hay que estar atentos a todo.
Un grito de chica surgió de dentro de la fábrica. Todos reconocieron al instante la voz : se trataba de Mimi, que esta había ido con Sora y Yolei. Tai, Matt y TK entraron por una puerta cercana a donde estaban y tras pasar por unos lúgubres pasillos llegaron al lugar donde estaban las chicas. Llegaron a una amplia sala con varias cajas, y cerca de una esquina se encontraban las chicas. Allí, en medio de montañas de cajas y contenedores, en el suelo había algo que nunca habían visto antes: unos extraños y grandes huevos se encontraban en el suelo.
-Chicas ya estamos, ¿qué ocurre? – dijo Tai.
-Tai mira, detrás de esas cajas…hay alguien – dijo Sora apuntando hacia una pila de cajas que había cerca de ellas.
Tai y Matt se asomaron junto a Agumon y Gabumon tras la pila. Allí se encontraron a un hombre, un empleado de la fabrica por sus ropas, tumbado en el suelo, con compulsiones. Su cuerpo botaba violentamente contra el suelo a la vez que emitía algún pequeño gruñido, parecía como si algo quisiera salir de su tripa. Los cuatro que presenciaban se quedaron paralizados. De repente, un golpe más violento que los anteriores, de la tripa de aquel empleado salió un gran gusano, con una gran boca y chirriando, pringando todo de sangre. Esta especie de gusano salió deslizándose de la tripa de su víctima y después de mirar a los cuatro, huyó rápidamente por una rejilla del suelo. Los cuatro echaron un último vistazo al cuerpo y se dieron la vuelta, con la cara pálida, tanto Tai y Matt como los digimons no habían sabido reaccionar ante eso.
-Chicos, ese hombre esta… - preguntó Sora mientras abrazaba a Mimi, que parecía afectada por lo que había visto.
-Es mejor que no lo veáis – dijo Tai, temblando.
-Oye, hermano. ¿Esos son digihuevos? – dijo TK.
-No lo se TK, será mejor que te alejes – dijo Matt.
Uno de los huevos cercanos a TK comenzó a tambalearse. De repente se abrió como si fuese una flor por su centro, dejando ver un poco su viscoso interior. TK se alejó aconsejado por su hermano. Como un rayo, de dentro del huevo salió un enorme bicho, que saltó hacia la cara de TK.
-¡TK! – exclamó Matt según salió el bicho del huevo.
