La historia está basada en el libro de Julia Quinn titulado Seduciendo a Mr. Bridgerton. Es el 4° libro de la saga de los hermanos Bridgerton, historia que recomiendo mucho.
Los personajes son de Oye Arnold creada por Craig Bartlett y seduciendo a Mr Bridgerton de Julia Quinn.
Nada es mío, ni la historia, ni los personajes.
Queridos lectores:
Es con un corazón sorprendentemente sentimental que escribo estas palabras.
Después de once años de informar acerca de la ida y actividades del bello mundo, esta cronista abandona su pluma.
Si bien el desafío de lady Gertie ha acelerado mi retiro, en realidad no se puede poner (enteramente) la culpa sobre los hombros de la condesa. La redacción de la hoja informativa se me ha hecho pesada este último tiempo, menos gratificante y, tal vez menos entretenida de leer. Esta cronista necesita un cambio; esto no es difícil imaginárselo. Once años es mucho tiempo.
Y, la verdad, la reciente renovación del interés por la identidad de esta cronista, se ha hecho inquietante. Amigos se vuelven contra amigos, hermanos contra hermanas, todo en el inútil intento de resolver un secreto irresoluble. Además, los métodos detectivescos de la alta sociedad se han tornado claramente peligrosos.
La semana pasada fue la torcedura del tobillo de lady Blackwood; el daño de esta semana ha ido a recaer, al parecer, en Hyacinth Shortman, que se lesionó ligeramente en la fiesta del sábado ofrecida en la casa de cuidad de lord y lady Viveland. (No ha escapado a la atención de esta cronista que lord Viveland es sobrino de lady Gertie.) La señorita Hyacinth debió haber sospechado de alguno de los asistentes, porque se hizo su lesión al caerse dentro de la biblioteca cuando alguien abrió la puerta teniendo ella el oído pegado ahí.
Escuchar tras las puertas, perseguir a niños repartidores…, y estos son sólo retazos que han llegado a los oídos de esta cronista. Esta cronista os asegura, queridos lectores, que nunca, ni una sola vez en estos once años, ha escuchado tras una puerta.
Todos los cotilleos aparecidos en esta hoja los ha conseguido limpiamente, sin ningún instrumento ni truco aparte de sus buenos ojos y oídos.
¡Me despido de ti, Londres! Ha sido un placer servirte.
Ecos de Sociedad
de Lady Eleonor, 19 de abril de 1824
