Ninguno de los personajes de Harry Potter son mios, le pertenecen a la autora J.K Rowling.
Excepto algunos que son de mi propia invención.
Ted Remus Lupin.
El trio dorado caminaba por los pasillos de Hogwarts en dirección al Gran Comedor, ya que el director había solicitado que todos los alumnos y profesores se presentasen antes del almuerzo. El comedor estaba lleno de murmullos de todas las casas, muchos se preguntaban el porqué de esa "reunión". Dumbledore se levantó de su asiento, tenía una sonrisa de oreja a oreja.
-Queridos alumnos-Saludo el director, inmediatamente todos se mantuvieron en silencio.-Seguro se preguntaran porque suspendí sus clases y les pedí que estuvieran aquí.- A lo que muchos asintieron con un leve movimiento de cabeza.- Verán, ayer por la tarde me llegaron unas visitas muy peculiares, ellos son personas del futuro, que llegaron a nuestro tiempo por error. Después de platicar con ellos, he decidido que se presentasen ante ustedes, ya que pueden ser sus hijos, sobrinos o lo que sea. Pero primero unas personas vendrán,-Al decir esto las puertas del comedor se abrieron, y de ellos entraron, la familia Weasley, Sirius Black, Remus Lupin, Nymphadora Tonks, Andrómeda y Ted Lupin, Narcissa y Lucius Malfoy, Angelina Johnson, Oliver Wood, Fleur Delacuor, La mayoría de ellos se sentaron en la mesa Gryffindor, mientras que los Malfoy se sentaron con su hijo, en Slytherin.
-Bien, como ya estamos todos, dejemos pasar a los de la Tercera Generación.- Dijo Dumbledore, y de la puerta entraron veinticinco personas encapuchadas, con túnicas de color negro. Caminaron hasta detenerse a un lado de la mesa de los profesores. Algunos de los que estaban en el comedor los miraban con los ojos muy abiertos, solo unos pocos los miraban sin ninguna emoción.
Un encapuchado dio unos pasos adelante hasta quedar parado en el medio del escenario, se quitó la capucha y se dejó ver a un joven alto, de pelo ¿Azul? Con ojos de color miel, tenía la cara en forma de corazón, vestía una remera azul, con una camisa blanca y un abrigo color gris, y unos jeans color negro. Al verlo muchas chicas jadearon, el chico era completamente sexy.
-Hola, mi nombre es Ted Remus Lupin.-Contesto con un poco de timidez, pero con una sonrisa. A lo que todos fijaron su vista al hombre lobo, mientras que este se ponía más pálido de lo normal, hasta el punto de llegar a desmayarse que por suerte no sucedió. Mientras que a unos metros una joven metamorfomaga pensaba que el hombre que amaba había tenido un hijo con otra mujer, esto la entristeció, y su cabello se oscureció.
-¿E-eres mi h-hijo?- Pregunto con dificultad Remus.
-Por supuesto, papá. ¿De quién más sino?- Le pregunto levantado una ceja.
-Wau, Lunatico ese chico se parece mucho a ti.- Le dijo Sirius a su amigo.
-Eh, como ya saben mi padre es Remus Lupin, y mi madre…- Y de pronto el color de su cabello cambio a un rosa chicle, solo unas pocas personas se dieron cuenta de quien hablaban, mientras que a Tonks se le volvía el color de su cabello a un rosa.
-Para los que no entendieron, mi madre es Nymphadora Lupin, de soltera Tonks.- Y un grito se oyó en el salón, la mencionada saltaba en la mesa de la emoción, mientras decía, "Te lo dije, dije que ibas a ser mío" y acto seguido llego corriendo hasta donde estaba el hombre lobo y lo beso. El hombre aun no reaccionaba de lo que había dicho su hijo, pero no tardo en corresponder el beso. Teddy miraba la escena con una sonrisa.
-¡Lunatico eres un asaltacunas!- Le grito Sirius- ¡Te enrollaste con mi sobrinita!
-Cállate, Tío- Le dijo Tonks, una vez que dejaron de besarse.
-Em, bueno, si mis padres han dejado de comerse, me quiero presentar.- Dijo el peli-azul.
-Lo siento, hijo.- Le respondió su madre, mientras se sentaba con Remus.
-Ok, como ya saben quiénes son mis padres, sigo, tengo 25 años, fui un orgulloso león,-la mesa de Gryffindor empezó a aplaudir.- Fui perfecto.
-Perfecto, perfecto.-Se escuchó de los chicos del futuro y del pasado.
-Y también fui premio anual,-Siguió hablando Teddy. Y Remus hincho su pecho lleno de orgullo.- Me gustaba mucho Defensa Contra las Artes Oscuras. No jugué quiddicth, ya que herede la torpeza de mamá. Y creo que eso es todo, ¿Preguntas?
-¿Tienes novia?- Pregunto una Ravenclaw.
-No, no tiene novia, ¡Tiene esposa, y una hija! Así que dejen de mirar a MI esposo sino quieren sentir la Maldición Cruaciatus.- Les amenazo una encapuchada, ya que eran muchas chicas que lo miraban con ganas de estar con él, en una cama.
-Y creo que eso responde a la pregunta. Tengo una esposa a la que amo, y una pequeña y adorable hija a la que cuidaría de cualquier baboso.-Dijo con ojos que demostraban el amor que les tenia a ambas.
-¿Tú tienes mi problema?- Le pregunto Remus a su hijo.
-No, tranquilo. Solo soy metamorfomago como mamá.
-Oye, ¿Somos buenos padres? –Esta vez su madre. A lo que Teddy palideció, no esperaba esa pregunta. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Remus y Tonks, temieron lo peor.
- Bueno, en la Segunda Guerra Mágica donde Voldemort fue derrotado,- Muchos sonrieron, en especial Harry. –Hubo muchas muertes, y ustedes murieron en ella.- Dijo finalmente mientras las lágrimas caían de sus ojos. Todo el comedor quedo en silencio, en especial los amigos y conocidos de la pareja. La peli-rosa empezó a llorar, mientras era abrazada por Remus. Andrómeda lloraba por la futura perdida de su hija, mientras su esposo la abrazaba. Sirius no se lo podía creer, primero James y ahora Remus.
-¿Te dejamos solo?- Pregunto Tonks una vez que se pudo tranquilizar.
-Cuando sucedió, yo solo tenía unas semanas de vida.- Tonks empezó a llorar de nuevo, había dejado a su bebe solo.-Viví hasta mis 9 años con mi abuela, hasta que ella falleció y me mude a la casa de mi padrino, Harry Potter, el cual me adoptaron como un hijo.- Los padres del joven, le agradecieron a Harry.
-¿Puedo hacerte otra pregunta?- Le pregunto la peli-rosa.
-Siempre, mamá.
-¿Crees que podamos conocer a mi nieta?- La verdad sentía que tenía la necesidad de conocer a la niña.
-Esperen un segundo.- Les pidió Ted. Mientras se dirigía a un encapuchado de estatura media y le susurraba cosas al oído, mientras que el otro le respondía en voz baja. Cuando terminaron de hablar, Teddy volvió a su lugar y dijo.
-Sera mejor que primero se presente la siguiente persona para mostrarles a mi hija.- Después de decir esto, se fue a sentar con sus padres, que lo abrazaron fuertemente.
