—Eres muy talentoso, niño.
—¿En verdad lo crees?
—Sí, eres muy bueno.
—¿Y por qué crees que soy bueno, Mai?
—Porque eres inteligente.
—¿Y por qué más?
—Porque... —pensaba en otra respuesta.
—Yo sé porque otra cosa más.
—¿Y qué es?
—Fácil. Lo que soy es porque tú haz estado a mi lado.
"De ahora en adelante cada taza de café que tomemos en las tardes nubladas, será tan placentero como todas las noches que durmamos juntos. Y los grandes recuerdos nos desvelarán más que el propio aroma de café"
"Gracias, te debo tanto mi amor"
Con Aroma de café
Capítulo VII
Un camino tomados de la mano.
«Podríamos andar por ahí y tomarnos de las manos, Mai»
Trunks y Mai siguieron sus planes como lo habían comentado la noche anterior. Él habló con su madre a solas sobre la inquietud que Mai mostraba por trabajar en la Corporación Cápsula, aunque de momento estaría trabajando en el laboratorio de su casa por un tiempo indefinido. Posteriormente si mostraba grandes actitudes seria transferida a la sede principal que se localizaba en el en centro de la cuidad. Bulma aceptó el favor que Trunks le pidió. Aunque no era tonta, sabía que detrás de esta petición existía algo más, conocía a su hijo mejor que nadie y por sus gestos se dio cuenta que él estaba enamorado «otra vez» de la noviecita de la infancia. Por otro lado, Mai se restableció en la vieja casa de las afueras de la Capital del Oeste. Como Trunks lo prometió, se disculpó con el anciano por su mal comportamiento de meses atrás, solventó una renta de un par de meses en lo que Mai ganaba su propio dinero, además, le regaló una de sus naves para facilitarle los traslados.
Meses pasaron y como Trunks lo advirtió, estaría bastante ocupado sin tiempo libre. Ambos chicos tuvieron que esforzarse, ella trabajar, él seguir con sus últimos estudios antes de ser el presidente de la Capsule Corp. Se miraban a veces por accidente cuando chocaban entre pasillos y una sonrisa con aires de complicidad se escapaba de sus labios. Era mejor ser reservados, madurar su relación. Además de darle cabida al amor en sus vidas también tenía que seguir sus sueños y anhelos como cualquier joven a sus veintitantos años. Pero detrás de esas coquetas e incitantes sonrisas había más. Existía un pequeñito pacto sobre los fines de semanas que el propio Trunks había exigido «quiero pasar todos los fines de semana contigo» y así fue. Desde que las labores de los viernes terminaban el «toc toc» de la puerta de la vieja casa no se hacía esperar. Aquel ritual de mirarse separados por la madera cada vez se convertía en algo más cautivador, en algo más excitante; él moría por verla y ella se derretía por el llamado de la puerta.
Cuando Mai comenzó a ganar su propio dinero, el semblante del interior de la pequeña casa cambió. El colchón ya no se encontraba sobre el suelo sino ahora en una base de madera. La mesa ratona fue sustituida por un modesto comedor de cuatro sillas estilo rústico, una cortina más bonita para la ventana y demás adornos que poco a poco y bajo su propio esfuerzo fueron dándole vida al pequeño lugar. Trunks en una de sus vistas le regaló a Mai un equipo de teatro en casa. Típico regalo de un Brief que siempre estaban a la vanguardia de la tecnología. Por lo tanto la chica alzó el minuto televisor en una pequeña cajita de cartón como un preciado recuerdo de sus anteriores esfuerzos. Y así, no olvidar que con constancia y dedicación todo se puede lograr. Mai no era millonaria como Trunks por lo tanto valoraba muchísimo cada cosa que adquiría. De momento había rechazado el regalo del chico porque siempre mantuvo su palabra firme «no quiero ser una sombra que vaya tras de ti, niño» pero éste le rogó tanto que finalmente accedió.
Mientras que en la Corporación tenían la "sospecha" de su romance. Ellos prendía fuego en la vieja casa: su recinto de amor. Cada fin de semana reinaba la pasión, el desquite de sus agobiantes semanas se liberaba en cada una de sus entregas. Hubo una mejor adaptación entre ellos. Poco a poco fueron experimentando más y gozaban al doble en cada acto. Él hacía vibrar a ella con su descarada experiencia y ella hacía enloquecer a él con «eso» que no sabía exactamente qué era pero lo disfrutaba al máximo. La intensa semana valía la pena solo por el anhelado viernes, sábado y domingo de amor. Como sus encuentros eran frecuentes, decidieron utilizar un método anticonceptivo: las pastillas. Ser padres en plena preparación de sus vidas labores no era lo correcto. El joven insistió en cuidarse él pero por una extraña razón y para su sorpresa Mai decidió tomar píldoras ¿por qué? nunca lo supo. Aunque tenía una vaga hipótesis. En sus primeros encuentros arriesgadamente no utilizaron ningún tipo de preservativo. Por fortuna, solo quedó como un descuido irresponsable que no pasó a mayor grado. Trunks supuso que para desgracia de ambos, habían llegado a ese punto de «sentirse» plenamente que interponer un plástico entre ellos, ya no les sabría igual de glorioso. Ya no venia al caso, eran pareja como luz y la sombra. Por lo tanto en ese colchón que ya no estaba sobre el suelo pasaban fabulosas cosas.
Su relación se mantuvo en un carácter intenso e irreverente, tenía sus altas y sus bajas como cualquier pareja normal. Se odiaban, se amaban, se volvían a odiar y terminaban amándose más. Por discusiones tontas se originaron rupturas en su relación, pero más tardaban en pelearse que en reconciliarse de nuevo. Ella era orgullosa, así que por consecuencia a «él» le tocaba dar el primer paso para el reconcilio. Sin importar que Mai hubiera sido la causante original del problema siempre sería «Él» quien la buscara. Era lógico, el chico era de carácter más noble, tenía su arrogancia pero siempre cedía.
«toc toc»
La puerta de la vieja casa se abrió.
En esta ocasión las miradas se hicieron occisas. El par de orbes azules no se conectaron como acostumbraban hacerlo, estaban molestos. Mai dejó la puerta abierta indirectamente dando a entender «si te la gana, entra» Y el joven entró. Se arrojó sobre la cama boca arriba, echó un suspiro y con las brazos extendidos clavo su vista en dirección a la pequeña cocina donde Mai preparaba un café dándole la espalda.
—¡Está bien! —exclamó desde la cama— "discúlpame soy un idiota"—dijo burlón—"sé que te hice molestar" "no debí de ser taaan grosero contigo"
En los labios rojos se pintaba una sonrisa mientras le añadía al café un poco de leche y tres cucharadas de azúcar.
—"Es que soy tan hijo de puta que ..."
La chica ría más. Pero no volteaba.
—Y por lo mismo de que soy tan idiota—hizo una pausa dejando la comedia atrás— vine a buscarte.
La chica volteó de reojo. Y el azul añil se conectó con los zafiros que con descaro le atravesaban la espalda. Él sonrió y ella contestó el gesto de la misma manera.
—¿Cuántas de azúcar, niño? —preguntó
—Tres y ¡ah! descafeinado por favor.
—"Te recuerdo que aquí no es un restaurante, te daré de lo que hay"— aplicó cómicamente una frase del pasado.
Trunks rió a distancia.
Mai volteó.
—"Te odio"
Pero esa hiriente frase no representaba tal cosa. Sino todo lo contrario.
—Por cada vez que me odies, yo te amaré más—sonrió— ¡Te amo, tonta! Deja de hacer eso y mejor ven abrazarme— extendió exageradamente sus brazos —¿o quieres que yo vaya hacia a ti?
Con cautela Mai volteó hacia Trunks. Poco a poco se acercaba ejecutado elegantes pasos dándose a desear. Cuando llegó al borde de la cama, deslizó sus manos sobre el cuerpo del chico. Él repentinamente la jaló de los brazos y por causa Mai quedó arriba de su novio. Rostro con rostro, azul con azul. Los labios rojos depositaron un beso en lo labios delgados de Trunks, que correspondieron por naturaleza el acto. Cuando éstos se separaron la de cabello negro habló:
—Te perdono, niño depravado—ambos rieron.
—¡Bah! No tienes vergüenza—al ritmo de sus risas se abrazaron fuertemente.
Tres años se había cumplido desde entonces. Los primeros meses que Trunks Brief tomó la responsabilidad de ser el presidente de la Corporación Cápsula, causó euforia en los medios masivos de comunicación. Era mencionado por radio, televisión e incluso salía en portadas de revistas. Un estudio hecho por mercadologos demostró que el joven empresario cerca de sus 27 años era de los más populares en la rama tecnóloga. Causó un gran impacto por sus nuevos diseños y por elevar a grandes escalas las ventas de la compañía.
Pese al tiempo, la casa vieja de las afueras de la Capital del Oeste continuó siendo su lugar predilecto. Como era costumbre, pasaban juntos todo el fin de semana ahí. Salvo en ciertas excepciones. Aquel lugar siempre fue su escape de la realidad fuera de paparazzis, de escándalos. Él trataba de ser muy cauteloso con su vida personal. E incluso hasta en la propia empresa lo era, más tratándose de su relación laboral y amorosa con Mai. Quería evitar chismes entre pasillos o cualquier tipo de habladurías.
Trunks era todo un joven adulto en toda la extensión de la palabra. Era independiente. Desde hacía tiempo decidió irse a vivir a un lujoso departamento. El aislarse de su casa mostró una gran madurez para su familia. Ahora nada era un juego como aquellas salidas con sus amigos, todo ya era un mundo real al compromiso ¿era difícil?, lo era. Todo estaba al margen del él, existían miles de empleados que dependía cien por ciento de su capacidad, de sus sabias decisiones, un paso en falso y traería en sí grandes consecuencias.
La ex oficina de Dr. Brief fue remodelada dejando a su gusto otro tipo de decoración más moderna y acorde a su edad. Un escritorio de madera de cedro, una silla con alto respaldo hecho con auténtica piel. Cuadros vanguardista, un gran ventanal, paredes blancas y lujosos lamparas de luz blanca incrustadas sobre el techo, ambientaban su nuevo recinto laboral. En cuanto a su vestimenta por lo general usaba traje negro, de vez en cuando recurría al gris o al plata. Su rostro era más maduro, su cabellera lila ya no lo usaba tan al frente sino un poco hacia atrás apreciándose con más claridad sus ojos, aunque con el mismo nivel de largo. Ocasionalmente recurría a usar lentes de armazón muy fino que apenas se percibían a simple vista.
Elegantemente el joven Trunks atendió una llamada desde su celular.
—¡Maldito! ¿No te acuerdas de los feos?
—Tu eres feo y me acuerdo de ti, Zerk.—ambos rieron.
—Desde la ultima noche de hombres no nos hemos juntados y ya hace bastante tiempo de eso ¿Qué pasa contigo, Brief? Nunca supimos que pasó con el verdugo del amor—rió—¿te viste con ella verdad?
—¡Bah, no digas tonterías por su puesto que no!
—¿Cuándo salimos a tomar unos tragos?—preguntó Zerk.
—Un día de estos. No cuento con mucho tiempo últimamente. Y lo sabes.
—Lo sé, lo sé. Como haz cambiado Trunks, no te motivas ni porque es fin de semana. Desde que eres famoso te niegas a salir con nosotros. Podríamos ir a unos de esos karaoke privados y pasar un bien rato. Puedes llevar a tu novia ¿Qué dices?
—Lo pensaré. Si surge algo me avisas para decirle a Goten.
—¡Ok, príncipe! Veré qué planeo. Voy a contactar a Yohei y a Toya.
—¡De acuerdo! Bueno te dejo Zerk. Tengo algo que hacer, cuídate. —colgó.
El intercomunicador sonó.
—Si, ¿Diga?—contestó una dulce voz.
—Disculpe señorita, el presidente Brief quiere verle en su oficina. Dice que tiene algo muy importante que charlar con usted.
—Entiendo—suspiró con fastidio— en un momento voy para allá, gracias.
«Maldito niño»
Mai era la nueva jefa del departamento de mecánica y electrónica en la Capsule Corp. Tenía el mismo lapso de tiempo que Trunks en su puesto. Ella a pulso y bajo sus propios méritos se ganó que la ascendieran, era inteligente.
La chica caminaba por los largos pasillos de la empresa para dirigirse a la oficina de su máximo jefe.«¿ahora qué diablos quieres,Trunks?» abordó el ascensor.
Su apariencia era distinta. Seguía igual de bonita aunque se le miraba más madura, irónicamente derrochaba una elegante sensualidad. Su cabello ya no era tan largo, llegaba abajo del nivel de los hombros. Su peinado de diario era media coleta y el flequillo recto cambio por ser sesgado apareciéndose más sus ojos. De uniforme llevaba una falda negra arriba de la rodilla con una coqueta abertura por detrás, zapatillas altas negras, medias del mismo color que por la parte de atrás se dibujaba una línea haciendo lucir más atractivas sus piernas, camisa manga larga color blanca con la insignia de la corporación ubicado en el lado izquierdo del pecho, un gáfete con su nombre y puesto. Y finalmente, una capa blanca donde ocultaba sus manos en los bolsillos de ésta.
Salió del elevador. Con discreción se acercó con la secretaria.
—Dígale al presidente Brief que estoy aquí, por favor.
—Un momento, señorita Mai—la secretaria tomó el teléfono, presionó unos botones para comunicarse a la oficina. Recibió indicaciones de parte del joven— adelante, dice que pase.
—Gracias—Mai se dirigió a la puerta de la oficina, entró.
El presidente Brief estaba sentado en su elegante silla dándole la espalda mientras fumaba un cigarrillo.
—Qué bueno que estás aquí—giró hacia con ella, apagó el cigarrillo estrujándolo sobre el cenicero y sonrió a la ves que expulsaba una bocanada de humo blanco—¡adelante, toma asiento!—señaló.
—Aquí estoy bien de pie, señor— se cruzó de brazos, su expresión era de fastidio—¿Qué es lo importante que tenía que decirme?— el joven rió.
—¡Basta Mai! —rió más— fuera esas malditas formalidades— se levantó. Fue hacia a ella. Le tomó de su mano, la acercó al escritorio. Trunks se sentó sobre éste con las piernas abiertas, sujetó a Mai de la cadera y la introdujo a él.
—¿Y así quieres ser discreto? —suspiró— eres un niño tonto sabes. Me hablas a cada momento. Si no subo a tu oficina más de diez veces al día no estás conforme— seguía de brazos cruzados.
— Lo sé, mi amor—rió—perdóname. Pero es que te tengo tan lejos que no lo soporto —besó su mejilla—ella volteó hacia él con una ligera sonrisa aferrándose de su corbata.
—¿Qué es lo que quieres decirme, Trunks?— preguntó mirándole a lo ojos serenamente.
—Verás, es viernes— su voz se tornó seductora—y me preguntaba—sus manos se deslizaban por los glúteos de Mai—¿Si esta noche quieres ir a mi departamento? ¿O quieres que yo vaya a tu casa? —terminó sus preguntas besándole la oreja.
La chica simplemente se sonrojó.
—Eres un depravado—sonrió—pero bien sabes que en casa están Shu y Pilaf. Así que nosotros no podríamos hacer ..— se sonrojó más— tú sabes a qué me refiero.
—Entiendo. No me gusta tener testigos aunque por mí no habría problema— besó su cuello con labios escurridizos—iremos a mi departamento entonces.
Cuando salieron del trabajo abordaron un convertible plateado manejado por el propio Trunks. Como era de esperarse el vehículo era tipo estándar.
Desde hacía tiempo, habían tomando una pequeña costumbre en la cual consistía que cuando Trunks manejaba, ambos sostenían la palanca de los cambio. Primero la mano de ella sujetaba la palanca y luego la de él. Ambos metían cambios juntos. Era de esperarse porque a Mai le encantaba manejar cualquier tipo de vehículo. Así, ambos quedaban satisfechos.
Durante el trayecto aprovecharon en comprar unas ricas hamburguesas para la cena, lo hicieron por medio de un autoservicio. Cómodamente pidieron el platillo desde una bocina, en la primer ventanilla el joven Trunks pagó y por ultimo en la segunda ventanilla le dieron la orden. Salió del lugar y arrancó para su hogar.
Ellos llevaban tiempo como pareja manteniéndose fuertes el uno al otro en sus vidas actuales, como se lo habían prometido «jamás estar en soledad» se necesitaban, más que nunca se necesitaban. Llegaron a la exclusiva sección donde se localizaba el departamento. El guardia levantó la plumilla para darle el pase al vehículo ya conocido. Finalmente Trunks se estacionó. Ambos bajaron del vehículo, caminaron tomados de la mano «como cuando éramos niños» él frente a la puerta tecleó unos números sobre un tablero electrónico, entraron y cerraron la puerta.
Cenaron en el comedor de la cocina, charlaron un rato de cualquier tema, el chico hizo referencia sobre la invitación que le hizo Zerk de salir a tomar unos tragos, a ella le pareció una buena idea. Cuando terminaron de cenar recogieron las cosas y se fueron a descasar un rato a la sala. Pronto se recostaron sobre el sofá repleto de cojines, pero no sin antes quitarse los zapatos y aflojar un poco sus prendas «fuera corbata, adiós al saco» por último desabotonaron sus camisas. Trunks tomó el control remoto y encendió el gran televisor plasma que estaba incrustado sobre la pared. Mientras él buscaba algo entretenido en los canales, Mai estaba entre las piernas del muchacho recargando medio cuerpo en su pecho. Como cualquier pareja jugueteaban se daban besos, se hacían cosquillas, reían. Eran felices, dentro de sus ajetreadas vidas pero lo eran. Pese a todo trataban de llevar su relación lo más normal posible, fuera de chismes, lujos y demás. Los chicos entrelazaron sus manos pero cuando ejecutaron dicha acción, Trunks se percató de algo.
—¡Vaya, lo traes puesto! —fijó su mirada en la muñeca de Mai.
—Si me lo pongo, niño— se sonrojó.
—En verdad me alegra saber que te gustó— le dio varios besitos en la nunca y continuaron buscando algún programa en el televisor.
¿Cuántas cosas se revelaron en ese lapso de tres años?. ¿Cuántos bellos momentos había que atesorar? ¿Cuántas verdades? ¿Cuántos secretos y curiosidades salieron a la luz?
¿Cuántos recuerdos caben en una taza de café?
(...)
Una noche de viernes.
Ambos chicos estaban entre sábanas y almohadas. Se restregaban, se mordían, se hacían cosquillas en sus cuerpos desnudos. Reían como dos niños. En la cama abrazados de lado, Trunks estaba posicionado sobre la espalda y cintura de Mai. Ella apretaba fuertemente sus brazos que la rodeaban.
— ¿Qué piensas, amor?— preguntó el chico recargando su rostro sobre el de ella.
— Nada en especial, sólo recordé que ya pasaron cerca de tres años desde que ingresamos a trabajar a la Corporación Cápsula. ¿Qué rápido pasa el tiempo, no crees?— buscó su mirada.
— Si, así es—besó su mejilla —¿sabes? tengo algo para ti—se incorporó de la cama, buscó en el suelo su saco—quédate como estas—le dio instrucciones—solo estira tu brazo.
—¿Y ahora de que se trata, niño? sólo espero que no sea otra de tus bromas—suspiró con enfado.
—¡Sshhh!— expresaron los delegados labios siendo rozados por su dedo índice— ¡vamos Mai! no arruines la sorpresa, cierras los ojos y no hagas trampa, ¡eh!— Mai obedeció, hizo tal cosa que le indicó el chico Con los ojos cerrados sintió otra ves el peso de él sobre la cama, era señal que se acercaba a ella. Después de unos segundos, un metal frío le rodeó la muñeca junto con el roce de las manos de Trunks que abrochaba algo—¡Listo!— él volvió acostarse junto a Mai. Se aferró nuevamente a su cintura, besó su mejilla— ahora si, abre los ojos.
Mai abrió los ojos. Acercó su mano a su rostro y observó a detalle su muñeca. Se trataba de una pulsera delgada de fina plata. Ésta tenia incrustados siete círculos. El primer círculo tenía una estrella, el segundo circulo dos estrellas, el tercer circulo tres estrellas, así sucesivamente hasta llegar a las siete estrellas. Ella volteó con Trunks:
—¿ ¡Son las esferas del Dragón!?— no sabía cómo reaccionar.
—¡Así es!—exclamó— las siete esferas del Dragón al poder de tus manos. Sólo para ti—sonrío— cuando tengas esos "locos impulsos aventureros" sólo alza tu mano y grita — agitó su mano con la de Mai— ¡SAL DE AHÍ SHEN LONG Y CUMPLE MI DESEO!—ambos rieron.
—¿Qué clase de regalo es éste, niño?— preguntó entre risas— ¿Qué pasará si digo esas mágicas palabras?
—Bueno, pues tal vez no aparezca "Shen Long" pero apareceré YO para cumplir todos tus anhelos y tus más retorcidos deseos— mordió la oreja de la chica con singular simpatía.
—¡¿TÚ?! ¡¿El príncipe de los monos gigantes?!— siguió su juego.
— El mismo "mi señora" Yo que tú tendría más respeto. Ve por la ventana —señaló— hay luna llena—susurró— nadie aseguró que no volvería a crecerme una cola. Es cuestión de idolatrar cinco minutos a la Luna y ¡estarás en mis garras! !AARRGG!— gruñó.
Al ritmo que terminaban sus carcajadas se miraron a los ojos con un innato amor.
— Un día como hoy te encontré por estas calles rodeada de gatos—sonrío—gracias por estar conmigo todo este tiempo, en verdad valoro tu compañía así que... ¡Feliz aniversario!
— ¡Niño, lo recordaste! — los ojos de Mai se cristalizaron —No te quería presionar, es que yo pensé que tú tan ocupado en el trabajo y entonces yo creí que...
—¡Creíste que lo olvidaría!— terminó la frase— pues para tu sorpresa no lo olvidé.
—Gracias, Trunks. De verdad no era necesario— dijo, apenada.
— Gracias a ti mi amor. Te he dado tanto y lo sabes — acercó sus labios para besarla no sin antes decir— Te amo muchísimo.
(...)
—Un regalo bastante original, Trunks—contemplaba la pulsera.
—No hay nada interesante en la maldita programación. ¿Quieres tomar un ducha?—sugirió espontáneamente.
—Esta bien, ve a llenar la tina.
—De acuerdo—el joven se dirigió hacia el baño.
No habla sido una sugerencia del todo mala. Estaban cansados de trabajar. Que mejor que tomar una relajante ducha y soltar todo el estrés antes de ir a la cama.
—En un momento te alcanzo.— la chica siguió contemplando la pulsera.
Los ojos azules añil no se cansaban de mirar el detalle de plata. "Las esferas del dragón al alcance de sus manos". Y al ver como éste rodeaba su muñeca, pensó, que tal vez no eran necesarias en sus vida actual «¿para qué?» ya no le miraba el caso. Tenían más valor los bellos momentos de la vida. Ese bendita segunda oportunidad. Ese niño depravado al que amaba tanto siendo él mismo su motor, su pulso. Pero pese a todo le gustaba observarla, de cualquier forma le encantaba ver las pequeñas esferas. Porque al ver a diario su mano mirada a su «otra» persona, a su esencia natural que jamás se iría. La indomable y aventurera Mai.
—¡Mai, ya está listo!— alzó la voz Trunks desde el baño.
...
El denso vapor empañaba los azulejos que eran de tonalidades grises. Éste se desprendía de la tina que estaba llena de agua caliente manteniéndose con cierta efervescencia por causa de las sales que le habían depositado. A un ladito, sobre una base de herrería, permanecía una vela blanca aromática que impregnó el ambiente con olor a jazmín. Siendo así la única luz que iluminaba el lugar. El ambiente era íntimo, seductor y sombrío. Ideal para dos amantes que se aferraba por mantener sus cuerpos juntos ejecutando perfectamente el arte del amor. Un gemido emitido por ambos de manera sublime, fue necesario expresar al llegar a la cúspide de su entrega. Ambos estaban jadeantes, ella sentada en el cuerpo de él, frente a frente. Finalmente, un beso en medio de humedad y cabelleras escurridizas sello una vez más su pacto, su juramento y la fidelidad que los mantenía al margen de sus vidas.
En total serenidad platicaban por ratos eternos. Hábito que se fortaleció con el tiempo, cada vez que se hacían el amor podrían platicar de cualquier cosa sin importar el lugar; en la ducha, en la alfombra, en la cama, donde fuera.
Trunks con los brazos extendidos en el borde de la tina y las piernas abiertas ligeramente flexionadas sobresaliendo del nivel del agua, tomó a su mujer de la cintura y la trajo hacia él. Mai recargó su espalda y en resto de su cuerpo en el pecho del chico. Éste frotó sus manos en la delicada espalda albina. Sus manos subían y bajaban una y otra vez. Disfrutaba de ese momento íntimo. Los zafiros se perdieron en la blancura mientras sus manos seguían ejecutando el mismo vaivén. ¿La quería? Sí, mucho. Como no quererla si le costó horrores conquistarla. Desde niño siempre la amó, desde aquel día que sus ojos se conectaron en el pasillo de su casa dejándolo sin habla, fue ahí que supo que era algo especial, pese a ser un niño sintió el amor en su máxima inocencia «Esa chica es mi novia, Goten». Cuando la vio por primera vez después de algunos años, recibió un golpe bajo lleno de verdad «¡Eres un maldito mujeriego, Trunks Brief!» Era indomable y endemoniadamente hermosa. Quien pensaría que esa chica testaruda, mustia y puritana estaría justamente con él en la tina—arrojó un suspiro—Pero existía una duda desde hacia tres años. Desde su primer encuentro íntimo siempre mantuvo una duda que le carcomía. Esporádicamente desaparecía pero al paso de tener relaciones otra ves, sobresalía de nuevo. Pese a su experiencia sexual algo nunca le cuadro, era «ESE» algo que siempre lo asfixiaba. Mai lanzó su cabeza hacia atrás con la vista invertida le miró. Sus manos jugueteaban con los mechones lilas. Ella sonrió y él contestó el gesto de igual forma. Se sintió satisfecho porque ya sabia la razón de toda esa maravilla de su «sentir»
(...)
—Más despacio—sugirió Mai— ¡TRUNKS MÁS DESPACIO! —gritó eufórica volando sobre las nubes de la mano del chico.
Trunks simplemente reía al ver los gestos de Mai.
—¡Ya falta poco!— contestó en un grito— soporta un poco más ¿sí?
Faltaba exactamente un mes para que ambos chicos se reincorporaran en la Capsule Corp. Mientras tanto era sábado por la noche. "Sábado de libertad" como de broma le decían. Aprovechando la ocasión, habían decidido dar un paseo al estilo «Trunks» volando por las nubes. Según el chico, no había otra mejor forma de soltar el estrés que volando «¡no hay nada mejor que saber volar!» aunque a Mai le costaba un poco saborearlo de la misma forma que él.
—¡LLEGAMOS!— afirmó el muchacho.
Trunks impulsó a Mai consigo sobre su pecho, la abrazó y descendió con cuidado. Estaban aterrizando sobre algo que tenía la pinta de un bosque. Se apreciaban árboles, ramas, hasta e incluso sonidos de animales nocturnos como el aullar de los lobos.
En tierra, lo chicos caminaron a la par de sus manos que se apretaban con fuerza. Las hojas secas crujían conforme a cada uno de sus pasos. Trunks con su mano izquierda depuraba el camino que se cubría con ramas secas entrelazadas.
—Ten cuidado, Mai. No vayas a tropezar— le aconsejaba a la chica.
Todo era oscuridad con olor a hierba. Curiosidad e inquietud mostraban los orbes azul añil.
—Llegamos, Mai.
Lo que parecía una eterna oscuridad se convirtió en el comienzo de un risco. Aún tomados de la mano caminaron hasta la punta. La Luna alumbraba magníficamente con luz plateada el lugar. Se miraba enorme, preciosa. Las estrellas adornaban el cielo como si éstas fuesen escarchadas por genuinos diamantes.
—Es... ¡es hermoso!—expresó Mai sin dejar de mirar el cielo—¿Cómo encontraste este lugar?
—Hace algunos años cuando Goten y yo éramos niños, nos escapábamos en busca de aventuras. En una ocasión teníamos que darle a Videl un regalo de cumpleaños. Goten sugirió que a las mujeres le gustaba mucho estar bonitas usando cremas para el rostro—rió—pero a falta de dinero no pudimos comprar nada— la invitó a sentarse en la orilla del risco—por casualidad un anciano nos dijo que las aguas termales eran más efectivas para lucir una piel radiante, nos orientó cómo llegar al lugar y viajamos.
—¿Y qué más pasó, niño?
—Llenamos un frasco de cristal con el agua termal. E inesperadamente una serpiente gigante nos atacó. Me puso de mal humor porque por poco el frasco se hacía trizas. Y lo enfrente, le di muchos golpes en el rostros —recreaba la escena con los brazos— un derechazo, una patada y un gancho —la chica sonrió— finalmente quedó inconsciente la maldita—él volvió a reír—. Antes de ir a dejar el regalo a casa de Gohan vagamos un rato y dimos con este risco.
—¡Oh, vaya!—suspiró— Es un lindo lugar, muy inspirador. La Luna me recuerda mucho al castillo de Pilaf—idolatraba el paisaje—justamente así mismo se apreciaba por todas las ventanas: enorme y plateada.
—¿Sabes, Mai?—buscó los ojos de la chica—por una extraña razón me gusta estar aquí. Y no tengo ni idea de porqué. Desde niño hasta el día de hoy siento cierta conexión, como si ya hubiera estado en un lugar así con anterioridad. Pero no, no que yo recuerde—rascaba su cabeza— en una ocasión soñé que yo estaba sentado al inicio del risco y mi padre estaba en la punta de éste dándome la espalda, sin hablarme. Siempre he tenido muy presente eso.
—A veces los sueños tienen significados o mensajes ocultos. Tal vez algún día sepas de que se trate. Aun así, sé perfectamente que a veces uno mismo se dice "esto ya lo viví"—agachó la mirada a sus pies.
«Porque yo soy una muestra de ello, Trunks. De algo ya vivido»
Los piernas de ambos chicos colgaban a la nada. Sus pies se mecían hacia delante y hacia atrás. Los pies de Mai estaban cruzados, los de Trunks separados uno del otro por causa de estar con las piernas abiertas.
—Falta un mes —la chica volteó hacia Trunks— ¿pasó rápido este año verdad, Mai? —suspiró.
—Si, lo sé. Pero lo lograremos o eso espero—trató de animarse— Aunque no lo creas también estoy nerviosa.
—Dímelo a mí que estaré atrapado en una oficina y todo mundo estará en la expectativa de lo que haga.
—Lo sé, te entiendo. Pero tú eres inteligente, tienes muchas capacidad. Yo .. yo confío en ti, Trunks.
—Y yo en ti.
—¿Qué pasará cuando me sienta asfixiada? No estoy impuesta a estar rodeada con mucha gente—expresó angustiada.
—Tranquila—acarició sus manos—cuando sientas qué enloquezcas, rápido aborda el elevador, subes esos malditos 40 pisos, entra a mi oficina y dime «¡No soporto más Trunks, sácame de aquí!». Entonces, nos escaparemos por la ventana; volaremos, gritaremos desde la alturas «¡váyanse al diablo!» soltaremos TODO nuestros sentir. Y te traeré aquí, al risco. Para llorar o reír si lo necesitamos.
Mai rió.
—Suena tentador, lo tendré en cuenta—Ella volteó hacia él.
Trunks con gran agilidad le robó un inocente beso en los labios. Cuando decido besarla en verdad, Mai tomó sus mechones lilas y de imprevisto los elevó.
—¿Qué haces? — soltó una carcajada.
Sin embargo la chica repitió la acción otra vez: bajo y elevó los mechones lilas. Le miró perdiéndose en el mar azul de sus ojos. Sin saber de qué se trataba el joven tomó seriedad puesto que vio a Mai con un semblante diferente.
—¿Sucede algo ...?
—He visto cosas tan raras toda mi vida, Trunks. Famosos asesinos, robots, monos gigantes, sujetos extraños con grandes poderes, he visto hasta el propio Shen Long. Pero, tus amigos y tú son un tanto especial— hizo una pausa—dime ¿exactamente qué eres?—preguntó sin soltar los cabellos.
—¿Quieres saberlo? — preguntó el chico.
—Sí—soltó el cabello— después de la fiesta de tu madre, Pilaf, Shu y yo nos fuimos a buscar las esferas del dragón. Teníamos casi todas pero unos sujetos con armaduras no las quitaron, parecían extraterrestres o algo por el estilo. Nos obligaron a invocar a Shen Long y revivió a un tipo descuartizado, pero antes de eso el dragón plasmó una imagen donde un joven dorado lo hizo trizas con su espada. Ese joven gritó el nombre de un tal Freezer— recargó la cabeza en el hombro del chico—yo tenía miedo de morir así que amenace a uno de los sujetos «¡Tengo un novio llamado Trunks que es MUY fuerte, si se entera que me hicieron algo les irá muy mal!»—ambos rieron—¿Por qué eres tan fuerte, Trunks? ¿Por qué tu cabello se eleva y torna a dorado?
—Bueno, yo ...
—Te escucho, niño.
—Suena trillado pero no soy tan humano como aparento, Mai. Creo que eso te consta. Soy un híbrido, como Gohan, como Goten. Nuestros padres son guerreros que pertenecen a otro planeta llamado Vegetasei. De hecho mi padre es el príncipe de esa raza— empezó con un relato largo de los saiyajins. Mai no perdió lujo de detalle, estaba desorbitada con los ojos más abiertos que nunca.
—¡Espera, un momento!—lo interrumpió— déjame ver si estoy entendiendo. ¿Eres un humano, un guerrero del espacio y un posible mono gigante?—estaba confundida.
El joven soltó una carcajada. Cuanta inocencia emanaba Mai ¡Tan única!
—Algo así, bueno eso fue a grandes rasgos. Ese soy yo y tienes el gran privilegio de saber mis más íntimos secretos.
—Pero cuéntame más, Trunks.
—Después— besó su frente—regresemos ya es tarde—le ayudó a levantarse
...
En la pequeña casa después de haber tomando una ducha ambos chicos se vistieron cómodos, Trunks con solo unos pantalones sueltos grises, Mai un blusón blanco que apenas y le llegaba a las rodillas. Se filtraron en la cama entre sábanas blancas.
—Mañana quiero dormir todo el día, Mai—bostezó—Pasemos viendo televisión y comiendo. Domingo de flojera ¿qué te parece? —soltó una risita— esto de pasar los fines de semana en tu casa me encanta. Descanso bien y sobre todo me gusta dormir contigo— la chica simplemente sonrió
Trunks prendió el televisor de aquel teatro en casa que le había regalado a la chica. Vieron un programa cómico, rieron. Después vieron un especial de terror sobre relatos de la cripta. Y finalmente para endulzar los nervios de Mai que le dejó el programa anterior, optaron por ver una película de género romántico.
Cuando hubo cortes comerciales Trunks se levantó de la cama.
—¿Quieres un café, linda? — la chica asintió.
El joven de espalda desnuda y pies descalzos fue hacia la cocina. Mai desde la cama observó que tomó dos tazas y puso a hervir el agua para el café.
«Me encantas, maldito niño»
Pero un sentimiento le quedó palpable en el pecho desde que regresaron del paseo en el risco. Ella sabía todo de él, su comida favorita, su forma de dormir, sabía si mentía, sabía si era sincero, sabias sus miedos, sus pasiones y ahora sabía lo que realmente era: un saiyajin. Eso le provocó un poquito de cargo de conciencia. Él depositó todo su ser en ella, su corazón colgaba en sus manos, sus debilidades su verdadera esencia. Pero, ¿Y ella cuando le diría la verdad?.
«¿Y si por eso me deja de querer? ¿Y si cree que le mentí? ¿Qué pensará cuando sepa que no tengo 24 años sino más? ¿Le daré asco? ¿Me odiará?»
Miles de preguntas se plasmaron por su mente una y otra vez en círculo, repitiéndose sin parar. El chico llenaba las tazas con agua hirviendo. «¿Lo hago o no lo hago?» depositó dos cucharas de café y el suculento aroma impregnó el lugar. Mai detectó inmediatamente el aroma de café «¿lo hago?» siguieron después dos cucharas de azúcar para cada taza. «tengo que hacerlo, debo sincerarme con él decirle esa verdad oculta, porque es mi esencia, porque también es parte de mi, porque lo amo» y cuando menos pensó Trunks estaba sobre el borde la cama ofreciéndole la taza de café. Y eso fue la clave para agarrar el valor necesario. Sin darse cuenta de lo que le acongojaba a Mai, Trunks le dio invitación para hablar, aquella señal tan particular de ellos.
«Por cada sorbo de café se revelarán grandes secretos».
Terminaron de beber las tazas de café, las dejaron sobre la mesita de noche. Él chico bostezó, era señal de que tenía sueño. Se acostó y palmeó con su mano justo a un lado de él —¡Ven, Mai!—la chica obedeció. Trunks estaba boca arriba y ella recostada sobre su pecho. Se acariciaban mutuamente.
Era el momento adecuado, tenía que hacerlo. Era ahora o nunca.
Se sentó sobre la pelvis de Trunks con las piernas flexionadas a cada lado de su cuerpo. Buscó su mirada, los zafiros ahí estaban sin parpadear iluminados por el claro de luna.
—¿Estás bien?—preguntó el azul preocupado— te he notado un poco distraída desde que llegamos del risco.— de un momento a otro sonrió— descuida, solo por ser saiyajin no significa que te vaya hacer daño— pero ella no sonrió y eso llamó su atención—¿Mai...?
Sorpresivamente, Mai tomó con sus manos el rostro de Trunks, se agachó un poco para estar más cerca de él, azul con azul.
—Trunks ...— dijo su nombre con temor—¿dime que ves?
La pregunta le sonó un poco extraña.
—Yo—hizo una pausa— yo te veo a ti— no comprendía, sin embargo contestó.
Ella tomó la mano de Trunks y la colocó sobre su mejilla.
—Hay algo más sabes, yo ... no soy lo que ves, o tal ves si pero...—no sabia como entablar.
—Yo te veo a ti, hemos salido al rededor de un año. Sin contar los meses previos de nuestro reencuentro, eres mi indomable Mai— ella sólo negaba con la cabeza.
No había otra opción que ir al grano.
—Y si te dijera que en realidad tengo más de 50 años ¿me creerías? — le miró fijamente a los ojos.
—¿De qué demonios estás hablando? No entiendo...
Mai comenzó con su relato.
»En una ocasión, Pilaf, Shu y yo habíamos reunido las esferas del dragón. Invocamos al dragón Shen Long y nos preguntó que deseo íbamos a pedir. Por error Pilaf gritó ¡Deseamos ser jóvenes! Y nos convirtió en niños otra vez. No fue muy específico su Excelencia con el deseo, ese fue el gran error de todo. Poco después, volvimos a buscar las esferas y por obras del destino dimos con tú casa, Trunks. Ahí fue cuando nos conocimos por primera vez. Pasó ese caos del gato morado, lo de la palmera, terminó la fiesta de tu madre y nosotros nos fuimos de viaje. Por tercera vez buscamos las esferas, todo parecía perfecto pero aquellos extraterrestres de que te conté, no las quitaron por revivir esos restos. Quedaban dos deseos disponibles, Shu pidió cien mil Zenys y yo—hizo una pausa—yo pedí el helado más delicioso del mundo—se sonrojó..
»Yo niño, conocí a tu madre cuando ella tenía 16 años de edad. Me tocó lidiar con Goku, Krillin,Oolong y Puar. En ese tiempo Yamcha era novio de Bulma. Para esto, Pilaf era poderoso, tenía ejércitos, dinero y un enorme castillo cerca de los desiertos. Yo de 18 años era la mano derecha de su Excelencia junto con Shu. Nuestra aferrada meta como siempre era "conquistar el mundo" pero gracias a ese accidente ahora me tienes sentada arriba de ti.
—¿Ahora lo comprendes, Trunks?—desvió su mirada—es una locura porque "Soy lo que fui". Supongo que no quieres lidiar con una anciana. Si tú lo deseas puedes dejarme—suspiró.
—No lo haré—la chica regresó su mirada en los zafiros.
—Pero, ¿por qué no? —preguntó sorprendida.
—¿Tú vas a dejarme por ser un sayajin?
—No, sin embargo Trunks tu podrías buscar otra chi..
—No quiero—la interrumpió—no seas necia, así me gustas. No tengo ni un problema con la edad. Por supuesto que es algo que en verdad no me lo esperaba. Pero tú caso es especial, ni siquiera aparentas tal cosa. No creo en dichos o metáforas pero tú —hizo una pausa—como decirlo Mai, eres una gran muestra de que la aparecía no importa después de todo los sentimientos son los que dan garantía a las personas. Ahora sí me permites decir, eres hermosa. Si te imaginara con tu verdadera edad fueras una mujer muy interesante ¿quién dice que no me hubiera enamorado de alguien mayor?. Mi madre pese a su edad es una mujer bellísima. Que no te frustre esto.
—Niño yo ...— suspiró— debí contarte esto desde antes.
—Y yo debí de contarte lo que era—acariciaba su rostro— estamos a mano. ¿Sí? —sonrió.
En ese instante rectificó sus sospechas. Cada vez que le hacía amor a Mai, pese a su inexperiencia, sabía que había algo más en ella. Entonces supo porque sus actos eran más entregados a diferencia de otros chicos de su misma edad. Y era porque bajo su ignorancia le hizo el amor a una mujer madura, a alguien que más allá de exigir placer y alocados impulsos, perdía amor, soporte, arte, siendo asfixiado por la cautivadora madurez.
Trunks deslizó su pantalón. Le quitó el blusón a la chica. Y desnudos sobre la cama en la misma posición, imploró:
—Házmelo, Mai.
«Sumérgete conmigo, asfíxiame»
Así mismo fue.
(...)
Salieron de la ducha.
Ambos se ayudaban a secarse con las toallas, se regalaban sonrisas. Fueron a la cama y el arte fluyó con más equilibrio.
«Házmelo, Mai. Sumérgete conmigo, asfíxiame»
Así sería por siempre.
«Te debo tanto mi amor»
Las sexys zapatillas negras corrieron con apuro al ascensor. Solicitó subir hasta el piso 40. El día había sido un maldito infierno, ya no podía más. Sin pedir permiso pasó de largo a la secretaria. Abrió la puerta y la cerró de un jalón con fuerza. Se recargó en ella y replicó:
—¡TRUNKS! —su cara era de angustia y su respiración se mantenía un poco acelerada.
—¿Eh? —el chico volteó desde su escritorio soltando la pluma con la cual firmaba unos documentos.
Solo viéndose a los ojos entendieron su idioma.
«Un segundo, dos segundos, tres segundos»
—¿Quieres volar, Mai?
—Si, si quiero, Trunks.
El joven se puso de pie, tomó el teléfono y exigió a su secretaria que nadie lo molestara por un rato. Ella llegó hacia dónde él estaba: lo abrazó. Se tomaron de las manos y se dirigieron al ventanal.
«Cuando sientas que enloquezcas, rápido aborda el elevador, subes esos malditos 40 pisos, entra a mi oficina y dime «¡No soporto más Trunks, sácame de aquí!». Entonces, nos escaparemos por la ventana; volaremos, gritaremos desde la alturas «¡váyanse al diablo!» soltaremos TODO nuestro sentir. Y te traeré aquí, al risco. Para llorar o reír si lo necesitamos»
La hojas que estaban sobre el escritorio con la firma de «Trunks Brief» el viento las desparramo por doquier.
Y ellos ... Ellos se fueron a gritar.
CONTINUARÁ ...
Muchas gracias querido lector por llegar hasta aquí. Nos estamos leyendo :D
Beta Reader: Mari Tourqueose. Mil gracias, linda. Ya sabes que café es tanto mío como tuyo.
Pequeña nota y agradecimientos:
Saludos para Cereza de pastel que muy linda sigue mi fic y me colocó entre sus favoritos. También para Brenn que es mi fan #1 o tal ves mi único fan jaja gracias por creer en mí, ¡che!. A la comunidad de Facebook de "Trunks & Mai Page" también para todos los lectores silenciosos. A la chicas integrantes de la salita de mr popo. Y para los que dejan RW sin usuario o como anónimos ¡GRACIAS! Éste capítulo me costó tanto escribirlo, no podía concentrarme del todo, andaba cabizbaja y sin ánimos. Llegué hasta pensar que no tenía el talento para esto. Pero bien dicen que siempre hay una luz en el camino de no ser por un pequeño rw que recibí, todo lo hubiera mandado a la mierda. Así que JIMENA te agradezco que me hayas levantado el animo después de leer tu mensaje el capítulo 7 fluyó por si solo, gracias a ti. Y gracias a todos por tomarse el tiempo de leer mi historia. Se vienen otros tres proyectos muy prometedores. Ya estoy a punto de publicar el capítulo 1 de mi siguiente fic. Obviamente del Trumai 3 un pequeño aporte para esta gran pareja. Sé que no soy la mejor y como les dije en el Facebook no pretendo serlo, simplemente quiero ser YO. Dejar algo distintivo entre ustedes. Me falta mucho por aprender, lo sé. Sin embargo, mientras a una persona la haga vibrar, creo que valdrá la pena seguir intentándolo.
Con cariño:
Kuraudea.
