CAPÍTULO 6*

Emma se puso el casco y subió a la moto aferrándose sin mas remedio de la cintura de Killian, quien ante el gesto le dio una sonrisa picara.

El motor sonó y la moto comenzó a moverse, haciendo que Emma cierre los ojos pero luego de un rato los abrió y sonrió. De alguna extraña manera, las calles desapareciendo a toda velocidad detrás de ella era bonito, estar así con Killian era bonito.

En ese momento, Emma pensó que la canción Midnight city de M83 iría genial con el momento, por alguna razón. Pero el viaje termino cuando Killian detuvo la motocicleta.

—Llegamos, amor.

Emma bajo y se quito el casco para observar bien el restaurante. Era enorme, con un estilo rustico y muchos ventanales. Tenia el nombre escrito en una letra blanca y cursiva elegante sobre un fondo negro. Detrás podía verse el mar, estábamos en la playa.

Se llamaba Tony's.

—Killian...—Dijo dudosa. Había pasado un par de veces con mis amigos por aquí y este lugar era algo costoso.

Él solo le ofreció el brazo y Emma lo tomo sin mucha seguridad. Entraron al lugar y se sentaron en una mesa junto a la ventana desde donde podía ver el mar.

Una camarera vino y le tomo el pedido. Antes de que Killian pudiera decirle algo a la rubia, la camarera había venido nuevamente con la gaseosa y la cerveza que habían pedido.

—Emma, creo que deberíamos usar esto para conocernos mejor.

—Técnicamente, ya sabemos bastante el uno del otro.—Dijo Emma tomando su copa y tomando un trago.

Killian rió.

—Seguro hay cosas que no sabemos.

—Bien, ¿tocas algún instrumento? Ademas de la guitarra, claro.

—Si, el piano.—Emma sonrió casi sin poder creérselo, porque nunca en sus sueños se lo había contado.

—Eso es excelente.

—Algún día te lo mostrare, ¿y cuales son tus hobbies?—Inquirió él. La rubia noto que el ojiazul mostraba genuino interés cuando ella hablaba.

—Leer, trabajar, pasar tiempo con mi hijo.

—¿Henry? ¿Como le esta yendo en la escuela? Me habías contado que quería ser escritor.

Era algo extraño como preguntaba cosas en base a lo que ya sabia y en realidad nunca se lo había dicho realmente.

Sin embargo, Emma sonrió cuando Killian le pregunto por Henry, con un genuino interés. Eran pocos los hombres que se interesarían realmente por su hijo, porque él era su vida y eso lo incluía en el paquete de salir con Emma.

—Muy bien. Me dijo que ha empezado a escribir una historia, pero no ha querido mostrármela hasta que la termine.

—Seguro que lo hará pronto—Emma asintió aun sonriendo.

Pasaron la velada charlando y cuando la comida llego Emma pensó que no habia comido nada así de delicioso en bastante tiempo.

Se sentía extraña con Killian, pero también sentía tanta confianza con él, una diferente que nunca habia sentido con nadie. En el transcurso de su vida aprendió a confiar o no en la gente y eso la hacia cerrarse mucho porque no le gustaba exponer demasiados sus sentimientos, sabiendo que se arriesgaba a salir lastimada, especialmente en sus relaciones amorosas.

Ella tenia una especie de don, un detector de mentiras pero habia descubierto que cuando sus sentimientos se volvían algo abrumadores o muy presentes entonces solía fallar, pero con Killian—pues era algo obvio para ella que tenia sentimientos por él, incluso aunque no quisiera admitirlo—era diferente, confiaba plenamente en él, aunque no se lo dijera.

Killian era una persona honesta y eso, combinado con algunas de sus otras virtudes, lo hacían sumamente encantador. Sabia como ser tierno y todo un caballero a veces, mezclado con una picardia que encajaba perfectamente con su personalidad. Sabia que era guapo, pero no parecía tomar ventajas de ello para manipular a las mujeres.

Killian parecía exactamente el tipo de hombre para Emma. Honesto, romántico—porque aunque Emma no lo admitiera, el romance le gustaba—y comprensivo.

Un celular sonó y Killian atendió acallando la risa por la broma que Emma habia hecho. Su ceño se frunció y la preocupación inundo sus ojos. Paso su mano por su cabello en un gesto de preocupación, dejándolo revuelto.

—Si, iré ya mismo. Gracias.—Mascullo y corto, guardando nuevamente el celular.

—¿Que sucedió? ¿Esta todo bien?—Pregunto Emma, preocupada ante la reacción de Killian por lo que sea que le hayan dicho.

—No. Emma lo siento mucho, pero debo irme. Una...conocida esta en el hospital. Lo siento mucho, en serio. Lo siento.—Repitió muchas veces mientras sacaba su billetera y depositaba unos billetes en la mesa, haciéndole un gesto al primer mesero que vio.

Se levanto y tomo su chaqueta para ponérsela.

—Vamos, te llevo a tu casa.—Le ofreció pero Emma se negó.

—Ve. Puedo ir sola.—Dijo poniendo una sonrisa forzada. Killian lo noto pero no comento nada acerca de ello y la miro dudoso.

—¿Segura estas bien? Me sentiría mal si te vas sola.—Emma asintió varias veces.

—Me hará bien un tiempo a solas.

—Bien. Lo siento—Dijo nuevamente. Le dio un beso en la mejilla y se fue prácticamente corriendo hacia el estacionamiento.

Emma pidió un trago y luego se fue. Killian habia dejado dinero suficiente, y de sobra.

Salio afuera y se saco los incómodos tacones dejando que sus pies tocaran la fina arena, aliviada. Penso que no volvería a usar tacos, prefería mil veces unas zapatillas.

Dio un par de pasos hacia el mar, hasta que estuvo en la orilla y sin importarle el vestido se sentó en la arena y dejo que el agua mojara sus pies. Suspiro y observo el mar, dejándose consolar por el arrullo del agua. La luna llena iluminaba el cielo y las estrellas a su alrededor como fieles cortesanas, brillando e iluminando el mar dándole una apariencia tranquilizante para Emma.

Se la estaba pasando tan bien con Killian, pero por otra parte creía que estaba mal sentirse abandonada porque habia alguien cercano a él en el hospital y ella no le desearía el mal a nadie. Sin embargo, ¿y si esa amiga cercana era mas cercana de lo que ella pensaba?

Killian parecía tan honesto. No sabia nada a ciencia cierta y no queria juzgarle precipitadamente.

Se levanto y camino hasta meterse al agua, dejando que le llegara hasta las rodillas. Cerro los ojos y se quedo un rato allí, moviendo las piernas de vez en cuando, provocándose algunos escalofríos porque no hacia el suficiente calor como para meterse en el agua, sin embargo Emma sentía que era lo que necesitaba.

Se mojo un poco la cara y luego salio, decidida a ir a casa.

Ya podría saber luego lo que habia pasado con Killian.


Espero que les guste. Si aun no han pasado por mi blog, por favor, pasen :) Se llama The Nahir PROJECT, tampoco olviden seguir el twitter del blog arroba EdeEscritora.

XOXO.