Buenas tardes mis adorados lectores!
He actualizado mucho antes de lo que esperaba, a pesar de que fueron malvados y no me dejaron ningun review :(
Aquí les dejo el 4to capítulo
¡A disfrutar!
Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K Rowling no a mi, yo solo los uso ya saben para que.
Y CUANDO EL TREN LLEGÓ...
Al fin era el día de volver a Hogwarts, Hermione tenía ganas de volver a "casa" después de lo acontecido necesitaba protegerse entre los gruesos muros del castillo y la intimidad que encontraba en la biblioteca del castillo.
Preparó su baúl con todo lo necesario para el nuevo curso, sus túnicas, libros, materiales para pociones, mudas de ropa interior, útiles de aseo, su ipod y altavoz hechizados,en fin todo lo necesario para un curso fuera de casa.
Al guardar los libros no pudo evitar recordar lo que había escuchado en Flourish & Blotts. La discusión de Narcissa y Draco, pero bueno a ella eso no le importaba.
Había notado un cambio bastante drástico en su actitud en estos días, ya no estaba tan amargada como antes de que Harry y Ginny vinieran a visitarla que era un alma en pena, ahora era la chica de siempre, o eso aparentaba.
Cerró su baúl una vez estaba acabado, se vistió con su típica ropa muggle, unos jeans, unos botines, una camiseta blanca y una chaqueta de punto gordo roja, era muy abrigada. Bajó a trompicones el baúl por las escaleras, se puso el abrigo y la bufanda, cogió su bolsito de cuentas y el trasportin dónde metió al pobre Crookshanks, no le gustaba nada viajar.
Tomó un taxi hasta la estación de King's Cross, veía pasar las luces y los edificios de su querido Londres muggle hasta la estación, una vez allí bajó del taxi, pagó y arrastró su baúl y otras pertenenciaspor la estación las colocó en el portamaletas y buscó el muro para acceder al anden
9 ¾ .
Allí se supone que encontraría a sus amigos, pero no había casi nadie por no decir nadie, y esque Hermione Granger había llegado de las primeras al andén.
Este año sería prefecta y pensó que estaría bien llegar pronto, pero se había pasado de pronto.
Se acercó a una de las puertas del tren.
-Cerrada todavía, mecachís, pues si que he llegado pronto- la morena suspiró y empujando el portamaletas se sentó en un banco a esperar que las puertas se abrieran, entraría pronto, no quería encontrarse con los Weasley, pero por otro lado, quería despedirse de Harry, aunque bueno eso no era lo peor, dado que este iría a Hogsmeade cada vez que tuvieran excursión para ver a su novia.
Tenía curiosidad por saber quienes serían premios anuales este año y por quien compartiría la prefectura.
Le hubiera gustado ser premio anual este año, poder disfrutar de la intimidad y soledad de una torre para ella sola, bueno casi para ella sola.
Pero sabía que no podía ser, no este año, dado que el año pasado se había dedicado a buscar Horrocruxes con Harry y Ron y seguro que había gente que superó su media de 6to curso, aunque era difícil, seguro que alguien lo había conseguido.
Tendría que convivir con su amiga la pelirroja. La quería muchisimo pero era un terremoto y Hermione necesitaba mucha tranquilidad ahora, no la explosión de energía de la Weasley.
El sonido de los portamaletas arrastrando por el suelo la hizó salir de sus pensamientos. Estaba llegando más gente. Miró su reloj, las 11 a.M . La hora se acercaba.
Las puertas se abrieron y aún sin fijarse en la gente que había llegado al andén cargó su equipaje y se dirigió al último vagón del Hogwarts Express. Entró y caminó por el pasillo para llegar al último cubículo, no quería compartir tren con nadie, no le apetecía escuchar el parloteo de sus compañeros contando hisotrias que sinceramente no le interesaban. Al fin llegó, la última puerta del pasillo, el compartimento estaba un poco descuidado, nadie se sentaría ahi desde hace años. Para ella era perfecto.
Se cambió para estar ya preparada,por si le tocaba hacer ronda, pero no lo creía, -hay más prefectos que se ocupen ellos- Ella misma se sorprendió al pensar esto.
No había pasado una buena noche y a pesar de que escuchó movimiento,los alumnos estaban subiendo al tren , se acomodó para dormir un rato. Miró por la ventana, estaba al final de la estación no veía a nadie,o no a nadie que le interesara porque ahí al final del anden,alejados del resto de la multitud vió a su querida Andrómeda con Teddy en brazos acompañando a Narcissa Malfoy que despedía a su hijo rápidamente para desaparecerse al instante, antes de que cualquiera se percatara de la presencia de estos.
Encogió los hombros y sin más se acomodó en el asiento del compartimento para dormir un rato, tenía el cubículo para ella sola.
Las puertas se abrieron, al parecer no iba a a estar sola.
Hermione ,que estaba adormilada, se asustó y no puedo evitar sobresaltarse y maldecir.
-Joder, que susto...- exclamó la morena- Levantó la vista y se encontró con aquella mirada gris.
-Vas a pasar? Hace corriente y si te quedas mucho tiempo en la puerta vas a llamar la atención y no me apetece que nadie más me interrumpa la siesta- dijo una adormilada y con un deje de mal humor Hermione.
Contra todo pronóstico, Malfoy entró cerrando la puerta y bajando la persianita.
Acomodó su maletín en la repisa de arriba y se quitó la chaqueta de su traje negro.
Hermione últimamente siempre lo veía así vestido, nunca le había visto portar colores alegres la verdad, pero era un chico joven como para llevar ese luto permanente.
Se sentó con rectitud y sacó un ejemplar del Profeta.
Hermione seguia estirada en el asiento de enfrente a Malfoy, de verdad tenía mucho sueño y tapándose la cara con la manga de su túnica se quedó dormida.
Malfoy dobló el periódico, otra vez escribiendo sandeces. La guerra había pasado pero el Profeta seguía mintiendo y escribiendo lo que le daba la gana.
"Los arruinados Malfoy, sin posición, sin amigos y sin dinero. ¿Cómo consiguieron comprar al juez para liberar de Azkaban a Lucius Malfoy ? Probablemente utilizarían todo lo que tuvieran dado que según nuestras fuentes ahora viven de la caridad de Andrómeda Tonks de soltera Black hermana de la cónyuge del ex mortífago(...) Se dice que cambiaron la condena de Lucius Malfoy gracias a la ayuda de Harry Potter y Hermione Granger, nuestras fuentes nos informaron que Hermione Granger convenció a su amigo Potter para defender a los Malfoy debido a que nuestra cazafortunas favorita ha puesto el ojo en el rubio hijo de Narcissa y Lucius, esta chica que siempre apunta alto, cada vez nos sorprende más..."
No tenían ni idea, ni la más remota idea, pero el morbo es lo único que le gustaba a esa gente. Dan asco- pensó Draco.
Aún no podía creerse que estuviera compartiendo compartimento en el tren con Granger y no hubieran discutido ni hubiera un -sangresucia- de por medio. Las cosas habían cambiado y él lo sabía, sabía que tenía que adaptarse a su nueva condición. Sabía que este curso iba a ser muy duro para él. No le importaba no tener amigos. Sólo aparentar, eso había sido toda su vida, una simple cortina de felicidad infundada por la posición de su padre en el ministerio y el prestigio de la familia , por eso había tenido "amigos" durante sus cursos de Hogwarts, si podía considerar a eso amigos.
Vincent Crabbe y Gregory Goyle habían sido sus seguidores, guardaespaldas como quieras llamarlo.
Nunca fueron amigos, Draco no podía evitar que nunca había tenido ni un solo amigo de verdad a pesar de su abultada popularidad y posibilidades, al contrario que la figura que se tendia en el asento de delante sumida en un profundo sueño. Ella, sangresucia, todos se reían de ella, no era para nada atractiva y no venía de una familia con buena posición como la suya ni conocía a gente importante,era de familia muggle y sin embargo aunque fuera de Potter y Weasel tenía amigos de verdad, más de una vez la había visto con Lovegood y Longbottom, eran buenos amigos también.
En cambio él, que lo había tenido todo, ahora echando la vista atrás se dió cuenta de que no tuvo nada, nada que mereciera la pena y eso le amargaba por dentro, estaba solo. Pansy se le acercaba para engancharle y el siempre lo supo, pero después de la guerra se fue con su familia, Crabbe y Goyle se pudrían metros bajo tierra, de Nott y de Zabinni no había vuelto a saber nada, pero en resumen no tenía a nadie este año en Hogwarts.
Y nadie se le querría acercar. No es como si el necesitara amigos pero en el fondo de su ser lo deseaba, deseaba ser como el resto de chicos de su edad, deseaba tener una oportunidad. Pero nunca lo reconocería, ni así mismo, al fin y al cabo seguía siendo un Malfoy.
El viaje no se hizo muy largo y el tren ya había parado. Granger segúia profundamente dormida.
-¿Que hago?-pensó Draco que no sabía si derpertarla o dejarla ahí. No quería despertarla él mismo, eso sería tener un contacto que no le agradaba ni lo más mínimo, no le hacía falta que Granger le tuviera compasión.
Entonces una sonrisa torcida apareció en su rostro, tenía la forma perfecta de no dejarla ahi manteniendo su orgullo intacto.
El rubio se levantó se puso su chaqueta de traje y la abrochó, recogió su maletín haciendo todo el ruido del mundo.
-Aún así no se despierta, maldita Granger- pensaba el rubio-entonces abrió la puerta lo más brusco que pudo y cerró de golpe.
Nada, Granger no se movía. Abrió la puerta de nuevo y la cerró más fuerte. Miró a través del cristal , Hermione se había movido pero seguía dormida.
-Esta tía es un coñazo..- dijo el rubio incrédulo, cogió aire abrió la puerta y con toda su fuerza cerró.
El rubio orgulloso de su fuerza vió como dentro, Hermione Grenger había brincado desde el asiento hasta el suelo levantándose de golpe alteradísima.
-MALDITO MALFOY!- gritó la morena entre muchas otras maldiciones.
Draco se giró y comenzo a avanzar por el pasillo del tren hacía la salida, no quedaba casi nadie ya y no pudo evitar esbozar una sonrisa y soltar alguna que otra carcajada, había tenido éxito.
-MALDITO MALFOY!-gritó Hermione. Sabía que estaba en el pasillo todavía obvervándola con mofa. Cuando ecuchó que el rubio se alejaba dejó de actuar, para soltar una risilla.
Se había despertado mucho antes de llegar a la parada de Hogsmeade, simplemente para evitar un momento incómodo fingió estar dormida hasta que Malfoy se levantara y se fuera.
Con lo que Hermione no contaba era con que Malfoy intentaría despertarla para no dejarla ahi.
-Tonto orgulloso- masculló sonriendo la morena mientras acomodaba sus túnicas.
Sabía que ese acto era la forma de agradecerle lo que hizo por su familia, en el juicio y en la tienda.
Acabó de coger sus cosas y salió del tren, el grupo estaba un tanto lejos, le tocaría correr.
Bueno , ¿Qué os pareció? ¿Un rr por caridad?
Cuantos más rr más rápido las actus... ;);)
