Buenas noches mis adorados lectores!

Se que tardé en actualizar, pero fue porque son malvados y no me escriben reviews xD

En compensación os traigo un capítulo más largo que el anterior que espero que os guste tanto como a mí y ya saben si de verdad les gusta comenten, que son unas palabras de nada que no les lleva ningun tiempo y a mi me hacen muy muy muy feliz.

Sin más,

¡A disfrutar!


Salió de su torre, caminaba inmersa en un cúmulo de pensamientos y sensaciones que no sabía distinguir.

Vagaba por el castillo, muchos paraban a saludarla y darle la enhorabuena, algunos la conocían, otros que acababan de entrar simplemente la admiraban. El mundo había cambiado, su mundo había cambiado.

Encontró a Luna y Ginny volviendo de recoger sus horarios del despacho de McGonagall, las tres amigas salieron del castillo y aprovecharon lo que quedaba del magnífico día sentadas a la sombra de los arboles cercanos al campo de Quidditch.

A Hermione le encantaba la tranquilidad de aquel lugar, disfrutar de aquella tarde con sus amigas fue lo mejor que pudo hacer.

-Y que tal está la torre, será grande al menos...- dijo la pelirroja.

-Está bien, una sala espaciosa, unos sofás comodísimos, una pequeña cocina, un baño que comparto con Malfoy y dos habitaciones , no se que más podría necesitar.

-Pues está bien, privilegios por ser un cerebro amiga -palmeó la rubía a la castaña mientras se reían.

Charlaron sobre les contó lo bien que estaba con Harry, estaba ilusionada , como su hubiera vuelto a la vida, tenía muchas expectativas con el moreno, estaba convencida de que se casarían y tendrían muchos hijos.

Tambien salió a colación el tema Malfoy.

-Y con Malfoy que?

-¿Cómo que, qué?

-Pues eso que que tal, que no se parece que ahora quisieras ser su amiga o lo fueras o algo , me arriesgaria a decir que teneis algún tipo de relación..

-Ginny de qué hablas? Para nada, estás muy equivocada. Malfoy se ve distinto, sigue aparentando ser un cabrón capullo egocéntrico y repelentemente gilipollas pero no se, creo que su forma de ser cambió, un poco al menos , no se hubo algún que otro detalle que me hace pensar que no es tan hijo de puta como antes, que más que nada ahora se está haciendo una máscara de frialdad para superar este curso que se le viene encima.

Has pensado en dedicarte a la psicología?jajajajajaj pareces muy profesional hablando Herms- añadió Luna

-Que va, es solo un análisis superficial, sin ningún fundamento que lo respalde para hacerlo verídico.

-Luna ni hablar, habla como una abogada, está claro que lo suyo es ser una picapleitos- se burló la pelirroja guiñando un ojo a su amiga.

-Por supuesto Ginny – rió la morena- Pero no se, de verdad, a vosotros os parece el mismo del año pasado? Yo creo que maduró, a base de tortazos con el destino pero maduró al fin y al cabo, aunque por fuera se muestre igual de niñato.

Aunque Hermione sabía que no se portaba como un niñato, Malfoy era un niño obligado a ser hombre.

-Si te hace algo sabes que solo tienes que avisarme y el ED se presentará en la puerta de tu torre y hará filetes de hurón, lo sabes Herms, No te dejes achantar por él- dijo seria la pelirroja.

La morena cambió su expresión por una un poco más disgustada, la rubia se dió cuenta del cambio de expresión de su amiga y decidió cambiar de tema.

-Podíamos venir aquí más a menudo se está muy a gusto, mientras haya buen tiempo-Luna estaba encantada enrredando con la hierba entre sus dedos.

-Este viernes podíamos hacer un picnic, avisaré a Neville, Dean y compañia- Ginny estaba entusiasmada con la idea.

-Me parece bien chicas- Hermione se levantó sacudiendo su falda y su túnica.- Por hoy ya vagueé suficiente, me vuelvo a la torre a preparar el temario para mañana, nos vemos en la cena!

Y se alejó agitando su manos en modo de despedida para sus amigas.

No se encontraba animada del todo como para seguir al sol y además quería empezar a leerse el temario de las asginaturas, sobre todo de pociones, no era lo que mejor se le daba y el nivel de este año era bastante alto aunque Slughorn era un cielo y la ayudaría con tutorías para alcanzar el tan ansiado extraordinario, sabía que tenía que trabajar duro para salvar el curso con las notas que esperaba.

-Soy asquerosamente responsable- resopló bajando los párpados con resginación- repelentemente aplicada, ahora entiendo porque de pequeña me tenían asco.

Y es que Hermione Granger también había cambiado. Al verse al filo de la muerte en tantas ocasiones no pudo evitar pensar que si la vida le daba una segunda oportunidad la disfrutaría todo lo que pudiera, sin renunciar a sus responsabilidades, pero viviría todo lo que le fuera posible para si muriera, sentirse realizada y completa.

No se iba a volver un putón redomado pero se abriría a nuevas experiencias.

Llegó a la puerta de su torre.¿Estaría Malfoy ahí dentro?, rogaba que no, le apetecía bajarse los tomos de libros a la mesa de la sala y ponerse a trabajar tranquilamente sin la incómoda presencia de Malfoy.

-Será estúpida la contraseñita...- refunfuñó- Círculo.

La puerta se abrió, la morena se adentró en el pasillo y llegó a la sala, no había nadie.

-Perfecto- Sonrió, subió las escaleras. Cargó sus libros y bajó.

La mesa era bastante amplia, pero al cabo de media hora, no cabía un alfiler.

Empezó con pociones, practicaba y practicaba la fórmula intentando descrifrar las cantidades exactas que necesitaba para alcanzar la perfección y tenía un pergamino completo lleno de tachones,que ocupaba media mesa.

-Esto es imposible.- El pelo se le había alborotado del mal humor- No me sale, espero que mañana lo explique bien porque me voy a volver loca...

Aún le quedaba una horita antes de bajar a cenar y decidió leerse la primera lección de Runas.

No eran demasiado complicadas, y ya sabía lo necesario para seguir perfectamente la clase del día siguiente.

Alzó la vista para mirar el reloj, era tarde se le había echado encima la hora de la cena.

Draco no había aparecido en toda la tarde por la sala común ¿Estaría en la habitación?

Hermione subió las escaleras de la izquierda y tocó la puerta del rubio .

Nada.

Tocó otra vez repetidas veces con fuerza.

Nada

No había nadie en la habitación, o la ignoraba muy bien.

Dónde estaría?, no tenía ningún amigo al que visitar y no parecía que la gente quisiera juntarse con el ex- mortífago. Aunque quizá estaba pensando en algún lugar, disfrutando de su soledad.

Bajó al comedor, ahí estaban sus amigos esperándola, se sentó entre Ginny y Neville, de los Gryffindor era con los que mejor se llevaba.

La cena apareció y el salón comenzó el festín.

-Preparados para mañana? -preguntó Neville.

-Nunca estaré preparado para volver a clase- dijo Seamus

-Yo tampoco colega, yo tampoco-

-Dean , lo tuyo siempre fue quejarte ...-

-Come y calla pelirroja- contestó Dean guiñandole un ojo.

-Cuando comienza la temporada de Quidditch?- preguntó Parvati

Y ahí sus amigos se enfrascaron en una interminable charla de deportes que a Hermione le importaba menos que nada.

Levantó la vista de su plato. No había nadie en la esquina del fondo de la mesa de Slytherin, al parecer el rubio no se presentó a la cena.

Vale que no quisera entablar relación con ninguno de sus compañeros de casa.

Vale que no pasaran del trato cordial y que no fueran amigos ni lo llegaran a ser nunca.

Vale que prefiriera estar solo dios sabe donde.

Pero Hermione no podía consentir, como ejemplo de rectitud que era, que se saltase las comidas por el vacío que había sufrido al mediodía.

Algo le decía que no había bajado a cenar y no tendría pensado bajar al comedor cuando hubiera muchos alumnos.

Al fin y al cabo Hermione lo comprendía, entendía su forma de actuar.

Terminó su plato y se despidió de sus compañeros, caminó hacia las cocinas. Tenía una buena relación con los elfos de las cocinas que no dudaron en recibirla.

-Oh pero si es Hermione la amiga de Dobby- exclamó uno- en que te puedo servir?- dijo inclinandose con devoción.

-Oh no te inclines por favor, verás si puedes acercarme unas cuantas raciones de los manjares de la cena de hoy y algo de beber a la torre de los premios anuales estaría muy agradecida.

-Por supuesto Hermione en seguida se lo llevo, que pase buena noche- se despidió el elfo

-Gracias, e igualmente-

Una vez cruzó el umbral de la puerta de la sala, comprendió que Draco seguía sin dar señales de vida, eran casi las diez y mañana había clase. Parecía mentira que estuviera aplicando con su consagrado enemigo las costumbres de "madre" que había desarrollado a lo largo de los años con sus dos amigos.

Volvió a tocar a la puerta del rubio.

Nada, nadie contestaba y aparentemente no había nadie dentro.

Detestaba usar magia para las cosas que podía hacer "a la forma muggle" pero no se le ocurrió nada mejor.

Hermione sacó la varita .

-Homenum revelio- susurró

No pasó nada, nadie más que ella permanecía en la torre ahora mismo.

Un plop la sacó de sus pensamientos y al girarse vió en la mesa de la sala la comida que había pedido.

Tomó un pequeño trozo de pergamino y escribió con la pluma:

"Gracias por el zumo. Espero que tengas apetito.

Hermione Granger"

Colocó la nota visiblemente en la mesa y subió a su habitación, cogió sus enseres de baño y se encerró en el baño, necesitaba una ducha, una buena ducha relajante.


Frio. Sintió frio. Aquel lugar lo aterraba, pero era el único sitio donde se sentía a salvo en aquella escuela. A salvo de las miradas y de los perjuicios del resto de estudiantes.

Miradas y perjuicios de los que él anteriormente había sido partícipe. Jamás había parado a pensar en que sentirían los estudiantes a los que él humillaba y marginaba.

Ellos ahora eran los que tenían el mando. Ahora el karma se encargaría de devolverle todas las del pasado.

Todo había comenzado cuando llegó a King's Cross llegaron pronto y permanecieron minutos ahí. Al ver cómo las familias de sus compañeros de Hogwarts miraban a su madre y a su tía, con repulsión, con asco, con miedo... las había conducido al final del andén a la última puerta, para que no llamaran tanto la atención. No quería ver a su madre sufrir tanto.

Se despidió rápido y entró al último vagón. Ya había estudiantes dentro que al verlo pasar agarraron sus pertenencias, otros se taparon con las túnicas, algunos directamente cerraron las puertas de sus cubículos y bajaron las persianas. Nadie quería tener que ver nada con él.

Si hace un año todos en el colegio estarían dispuestos a ser colegas de Malfoy y las alumnas perdieran las bragas por una mirada del ojigris, en el presente era todo lo contrario.

Entonces llegó al fondo del pasillo, confiado que gozaría de la soledad que tanto añoraba, que aunque dañina, no se podía comparar con el veneno que podía albergar la lengua viperina de muchos de sus compañeros.

Era irónico que el estuviera pensando en eso ahí sentado en la torre de astronomía donde había permanecido toda la tarde.

Volviendo a sus pensamientos...El tren,todo comenzó en el tren...

Y cuando abrió la puerta del último cubículo no esperó encontrarse a Granger estirada en uno de los asientos intentando dormir y mucho menos invitándolo a pasar antes de que ningún curioso más se encargara de amargarle el recién adquirido sueño.

Era una chica peculiar, por no decir mas rara que un Hipógrifo con melena.

Al llegar a Hogsmeade, perdío los carros por despertar a su compañera, vió que había hueco en el último junto a Lunática Lovegood, pero después de haberla tenido en su casa secuestrada, no quería pasar por el incómodo trance, si , era un cobarde y decidió ir a pie al castillo. Estaba en buena forma física andando deprisa llegó sin mucha tardanza.

Una vez la bienvenida comenzó se sentó en la esquina de la mesa, al fondo, sus compañeros Slytherin, con los que había compartido muchas fiestas y buenos ratos, le miraron y poco a poco se separaron de él, nadie le hablaba más de lo justo y necesario.

Pero se forjó esa máscara que necesitaría para no venirse abajo.

Cuando el coro cantaba y la directora nombraba a los caídos, sintió dolor, sintió vergüenza pero sobretodo arrepentimiento, si tan solo las cosas no hubieran ido tan mal, si no hubiera sido por mantener viva a su familia, él no hubiera recibido esa horrible marca.

Escuchó como alguien gritaba algo. Mortífago asqueroso pudo ser, Mortífago asesino, algo del estílo, no quiso escuchar.

El tiempo pasó lento y de repente McGonagall entregaba el premio anual a Granger, se lo merecía sin duda, la maldita sangresucia le había superado en todas las notas siempre.

Todos la piropeaban y la aplaudían, lo nunca visto, incluso los Slytherins.

Y entonces lo nombraron a él, y el silencio reino. Y le pareció escuchar abucheos. Y a una Gryffindor gritar mortífago asesino. Y tenía razón. Él había sido un mortífago pero nunca un asesino, no pudo... fue un cobarde. Siempre había sido un cobarde.

Nunca se había atrevido a hacer nada que de verdad le agradara por miedo a que su padre lo rechazara. El miedo.

Y entonces vió como ella le parloteba cientos de cosas de la habitaciones, que si una, que si otra y no le importaba nada de nada lo que ella le estaba diciendo.

Vió como la morena había dirigido una milésima de segundo la mirada deseosa a su vaso de zumo de calabaza y entonces él le sirvió un vaso.

Y no tuvo miedo de hacerlo.


¿Qué les pareció? ¿Merezco un comentario? Venga, enrollaos gente! ;)

Hasta la próxima actualización! Espero que sea pronto, pero ya saben deciden ustedes!