Que tal?
Hoy tenemos nuevo capítulo, con un poco más de Prusia!
Y alguien más *guiño guiño* Espero que les gusté.
Hetalia no me pertenece y jamás lo hará.
Al día siguiente Gilbert comenzó a ir a la clínica, porque era hora de arreglar su tan desagradable, pero necesario tratamiento. El albino se las sabia de memoria, pues era algo que se quedaba grabado en su memoria, pero se negaba a rendirse si había una posibilidad de que se curara, aunque fuera casi nula.
─ ¡Gilbert!─Le grito Ludwig al oído, estaban en un taxi con una de las puertas abiertas ─Lamento que tengas que ir solo a tu primera sesión, pero hoy no puedo acompañarte estoy demasiado ocupado, lo lamento─
─No te preocupes Lud, ya será otro día ─Le sonrió mientras salía del taxi, para luego cerrar la puerta e irse tranquilamente hasta el edificio que estaba frente a el. Se apuro pues hacia bastante frio ese día, aunque llevara una bufanda y un gorro que le cubriera casi toda la cara, sentía como la brisa se filtraba hasta su rostro.
Hoy solo tendría que hablar con el nuevo doctor que lo atendería, el alemán le había comentado el nombre al mayor, pero lo había olvidado. Por lo que lo único que sabia que era un excelente medico que rara vez tenia tiempo libre, ya que se lo dedicaba todo a sus pacientes.
Dio sus datos a una de las recepcionistas, que amablemente lo llevo a una oficina que pertenecía al que seria su doctor, también comento que no demoraría mas que unos minutos en llegar. En un principio intento ser educado y quedarse sentado donde lo habían dejado, desgraciadamente esto no duro mucho, ya que tras unos minutos se puso a registrar todo lo que lo rodeaba en la sala. Había una gran cantidad de libros en diferentes idiomas, ingles, ruso, francés y alemán, también tenia un par de cuadros antiguos para adornar las simples paredes.
─Parece que es un hombre muy inteligente ─Se comento a si mismo, mientras jugaba en la gran silla que le debía pertenecer al otro ─Debe serlo si sabe tantos idiomas, aunque yo se más ─Su típica risa salió, llenando la sala de mucho ruido ─Además debe ser un viejo ¿A que joven le gustaría esta anticuada decoración? ─
Entonces vio uno de los diplomas que tenia el hombre, que le importaban bastante poco, a excepción de su nombre ─ Ivan Braginski, que nombre mas curioso ─
─A mi me gusta ─Dijo una voz que provenía justo detrás suyo.
El albino soltó un chillido ante la impresión, no espera que apareciera otra persona mientras miraba para otro lado ─ Casi me matas de un susto ¿Cómo se te ocurre entrar así? ─
─No quería asustarlo, solo quería entrar a mi oficina ─El dueño de la voz era un joven, como de la edad del prusiano ─ De hecho usted me sorprendió bastante, pensé que tendrías a un paciente tranquilo esperándome─
─Claro, lo lamento ─Era una extraña reacción del joven, pero era porque el conocía a este supuesto doctor, alto como una muralla, un cabello tan rubio que parecía blanco y unos ojos violetas que destacarían en cualquier parte, con solo verlo quería soltar un chillido aun mayor al que había hecho antes ─ Solo estaba aburrido ─Se cubrió mejor su rosto intentando desesperadamente de que no lo reconociera, si no realmente estaría en problemas.
─Bueno, joven Beilschmidt ¿Por qué no toma asiento donde corresponde? ─Lo miraba con una sonrisa, solo que esta no expresaba sus mejores sentimientos, parecía algo molesto.
─No es necesario ─Se levanto rápidamente evitando cualquier contacto visual ─Creo que será mejor que me atienda otro doctor, lamento mucho el inoportuno─
─ ¿Por qué te vas? Si ni siquiera hablamos sobre tu tratamiento ─De alguna la mirada del ruso cambio, se veía completamente desilusionado, o frustrado, dependía que a quien le preguntaras ─Abrí este tiempo en mi agenda solo por ti, quédate, luego puedes cambiar de doctor, ahora hazme compañía ─
─Estoy completamente seguro de que puede hacer otra cosa ─Se excuso mientras intentaba escapar desesperadamente, la relación que había tenido con el ruso jamás había sido realmente buena.
─Vamos, solo tienes que quedarte un rato ─Lo agarro de los brazos para evitar que se fuera, lo cual era bastante fácil, ya que el era mucho más alto que el otro─ No es como si pudieras llamar a tu ejercito de pollitos para que te salve ¿Da?─
─Tu lo sabes ─Este fue uno de los momentos donde el pruso se puso más blanco de lo que era posible─ ¿Cómo lo sabes? ─
─Tu antiguo doctor me envió algunos informes, había una foto entre ellos, así que fue una casualidad ─Le explico sonriendo con dulzura─ Asi que nos veremos mucho durante un tiempo ¿No?─
Eso fue lo que derramo el vaso, provocando que toda la energía del albino se fuera, abandonando todo su cuerpo. Abría caído estrepitosamente contra el suelo, pero por suerte el ruso lo afirmaba con fuerza.
Por otro lado el más alto se sorprendió, no se esperaba esa reacción, pero como el buen doctor que era, lo atendió de inmediato, ya que no se había ganado el nombre del mejor en la clínica por nada, el hacia correctamente su trabajo.
Al alemán tampoco le iban las cosas muy bien que digamos, si bien estaba haciendo correctamente su trabajo, era demasiado, ya entendía porque los anteriores administradores habían renunciado, además del otro trabajo extra que debía hacer.
─Alfred, por atención a lo que digo, no puedes comprar esa compañía, no importa cuanto dinero inviertas no te va a dar ganancias ─Le explico por séptima vez al que por desgracia era su jefe.
─Pero si no la compro mucha gente que trabaja ahí no tendrá de que vivir ─Replico ─Es mi deber ayudarlos ─
─Eso lo entiendo, pero no puedes salvar todas las empresas que vayan quebrar, o va ser la tuya la termine así ¿Realmente quieres que pase eso? ─
─Acabo de recordad algo importante, yo soy el jefe de esta compañía y puedo hacer absolutamente lo que se me venga la gana ─Su respuesta no tuvo el efecto que esperaba, ya que sonaba bastante infantil.
─Y yo como tu administrador, te aconsejo que no hagas estupideces, pero como no quieres hacerme caso te propongo un trato ─Anoto un numero elevado en un papel─ Este es el presupuesto que te puedo dar para que lo malgastes en una empresa así─
─Con esto bastara, ahora habilítame un presupuesto, de preferencia para hoy, no quiero que nadie se me adelante ─Ahora estaba más que alegre pues creía haber ganado, y era la primera vez desde que había llegado el alemán ─Vamos Ludwig ─
─Aunque tendré que hacer encajar los números, quizás descuente algo de otros presupuestos ─
─Ese es tu trabajo, no me molestes con detalles, porque sinceramente no lo entiendo ─
─Bueno, supongo que sacare presupuesto en este innecesario proyecto de relajación, ya que hay otras cosas más importantes ─Eso había sido su plan de refuerzo, si tenia que usar otros métodos para convencerlo pues lo haría.
El americano lo miro durante unos segundos, se veía frustrado, como si hubiera perdido la guerra ─Tu ganas, no comprare la compañía ─
Ludwig sonrió para sus adentros, esa era una victoria que estaba esperando hace muchos años, le haría bien a su orgullo propio─¿Qué es lo siguiente? ─
─El almuerzo ─Comento mientras apretaba un botón ─Traigan la comida ─
─Creo que paso de comer hamburguesas ─Se levanto de su puesto, pero para su sorpresa lo que traían no era lo que se esperaba.
─Sigo comiéndolas, solo que no con tanto frecuencia, seria bastante triste morir por un ataque cardiaco─ Saco un gran plato de pasta ─Lo cual no impide que coma bien claramente ─
─Muchos estarían orgullosos de tu cambio ─Recibió el plato en sus manos, si el alemán lo pensaba bien había estado comiendo muy seguido esto, aunque no tanto como antes.
─Ludwig, todos cambiamos y no necesito verlos para saber eso, me basta con verte a ti para verlo ─
El alemán se llevo algo de comida antes de seguir hablando, quería comentar que el no había cambiado en absoluto, pero al probar la comida se quedo completamente sin habla.
─Es normal, por eso la mando a comprar constantemente, es realmente buena, aunque nunca he ido a donde la venden ─Comento el menor que miraba la expresión del otro.
─No es eso, yo ya había probado esto─ El sabor que había quedado en su boca era el mismo de hace años, uno que siempre estaba acompañado con la sonrisa de su antiguo mejor amigo.
Iván! Si yo estoy concentrada en eso y no en el otro suceso, a mi también me emociona esta pequeña pista que teneos, pero...Iván!
Bueno eso es todo por hoy hasta luego.
