Gantz : Digimon VS Aliens

10 : Sentimientos

Sora avanzaba por el túnel, junto con Yolei, unos pasos más atrás que Rika y de los dos digimons. Aún en sus cabezas les costaba creer que Joe, junto con Gomamon, ahora estaban muertos. Pero aún así ninguna de las dos se negaban a aceptar el terrible suceso, así que como todo esto es un sueño. Un mal sueño. Sin embargo Rika parecía mas insensible que las otras dos, que al contrario que Yolei y Sora, ella no había derramado ninguna lágrima por aquél chico. Aunque las dos amigas odiaban la forma de ser de Rika, sabían que algo malo la ocurrió la anterior vez para que fuese así. Piyomon y Hawkmon se mostraban un poco tristes por la perdida de Gomamon, pero habían jurado proteger a sus amigos pasase lo que pasase, así que seguían firmes en esa promesa.

Este grupo seguía por aquél oscuro túnel, iluminado rara vez por alguna pequeña luz, avanzando a buen ritmo pero siempre en alerta, con sus armas en mano, por si acaso aparecía otra de esas criaturas, a las que ya las habían llamado "aliens".

-Estoy pensando – decía Yolei levantando la mirada – que cuando todo esto pase, haré lo que siempre he soñado hacer.

Sora levantó su deprimida mirada hacia el rostro de su amiga, que se esforzaba por conseguir una sonrisa tras esas gafas.

-Voy a viajar por todo el mundo, tanto el nuestro como el de los digimons – decía Yolei entusiasmada – y me comprare lo último en informática y seguiré aprendiendo más. Y por supuesto conocer a más chicos.

-Bien dicho Yolei – dijo Hawkmon mirando a su dueña.

-¿Y tu que harás Sora? – preguntó Piyomon.

-Bueno yo- dijo Sora – hay varias cosas que quiero hacer…como todas esas que has dicho Yolei. Pero antes…cuando salgamos de aquí…me gustaría…aclarar mis sentimientos con dos personas…

En la cabeza de Sora estaban las figuras de esas dos personas a las que quería ver: se trataba de Tai y de Matt. Ella sentía algo muy especial por ambos, mas que una simple pero profunda amistad, pero no sabía a quién debía mostrar lo que sentía primero. Hablando así, su corazón estaba dividido en dos. Por un lado tenía a Tai, que le gustaba como era, pero a veces se comportaba como un niño sin el quererlo y eso que motivo de alguna que otra discusión, pero aún así era eso lo que apreciaba de él. Por otro lado, Matt era más maduro y apuesto, pero carecía de aquel carácter especial que tanto le gustaba de Tai, además de que a veces parecía odiar mostrar sus sentimientos. Quería a ambos, pero no sabía a quién elegir.

-Todas esas chorradas suenan muy bonitas – decía Rika, fría como siempre, sin mirar atrás – pero los sentimientos aquí no valen, debes eliminarlos. Los sentimientos nublan la vista y eso os puede causar bastantes problemas que podrían llevar a la muerte de alguien.

-¡No digas esas cosas! – la gritó Yolei – tus palabras hieren a la gente.

-Sora, noto algo – dijo Piyomon – cerca.

Al oír eso el grupo paró y se quedo quieto, mirando a Piyomon que parecía alterado al igual que Hawkmon. De repente, Rika recibió un fuerte impacto en todo su cuerpo, sin saber de donde venía, que la hizo saltar por lo aires, separándose de su arma, para estrellarse contra una pared y caer a la sucia agua. Cuando Sora y Piyomon quisieron reaccionar, de la oscuridad del túnel apareció otro alien, igual que el anterior que habían visto, pero un poco más grande, empujando a Sora al suelo y empotrando contra la pared a Piyomon con su cola. El alien fue directo a por Yolei, pero Hawkmon se puso en medio del alien y empujó a Yolei hacia el suelo para protegerla.

El alien agarró al digimon con una de sus garras, que le cubría todo el cuerpo a Hawkmon, y se puso cara a cara con él, gruñendo con sus dientes, mientras Hawkmon intentaba zafarse. Sora alzó la vista y vio a Piyomon inconsciente en el suelo, y se quedó mirando aquella escena.

-¡Eh tú! – gritó Rika desde el suelo a Sora – dispara con tu arma antes de que sea tarde.

Sora miró la mano que sujetaba su arma, un poco diferente a la del resto, con la forma de un secador de pelo con gatillo donde en su extremo había una especie de arco para apuntar parecido al de un tirachinas, que aunque parecía un juguete, tenía un peso considerable. Sora apuntó temblorosamente a aquel ser. Esta se mantuvo apuntando con un gran temblor en la mano mientras miraba por aquel arco de su arma. No se atrevía a disparar, ya que si fallaba, el digimon de su amiga podría morir, pero si no lo hacía podría morir el grupo que allí se encontraba. Estaba en esta de shock, paralizada. El alien abrió su enorme boca y la acercó a Hawkmon, que había dejado por imposible la huida.

-Lo siento Yolei – dijo Hawkmon.

-¡Hawkmon no! – gritó Yolei.

-¡¡Mierda, dispara!! – gritó Rika.

Fue demasiado tarde para reaccionar. De la boca del alien salió una alargada lengua con una diminuta pero tenaz boca que se clavó en el cuello de Hawkmon, dando este un tremendo alarido. Ante los ojos de Yolei, Hawkmon desapareció rápidamente en un estallido de partículas diminutas, que se esfumaron en la oscuridad. Sora cerró los ojos, envueltos en lágrimas, y disparó al alien. Del arma salió una cuerda que envolvió al alien, inmovilizándole, mientras este gritaba. Para sorpresa de Sora, el alien no estalló como aquellos seres de antes, sino que como un rayo su cuerpo desaparecía, partícula a partícula, llevándoselo a alguna parte y desapareciendo de la escena. Cuando todo acabó, Rika se puso en pié y avanzó hacia el resto, mientras que Sora fue rápidamente a ver a Piyomon. Pero Yolei., de pié, estaba temblando, sin parar de llorar, con la mirada fija donde había estado su digimon.

-Sora – dijo Piyomon al abrir los ojos – lo siento, ¿estas bien?.

-Si – dijo Sora entre lágrimas, y sin decir una palabra lo abrazó a la vez que se ponía en pié.

-Así que tu arma era una teletransportadora – dijo Rika – no lo mata, pero te dan más puntos.

-¿Qué? – dijo Sora, pero antes de mirar a Rika sus ojos se quedaron en su amiga Yolei.

-Hawk…Hakwmon – repetía Yolei sin moverse del sitio – yo…yo…

-Yolei…estas…¿estas bien? – preguntó Sora.

-Yo…yo… - repetía Yolei – siento…frío…mucho…frío…

De repente el cuerpo de Yolei se tambaleó y cayó violentamente hacia atrás en el agua. Sora se quedó inmóvil al ver la cara de Yolei. Su cara se había puesto, de repente muy, muy pálida.

-Si un digimon muere… - dejó caer Rika en voz baja.

-¿Yolei?...¡¡YOLEIIIIIIIIIIIIIII!! – gritó desesperadamente Sora.