He actualizado mucho antes de lo que pensaba! Espero que este capítulo sea de su agrado.
Ya saben que sus RR son mi inspiración!
Muchas gracias por los follow-fav! No lo esperaba!
Disclaimer : Los personajes pertenecen a J.K Rowling yo los tomo prestados para mis pajas mentales.
Y CUANDO LOS MALFOY FUERON JUZGADOS...
Presión. Sentía mucha presión ahora mismo.
Su cabeza era como una colmena de abejas zumbando de un lado a otro sin parar. En ese momento se le pasaban mil y una razones por las que no debería haber hecho lo que acababa de hacer, por dios, ella la sangre sucia amiga de Potter, la estudiante que había sufrido todo tipo de vejaciones por parte del pequeño de los Malfoy, una de las numerosas víctimas de las torturas de la loca de Bellatrix Lestrange. Ella los había defendido, mil razones contra una sola pero mucho más fuerte, su estúpido sentido de la justicia y el perdón. Su firme ideal de la redención y de las segundas oportunidades pero, ¿realmente ellos se la merecían?
Su nerviosismo era palpable desde kilómetros, caminaba por el pasillo junto a Harry y los Malfoy para salir del Wizengamot. Escuchaba los murmullos, para los Malfoy tampoco había sido fácil asumir lo que acababa de pasar. La sangre sucia los había ayudado. Los había salvado.
-Hey Herms, relájate, nada va a a salir mal- Harry la agarró fuertemente la mano, sabía el caos que debía haber en la cabeza de su amiga.
Ella siempre mantenía el control de las situaciones, pero hoy, todo su esquema se había desmoronado-Maldita impulsividad!-pensó la morena con una mueca de mustia en la cara.
La puerta estaba en frente. Se escuchaban los gritos de la multitud a través de las gruesas puertas de madera labrada que se alzaban justo delante de sus ojos.
Harry se giró hacia los Malfoy, arrastrándola a ella también, a pesar de que tenía miedo, no quería cruzarse miradas con aquellas personas, en el fondo la leona tenía miedo de su reacción al saber que los había ayudado. Temía a los Malfoy.
-Bueno, esto se acaba aquí supongo- Lucius Malfoy asintió, Hermione cruzó su mirada con él y distinguió un atisbo de agradecimiento, pero rápidamente bajó la mirada.
-Señor Potter, Srta Granger, muchas gracias por su intervención, los Malfoy esperamos poder devolveros el favor algún día...- Lucius interrumpió a su mujer- Recuerden, no todo el mundo puede tener el favor de un Malfoy, ustedes lo tienen, sean inteligentes al usarlo.
Sin más los Malfoy, liderados por un Lucius que armado de valor se dispuso a cruzar el umbral de la puerta que los separaba de una multitud enfurecida que los insultaba y acosaba.
Cuando salieron rápidamente se desaparecieron, en ese corto periodo de tiempo habían recibido una sarta de insultos como la que nunca en su vida, pero aun con su orgullo herido, se desaparecieron hacia su mansión junto con un par de aurores que se encargarían de preparar la mansión para la condena de Lucius.
Juntos Hermione y Harry buscaron con la mirada a los Weasley, y es que con la cantidad de gente que había asistido a ver que deparaba el destino a los Malfoy era imposible encontrar a alguien.
Ahí estaban al final de la muchedumbre, Arthur levanto y saludó con la mano, Hermione y Harry corrieron juntos de la manos hasta allí evitando a todos los periodistas y sus preguntas.
-Vamos chicos, hablaremos en la madriguera más tranquilos – y con esto Arthur Weasley y el resto usaron la red Flú para volver a casa.
La madriguera seguía igual que siempre, a pesar de que los Weasley habían recibido un dinero por damnificados de guerra, no tanto como Ron, pero habían recibido una buena cantidad, no hacían alarde de opulencia. El dinero ya no les preocupaba tanto como antes, Arthur había sido ascendido y las cosas iban mejor a la familia, ahora se les consideraba una familia de alta alcurnia, cómo cambiaban las cosas.
Hermione se sentía incómoda, había cruzado un par de miradas con Ron que no le habían gustado nada, ya sabía que se había enfadado por la intervención de esta defendiendo a Malfoy. No quería que llegara el momento de hablar con Ron porque le conocía, y sabía que estaba molesto, muy molesto.
Molly estaba en la cocina haciendo la cena, Hermione no quería aguantar la bronca de Ron y entro a ayudar a a Molly.
-Puedo ayudarte en algo Molly?
-Oh si querida, pon esas verduras ahí- Molly estaba intentando relajar a la muchacha que estaba demasiado nerviosa, se le notaba a la legua.
-Hermione , tranquila, has hecho lo que tu considerabas correcto y nadie te juzga por ello- miró a Ron- Se le pasará tranquila- guiñó un ojo a la morena y se dirigió al horno.
- Gracias Molly. Acabaron de cocinar y sirvieron en la mesa. Molly llamó a todos a la mesa y se sentaron. La situación entre Ron y Hermione era muy tensa. Ron la miraba con enfado y una sombra de odio en la mirada.
-Se puede saber que te pasa Ron?!- Hermione no aguantaba más y dejó los cubiertos en el plato con rabia.
-Hombre no se, quizás que hayas defendido al hurón asesino tiene algo que ver con que me enfade! -Ron por dios, no es un asesino, el veredicto ha sido no culpable, no puedes tener un poco de empatía y dejar tu rencor y tu odio de lado?! Por una santa vez!?, en fin , me voy a dormir, no tengo hambre..- Hermione se levantó y se fue a la habitación.
-Ronald hijo creo que deberías ir y disculparte- dijo Molly
- Si, Ron te has pasado- añadió Ginny
-Encima tengo que pedirle perdón... manda cojones- Ron se levantó y fue a la habitación que Ginny compartía con Hermione.
La puerta. Alguien estaba llamando. Estaba refugiada bajo las mantas, ahí se sentía segura , ajena al exterior. Ron asomó la cabeza por la puerta y vió un bulto bajo las mantas de la cama.
-Herms, puedo entrar?, podemos hablar?- avanzó y se sentó en la cama. Acarició a Hermione por encima de las mantas.
-Déjame Ron , no es momento- Hermione reprimía las lágrimas, Ron se había pasado con ella, ella no lo había hecho a mal y bastante se torturaba ella misma como para que la persona que más quiere también lo haga.
-Herms, venga , sabes que lo siento , que no tenía que haberme puesto como un energúmeno, pero es que Malfoy, argh, le odio y ver que tu le defendías tan fervientemente... creo que me puse celoso.
Hermione se destapó y le miró- Pero tu eres tonto? De verdad? Celoso? Ron sabes que si hubieras sido tu el que estaba en una silla sentado hubiera desgarrado cuellos si hace falta por favor!- y se giró con las mantas dando la espalda a Ron , no se creía que se hubiera puesto celoso de Malfoy, si le odiaba!
-Herms no seas cruel conmigo, es porque te quiero demasiado y lo sabes...- la giró para que lo mirara- Hermione te quiero, te quiero para mí, no podría estar sin ti.. -Ron...-Ella le acariciaba la cara, revolviendo sus dedos en la mata pelirroja de la cabeza de su amigo.
-Te gustaría ser mi novia? Oficialmente digo- Ron sonreía abiertamente- Tú que crees?- Hermione agarró la cara del pelirrojo y lo besó, lo besó con fuerza y amor, con dulzura y entregándole todo el amor que tenía guardado dentro para él. Se besaron, se besaron durante minutos, horas... y para ellos el tiempo no pasaba. -Entonces eso es un si?- preguntó un sofocado Ron con los labios hinchados y una gran protuberancia entre las piernas.
-Cállate y bésame- respondió.
Y así comenzó su cuento de hadas de verano,su relación con Ron. Mucho había llovido desde aquel día hasta el presente.
Cuando se cruzó en Gringotts con la mirada de Draco Malfoy se dió cuenta de que no era la única que había pasado una mierda de verano.
Ahí estaba él, Draco Malfoy, el que había pasado el verano en su mansión viendo cómo su padre no podía salir de los terrenos y con la única compañía de su madre y su tía Andrómeda, con la que habían recuperado la relación dado que era la única que se había acercado a la familia después de que fuera liberada en los juicios.
Ella había perdido a sus padres, a su novio etc, pero él, él había perdido su vida, la vida que había tenido siempre. Había perdido su identidad de Malfoy superior, elitista, fuerte y poderoso.
Ahora llevar el apellido Malfoy podía considerarse una condena. Harry había regresado ya de su bóveda de sacar unos cuantos cuartos y se le acercó mientras Ginny entraba se acercó a entrar a la suya.
-Herms no vas a sacar dinero?- le dijo Harry a su amiga que tenía la mirada perdida , estaba en otro mundo.
- Ehm , Ah si Harry en cuanto vuelva Ginny, no te voy a dejar aquí solo- sonrió, y volvió a dirigir la mirada a los Malfoy.
-Tienen que haberlo pasado mal estos meses- le dijo Hermione a Harry quien tambien miraba a Narcissa y a Draco que estaban en las colas.
-No tiene que ser agradable su situación, para nadie, para ellos menos. Además fíjate ella está muy desmejorada, tiene que ser duro- Hermione juraría que su amigo acababa de preocuparse por Narcissa.
Hermione miraba con curiosidad a esos dos sujetos, el resto de personas ignoraba su existencia y si se topaban con ellos los miraban con desagrado, nadie quería a los Malfoy.
-Crees que volverá? Crees que volverá a Hogwarts este año?-Hermione no dejaba de mirar a Malfoy, sentía lástima por él. Lástima mezclada con odio y asco, pero lástima al fin y al cabo.
-Eh ¿ Quién Herms? ¿Malfoy?- dijo Harry- No lo sé, sinceramente tal y como está su situación socialmente hablando, no lo creo, no sé , en Hogwarts no creo que le reciba nadie con los brazos abiertos, y no es precisamente un valiente aunque alomejor ha madurado, no lo sé Herms, alomejor el ministerio le obliga o algo así, ya sabes que los quieren controlados.
-Oh, si es cierto- vio a Ginny volver con su bolsa y entró a cambiar sus libras por galeones, perdiendo de vista a su antiguo compañero. -Herms, por favor te lo suplico hazme un hechizo de extensión indetectable en la mochila, no puedo cargar más cosas ya!- suplicó un Harry que iba por el callejón Diagón cargado como una mula, no se le veía el rostro, sólo se distinguían bolsas y más bolsas con el material para el próximo curso de su amada novia, Ginevra Weasley.
-De verdad no sé que demonios vamos a dar este año, para que necesitamos tantos bártulos!- se quejaba la pelirroja, mientras entraba a Madame Malkin a por unas túnicas que ahora podía permitirse.
-Ginny, estamos en séptimo, es normal, no esperes tener el mismo material que en primero tía- respondió la morena- Chicos voy a Flourish & Botts a ojear un momento, enseguida vengo, no os vayáis sin mi- guiñó un ojo a Harry y se fue.
-Ni que pudiera moverme mucho- se quejó un Harry demasiado cargado, Hermione había visto la librería y había huido , dejando al pobre Harry sin el hechizo en la mochila y con demasiadas bolsas.
Adoraba el olor a papel, el aroma de la sabiduría que desprendía cada libro que había en ese establecimiento. Le encantaban los libros, pero eso no era nada nuevo, todo el mundo que la conocía sabían que la debilidad de Hermione Jane Granger eran los libros. Le encantaba estar ahí, volvía a sentirse poco a poco la Hermione fuerte y plena que había sido en el pasado.
Caminaba entre las altas estanterías, buscando los tomos que necesitaba para este curso, Ginny los había heredado de Percy, aunque tuvieran más dinero , los Weasley no perdían algunas costumbres.
La lista de libros era bastante grande, le iban a costar un ojo de la cara.
Eran demasiados nombres, había encontrado sólo unos cuantos y decidió ir al mostrador y que la dependienta le trajera el resto. La tienda estaba practicamente vacía o eso creía ella, escuchó unas voces discutiendo.
-Madre, son demasiado caros y hasta que el ministerio no nos desbloqueé la cámara esto es todo lo que tenemos... Hermione escuchaba atenta a la conversación, sabía que estaba mal escuchar conversaciones ajenas sy más de esa índole pero no podía evitarlo, esas voces le resultaban familiares.
- Hijo, no te preocupes por nosotros, estaremos bien, lo primero eres tú, siempre lo has sido, vamos a comprar esto, lo necesitas para volver a Hogwarts... -Madre yo no quiero volver ahí..
-Tienes que hacerlo, hijo, por nosotros , por tí, no te preocupes, tu tía cuidará de nosotros... vamos a pagar- la mujer sonaba decidida.
Hermione avanzó entre las estanterías para llegar al mostrador y pedir sus libros cuando chocó con alguien y los libros que llevaba se desparramaron por el suelo. -
Oh disculpe, no la había visto..- dijo la morena, y esque iba tan enfrascada en sus pensamientos dándole vueltas a lo que acababa de escuchar que no puso atención en su camino. Había chocado con una mujer, eso fijo por las faldas que vestía pero al subir la mirada se encotnró con quien menos esperaba. Narcissa Malfoy estaba ahí seguida de su hijo Draco que tenía una meuca de furia en su cara.
-La culpa fue mía Srta. Granger, tenemos prisa y no me fije... permítame- Narcissa recogió un par de tomos que aún seguían por el suelo y se los entregó. Su mirada. Su mirada era una mezcla entre suplicante y resignada, Hermione sabía que lo que acababa de eschuchar no debía saberlo y sabá que Narcissa era consciente de que ella había escuchado algo que no debía.
- Oh gracias, disculpeme otra vez yo también tengo prisa y iba corriendo por las estanterías, adiós- Y se giró avergonzada caminando con rápidez al mostrador. Junto a ella Los Malfoy, Narcissa sacó unos galeones de su bolsa de cuero, en la que Hermione apreció que no había muchos más.
La dependienta miró con mala cara a los Malfoy a pesar de ser sus clientes. A Hermione no le parecíó nada justo, por qué la gente se comportaba así, después de los meses de verano parecía que nada había cambiado. Draco cargó la bolsa y abrió la puerta a su madre bajo la atenta e inquisitiva mirada de la dependienta.
Hermione que se encontraba esperando a que la otra dependienta trajera sus tomos, no pasó esto por alto.
-Tengan un buen día Sra Malfoy, Malfoy- saludó despidiendose la joven, para desconcierto de la dependienta, que miraba la situación con cara de sorpresa.
-Igualmente Srta Granger- añadió con una leve sonrisa la mujer. Narcissa era consciente de lo que había hecho la muchacha para darle una lección a la dependienta y en el fondo se lo agradecía, esa muchacha era interesante. Hermione recogió sus libros y se despidió de las dependientas, cuando llegó a Madame Malkin, Ginny y Harry seguían allí. Se compró su túnica nueva y junto a sus amigos fueron a tomar un café.
Ginny hablaba de las expectativas que tenía para su nuevo curso, y de lo que iba a echar de menos a su novio obviamente, Hermione mientras no podía dejar de dar vueltas a lo que escuchó en la tienda.
El recuerdo de Narcissa diciendole esas cosas a su hijo, renunciando al dinero que le quedaba y a comer incluso para que su hijo pudiera tener una oportunidad de empezar de cero, y el acto de altruista de Draco al renunciar a ello, era tan humano para esa familia que no pegaba nada.
Sabía que el ministerio les había congelado el acceso a sus cámaras de Gringotts hasta que establecieran la cifra que estos tenían que abonar al ministerio por daños de guerra, por si la condena no había sido suficiente, la familia se había gastando el último metálico que le quedaba en mandar a Draco a una nueva oportunidad de poder resarcirse de sus errores del pasado.
¿Tan mal estaban las cosas para los Malfoy? ¿De verdad querría Draco una nueva oportunidad?
Buenas! Espero que os haya gustado.
Me gustaría mucho mucho mucho que me dejaran RR, me da mucha energía y ganas de escribir, o de intentarlo xD cada vez que leo uno de sus mensajes, de verdad me hacen mucha ilusión, por tanto ya saben ;)
Muchos besos y abrazos mis adorados lectores!
