Buenas tardes! Aquí os traigo un nuevo capítulo, espero que os guste el capítulo. Es un poco largo pero necesario para la historia. Ya saben que la rapidez de actualización la deciden ustedes con sus comentarios, asi que comenten! Son unas pocas palabras que a mi me hacen muy feliz!
Sin más,¡A leer!
El agua ardiendo golpeaba su fina piel dejando rojeces a su paso. Le gustaba sentir el ardor infernal de las gotas que violentamente golpeaban su tersa piel. La hacían sentir viva.
Deslizaba la esponja enjabonando su cuerpo recorriendo cada milímetro de su cuerpo, acariciando sus pechos y sus zonas más intimas con la delicadeza de la seda.
Una sensación muy placentera la invadió, ella no hacía esas cosas, ella no se había masturbado nunca.
Cientos de pensamientos indecorosos se cruzaron por su mente. Agitó su cabeza confundida y cambió la llave del agua de lado.
El torrente helado empezó a caer sobre su cabeza y cuerpo, calmando y eliminando las rojeces y despertandola del placentero letargo que había comenzado.
Se enjabonó su indomable cabello con su champú de vainilla y lo aclaró.
Permaneció un rato más bajo la lluvia helada. Sus dientes castañeaban pero se sentía viva, una simple ducha la revivía.
No pudo evitar pensar en cómo sería el curso. Cómo iba a afrontar una convivencia con su enemigo de toda la vida.
Aunque de momento no había ido mal, sabia como era el y que no iba a ser fácil.
Salió de la ducha, se secó el cuerpo y se envolvió en la toalla.
Cepilló su ondulada melena, se había dejado el pelo crecer y estaba más largo, le quedaba bonito.
Aplicó un par de pociones que la Sra Weasley le había regalado para domar un poco su salvaje cabellera y a decir verdad, eran muy útiles.
La noche se cayó en la torre de astronomía. Ahí un rubio platino de ojos grises y mirada ensombrecida seguía sentado bajo la luz de su única compañera y "amiga" en ese momento, la luna.
Aquél satélite que lo iluminaba con su tenue resplandor había sido testigo de sus fechorías, bueno de sus intentos que siempre acabaron en fracaso.
Había sido testigo de su debilidad, de su culpa, de su arrepentimiento.
Podía ser quizá la única que de verdad conocería a Draco Malfoy.
-Quien pudiera ser luna...- Su mirada se perdía en el horizonte vislumbrando el final de la superficie de la torre por dónde un año atrás se desvanecería en la profundidad de una caída fatal el cuerpo sin vida de su antiguo director.
La muerte de Dumbledore lo seguiría atormentando hasta el final de sus días, su resplandeciente compañera con su brillo nocturno se encargaría de recordarlo.
Sentía sus piernas dormidas, levantó su cuerpo cómo pudo, sacudió su impecable pantalón y regresó a su torre, llevaba toda la tarde ahí sumido en sus pensamientos, que habían sido interrumpidos por un rugido proveniente de su estómago que necesitaba algo que procesar.
-"Es tarde, seguro Granger está ya dormida"-
-Circulo- pronunció el joven, y acto seguido el lienzo vacío dejo paso al muchacho a su torre. Cuando llegó al salón vio unos cuantos platos tapados y una nota.
"Gracias por el zumo. Espero que tengas apetito.
Hermione Granger"
La mirada ensombrecida del muchacho dio paso a una mirada de sorpresa, con los ojos abiertos como platos de la incredulidad fue destapando uno a uno los manjares que se tendían bajo su atenta mirada.
Aún estaban calientes.
El ruido de la ducha lo sacó de sus pensamientos, la muchacha estaba en el baño, tardaría, lo que dejaba tiempo suficiente para disfrutar en soledad de su cena.
Tomó unos cubiertos y comenzó a degustar plato por plato.
Tenía un oído privilegiado y no pudo evitar soltar los cubiertos de golpe al escuchar un gemido proceder del baño.
Uno solo, no hubo más.
Tragó la bola que se le había formado en la garganta con ayuda de un poco de agua.
Era algo muy íntimo lo que acababa de escuchar, algo muy íntimo de ella. Quién iba a pensarlo de Hermione Granger.
Terminó su cena y recogió la mesa y una vez llevó el menaje a la cocina.
-Fregoteo- y con un movimiento de varita, limpió la vajilla.
Escuchó el "clack" del pestillo del baño y la puerta se abrió.
Draco caminó hacia la escalera izquierda para subir a su habitación sin evitar cruzar una mirada con la castaña que se tendía a medio metro de él con nada más que una toalla cubriendo su desnudez.
La muchacha tenía los labios amoratados.
"Agua fría"-pensó el rubio, sin poder recordar lo que escuchó anteriormente.
La muchacha lo miraba, apenas sucedió en un par de segundos, el giró su cabeza elegantemente y subió escaleras arriba.
-Gracias- dijo antes de reanudar su recorrido por la escalera, una vez la subió entró a su habitación cerrando la puerta tras él.
Había sido un momento incómodo. Muy incómodo, no le agradaba nada la idea de haber visto a una mujer solo cubierta por una toalla sin su consentimiento solo por una coincidencia.
Aunque lo que de verdad le avergonzaba era haberse fijado en la erección de los pezones de la muchacha que traspasaba la toalla. Draco no podía evitar fijarse en todos los detalles y le avergonzó.
Sentía que había entrado en un terreno que no le competía y en el que ni él ni nadie pintaba nada, la intimidad de la muchacha.
No lo había hecho adrede, sino todo lo contrario pero no podía evitar sentirse culpable.
Porque Draco Malfoy había sido educado como un caballero, de eso se había encargado Narcissa, y aunque Hermione Granger era hija de muggles, era una mujer y tenía que respetarla como mujer. Sus roces de la adolescencia- niñez pertenecían a otro terreno, la amistad-enemistad, y ahí tenía que reconocer que siempre se había portado mal, con ella y con todas las muchachas que no eran de su agrado.
Pero en lo relacionado con la intimidad y la mujer como persona, Draco sabía muy bien cuando estaba invitado a un terreno y cuando no pintaba nada.
El sonido de la puerta de la habitación de Malfoy cerrándose tras él la hizo relajar al fin la tensión que se había acumulado en sus hombros tras encontrarlo junto a ella cuando salía del baño con nada más que una toalla cubriendo su desnudez.
La había agradecido la cena.
Ese gracias no era esperado por la muchacha para nada pero al recordarlo no pudo evitar esbozar una amplia sonrisa.
-En los pequeños detalles está el cambio...- susurró para sí misma mientras subía sus escaleras.
Sabía que él no era el mismo, y poco a poco estaba más segura del cambio del joven.
Se cambió y se metió en la cama, mañana sería otro día.
El sol asomando por el horizonte anunciaba que comenzaba el nuevo día, el primer día de las clases.
Justo con el primer rayo de sol Hermione abrió sus ojos. Eran las 7:00 de la mañana, aún con su pijama puesto bajó al baño, lavó su cara y se peino el cabello, gracias a las pociones de la señora Weasley podía llevarlo suelto sin parecer un estropajo.
Se hizo una trenza a un lado un tanto floja, y subió a su habitación para ponerse el uniforme, le gustaba levantarse temprano y bajar de las primeras al salón a desayunar para poder leer el periódico tranquilamente, o cualquier otra cosa mientras disfrutaba de un café bien cargado.
-"Malfoy seguirá en la cama, al menos espero que se levante para ir a clases..." pensó la morena.
Cogió su bandolera, regalo de sus padres dos años atrás , metió los libros correspondientes a las asignaturas de la mañana y con un poco de colonia acabó de arreglarse para bajar al comedor a desayunar.
No había ni un alma en el comedor a las 7.30 de la mañana, cinco o seis personas como mucho, tal y como ella esperaba.
Hasta que se sorprendió, en la mesa de Slytherin, en su esquina estaba su compañero de torre.
-"Es una caja de sorpresas"-pensó la morena, mientras se servía un café y leía el primer tema de Historia de la Magia.
Las clases comenzaban a las 9. y a las 8.30 el comedor era un caos, todo el mundo había apurado hasta el último minuto de sueño, junto a Hermione se sentaron y empezaron a desayunar rapidamente una estresada Ginny y una medio dormida Parvati.
-Dónde estabais? Pensé que no llegaríais- dijo Hermione.
-La cama nos sedujo y eramos incapaz de levantarnos, yo estoy un poco más fresca pero Parv, está todavía medio frita.
La hindú sostenía su cabeza con el brazo evitando que cayera directamente en el cuenco de cereales.
Neville y los muchachos entraron como una caballeria, Seamus y Dean saludaron con la cabeza a sus amigas, en milésimas de segundo tenían la boca llena de bollos, Hermione no pudo evitar recordar a Ron... era igual de glotón o más.
Neville tomó un hielo de la jarra de agua fría y se lo coló a Parvati por la camisa.
-¿Pero que haces?-La chica despertó de su letargo dando un bote bajo la mirada de sus amigos que estallaron en risas.
-Es que estabas quedándote dormida y si contando que tenemos Historia de la magia en 10 minutos, deberías agradecérmelo - dicho esto Neville le guiño un ojo a la hindú, quien le devolvió una mirada de pocos amigos.
Hermione cerró su libro y lo guardó, apremió a sus compañeros que de un sorbo terminaron sus desayunos y la tropa junta se dirigió al aula 4F, la de Historia de la magia casi corriendo, tenían 5 minutos y no habían contado con los cambios de escaleras.
Llegaron corriendo a la clase,el profesor Binns estaba en su mesa mirándolos inquisitivamente.
Hermione miró su reloj, 8:59, tenían un minuto para sentarse o deberían pedir disculpas por su tardanza.
Compartió pupitre con Neville, era un buen compañero de estudio.
Dió un recorrido rápido a la clase antes de sacar su libro. La compartían con Slytherin. Al final de la clase sentado sólo estaba Malfoy, no pudo evitar sentir compasión.
El fantasma del profesor Binns comenzó a hablar.
-Buenos días queridos alumnos de séptimo año, soy el profesor Binns cómo ya saben y durante este séptimo año voy a impartir Historia de la magia. Veo muchas caras conocidas pero echo en falta unas cuantas, simplemente agradeceros a los que habéis vuelto a Hogwarts, cursar séptimo y pasar los E.X.T.A.S.I.S os asegurará un futuro brillante y cómo sabéis esta asignatura se examina.
Comenzó a pasear por el estrado del profesor, tomó el libro y continuó hablando.
Hermione se aburría hoy serían clases de presentación y no había nada más aburrido que escuchar el mismo rollo de los E.X.T.A.S.I.S cinco o seis veces al dia.
-El libro que vamos a utilizar para la asignatura es este,-Dijo señalando el tomo que tenía entre las manos- "Una historia de la magia" por Bathilda Bagshot, espero que todos tengan el ejemplar, sino no se perderán en las clases con lo cual les recomiendo adquirirlo cuanto antes.
-Menudo coñazo-dijo Neville al lado de Hermione , nunca se le había dado bien la historia de la magia, no sabía porque había decidido cursarla.
-Esta asignatura, es obligatoria hasta quinto curso, si han decidido cursarla este año, fue por voluntad propia, lo que quiere decir que espero de ustedes una implicación y entrega total para con la asignatura, no aceptare menos de un Supera las expectativas, sean consecuentes con sus elecciones y sin más abramos el libro por la página 4 y comencemos con el temario.
La voz soporífera del profesor Binns era capaz de aburrir hasta a Hermione Granger, quien con sufrimiento contaba los minutos para el final de la asignatura sin dejar de anotar en su pergamino los datos que mencionaba el profesor, a su lado Neville reposaba su cabeza encima del libro, y no era el único.
Gracias a Merlín la clase terminó, Hermione se despidió de sus compañeros,los vería luego.
Era la única de sus compañeros que había decidido cursar pociones ese año, luego los vería en Transformaciones.
No eran muchos los que habían decidido cursar pociones para los E.X.T.A.S.I.S, pero Draco Malfoy si estaba entre ellos.
Hermione se sentó en una de las mesas, la mazmorra 5 no era especialmente grande y aún asi tocaban casi a mesa de trabajo por alumno, en total no sumarían mas de diez personas a pesar de que se habían juntado de las 4 casas.
El profesor Slughorn mostró especial atención a Hermione y Draco recalcando lo orgullosos que estaba de contar con los dos premios anuales en su clase.
El libro que utilizarian seria "Elaboración de pociones avanzadas "de Libatius Borage.
La hora no se hizo tan pesada, el profesor Slughorn hizo una presentación y luego los dejó a su aire, mañana comenzarían el temario en serio.
Llegó la hora de Transformaciones, Hermione buscó a Neville su compañero de pupitre del día, pero luego recordó que no había podido cursar la asignatura, asi que se sentó sola.
McGonagall apareció y comenzó a hablar.
-Buenos días alumnos de séptimo curso, me alegra que haya decidido cursar transformaciones pero han de saber que el E.X.T.A.S.I.S de transformaciones es muy duro y que no lo pasarán a menos que superen la asignatura con una nota un tanto aceptable, no hablemos de extraordinario, por su desgracia no todos son la señorita Granger- Hermione sintió la mirada de toda la clase y se sintió realmente incómoda. Sabía que McGonagall la adoraba porque veía su reflejo en la hija de muggles, en sus años mozos McGonagall había sido la estudiante con la mejor nota en los E.X.T.A.S.I.S de la historia de Hogwarts y veía en la joven su propio triunfo.
-Saquen su guía de transformación de nivel superior y comencemos...
-La clase se le hizo cortisima, Hermione realmente disfrutaba en transformaciones, además que contar con el favor de McGonagall la agradaba.
Sólo quedaban dos clases por hoy y acabarían el primer día, que solía ser el más aburrido del curso. Ginny deseaba ir a tirarse bajo la sombra de los arboles junto a sus amigas, habían quedado con Luna en verse luego, dado que no coincidían en clase con la rubia risueña.
Herbología con la profesora Sprout pasó volando y ahora se avecinaba la tortura de Ginny, Defensa contra las artes oscuras, impartida por su hermano Bill.
Ginevra Weasley se pasó toda la clase tras su amiga Hermione evitando la mirada constante de su hermano, quien había permitido cursar a todos los alumnos sus asignatura, introdujo la asignatura y no hizo mucho aso a su hermana que sabía que estaría pasando un mal momento.
Dejo marchar a los alumnos nada más acabó la introducción de la asignatura, al día siguiente comenzarían en serio.
Ginevra Weasley salió corriendo la primera de la clase, bajo las risas de sus amigos.
-Ha sido horrible, me miraba todo el rato, menudo curso me espera- se quejaba la pelirroja.
-No fue para tanto Ginny, a mi me pareció bastante guay la explicación de la clase- Hermione abrazó por encima de los hombros a su amiga deprimida mientras se reía animadamente seguida por el resto de la tropa.
Era la hora de comer y todos los amigos se dirigieron al comedor, después re reunieron con Luna y quedaron con Hermione en "sus arboles".
La morena se despidió de sus amigos, ella por desgracia tenía runas, necesitaba cursar más asignaturas para destacar más aún en sus E.X.T.A.S.I.S, la maldita palabra que llevaba todo el santo día escuchando y que condicionaría su futuro.
Runas antiguas era un verdadero coñazo reconoció Hermione,aún sorprendida porque compartía la clase con Malfoy también y otros pobres desgraciados que se habían condenado al estudio de esa asignatura que en el manual parecía mucho mas entretenida.
La profesora Babbling no callaba y no le daba tiempo a escribir todo lo que la mujer recitaba.
De repente la puerta de la clase se abrió interrumpiendo a la profesora entró Filch.
-Profesora disculpe,la directora quiere en su despacho a Malfoy y a Granger ahora.
-Oh si, sin ningún problema, niños vayan vayan-
Hermione recogio sus cosas y salió por la puerta seguida de Draco.
El camino hasta el despacho fue un tanto incómodo, por parte de los dos.
La tensión por lo acontecido ayer se palpaba en el ambiente, hasta que Hermione decidió hablar.
-¿Cómo te fue la mañana?- El muchacho miró desconcertado, pero rápidamente recobró ese porte de indiferencia y esa mirada gélida.
-Bien- contestó seco y cortante-
Hermione entendió que el muchacho no tenía ningún interés en mantener una conversación con ella y decidió no formar la situación, al fin y al cabo ella tampoco tenía interés en saber nada del muchacho, simplemete lo hizo por compromiso.
-¿y a ti?- de repente preguntó el rubio, dejando a Hermione un tanto descolocada.
-Eh..., bien supongo, aburrida, extremadamente aburrida y poco productiva- respondió casi robóticamente la muchacha.
Una vez en el despacho de McGonagall, la directora los invitó a sentarse.
-Buenas tardes alumnos, quería reunirme con vosotros, como ya lo hice con el resto de prefectos, su ronda será los miércoles si no tienen ningún inconveniente, si lo tienen díganmelo ahora para que los cuadre, decidí ponerlos juntos porque al compartir torre, lo ví más cómodo pero si tienen algún inconveniente...
-No, profesora por mi parte ningún problema.- respondió Hermione.
-Yo tampoco- contestó firme Malfoy.
-Pues solamente era eco muchachos, ¿Que tal fue el primer día?
-Aburrido, tantas presentaciones y tanto E.X.T.A.S.I.S me ha agobiado como si fueran mañana profesora..- contestó la joven
-Ya saben que son unas pruebas muy duras y que confiamos en ustedes para dejar el nivel muy alto, en concreto ya sabes que confió en ti Hermione.- dijo agarrando la mano de la muchacha.
-Le estoy muy agradecida profesora.
-Y usted señor Malfoy, ¿Cómo fue su primer día?
-Completo- respondió el rubio.
Oh, comprendo- añadió la profesora- Hermione puedes marcharte, si nos disculpas, me gustaría tener unas palabras a solas con el señorito Malfoy.
-Si, claro directora, fue un placer. Hasta luego Malfoy- la morena recogió su bandolera y salió.
Una vez la bruja cruzó el umbral de la puerta, McGonagall miró seria a Draco.
-Draco Malfoy...-tamborileó los dedos la anciana sobre la mesa- ahora que nos encontramos los dos solos ,¿Cómo te ha ido en estos dos dias de convivencia con tus compañeros?
-Podía ser peor-
-Señor Malfoy tiene que adaptarse e integrarse, eso fue lo que acordé con su madre, que haría, y sin embargo no lo ví con ninguno de sus compañ que no le va a ser nada fácil por su parte ni mucho menos por la de sus compañeros, bajo mi conocimiento está que hay mucho odio todavía y su presencia no es del agrado de la mayoría pero debe integrarse más y participar en la vida activa de la escuela, si no ya sabe que no podremos permitirle la estancia...
-Lo sé- dijo el muchacho con rabia apretando sus puños con fuerza.
-Su familia ayudó mucho al colegio y ahora el colegio debe devolverle el favor a pesar de sus errores del pasado, y la única forma que tenemos de hacerlo es integrarlo en la sociedad mágica de nuevo pero necesitamos que ponga de su parte y nosotros haremos lo que podamos con los alumnos, ese fue el acuerdo que hice con su madre cuando decidios aceptar su regreso señor Malfoy, es un favor personal que le debo a la señora Malfoy- Black, aprovecha la oportunidad que tu madre consiguió que te diéramos, no la deseches como has hecho con tu juventud.- acabó la profesora.
"Que razón tenía"- pensó Draco, pero en la práctica no era tan fácil, el no era una persona abierta y los demás tampoco se abrían a él. No era nada fácil lo que la anciana le pedía pero sabía que no tenía opción.
La mujer se levantó y desapareció un momento. Cuando volvió le tendió un sobre al rubio.
-Es de tu madre, me encargó que te la diera. Puedes llevártela y leerla en privado, tenga una buena noche señor Malfoy- despidió la directora.
El rubió salió disparado como alma que lleva el diablo. Llevaba dos días ahí y ya quería huir y regresar con su familia como un cobarde. Necesitaba saber lo que había escrito su madre.
¿Qué les pareció? ¿Merezco un comentario quizá?
Venga, sean generosos ;)
Hasta la próxima actualización
En el próximo capítulo:
Rondas de prefectos y algún que otro evento desafortunado.
