Gantz : Digimon VS Aliens

8 : Bajo el suelo

-¿Pero por qué tuviste que matarle? – dijo Tai acelerado – ¡¡Hubiese podido seguir viviendo!!

-En el momento que ese alien se aferro a la cara, ya estaba muerto – dijo Rika, mirándole.

-Ese tipo de alien salta del huevo e incuba en otro ser vivo un embrión de su especie – continuaba Henry bajando la vista – luego, pasado un corto periodo de tiempo, ese nuevo embrión sale de su portador violentamente, matándolo.

-Así es como perdimos a Takato – dijo Rika seriamente, mirando como todos se estremecían al oír esa explicación.

-Aliens…entonces Tai – decía Agumon – ¿ese ser que salio de aquel humano no era un digimon?

-¿Cómo? – exclamó Ruina volviendo la mirada hacia él.

-Si, una de esas cosas salió de la tripa de un tipo tras aquellas cajas. Sora y el resto lo encontraron – dijo Tai.

Henry y Rika se dieron la vuelta hacia las cajas donde se encontraba el cadáver con las tripas abiertas de antes. Las chicas, que no lo vieron, la entraron arcadas al ver aquel cuerpo desgarrado en su centro. Los digimons se quedaron demasiado impresionados al verlo, tanto que los chicos decidieron taparles los ojos y mirar hacia otro lado. Pero al mirar al otro lado estaba aquél vigilante sin cabeza. No había donde mirar…

-¿Qué pasó?¿Que hizo esa cosa? – preguntó Henry acelerado.

-Se…se metió por aquella rejilla – dijo Gabumon señalando el sitio por donde aquella cosa se había fugado.

-Hay que seguirle – dijo Rika con firmeza mirando a la rejilla.

-¿Cómo piensas que vamos a atravesar el suelo? – dijo Davis mientras apretaba con fuerza su arma y pegado a Veemon.

Rika dio un paso atrás, apunto con su arma hacia aquella rejilla y disparó contra ella. Segundos después, se produjo un gran temblor y el suelo de aquella zona se vino abajo, dejando un gran agujero. Todos se apresuraron a mirar por aquel gran hueco del suelo : abajo, sumido en la oscuridad, se oía agua y alguna leve luz.

-¿Una alcantarilla? – dijo Sora.

-No pienso bajar ahí. Me niego – dijo Mimi.

-Vamos todos abajo – se apresuró a decir Rika.

La chica saltó entre los restos del suelo de donde estaban que habían tocado el fondo y se dejó deslizar por una pequeña rampa que se había formado, para poder llegar al agua de la alcantarilla. Rika, notando como el agua le llegaba a los tobillos, miró al frente al ver como la poca luz que había se iba apagando a causa del derrumbamiento. Henry, junto con Terriermon, bajaron justo después de ella. Los dos se quedaron unos segundos mirando aquel túnel de oscuridad y luego pusieron su mirada en el resto del grupo, que se encontraban arriba, sin decidirse a bajar.

-¿A que estáis esperando? – dijo Terriermon.

-Ni de coña os seguimos. Seguro que hay otra forma de acabar "esto" – dijo Matt dándose la vuelta.

-Escucha chico , la única forma de salir de aquí es dar caza a todos esos aliens antes de que se acabe el tiempo – le gritó Rika enfadada – ¿no te ha servido todo lo que ha pasado para demostrarte que esto es real?..¿Quieres que le vuelva a pasar eso a tu hermano?...Entonces vamos tras ellos y así saldremos de esto.

Todos miraron a Matt que se encontraba quieto en pié dando la espalda a todos. Envuelto en rabia, se dio rápidamente la vuelta y sin pensárselo saltó dentro del agujero cayendo al agua. Gabumon fue tras él. Todos los del grupo empezaron a bajar poco a poco, a buen ritmo por aquel agujero. Tai antes de bajar, arrancó unos trozos de la ropa del vigilante para enrollarlas en dos varas metálicas, que con ayuda de Agumon, se convirtieron en antorches para iluminar aquella oscuridad. Este se quedó con una y entregó la otra a Matt.

El grupo comenzó a andar por aquel largo oscuro mientras avanzaban cautelosamente por aquellas aguas, aguantando el asqueroso hedor a alcantarilla. Los digimons que no eran muy pesados se subían a las espaldas de sus dueños para no tocar el agua mientras que Piyomon y Hawkmon avanzaban volando lentamente junto al grupo. Todos avanzaban con sus armas preparadas mientras que los digimons se preparaban para luchar. A estos, como a sus amos, les daba mucha rabia no poder digievolucionar para poder salvar a sus amigos, pero aun así, no dejarían de luchar por ellos, como siempre lo habían echo. Tai iba casi a la cabeza del grupo iluminando con su antorcha, solo delante de él se encontraba Rika, muy decidida a seguir por aquel camino. Matt y Gabumon, iban por el final, junto a su hermano TK.

Todos siguieron avanzando por aquella lúgubre alcantarilla. Según avanzaban se empezaban a poner nerviosos ya que todos tenían la extraña sensación de que algo se movía en aquella oscuridad, siguiéndoles. A veces se paraban ante un ruido extraño, pero tras pararse y mirar hacia todos los lados para ver que no había sido nada, continuaban con su marcha por las aguas. Al final, el grupo entero llegaron a una amplia estancia que servía de cruce de otras 3 calles, donde el agua empezaba a cubrir más, ya por más arriba de los talones. En el techo se veía una pequeña rejilla, y tras ella, la siempre brillante luna que ilumina la noche afuera. El grupo se paró a mirarla para luego volver la vista sobre las nuevas calles de alcantarilla que habían aparecido

-Vale, ¿ahora hacia donde tiramos? – dijo Joe.

-Creo que por esa calle que tenemos enfrente – dijo Henry, mirando la pantalla de aquel aparato que tenía- según esto, el objetivo esta por allí.

-Tai – avisó Agumon, olisqueando algo con inquietud – huelo algo…algo que nunca había olido…y se esta moviendo…por aquí.

Todo el grupo, asustado, miró a Agumon. Inmediatamente, todos se pusieron a apuntar con sus armas hacia todos los lados, sintiéndose paranoicos al empezar a escuchar golpes a tuberías cercanas y algo moviéndose rápidamente alrededor de ellos. Rika y Henry apuntaban a ciegas a la oscuridad siguiendo su intuición pero sin llegar a disparar. Los digimons, como locos, trataban de seguir aquel olor.

-Quédate cerca de mi TK – dijo Matt seriamente mientras iluminaba lo que podía con su antorcha – prepárate Gabumon.

Todos continuaban mirando, con pánico, hacia la oscuridad, atentos ante cualquier cosa a su alrededor. De repente, los ruidos cesaron. Todos bajaron sus armas tras unos inquietantes instantes de pausas, suponiendo que el peligro había pasado. De repente, Joe notó como una enorme gota, parecida a la saliva, cayó de arriba de su cabeza, haciendo que mirase hacia arriba. Alzó rápidamente la vista hacia arriba y…

-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!! – gritó Joe.