Gantz : Digimon VS Aliens
11 : Sin salida
-¡Rápido Matt, por aquí! – gritaba Gabumon a su dueño mientras corrían.
El grupo formado por Matt, TK, Henry y sus respectivos digimons corrían a lo largo de un largo y oscuro túnel. Huían desesperadamente de algo que les estaba persiguiendo por aquel túnel sin que ellos viesen de qué estaban huyendo. Solo oían el ruido de algo golpeando el agua consecutivamente tras ellos, acompañado de rugidos parecidos a los de la criatura de antes. De vez en cuando, Matt y TK disparaban hacia la oscuridad sin éxito con el fin de poder dar a algo que retuviera esa cosas…o cosas. El grupo guiado por los digimons llegaron a una estancia mucho más amplia que aquel túnel, apenas iluminada y rodeada de grandes tuberías, sin ninguna otra salida aparentemente visible. Sin quererlo, habían sido conducidos a un callejón sin salida.
-¿Qué?¡Mierda, no hay salida! – gruño Matt.
-Lo siento Matt – se disculpo Gabumon.
-No es culpa tuya Gabumon, lo hiciste bien – dijo Matt acariciándole.
-Hermano, esto pinta mal… – dijo TK.
-Tranquilo TK, vamos a permanecer todos juntos – ordenó Matt.
-¡Ya están aquí! – avisó Henry.
El grupo se quedo en el centro de la sala, mirando hacia el túnel por donde habían salido. En un abrir y cerrar de ojos, por aquél túnel fueron saliendo varios aliens, de diferentes tamaños, que empezaron a rodear al grupo por toda aquella sala, dejándoles apenas espacio para que se pudieran mover. Tanto los chicos como los digimons no sabían cómo actuar, ya que si hacían un ataque directo, al superarles en número, podrían salir muy mal de esa situación. Todos se sentían intimidados por aquellos seres que no paraban de dar vueltas alrededor de ellos, enseñando sus asquerosos y afilados dientes mientas gruñían.
-Mierda – dijo Matt malhumorado – Gabumon, no queda otra, prepárate para atacar y salir corriendo.
-Tu también Patamon – dijo TK a su digimon.
-Estaos quietos, yo me encargo de limpiar esto – dijo Henry.
-¿Estás de coña? – dijo Matt
-Tenéis que confiar en él – dijo Terriermon – coged a los digimons y agachaos junto a ellos y no os levantéis hasta que Henry acabe.
Todos miraron con recelo a Henry y a Terriermon para finalmente agacharse, quedándose todos por debajo de Henry. Este, mostrándose mucho más calmado que los otros dos, echó un vistazo rápido a su alrededor. Los aliens, a cada momento que pasaba, parecían moverse más, como a punto de echarse sobre encima de todos. Henry agarró fuertemente la empuñadura de su katana, y la alzó poniéndola enfrente de él, para después cerrar los ojos y concentrarse en la escena. Los aliens cada vez se ponían más nerviosos al contemplar que no pasaba nada, hasta que en un momento dado todos se pararon. Con una casi perfecta coordinación, todos los aliens saltaron a la vez para arrojarse sobre el grupo. Justo en ese momento, Henry abrió los ojos y, al apretar la empuñadura de la katana, hizo que la hoja de esta se alargara muchísimo más que antes. A Henry solo le bastó un ligero golpe de muñeca para girar sobre sí mismo al mismo tiempo que su alargada katana empezaba a cortar por la mitad a todos aquellos aliens justo antes de que se les echasen encima. Todos aquellos bichos dieron un desgarrador grito mientras sus cuerpos se separaban por la mitad y caían al agua, dejando ver todos sus extraños órganos interiores flotando en aquella agua residual.
Cuando todo acabo, Henry avisó para que abrieran los ojos y se levantaran al mismo tiempo que su katana volvía a su tamaño original. Matt, TK y el resto de digimons se quedaron muy impresionados al ver tal masacre que prefirieron apartar la vista de tal masacre.
-Vaya, ¿dónde conseguiste esa arma? – preguntó Patamon mientras se posaba sobre el hombro de TK.
-Se la quite a otro jugador cuando murió – dijo Henry – aquél jugador era más veterano que cualquiera de nosotros…creo que incluso que dijo que llego a los cien puntos en tres ocasiones.
-Seguro que por esto te dan muchos puntos Henry – dijo Terriermon.
-¿Puntos? – preguntó Matt extrañado - ¿de que va eso de los puntos?
-Es sencillo – dijo Henry – cuando llegas a los cien puntos…eres libre.
-¡¡QUÉ?! – dijo el grupo al unísono.
-Mirad : por cada alien que eliminéis, os lleváis cierta cantidad de puntos- explicó Henry- cuando un jugador llega a los cien puntos, una de las opciones que puede elegir es ser liberado de Gantz.
-Ya veo, nuestro objetivo es llegar a los cien puntos – dijo Matt.
-Una de las opciones…- se quedo pensando TK- y las otras opciones, ¿cuáles son?.
Antes de que Henry o Terriermon le pudiesen contestar, el suelo empezó a temblar mientras un atronador ruido empezó a resonar por aquella sala. Todos, alterados, intentaron adivinar la procedencia de aquél vasto ruido, coincidiendo sus ojos en una pared que había al lado de ellos. De aquella pared salió, dejando un gran agujero, un gigantesco alien. Este no se parecía nada a ninguno que habían visto antes, con un color entre morado y negro, aquel alien gigante a cuatro patas intimidaba con dos grandes y curvados cuernos que tenían en su cabeza, como si se tratase de un toro Aquel inmenso alien apareció de repente, pillando desprevenidos a todos. El alien empotró a Henry con su cabeza contra un muro derribando al resto a su paso. Tal fue el impacto que dejó a Henry aprisionado con el alien en la pared, ya que sus cuernos se habían clavado en ella. Ese golpe había echo que Henry arrojase su katana al suelo, quedándose indefenso. Matt agarró la katana con su mao libre y se quedó contemplando aquella escena, viendo como el alien intentaba separarse de la pared.
-¡¡Henry!! – gritó TK.
