¿ Amigos, conocidos o simples extraños?

—¡Me gustas!—

—No digas esas cosas, niño—

—¿Por qué no?—

—Porque después de once años es difícil creerlo—

"Reunirse, después de un tiempo sin verse, es la sensación más maravillosa que puedes sentir. Los recuerdos que duermen en el interior del corazón reviven. Corto circuito, atracción, timidez y todo lo bello de sentir, te ilusiona al máximo. Por lo tanto, es lo único que importa por hoy."

Dedicatoria especial para: Mari Tourquiose. Gracias por ser mi Beta Reader.

CON AROMA DE CAFÉ

EL REENCUENTRO

II

"A veces un café es la invitación para que alguien entre en tu vida"

— Ven niño, pasa— dijeron esos labios rojo carmesí dirigiéndose después a la cocina—Las manos de Mai, forradas con unos guantes de piel, ofrecieron por cortesía a su invitado una taza de café— Trunks la tomó con sus manos, agradeciendo con una tímida sonrisa.

«Sin saberlo esa simple taza de café sería un vínculo que los uniría con fuerza»

El lugar era acogedor de tamaño muy modesto. Sólo con lo necesario; un colchón sin base, algunos trastes, radio, un pequeño televisor, una mesa de té que te obligaba a sentarte en el suelo. Frente a frente se miraron unos segundos mientras daban sorbos al café «En realidad no sabían por dónde empezar».

— ¿Dónde habías estado todos estos años?—Preguntó Trunks confundido, intentando romper esa barrera de hielo entre los dos.

Después de unos silenciosos segundos, la chica habló:

— Es difícil de responder. A decir verdad, Trunks, yo no tengo un lugar fijo. Algo que me detenga—le daba sorbos al café para continuar desarrollando su respuesta— Toda mi vida he estado de aquí para allá. Sin rumbos, objetivos absurdos mantenían mi espíritu. Entonces, si prefieres cambiar tu pregunta por un "¿desde cuando estás aquí?" sería más fácil. Tengo en ésta vieja casa aproximadamente unos sietes meses, tal vez un poco más— respondió Mai, clavando su mirada en el rostro del joven, desviándola después a sus manos.

— Pero... ¿sola? ... ¿dónde están ese hombrecillo verde y el perro?—continuó interrogándola.

— El señor Pilaf y Shu deben de andar por ahí, en algún lugar. Se niegan en creer que el absurdo juego de conquistar el mundo se ha terminado. La realidad de la vida es otra. Ellos vuelven por días y se van. Como te digo, hay en nosotros un alma indomable pero, tiene que terminar. No podemos vivir anhelando un bocado de comida. Por lo tanto, me vi forzada a llevar una vida normal. Trabajar, buscar un hogar, tener motivación por algo más. Siempre me hice cargo de todo «TODO» Hasta de los más absurdos planes de mi señor Pilaf. Siendo yo el humano entre ellos, tuve más éxito en los empleos. Lamentablemente sólo han sido temporales. Nadie me advirtió que el diario vivir en una sociedad no era fácil.

Mai se mantuvo hablando por horas. Como si por días, meses o incluso años, no lo hubiera hecho con nadie. Trunks escuchó todo de ella, sus planes, sus sueños, las miles de aventuras que vivió junto al lado de su señor Pilaf, las esferas del dragón.

«Sin entrar en detalles sobre el deseo mal ejecutado que le ocasionó nuevamente la niñez»

Éste observó la falta de desahogo que había en Mai. Sus labios, su mirar, sus expresiones; la delataban. Se percató que quizás con sus dos compañeros de vida «SHU Y PILAF» no eran lo suficiente perfectos para ella, algo reprimido decoraba su rostro. Definitivamente no había sido escuchada por nadie durante siglos.

Estremecido ante tal diagnóstico, el cabello lila tenía algo más por preguntar. Sacó de su pantalón una cajetilla de cigarros. Puso uno en su boca, lo encendió. Fijó su vista en aquella cortina blanca de la ventana que se movía al compás del aire, mientras expulsaba humo blanco por la boca, indagó más.

— ¿Cómo supiste de mí?— volteó hacia ella tratando de buscar su mirada sin tener éxito—¿Por qué si desde hace tiempo me reconociste, no te acercaste a saludarme? Sabes dónde vivo ¿por qué no me buscaste, Mai?—frotaba su amplia frente—Yo te hubiera ayudado en todo. Dejando a un lado el juego de novios de la infancia, me considero tu amigo.

— Porque no eras tú, Trunks ¡NO LO ERAS!—exclamó esa boca rojo carmesí apretando sus puños decorados por esos guantes de piel. Por la fuerza que aplicaba rechinaban.

—¿Eh? ... ¿a qué te refieres con eso? ... ¡no entiendo!— preguntó más confundido que nunca— explícame por favor, Mai—seguía fumando.

— Ciertamente, Trunks— se cruzó de brazos dándole la espalda—a veces tomamos roles sólo porque sí. Por modas, tendencias, por impresionar a las personas, dejando su verdadero yo por un lado. Como si todos se esforzarán por ser otros. Esa noche, el chico que vi no eras tú. O tal vez, era una copia bizarra de ti. Uno de mis trabajos temporales fue de chofer nocturno. Mientras unos tantos disfrutaban de la noche, otros teníamos que hacer algo por sobrevivir. Y ahí, te vi salir, cada noche con una mujer diferente de los más populares centros de fiesta nocturna de la moderna capital del oeste. Y te preguntas: ¿por qué no te saludé ninguna vez? ¡era bastante obvio! —exclamó irritada—Además, simplemente pasé desapercibida para ti. Tus locuras y tu ebriedad por vivir hicieron ignorarme. Ahí fue que comprendí que no quedaba nada de lo que eras ¡nada!

«Así, como justamente ante mi presencia ¡no lo eres! Y menos fumando ese estúpido cigarrillo. Siempre, espere más de ti Trunks y verte así me destroza, niño tonto»

La cara se le desbarató de vergüenza. Apenas podía sostenerle la mirada a Mai. Después de todo no la culpaba. ¿Cómo acercase a un loco trasnochador, irresponsable y para colmo borracho? Ni él lo hiciera. Ella tenía la boca llena de razón «Sí, soy un gran hijo de puta» Pero.. ¿por qué era tan difícil escucharla? Si otra persona se lo hubiera dicho tal cual ¿tendría el mismo efecto? Era un hecho que NO. Y es algo que no lograba entender. Por ser ella, aquella novia de la infancia, parecía afectarle demasiado. Ahora al verla convertida en una «hermosa» mujer era aún más extraño. Sus palabras perforaron como filosas dagas su abonado putrefacto y dolido corazón. Despertando aquello que todo ser humano tiene; alma y espíritu. Cosa que carecía desde hace años hasta el día de hoy.

«¡¿POR QUÉ MALDITA SEA?! ¿POR QUÉ?»

En silencio adornó magníficamente el ambiente por letales minutos.

"Las buenas platicas comienzan y terminan con un café"

— Hasta que alguien se atrevió a decirme la verdad de mis actos—rió con una cínica sonrisa al estilo Vegeta, fingiendo lo más posible no estar afectado por sus palabras— Tal vez tengas razón. Quizás, hice mucho daño y lo ignoraba «o no lo hacía»— agachó su mirada, suspiró discretamente.

Pero había algo más de verdad en la letal conversación ¿Dónde estaba ese Trunks? ¿dónde? No sabía que pensar. Los ojos se le humedecieron. Sin embargo, no era por ganas de llorar, sino por el coraje que sintió consigo mismo. Ciertamente, se decepcionó de su persona.

Pensó, sin quitar la vista del suelo— ¿Por qué? ¿por qué éste vacío? Teniéndolo todo, una buena vida, salud, una linda familia, un prominente futuro. Entonces ¿cuál es mi maldito problema? ¿a qué le temo? ¡ ¿a qué?!

«A la madurez, a perder la valiosa libertad. Que su vida privada dependiera de un hilo, pero lo más escalofriante; la maldita SOLEDAD»

Trunks hizo coincidencia de que estaba perdido en un mundo de lujos y estatus social. Abusó tristemente de ser un Briefs, de la posición económica a la que tenía acceso, un estilo de vida superficial. Quizás sin darse cuenta ocupaba llenar un vacío en su interior.

— Soy un maldito idiota, Mai—soltó una resignada sonrisa— de verdad discúlpame por favor, por ignorarte, por mi conducta, por todo. Qué difícil ha sido reencontrarme contigo de ésta forma tan extraña e inusual. No fue con el típico «Hola, ¿cómo estás? ¿cuánto tiempo sin vernos?»

Y no lo sería nunca. Si se hubiesen reencontrado mil veces: cada una de ellas sería igual ¿por qué? porqué ninguno de los dos estaba completamente satisfechos con sus vidas. Ocasionándoles estragos de tristeza en sus espíritus. Si no hay espíritu, no hay alma, si no hay alma, no hay corazón y sin corazón; no hay amor en sus vidas. No en su máximo. Hacer las cosas solo porqué sí, por instinto, no es vivir en plenitud.

— Sé que sonará raro, pero agradezco que me hayas dicho todo estas cosas— sonrió—«Tal vez ya es tiempo de cambiar un poco» Siento de verdad que nuestro primer encuentro después de tantos años, haya sido así. Verás, hace un poco me reuní con unos viejos amigos y fue bastante divertido vernos y convivir. Me hubiese gustado salir alguna vez contigo, pasear, andar por ahí—terminó el cigarro y lanzó la colilla por la ventana. Se levantó, fue hacia a la puerta y ella tras de él—Tengo que regresar a casa. Si me lo permites... ¿puedo visitarte? amistosamente por su puesto. No pienses mal.

Después de un mortal silencio, la chica volteó hacia él y contestó esquivando la mirada de Trunks.

— Bueno... después de todo, no creo que me caiga mal tener visitas de vez en cuando. Está bien, niño— no lo expresó pero le dio gusto porque ya no estaría rodeada por tanta soledad.

— ¡Hecho! empecemos de nuevo ¿sí? Hagamos un nuevo reencuentro, algo más ameno ¿qué dices? ¿amigos?—extendió su mano a ella con la más sincera mirada.

— Yo... no soy tan cursi como tú, niño — no tocó su mano aunque aceptó su amistad— Si tienes suerte y si continuo aquí, serás bienvenido.

El precioso rostro de Mai, tan pálido, tan embriagantemente espumoso como el vino blanco; con labios rojos y hermosos ojos azul añil, desaparecía poco a poco al cerrarse la puerta. Él salió de la casa, tomó impulso y voló. Entre las nubes su mente reflexionó. Pensó que encontrar a Mai había sido un buen presagio para él. Después de todo, le dijo la verdad de su vida. Eso le dolió bastante. Se dio cuenta que en cierta forma, Mai, lo conocía bien o recordaba quizás, algo de su antigua esencia. A lo mejor tenían muchas cosas en común de las cuales se habían olvidado.

Mai recargada tras la puerta se desvaneció. Una discreta pero significativa sonrisa decoró sus labios. Su mano izquierda tocó su pecho. Sintió ese apagado corazón palpitar aceleradamente como en tiempos de infante «¿por él?» sin evitarlo se emocionó bastante al grado de sentir cosquilleos en su estómago.

Trunks admitió a sí mismo sentir mucha presión. Apenas cumpliría sus veinticuatro años y parecía que el mundo le cayera encima. Alguien tan joven y con grandes responsabilidades. No era para menos pensar en divertirse o distraerse. Aunque buscó una errónea manera de hacerlo. Tenía que cambiar, salvarse a si mismo, buscar aquél Trunks de su interior. Después de un rato de meditación, su pecho se sintió liberado. Llegó a casa, cenó, tomó una ducha y se fue a descansar. Esa noche durmió profundamente.

Aunque no por mucho rato.

11:30 de la noche.

Sonó el celular de Trunks interrumpiendo su descanso. Con ojos cerrados y por mera inercia dirigió su mano al buró donde acostumbraba poner su móvil antes de dormir. Lo trajo consigo.

— Si, ¿diga?— contestó con pereza con voz susurrante poco entendible.

—¡Hola, príncipe!— saludo gustoso Goten—¿Te desperté? ¡qué raro! si tú no te duermes temprano.

— ¡¿QUÉ QUIERES?!— contestó con irritabilidad sumergido entre sábanas y almohadas. Más dormido que despierto.

— ¡Tranquilo, Brief! sólo quiero saludarte— respondió— además, quiero saber ¿cómo te fue con la chica de aquella vez?— preguntó con cizaña— porque fuiste con ella ¿verdad? Eres un poco predecible Trunks ¡ja,ja,ja! Te conozco, eres terco como una mula, no paras hasta conseguir tu objetivo o ¿me equivoco? — sonrió mientras en su habitación se miraba al espejo.

— Sí,sí fui. Platiqué con ella— colocó su cuerpo boca arriba, sus ojos aún se mantenían cerrados. En su mano izquierda sostenía el móvil con la derecha frotaba su frente deslizándola después en su cabellera lila.

— ¡¿Y QUÉ PASÓ?!— preguntó el menor de los dos sorprendido.

— Resultó ser más difícil de lo que pensé, Goten— respondió Trunks al fin con los ojos abiertos, enfocando su mirada azul en el techo— no es una chica cualquiera.

— ¿Qué tratas de decir?— la duda le carcomía.

— A lo que me refiero es que la conoces. Dirás que es una maldita broma, pero no, no lo es—suspiró— Es Mai, Goten— le afirmó a su amigo.

— ¡QUEEE!...¡POR KAMI! ¿Estás seguro? Digo, hay tanta gente que es muy parecida en este mundo— contestó Goten impresionado—

— ¡Es un hecho, es ella! no hay duda. Platicamos por un rato, me invitó entrar a su casa, me ofreció café. Y charlamos de todo un poco. De su vida, de mi vida— Trunks le contó a su amigo aspectos generales de lo que fue el reencuentro con Mai, Goten escuchaba atento cada palabra de él.

Después de unos minutos.

— Qué coincidencia tan más extraña, Trunks ¿vas a volver a verla?—preguntó por último Goten antes de colgar.

— Mmmmm... creo que tal ves dejaré pasar un tiempo, un par de semanas quizás. No sé qué tan grato sea para ella verme, pese a que acordamos un nuevo reencuentro. Mai es especial y tú lo sabes. Ella es un poco diferente «es una recatada» Además, tengo unas cosas por hacer a partir de mañana y tal vez me tome tiempo— suspiró, volteó su cuerpo de lado enterrando su brazo debajo de la almohada.

— ¡Bueno, ni hablar! Entonces, suerte príncipe. Manténme informado no seas maldito—rió y Goten se despidió. Ambos colgaron.

Trunks colocó nuevamente su móvil en el buró. Se incorporó un poco para acomodar sus almohadas. Acostado cerró sus ojos, estaba dispuesto a dormir pero su mente aún estaba activa—¿Suerte? creo que necesitaré más que eso.

A la mañana siguiente.

Sin el mayor de los esfuerzos; despertó con facilidad. Alegre, optimista con la vida que daba la oportunidad de empezar otra vez y corregir sus errores. Se vistió con ropa de entrenamiento. Entró a la cámara de gravedad. Su padre, Vegeta, estaba ahí:

— ¡Vaya, vaya!—se le escapó una ligera sonrisa burlona —hasta que llegas temprano a entrenar—dijo el príncipe de los saiyajin con la boca llena de sarcasmo detenido el movimiento de brazos que hacía.

— Papá... ¡pelea conmigo!—Trunks le sonrió mirándole al rostro.

Vegeta entre risas respondió.

— Por lo visto amaneciste muy entusiasmado ¿eh? de acuerdo, si eso es lo que quieres. Entonces ¡PREPÁRATE TRUNKS!—exclamó—pelea con todas tus fuerzas.

Se transformaron en Super Saiyajin.

Y la batalla comenzó.

Después de tanto tiempo el joven no peleaba en serio. Fue emocionante sentir la energía, la adrenalina que corría por sus venas. Observaba el rostro de su padre gustoso. Amaba que lo retaran; pelear, entrenar, era su mayor pasión. Golpes, patadas, ataques «Big Bang, Masenko» una hora de pura batalla sin descanso. No evitaron rozar miradas, expresar una sonrisa que reflejaba satisfacción por la batalla. Trunks tenía que reconciliarse con su parte guerrera. Tenía que conectarse con el saiyajin de su interior. Esa gran herencia que su padre sembró en él. Al finalizar, desactivaron la gravedad de la cámara. Tomó un poco de agua, secaba el sudor de su frente con una toalla.

Con respiración agitada y voz jadeante le dijo a su padre.

—Papá... sólo te advierto que para la próxima no te será tan fácil—expresó con convicción y espíritu.

Su orgulloso padre le dio la espalda saliendo de la cámara de gravedad. Conociéndolo a la perfección, sabía que iba sonriendo. Aunque no dijera nada iba satisfecho por el encuentro.

«De ahora en adelante todo será mejor»

Una rápida ducha, un desayuno, un traje y sobre éste una capa blanca con la insignia de la Corporación Cápsula; era señal de que estaba listo para trabajar como todo un Brief. Un genio, futuro científico, heredero de prominente compañía tecnológica. Esa parte intelectual también tenía que ser salvada. Su nombre «Trunks Brief» tenía que ser reconocido por algo más. Y no sólo como el joven mujeriego. El cabello lila fue el primero en llegar al laboratorio. Normalmente llegaba apresurado, tarde, pero ésta vez le ganó a su madre. Cuando llegó se sorprendió bastante.

— ¡Oh! cariño, qué sorpresa verte aquí tan temprano—dijo su madre alegremente sonriendo.

—Sí, mamá ¡mira!—señaló con la palma de la mano—Ya tengo hecho algunos avances de nuestras próximos lanzamientos—volteó sonriéndole a su madre. Su vista azul era cubierta por unos anteojos con fino armazón. Sin dejar de ser tan intensa, pese a todo, siempre intensa. En su arduo trabajo no podría faltar una humeante taza de café.

«Porqué el café de la mañana siempre me recordará a ti»

— ¡Qué gusto hijo! Me alegra verte de tan buen humor— respondió Bulma sonriendo nuevamente.

Los hijos son vulnerables a las madres, ellas mismas se dan cuenta si pasa algo. Naturalmente, son quienes regalan vida al fruto personalizado de su amor. No es para menos pensar, que una madre conoce a la perfección a un hijo, viendo a través de ellos.

— A tu madre no la engañas, Trunks— dijo pícaramente acercándose a él, tomándolo del hombro—Anda, dime, esa felicidad que se te nota ¿es por una linda chica, verdad?—le cerró un ojo—¡Vamos! no seas tan reservado con tu madre, puedes contármelo todo. Mi adorado Trunks está creciendo—expresó con emoción mientras lo abrazaba por la espalda—te ves muy bien vestido así, como un guapo y maduro joven mi amor.

Trunks sonrío, sus mejillas se sonrojaron no pudo evitarlo— Mamá no me avergüences por favor. De verdad no hay nada que ocultar «eso creo» me tratas como si tuviera quince años.

— No puedo evitarlo, mi amor. Para mí tú siempre serás mi pequeño— intensificó con más fuerza el abrazo provocando una ligera risa en su hijo.

En cuestión de días, él trató de hacer todo perfectamente.

Trunks decidió dedicarle tiempo de calidad a la familia: jugaba con Bra, acariciaba y alimentaba al gato Tama, después de todo necesitaba de un poco de compañía; tomaba el té con los abuelos, apreciaban el jardín con los exóticos animales que rondaban en él. A pesar de costarle mucho trabajo empezó a depurar su organismo, ya no más alcohol, evitaba lo más posible los cigarrillos. En cuanto a Goten y los demás chicos, hablaban por teléfono muy seguido. Ya no trasnochaban, pues esa fiebre de la diversión nocturna aminoró, cada chico se concentraba en sus vidas. Su fiel amigo también se mantenía ocupado e incluso ilusionado porqué desde hace días le había mandado una fotografía al móvil con un mensaje diciendo:

«¡Mira, Trunks! Esta hermosa chica es Pares, la conocí en ciudad Satán. Empezamos a salir hace unos días ¿verdad qué es hermosa? Nos vemos pronto, príncipe»

Hasta el propio Goten estaba cambiando.

Todos sus aspectos, los roles de su vida, estaban tocando piso. Tenía tiempo para todos y también para él mismo. Los días pasaron exitosamente con el nuevo proyecto de vida. Quién pensaría que una noche con taza de café seria el abrir de sus ojos, su reflexión. Nunca imaginó que esas palabras tan crueles pero tan verdaderas salieran de esos labios rojos. Esa persona que en tiempos de infante fue su novia de juego y ahora la clave para su renovación «Te lo agradezco mucho, Mai».

Estaba contento con todos sus avances porqué estaba regresando el viejo Trunks. La meta era ser el mejor guerrero, el mejor hijo, el mejor científico, el mejor nieto, el mejor hermano. En todo estaba satisfecho, pero hacía falta algo más. Con calma y optimismo sabía que el destino se lo mostraría en el momento más adecuado.

(...)

Paso un mes y recordó que tenía una visita pendiente. Quería ver a alguien especial «a ella» para mostrarle al nuevo Trunks. Además de cumplir su promesa del nuevo reencuentro. Voló a la vieja casa ubicada afueras de la Capital del Oeste. Tocó la puerta, emocionado, ansioso. Ésta, se abrió y nuevamente fue privilegiado al ver ese hermoso rostro.

El par de ojos azules chocaron.

— ¿Eh?.. ¡Trunks, viniste!—dijo con asombro— Pensé que la gente como tú sólo decía las cosas porque sí—soltó una risita sarcástica— Ya veo que tienes palabra, niño.

— Hola, Mai—recargó uno de sus brazos en el marco de la puerta—¡Así es, vine a visitarte!—la miró con determinación.

— ¡Anda! entra niño—dijo Mai sin tiroteos—Se ve que tienes mucho por contarme— le dio el pase, entró y ella cerró la puerta.

— Lo mismo digo, Mai—sintió confianza, seguridad, como si ese sitio lo conociera de siglos. Inmediatamente tomó asiento a un lado de aquella mesa de té.

— Y bien... ¿cuántas de azúcar?— preguntó curiosa Mai.

— ¡Tres!—respondió Trunks— crema también por favor y ¡ah! si no es mucho pedir que sea descafeinado— ella volteó a verlo soltó una risa mientras preparaba la aromática y oscura sustancia.

— ¡Tranquilo niño! no te pases de listo. Te recuerdo que te ofrezco lo que hay. No seas exigente, aquí no es un lujoso restaurante como a los que estás acostumbrado a ir— contestó con un divertido sarcasmo.

Al cabello lila se le pintó una sonrisa en el rostro. Era un hecho que sólo bromeaba.

"Una taza de café en compañía es muy placentero. Y si se endulza con amor, sabe mucho mejor»

Y fue ahí, el comienzo de todo.

Los ojos azul añil de Mai ofrecían nuevamente una taza de café. Humeante, exquisita por naturaleza, impregnando todo el ambiente, detectado por sus olfatos, erizando sus pieles, dilatando sus pupilas, siendo cautivados por el rico olor «ó quizás por algo más» , ese sublime aroma en otro leguaje representaba la palabra, el desahogo. Ese significado que al parecer ya lo estaban comprendiendo. En los momentos del café sólo existía lugar para ellos dos. Unidos en una sola voz, en lo armonioso de ser escuchado con sinceridad, un instante donde lo importante eran ellos, por siempre ellos y aunque explotara el mundo: ellos.

Entre pláticas, roces de miradas y sonrisas, se estaba puliendo una extraña pero grata convivencia entre los jóvenes. Como lo habían prometido en su nuevo reencuentro, ya no habría espacio para los reproches, sino para la amistad «ó quizás otros sentimientos». Un tanto complementados como cuando el café toca el agua y se disuelve convirtiéndose en una sustancia homogénea, más unida e inseparable que nunca. Con los labios calientes e intensas miradas, comprendió que lo único que le faltaba a su nueva etapa era: el amor de una mujer. Pero un amor sincero, desinteresado, que apreciara más allá que las simples apariencias. Un amor puro, delicado, que llenara su alma, su espíritu de convicción y frenesí. Un amor que lo hiciera escapar de la realidad. Él quería amar de verdad, quería entregarse a una mujer con el más sincero sentimiento. Como el café y el azúcar que hacían una majestosa combinación.

«Y me temo que esa mujer seas tú, Mai. Tú otra vez en mi vida»

"Todos los recuerdos de cuando éramos niños cabrán en una simple taza de café y cada sorbo me hará revivirlos con grata alegría."


CONTINUARÁ ...Gracias por llegar hasta aquí lector. Nos leemos en próximo capítulo.

Con cariño: Kuraudea.