Fuegos artificiales alumbraron todo el Gran Comedor, con los colores rojo y dorado, colores de Gryffindor. Todos miraban fascinados el espectáculo hasta que terminaron. Y nadie se había dado cuenta que en vez de una persona encapuchada había un león grande que mostraba sus colmillos, una alumna de primer año al darse cuenta gritó con tanta energía que asustó a todo el mundo y en ese momento, se percataron del león que tenía una gran melena. Todos los del pasado se asustaron y se preguntaban de donde rayos había aparecido un león. Por supuesto, los del futuro se reían por la reacción de sus padres o familiares, ya que la persona encapuchada había preparado ese acto.
El León caminó un par de pasos y empezó a transfomarse, con todas las miradas en él. Ahora en el lugar que antes ocupaba un león habia un joven alto y muy guapo, tenía el cabello desordenado de color castaño oscuro, al igual que sus ojos solo que en este caso eran un poco mas claros. Vestia una playera azul y una campera del mismo color que la playera, con unos jeans oscuros. En pocas palabras, todas las chicas de Hogwarts suspiraron, y en sus mentes armaban un plan de conquista.
La profesora MgGonagall estaba sorprendida del estudiante que resultó ser un animago, ya que no debía tener mas de veinte años y convertirse en un gran felino era muy complicado, por eso la mayoría de magos y brujas elegían un animal siemple. Estuvo tan perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que el joven iba a empezar a hablar.
-Hola personas del pasado, eh aquí al chico mas sexy, inteligente, fuerte, con una gran sonrisa seductora, y unos ojos que demuestran todo...-Empezó diciendo, pero una voz lo interrumpió.
-Que demuestran toda la estupidez que tienes en esa cabeza. Presentate de una vez idiota.-Habló una voz masculina de la tercera generacion. A lo que el joven solo sonrió y se dispuso a seguir.
-En fin, denle la bienvenida al magnífico James Sirius Potter.-Gritó su nombre, haciendo que muchas mujeres envidiaran a la afortunada que estuvo con Harry. Y Dos: que Harry casi se desmayara.
-¿Acaso no mori en la batalla contra Voldemort?-Preguntó Harry a su hijo.
-Pues no, o sino no estaría aqui parado.-Respondió con una leve sonrisa. -Y tampoco te contare lo que sucedió ese día, ya que otra persona lo hara.-Dijo con una mirada un poco triste, que solo pocas personas se dieron cuenta, pero se repuso rapidamente.- Bien, sigamos. Como saben mi padre es Harry Potter, pero no dire quien es mi madre aún.-Dejando a todos decepcionados.-Pero les contare sobre mí, tengo diecisiete años y estoy en la mejor casa de Hogwarts, osea Gryffindor.-Y todos los leonés empezaron a aplaudir.-En las materias me va muy bien, pero tampoco soy un comelibro, ya que me paso todo el año haciendo bromas con los nuevos Merodeadores, y yo soy Cornamenta.-Contó con una sonrisa.
-Entonces,¿los Merodeadores siguen existiando?-Preguntó un asombrado Sirius quien se había mantenido callado por la sorpresa, y hacía un rato había agradecido a su ahijado por ponerle su nombre.
James Sirius al darse cuenta de quien había hablado, sonrió muy feliz aunque por una parte estaba triste, pero contestó.
-Por supuesto, ellos siguen en pie causando canas verdes a la Directora MgGonagall.- Lo que muchos se dieron cuenta de lo último.
-¿Cómo que soy Directora?-Preguntó asombrada.-¿Y Albus?
-Tranquila Minerva, seguro que deje el puesto, ya sabes una persona tan vieja como yo no puede dirigir por mucho tiempo un colegio.-La tranquilizó Dumbledore, aunque sabía que lo que había dicho era mentira. Presentía que algo muy importante había pasado, pero después lo averiguaria.
-Bien, eh, como decía juego Quidditch y soy el buscador. Eh, no tengo novia aunque pronto la tendré.-Mirando a una persona encapuchada de la tercera generación.
-En tus mas lejanos sueños Potter.-Respondió una voz femenina.
-Si si, como digas.-Sin darle mucha importancia.- Por último, cuando salga de Hogwarts me convertire en auror.-Habló con orgullo.- Y listo,eso es todo.-Y se bajo de la tarima.
